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Documento la Dama de Elche, Apuntes de Arqueología

Documento sobre la Dama de Elche.

Tipo: Apuntes

2019/2020

Subido el 30/01/2020

luciaros-25
luciaros-25 🇪🇸

4.1

(12)

26 documentos

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DAMA DE ELCHE:
Busto femenino que presenta una dama de
rostro con facciones muy perfectas y que
conserva restos de policromía en los labios y
zonas puntuales de rostro y vestimenta. La
dama va ricamente ataviada: en la cabeza lleva
un tocado formado por una tiara puntiaguda
cubierta por un velo y encima un tirante que
une los dos rodetes laterales o "estuches" que
enmarcan el rostro, donde iría recogido el
peinado y una diadema sobre la frente; la
espalda y los hombros se cubren con un manto
que forma pliegues en la parte de delante y
deja al descubierto tres collares con anforillas
y porta-amuletos; los pendientes de placas e
ínfulas que cuelgan a los lados del rostro, y una
pequeña fíbula que cierra la túnica en el escote.
En la parte posterior, tiene un orificio cuya
función ha dado lugar a numerosas
interpretaciones. Estuvo ricamente policromada con tonos rojos, azules y amarillos y
aplicación de láminas de oro, de los que apenas quedan restos.
Técnica y estilísticamente se considera una obra de fuerte influencia griega,
posiblemente realizada por un artista de este origen, tal vez ligado al cercano pueto de
Santa Pola, tras recibir el encargo de un personaje ibérico de alto rango.
Se ha especulado sobre su función pero con un orificio posterior sugiere un uso como
recipiente funerario, al igual que la Dama de Baza. Paralelamente, se ha interpretado
como la representación de una diosa, una sacerdotisa, o a algún personaje regio o de la
aristocracia adornada para una ceremonia especial y ataviada con sus mejores galas que
podrían constituir su aderezo nupcial compuesto de tres collares, diadema y fíbula,
equiparable a los hallados en varios tesoros.
Por otro lado, también se ha debatido si en origen fue un busto o parte de una figura de
pie (como la gran Dama oferente del Cerro de los Santos) o sedente (como la Dama de
Baza), la primera relacionada posiblemente con una importante dama que se presentaba
al santuario y la segunda con la tumba de la matriarca de una familia aristocrática.
El hallazgo de la Dama de Elche en 1897 ayudó a configurar y dar personalidad propia a
la cultura ibérica dentro del contexto mediterráneo. Fue hallada casualmente en el
yacimiento de la Alcudia, la antigua ciudad de Ilici ( Elche, Alicante), en un escondrijo.
Seguramente, éste no era el lugar donde estuvo originariamente, sino que se trataba de
una ocultación para librarla de algún peligro. Una vez descubierta, fue adquirida
rápidamente por el hispanista francés Pierre Paris y llevada al Museo del Louvre,
creando un hondo malestar entre los defensores del Patrimonio Histórico. En 1941, tras
un intercambio de obras de arte entre España y Francia, pudo regresar junto a otras
obras, como los sillares ibéricos de Osuna, que se hallaban en Francia. Quedó
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DAMA DE ELCHE:

Busto femenino que presenta una dama de rostro con facciones muy perfectas y que conserva restos de policromía en los labios y zonas puntuales de rostro y vestimenta. La dama va ricamente ataviada: en la cabeza lleva un tocado formado por una tiara puntiaguda cubierta por un velo y encima un tirante que une los dos rodetes laterales o "estuches" que enmarcan el rostro, donde iría recogido el peinado y una diadema sobre la frente; la espalda y los hombros se cubren con un manto que forma pliegues en la parte de delante y deja al descubierto tres collares con anforillas y porta-amuletos; los pendientes de placas e ínfulas que cuelgan a los lados del rostro, y una pequeña fíbula que cierra la túnica en el escote. En la parte posterior, tiene un orificio cuya función ha dado lugar a numerosas interpretaciones. Estuvo ricamente policromada con tonos rojos, azules y amarillos y aplicación de láminas de oro, de los que apenas quedan restos. Técnica y estilísticamente se considera una obra de fuerte influencia griega, posiblemente realizada por un artista de este origen, tal vez ligado al cercano pueto de Santa Pola, tras recibir el encargo de un personaje ibérico de alto rango. Se ha especulado sobre su función pero con un orificio posterior sugiere un uso como recipiente funerario, al igual que la Dama de Baza. Paralelamente, se ha interpretado como la representación de una diosa, una sacerdotisa, o a algún personaje regio o de la aristocracia adornada para una ceremonia especial y ataviada con sus mejores galas que podrían constituir su aderezo nupcial compuesto de tres collares, diadema y fíbula, equiparable a los hallados en varios tesoros. Por otro lado, también se ha debatido si en origen fue un busto o parte de una figura de pie (como la gran Dama oferente del Cerro de los Santos) o sedente (como la Dama de Baza), la primera relacionada posiblemente con una importante dama que se presentaba al santuario y la segunda con la tumba de la matriarca de una familia aristocrática. El hallazgo de la Dama de Elche en 1897 ayudó a configurar y dar personalidad propia a la cultura ibérica dentro del contexto mediterráneo. Fue hallada casualmente en el yacimiento de la Alcudia, la antigua ciudad de Ilici ( Elche, Alicante), en un escondrijo. Seguramente, éste no era el lugar donde estuvo originariamente, sino que se trataba de una ocultación para librarla de algún peligro. Una vez descubierta, fue adquirida rápidamente por el hispanista francés Pierre Paris y llevada al Museo del Louvre, creando un hondo malestar entre los defensores del Patrimonio Histórico. En 1941, tras un intercambio de obras de arte entre España y Francia, pudo regresar junto a otras obras, como los sillares ibéricos de Osuna, que se hallaban en Francia. Quedó

depositada en el Museo del Prado y desde 1971 forma parte de los fondos del MAN por Orden Ministerial del 29 de enero de 1971, siendo una de las piezas más emblemáticas. MONUMENTO FUNERARIO DE POZO-MORO: Altura = 5 m; Longitud máxima = 3,70 m; Anchura máxima = 3,70 m Descripción Restitución de un monumento en forma de torre, con basamento escalonado y dos cuerpos separados entre si por molduras. Fue erigido sobre la tumba de un personaje de alto rango, quizá un rey, fundador de un linaje que se siguió enterrando a su alrededor durante varios siglos, formando una gran necrópolis ibérica. El personaje enterrado era un varón de unos 50 años, edad bastante elevada para su época, acompañado por un rico ajuar que contenía dos vasos cerámicos griegos (una copa y un lécito) y un jarro de bronce, junto con otros objetos de oro, plata, hierro o bronce. El monumento se comenzó a construir directamente sobre el lugar de la cremación, inmediatamente después de ésta. La torre tiene sus mejores paralelos en Próximo Oriente, lo que se interpreta como influencia directa de los colonizadores fenicios instalados en las costas del sur de la Península. La estructura se compone de tres partes diferenciadas, una base escalonada sobre la que se apoya el cuerpo principal donde se desarrolla una secuencia narrativa continua a través una serie de relieves, y un segundo cuerpo o remate del primero. En el primer cuerpo son característicos los sillares de esquina formados por relieves zoomorfos con la representación de leones tumbados, de carácter apotropaico, y un panel decorativo central donde se desarrollan relieves con varios temas mitológicos. A partir del segundo cuerpo que inicia en la hilada decimoprimera en la que destacan de nuevo los leones de esquina y posiblemente nuevos relieves, no tenemos más remedio que recurrir a hipótesis reconstructivas del alzado del edificio basadas tanto en paralelos arquitectónicos conocidos como en deducciones propias partiendo de la lógica constructiva de las primeras hiladas del edificio y de elementos visibles en los fragmentos conservados. La existencia de un segundo cuerpo se apoya en la existencia de gran número de fragmentos arquitectónicos y escultóricos que difícilmente pueden ser incluidos en el cuerpo inferior. Entre ellos podemos señalar, en primer lugar, la presencia de varios y variados elementos moldurados que comúnmente son empleados en arquitectura asociados a la coronación de las construcciones. Como remate del monumento se ha propuesto la existencia de un tercer cuerpo con sillares escalonados que podrían sostener una escultura de bulto redondo, aunque estos detalles quedan en el campo de la hipótesis. La decoración figurada de la sexta hilada contiene una narración mitológica relacionada con la divinización del difunto heroizado como fundador de una dinastía aristocrática. La lectura de la narración comenzaría en con una divinidad alada situada en el lado oeste y que continuaría por los lados norte, este y sur, ofreciendo una lectura perimetral.

posiblemente evocan la planta simbólica de una piel de toro, como en el suelo que rodea el monumento de la necrópolis de Pozo Moro (Albacete). La Dama se interpreta como la representación de una mujer perteneciente a la aristocracia de la ciudad de Basti ( Baza, Granada) heroizada mediante un destacado ritual funerario. Su singularidad reside en su función como urna cineraria y en los elementos de carácter simbólico que la acompañan: el sillón alado, símbolo de la divinidad y el pichón que lleva en la mano, interpretado como nexo entre la mujer mortal y la diosa que actúa de protectora tanto del ave como de los huesos de la difunta. La tipología y decoración de las piezas cerámicas del ajuar remiten al mundo orientalizante, incidiendo en la antigüedad del linaje de la difunta. El ajuar metálico, compuesto por cuatro panoplias de guerrero depositadas a los pies a modo de ofrenda, se interpreta como reflejo de las honras fúnebres celebradas con luchas de guerreros. Datación 400[ac]=351[ac] (Primera mitad s. IV a.C.)