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El método TEACCH, Apuntes de Comunicación

La división TEACCH, (Treatment and Education of Autistic related Communication Handicapped. Children), es un programa estatal de Carolina del Norte al ...

Tipo: Apuntes

2021/2022

Subido el 10/10/2022

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El método TEACCH
División TEACCH
La división TEACCH, (Treatment and Education of Autistic related Communication Handicapped
Children), es un programa estatal de Carolina del Norte al servicio de las personas con TEA y
sus familias. El programa fue fundado por el gobierno federal en 1966. En ese momento, el
autismo se veía como un trastorno emocional cuya causa principal eran los padres. Términos
como el de “madre nevera” se usaba normalmente para describir a este tipo de padres y
expresaba que la frialdad, la actitud distante y, a veces, la conducta de rechazo causaba
autismo en sus hijos.
Eric Schopler, cofundador y primer director de la división TEACCH, se encontraba entre los
pioneros que definió el autismo como trastorno del desarrollo y demostró que los padres no
eran la causa, sino más bien, que podían ser buenos profesores para sus hijos. Éste fue el
objetivo de la inicial subvención federal concedida a Schopler como precursor de la división
TEACCH en 1966. El proyecto fue todo un éxito y tuvo un impacto positivo inmediato en las
personas con TEA y familiares que participaron. Por este motivo, el estado de Carolina del
Norte adoptó la división TEACCH y le dedicó parte de sus fondos estatales en 1972.
A lo largo de las últimas décadas, la división TEACCH ha ayudado a reconceptualizar las
teorías sobre autismo y ha creado un enfoque de intervención muy efectivo y ampliamente
utilizado. El TEACCH también ha puesto en práctica un sistema de servicio comprehensivo
que ha causado impacto en las vidas de más de 5.000 personas con TEA y sus familias en
Carolina del Norte y muchos otros lugares alrededor del mundo. Las principales prioridades
del programa incluyen:
Permitir que las personas con tea se desenvuelvan de la forma más significativa,
productiva e independiente posible en sus comunidades;
Ofrecer servicios ejemplares a individuos con tea, a sus familias, a aquellos que trabajan
con ellos y les apoyan; y
Como miembro de la Universidad de Carolina del Norte, transmitir conocimientos,
integrar la teoría con la práctica clínica y distribuir la información teórica y práctica por
todo el mundo.
La división TEACCH tiene una política de “rechazo cero y por lo tanto, es al servicio de
personas con TEA de todas las edades y niveles de funcionalidad. Desde que se produce una
evaluación diagnóstica, generalmente entre los dos y cuatro años, las familias tienen el
primer contacto con el trastorno autista a través del personal del programa TEACCH, quienes
trabajan en nueve centros clínicos distribuidos por todo el estado de Carolina del Norte.
Cada clínica atiende a familias de personas con TEA de edades comprendidas entre 1 y 70
años de su región local. Alrededor de un 80% de las visitas se dedican a niños menores de
cinco años.
La división TEACCH integra un sistema de servicios basado en la comunidad dentro de una
vibrante Universidad, la cual fomenta la consecución de los objetivos del programa con un
alto nivel de calidad. El TEACCH da lo mejor que las universidades son capaces de ofrecer en
beneficio de los ciudadanos de Carolina del Norte, incluyendo oportunidades únicas de
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El método TEACCH

División TEACCH

La división TEACCH, (Treatment and Education of Autistic related Communication Handicapped Children), es un programa estatal de Carolina del Norte al servicio de las personas con TEA y sus familias. El programa fue fundado por el gobierno federal en 1966. En ese momento, el autismo se veía como un trastorno emocional cuya causa principal eran los padres. Términos como el de “madre nevera” se usaba normalmente para describir a este tipo de padres y expresaba que la frialdad, la actitud distante y, a veces, la conducta de rechazo causaba autismo en sus hijos.

Eric Schopler, cofundador y primer director de la división TEACCH, se encontraba entre los pioneros que definió el autismo como trastorno del desarrollo y demostró que los padres no eran la causa, sino más bien, que podían ser buenos profesores para sus hijos. Éste fue el objetivo de la inicial subvención federal concedida a Schopler como precursor de la división TEACCH en 1966. El proyecto fue todo un éxito y tuvo un impacto positivo inmediato en las personas con TEA y familiares que participaron. Por este motivo, el estado de Carolina del Norte adoptó la división TEACCH y le dedicó parte de sus fondos estatales en 1972.

A lo largo de las últimas décadas, la división TEACCH ha ayudado a reconceptualizar las teorías sobre autismo y ha creado un enfoque de intervención muy efectivo y ampliamente utilizado. El TEACCH también ha puesto en práctica un sistema de servicio comprehensivo que ha causado impacto en las vidas de más de 5.000 personas con TEA y sus familias en Carolina del Norte y muchos otros lugares alrededor del mundo. Las principales prioridades del programa incluyen:

Permitir que las personas con tea se desenvuelvan de la forma más significativa, productiva e independiente posible en sus comunidades; Ofrecer servicios ejemplares a individuos con tea, a sus familias, a aquellos que trabajan con ellos y les apoyan; y Como miembro de la Universidad de Carolina del Norte, transmitir conocimientos, integrar la teoría con la práctica clínica y distribuir la información teórica y práctica por todo el mundo.

La división TEACCH tiene una política de “rechazo cero” y por lo tanto, está al servicio de personas con TEA de todas las edades y niveles de funcionalidad. Desde que se produce una evaluación diagnóstica, generalmente entre los dos y cuatro años, las familias tienen el primer contacto con el trastorno autista a través del personal del programa TEACCH, quienes trabajan en nueve centros clínicos distribuidos por todo el estado de Carolina del Norte. Cada clínica atiende a familias de personas con TEA de edades comprendidas entre 1 y 70 años de su región local. Alrededor de un 80% de las visitas se dedican a niños menores de cinco años.

La división TEACCH integra un sistema de servicios basado en la comunidad dentro de una vibrante Universidad, la cual fomenta la consecución de los objetivos del programa con un alto nivel de calidad. El TEACCH da lo mejor que las universidades son capaces de ofrecer en beneficio de los ciudadanos de Carolina del Norte, incluyendo oportunidades únicas de

formación, desarrollo de servicios e investigación. La base de la Universidad de Carolina del Norte también permite a las familias un fácil acceso a las últimas novedades en el campo del autismo y es un recurso extraordinario para reclutar profesionales cualificados los cuales, a menudo, llegan a convertirse en líderes en la materia.

La implicación activa del programa TEACCH dentro de las actividades de la comunidad añade credibilidad y lustre a la Universidad. El hecho de solicitar que una facultad de la Universidad que se implique de forma activa en las necesidades del día a día, garantiza que el programa no quede en una “torre de marfil”. Afrontar las necesidades imperiosas de las familias y personas con TEA asegura que el programa basado en la Universidad trabajará en temas importantes y relevantes.

Como parte del sistema estatal, la división TEACCH mantiene una buena posición para colaborar y coordinarse con gran variedad de agencias del estado. Las transiciones de una intervención temprana a la programación escolar son más llevaderas porque el TEACCH trabaja de cerca con cada agencia y las familias. Su estrategia de intervención sistemática facilita la transición de un nivel educativo al siguiente. La división TEACCH intenta mantener una fuerte relación de colaboración con las principales agencias estatales y con los grupos de padres, la Asociación de Autismo de Carolina del Norte.

En un principio los familiares de personas con TEA observan las sesiones de tratamiento, y desarrollan este trabajo en su casa, comentándolo después con el equipo de profesionales. Los programas escolares ofrecen instrucción individualizada, enfatizando las habilidades adecuadas para la edad y el nivel evolutivo de cada estudiante en un ambiente de aprendizaje estructurado. Para todas las edades, el énfasis se pone en las habilidades de comunicación, socialización y también en fomentar la independencia y preparación para la vida adulta. Las clases están formadas por aproximadamente seis estudiantes con un maestro y un auxiliar. Salvo algunas excepciones, las aulas TEACCH afiliadas se encuentran localizadas en las escuelas ordinarias para ofrecer las máximas oportunidades de contacto con estudiantes sin discapacidad. El objetivo es que los estudiantes con TEA puedan aprender de sus iguales, y a éstos les permite conocer el trastorno. Los estudiantes que necesitan apoyo extra (ej. Logopedia) pueden acceder a los mismos en la escuela o continuar recibiendo el tratamiento en el centro regional TEACCH. Esta decisión se toma de acuerdo a las necesidades de cada estudiante y su familia.

El programa TEACCH amplía sus servicios ofreciendo apoyo a adolescentes y adultos, cuyo objetivo final es ayudar a las personas con TEA y sus familias a identificar problemas específicos de la adolescencia y vida adulta. Basados en evaluaciones individualizadas de necesidades, los miembros del equipo TEACCH intentan asegurar los servicios para clientes de mayor edad en espacios como aulas, hogares grupales, talleres protegidos, y programas de día. Asimismo, TEACCH desarrolla o ayuda en la creación de nuevos programas en los casos en que los servicios existentes no satisfagan las necesidades de los clientes.

Estos programas incluyen grupos para el desarrollo de habilidades sociales, nuevas opciones de residencia, empleo con apoyo y otros tipos de orientación vocacional especializada, como el programa vocacional y residencial integrado del Centro Carolina de Aprendizaje y Vida.

Otras actividades incardinadas en la División TEACCH son la creación de Grupos de Padres, las actividades de Investigación y las actividades de Enseñanza y Entrenamiento, destinadas éstas últimas a profesionales o estudiantes interesados.

Son 7 los principios que centran las investigaciones y prioridades educacionales de TEACCH. Principio 1: Adaptación óptima Enseñar nuevas habilidades Acomodar el ambiente al déficit del individuo Principio 2: Colaboración entre padres y profesionales Edad temprana: personal clínico, pediatras, logopedas. Edad escolar: maestros. Etapa adulta: Empleo con apoyo, empresas, mediadores... Principio 3: La Intervención más eficaz Énfasis en habilidades Reconocimiento y aceptación de debilidades Principio 4: Énfasis en la teoría cognitiva y conductual Currículo de comunicación. Metáfora del iceberg. Principio 5: Asesoramiento y diagnóstico temprano Escala de la Evaluación del Autismo Infantil (CARS). Perfil psicoeducativo (PEP-3). Perfil psicoeducativo de adolescentes y adultos (AAPEP). Principio 6: Enseñanza estructurada con medios visuales Espacio físico. Horario. Sistemas de Trabajo. Organización de tareas. Principio 7: Entrenamiento multidisciplinar en el modelo generalista Características del autismo. Diagnóstico y evaluación formal e informal. Enseñanza estructurada. Colaboración entre padres y profesionales. Comunicación. Habilidades sociales y de ocio. Trabajo independiente. Control conductual.

Fundamentos del TEACCH: La cultura del autismo.

En este programa se enfatiza muchísimo la evaluación individual para comprender mejor a la persona y la "Cultura del autismo". Con éste concepto desde el TEACCH sugieren que las personas con TEA forman parte de un grupo con características comunes, que son diferentes (que no inferiores) a las del resto de la población.

Por supuesto que el autismo no es realmente una "cultura", sino una discapacidad causada por una disfunción neurológica, pero ya que afecta a las personas con TEA en todas las facetas de su vida y les diferencia de otros grupos de personas haciéndolos "diferentes o distintos", podríamos comparar el autismo con la cultura. Asimismo, personas de países (culturas) diferentes, pueden tener problemas de comunicación, comprensión y otras facetas del comportamiento humano. Por ello, un profesional que trabaje con personas con TEA, debe ser un intérprete transcultural: alguien que entendiendo ambas culturas sea capaz de traducir las expectativas y procedimientos del mundo de los "neurotípicos" a las personas con TEA. Tratamos de incrementar las habilidades y comprensión de la persona con TEA, mientras también adaptamos los ambientes a sus necesidades espaciales: igual que al viajar a un país extranjero, aunque intentemos aprender el idioma o la moneda, estaremos

encantados de encontrar algún cartel en castellano o una guía de ayuda para comprar un billete de tren...

Así, enfatizar la evaluación individual y la cultura del autismo requiere que comprendamos a las personas con TEA y que construyamos nuestros programas en torno al funcionamiento de cada persona. Esto no supone expectativas más altas o bajas. Simplemente requiere comenzar donde esté la persona y ayudarle a desarrollarse tanto como le sea posible. Por ello, es diferente a desarrollar un modelo de "comportamiento normal" para todos, e intentar que las personas con TEA encajen en este molde, se sientan cómodas o no.

Del mismo modo, los servicios para personas con TEA tienen dos objetivos:

  1. Incrementar su comprensión.
  2. Hacer el entorno más comprensible.

El aprendizaje estructurado es una prioridad importante porque la ORGANIZACIÓN Y ESTRUTURACIÓN han demostrado ajustarse a la cultura del autismo de forma más efectiva que cualquier otra técnica: Organizar el entorno físico, desarrollar horarios y sistemas de trabajo, hacer claras y explícitas las demandas y usar materiales visuales han demostrado ser métodos efectivos para desarrollar habilidades y permitir a la persona con TEA ejecutar dichas habilidades independientemente. Esto es de suma importancia para ayudar a aquellas personas con TEA que requieran trabajar independientemente en variadas situaciones.

Desarrollar y cultivar las fortalezas e intereses, en lugar de enfatizar las dificultades, es otra prioridad importante. De hecho, tienen especiales fortalezas en habilidades visuales, reconocimiento de detalles, memoria y otras áreas que pueden convertirse en las bases de un funcionamiento adulto exitoso. El utilizar sus intereses (que pueden parecernos peculiares para nuestro punto de vista) incrementa la motivación y comprensión de lo que están haciendo, trabajando positiva y productivamente, en lugar de forzarles hacia una dirección que no les interesa en absoluto.

Por último, la aproximación holística referida anteriormente, consiste en que se tienen en cuenta todos los aspectos de las vidas de las personas con TEA y sus familias. Aunque se enfaticen las habilidades de trabajo independiente, se reconoce también que el desarrollo de habilidades sociales, de comunicación y de ocio tiene un enorme impacto en el bienestar de las personas con TEA.

CARACTERISTICAS DEL AUTISMO

A. Diagnóstico Trastorno Generalizado del Desarrollo Subcategoría: Autismo

  1. Hay diferentes grados de autismo. Como en la discapacidad intelectual, existe un continuo que va desde leve a severo.
  2. Puede coexistir con otras discapacidades como la discapacidad intelectual, la esclerosis tuberosa, X frágil, etc.
  3. Diagnóstico principal o deben considerarse otros diagnósticos previamente.
  4. Diferencias con la discapacidad intelectual. **B. Principales características
  5. Interés humano / Desarrollo social** Ausencia de reciprocidad social, empatía, no conscientes sobre perspectivas de otros Ausencia de desarrollo de relaciones con iguales Ausencia de búsqueda espontánea de compartir diversión, intereses o logros 2. Comunicación

Pautas generales de intervención

  • Las personas con TEA tienen serias dificultades para entender informaciones nuevas, así como para incorporarlas y relacionarlas con otros conocimientos, y se limitan a reproducirlas de forma mecánica. Igualmente, centran su atención en aspectos y detalles poco significativos y anecdóticos obviando los más relevantes.
  • Las personas con TEA prestan más atención a los elementos específicos de los patrones estimulares que a las estructuras globales de los mismos. Son buenos en tareas de clasificación, pero fallan en la generalización de los aprendizajes
  • Presentan mejores rendimientos en pruebas que suponen "independencia de campo", como los ejercicios de figura-fondo y formación de estructuras espaciales a partir de fragmentos; esta facilidad para lo fragmentado sería otra consecuencia motivada por su déficit de cohesión central. Algunos desarrollan gran interés por aspectos muy fragmentados de la realidad, y otros son muy capaces para discriminar detalles auditivos y/o visuales muy minuciosos.
  • Las personas con TEA desarrollan con facilidad sus propios intereses idiosincráticos, no son seguidores de modas, gustos y mayorías. Tienden a las estereotipias y rutinas más o menos elaboradas

De todo ello se desprende que una respuesta educativa ajustada a las potencialidades y necesidades de las personas con TEA que incida de manera eficaz en sus procesos de aprendizaje tendrá que tener en cuenta:

  • Procurar ambientes muy estructurados, predecibles y fijos , evitando los contextos poco definidos y caóticos, para facilitar sus posibilidades de anticipación. Un ambiente estructurado es aquél donde el niño-a sabe y conoce las pautas básicas de comportamiento, tiene seguridad de lo que se espera de ellos, el adulto dirige y organiza las diferentes situaciones, siendo bastante rutinario y así predecible. Así las condiciones estimulares tendrán una disposición cuidadosa, prestando atención a los aspectos relevantes de las tareas, evitando la sobreestimulación (sobre todo la verbal), y controlando la frecuencia de presentación de estímulos.
  • Conviene utilizar el aprendizaje sin error. La utilización de éste consiste en no atender a los errores, adaptar los objetivos al nivel evolutivo del niño-a, asegurar la adquisición previa de los objetivos de conducta que se pretenden enseñar, descomponer al máximo los objetivos educativos, controlar la presentación clara de los estímulos discriminativos y neutralizar los irrelevantes, evitar factores de distracción y ambigüedad en la situación educativa, usar códigos sencillos y mantener motivado-a al niño-a mediante el empleo de reforzadores suficientemente poderosos.
  • Otra técnica metodológica fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje a seguir, es el encadenamiento hacia atrás , que consiste en descomponer la secuencia de un determinado aprendizaje en objetivos de conducta muy delimitados, proporcionar total ayuda para la realización de la conducta completa, e ir desvaneciendo las ayudas desde el final hacia adelante, de modo que el niño-a realizará la conducta con cada vez menos ayuda; lo último que realizará por sí solo, será el primer paso de la secuencia.
  • Utilizar en ocasiones el entrenamiento o la enseñanza incidental , es decir, cuando los episodios de enseñanza son iniciados por el niño-a en lugar y contenido. El adulto ha de estar alerta a estas iniciativas adaptándose a las nuevas circunstancias, reforzando de forma natural las respuestas adecuadas.
  • Es fundamental responder consistentemente ante conductas comunicativas verbales o gestuales (miradas, coger al adulto de la mano, acercarse a un objeto y mirarlo) y aunque estas conductas no sean intencionales, debemos hacerlas funcionales dándoles ese sentido.
  • Para favorecer la ocurrencia de la función comunicativa de petición es necesario manipular algunos aspectos o situaciones que eliciten con mayor probabilidad estas conductas: colocar los objetos que le gusten fuera de su alcance y esperar a que realice algún acercamiento o tipo de petición, preguntarle, acercarle el objeto y cuando extendiera el brazo, dárselo y reforzarle el intento.
  • Utilizar apoyos visuales como: dibujos, fotografías, pictogramas, tarjetas, televisión, vídeo, ordenador.
  • Evitar hacer preguntas indefinidas , evitar modismos, dobles significados, sarcasmos, bromas. Ser "concretos" en todas las interacciones, ser "claros". ¿Qué queremos? ¿Qué esperamos de él?

PRINCIPIOS EDUCACIONALES DEL TEACCH

  1. Fortalezas e Intereses. Todos los estudiantes tienen fortalezas e intereses que pueden hacerse funcionales para ellos. Por ejemplo, si un estudiante está muy apegado al color rojo, las partes más importantes de sus trabajos pueden marcarse en rojo. A los estudiantes que prestan mucha atención a los detalles visuales, les enseñamos destrezas de clasificación y emparejamiento que pueden ser utilizadas en situaciones de empleo en la vida real. No podemos confiar que la compulsión de un estudiante por completar las tareas en una secuencia establecida le enseñe el uso de las listas de chequeo para una variedad de trabajos, tales como higiene personal, labores domésticas, destrezas vocacionales, y hasta destrezas para uso del tiempo libre. Aunque no podemos cambiar el autismo, posemos usarlo como un contexto para ayudar al estudiante a adquirir las destrezas que nuestra cultura requiere.
  2. Evaluación cuidadosa y constante. Todos los estudiantes tienen el potencial para desarrollar mejores destrezas. Desde el grado severo, no verbal, con problemas de higiene y conducta, hasta la persona de alto funcionamiento que puede leer, escribir y pasar tiempo solo en la comunidad, todos los estudiantes con TEA tienen dificultades en ciertas destrezas, y todos tienen potencial para el progreso. En el Programa TEACCH, comienza el proceso diseñando un programa educativo tras observar la aproximación del niño a una variedad de materiales, instrucciones y actividades, presentadas en modalidades diferentes con diferentes cantidades de estructura. Prestamos atención particular a las áreas de comunicación, auto-ayuda, destrezas vocacionales, y destrezas de recreación/uso del tiempo libre. Las necesidades se ordenan por orden de prioridad, y luego se establecen los objetivos en cada área.
  3. Asistencia para Comprender Significados. Todos los estudiantes con TEA tienen limitaciones en su capacidad para entender el significado de sus experiencias. Como se ha comentado antes, la dificultad en la comprensión de los significados es central en el autismo. Jamás podemos suponer que nuestros estudiantes comprenden: porqué les pedimos que hagan ciertas cosas; cómo se relacionan las destrezas y las conductas que les enseñamos; o incluso qué, específicamente, les estamos pidiendo. Los estudiantes con TEA con mayor CI, a menudo se sienten confundidos o inseguros acerca de las expectativas y de las costumbres en nuestra cultura. Los maestros no deben perder de vista la necesidad constante del estudiante de un guía que sienta empatía y que les ayude con nuestro ambiente tan confuso y difícil de interpretar.
  4. Incumplimiento Resultante por Falta de Comprensión. La mayoría de las conductas que exhiben los estudiantes se deben a su dificultad cognitiva para comprender qué se espera de ellos. Es extremadamente raro que un estudiante con TEA sea deliberadamente desafiante o provocador. Desdichadamente, algunos observadores interpretan sus conductas de esta manera, particularmente cuando el estudiante con TEA les mira directamente y luego hace lo opuesto a lo que se le ha pedido, o hace lo que está prohibido. En otros estudiantes, podríamos suponer correctamente que tal conducta se ejecuta para expresar rabia, o para afirmar la independencia del estudiante.

enseñar algunos refinamientos, tales como vocabulario adicional, estructuras de oraciones más complejas, o extender los sistemas de lenguaje (por ej. Lenguaje escrito y lenguaje oral).

Los objetivos educacionales de TEACCH están planeados también para desarrollar destrezas significativas para la vida adulta. Destrezas y conductas que no tienen como mira su propio bien, sino para su utilidad funcional para el futuro del individuo. Aún a los niños más pequeños les tratamos de enseñar las destrezas básicas para que tengan la mayor independencia posible en las áreas de auto-ayuda, comunicación, destrezas vocacionales e intereses de ocio y tiempo libre, vida en comunidad, etc. De modo que concentramos el día de clases en eventos muy concretos como son: uso del baño, ponerse los zapatos, pedir ayuda o algo para beber, caminar hasta un restaurante, o viajar en el autobús a una piscina.

LIMITACIONES DE LAS TECNICAS EDUCATIVAS TRADICIONALES

El método más efectivo para enseñar a estudiantes sin TEA, es a través del uso del lenguaje verbal. Los maestros en la escuela ordinaria y los padres en sus hogares, están hablando todo el día, explicando cada paso de la actividad a realizar: cómo usar las tijeras, cómo cepillarse los dientes, etc. Mientras que las explicaciones verbales pueden ser útiles para la mayoría de los estudiantes, para los alumnos con TEA éstas a menudo son inefectivas y muchas veces contraproducentes. Esto es cierto independientemente del nivel cognitivo del estudiante. Incluso alumnos con un vocabulario amplio pueden tener limitación en sus habilidades para atender o procesar la explicación verbal del maestro o del padre. Tal vez no sepan que se están dirigiendo a ellos, quizás sólo sigan el patrón de movimiento de los labios del maestro, o también pudiera ser que estén pensando en el sonido del ventilador del aula, etc. Pero aún cuando están prestando atención, es probable que no comprendan lenguaje que contenga expresiones idiomáticas, connotaciones sutiles, inferencias lógicas, o un vocabulario complejo. Los alumnos con TEA que además tienen un alto grado de DI tienen más dificultad para aprender a través del lenguaje verbal. Por ello, el maestro y los padres no pueden utilizar el lenguaje verbal como única modalidad educativa porque resultará improductiva y frustrante tanto para el maestro o padres como para el alumno.

Otra forma de enseñanza en nuestra cultura es la demostración al alumno de lo que queremos que haga, unido a la explicación verbal. Desdichadamente, esta técnica también puede ser inefectiva para el alumno con TEA, porque depende de la habilidad del estudiante para atender a la demostración e identificar los aspectos relevantes de la misma. Por ejemplo, tal vez la maestra quiera que Billy copie la forma en otra alumna salta sobre un solo pie. Pero pudiera ser que Billy piense que el concepto que le están enseñando sea el de usar trenzas anaranjadas como las de la otra alumna, o hacer el mismo ruido que ella hizo, o tener rodillas que chocan como l as de la otra alumna,. O tal vez él vea la conducta del otro, pero no tenga la menor idea de cómo organizar su propia conducta para que resulte de la misma manera. Y por supuesto, el tal vez no tenga la menor idea de lo que la maestra le dijo, o a quién se supone que debe mirar.

Generalmente, en nuestra cultura premiamos los logros de los estudiantes con respuestas sociales tales como elogios, sonrisas, palmadas en la espalda y otros actos para comunicar: "Estoy orgulloso de ti." Estos actos dependen de la habilidad del estudiante para decodificar la simbología del placer que siente la maestra, y de lo que significa para el estudiante que la maestra esté orgullosa de él. Pero un estudiante con TEA tal vez no entienda la intención comunicativa de una sonrisa, un abrazo, etc. O tal vez no encuentre que las expresiones de satisfacción de la maestra sean relevantes o signifiquen algo. De modo que el refuerzo social muchas veces tiene poca efectividad con estos estudiantes, aunque usualmente lo proporcionamos, debemos usarlo junto con otros métodos que sean más significativos para el alumno con TEA.

Los estudiantes con TEA tienen dificultades para aprender con las técnicas educativas tradicionales pero esto ciertamente no significa que ellos sean incapaces de aprender, o que no existe ninguna técnica educacional efectiva, sino que se deben emplear técnicas y estrategias diferentes con estos estudiantes.

TECNICAS EDUCATIVAS DEL TEACCH

De todas las técnicas educativas que SE UTILIZAN, la más importante es la dependencia en la presentación visual de la información. Tal como se ha descrito antes, el empleo de explicaciones verbales como modalidad única de enseñanza resulta inefectiva para la enseñanza de los niños con TEA. Se pueden usar palabras, alguna clave física que resulte útil, pero los materiales y la estructura física que guía visualmente al estudiante hacia la comprensión y el éxito son las más efectivas. En cualquier modalidad, las presentaciones complejas o congran cantidad de materiales tienen altas probabilidades de crear confusión, son abrumadoras o incomprensibles para el estudiante. Por lo tanto, enseñamos al estudiante las estrategias de trabajar de arriba abajo y de izquierda a derecha. Esta organización espacial es culturalmente normal para nosotros, y en la medida de lo posible organizamos de esta manera la mayor parte de la experiencia de aula de nuestros alumnos. Por ejemplo, encuentran las partes que componen su trabajo en la izquierda, y los productos terminados se colocan a la derecha.

Además de la información visual, siempre que es posible, se enseña a los estudiantes con TEA el concepto de terminado. Este es un concepto importante que necesita ser incorporado en todas las actividades porque muchos alumnos con TEA, como parte de sus dificultades para inferir el significado de los eventos, son incapaces de tener una idea de cuánto tiempo debe durar una actividad. Esto puede causarles angustia, de modo que a menudo imponen su propio punto de vista sobre cuánto tiempo trabajarán o qué cantidad de trabajo realizarán. A través de medios visuales, se les muestra cuantas repeticiones de la actividad esperamos que realicen antes de finalizar la tarea. Algunas veces los mismos materiales aclaran esto. Por ejemplo, cuando la caja de piezas está vacía, el trabajo está terminado; cuando llegas al final de la página, la sesión de trabajo está por terminar. Otras veces es necesario ser más creativos para hacer visible el paso de tiempo: por ejemplo, cuando ha pasado cierta cantidad de tiempo, el maestro quita una pinza de ropa de la manga o del cinturón del alumno; cuando ya no quedan pinzas, la actividad ha terminado. Para estos estudiantes, usualmente es más satisfactorio terminar una actividad en una manera clara y definitiva que recibir un elogio, dulces, etc. De hecho, cuando se usan estas recompensas es más probable que tiendan a servir para la función de indicar que algo está "terminado" en vez de servir de reforzadores por los cuales el estudiante se esforzará la próxima vez.

Otra técnica educativa utilizada durante el día es la de enseñar las rutinas con flexibilidad incorporada. Existen tres razones importantes para esto. Primero, las rutinas brindan al alumno una estrategia para comprender y predecir el orden de los eventos a su alrededor, el cual generalmente disminuye la agitación y ayuda en el desarrollo de destrezas. Segundo, si el maestro no provee rutinas, resulta frecuente que el alumno desarrolle las suyas, lo cual podría ser menos adaptativo o aceptable. Por ejemplo, puede ser que el estudiante desarrolle una rutina de entrar al aula todas las mañanas y tirar al suelo todos los abrigos que están colocados en el colgador, o tal vez insista en lamer todas las cucharillas que saca en la mesa del comedor, porque esto fue lo que hizo la primera vez. Las rutinas tales como "colgar abrigo, encender música" o "poner la cucharilla abajo (con supervisión) y luego ir al área de juegos" pueden ayudar a reducir las indeseables rutinas alternativas. Tercero, las rutinas enseñadas deben ser flexibles porque esto refleja la realidad de nuestra cultura. Nuestro mundo no es invariable, y esto es lo que resulta tan confuso para el estudiante con TEA. Sus

La Enseñanza Estructurada.

El concepto de Enseñanza Estructurada surgió a principios de la redefinición de autismo como trastorno del desarrollo de la división TEACCH. La Enseñanza Estructurada ha evolucionado como una forma de adaptar la práctica educativa a las distintas formas de entender, pensar y aprender de personas con TEA. La Enseñanza Estructurada está diseñada para el tratamiento de las principales diferencias neurológicas en el autismo.

Las dificultades en el lenguaje receptivo es una de las características importantes de los TEA a la que se dirige la Enseñanza Estructurada. Muchos alumnos con TEA no pueden comprender el lenguaje tan bien como nos imaginamos, si nos basamos en sus otras habilidades y respuestas. También tienen dificultades para iniciar las respuestas a nuestras instrucciones verbales. Los problemas del lenguaje receptivo pueden dar como resultado una comprensión limitada de lo que parecen instrucciones relativamente simples.

La comunicación expresiva puede resultarles igualmente difícil. Las dificultades en el lenguaje a menudo subyacen a otras dificultades de las personas con TEA y limitan sus respuestas o habilidades para expresar respuestas simples. La comunicación expresiva requiere un grado de iniciativa, organización y comprensión que sobrepasan las capacidades de producción de estos jóvenes, pese a ello, altamente capacitados en otras áreas. Esto genera frustración en ambas partes porque no pueden expresar la mayoría de sus necesidades de forma que permita a los demás cubrirlas.

La atención y la memoria de las personas con TEA pueden también ser diferentes. A pesar de que su capacidad para recordar pequeños detalles durante largos periodos de tiempo es legendaria, su memoria de trabajo o la habilidad para procesar varios paquetes de información simultáneamente, su memoria y atención normalmente se ven afectadas. Las personas con TEA pueden tener problemas para prestar atención a los aspectos más relevantes de distintas situaciones o a la información verbal que les llega. Otra de las preocupaciones es la organización, tanto de los materiales como de las actividades, en el espacio y el tiempo. Procesaran con mayor agilidad aquellos materiales con los que están familiarizados en lugar de los novedosos y se encontrarán más a gusto con actividades y rutinas que hayan realizado con anterioridad.

Otros retos para las personas con TEA son la forma de relacionarse con otras personas y también la estimulación sensorial del entorno que les rodea. Las personas con TEA no tienen la capacidad intuitiva de captar las motivaciones y comportamientos de los demás. Las normas sociales son un misterio para ellos. Esto puede generar tanto comportamientos inapropiados dirigidos a llamar la atención de los demás, como el abandono social o la preferencia por estar solo. Las dificultades en las relaciones sociales pueden hacer que las tentativas de otras personas a motivarlos o dirigir sus comportamientos sean inefectivas.

La estimulación sensorial resulta especialmente distractoria. Las personas con TEA pueden reaccionar exageradamente a la estimulación ambiental y tener dificultades para modular el efecto de su impacto. Los problemas de comportamiento son frecuentemente resultado de la incapacidad para desenvolverse ante esos estímulos sensoriales.

La Enseñanza Estructurada facilita un sistema de organización del aula y hace que los procesos y estilos de enseñanza sean más “amigables” para las personas con TEA. Las expectativas se hacen más concretas y claras para las personas con TEA. Es un sistema que estructura los programas educativos teniendo en cuenta las habilidades, dificultades e

intereses de las personas con TEA. Pone el énfasis en comprender y ajustarse a las necesidades individuales, en lugar de juzgar la adecuación o compatibilidad del estudiante con algún modelo implícito o explícito de “normalidad” social o cognitiva. Por ejemplo, muchas personas con TEA tienen mucho más desarrollada las habilidades visuales en comparación con las auditivas. La Enseñanza Estructurada les permite utilizar este “punto fuerte” presentándoles la información e instrucciones visualmente. La información visual hace que las cosas tengan más significado para las personas con TEA y les permite aprender y desenvolverse independientemente. El principal objetivo de la Enseñanza Estructurada es incrementar la independencia y control de las conductas teniendo en cuenta las habilidades cognitivas, necesidades e intereses de las personas con TEA, y, por lo tanto, adaptar el ambiente a las mismas. Si conseguimos esto, la utilización de la Enseñanza Estructurada también facilitará la educación y el aprendizaje. Existen cuatro componentes de la Enseñanza Estructurada que se incorporan en cada programa educativo: la estructura física del entorno, las agendas diarias, los sistemas de trabajo y la estructura e información visual.

¿Cuáles son nuestros objetivos cuando utilizamos una enseñanza estructurada con personas con TEA?

  1. Les ayuda a entender situaciones y expectativas.
  2. Les ayuda a estar tranquilos.
  3. Les ayuda a aprender mejor, usando el canal visual como punto fuerte en lugar del canal auditivo.
  4. Les ayuda a ser independientes de ayudas (apoyos) frecuentes y a generalizar lo aprendido en nuevas situaciones y con gente nueva.
  5. Reduce problemas de conducta y enfrentamientos personales que pueden surgir por confusión y ansiedad.

La estructura se diseña en distintos niveles. Estos incluyen: Estructura física del entorno, Agendas diarias, Sistemas de trabajo Estructura e información visual.

Estructura física del entorno.

La estructura física y la organización del entorno hacen que el aula sea más interesante, clara y manejable para los alumnos con TEA. La forma en la que se distribuye el mobiliario es un primer paso importante que garantiza que el programa irá dirigido a los estilos de aprendizaje, necesidades y peculiaridades sensoriales de cada alumno con TEA. Deben considerarse las necesidades individuales al planear la distribución física del aula. Dónde y cómo se va a situar el mobiliario puede afectar a la capacidad del alumno para desenvolverse en el entorno, comprender sus expectativas y funcionar independientemente. La información visual clara reduce la ansiedad y fomenta la independencia. La estructura física puede también minimizar distracciones y promover un trabajo más consistente y efectivo.

Cada alumno de cada aula no precisa del mismo nivel de estructuración. Para aquellos alumnos con TEA que requieren un aula específica, el hecho de establecer determinadas áreas para determinadas actividades de aprendizaje, de crear límites muy claros y asegurarse de que los materiales sean fácilmente accesibles, les ayudará a saber dónde se supone que tienen que ir y les permite cuidar de sus materiales de forma independiente. Los alumnos más capaces que se encuentren en un aula ordinaria seguramente no necesitarán el mismo nivel de estructuración para dirigir sus actividades. Para estos alumnos, las zonas del aula

Independientemente del nivel de habilidades que el alumno tenga, los materiales deben ser convenientemente etiquetados y adaptados al nivel de comprensión de cada alumno. Obviamente, los materiales de trabajo deben estar disponibles en las zonas académicas de los alumnos, mientras que los juguetes y materiales de ocio deben estar disponibles en el momento y lugar adecuado. El acceso fácil de los materiales estén en el momento en el que se van a usar es importante para alumnos de cualquier edad y nivel de independencia.

Estructura Física Debe organizarse el entorno de modo que el niño entienda dónde se realizan las distintas actividades y dónde se guardan los materiales. Los conceptos esenciales a tener en cuenta cuando se prepara una estructura física clara son: *** establecer límites físicos y/ o visuales claros** (El objetivo es dividir el ambiente con sentido, de tal forma que c-ad a actividad esté claramente asociada con un espacio físico especifico.) *** minimizar distracciones visuales y auditivas** (Ayudar al niño a centrarse en el concepto principal y no en los detalles irrelevantes También, evitar que haya una sobrecarga sensorial.)

Para todos los alumnos con TEA deben tenerse en cuenta determinadas consideraciones importantes a la hora de establecer las zonas de trabajo. Esto se debe a la relevancia que adquieren estas zonas desarrollar las habilidades académicas y vocacionales independientes apropiadas y a las dificultades que frecuentemente tienen los alumnos con TEA en ignorar las distracciones para poder concentrarse en los aspectos más relevantes e importantes de sus tareas. Las áreas de trabajo tienen que proporcionar oportunidades para trabajar de manera independiente y en grupos de trabajo. Para aquellos alumnos con TEA que se distraen fácilmente, estas áreas de trabajo deben situarse en las zonas menos estimulantes del aula, alejadas del resto de alumnos y en lugares con las mínimas distracciones. Algunos alumnos con TEA serán capaces de trabajar junto a sus iguales, pero incluso ellos se benefician de trabajar consistentemente en el mismo lugar dependiendo de las tareas de cada día. Deben proporcionarse áreas claramente delimitadas en las que colocar las tareas finalizadas, incluso para los alumnos más capaces. Los materiales de trabajo fácilmente accesibles y claramente marcados deben estar siempre al alcance de los alumnos. En estas aulas debe haber zonas adicionales dedicadas al trabajo en grupo, la enseñanza al grupo- clase, ocio, juegos o simplemente para relajarse, dependiendo de las necesidades de los alumnos.

A menudo no le damos importancia, pero la estructuración física del aula puede suponer una variable extremadamente importante para el éxito o fracaso de los alumnos con TEA. La consideración meticulosa de las necesidades conceptuales y sensoriales del alumno puede dará como resultado un aula que fomenta el aprendizaje y la independencia funcional.

ESTRUCTURANDO LA ENSENANZA UNO-A-UNO

La zona de enseñanza uno a uno es especialmente relevante en la metodología TEACCH. En ella, se desarrollan actividades individuales con el adulto, orientadas a varios fines:

Proporciona una "rutina de aprendizaje" para aquellas personas que necesitan la rutina para mantenerse concentradas y relajadas, y para aquellos que no aceptan la intrusión. Proporciona un "tiempo interpersonal profesor-alumno" para fomentar el desarrollo de una relación positiva Proporciona un "setting" (estructura) para la evaluación de intereses, puntos fuertes del niño, progresos y necesidades Proporciona un "setting" (estructura) para el desarrollo de habilidades , incluyendo habilidades cognitivas y académicas, habilidades de comunicación, de ocio y para trabajar conductas.

Hay varios aspectos de interés en relación a la Estructura física de esta zona de trabajo:

  1. Ubicación: Requiere una ubicación específica. En el caso de estudiantes de más edad, puede ser específica para la habilidad que se está enseñando.
  2. Ubicación del adulto respecto al estudiante. ¿Dónde se sitúa el adulto en relación al estudiante mientras se lleva a cabo la sesión de aprendizaje? Debe decidirse en función del objetivo de la actividad y de las necesidades del estudiante:

Cara a cara: es más exigente desde un punto de vista social; se requiere atención y responder a otra persona; a menudo se usa para evaluación, comunicación y actividades sociales.

Uno al lado del otro: menos exigente desde un punto de vista social, facilita la imitación; no se centra la atención en el adulto, sino en los materiales y las instrucciones; bueno para desarrollar habilidades.

Detrás: mucho menor presencia del adulto y de ayudas, aunque se mantiene un buen control; se maximiza la independencia y la concentración en las actividades sin depender de ayudas especificas.

A. Uso de un Sistema de Trabajo Repase las 4 preguntas ¿Qué trabajo (debo hacer)? ¿Cuánto trabajo (debo hacer)? ¿Cuándo (habré) terminado? ;¿Qué pasa cuando (haya) terminado? ¿Cómo se están respondiendo estas preguntas al estudiante? Para estudiantes concretos, de nivel inicial: un objetivo importante del 1 a 1 puede ser aprender a usar sistemas visuales, incluyendo un sistema de trabajo sencillo, instrucciones visuales, y un sistema de comunicación.

instrucciones. Los alumnos que pueden seguir sus agendas no están tan frecuentemente sobre-estimulados como aquellos alumnos a quienes se ofrecen indicaciones constantemente y que generalmente están confusos sobre dónde tiene que ir o qué es lo que está pasando.

Comprobar regularmente las agendas facilita también las transiciones, que pueden resultarles complicadas. Las agendas proporcionan rutinas cómodas, predecibles y consistentes para los alumnos cuando tienen que pasar de una actividad a otra. Les ofrecen una rutina estructurada, fundamentada y agradable que les ayuda a que los difíciles procesos de cambio de una actividad a otra sean más llevaderos y les provoquen menos ansiedad.

El formato de presentación más popular de las agendas diarias, y que la mayoría de nosotros utilizamos, son las escritas en forma de horarios y diarios. Nuestras propias agendas típicamente incluyen el día completo. Lamentablemente, muchos de los alumnos con TEA tienen dificultades en la comprensión de la palabra escrita y no pueden conceptualizar un día completo de una vez. Para este tipo de alumnos, las agendas pueden contener dibujos o fotografías que representen sus actividades diarias. Por ejemplo, la fotografía de un pupitre o una mesa puede representar la hora de trabajar, una fotografía de un columpio puede representar la hora del recreo. Incluso pueden utilizarse objetos, si es lo que el alumno entiende mejor. Para un alumno que utilice este sistema, el papel higiénico puede significar el servicio, una mochila le puede indicar que es la hora de irse a casa o un CD el momento de utilizar el ordenador. Para los alumnos a los que por sus dificultades organizacionales les resulte más complicado conceptualizar un día completo, sus agendas pueden representar la mitad del día cada vez, un conjunto de 3 actividades simultáneamente o incluso actividades de una en una. Lo que importa es que el tipo de agenda y el número de actividades que se incluyan readapten al nivel comprensivo del alumno.

Agenda/ Horario Individual La agenda le dice visualmente al estudiante "dónde voy a estar, para qué actividades, y en qué orden" - el "qué, dónde y cuándo" del día. También le explica cómo moverse por de los espacios físicos que hemos creado – con un propósito, de manera independiente, y con calma. Es una rutina positiva para ayuda al estudiante a que lleve mejor los cambios.

  • Las ventajas de usar un horario visual individual son: Trabajar la flexibilidad (los eventos cambian, pero la rutina de mirar el horario sigue igual) Promover la independencia Facilitar las transiciones
  • Tipos de agendas:
  1. Objeto de transición
  2. Secuencia de objetos
  3. Foto/ dibujo único
  4. Secuencia de fotos para parte del día
  5. Fotos para todo el día
  6. Secuencia de dibujos
  7. Lista escrita
  • Individualización: ¿Cuán largo es el horario? ¿Cómo puede manipularlo el estudiante? ¿Es estático o móvil? Un horario diario individualizado es una de las herramientas más poderosas que podemos darle a un estudiante con TEA. Hay otras herramientas para planificar horarios que son usadas por muchas personas con TEA, como los planificadores semanales y los calendarios mensuales.

Sistemas de trabajo.

Las agendas diarias son importantes para indicar la secuencia de eventos diarios del alumno. El hecho de mantener a los alumnos concentrados y ayudarles a entender qué es lo que les va a pasar es un factor crítico. Las agendas son una forma de organización en el aula para alumnos con TEA. Otra forma de organización son los sistemas de trabajo, que les ayudan a organizar cada una de las actividades en las que se ven envueltos. Los sistemas de trabajo son muy importantes si los alumnos con TEA tienen que aprender a trabajar sin la asistencia o supervisión directa de un adulto. Ayudan a los alumnos a saber lo que se espera que hagan en las distintas actividades, de forma que se puedan organizar a sí mismos de manera sistemática y que completen sus tareas independientemente de la ayuda del adulto donde sea apropiado. Los sistemas de trabajo también se pueden utilizar para facilitar el trabajo en parejas y actividades de aprendizaje grupales.

Los sistemas de trabajo individual comunican cuatro paquetes de información a los alumnos:

  1. Cuál es el trabajo que tiene que hacer.
  2. Qué cantidad de trabajo (o cuántas tareas) se les pide que hagan en ese periodo de tiempo.
  3. Cómo pueden saber los alumnos que están avanzando y cuándo han terminado.
  4. Qué ocurrirá cuando hayan terminado la actividad.