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Deuda externa Argentina, Exámenes selectividad de Historia

En este trabajo se presenta la historia de la deuda externa argentina a partir del primer préstamo realizado por Rivadavia en 1822 hasta la cancelación de la deuda durante el gobierno de Néstor Kirchner.

Tipo: Exámenes selectividad

2020/2021

Subido el 19/10/2021

santynebulous
santynebulous 🇦🇷

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DEUDA EXTERNA ARGENTINA
Introducción:
En este trabajo presentaremos los diferentes estados que ha padecido la economía externa
argentina, desde sus primeras deudas y crisis hasta llegar a uno de los momentos más importantes
de la economía para este siglo, analizando el contexto y la historia que rodea a cada causa y
consecuencia de ello, además de las decisiones políticas controversiales y tomando dimensión del
rol fundamental que ha tenido en las últimas cinco décadas para nuestro país.
Historia de la deuda externa:
La historia de deuda pública argentina comienza cuando la Junta de Representantes de Buenos
Aires sanciona el 19 de agosto de 1822 una ley que facultaba al Gobierno a adquirir un empréstito
que debía ser utilizado para la construcción del puerto de Buenos Aires, el establecimiento de
pueblos en la nueva frontera, y la fundación de tres ciudades sobre la costa entre Buenos Aires.
Además, debía dotarse de agua corriente a la ciudad de Buenos Aires. Manuel José García,
Ministro de Finanzas de Bernardino Rivadavia, consideró necesario un empréstito de 2.800.000
libras esterlinas.
Hasta el año 1860 se marca un bajo nivel de endeudamiento. El empréstito Baring es reconocido
para la época como la génesis de la deuda nacional. En aquel momento la Argentina no tenía
construido un Estado suficientemente sólido como para salir a pedir dinero con suficiente
respaldo, además de que los mercados de capitales todavía no estaban maduros. El
incumplimiento argentino en esa primera experiencia dejó huella porque demoró el ingreso del
país al mercado de capitales cuando comenzó a formarse.
Con Bartolomé Mitre, en 1862, la deuda da otro salto. Primero transfiere los compromisos de la
provincia de Buenos Aires a la Nación y después acuerda otro empréstito con la banca inglesa por
2,5 millones de libras adicionales, para lanzarse a la guerra con Paraguay.
Cuando el mitrismo necesita financiación para la Guerra de la Triple Alianza, envía nuevamente a
su ministro de haciendas a Londres en busca de nuevos fondos. Este obtiene allí un nuevo
empréstito por 2.500.000. Al concluir la Presidencia de Mitre, la deuda externa se halla cercana a
los cinco millones de libras esterlinas.
Domingo Faustino Sarmiento, que sucede a Mitre en la presidencia, también se endeuda para
continuar la guerra. Al final del gobierno de Sarmiento, la deuda ya alcanzaba los 14,5 millones de
libras. Las cifras evidencian un crecimiento permanente de la deuda externa desde las últimas
décadas del siglo XIX hasta la primera guerra mundial.
En 1890, cuando, a raíz de la política económica de Miguel Juárez Celman, el Estado se había
endeudado brutalmente y Argentina cayó en default. Entre 1887 y 1889, entraron capitales que
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DEUDA EXTERNA ARGENTINA

Introducción: En este trabajo presentaremos los diferentes estados que ha padecido la economía externa argentina, desde sus primeras deudas y crisis hasta llegar a uno de los momentos más importantes de la economía para este siglo, analizando el contexto y la historia que rodea a cada causa y consecuencia de ello, además de las decisiones políticas controversiales y tomando dimensión del rol fundamental que ha tenido en las últimas cinco décadas para nuestro país. Historia de la deuda externa: La historia de deuda pública argentina comienza cuando la Junta de Representantes de Buenos Aires sanciona el 19 de agosto de 1822 una ley que facultaba al Gobierno a adquirir un empréstito que debía ser utilizado para la construcción del puerto de Buenos Aires, el establecimiento de pueblos en la nueva frontera, y la fundación de tres ciudades sobre la costa entre Buenos Aires. Además, debía dotarse de agua corriente a la ciudad de Buenos Aires. Manuel José García, Ministro de Finanzas de Bernardino Rivadavia, consideró necesario un empréstito de 2.800. libras esterlinas. Hasta el año 1860 se marca un bajo nivel de endeudamiento. El empréstito Baring es reconocido para la época como la génesis de la deuda nacional. En aquel momento la Argentina no tenía construido un Estado suficientemente sólido como para salir a pedir dinero con suficiente respaldo, además de que los mercados de capitales todavía no estaban maduros. El incumplimiento argentino en esa primera experiencia dejó huella porque demoró el ingreso del país al mercado de capitales cuando comenzó a formarse. Con Bartolomé Mitre, en 1862, la deuda da otro salto. Primero transfiere los compromisos de la provincia de Buenos Aires a la Nación y después acuerda otro empréstito con la banca inglesa por 2,5 millones de libras adicionales, para lanzarse a la guerra con Paraguay. Cuando el mitrismo necesita financiación para la Guerra de la Triple Alianza, envía nuevamente a su ministro de haciendas a Londres en busca de nuevos fondos. Este obtiene allí un nuevo empréstito por 2.500.000. Al concluir la Presidencia de Mitre, la deuda externa se halla cercana a los cinco millones de libras esterlinas. Domingo Faustino Sarmiento, que sucede a Mitre en la presidencia, también se endeuda para continuar la guerra. Al final del gobierno de Sarmiento, la deuda ya alcanzaba los 14,5 millones de libras. Las cifras evidencian un crecimiento permanente de la deuda externa desde las últimas décadas del siglo XIX hasta la primera guerra mundial. En 1890, cuando, a raíz de la política económica de Miguel Juárez Celman, el Estado se había endeudado brutalmente y Argentina cayó en default. Entre 1887 y 1889, entraron capitales que

fueron en parte a infraestructura y obra, pero otra porción se destinó sostener una política económica inviable. Para el año 1929, con la caída de la bolsa de Wall Street, la cual fue perjudicial para todos los países, diferentes naciones, especialmente latinoamericanas, deciden suspender momentáneamente el pago de sus deudas ya que las divisas eran escasas. El pacto Roca-Runciman, firmado en mayo de 1933, el cual, además de haber resultado nocivo posteriormente por la desventaja y diferencia que se permitió durante el acuerdo, incluyó un empréstito de desbloqueo para pagar los atrasos de la deuda y estableció un plan de emisión de bonos. El rescate total de la deuda externa argentina se logró en 1952. El gobierno de Juan Domingo Perón logró entonces que el país deudor de 12 500 se convirtiera en acreedor por más de 5000 millones. Tras el derrocamiento de Perón en el golpe de Estado de 1955, el gobierno dictatorial dirigido por el general Pedro Eugenio Aramburu, adquirió un nuevo préstamo externo. Así se contrata con varios bancos europeos un crédito de 700 millones de dólares, que se suponía podría ser amortizado en el transcurso de un año. El cambio de la política exterior hacia un alineamiento con los Estados Unidos se conjuga con la incorporación de la Argentina al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial en 1956, al mismo tiempo que se desnacionalizan los depósitos bancarios. La Argentina ingresa por la fuerza en el círculo de endeudamiento e inflación con nuevos créditos para pagar los intereses de préstamos anteriores A partir de la década de 1970 hacia nuestros días, la deuda obtiene un rol central en la redefinición del capitalismo argentino en estos años, que se resume en: reprimarización, financiarización y desindustrialización. La dictadura militar de 1976-1983 fue la época más negra para la historia de la deuda externa. En ese período, se recurrió al mercado financiero internacional para financiar gasto público, lo que hizo que las obligaciones contraídas en esta etapa fueran muy difíciles de sostener en el tiempo. Ya en 1981, era imposible sostener el acelerado retiro de capitales, hubo una devaluación y comenzaron los atrasos en la deuda. Así, la Argentina multiplicó varias veces su nivel de endeudamiento, que al fin de la dictadura era de u$s45.000 millones. En diciembre de 1983 regresa la democracia al país con la asunción de Raúl Alfonsín. La deuda externa había aumentado un 364% durante el gobierno militar, por lo que su pago demandaba el 50% de las divisas generadas por las exportaciones del país En 1989, vino el Plan Brady, un canje para reestructurar la deuda contraída por los países en desarrollo con bancos comerciales en el marco de la Crisis regional. Así, los bancos se salvaron

Eduardo Duhalde mantuvo la decisión de su predecesor Adolfo Rodríguez Saá de suspender transitoriamente los pagos de intereses y capital. Solo se pagarían 3500 millones de intereses de la deuda en manos de acreedores locales, en línea con lo que se había acordado en el último canje de bonos, que incluía un período de gracia de dos años Durante los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-

  1. se llevaron adelante dos canjes de deuda, en 2005 y 2010, y se canceló la totalidad de la deuda que el país tenía con el FMI. La deuda externa en términos absolutos pasó de US$ 178 mil millones en 2003 a US$ 250 mil millones en 2014. Argentina experimentó entre 2003 y 2013 una reducción del 73 % de su deuda externa respecto al Producto Bruto Interno y resultó ser el país con mayor nivel de desendeudamiento del mundo. El 3 de agosto de 2012 el Gobierno nacional pagó los 2197 millones de dólares correspondientes la última cuota de intereses del BODEN 2012 que había sido emitido en el año 2002 para compensar a los ahorristas por los depósitos confiscados durante el corralito financiero. De esta manera se terminaba con el «corralito» impuesto tras la crisis de 2001. Ya en este siglo, vivimos el canje de 2005, caracterizado por una quita del 66% de la deuda por reestructurar de 2001. "Fue un hito muy importante", según lo define Brenta. También destacó el pago al fondo Monetario Internacional de 2006 y el arreglo con el Club de París en 2014, muy criticado por muchos, aunque ella asegura que "fue positivo que se haya negociado tasas escalonadas y atado los pagos al ingreso de inversión directa de los países con los que se acordó". El canje de 2005 implicó una quita del 66% de la deuda por reestructurar, que estaba en default desde la crisis de 2001. Roberto Lavagna, entonces ministro de Economía, y el presidente Néstor Kirchner encabezaron las negociaciones de un proceso que logró una aceptación del 76,07%. Aquel canje logró reducir la deuda pública total de US$191.254 millones a US$125.283, mediante el reemplazo de más de 150 bonos por 11 nuevos instrumentos, nominados en cuatro monedas (dólar, peso, euro y yen). El plazo para que los acreedores ingresaran en la reestructuración se estableció entre el 14 de enero de 2005 y el 25 de febrero de ese año. En el proceso, a su vez, se colocaron, además, títulos bajo legislación argentina, estadounidense y europea. Entre los 11 instrumentos emitidos en aquella reestructuración se incluyeron bonos Par (vencimiento en 2038) por alrededor de US$15.000 millones (en dólares, euros, pesos y yenes), bonos Discount (2033) (en euros, dólares, pesos y yenes) y bonos Cuasipar (2045). El 15 de diciembre del 2005 el gobierno argentino anunció que cancelaría de manera anticipada la totalidad de la deuda con el FMI por unos 9.500 millones de dólares. El pasivo que Argentina tenía con el organismo multilateral de crédito fue mayoritariamente contraído entre enero y septiembre del 2001 y con vencimientos que para el 2006 sumarían 5.082 millones de dólares; para el 2007 ascenderían a 4.635 millones de dólares y, para complementar en el 2008, a unos 432 millones.

La transacción se realizaría con reservas del Banco Central, tras haber creado por un Decreto de Necesidad y Urgencia lo que se llamó “reservas de libre disponibilidad”; el gobierno tomaría estas reservas para cancelar la deuda con el FMI y, a cambio, le daría al Banco Central una “letra intransferible” por el mismo monto, a pagar dentro de 10 años y con una tasa de interés en dólares (aproximadamente del 2%) semejante a la que recibía el Banco Central por sus reservas en los bancos internacionales, cuota que se pagaría cada seis meses. La deuda externa pública del país continuó siendo de 124.332 millones de dólares, la diferencia está en que hasta ese momento se le debían 9.530 millones de dólares al FMI, y a partir de entonces se le debe ese dinero al Banco Central. Es decir que el país con el pago anticipado no se desendeudaba sino que cambiaba de acreedor, dato no menor si se tiene en cuenta que los “costos” no son iguales si se le debe al FMI que si se le debe al Banco Central. Conclusión: Consideramos que nuestro problema con la deuda externa es algo que ha logrado únicamente soluciones provisorias, ya que, como bien hemos podido demostrar, nunca se consigue una finalización de la deuda real, ya que las pretensiones del Fondo Monetario Internacional son incompatibles con el sistema de desarrollo de la economía nacional. No es posible llegar a un acuerdo a corto plazo en el que no se vea perjudicado tanto el Estado como los trabajadores.