

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Este documento analiza la posibilidad de explicar las propiedades del efecto fotoeléctrico sin recurrir a la existencia de fotones. Se muestra que las características del efecto fotoeléctrico, como la existencia de una frecuencia mínima, la energía cinética máxima de los electrones liberados y la ausencia de retardo entre la iluminación y la liberación de electrones, pueden explicarse mediante una teoría semiclásica en la que la materia se describe cuánticamente y la luz clásicamente. El documento argumenta que el efecto fotoeléctrico demuestra que la materia extrae energía de la radiación en paquetes de valor h, pero esto no implica necesariamente que tales paquetes de energía sean una propiedad de la luz. Se concluye que el efecto fotoeléctrico no requiere la cuantificación de la luz y puede explicarse con un modelo puramente clásico de la radiación, sin invocar la existencia de fotones.
Tipo: Esquemas y mapas conceptuales
1 / 3
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!


En muchas ocasiones se suele sugerir que el efecto fotoeléctrico constituye una evidencia del carácter
corpuscular de la luz (fotones) o, en otras palabras, de la naturaleza cuántica de la radiación. Las
características del efecto fotoeléctrico que avalarían dicha conclusión serían:
(a) Existencia de una frecuencia mínima de la luz para que exista efecto fotoeléctrico
(b) Existencia de una energía cinética máxima para los electrones liberados
(c) Ausencia de retardo entre la iluminación y la liberación de electrones por muy baja que sea la
intensidad de la luz.
En estas notas se pretende mostrar que estas propiedades no aportan evidencia de la existencia de
fotones. La razón es que es posible explicar estas propiedades en términos de la cuantificación de la
materia (no de la luz) y del conocido fenómeno de resonancia, de aplicación tanto en el dominio
cuántico como en el clásico. Dicho de otra forma, una teoría semiclásica en la que la materia se
describe cuánticamente y la luz clásicamente, es suficiente para explicar el efecto fotoeléctrico.
Bajo condiciones muy generales el Hamiltoniano de interacción entre la radiación y la materia (por
ejemplo un átomo) es de la forma H
int
dipolar atómico. Esta expresión para la interacción es válida tanto clásica como cuánticamente. En
cualquier caso, la interacción H
int
0 de evolución del momento dipolar . La
idea de resonancia es muy usada en física clásica, usualmente ilustrada mediante la dinámica de un
oscilador armónico forzado al que sólo es posible comunicarle energía en resonancia.
La idea de resonancia se aplica muy bien a este problema puesto que normalmente la interacción
radiación materia es suficientemente débil como para que la luz y la materia conserven casi inalteradas
sus frecuencias de evolución propias, frecuencias que son de hecho enormemente elevadas
15
Hz.
int
varía muy
rápidamente en el tiempo y su efecto se promedia a cero al integrar las ecuaciones de evolución. Sólo si
0
(resonancia) ocurre que H
int
tiene una parte constante o lentamente variable para que su
efecto acumulado a lo largo del tiempo pueda alterar la dinámica de la luz y de la materia.
Por ejemplo, para el caso de dos niveles atómicos e y f esquematizados en la figura la ecuación de
Schroedinger
en la forma
i
t
implica que en ausencia de interacción los estados e y
f evolucionan
e ( t )
e
iE
e
t / h
e (0)
f ( t ) e
iE
f
t / h
f (0)
donde
e
y E
f
0
de
evolución del momento dipolar
aislado sólo puede ser (salvo términos constantes
debidos a momentos dipolares permanentes que no afectan a este análisis)
e
f
0
h
La conclusión es que sólo hay transiciones entre e y f si la frecuencia de la luz satisface que
0
e
f
h
Nótese que en esta condición de resonancia la constante de Planck es aportada por la materia, no por la
luz, vía la conversión de energías en frecuencias a través de la ecuación de Schroedinger.
En el caso del efecto fotoeléctrico, estrictamente hablando no tenemos transiciones entre dos niveles
atómicos, sino entre dos bandas esquematizadas en la figura. La banda superior corresponde al electrón
libre y la banda inferior a la banda de conducción del metal. Aunque difieren en algunos detalles,
formalmente este caso es el mismo de los dos niveles. Habrá transiciones entre las bandas (es decir se
liberarán electrones) a condición de que la frecuencia de la luz coincida con la frecuencia propia
determinada por un nivel de la banda superior y otro de la inferior
0
e
f
h
0
h
donde T es la energía cinética, W 0
es la distancia en energía desde el nivel de Fermi E
F
(último nivel
ocupado por electrones) al nivel de vacío y es la profundidad del nivel con respecto al borde superior
de la banda de conducción. En este caso como T y son variables habrá muchas frecuencias luminosas
que puedan verificar la condición de resonancia dependiendo de la energía cinética de los electrones
arrancados y de lo profundo que se encuentre el electrón en la banda de conducción. La probabilidad de
que un electrón escale en energías desde E
F
hasta la libertad a base de transiciones consecutivas a
niveles energéticos próximos parece altamente improbable de forma que el paso del estado ligado y el
libre debe hacerse en una sola transición.
La frecuencia mínima de la luz para la que se puede producir efecto fotoeléctrico ocurrirá cuando T=
min
0
, que es la propiedad (a) con el mismo valor predicho por la hipótesis
h
corpuscular.
La propiedad (b) emerge al preguntarnos por la energía cinética máxima T
max
para una frecuencia fija
max
min
min
, resultado que coincide también con el predicho por la hipótesis corpuscular de la
luz.
El análisis de la propiedad (c) es un poco más complejo pero también parece admitir una explicación
semiclásica. Tanto si describimos la luz clásicamente como cuánticamente, el Hamiltoniano
int
produce una transición continua en el tiempo entre el nivel fundamental y el excitado.
Grosso modo el estado atómico evoluciona en la forma
cos( t ) f sin( t ) e
La velocidad de la transición Ω es proporcional en ambos casos (luz clásica o luz cuántica) a la
intensidad de la luz. La conclusión es que en ambos casos (luz clásica o luz cuántica) el carácter