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Asignatura: Ciencia y Realismo, Profesor: Juan Bautista Fuentes, Carrera: Filosofía, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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una empresa
Cotizada
Edita: INVERSOR EDICIONES, S. L. Director: Alejandro Ramírez Edición revisada por Cristina Vallejo Diseño: Ignacio Juez y Pablo Delgado Juan Ignacio Luca de Tena, 7 - 1ª planta- 28027 Madrid
Imprime: Industrias Gráficas Printone ISBN: 978-84-15304-13- Depósito Legal: M-16377-
1 Conceptos previos................................................. 7
2 Métodos basados en el balance (valor patrimonial).............................................. 19
3 Métodos basados en múltiplos.................... 27
4 Métodos basados en el descuento de flujos de fondos..................... 43
5 Métodos compuestos de valoración.......... 69
6 Análisis de la solvencia.................................... 79
Glosario de términos............................................. 87
Conceptos previos
1.1. El objetivo financiero de la empresa ..........................
1.2. ¿Qué es la valoración?...............................................
1.3. ¿Para qué se realiza una valoración? .......................
1.4. Diferenciación entre valor y precio ...........................
1.5. Consideraciones previas a la valoración ..................
la relación calidad-precio respecto a otras empresas, su capacidad de crecimiento, la productividad de los recursos utilizados, la actualidad de los procesos o procedimientos aplicados, el nivel de remuneración óptimo para los distintos recursos, entre otros datos, permitiendo eva- luar constantemente la viabilidad de la estrategia empresarial definida. Y, también, nos permite realizar su valoración, añadimos nosotros. La empresa también se puede definir como un sistema o conjunto de elementos interrelacionados que persiguen un plan común o unos mismos objetivos. En este sentido, la empresa se compone de los si- guientes elementos: recursos físicos o materiales; recursos financie- ros (el dinero en sus múltiples expresiones, como préstamos, créditos, efectivo...); recursos tecnológicos; recursos organizativos. Según Álvaro Cuervo y Pedro Rivero, todo el análisis económi- co financiero debe plantearse sobre la base de considerar la empresa como una unidad de producción en funcionamiento, lo cual lleva a su vez la necesidad de tener presente de forma explícita o implícita el flujo de valores correspondientes a la actividad que realiza.
1.2. ¿Qué es la valoración? La valoración es el proceso por el que tratamos de asignar valor a las cosas. En el caso concreto de una empresa, se busca determinar el grado de utilidad que reporta a sus usuarios o propietarios. No se trata de determinar el precio de la empresa (que se fijará por convenio en una posible transacción futura) ni su coste (determinado en el pasado), sino de medir y cuantificar monetariamente la capacidad de generar utilidad para sus partícipes. El valor de una empresa o su utilidad es medida normalmente desde el punto de vista económico-financiero considerando que la empresa o negocio es un bien duradero y del que se espera que genere unas rentas, teniendo en cuenta el factor tiempo (actualización) y el posible valor residual del negocio. El problema reside en que una em- presa es un bien complejo, formado por activos tangibles e intangibles que difícilmente se pueden separar y algunos muy difíciles de cuan- tificar, que se ordenan en el tiempo con el propósito normalmente de mantenerlos indefinidamente, aspecto que, a su vez, depende de
cómo se gestione el negocio. Además, hay que añadir un inconve- niente ligado al concepto de valor: la subjetividad. Porque, y esto es importante, como señala Valls Martínez (4), valorar un bien consiste, en definitiva, en estimar su precio. Pero valor y precio no son lo mis- mo. La característica que distingue a uno de otro es la certeza: el valor es una posibilidad, mientras que el precio es una realidad: es lo que alguien está dispuesto a pagar por la empresa, o que de hecho paga.
1.3. ¿Para qué se realiza una valoración? Los motivos que provocan la valoración de una empresa pueden ser muy variados. Se puede distinguir, por el origen de estas razones, en- tre internas y externas:
Internas: proceden del seno de la empresa y están causadas por ne- cesidades de la misma, por ejemplo, para tomar decisiones y planifi- caciones estratégicas; para valorar la gestión empresarial presente, pa- sada y sus perspectivas de futuro; para implantar sistemas de gestión; para conocer el patrimonio; para cumplir con exigencias legales; para realizar una ampliación de capital; para fijar la política de dividendos...
Externas: están motivadas por causas de política exterior de la empre- sa, como operaciones de compra-venta, fusiones o escisiones, salidas a bolsa o la posibilidad de participación de otras empresas.
El profesor Pablo Fernández también enumera una serie de propósitos para los que sirve una valoración:
Operaciones de compraventa: para el comprador, la valoración le in- dica el precio máximo a pagar. Al vendedor, le indica el precio mínimo por el que debe vender. Y también le proporciona una estimación de hasta cuánto pueden estar dispuestos a ofrecer distintos compradores.
Valoraciones de empresas cotizadas en bolsa: para comparar el va- lor obtenido con la cotización de la acción en el mercado y decidir en qué valores invertir (que serán, lógicamente, los más infravalo-
venir marcado en función de la utilidad que reporta a su dueño. Pero ello daría lugar a una medida muy subjetiva de su valor. Frente a esa medida subjetiva, hay que apostar por la medición de su valor objetivo. Pero, ¿es el objetivo de la valoración la determinación de un precio? ¿Es el precio una buena referencia para la determinación del valor? Según continúa Ansón Lapeña, el valor sí será de utilidad para la determina- ción del precio, pero únicamente como punto de referencia, como una opinión que servirá de punto de partida para la negociación entre com- prador y vendedor, que en caso de acuerdo entre ambos dará lugar a la fijación de dicho precio. Luego, mientras éste es en sí mismo un hecho, un dato real, el valor no es más que una opinión. Labatut Serer dice que el valor es un concepto económico, subje- tivo y abstracto, no es único y depende de la situación personal y par- ticular de los individuos, porque hace referencia a la apreciación por parte de las personas de las cualidades de los objetos o cosas, por lo que es un concepto individual, particular y relativo de cada individuo. Aunque también es verdad que se puede decir que el valor está asociado o es una función de dos elementos fundamentales: utilidad o grado de utilidad de los objetos en el futuro, es decir, los beneficios que se espera obtener en un futuro de los mismos; y el coste de ob- tención de los mismos en el pasado, es decir, el precio pagado en el pasado por su obtención. Desde una perspectiva económica, podemos definir el valor como el grado de utilidad o aptitud de las cosas para proporcionar bienestar o deleite o para satisfacer necesidades, por lo que tiene una proyec- ción futura muy importante que obliga a realizar una correcta planifi- cación de las expectativas. Cuanto más acertada sea esta planificación futura de expectativas, más representativo será el valor asociado a la misma. La respuesta a si el precio es una buena referencia para la determi- nación del valor es más compleja y entra en relación con el concepto de eficiencia de los mercados. Sólo en los casos en los que los mer- cados estén constituidos por numerosos demandantes y oferentes, y todos ellos tengan acceso a la misma información, podrá obtenerse un precio razonable de mercado equiparable al concepto de valor eco- nómico. En estos casos en los que los mercados alcanzan altos grados
de eficiencia y de perfección, el precio se transforma en una buena medida del valor. En todo caso, el precio, según Labatut Serer, es el importe mo- netario de la transacción. Depende únicamente de las condiciones de mercado y es un valor de equilibrio en función de la oferta y la demanda del bien en cuestión. Depende de la escasez del bien en el mercado y puede ser diferente en el tiempo en función del acuerdo al que se llegue en cada momento en la negociación, por lo que es un hecho y no una opinión. Su determinación es el objetivo último que se persigue, e insistimos en que es una función de la oferta y demanda del bien en un momento determinado. Pero, como continúa Ansón Lapeña, a la hora de valorar una empresa no siempre disponemos de un mercado de referencia que cumpla con las condiciones más idóneas. En realidad, se dan numero- sos casos de transmisiones de empresas en los que se detectan impor- tantes diferencias entre el precio pagado y el valor económico de la empresa. Aunque estas diferencias pueden deberse al contexto de la transacción: en él intervienen factores como la situación económica y financiera de la empresa, la motivación de las partes, las relaciones de mercado o de fuerza, el talento de los negociadores... Una última pregunta que plantea Lapeña es si el valor es único o, por el contrario, se pueden determinar distintos valores para una misma empresa. En primer lugar, hay que tener en cuenta que el pro- cedimiento de cálculo del valor de una empresa supone la necesidad de predecir escenarios futuros en los que se va a desarrollar la activi- dad de la misma, por lo que debido a la incertidumbre existente en dicha predicción, será imposible determinar un único valor, por lo que habrá que limitarse a establecer un rango de valores entre los que se encontrará el valor más probable de la empresa. En segundo lugar, el valor siempre se va a ver influido por las características particulares del sujeto que está llevando a cabo la valoración, el cual proyectará sus preferencias, por lo que se puede llegar a estimar distintos valores para una misma empresa. Por último, habrá que tener en cuenta cuál es el objetivo de la valoración, pues en función del mismo podemos llegar a obtener distintos valores. Así, hablaremos de valor a efectos fiscales, valor de liquidación, valor de empresa en funcionamiento...
será más apropiado aplicar varios métodos, de tal manera que a partir del valor obtenido con cada uno de ellos se pueda elaborar un interva- lo o rango de valoración. Ello ofrece la ventaja, según continúa Laba- tut Serer, de situar el valor de la empresa entre un amplio espectro de valores, evitando así asignar un único valor o una valoración encorse- tada. Pero en otros casos resultará necesario obtener un valor único, por lo que sólo será de aplicación un solo método de valoración. En esas circunstancias, el método de valoración seleccionado deberá ser el más adecuado a las circunstancias, a la información disponible y al tipo de empresa en cuestión. Un problema que debe resolver el experto encargado de la valo- ración es la elección del método valorativo a emplear. Los métodos de valoración de empresas son diferentes sistemas o procedimientos creados para asignar un valor a una unidad económica o empresa.
Métodos basados en el balance
(valor patrimonial)
2.1. ¿En qué consisten estos métodos? ..........................
2.2. Valor nominal.............................................................
2.3. Valor contable ............................................................
2.4. Valor contable ajustado o valor del activo neto real ....................................................
2.5. Valor sustancial .........................................................
2.6. Valor de liquidación ...................................................
2.7. Método de los capitales permanentes necesarios para la explotación ..........
2.8. Método patrimonial en términos estocásticos.........