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Este documento ofrece información sobre estilos de vida saludables, con énfasis en la alimentación y la nutrición. Se detalla cómo una dieta sana incluye frutas, verduras, legumbres, menos azúcares libres, menos grasas saturadas y trans, y menos sal. Se proporcionan pautas para mantener una alimentación saludable y se recomienda la actividad física. El documento incluye un cuestionario para evaluar el conocimiento adquirido.
Tipo: Ejercicios
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La alimentación evoluciona con el tiempo, y en ella influyen muchos factores socioeconómicos que interactúan de manera compleja y determinan modelos dietarios personales. Entre esos factores cabe mencionar los ingresos, los precios de los alimentos (que afectarán la disponibilidad y asequibilidad de alimentos saludables), las preferencias y creencias individuales, las tradiciones culturales, y los factores geográficos y ambientales (incluido el cambio climático). Por consiguiente, el fomento de un entorno alimentario saludable y, en particular, de sistemas alimentarios que promuevan una dieta diversificada, equilibrada y sana, requiere la participación de distintos sectores y partes interesadas, incluidos los gobiernos, el sector público y el sector privado. Una dieta sana incluye lo siguiente: Frutas, verduras, legumbres (tales como lentejas y alubias), frutos secos y cereales integrales (por ejemplo, maíz, mijo, avena, trigo o arroz moreno no procesados). Al menos 400 g (o sea, cinco porciones) de frutas y hortalizas al día (2), excepto papas, mandioca y otros tubérculos feculentos. Menos del 10% de la ingesta calórica total de azúcares libres (2, 7), en el caso de una persona con un peso corporal saludable que consuma aproximadamente 2000 calorías al día, lo ideal sería un consumo inferior al 5% de la ingesta calórica total (7). Los azúcares libres son todos aquellos que se añaden a los alimentos o las bebidas, así como los azúcares naturalmente presentes en la miel, los jarabes y los zumos y concentrados de frutas. Menos del 30% de la ingesta calórica diaria procedente de grasas (1, 2, 3). Las grasas no saturadas (presentes en pescados, palta, frutos secos y en los aceites de girasol, soja, canola y oliva) son preferibles a las grasas saturadas (presentes en la carne grasa, la mantequilla, el aceite de palma y de coco, la nata, el queso, la mantequilla clarificada y la manteca de cerdo), y las grasas trans de todos los tipos, en particular las producidas industrialmente (presentes en pizzas congeladas, tartas, galletas, pasteles, aceites de cocina). Se sugirió reducir la ingesta de grasas saturadas a menos del 10% de la ingesta total de calorías, y la de grasas trans a menos del 1% (5). En particular, las grasas trans producidas industrialmente no forman parte de una dieta saludable y se deberían evitar (4,6). Menos de 5 gramos (aproximadamente una cucharadita) al día (8). La sal debería ser yodada. Pautas para mantener una alimentación saludable Frutas, verduras y hortalizas Comer al menos 400 g, o cinco porciones de frutas y verduras al día reduce el riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles (2) y ayuda a garantizar una ingesta diaria suficiente de fibra dietética. Para mejorar el consumo de frutas y verduras es recomendable: incluir verduras en todas las comidas; entre comidas, comer frutas frescas y verduras crudas;
comer frutas y verduras frescas de temporada; y comer una selección variada de frutas y verduras. Grasas Reducir el consumo total de grasa a menos del 30% de la ingesta calórica diaria contribuye a prevenir el aumento insalubre de peso entre la población adulta (1, 2, 3). Además, para reducir el riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles es preciso: I. Limitar el consumo de grasas saturadas a menos del 10% de la ingesta calórica diaria; II. Limitar el consumo de grasas trans a menos del 1%; y III. Sustituir las grasas saturadas por grasas no saturadas (2, 3), en particular grasas poliinsaturadas. Para reducir la ingesta de grasas, especialmente las grasas saturadas y las grasas trans de producción industrial se puede: Cocinar al vapor o hervir, en vez de freír; Reemplazar la mantequilla, la manteca de cerdo y la mantequilla clarificada por aceites ricos en grasas poliinsaturadas, por ejemplo, los de soja, canola (colza), maíz, cártamo y girasol; Ingerir productos lácteos desnatados y carnes magras, o quitar la grasa visible de la carne; Limitar el consumo de alimentos horneados o fritos y alimentos envasados (por ejemplo, tortas, tartas, galletas, bizcochos) que contengan grasas trans de producción industrial. Sal, sodio y potasio La mayoría de la gente consume demasiado sodio a través de la sal (una media de 9 g a 12 g de sal diarios) y no consume suficiente potasio (menos de 3,5 g). Un consumo elevado de sal e insuficiente de potasio contribuye a la hipertensión arterial que, a su vez, incrementa el riesgo de enfermedad coronaria y accidente cerebrovascular (8, 11). La reducción de la ingesta de sal al nivel recomendado, esto es, menos de 5 gramos diarios, permitiría prevenir 1,7 millones de muertes cada año (12). Las personas no suelen ser conscientes de la cantidad de sal que consume, (por ejemplo, platos preparados, carnes procesadas tales como tocino, jamón, salame; queso o snacks salados) o de alimentos que se consumen con frecuencia en grandes cantidades (por ejemplo, el pan). La sal también se añade a los alimentos cuando se cocinan (por ejemplo, caldos, concentrados de caldo de distinto tipo, salsa de soja y salsa de pescado) o en el lugar en que se los consume (por ejemplo, la sal de mesa).
2. Hallar el VCT del Lomo saltado: Ingredientes: PROTEÍNAS LIPIDOS CARBOHIDRATOS CALORÍAS Totales ALIMENTOS CANTIDA Kcal D gr Cal Gr. Cal gr. Cal Carne de res pulpa
Cebolla cabeza 60 Tomate 40 Papas 110 Arroz 90 Aceite 2 TOTAL Ejercicio: PROTEÍNAS LIPIDOS CARBOHIDRATOS CALORÍAS Totales ALIMENTOS CANTIDA Kcal D gr Cal Gr. Cal gr. Cal Arroz 100 Papa 150 Trucha 200 Pan 40 Zanahoria 50 Vainitas 40 Leche fresca 250 Azúcar blanca 10 Naranja 150 Aceite 5 TOTAL X 4 X 9 X^4