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es un pdf sobre la pedagogía muy interesante , si estas cursando pedagogía o algo parecido este archivo te va a servir mucho.
Tipo: Monografías, Ensayos
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En 1892, Claparede hablaba de la necesidad de una “verdadera revolución copernicana en pedagogía”. Pensaba que la pedagogía debe centrarse en el niño, el cual se convierte en el actor principal de su propia educación si descubre y construye por sí mismo lo necesario para su propio desarrollo. Pero no es tan sencillo dado que el niño no sabe todavía que es necesario y beneficioso para su propio desarrollo, entonces la decisión recae en el adulto que se organiza para que su estudiante descubra por sí mismo aquello que ya se ha decidido que descubra. Por otra parte, “centrar la educación en el niño” puede hacer creer que el niño toma las decisiones de su propia educación. Y siguiendo con esto, sabemos que el niño llega al mundo infinitamente pobre, y que no puede desarrollarse sin un entorno estimulante y su pertenencia en una cultura. Por eso entonces, atender sus peticiones, proponerle tan sólo aquello que tiene ganas de hacer y que ya es capaz de hacer, es arriesgarse a mantenerlo en un estado de dependencia, una vida vegetativa en la que, sin exigencias, se dejará caer al nivel más bajo. La educación, entonces, consistirá en observar el accionar del alumno sin interferir en su manera de aprender y los dejaría completamente indefensos y prisioneros de sus caprichos. Entonces ¿Hay que volver al proyecto que propone hacer del niño un objeto de “fabricación”? Por supuesto que no. Aunque conocimientos sacados de bibliotecas reemplacen a fragmentas de cadáver desenterrados de cementerios, permanecemos en la misma pesadilla: hacer vida con la muerte, fabricar un sujeto acumulando elementos y esperando que, mágicamente, una «chispa de vida» venga a ligar y a dar animación a ese cúmulo. Fueron hombres quienes elaboraron conocimientos para responder a preguntas que se formularon y resolver los problemas a los que tenían que encararse. Sin embargo, las disciplinas escolares, sólo se quedan con algunos fragmentos fosilizados, por ejemplo: la biología, historia, literatura, matemáticas, etc, ya no intentan responder a las preguntas humanas esenciales con que el niño se encuentra desde muy temprano: ¿de qué estoy hecho? ¿De dónde vengo? Las disciplinas escolares se han convertido en «fragmentos de cadáveres exhumados de panteones y de osarios». Ya no habita en ellas el interrogante que permitiría a seres que entran en el mundo hacérselas propias. La educación sólo puede escapar de los pensamientos rígidos si se centra en la relación del sujeto con el mundo. Su tarea es movilizar todo lo necesario para que el sujeto entre en el mundo y se sostenga en él, se apropie de los interrogantes que ha construido la cultura humana, incorpore los saberes en respuesta a esos interrogantes... y los responda con respuestas propias, con la esperanza de que la historia tartajee un poco menos y rechace con algo más de decisión todo lo que perjudica al hombre. Ésa es la finalidad de la educación: que aquél que llega al mundo sea acompañado e introducido en ese conocimiento por quienes le han precedido y no moldeado, ayudado y no fabricado, que pueda “ser obra de sí mismo”.
Hoy vamos a presentar las ideas principales de Philippe Meirieu sobre la pedagogía y Frankenstein Educador Meirieu sostiene que no hay que volver a hacer del niño un objeto de fabricación, como proponían los modelos conductistas de Pavlov y Skinner, porque eso siempre lleva a fracasos y contradicciones. Según él, decía que debería haber una revolución copernicana en el centro del sistema educativo,en otras palabras educar acompañando al estudiante para que se construya a sí mismo, no moldearlo ni dejarlo solo. Plantea la idea de él “El milagro” cada niño que nace trae consigo la posibilidad de que empiece de nuevo, de crear, de inventar, por eso educar implica recibir al que llega y acompañarlo y darle acceso al conocimiento. A partir de eso Meirieu propone 7 exigencias de la revolución copernicana: La primera exigencia de la revolución copernicana consiste en renunciar a tratar de convertir al alumno ya que no se trata de fabricarlos a nuestro gusto por nuestro narcisismo, sino de acoger al que llega. La segunda exigencia de la revolución copernicana consiste en reconocer a aquel que llega como una persona que no puedo moldear a mi gusto, educar es negarse a entrar en esa lógica. La tercera exigencia de la revolución copernicana consiste en aceptar que los saberes y conocimientos no se pueden adquirir de manera mecánica,porque no se los puede hacer a todos iguales. La cuarta exigencia de la revolución copernicana consiste en constatar que nadie puede ponerse en el lugar del otro y que todo aprendizaje supone una decisión personal inflexible del que aprende. La quinta exigencia de la revolución copernicana consiste en no confundir el no-poder del educador en lo que hace a la decisión de aprender y el poder que si tiene sobre las condiciones que posibilitan esa decisión, es decir, es cuestión del profesor que cree un espacio de seguridad para que el alumno pueda atreverse a aprender. La sexta exigencia de la revolución copernicana La autonomía se adquiere en el curso de toda la educación, se apropia de un saber, lo hace suyo, lo reutiliza, lo reinvierte a otra parte, esa es un añadido a una enseñanza que se haría, por lo demás, de modo tradicionalmente transmisivo, sino que aquello que debe presidir la organización misma de toda empresa educativa. La séptima exigencia de la revolución copernicana consiste en reconocer que educar no es una ciencia exacta: el educador no tiene poder total sobre el otro y cada encuentro educativo es único.