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Asignatura: todas, Profesor: Isabel Brugada, Carrera: Psicología, Universidad: UDIMA
Tipo: Apuntes
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Prólogo
Lista de obras de Jung y abreviaturas
Introducción
Cronología
El Liber Novus: la voz del espíritu de la profundidad
Algunas claves para comprender lo inexplicable
Una profecía que clama en cada hombre
El suprasentido: imagen del “Dios venidero”
Las tradiciones religiosas en el Liber Novus: el peculiar ‘sincretismo’ de la psique
La alquimia: una clave del Liber Novus
El legado de una obra inacabada
Índice general
Prólogo
El lector tiene en sus manos una obra que parece intentar una labor imposible. El libro rojo es, en efecto, una obra inexplicable pues no puede ser abordada con los criterios y recursos habituales de análisis. Cuando me ocupé de la edición de El libro rojo en castellano, junto con un esme- rado equipo de traductores, me encontré con una obra extraordinaria, serpentina e inasible. Si bien algunas de las situaciones e imágenes me eran conocidas y pude reconocer de inmediato numerosas ideas y símbolos que aparecen en la obra teórica de Carl G. Jung, el texto en su conjunto se me presentó como un insondable cos- mos en estado de formación. A partir de allí, las inevitables dificultades de traduc- ción pasaron a un segundo plano, pues la tarea principal consistió en comprender la obra, sin reducir su misterio. Sentí que me encontraba con algo inusual para nuestro tiempo, con un verdadero mito. ¿Cómo habrán sido en el remoto pasado las prime- ras lecturas o audiciones de los mitos recién revelados? El libro rojo —como toda la obra de Jung— señala que el hombre debe aceptar sus experiencias, pero a la vez debe evitar identificarse con ellas. El libro rojo es, como tal, un símbolo del Pleroma que reúne todos los opuestos, esa ‘nada plena’ a la que es menester tener a la vista, sin dejarse atrapar por ella. El libro rojo es —en este sentido— un desafío, porque cuando se ingresa en él con fervor, es factible des-
En relación con El libro rojo, quiero agradecer al equipo de traductores constitui- do por Valentín Romero y Romina Scheuschner, bajo la experta dirección de Laura Carugati, por facilitar mi labor de supervisión general y por aceptar con la mejor disposición las múltiples y reiteradas revisiones que impuso una obra tan exigente. La versión castellana del Liber Novus sale hoy a la luz como un hito fundamen- tal de una larga serie de obras de Jung publicadas en nuestra lengua. Los primeros textos traducidos al español fueron artículos publicados a partir de 1925 en Revista de Occidente, en Madrid. Es significativo que la primera traducción al castellano de un libro de Jung probablemente haya sido realizada para la Editorial Sur de Buenos Aires por el chileno-español Ramón de la Serna y Espina —que no debe ser con- fundido con Ramón Gómez de la Serna— por indicación de la escritora argentina Victoria Ocampo. Jung escribió, en 1934, un Preámbulo a esta traducción, pero el libro salió a la luz recién en 1936. Por ello, en sentido estricto, la primera edición de un libro de Jung fue La psique y sus problemas actuales, Madrid y Buenos Aires, Poblet, 1935. A partir de la Guerra Civil —y hasta la década del sesenta— diversas editoriales argentinas, mexicanas y venezolanas llevaron a cabo traducciones, no siempre adecuadas, de varias obras de Jung. A partir de la publicación de la Obra Completa en inglés y en alemán —iniciadas, respectivamente, en 1953 y en 1958— se fijaron las versiones originales definitivas de los respectivos trabajos, pero las suce- sivas publicaciones españolas de Jung no siempre se remitieron a éstas. No obstante, aún no contamos con una edición crítica de la Obra Completa en alemán y, por otra parte, hay todavía numerosos trabajos inéditos. Celebramos que la Philemon Foun- dation se haya propuesto la ímproba tarea de subsanar esta falencia al comenzar con la edición del Liber Novus. Pero el atraso de la literatura junguiana en español hubiera sido mayor si no fuera porque, a fines de la década del noventa, cuando solo se había publicado de modo disgregado menos de un tercio de la obra completa en español, la Editorial Trotta de Madrid encaró la edición de la Obra Completa bajo el cuidado de la Fundación Carl Gustav Jung de España, creada con ese propósito, en
Bernardo Nante
provecho para los estudios junguianos que los investigadores de su obra tengan en cuenta el vocabulario técnico que surge de las buenas ediciones en nuestra lengua, pues no pocas imprecisiones se han producido, particularmente por la utilización de anglicismos. Y esto cobra hoy mayor vigencia dado que el Liber Novus pone en perspectiva la démarche junguiana pues reclama una nueva revisión de toda la obra de Jung y de sus fuentes. Quiero agradecer, asimismo, al espacio de la Fundación Vocación Humana y de su Instituto de Investigaciones Junguianas en donde cultivamos el estudio de Jung y de sus fuentes, así como a quienes como Alejandro Azzano, José María Bocelli, San- dra Hatton, Lucila Luis, Teresa Mira, Alex Nante, Mariano Nante, Sylvie Nante, Ma- ría Ormaechea, Alicia Rodríguez, Pablo Tizón, Andrea Trejo, Romina Scheuschner, José Villar se sumaron a este proyecto desinteresadamente, movidos por su anhelo por el saber. En ese mismo contexto, una mención particular merece la incondi- cional ayuda de la infatigable Elvira D’ Angelo y el aporte de Valentín Romero que, además de revisar esta obra, ayudó en la elaboración de la cronología y del índice onomástico y temático, instrumentos útiles para el lector. Por cierto, agradecemos a Francisco García Bazán, Victoria Cirlot, Paula Savon y Antonio Tursi por sus valiosísimos aportes y consejos referidos a las áreas respecti- vas de su saber y a Silvia Tarragó y Enrique Galán Santamaría, de la Fundación Jung de España, por su apoyo moral para hacer que la publicación castellana de El libro rojo se hiciera realidad. Asimismo, nuestro particular y mayor agradecimiento a Soledad Costantini y al Malba-Fundación Costantini, por haber hecho posible tanto la publicación de El libro rojo como la de esta obra y por la confianza depositada en mi persona para llevar ade- lante ambas empresas. Last but not least, mi gratitud a la Editorial El Hilo de Ariadna & Malba-Fundación Costantini, dirigida por Soledad Costantini y Leandro Pinkler, porque su generosidad y su compromiso inmarcesible por lo sagrado fueron el hilo que hizo posible que nos atreviéramos a ingresar en el laberinto del Liber Novus. Habent sua fata libelli; los libros tienen su destino dice el conocido adagio latino. Obviamente, el destino de El libro rojo de Jung. Claves para la comprensión de una obra inexplicable está atado indisolublemente al del Liber Novus. Ambas obras aguardan su destino en tus manos, estimado lector, aunque quizás sea tu destino el que aguarda su lectura.
Introducción
Imágenes de El libro rojo que se muestran a continuación:
“…los verdaderos secretos no pueden revelarse” Carl Gustav Jung
El libro rojo o Liber Novus narra e ilustra bellamente las fulgurantes y aterradoras visiones de C. G. Jung, acaecidas entre los años 1913 y 1916 o 1917, y su audaz intento de comprenderlas. El libro rojo no es un libro filosófico, científico, religioso, literario o de arte y, sin embargo, sus impactantes imágenes literarias y plásticas transmiten una cosmovisión tan arcaica como novedosa. El libro rojo es sorprendente e inclasi- ficable, pues no se ajusta a ninguno de los géneros literarios conocidos y solo puede compararse con los grandes relatos proféticos o míticos del pasado más remoto. No obstante, esta obra expresa la vivencia y la voz de un hombre de nuestro tiempo, eco de la voz de la profundidad, que transmite una nueva comprensión de sí como respuesta a la desorientación del hombre contemporáneo. Paradójicamente, El libro rojo permaneció inédito por casi un siglo y, sin embargo, los escasos fragmentos que de él se conocían ejercieron una notable influencia en la cultura. El estudioso de Jung cuenta hoy con un invalorable documento, hasta ahora inaccesible, que pro- porciona claves fundamentales para comprender la génesis de su obra teórica y de
“Nadie entiende esto, solo algunos poetas, solo ellos me comprenderán…”
En Recuerdos, Jung señala:
“El hombre actual ya no es capaz de crear fábulas. Por ello se le escapan muchas co- sas, pues es importante y saludable hablar también de cosas inaccesibles”.^2
En este sentido, El libro rojo es de por sí un ‘mito’ que trae como uno de sus men- sajes principales la necesidad de que cada uno recupere su propio mito, su ‘historia simbólica’. Para poder comprender mejor, es necesario presentar sintéticamente el conte- nido del Liber Novus.
El Liber Novus trata, fundamentalmente, del renacimiento de Dios en el alma o de su imagen, el suprasentido, la paradójica conciliación de opuestos. Y si bien tal re- nacimiento se presenta a partir de las experiencias del propio Jung, la naturaleza de esas visiones y el intento de comprensión, que allí se consignan, exceden la esfera personal y constituyen un mensaje para el hombre contemporáneo. Tal renacimiento es, por definición, inexplicable, porque aquello que renace, necesariamente, sobrepasa toda referencia conocida. Sin embargo, es posible ‘com- prender’ el texto, recurriendo a una lenta labor de contextualización e indagando en las claves que la misma obra provee. Por ello, nuestro libro intenta acompañar la lectura de El libro rojo de acuerdo con los siguientes criterios:
Introducción
2.1. Sintetizamos las visiones y los comentarios principales de toda la obra, ca- pítulo por capítulo y apartado por apartado, con el propósito de facilitar una visión de conjunto y de ayudar a que el lector pueda mantener la ilación, soste- nida por este modo de acercamiento.
2.2. Completamos lo anterior con sendos esquemas, es decir, cuadros y diagra- mas que anticipan y recogen el camino realizado. Téngase en cuenta que esta aproximación sinóptica del libro es intencionalmente reductiva y didáctica, y no reemplaza la minuciosa lectura del texto.
2.3. Comentamos, a partir de la síntesis mencionada en el punto 1, los principales conceptos, símbolos y mitologemas mediante una labor de contextualización. Es decir, a la luz de la obra de Jung y de sus fuentes, ubicamos sus contenidos en un contexto más comprensivo, reduciendo a un mínimo toda reflexión crítica. Por ejemplo, cuando en el capítulo xxi del Liber Secundus aparecen los Cabiros, intentamos dar cuenta de su significado a partir de las referencias en la obra de Jung y de su significado en la tradición respectiva.
En síntesis, tres son los contextos que tenemos en cuenta:
a. El propio Liber Novus, es decir, la intratextualidad.
b. La obra de Jung como amplificación teórica del trayecto simbólico.
c. Las fuentes de Jung, no solo desde el concepto de intertextualidad, sino bajo la mirada de un fenómeno de recepción, es decir, desde el punto de vista de un símbolo que está vivo porque mantiene su dynamis, su potencia transformadora y renovadora.
Aunque se trata de un proceso de individuación evitamos —salvo excepciones— la tentación de aplicar analíticamente los criterios junguianos. El magma simbólico de El libro rojo invita a resignificar la aproximación, a veces esquemática, que se realiza de los procesos inconscientes. Sombra, anima, animus, etc., cuando se aplican me- cánicamente, pierden su cualidad evocativa, se transforman en meras explicaciones
Introducción
concilia, creándose así, una personalidad más amplia. En principio, el héroe cuenta solo consigo mismo, con la débil consciencia individual, pero con la consecución de su aventura se torna cada vez con mayor evidencia la presencia de un guía, de un ‘espíritu superior’, de un daimon, que constituye una consciencia más alta, una consciencia capaz de anticiparse a la inmediatez de los hechos y de captar el sentido latente constelado en un determinado momento. Ya en Transformación y símbolos de la libido (1912), Jung señala que los héroes, por ejemplo, Gilgamesh, Dioniso, He- racles, Mitra, etc., son viajeros o, mejor dicho, ‘errantes’ ya que lo ‘errante’ es un símbolo del anhelo que nunca encuentra dónde saciarse, pues no puede liberarse de la nostalgia de la madre perdida, es decir, de lo inconsciente, de lo indiferenciado.^5 La historia de la consciencia describe, de algún modo, el arduo camino heroico de la separación de lo inconsciente, pero Jung señala que con el héroe o con el daimon la libido abandona la esfera de lo impersonal y adopta forma humana:
“…la forma del ser que pasa del dolor a la alegría y de la alegría al dolor, que seme- jante al sol pronto se halla en el cenit como se hunde en la noche tenebrosa de la cual renace un nuevo esplendor”.^6
Jung se nutre, para su estudio, del mito de la obra de Otto Rank, quien ya en 1909 había hecho una interpretación psicoanalítica del mito del héroe, y sobre todo, de Leo Frobenius, antropólogo difusionista, quien en una obra de 1907 vio en el héroe el protagonista de un mito solar.^7 En sus múltiples viajes, Frobenius había recogido y sintetizado una enorme cantidad de ejemplos que daban cuenta de la misma estruc- tura: el héroe es devorado por un monstruo marino en el Oeste, el animal viaja hacia el Este con el héroe, quien en su vientre enciende fuego y se alimenta cortando un trozo de su corazón; cuando llega a la costa comienza a cortar al animal desde dentro, se desliza al exterior y, a veces, también libera a todos los que habían sido devorados antes.^8 El carácter solar del héroe, que corresponde con la tendencia de la libido hacia la consciencia, estaría indicado por este hundimiento en el vientre materno y la in- cubación que allí se realiza para luego alcanzar el Este, la luz. Ahora bien, tanto en la obra teórica de Jung como en el Liber Novus, la gesta es eminentemente interior. Por ello, el modelo que mejor caracteriza el proceso de individuación es el de la inicia- ción, la gesta heroica que procura una mutación ontológica. En este sentido, el héroe debe superar el mayor de los pecados —acaso el único— es decir, la inconsciencia:
“Un conocimiento psicológico más profundo muestra incluso que no es posible vivir sin pecar cogitatione, verbo et opere [de pensamiento, palabra y obra]. Sólo una persona sumamente ingenua e inconsciente puede creerse capaz de escapar al peca- do. La psicología no puede seguir permitiendo esas ilusiones infantiles, sino que debe obedecer a la verdad y constatar incluso que la inconsciencia no sólo no es ninguna disculpa, sino incluso el mayor de los pecados”.^9
El héroe está forzado por su estrella, por su daimon, a realizar una travesía que será un mero vagabundeo errante si no comprende que, en definitiva, es una peregrina- ción. Pero, debido a las banalizaciones que la interpretación del mito del héroe ha sufrido, es fundamental anticipar en esta cuestión la índole peculiar de su presencia en el Liber Novus. En otras palabras, si se quiere hablar de mito del héroe o de pere- grinación en el Liber Novus, es menester introducir al menos dos aclaraciones: