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egipto, Apuntes de Turismo

Asignatura: Historia de los Viajes y el Turismo, Profesor: , Carrera: Turismo, Universidad: URJC

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 06/06/2016

rociirociio
rociirociio 🇪🇸

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Historia LOS EGIPCIOS Y LA ETERNIDAD El viaje al Más Allá en los textos funerarios del antiguo Egipto Ildefonso Robledo Casanova La muerte, en palabras de Fustel de Coulanges, ha sido el primer misterio con el que el hombre se ha encontrado en su existencia. El hecho de la muerte abrió a los hombres el horizonte de los otros misterios, elevando su pensamiento de lo visible a lo invisible, de lo pasajero a lo eterno, de lo humano a lo divino. En el antiguo Egipto la muerte fue considerada como la primera etapa de un largo proceso de fenómenos que habrían de culminar con el renacimiento y la transfiguración del difunto, El hombre egipcio desarrollaba su vida en dos momentos. En el primera, límitado en el tiempo, vivía en la tierra; en el segundo, que habria de durar toda la etemidad, la vida se desarrollaba en el Más Allá, en el Occidente, en los lugares celestes en los que reinaban Re y Osiris, considerado este último el gran dios de la ultratumba y cuyo sugerente mito de muerte y resurrección ofrecía a los egipcios una esperanza de vida tras la muerte. La muerte en Egipto Pensaban los egipcios que la muerte física podia ser vencida por el hombre que había sido piadoso. La vida eterna podía ser alcanzada por el hombre que había Reino Celeste. En un primer momento, solamente el faraón dispondrá de textos mágicos plasmados en las paredes de su pirámide, sin embargo, más adelante, los nobles también mandarán escribir textos similares en sus sarcófagos y, finalmente, serán muchos los egipcios que podrán llegar a disponer del conjunto de fórmulas mágicas que se integran en el “Libro de los Muertos". Sin embargo, a pesar de la elevada noción que tenían los egipcios acerca de la trascendencia del hombre, lo cierto es que para que esa vida en el más allá se desarrollara de manera satisfactoria era necesario el mantenimiento del culto funerario a! difunto en su tumba y, sobre todo, que se le aportaran ofrendas alimenticias que evitasen que el fallecido padaciera de hambre y de sed en el otro mundo. Existen diversos conjuros en el “Libro de los Muertos” que ofrecen esa idea de intenso miedo a tener que llegar a comer, por pura necesidad, los propios excrementos; dice, asi, el capítulo 51: “¡Mi abominación es mi repugnancia! No comeré (lo que es) mi abominación; mi abominación son los excrementos y no las comeré; son las deyecciones y en ellas no pondré mi mano. ¡Que no las toque con mi mano! ¡Que nada me obligue a caminar por allí con mis sandalias!”. actuado de manera justa en su > vida. Diversos textos funerarios, P entre ellos el “Libro de las Muertos” exponen esa creencia acerca del hombre y su trascendencia. Los antecedentes de estas creencias se remontarían a unos antiquísimos cultos mistéricos que se habrían desarrollado en unos momentos en que los egipcios todavía no conocian, siquiera, la escritura. El hombre que ha vivido de manera piadosa y que habrá de ser declarado “Justo de Voz" an el Juicio de los Muertos, necesitará de la eficacia de la magia para poder afrontar los inmensos peligros que le acecharán durante su viaje por la ultratumba hasta arribar al Arte, Arqueología e Historia El secendote, con la máscara de Anubis, impone sus manos sobre el sarcófago. 162 Elistorta Sacerdote egipcio, símbolo de espiritualidad, Para garantizar la existencia de ofrendas los egipcios mandaban grabar las mismas en las paredes de las tumbas, pensando que, gracias a la magia, habrian de convertirse en alimentos reales de los que el difunto se aprovisionaria. Ante la posibilidad, por otro lado, de que el cuerpo momificado del difunto fuese destruido en la tumba, tanto por la existencia de momentos de crisis y tumultos como por la acción de los saqueadores, los egipcios, también atemorizados, mandaron construir lo que conocemos como "cuerpos de recambio”, es decir estatuas en las que se reproducían los rasgos del difunto, que era igualmente representado en las pinturas y bajorrelieves de la tumba. Gracias al intenso poder mágica de las sacerdotes esos cuerpos de sustitución contribulan a mantener vivo al difunto en el Más Allá. La magia egipcia impregnaba unas creencias funerarias que para el hombre moderno no serían más que aparentes supersticiones; sin embargo, por encima de todas estas creencias puramente mágicas (textos funerarios, ofrendas ideales de las tumbas, cuerpos de sustitución de los fallecidos, etc.) destaca en los ambientes más espirituales y místicos del antiguo Egipto la alta idea que se alcanzó acerca de Dios y del ser humano. El hombre, dotado de un componente espiritual, tenía ante sí un elevado destina, El hombre justo, que ha seguido en la vida el camino del corazón y que ha actuado de conformidad con Maat, la diosa del orden y la justicia, sirviendo a Dios día tras día tiene asegurado que tras su muerte su fin será iniciar un proceso de glorificación que habrá de permitirle su integración en la Luz del supremo, transformándose en un espíritu akh (ser de Luz) que radiará en lo alto del cielo. Los textos funerarios, con su intenso poder mágico, servirán para ayudar al difunto a superar las dificultades del proceso de Glorificación: “Este Libro —afirma el capitulo 190 del "Libro de los Muertos”- servirá para transfigurar al bienaventurado en el corazón de Re, hará que sea poderoso junto a Atum y magnificado junto a Osiris y asegurará su prestigio en presencia de la corporación divina... El alma del bienaventurado para quien sea recitado (el Libro) podrá salir con los vivos, saldrá al día, será poderosa entre los dioses, los cuates no la rechazarán, sino que los dioses la rodearán y la reconocerán como una de las suyas. Y ella (el alma glorificada) te dará conocimiento, en plena Luz, de los (bienes) que (le) han llegado” Himno Caníbal Hacia el año 2400 a.C. quedaron fijados por escrito los viejos conjuros y sortilegios que los sacerdotes egipcias recitaban a la muerte del rey, rememorando de ese modo los rituales que habían permitido a Isis conseguir la resurrección de Osiris. Las fórmulas, que hoy conocemos con el nombre de "Textos de las Pirámides", fueron descubiertas por Maspero en las cámaras subterráneas de las pirámides reales de varios faraones del Reina Antiguo, desde Unas hasta Pepi Il. Los textos contienen rúbricas en las que se detallan los rituales y ademanes que el sacerdote oficiante debía realizar mientras iba recitando las fórmulas mágicas, es decir, tenían una finalidad litúrgica, extendiéndose por el interior de cada pirámide desde los corredores de entrada hasta la cámara del sarcófago. La finalidad última de esos conjuros no era sino propiciar el acceso del faraón, una vez fallecido, a las estrellas, en donde habria de asimilarse al propio Re e iniciar una vida eterna. Através de la resurrección gloriosa que los textos pretendían facilitar se producia la apoteosis del monarca que ascendía a las cielos y se reunía en las alturas con sus hermanos los dioses. La primera recopilación de los “Textos de las Pirámides" pudo ser abra de los sacerdotes de Heliópolis y está inscrita en las paredes de la cámara funeraria de la pirámide de Unas, faraón que reinó en tiempos de la Y dinastía. Textos similares se han encontrado en otros sepulcros reales de la VI dinastía y en los de varios soberanos del Primer Periodo Intermedio (camo en el caso de Iby) _Arte, Arqueología e Historia 163 HISTORIA Los "Textos de las Pirámides” reflejan unas creencias religiosas cuyo origen sería muy antiguo, siendo su pretensión asegurar, gracias a la magia, la vida eterna de los faraones. Uno de los textos más inquietantes es el denominado “Himno Caníbal” de la pirámide de Unas, que nos ofrece una imagen del faraón (el último que reinó en la V dinastia) como devorador de dioses. El himno nos habla de un canibalismo mágico y ritual gracias al cual Unas se hace con los inmensos poderes de los dioses. Supone, posiblemente, el reflejo de unas prácticas ancestrales que, quizás, se remonten a unos tiempos en los que el canibalismo pudo ser, incluso, una realidad cotidiana. El “Himno Canibal" nos habla de la trascendencia del rey y de su papel en el Reino del Horizonte (Más Allá) al frente de los dioses, tras su muerte y resurrección: “Unas es un gran Poder que prevalece entre los Poderes. Unas es la imagen sagrada, la más sagrada de todas las imágenes del Gran (Dios). A aquel a quien se encuentra en su camino, lo devora trozo a trozo, El lugar de Unas está al frente de todos los nobles que están en el Horizonte, porque Unas es un dios, el más antiguo de los Antiguos. Le sirven millares, la hacen ofrendas centenares. Le ha sido otorgado el título de Gran Poder por Orión, padre de los dioses. Arts, Arqueología e Historia Detalle del sarcófago de Sepi Unas ha vuelto a aparecer en gloria en el cielo, ha sido coronado como señor del Horizonte, ha quebrado vértebras y espinazos, se ha apoderado de las corazones de los dioses. Se ha comido la (Corona) Roja, ha engullido la Verde. Unas se alimenta de los pulmones de los Sabios, y queda saciado viviendo de sus corazones y su magia...” Textos de los Sarcáfagos En los tiempos del Reino Antiguo el rey, en cuanto hijo de los diosas, era el (nico hombre que tenía asegurado el acceso al Reino Celeste de Re. En el momento de su muerte todo era ordenado para asegurar su supervivencia: se conservaba su cuerpo momificado, se habían construido imágenes de sustitución, se dotaba a la tumba de un carácter inviolable y se establecía el mantenimiento de un culto funerario, consagrado a su memoria. Paulatinamente, sin embargo, capas cada vez más amplias de la población habrian de ir participando de esa idea de esperanza en una vida en el Más Allá tras la muerte. Primero habrían de ser los poderosos, que sirven al faraón y que le son necesarios, y posteriormente también los humildes, que resultarán igualmente útiles para sus señores. Con la caida del Reino Antiguo los ritos secretos que envolvian el procesa de glorificación del rey se fueron divulgando entre los hombres. Los 164 Hlistoria Ceja funeraria destinada a almacenar figuras de ushebils (trebajadores para el más allá). sacerdotes se habrían visto obligados a ello en la medida en que los poderosos querían acceder al igual que el faraón a la inmortalidad. Ahora, desde la dinastia VI! hasta el Reino Medio, será frecuente encontrar en las tumbas los denominados "Textos de los Sarcófagos”, que se grabarán en los sarcófagos de los nobles. Sus contenidos estarán inspirado en las creencias que antes se habian plasmado en los anteriores “Textos de las Pirámides”, si bien incluirán adiciones y correcciones más apropiadas para su finalidad de servir a individuos particulares. Los “Textos de los Sarcófagos” acusan una clara inspiración osiriana y nos ofrecen la idea de que el difunto, tras su muerte y resurrección, al igual que Osiris, se transformará en divinidad y alcanzará la vida eterna. Los misterios de Osiris serían unas enseñanzas esotéricas que se impartian en el secreto de las Casas de la Vida de los templos a determinadas personas que habian acreditado ser merecedoras de acceder a ese conocimiento, sobre todo los propios sacerdotes y otros miembros de las elites del poder. Posiblemente el eje central de los misterios fuese llegar a conocer que el hombre es dios no solamente en el Más Allá, tras la muerte, tras superar un duro juicio y diversas pruebas, sino también aqui, en la tierra. Los "Textos de los Sarcófagos” suponen un conjunto de diversas fórmulas de Glorificación que los antiguos egipcios conocieron como “Libro de proclamar justo al difunto en el Reino de los Muertos”. Son unos textos que comenzaron a aparecer en las tumbas de las elites en las momentos del Primer Periodo Intermedio, a partir del reino de Heracleópolis. En tanto que los “Textos de las Pirámides” habrian sido los himnos que los sacerdotes recitaban en los funerales de los reyes, los “Textos de los Sarcófagos" habrían sido considerados por los egipcios como guías que permitían que el difunto se adentrase porlos mundos de la ultratumba. El espiritu del fallecido, en el viaje al Más Allá, iba a enfrentarse con multitud de peligros y debía ser capaz de demostrar que posela los conocimientos adecuados que le permitirian vencer esos peligros. Los textos, en palabras de Molinero Polo, "en su concepción general manifiestan una profunda preocupación por peligros ignotos y un clima de desesperanza que se intenta contrarrestar con la posesión de estas fórmulas mágicas”. Gracias a estos textos funerarios, cada vez que el difunto se encontrase con un peligro podría solventarlo de manera adecuada. Por ejemplo, el espiritu puede llegar ante una puerta custodiada por un guardián de feroz aspecto. Si no conoce la fórmula que le permitirá franquearla corre el inmenso peligro que quedar atrapada en la nada durante toda la eternidad. Solamente gracias a los conjuros mágicos que conoce podrá el difunto superar los obstáculos y avanzar hacia el Reino de la Luz. Parece que los miembros de las elites egipcias se habían apropiado de los himnos de los funerales reales pero sentían temor y desasosiego ante los ignotos peligros que les amenazaban en el Más Allá. En palabras, nuevamente, de Molinero Polo no dejaban de ser sino unos advenedizos en el reino de ultratumba y necesitaban disponer de guías funerarias que les aseguraran que el viaje que estaban obligados a realizar por mundos desconocidos ¡ba a tener un buen término. En los “Textos de los Sarcófagos" se habla de diversos lugares de purificación que ya se mencionaban en los "Textos de las Pirámides". Asi, en relación con el denominado Campo de los Juncos, podemos citar los conjuros 404 y 405. Pensaban los egipcios que era un lugar al que para llegar el fallecido debía acreditar que tenia determinados conocimientos: “Avanza pues -se le dice al difunto-, ven, espiritu (transfigurado), hermano mío, al lugar sobre el que tienes conocimiento”. El Campo de los Juncos se describe, también, como un lugar fértil en el que los espiritus cultivan los campos y pueden disfrutar de una amplisima libertad de movimientos. Los difuntos que conocen las fórmulas adecuadas, a su voluntad, pueden entrar y salir de este lugar tantas veces como deseen. También se encuentran referencias en los “Textos de los Sarcófagos" al Campo de las Ofrendas, que sería e! Arte, Arqueología e Hisloria 165 EE Plistoria Estetua que representa el ka de un faraón, simbolizado por las manos que se alzan al cielo. inmortalidad. Llama también la atención que en ese libro se contienen indicaciones de que ciertas partes de su texto son útiles tanto en la tierra como en el Más Allá y que el hombre que desee alcanzar el Reino de la Luz deberá leerlas todos los días. Se sugiere así que esos textos se daban a conocer en vida y que eran estudiados por círculos de iniciados. Frangois Daumas cita Una inscripción de Paheri El Kab en la que este personaje nos habla de una enseñanza iniciática que ha recibido, que le permite conocer que Dios está en el hombre. Dice el texto: “He sido puesto en la balanza. He salido de ella examinado, intacto, salvado. Yo iba y venía, con las mismas cualidades en mi corazón. No he dicho mentiras contra nadie, pues conocía al Dios que está en el hombre, estaba perfectamente instruido y sabía distinguir esto de aquello. He cumplido con todas las cosas con arreglo a las palabras” Arta, Arqueología e Historia Viajes iniciáticas Entre los textos funerarios fechados en los tiempos del Reino Nuevo se incluye un genero literario específica que nos ha transmitido valiosas imágenes de uno de los mundos del Más Allá, el Inframundo, por al que diaria- mente se producía el viaje de la Barca Solar durante las horas de la noche. Entre esos libros que se ocupan del Inframundo habría que incluir el “Libro del Amduat”, el “Libro de las Puertas”, el "Libro de las Cavemas”, el “Libro de la Tierra", el “Libro de la Letanía de Re” y el “Libro de la Vaca Sagrada”. Se trata de unos textos funerarios que habrian de ser reproducidos una y otra vez en las paredes de las tumbas que los reyes del Imperio Muevo se hicieron construir en el Valle de los Reyes, en las inmediaciones de Tebas. En una de esas tumbas, que albergó en su día los restos de Tutmosis |Il, fueron identificadas las primeras copias que se han conservado del denominado “Libro del Amduat”, obra que nos habla del viaje nocturno del dios Re y su sequito a lo largo de las doce horas de la nache por la Dual, el reino del Inframundo que es gobernado por Osiris, dios de los muertos. El viaje de Re por el reino de los muertos se iniciaba en la primera hora de la noche, cuando la Barca Solar se hundía en el Horizonte, tragada aparentemente por la tierra. En ese momento del crepúsculo, Re era representado con cabeza de carnero, simbolo de la vejez y la decrepitud. A la mañana siguiente, con el nuevo amanecer, Re habria de salir del Inframundo triunfante, representado ahora como un escarabajo, el animal que para los egipcios habria llegado a la existencia por si mismo. Re surgía cada nuevo día con una renacida juventud anunciando una esperanza de eternidad para todos los hombres justos. Cada noche, en la Duaf, Re permitia que los difuntos bendecidos subieran a su barca para elevarse todos, al amanecer, hacia el Reino de los Cielos. Ese es el motivo de que los textos egipcios denominen a la barca de Re como la "Barca de los Millones”. El viaje de Re por la oscuridad suponta un claro simbolo de la esperanza de resurrección que esperaba a los muertos en la Duat, en el reino de Osiris. Veamos seguidamente el modo en que se desarrollaba ese viaje de la Barca Solar por el mundo de la noche, de acuerdo con la interpretación que del “Libro del Amduat" representado en la tumba de Tutmosis lIl realizaran Eric Hornung y Theodor Abt, Las Horas de la Noche El viaje nocturno de Re se iniciaba en la Hora Primera de la noche, cuando se había producido la puesta del sol en el Horizonte. En su barca, Re era acompañado por un séquito de divinidades entre las que destacaba IPLISTORIA Vaso destinado a contener las viscures del difunto, su hija Maat, responsable del orden del cosmos y guía en el camino de la oscuridad. En cada una de las doce horas de la noche Re habría de ser guiado también por la diosa Hathor, representada en doce diferentes acepciones, Una para cada hora respectiva. Además, doce serpientes uraeus, símbolos de la Luz divina, se encargarían de ¡iluminar la oscuridad, manteniendo asl alejados a los enemigos del dios sol. En la Hora Segunda se iniciaba el viaje de la Barca Solar por el rio que atraviesa el Inframundo, del que se nos ofrece la imagen de una región fértil cuyos campos son trabajados por personas que llevan en sus manos espigas de cereal, símbolo de la buena cosecha producida, Se confirma, así, la creencia de que Osiris, en su reino, tendria asignadas diferentes parcelas de tierra a diversos personajes que se ocupan de su laborea. En las Horas Tercera y Cuarta de la noche, Re avanzará en su barca por las denominadas Aguas de Osiris, simbolo de las aguas fertilizantes del Nilo, y arribará al desierto de Rosetau, también llamado tierra de Sokar, divinidad que encarna a una de las acepciones de Osiris. Llegará así Re, en la Hora Quinta, a la Caverna de Sokar, donde se sitúa la propia tumba de Osiris, que está flanqueada por Isis y Neftis que han adoptada la forma de pájaro. Es aquí donde se produce la unión de Osiris-Sokar con Re y con el propio difunto bendecido. En esta Hora Quinta se sitúa también el Lago de Fuego, lugar de castigo para los difuntos no justificados, que no superaron el Juicio de Osiris. Serían Unas aguas de Luz que resultan gratas de beber para los muertos bendecidos pero que suponen un inmenso castigo para los pecadores. En la Hora Sexta, en la media noche, es cuando se produce la unión del cuerpo y el alma de Re. Es ahora cuando llega la Luz y la vida para los muertos bendecidos. Es en esta hora en la que se sitúa el momento clave del renacer de los muertos a la vida eterna, a la vida de millones de años. El viaje de Re por la noche está plagado de peligros. Las fuerzas del caos están acechantes y pretenden conseguir que la renovación de la creación sea interrumpida. Los enemigos de Re buscan que el sol no surja en el nuevo amanecer y que el orden del cosmos sea quebrantado. Precisamente el momento de máximo peligro llegará en la Hora Séptima, cuando Re deberá enfrentarse con la serpiente Apofis, paradigma del caos y del desorden. La victoria de Re cada noche permitirá que el orden natural de las cosas no se derrumbe. Será en la Hora Octava, tras la victoria de Re cuando quede asegurado ese retorno del orden cósmico, en tanto que en la Hora Novena las diversas divinidades ayudarán a remolcar la Barca Solar, que seguirá avanzando por el Inframundo y en la Hora Décima habrá de producirse el episodio, cada noche repetido, de la cura y reparación del Ojo de Re por los dioses Thot y Sejmet. Cuando llega la Hora Undécima estamos ya muy cerca del nuevo amanecer. Es en este momento cuando se nos habla de los castigos que sufren los muertos no bendecidos. Cuatro diosas, que montan sobre serpientes, emiten un aliento de fuego que protege a Re y aniquila, Una y otra vez, noche tras noche, a sus enemigos. Se representan pozos ardientes en donde los deciarados impuros sufren el castigo de su eterna destrucción. Finalmente, la Barca Solar llega a la Hora Duodécima. Se produce el nuevo amanecer del sol. Es el momento del renacimiento y de la regeneración plena de Re y de los muertos bendecidos. Re se muestra ahora en todo su esplendor, coronado por el disco solar y protegido por la serpiente uraeus. La Barca de los Millones, en la que navegan los muertos declarados justos en el juicio de Osiris, avanza hacia la Luz, hacia el Reino Celestial, en medio de una alegría generalizada. El proceso de regeneración se ha completado. La creación se ha renovado una vez más. Re ha salido victorioso de las amenazas del Inframundo, en donde noche tras noche se _ Arte, Arqueología e Historia 168 169 TOR produce continuamente la renovación de la vida. A partir de ahora cada difunto brillará en el cielo como Re. Otros textos funerarios Es también interesante, en relación con tema que nos ocupa, el denominado "Libro de las Puertas”, que fue encontrado en el sarcófago del faraón Horemheb, sus textos nos informan del modo en que se pueden franquear tas diferentes puertas que deben permitir a los espíritus puros llegar a la región de la Luz. Cada una de esas puertas está vigilada por un guardián fuertemente armado y es preciso conocer los conjuros del libro para que esos guardianes faciliten el paso a los difuntos. Podemos, también, mencionar «el "Libro de las Cavernas”, de tiempos de los reyes ramésidas, que nos habla de cómo puede el difunto afrontar los peligros inmensos que habrán de acecharle en las diferentes cavernas que existen en los accesos al Reino de Occidente. : En general, en todos estos textos funerarios, fuertemente impregnados de un componente mágico y ritual, se nos habla del viaje de Re por el mundo de los tinieblas, que el difunto también deberá recorrer antes de llegar a la Luz. Un río subterráneo atraviesa esas regiones de la oscuridad y se hace necesario que el espíritu del fallecido conozca las diferentes fórmulas y sortilegios que le permitirán vencer.los peligros innumerables que allí se le han de presentar. Los textos funerarios egipcios nos hablan, en suma, de unos conocimientos de tipo iniciático que han de facilitar que el espíritu pueda traspasar peligrosas cavernas o puertas poderosamente vigiladas, afrontar peligros, enfrentarse a guardianes, etc. Pensamos que estos conocimientos eran los que se brindaban a las personas qué se iniciaban en los misterios de Osiris. A través de ellos los individuos tomarían conciencia 'de los peligros que habrían de amenazarles, tras la multerte, en el mundo subterráneo. Todos estos textos, en suma, serian conocidos por los iniciados en los misterios que finalmente.llegarían a ser conscientes de que Dios impregna nuestra personalidad y que para alcanzar plenamente esa divinidad resulta imprescindible morir y renacer, del misma modo que Osiris había muerto, asesinado por su hermano, y había sido luego resucitado y glorificado gracias a la magia de Isis. La pasión, muefte y resurrección de Osiris brindaba esperanza a los iniciados sobre lo que habria de acontecer tras la muerte. Máximas de Ptahhotep , En las creencias osirianas, para alcanzar el mundo de la Luz, vimosique resultaba imprescindible que el difunto, durante su vida en la tierra, hubiese sido un hombre justo, lo que sería acreditado, según comentamos, en el Juicio de Osíris, acto en el que el Arte, Arqueología e Historia 170 corazón del fallecido era pesado colocándose en el otro platillo de la balanza una leve pluma de avestruz, simbolo de la diosa Maat, que encarnaba la idea de lo Justo. A lo largo de los siglos, sobre todo en los denominados “Textos Sapienciales”, encontramos abundantes referencias a la necesidad de que el hombre, para que pueda ser declarado “justificado” o "Justo de Voz” en el Juicio de Osiris, adapte su existencia terrena a lo que los egipcios conocian como vía o camino del corazón. Asi, en las “Máximas de Ptahhotep" que Tue visir, es decir responsable de que Maat reinase en Egipto, en tiempos del faraón Djedkare-lsesi (V dinastia) se nos dice (máxima 11) que el corazón es el que muestra al hombre el camino de la vida eterna: “Sigue tu corazón —nos dice Ptahhotep- durante el tiempo de tu existencia, no cometas excesos en relación con lo prescrito y no abrevies el tiempo de seguir al corazón. Desperdiciar el momento en que el corazón desea actuar sería la abominación del ka" Según este sabio egipcio, el hombre debe actuar en su vida de acuerdo con lo que su corazón (en suma, su conciencia) le va indicando en cada momento. A través del corazón el hombre puede llegar a entrar en contacto con lo sagrado por lo que na debe escamolear el tiempo que su propia conciencia le indique que debes destinar al cuidado del espiritu. En otro caso, es decir, si el hombre actúa de acuerdo con su vientre, siguiendo una vida puramente material, es posible que no llegue a franquear el juicio que le espera tras la muerte y su espíritu será finalmente aniquilado. Si el hombre, a través del camino del corazón, consigue entrar en contacto con lo trascendente, si desperdicia ese momento se producirá lo que Ptahhotep califica como abominación del ka, es decir, una inmensa pérdida de energía espiritual (el ka vendría a ser una especie de doble inmaterial del hombre, que se distinguiria sobre todo por su intenso componente energético; ese es el motivo de que en los cultos funerarios se hagan ofrendas de alimentos al ka del difunto, que precisa de la energía de los mismos).En su máxima número 14 Ptehhotep nos insiste en que el camino del corazón vuelve dichoso al hombre, en tanto que el camino del vientre le condena a la desgracia. El hombre en el que prevalecen sus apetencias materiales habrá de contemplar como: “su corazón será desnudado y su cuerpo no será ungido”, es decir, no participará en los rituales de la resurrección. El hombre, en suma, no debe olvidar que: "tener un gran corazón es un don de Dios" y que a través del corazón es como el hombre puede acercarse al Supremo. Los textos de Petosiris Muchos siglos después, a fines del siglo IV a.C., en los tiempos de la segunda dominación persa de Egipto, Petosiris, sumo sacerdote de Thot en Hermópolis Magna habría de ser considerado como una persona cuya vida de santidad y dedicación al Supremo constituía un modelo de actuación para los hombres durante su paso por la tierra, Los textos de la tumba de Petosiris, conservados desde entonces, están impregnados de misticismo, nos ofrecen una elevada noción de Dios y nos indican que para poder acceder a él resulta necesario —tal y como Ptahhotep había afirmado miles de años antes- seguir el camino del corazón. "He llegado aqui —nos dice Petosiris- a la ciudad de la eternidad, porque realicé el bien sobre la tierra, porque llené mi corazón con el camino del Dios, desde mi juventud hasta este día. Me tiendo con su poder en mi corazón, me alzo haciendo lo que su ka desea...” Y más adelante: “El buen camino es servir a Dios. Bendito aquél cuyo corazón le conduce a ello.... Ningún hombre lo alcanzará (el Reino de Occidente) a menos que su corazón sea recto practicando la justicia” Situado cronológicamente entre Ptahhotep y Petosiris, otro gran hombre, Amenemope, habría de transmitirnos otro texto que conocemos como "Sabiduria", que constituye una cima de la literatura sapiencial egipcia. Esta datado en los tiempos de los ramésidas y constituye un conjunto de sentencias a través de las cuales Amenemope desea que el ignorante llegue a ser sabio. Entre ellas (capitulo 24) nos dice, nuevamente, que: "el corazón de un hombre es un dan de la divinidad; guárdate de tratarlo sin delicadeza”. Los cantos de arpista Las creencias eglpcias sobre la vida en el más allá no fueron, sin embargo, tan monoliticas como a primera vista puede parecer. En efecio, en la capilla del faraón Intef, que reinó a fines del Primer Periodo Intermedio, delante de una representación de un cantor que está tocando el arpa se reprodujo un himno que nos habla de la muerte y del Más Allá en un tono muy singular y que por ello nos produce una inmensa sensación de sorpresa por el gran pesimismo que, en contra de las creencias que en general existían en Egipto, se desprende del texto. Más sorprendente todavia es que Intef accediera a que ese canto quedara reflejado en la capilla de su tumba. ”... Una generación pasa; otra permanece, desde el tiempo da los antepasados. Los dioses que existieron antes y que reposan en sus pirámides, los nobles glorificados que igualmente fueron enterrados en sus pirámides, los que construyeron los templos, sus lugares (ya) no existen ¿qué se ha hecho de ellos? Yo he escuchado fas palabras de imhotep y Hordjedef, cuyas máximas son plenamente repetidas ¿qué ha sido de sus lugares?, sus muros se han arruinado, sus lugares (ya) no están igual que los que nunca existieron. Nadie ha vuelto de allí para hablaros de su situación, para contarnos lo que han perdido (de forma que) nuestro corazón halle consuelo hasta que marchemos al lugar al que ellos han ido ....” Llama la atención el intenso escepticismo ante la muerte que impregna esta canción de arpista. El autor no oculta su falla de fe y la actitud negativa de su alma ante la desesperanza. El tono es similar al del texto conocido como "Diálogo de un desesperado”, en el que un hombre abatido conversa con su alma, fechado también en el Primer Periodo Intermedia, momento de crisis en el que los egipcios sintieron como el orden y la justicia eran derribados. En todo caso, el hedonismo que se desprende del "Canto del arpista" causaría menos sorpresa en momentos más tardíos, cuando las firmes creencias religiosas egipcias se habian ido relajando. El autor nos insiste en que debemos aprovechar el día a día para vivir y sentimos la amenaza de su amargura cuando nos advierte que tras la muerte no existe ninguna seguridad de que podamos desarrollar otro tipo de existencia. *... (Así pues) pasa una feliz jornada, no languidezcas en ella, Mira, nadie puede llevar sus cosas consigo, Mira, no hay nadie que haya partido (y después) haya regresado” Los cantos de arpista se debían interpretar en los banquetes funerarios que se celebraban en las necrópolis con motivo, sobre tado, de la presentación de ofrendas al ka del difunto. Mucho tiempo después, cuando el viajero griego Heródoto visitó Egipto, pudo contemplar la práctica de una costumbre que encierra una evidente similitud con el tono de los cantos de arpista. En “Historia” (!l, 78) nos narra que: “En los festines que celebran los egipcios ricos, cuando terminan de comer, un hombre hace circular por la estancia, en un féretro, un cadáver de madera, pintado y tallado en una imitación perfecta y que, en total, mide aproximadamente uno o dos codos, y, al tiempo que lo muestra a cada uno de los comensales, dice: “Miralo y Art, Arqueología e Historia 171