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Síndrome de Cushing: Causas, Fisiología y Efectos, Resúmenes de Fisiología

El Síndrome de Cushing, una condición médica causada por un exceso de cortisol en el organismo. Se abordan las causas, incluyendo la hipófisis, mal funcionamiento de las glándulas suprarrenales y iatrogénico. Se detalla la fisiología del cortisol, su síntesis y acción en el cuerpo. Además, se describen los efectos del cortisol sobre el metabolismo de carbohidratos, proteínas, tejido conectivo y óseo, sistema nervioso, inmunológicos y la regulación de la secreción de cortisol.

Tipo: Resúmenes

2019/2020

Subido el 31/08/2020

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Se entregará el trabajo final en forma de video
Enfermedad o síndrome de Cushing
Harvey Williams Cushing, quien le da el nombre a la enfermedad, fue un médico
estadounidense que descubrió y estudió este síndrome en 1932. Se describe
como Síndrome de Cushing el conjunto de síntomas y de alteraciones biológicas
que son causadas por un aumento excesivo de cortisol en el organismo. El exceso
de cortisol, hace que el sistema inmunitario se debilite. El cortisol es producido por
las glándulas suprarrenales, dos pequeñas glándulas ubicadas en el abdomen,
junto a cada riñón. La hormona llamada HACT (adrenocorticotropica) controla la
producción y liberación de cortisol de las glándulas suprarrenales. La HACT
misma es producida por la glándula pituitaria, una glándula del tamaño de un
guisante ubicada en la base del cerebro. Por causas desconocidas, algunos seres
desarrollan tumores, ya sea en las glándulas adrenales o en la hipófisis que
controla a estas glándulas, esto hace que el nivel de cortisol en sangre aumente
desmesuradamente. Las causas de ese exceso de cortisol en el organismo
pueden ser diversas:
1-
La hipófisis o glándula pituitaria segrega demasiada hormona corticotropina
(ACTH): La hipófisis se encuentra situada en el cerebro, en la base del cráneo, y
es una glándula endocrina que segrega hormonas encargadas de regular
la estabilidad del organismo (homeostasis). Es la encargada de estimular a
las glándulas suprarrenales para que segreguen corticosteroides.
El mal funcionamiento de la hipófisis puede llevar a un Síndrome de Cushing.
Entre el 80% y el 90% de
los casos de hiperadrenocorticismo espontáneo se deben a un tumor o
una hipertrofia en la hipófisis.
2- Mal funcionamiento de
las glándulas suprarrenales o adrenales: Las glándulas suprarrenales son pequ
eñas glándulas situadas en la parte superior
de cada riñón. Producen hormonas que son imprescindibles para
el organismo, incluyendo hormonas sexuales y cortisol. El cortisol ayuda a
responder ante
una situación de estrés y tiene, además, muchas otras funciones importantes relac
ionadas con el metabolismo de la glucosa, la regulación de la presión sanguínea,
el mantenimiento de un sistema inmune sano, la regulaicón de la función de
la tiroides, etc. Los trastornos de las glándulas suprarrenales provocan que
sus glándulas produzcan demasiadas o no suficientes hormonas. En
el síndrome de Cushing, en concreto, se produce demasiado cortisol.
3- Cushing iatrogénico: Es la causa menos común y se
da como consecuencia de
un tratamiento farmacológico con glucocorticoides, corticoesteroides y medicamen
tos con progesterona -o derivados- mal pautado. Es decir: puede que un ser
que está siendo tratado por otra enfermedad con este tipo de fármacos reaccione
presentando un Síndrome de Cushing ya que su producción de cortisol se ha
visto afectada. Como hemos explicado, es la causa menos frecuente ya que
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¡Descarga Síndrome de Cushing: Causas, Fisiología y Efectos y más Resúmenes en PDF de Fisiología solo en Docsity!

Se entregará el trabajo final en forma de video Enfermedad o síndrome de Cushing Harvey Williams Cushing, quien le da el nombre a la enfermedad, fue un médico estadounidense que descubrió y estudió este síndrome en 1932. Se describe como Síndrome de Cushing el conjunto de síntomas y de alteraciones biológicas que son causadas por un aumento excesivo de cortisol en el organismo. El exceso de cortisol, hace que el sistema inmunitario se debilite. El cortisol es producido por las glándulas suprarrenales, dos pequeñas glándulas ubicadas en el abdomen, junto a cada riñón. La hormona llamada HACT (adrenocorticotropica) controla la producción y liberación de cortisol de las glándulas suprarrenales. La HACT misma es producida por la glándula pituitaria, una glándula del tamaño de un guisante ubicada en la base del cerebro. Por causas desconocidas, algunos seres desarrollan tumores, ya sea en las glándulas adrenales o en la hipófisis que controla a estas glándulas, esto hace que el nivel de cortisol en sangre aumente desmesuradamente. Las causas de ese exceso de cortisol en el organismo pueden ser diversas: 1- La hipófisis o glándula pituitaria segrega demasiada hormona corticotropina (ACTH): La hipófisis se encuentra situada en el cerebro, en la base del cráneo, y es una glándula endocrina que segrega hormonas encargadas de regular la estabilidad del organismo (homeostasis). Es la encargada de estimular a las glándulas suprarrenales para que segreguen corticosteroides. El mal funcionamiento de la hipófisis puede llevar a un Síndrome de Cushing. Entre el 80% y el 90% de los casos de hiperadrenocorticismo espontáneo se deben a un tumor o una hipertrofia en la hipófisis. 2- Mal funcionamiento de las glándulas suprarrenales o adrenales : Las glándulas suprarrenales son pequ eñas glándulas situadas en la parte superior de cada riñón. Producen hormonas que son imprescindibles para el organismo, incluyendo hormonas sexuales y cortisol. El cortisol ayuda a responder ante una situación de estrés y tiene, además, muchas otras funciones importantes relac ionadas con el metabolismo de la glucosa, la regulación de la presión sanguínea, el mantenimiento de un sistema inmune sano, la regulaicón de la función de la tiroides, etc. Los trastornos de las glándulas suprarrenales provocan que sus glándulas produzcan demasiadas o no suficientes hormonas. En el síndrome de Cushing, en concreto, se produce demasiado cortisol. 3- Cushing iatrogénico: Es la causa menos común y se da como consecuencia de un tratamiento farmacológico con glucocorticoides, corticoesteroides y medicamen tos con progesterona -o derivados- mal pautado. Es decir: puede que un ser que está siendo tratado por otra enfermedad con este tipo de fármacos reaccione presentando un Síndrome de Cushing ya que su producción de cortisol se ha visto afectada. Como hemos explicado, es la causa menos frecuente ya que

los veterinarios suelen tener en cuenta el riesgo y pautan tratamientos que no deriven en este síndrome. El Cushing es muy común en perros, ya que son muy sensibles al efecto de los glucocorticoides pero también se ha detectado en hurones, gatos, caballos, vacas, ovejas y personas. Síntomas que se presentan en la enfermedad de Cushing  Poliuria: presenta orina más de lo normal o con mayor frecuencia de la habitual.  Polidipsia: se presenta más sed de la normal, incluso cuando no hace calor o no ha hecho ejercicio.  Polifagia: tiene un apetito exagerado.  Fatiga  Jadeo: incluso cuando se está descansando  Adelgazamiento y oscurecimiento de la piel  Vasos cutáneos dilatados y manchas o eritemas en la piel.  Pérdida de pelo en la cara y tronco del abdomen y codos. En estados avanzados de la enfermedad puede extenderse a la cabeza e, incluso, invadir todo el cuerpo. Es común que los perros pierdan la piel de la cola.  Estrías en la piel.  Acné, seborrea y otros problemas cutáneos.  Vientre abultado y pénduloso debido a la acumulación de grasa y el adelgazamiento de las paredes del vientre.  Atrofia muscular.  Las heridas tardan en cicatrizar más de lo normal.  El aumento de cortisol hace que se tenga un sistema inmune más débil y, por tanto, puede contraer enfermedades diversas con mayor facilidad.  Signos neurológicos: cambios del comportamiento. FISIOLOGÍA El cortisol se sintetiza en la zona fasciculada de la corteza suprarrenal, es una hormona esteroide natural producida en situaciones de estrés. El 95% de la actividad glucocorticoide se debe al cortisol (hidrocortisona), y en menor proporción a hormonas como la cortisona y corticosterona. Más de un 94% de cortisol circula unido a proteínas, es decir, de forma fija y el resto, menos de un 6%, circula de forma libre en el plasma. Una vez que el cortisol es liberado hacia la circulación, la parte que se une a proteínas en el plasma sanguíneo se combina mayormente con una alfa-globulina, denominada transcortina o globulina fijadora de cortisol (CBG), y en un grado menor, un 5%, a la albumina. Esta parte de cortisol puede ser liberada en los tejidos, manteniendo un pool de reserva fácilmente disponible. Como otros sistemas hormonales, una elevación de la globulina transportadora de cortisol o CBG (por ejemplo en el uso de estrógenos orales) aumenta la concentración total de cortisol plasmático, aunque la proporción

Los glucocorticoides a corto plazo salvan la vida pero a largo plazo son nocivos.

6. Efecto sobre el sistema nervioso: Se puede afectar el electroencefalograma observándose ondas electroencefalografías más lentas que el ritmo normal. Se pueden producir cambios de personalidad leves como son irritabilidad, aprensión e incapacidad para concentrarse. También se puede presentar un incremento en la sensibilidad a los estímulos olfatorios y gustativos. 7. Efectos en el sistema cardiovascular: Los glucocorticoides aumentan la función del miocardio y el tono vascular periférico. Los GC elevan la presión arterial por su acción permisiva sobre la noradrenalina, también tiene propiedades cardiotónicas. El cortisol disminuye los niveles de prostaglandinas vasodilatadoras, también disminuyen la permeabilidad del endotelio vascular ayudando al mantenimiento del volumen sanguíneo. 8. Efectos en el sistema digestivo: Estimula la secreción de jugo gástrico (HCl) el cual puede producir ulceras, además disminuye la absorción de calcio por el intestino, produciendo hipocalcemia. 9. Efectos antiinflamatorios- antialérgicos: Las reacciones mediadas por prostaglandinas, tromboxanos, leucotrienos, óxido nítrico y factor activante de plaquetas son inhibidas por el cortisol, el cual inhibe el ácido araquidónico (AA) precursor de las mayoría de estas sustancias inflamatorias. Este mecanismo se realiza por inhibición de la fosfolipasa A (enzima importante en la síntesis de AA) la cual es inhibida por lipocortina y fosfoproteínas, sustancias inducidas por el cortisol. El cortisol disminuye la expresión de genes que codifican la óxido nítrico sintasa, inhibe la proliferación de mastocitos, disminuyendo la liberación de histamina, frenando la vasodilatación y comezón. 10. Efectos inmunológicos: Regula la respuesta inmunológica, evitando respuestas excesivas a través de un circuito de retroalimentación en el que intervienen citoquinas. El cortisol aumenta el recuento de neutrófilos, sobre todo porque evitan su salida de la circulación, disminuye la diapédesis, la quimiotaxis y la fagocitosis de los mismos. Por ello la movilidad de estas células esta alterada de forma que no llegan al lugar de la inflamación para producir una respuesta inmunitaria apropiada. Los niveles altos de cortisol mantenidos crónicamente disminuyen las respuestas inflamatorias e inmunitarias celulares y aumentan la susceptibilidad a determinadas infecciones. El cortisol suprime la función inmune, disminuyendo el número de linfocitos y el tamaño de los ganglios linfáticos y timo al inhibir la actividad mitótica de los linfocitos. Por otro lado inhibe la producción de interleucinas: IL-1, IL-2, IL-6, interferón gamma y TNFa. Las dosis altas de GC deprimen la respuesta inmune, por la disminución de linfocitos circulantes y del tamaño de los órganos linfoides. Por esta razón se administran GC a los pacientes que reciben trasplante de órganos con el fin de evitar el rechazo del tejido por el sistema inmune. La secreción de cortisol está sometida de forma casi exclusiva al control de la ACTH hipofisaria. Esta hormona, llamada también corticotropina o adrenocorticotropina, estimula asimismo la síntesis suprarrenal de andrógenos. La estimulación a largo plazo de la corteza suprarrenal por la ACTH no solo eleva la

actividad secretora, sino que también causa la hipertrofia y proliferación de las células de la corteza, sobre todo de las de las zonas fascicular y reticular, donde se secretan el cortisol y los andrógenos. Un factor liberador importante controla la liberación de ACTH. Se llama Corticoliberina o factor liberador de corticotropina (CRF). Se secreta hacia el plexo capilar primario del sistema hipofisario portal en la eminencia media del hipotálamo y luego se transporta a la adenohipófisis, donde induce la secrecio´n de ACTH. Los cuerpos celulares de las neuronas secretoras de CRF se localizan sobre todo en el núcleo paraventricular del hipotálamo. A su vez, este núcleo recibe muchas conexiones nerviosas del sistema límbico y de la parte inferior del tronco del encéfalo. La adenohipófisis tan solo secreta cantidades mínimas de ACTH en ausencia de CRF. En cambio, casi todos los estados de hipersecreción de ACTH se deben a señales iniciadas en las regiones basales del encéfalo, entre otras en el hipotálamo, y se transmiten después a la adenohipófisis mediante el CRF. Casi cualquier tipo de estrés físico o mental aumenta de modo considerable la secreción de ACTH en breves minutos y, en consecuencia, también la de cortisol, que llega a multiplicarse hasta 20 veces. Los estímulos dolorosos inducidos por cualquier tipo de estrés físico o daño tisular se transmiten primero en sentido proximal al tronco del encéfalo y luego a la eminencia media del hipotálamo. Desde esta, se secreta CRF al sistema porta de la hipófisis. Pocos minutos después, toda la secuencia reguladora provoca la aparición de grandes cantidades de cortisol en la sangre. El estrés mental puede inducir un aumento, igualmente rápido, de la secreción de ACTH, que se cree debido a la estimulación del sistema límbico, sobre todo de la región de la amígdala y del hipocampo, que transmiten señales a la región posteromedial del hipotálamo. El cortisol ejerce un efecto directo de retroalimentación negativa de asa larga sobre: 1) el hipotálamo, disminuyendo la síntesis de CRF y 2) la adenohipófisis, reduciendo la formación de ACTH. Ambos efectos retroactivos ayudan a controlar la concentración plasmática de cortisol. Así, cuando la concentración de cortisol asciende en exceso, este sistema reduce automáticamente la ACTH hacia valores de control normales. La clave de este sistema es la excitación del hipotálamo por los distintos tipos de estrés. El estrés activa todo el sistema e induce una liberación rápida de cortisol que, a su vez, desencadena un conjunto de efectos metabólicos destinados a aliviar la naturaleza nociva del estrés. Además, el cortisol actúa directamente sobre el hipotálamo y la adenohipófisis para que esta reduzca la concentración plasmática de la hormona en los momentos de ausencia de estrés. No obstante, los estímulos estresantes prevalecen siempre y rompen este círculo de retroalimentación directo e inhibidor del cortisol, provocando bien exacerbaciones periódicas de su secreción varias veces al día, bien una secreción prolongada de cortisol durante las fases de estrés crónico.