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Asignatura: Psicología Básica, Profesor: Anibal Puente, Carrera: Trabajo Social, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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La definición, puede tener cierta utilidad distinguir entre sentimientos (designan en nuestra cultura reacciones afectivas difusas, agradables o desagradables, sin claros referentes orgánicos ni acusadas manifestaciones conductual – motoras) y emociones (afectan a todo el organismo y conllevan manifestaciones especificas en distintos planos). Es habitual distinguir en las emociones una serie de dimensiones que las particularizan: tono positivo o negativo de la experiencia afectiva (es el elemento que mejor las define frente a otros procesos psicológicos), intensidad de la reacción (que se manifiesta a nivel consciente, conductual y fisiológico, aunque no siempre en direcciones concordantes), duración temporal de la emoción (hay reacciones breves y otras duraderas, pero todas presentan una dinámica afectiva compleja).
La definición amplia de la emoción que se adopta provisionalmente ante la falta de acuerdo es: la emoción es un conjunto complejo de interacciones entre factores subjetivos y objetivos, mediados por sistemas neuro – hormonales, que pueden dar lugar a experiencias afectivas (sentimientos de activación y placer – displacer), generar procesos cognitivos relevantes (perceptivos y de valoración), activar amplios ajustes fisiológicos a las situaciones y llevar a conductas que a menudo son adaptativas.
Las emociones son fenómenos complejos que tienen un origen multicausal, presentan formas diversas de expresión, cumplen funciones determinadas y tienen consecuencias sobre la conducta. Su estudio por la psicología científica arrastra algunos problemas teóricos importantes, entre ellos la primacía de la biología o la cognición, la concepción tridimensional de las emociones, la cuestión de las emociones básicas y la relación entre las emociones y la motivación.
El problema de la biología versus cognición, expuesto de manera sintética, es si las emociones constituyen un proceso fundamentalmente de naturaleza biológico o cognitiva. Discute que factores tienen primacía en la producción de la experiencia emocional. Para algunos autores, como Zajonc e Izard, la primacía en la producción corresponde a la biología, en la medida que no pueden darse sin determinados acontecimientos biológicos. Las emociones son activadas por las expresiones faciales (feedback facial) , las tasas de descarga neuronal o la influencia de las vías neuronales límbicas. Se trata de fenómenos anteriores o posteriores a la cognición que pueden no incluir la actividad cortical.
Otros autores como Lazarus y Averill mantienen, por el contrario, que las emociones surgen de influencias cognitivas y son un fenómeno postcognitivo. La persona no puede tener una respuesta emocional ante un acontecimiento sin haber evaluado antes su relevancia y significación para
ella. Este proceso, según Lazarus, no siempre es racional y consciente, puede tratarse también de una evaluación perceptiva primitiva. Averill introduce en la interpretación cognitiva la dimensión de roles sociales presente en las emociones.
Ambas posiciones operan con datos y argumentos razonables, lo que alentado distintas posiciones intermedias. Plutchik considera que este debate carece de utilidad, en la medida en que las emociones no son un producto o resultado del sistema biológico o cognitivo, sino un proceso dinámico en el que se integran aportaciones tanto cognitivas como biológicas. Buck, por otra parte, distingue en los seres humanos dos sistemas emocionales paralelos, uno biológico y otro cognitivo, que activan y regulan las emociones de forma simultánea. El primero, de origen filogenético, es innato y reacciona de forma involuntaria antes los estímulos emocionales. El segundo, el cognitivo, se adquiere a través de la historia social y cultural de cada persona, es interpretativo y funciona de un modo consciente.
Schmidt – Atzert apunta que hay dos razones fundamentales por las cuales la emoción se resite a una definición precisa y ampliamente consensuada: la primera, es que el concepto se ha aplicado a fenómenos muy diversos, y la segunda, que los fenómenos designados como emocionales solo difícilmente pueden delimitarse de los no emocionales.
La dificultad de conceptualizar las emociones en términos compartidos se plasma en el gran número de definiciones que de ellas que se han formulado. Esta diversidad de orientaciones gira en torno a tres componentes de la emoción, que se corresponden con los principales niveles de análisis de la emoción y entroncan con tradiciones de investigación que enfatizan un elemento de la triada sobre los restantes. Los componentes son:
Las experiencias emocionales se evalúan a través de auto informes. Su estudio riguroso presenta, sin embargo, importantes problemas metodológicos al ser el propio sujeto informante el objeto de la observación, por lo que ciertos estados emocionales pueden verse alterados por el hecho de ser auto observado.
Finalmente, las emociones acompañan, normalmente, a la conducta motivada. Este hecho ha llevado a algunos autores a consideras las emociones como un tipo concreto de motivadores. En esta línea, Buck apunta que la motivación y la emoción constituyen aspectos diferentes conformadores de un único proceso dinámico en el cual las emociones implican la salida o expresión del potencial motivacional inherente en unos sistemas primarios que denomina primes. A pesar de opiniones como estas, la distinción entre ambos sigue en pie por razones históricas y por intereses de elaboración teórica e investigación experimental.
En el campo de las emociones son pocas las ideas de aceptación general. En su lugar encontramos presupuestos teóricos y metodológicos que arrancan de tradiciones de investigación diversas y que se plasman en un gran número de teorías contemporáneas de desigual interés. Si atendemos a sus orígenes y a sus ideas esenciales, las principales teorías pueden agruparse en cuatro tipos de enfoque:
significativo de la emoción, así como la importancia de los factores causales de tipo ambiental. Las dos ideas fundamentales que inspira son: la generalidad de las emociones a través de las especies, y el valor funcional positivo, adaptativo de las emociones en la vida de los organismos. La emoción es una expresión que actúa como señal preparatoria para la acción y comunica información de unos individuos a otros.
Los tres principios claves, que propuso Darwin, para explicar la regulación de las emociones son: utilidad (las expresiones emocionales son la supervivencia de hábitos que originalmente tenían una función adaptativa para el organismo, como por ejemplo apretar los puños al experimentar ira), antítesis (las emociones se organizan en polaridades, de tal modo que dos disposiciones de conducta antagónicas se expresan también de manera opuesta) y acción directa del sistema nervioso (la pre conexión de los circuitos nerviosos que controlan la expresión motora propicia los cambios fisiológicos característicos de las reacciones emocionales). La influencia de estas ideas se pierde y solo se recuperara con la obra de los etólogos, entre ellos Lorenz y Tinbergen, y la sociobiología.
A parte de esta idea central, otras contribuciones fueron su concepción energética de las emociones, su hincapié en los mecanismos ego defensivos, el desarrollo de la emocionalidad en relación con las necesidades básicas de auto conservación, y la importancia de las experiencias emocionales tempranas.
Las teorías psicodinámicos más atractivas son las de Brenner y Bowlby. Brenner considera los afectos como una sensación hedónica, placentera o displacentera, a la que se le añaden las ideas conscientes e inconscientes asociadas a esa emoción. Bowlby planteo la teoría del apego o vinculación materno filial , que utiliza conceptos etológicos, de la teoría del control y cognitivos, junto a los psicoanalíticos.
concreto la regulación que establece el talamos. Cannon pensaba que la experiencia emocional se debía a la acción del tálamo y la conducta emocional a la del hipotálamo.
Frente a la idea de James de que cada estado emocionar debía provocar cambios autónomos específicos para originar experiencias emocionales particulares. Cannon señala que en estados emocionales diferentes ocurren los mismos cambios viscerales y que la activación autónoma que aparece es difusa y general y que permite únicamente distinguirse por la hiperactividad relativa del sistema simpático y parasimpático.
Tanto James como Cannon comparten la idea de que es necesaria una percepción para que se inicie el proceso emocional y ambos se interesan, fundamentalmente, por la experiencia emocional subjetiva, consciente.
Del legado de Cannon derivarían las denominadas teorías de la activación general , según las cuales, en la emoción se da un único proceso de activación, aunque en diferentes grados. Entre los planteamientos más representativos cabe destacar los de Lindsley, Hebb y Malmo. En la actualidad, la idea de unidimensionalidad de la activación ha dado paso a modelos neurológicos más complejos. Aportaciones recientes ha puesto de manifiesto que en la producción de reacciones emocionales el papel del cortex está involucrado en los procesos cognitivos mas característicos de la experiencia emocional. La tradición cognitiva recibió un fuerte impulso en los 60 por las investigaciones de Schachter, Singer y Mandler, coincidentes en basar su concepción en la interacción fisiológica – cognitiva.
Schachter y Singer desarrollaron ideas avanzadas sobre la acción emocional de la adrenalina, y señalaron que para que surgiera una verdadera emoción habían de intervenir dos factores: la activación y la interpretación cognitiva. La activación fisiológica es una condición necesaria para la aparición de la experiencia emocional, pero la cualidad de esta la determina la interpretación subjetiva. La emoción seria la etiqueta o rotulo (label) que las personas aplican a la activación fisiológica al interpretar el estado de activación. Las aproximaciones posteriores han acabado reconociendo que los procesos cognitivos cumplen funciones mucho más complejas que el mero etiquetado emocional de las reacciones.
Las distintas teorizaciones difieren fundamentalmente en los procesos que postulan para explicar la génesis de las reacciones emocionales a través de las atribuciones de causalidad. Las principales son las siguientes:
evaluación específica provoca una reacción emocional igualmente diferenciada.
El estrés es un elemento normal de la vida, en la medida en que los organismos deben adaptarse continuamente a los cambios del entorno, muchas veces poco favorable. Al conceptualizar el estrés puede poner énfasis en la situación estimular, en el organismo que se enfrenta a esta situación o en la relación entre el sujeto y su entorno. Encontramos así tres concepciones fundamentales acerca de este estado emocional:
Es importante advertir que no existe una modalidad optima de afrontamiento en todas las situaciones, ya que diferentes modos pueden resultar eficaces en cada situación dependiendo de los objetivos de la persona. La superación del estrés suele aprenderse en relación con las experiencias vitales experimentadas. En ocasiones, sin embargo, puede requerir un tratamiento psicológico individual. El catalogo de recursos terapéuticos se ha ampliado en las últimas décadas y está fuera de duda la eficacia de distintos tratamientos cognitivos , procedimientos de relajación y las técnicas de biofeedback.