



Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
En este trabajo se presenta la historia de la deuda externa argentina a partir del primer préstamo realizado por Rivadavia en 1822 hasta la cancelación de la deuda durante el gobierno de Néstor Kirchner.
Tipo: Exámenes selectividad
1 / 5
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!




Introducción: En este trabajo presentaremos los diferentes estados que ha padecido la economía externa argentina, desde sus primeras deudas y crisis hasta llegar a uno de los momentos más importantes de la economía para este siglo, analizando el contexto y la historia que rodea a cada causa y consecuencia de ello, además de las decisiones políticas controversiales y tomando dimensión del rol fundamental que ha tenido en las últimas cinco décadas para nuestro país. Historia de la deuda externa: La historia de deuda pública argentina comienza cuando la Junta de Representantes de Buenos Aires sanciona el 19 de agosto de 1822 una ley que facultaba al Gobierno a adquirir un empréstito que debía ser utilizado para la construcción del puerto de Buenos Aires, el establecimiento de pueblos en la nueva frontera, y la fundación de tres ciudades sobre la costa entre Buenos Aires. Además, debía dotarse de agua corriente a la ciudad de Buenos Aires. Manuel José García, Ministro de Finanzas de Bernardino Rivadavia, consideró necesario un empréstito de 2.800. libras esterlinas. Hasta el año 1860 se marca un bajo nivel de endeudamiento. El empréstito Baring es reconocido para la época como la génesis de la deuda nacional. En aquel momento la Argentina no tenía construido un Estado suficientemente sólido como para salir a pedir dinero con suficiente respaldo, además de que los mercados de capitales todavía no estaban maduros. El incumplimiento argentino en esa primera experiencia dejó huella porque demoró el ingreso del país al mercado de capitales cuando comenzó a formarse. Con Bartolomé Mitre, en 1862, la deuda da otro salto. Primero transfiere los compromisos de la provincia de Buenos Aires a la Nación y después acuerda otro empréstito con la banca inglesa por 2,5 millones de libras adicionales, para lanzarse a la guerra con Paraguay. Cuando el mitrismo necesita financiación para la Guerra de la Triple Alianza, envía nuevamente a su ministro de haciendas a Londres en busca de nuevos fondos. Este obtiene allí un nuevo empréstito por 2.500.000. Al concluir la Presidencia de Mitre, la deuda externa se halla cercana a los cinco millones de libras esterlinas. Domingo Faustino Sarmiento, que sucede a Mitre en la presidencia, también se endeuda para continuar la guerra. Al final del gobierno de Sarmiento, la deuda ya alcanzaba los 14,5 millones de libras. Las cifras evidencian un crecimiento permanente de la deuda externa desde las últimas décadas del siglo XIX hasta la primera guerra mundial. En 1890, cuando, a raíz de la política económica de Miguel Juárez Celman, el Estado se había endeudado brutalmente y Argentina cayó en default. Entre 1887 y 1889, entraron capitales que
fueron en parte a infraestructura y obra, pero otra porción se destinó sostener una política económica inviable. Para el año 1929, con la caída de la bolsa de Wall Street, la cual fue perjudicial para todos los países, diferentes naciones, especialmente latinoamericanas, deciden suspender momentáneamente el pago de sus deudas ya que las divisas eran escasas. El pacto Roca-Runciman, firmado en mayo de 1933, el cual, además de haber resultado nocivo posteriormente por la desventaja y diferencia que se permitió durante el acuerdo, incluyó un empréstito de desbloqueo para pagar los atrasos de la deuda y estableció un plan de emisión de bonos. El rescate total de la deuda externa argentina se logró en 1952. El gobierno de Juan Domingo Perón logró entonces que el país deudor de 12 500 se convirtiera en acreedor por más de 5000 millones. Tras el derrocamiento de Perón en el golpe de Estado de 1955, el gobierno dictatorial dirigido por el general Pedro Eugenio Aramburu, adquirió un nuevo préstamo externo. Así se contrata con varios bancos europeos un crédito de 700 millones de dólares, que se suponía podría ser amortizado en el transcurso de un año. El cambio de la política exterior hacia un alineamiento con los Estados Unidos se conjuga con la incorporación de la Argentina al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial en 1956, al mismo tiempo que se desnacionalizan los depósitos bancarios. La Argentina ingresa por la fuerza en el círculo de endeudamiento e inflación con nuevos créditos para pagar los intereses de préstamos anteriores A partir de la década de 1970 hacia nuestros días, la deuda obtiene un rol central en la redefinición del capitalismo argentino en estos años, que se resume en: reprimarización, financiarización y desindustrialización. La dictadura militar de 1976-1983 fue la época más negra para la historia de la deuda externa. En ese período, se recurrió al mercado financiero internacional para financiar gasto público, lo que hizo que las obligaciones contraídas en esta etapa fueran muy difíciles de sostener en el tiempo. Ya en 1981, era imposible sostener el acelerado retiro de capitales, hubo una devaluación y comenzaron los atrasos en la deuda. Así, la Argentina multiplicó varias veces su nivel de endeudamiento, que al fin de la dictadura era de u$s45.000 millones. En diciembre de 1983 regresa la democracia al país con la asunción de Raúl Alfonsín. La deuda externa había aumentado un 364% durante el gobierno militar, por lo que su pago demandaba el 50% de las divisas generadas por las exportaciones del país En 1989, vino el Plan Brady, un canje para reestructurar la deuda contraída por los países en desarrollo con bancos comerciales en el marco de la Crisis regional. Así, los bancos se salvaron
Eduardo Duhalde mantuvo la decisión de su predecesor Adolfo Rodríguez Saá de suspender transitoriamente los pagos de intereses y capital. Solo se pagarían 3500 millones de intereses de la deuda en manos de acreedores locales, en línea con lo que se había acordado en el último canje de bonos, que incluía un período de gracia de dos años Durante los gobiernos de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-
La transacción se realizaría con reservas del Banco Central, tras haber creado por un Decreto de Necesidad y Urgencia lo que se llamó “reservas de libre disponibilidad”; el gobierno tomaría estas reservas para cancelar la deuda con el FMI y, a cambio, le daría al Banco Central una “letra intransferible” por el mismo monto, a pagar dentro de 10 años y con una tasa de interés en dólares (aproximadamente del 2%) semejante a la que recibía el Banco Central por sus reservas en los bancos internacionales, cuota que se pagaría cada seis meses. La deuda externa pública del país continuó siendo de 124.332 millones de dólares, la diferencia está en que hasta ese momento se le debían 9.530 millones de dólares al FMI, y a partir de entonces se le debe ese dinero al Banco Central. Es decir que el país con el pago anticipado no se desendeudaba sino que cambiaba de acreedor, dato no menor si se tiene en cuenta que los “costos” no son iguales si se le debe al FMI que si se le debe al Banco Central. Conclusión: Consideramos que nuestro problema con la deuda externa es algo que ha logrado únicamente soluciones provisorias, ya que, como bien hemos podido demostrar, nunca se consigue una finalización de la deuda real, ya que las pretensiones del Fondo Monetario Internacional son incompatibles con el sistema de desarrollo de la economía nacional. No es posible llegar a un acuerdo a corto plazo en el que no se vea perjudicado tanto el Estado como los trabajadores.