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Orientación Universidad
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Entrevista a profundidad, Apuntes de Investigación Cualitativa

Descripción de entrevista a profundidad

Tipo: Apuntes

2018/2019

Subido el 10/04/2019

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Investigación original / Original research
Las bandas juveniles violentas de Madrid: su
socialización y aculturación
María Jesús Martín,1 José Manuel Martínez1 y Alberto Rosa2
Forma de citar
Martín MJ, Martínez JM, Rosa A. Las bandas juveniles violentas de Madrid: su socialización y acul- turación. Rev Panam Salud Publica.
2009;26(2):128–36. RESUMEN
Objetivo. El presente artículo analiza el discurso de jóvenes involucrados en grupos vio- lentos o bandas juveniles con el
objetivo de profundizar en la interpretación que realizan de los procesos de adoctrinamiento, socialización y aculturación en sus
respectivos colectivos. Com- plementariamente, de acuerdo con el marco teórico de partida (teoría de la socialización pri- maria
y teoría de la asociación diferencial) se aborda la dinámica de influencia social con otros referentes sociales de los jóvenes
violentos (pareja, trabajo, familia, etc.).
Método. Análisis cualitativo de 40 entrevistas realizadas a jóvenes pertenecientes a
bandas o grupos violentos.
Resultados. En concordancia con la “teoría de la socialización primaria” y la teoría de la
“socialización diferencial”, se puede postular una sobresocialización del grupo violento y una infrasocialización del resto de
agentes socializadores. En relación con la supervisión y el apoyo parental, se identifican tres tipos de familias claramente
asociadas al problema de la violencia juvenil. La diversidad o unicidad de identidad social de los jóvenes violentos, así como su
au- toestima y autoconcepto individuales, conforman un conjunto de procesos de gran relevancia predictiva. Finalmente, un
buen indicador de la evolución de estos jóvenes es el apoyo social percibido, absoluto y relativo (distribuido entre los distintos
agentes de influencia).
Conclusiones. Se ilustra la necesidad de replantear las bases filosófico-epistemológicas y metodológicas
de la investigación sobre esta clase de fenómenos sociales, incorporando elemen- tos centrales del enfoque postmoderno,
construccionista y crítico.
Palabras clave
Identificación social; violencia; problemas sociales; delincuencia juvenil; conducta del adolescente; investigación cualitativa;
España.
España carece de un sistema y de un organismo oficiales que analicen la evo- lución estadística de la violencia juvenil. No
obstante, se han contabilizado 21.076 infracciones penales cometidas por me-
1 Universidad Autónoma de Madrid, Facultad de Psicología, Departamento de Psicología Social y Metodología. La correspondencia debe dirigirse a Universidad
Autónoma de Madrid, Facultad de Psicología, Departamento de Psicología Social y Metodología. Ciudad Universitaria Cantoblanco. 28049 Madrid, España. Tel. 034
91 497 52 18. Co- rreo electrónico [email protected] 2 Universidad Autónoma de Madrid, Facultad de Psicología, Departamento de Psicología Básica.
Ciudad Universitaria Cantoblanco.
nores de 18 años en 2006; en 2005 fueron
Conductas juveniles y grupales detenidas más de 300 personas vincula-
violentas das con bandas juveniles y se identificó a más de 2.000 de sus miembros (1). El
En el Informe mundial sobre la violen- informe anual Raxen (2) estima que los
cia y la salud (4), se define la violencia grupos neonazis o racistas protagonizan
como “el uso intencional de la agresión más de 4.000 agresiones al año y sitúa
física o de amenazas de agresión contra a las víctimas entre inmigrantes, indi-
uno mismo o contra otra persona, grupo gentes, homosexuales, prostitutas y los
o comunidad, que tenga como conse- jóvenes de diversas tribus
(punkis
, hippis
,
cuencia principal una alta probabilidad siniestros, etc.). Por otra parte, la exten-
de producir lesiones, la muerte, mal de- sión desde 2002 de las “maras” latino-
sarrollo o privación”. Esta definición, de- americanas (Latin King, Ñetas y MS-13)
masiado genérica, aconseja caracterizar en Madrid y Barcelona, siguiendo el mo-
el tipo de violencia investigada (5, 6); por delo estadounidense, es un hecho am-
otra parte, al menos en España, muchos pliamente contrastado (3).
actos violentos supuestamente interindi-
128 Rev Panam Salud Publica/Pan Am J Public Health
26(2), 2009
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Investigación original / Original research

Las bandas juveniles violentas de Madrid: su

socialización y aculturación

María Jesús Martín,

1

José Manuel Martínez

1

y Alberto Rosa

2

Forma de citar

Martín MJ, Martínez JM, Rosa A. Las bandas juveniles violentas de Madrid: su socialización y acul- turación. Rev Panam Salud Publica.

2009;26(2):128–36. RESUMEN

Objetivo. El presente artículo analiza el discurso de jóvenes involucrados en grupos vio- lentos o bandas juveniles con el

objetivo de profundizar en la interpretación que realizan de los procesos de adoctrinamiento, socialización y aculturación en sus

respectivos colectivos. Com- plementariamente, de acuerdo con el marco teórico de partida (teoría de la socialización pri- maria

y teoría de la asociación diferencial) se aborda la dinámica de influencia social con otros referentes sociales de los jóvenes

violentos (pareja, trabajo, familia, etc.). Método. Análisis cualitativo de 40 entrevistas realizadas a jóvenes pertenecientes a

bandas o grupos violentos. Resultados. En concordancia con la “teoría de la socialización primaria” y la teoría de la

“socialización diferencial”, se puede postular una sobresocialización del grupo violento y una infrasocialización del resto de

agentes socializadores. En relación con la supervisión y el apoyo parental, se identifican tres tipos de familias claramente

asociadas al problema de la violencia juvenil. La diversidad o unicidad de identidad social de los jóvenes violentos, así como su

au- toestima y autoconcepto individuales, conforman un conjunto de procesos de gran relevancia predictiva. Finalmente, un

buen indicador de la evolución de estos jóvenes es el apoyo social percibido, absoluto y relativo (distribuido entre los distintos

agentes de influencia). Conclusiones. Se ilustra la necesidad de replantear las bases filosófico-epistemológicas y metodológicas

de la investigación sobre esta clase de fenómenos sociales, incorporando elemen- tos centrales del enfoque postmoderno,

construccionista y crítico.

Palabras clave

Identificación social; violencia; problemas sociales; delincuencia juvenil; conducta del adolescente; investigación cualitativa;

España.

España carece de un sistema y de un organismo oficiales que analicen la evo- lución estadística de la violencia juvenil. No

obstante, se han contabilizado 21.076 infracciones penales cometidas por me-

1 Universidad Autónoma de Madrid, Facultad de

Psicología, Departamento de Psicología Social y Metodología. La correspondencia debe dirigirse a Universidad

Autónoma de Madrid, Facultad de Psicología, Departamento de Psicología Social y Metodología. Ciudad Universitaria Cantoblanco. 28049 Madrid, España. Tel. 034

91 497 52 18. Co- rreo electrónico [email protected] 2 Universidad Autónoma de Madrid, Facultad de

Psicología, Departamento de Psicología Básica.

Ciudad Universitaria Cantoblanco.

nores de 18 años en 2006; en 2005 fueron

Conductas juveniles y grupales detenidas más de 300 personas vincula-

violentas das con bandas juveniles y se identificó a más de 2.000 de sus miembros (1). El

En el Informe mundial sobre la violen- informe anual Raxen (2) estima que los

cia y la salud (4), se define la violencia grupos neonazis o racistas protagonizan

como “el uso intencional de la agresión más de 4.000 agresiones al año y sitúa

física o de amenazas de agresión contra a las víctimas entre inmigrantes, indi-

uno mismo o contra otra persona, grupo gentes, homosexuales, prostitutas y los

o comunidad, que tenga como conse- jóvenes de diversas tribus ( punkis , hippis ,

cuencia principal una alta probabilidad siniestros, etc.). Por otra parte, la exten-

de producir lesiones, la muerte, mal de- sión desde 2002 de las “maras” latino-

sarrollo o privación”. Esta definición, de- americanas (Latin King, Ñetas y MS-13)

masiado genérica, aconseja caracterizar en Madrid y Barcelona, siguiendo el mo-

el tipo de violencia investigada (5, 6); por delo estadounidense, es un hecho am-

otra parte, al menos en España, muchos pliamente contrastado (3).

actos violentos supuestamente interindi-

128 Rev Panam Salud Publica/Pan Am J Public Health 26(2), 2009

de viduales, parecen inspirados por normas

autocontrol, la necesidad de aproba- y hábitos grupales (7). Por ello, investi-

ción, el acoso o la falta de respeto, la ex- gaciones españolas (8, 9) permiten defi-

posición a la violencia mediática y los nir la conducta violenta exogrupal como

estilos educativos de los padres (19). una agresión física, verbal o simbólica

Abrams y Aguilar realizaron observación realizada por una o más personas que,

participante durante 16 meses en un co- en tanto miembros de un grupo, tratan

rreccional de Minnesota, y 12 entrevistas de provocar intencionalmente daño fí-

semiestructuradas a varones delincuen- sico o psicológico a una o más personas

tes de entre 15 y 17 años de edad, cuyos identificadas como miembros de un

resultados mostraron la importancia del grupo distinto.

autoconcepto de estos jóvenes, tanto en su historial delictivo como en su poten- Aportes de la investigación cualitativa

cial cambio. Sus frecuentes reincidencias al salir del correccional estuvieron influi- En las últimas dos décadas se ha regis-

das por la incapacidad de la familia, del trado un incremento en las investigacio-

trabajo y de la escuela para fortalecer su nes cualitativas sobre distintas formas de

autoestima (20). violencia. La “alternativa cualitativa” des-

En España se han realizado investiga- cansa en la pretensión de compaginar un

ciones cualitativas sobre tribus urbanas, análisis ideográfico y procesual con con-

algunas de ellas violentas (21), y con- troles de calidad que permitan generar y

ducta violenta exogrupal (8, 9) cuya sín- validar teorías (10, 11). Algunos autores

tesis permite identificar cuatro factores identifican las características de la inves-

interrelacionados: a) socioculturales y eco- tigación cualitativa que son pertinentes

nómicos , precariedad o insatisfacción la- para el estudio de la violencia grupal ju-

boral, dificultad de emancipación, valo- venil: a) la interpretación de experiencias

res sociales frágiles; b) de identidad social , contextualizadas en la cultura y en los

relaciones entre las identidades grupal, agentes de influencia; b) su capacidad

laboral o escolar, familiar y de pareja; para generar un conjunto de significados

c) de identidad personal , actitudes positi- organizados, una teoría sobre parcelas de

vas, influencia de las normas del grupo la realidad social; c) metodológicamente,

violento, alta autoeficacia (individual y un procedimiento de análisis riguroso

grupal), y d) conductuales, experiencia que permita contrastar los resultados y las

personal, procesos de aprendizaje me- conclusiones alcanzadas, y d) la posibili-

diante modelado o aprendizaje observa- dad de triangular sus resultados con los

cional, emociones vinculadas a la violen- de las técnicas cuantitativas (12, 13).

cia, automatismos o rituales.

En consecuencia, todo parece indicar La violencia grupal juvenil desde que la investigación cualitativa sobre

la

perspectiva de análisis del discurso

violencia grupal podría ser singular- mente apropiada para abordar su com- Los estudios cualitativos sobre violencia

plejidad y evolución. Concretamente, el juvenil no son frecuentes en ciencias socia-

presente trabajo pretende identificar los les, aunque diversos trabajos permiten

principales procesos y factores psicoso- identificar algunos hallazgos importantes.

ciales que, en los discursos de los jóvenes Klein, Weerman y Thornberry realiza-

entrevistados, se encuentran vinculados ron un análisis comparativo de estudios

a la conducta violenta grupal. Se ha tra- cuantitativos y cualitativos sobre gangs

tado de generar una teoría que permita estadounidenses y pandillas europeas, y

comprender la influencia de los distintos encontraron evidentes diferencias relacio-

entornos de socialización y de acultura- nadas con la cultura en la que esos grupos

ción de los jóvenes violentos en el desa- se desarrollan. Así, la violencia estadou-

rrollo y modificación de comportamien- nidense está más vinculada que la euro-

Okupa (1) 18 Anarquista 2 12 22 Anarco-socialista < 1 (4–5 anuales) 24 18 Apolítico 1–2 8

nerales, consideradas emocionalmente poco reactivas, tales como actividades de

a Seguidores del equipo de fútbol Real Madrid.

b Seguidores del equipo de fútbol Atlético de Madrid.

ocio, percepción de la sociedad y opinión sobre la situación de los jóvenes. A con- tinuación, en la parte central de la entre- vista,

se concentraron las preguntas más específicas y conflictivas, relativas a la experiencia personal de los entrevista- dos con la

violencia grupal. Ya en la fase final se formularon preguntas que facili- tan la distensión y la generación de un clima positivo que

los estimulara a se- guir colaborando en el futuro, tales como expectativas y deseos relativos a su vida futura, anécdotas

personales y familia- res, valoración de la entrevista y permiso para volver a contactarlos.

Las entrevistas fueron realizadas en el período comprendido entre el 9 de mayo de 2007 y el 28 de febrero de 2008.

Procedimiento

La selección de los jóvenes de la mues- tra se realizó con la ayuda de asociacio- nes juveniles y otras organizaciones que trabajan

áreas sociales, aficionados faná- ticos o ultras de equipos deportivos, y profesionales de la intervención social. Con los tres

primeros jóvenes selecciona- dos, se realizó una aplicación piloto de la entrevista destinada a evaluar su desa- rrollo y su

duración, la comprensión de las preguntas, y la pertinencia de sus contenidos. Como resultado de este aná- lisis, se introdujeron

cambios tanto en la formulación como en la ordenación del cuestionario.

3 Párrafos aislados o conjunto de párrafos que

muestran una unidad de significado propia, resul- tado de la interacción lingüístico-simbólica entre entrevistado y

entrevistador. Las entrevistas tuvieron lugar en si- tios acordados con los jóvenes partici- pantes. Antes de comenzar las entrevis- tas,

cada participante fue informado acerca de los objetivos de la investiga- ción, de las garantías de anonimato de su identidad y de la

confidencialidad de sus declaraciones. Asimismo, se les pidió permiso para grabar sus declara- ciones en cintas de audio; cada

graba- ción comenzaba con una descripción por parte del entrevistador, en la cual se confirmaban las condiciones de partici-

pación y las garantías mencionadas, y se pedía al entrevistado su aceptación ex- presa e informada.

La duración media de las primeras en- trevistas fue de 91 minutos (DE 19 minu- tos); en las segundas la duración media fue de

71 minutos (DE 13 minutos). El análisis del discurso se realizó sobre 40 entrevistas, transcritas literalmente en un plazo de 1 a 7

días desde su realiza- ción. Las transcripciones siguieron las reglas propuestas por Drew ( 22 ).

Análisis de resultados

Conforme a los objetivos de esta in- vestigación, se realizó un análisis del dis- curso (23). Mediante esta técnica se pre- tendió

generar una teoría que permitiese comprender el fenómeno estudiado a través de hipótesis concretas, que luego

se trataría de refutar mediante su con- trastación con nueva información proce- dente de otras experiencias. El análisis se dividió

en dos fases. En la primera entre- vista se procuró identificar e interrelacio- nar los principales procesos y variables

potencialmente influyentes en los actos de violencia grupal, con la finalidad de generar una teoría de la socialización de los

grupos violentos. Este ejercicio, lle- vado a cabo con el método de “teoría fundamentada” (23), tenía la finalidad de descubrir

variables y procesos, así como sus interrelaciones (13). Para este análisis se partió de una “codificación abierta” coincidente con

la presentada en el cuadro 2.

La segunda entrevista se destinó a comprobar o refutar la adecuación de las nuevas declaraciones a la teoría gene- rada en el

primer análisis. En tal sentido, se realizó una codificación axial, de na- turaleza diacrónica, clasificando las uni- dades de

significado

3 en tres entornos, que incluyen socialización previa, consti- tución y evolución del grupo violento (cuadro 3).

Operativamente, se aplicó el método comparativo constante (24), que trata de

130 Rev Panam Salud Publica/Pan Am J Public Health 26(2), 2009

Martín et al. • Las bandas juveniles violentas de Madrid Investigación original

CUADRO 2. Contenidos principales de la entrevista a jóvenes violentos (codificación abierta),

y compararon cada informe personal con Madrid, España, 2008

los del resto de investigadores, de forma

Episodios de violencia exogrupal

Antecedentes: lugares de reunión, actividades grupales realizadas, propuesta de agresión, motivos

alegados, emociones expresadas, otros factores Planificación: criterios de elección de la víctima, planificación concreta de la acción,

presencia de armas u

todavía individual. Posteriormente, se aplicó la técnica de “acuerdo interjueces” para reanalizar las discrepancias entre los

informes individuales hasta llegar a un otros artefactos, otros factores

acuerdo completo, bien mediante la for- Rasgos generales del enfrentamiento: entorno, características de los participantes, posibles

testigos, otros

factores Características específicas del enfrentamiento: desencadenantes, tipo, duración e intensidad de la

agresión, emociones, comportamiento de testigos, otros factores

mulación de hipótesis invariantes o de hi- pótesis parciales. En este caso también bastaba que un solo juez discrepase con la

Finalización del enfrentamiento intergrupal: motivos, desencadenantes, acciones

decisión mayoritaria para que se prefiriese Comportamiento individual y grupal posterior: interpretación del episodio violento, satisfacción

individual y

grupal, consecuencias, emociones, otros factores

la formulación de hipótesis parciales que recogiesen las distintas interpretaciones.

El grupo violento

Características principales: actividades, composición, historia

Una vez finalizada esta fase de análi- sis, se aplicó el mismo proceso para va- Relaciones intragrupales

lidar o refutar el modelo teórico. Por Importancia absoluta y diferencial respecto a otros entornos de socialización Satisfacción personal

en el entorno Constitución/inserción en el grupo Evolución del grupo: integrantes, actividades, relaciones intra e intergrupales

último, las conclusiones consensuadas fueron contrastadas con los resultados de las investigaciones precedentes y con la teoría

psicosocial pertinente, como Otros entornos de socialización (columna izquierda) y variables analizadas en cada entorno (columna

derecha)

La familia Características principales La pareja Importancia absoluta y diferencial

puede observarse en el apartado de Dis- cusión y conclusiones.

4

La institución educativa La institución laboral Satisfacción personal en el entorno

Relación con violencia exogrupal

RESULTADOS Otros grupos de pares Resolución de conflictos Otras fuentes de socialización

A continuación se sintetizan los princi-

Rasgos personales

Valores sociales, ideología

pales resultados hallados, clasificados en nueve aspectos principales. Se presentan Autoestima: general y específica

en forma de hipótesis que fueron dedu- Autoconcepto: general y específico Autoeficacia: general y específica Expectativas en la vida

Percepción de la violencia grupal

cidas en las primeras entrevistas, y vali- dadas después con el análisis de la se- gunda ronda de entrevistas.

Un modelo para comprender la violencia grupal juvenil

Controles de calidad del análisis

La comprensión de la violencia grupal del discurso

juvenil presenta un carácter procesual y sistémico. Postulamos una influencia La primera fase del análisis del discurso,

progresivamente convergente de varia- dedicada a generar teoría, fue desarro-

bles macro, meso y microsociales que llada íntegramente por un miembro del

conducen a algunos jóvenes a sufrir, pero equipo de investigación con amplia expe-

también a disfrutar, de una socialización riencia en análisis cualitativo. Los resulta-

violenta, en la que su interpretación o dos obtenidos y el material original que

construcción individual y social produce los fundamenta —declaraciones literales

una interiorización de la violencia grupal de todos los entrevistados en cada bloque

como inevitable, necesaria o justa, y en la temático o hipótesis formulada— fueron

que las identidades social y personal de sometidos a un reanálisis individual por

los jóvenes se configuran como procesos parte de otros tres miembros del equipo.

centrales para comprender su evolución. Su trabajo tenía como objetivo refutar con

Este modelo general se representa en la apoyo empírico —basado en las declara-

figura 1 y se sustenta teóricamente en ciones de los entrevistados— las conclu-

una publicación reciente ( 25 ). siones del primer investigador y proponer cambios en las hipótesis invariantes o par- ciales que

propuso. Cada investigador preparó una evaluación donde constaba su acuerdo o desacuerdo, y una o más

4 La estructuración de los discursos en función de

las hipótesis generadas y su reconfiguración resul- propuestas alternativas. Estos documen- tos fueron

repartidos entre los cuatro in- vestigadores participantes que analizaron generar inferencias teóricas provisiona- les, coherentes

con las opiniones expre- sadas por los jóvenes violentos. Cada nueva declaración sobre un mismo tema se compara con las

hipótesis previas para estimar su coherencia teórica. Las discordancias observadas obligaron a re- formular las hipótesis para

incluir nue- vas perspectivas o, en su defecto, clasifi- car los contenidos, es decir, las distintas percepciones. Como resultado de

este proceso se establecieron algunas hipó- tesis “universales” y otras hipótesis “parciales”. Una hipótesis se consideró universal

hipótesis y predisposi- A utopercepció

n Aculturación

ciones convergentes se comentarán las razones por las cuales esta influencia al- ternativa recae en el grupo violento. S ocialización

La influencia de la familia

La hipótesis fundamental derivada El nivel cultural plantea la influencia

del análisis del discurso en relación con diferida y general de procesos de sociali-

la familia es que existen tres tipos de fa- zación de las diferentes etnias que con-

milia de jóvenes violentos, caracteriza- viven en un espacio geográfico deter-

das por patrones diferentes de supervi- minado. Socialización se entiende aquí

sión y apoyo: anómicas, autoritarias y como la transmisión intergeneracional de

bipolares. normas generales y valores que enmar-

Las familias anómicas, probablemente can la interpretación de la realidad social

las más frecuentes, se distinguen por una

132 Rev Panam Salud Publica/Pan Am J Public Health 26(2), 2009

planes capacidad limitada de influencia y de

de acción en un solo agente de coerción, y no mucho esfuerzo por parti-

socialización. Esta clase de grupo peri- cipar en la vida de sus hijos. Tal compor-

sectario promueve la obediencia y la inte- tamiento responde a dos razones princi-

riorización de las normas grupales a tra- pales: a) se perciben poco capacitadas o

vés de rituales iniciáticos de gravedad derivan su responsabilidad socializa-

progresiva, que trasladan a quienes los dora a otras instancias, sobre todo a la

realizan a dos nuevas experiencias con educativa, o b) se trata de familias que,

una fuerte influencia posterior: el afronta- conscientemente o no, se niegan a reco-

miento de un delito (sea agresión física o nocer el problema o relativizan su im-

robo) y las consecuencias marginadoras portancia. Los indicios cotidianos de gol-

resultantes, y la aceptación en el grupo pes y magulladuras en sus hijos, el ocio

como un miembro de pleno derecho. de madrugada en preadolescentes, la po-

El resto de grupos no exige una aten- sesión de navajas, nudilleras de metal u

ción permanente, las normas son menos otros artefactos, pueden producir alerta,

explícitas y no existen rituales iniciáticos pero rara vez conducen a un conflicto

estandarizados ni de graves consecuen- manifiesto con sus hijos.

cias. Sus miembros dirigen la violencia Las familias autoritarias se caracteri-

hacia grupos concretos, y mantienen en zan por un anhelo abrumador de control,

paralelo relaciones sociales normaliza- por la explicitación de una serie de nor-

das en otros ámbitos. La influencia de mas que regulen el comportamiento de

estos otros grupos sociales o de nuevos sus hijos y por una permanente presión

agentes de influencia (pareja, trabajo) re- por inculcarles sus motivaciones y aficio-

sulta fundamental para normalizar la nes, dificultando el desarrollo de una au-

conducta, ya que estos jóvenes no suelen topercepción positiva y diferenciada.

abandonar el grupo violento si no hay al- El caso de la familia bipolar es uno

ternativas de apoyo. de los resultados principales de la codifi- cación axial realizada con los discursos

Identidad de género, identidad social de los jóvenes, la cual ha permitido des-

y conducta violenta cubrir familias que a medio o largo plazo modifican de manera extrema sus pautas

En relación con la identidad de género educativas y socializadoras. En general

masculina, podemos afirmar que las se trata de familias que al principio son

pandillas o grupos violentos tratan de más bien anómicas, pero que cuando

promover en sus nuevos miembros una deben afrontar consecuencias fuerte-

identidad masculina y positiva ligada a mente negativas de la conducta de sus

dos tipos de gestalt interpretativa: a) en hijos, por ejemplo ante denuncia policial

grupos de ultraderecha o sin ideología: o heridas que requieren hospitalización

fortaleza física y psicológica y apoyo in- o atención médica de urgencia, reaccio-

condicional a los miembros del grupo; b) nan abruptamente como una familia au-

en grupos de otras ideologías: fortaleza toritaria, con castigos, restricciones del

psicológica dirigida a la defensa proac- ocio y amenazas. El relativo fracaso de

tiva y reactiva del grupo y de los colecti- sus intentos a corto o medio plazo o los

vos minoritarios, sin que se perciba conflictos internos entre ambos padres

como imprescindible el apoyo incondi- suscitados por la falta de acuerdo en el

cional a los miembros del grupo. modo de encarar el problema, los induce

Por otra parte, en relación con otras a retomar la estrategia inicial (negación o

formas de identidad social, se postula subestimación del problema) que per-

que la identidad de género masculina es dura hasta la siguiente crisis, si es que se

coherente y armónica con la identidad produce.

grupal, está integrada en ella y no pre- senta conflicto alguno con el resto de ¿Por qué los jóvenes buscan apoyo

identidades (grupal, familiar, laboral). social alternativo en los grupos

Los valores tradicionalmente asocia- violentos? La hipótesis de

dos a la masculinidad en las dos versio- predisposiciones y habilidades

nes mencionadas no entran en conflicto convergentes

con los valores de otros entornos de so- cialización de los jóvenes; de hecho han En todos los casos consultados se halló

sido potenciados por la familia antes de que una parte sustancial de la autoestima

la pertenencia al grupo violento y pare- desarrollada previamente al ingreso en un

cen ser bien aceptados por el entorno la- grupo se basaba en cierto grado de pre-

boral y el escolar.

Rev Panam Salud Publica/Pan Am J Public Health 26(2), 2009 133

Martín et al. • Las bandas juveniles violentas de Madrid Investigación original

disposición a la violencia, en experiencias positivas de enfrentamientos interindivi- duales o intergrupales anteriores, o en ha-

bilidades e inclinación hacia los deportes violentos, como las artes marciales o cier- tos deportes de contacto.

Con estos resultados, es coherente postular que el hecho de que esta sociali- zación alternativa recaiga en grupos vio- lentos

parece deberse a que, previo a su ingreso a dichos grupos, los jóvenes ya poseían predisposiciones hacia la violen- cia vinculadas

a su autoestima personal (se consideraron fuertes, valientes y ca- paces de defenderse).

Identidad social de los jóvenes violentos

La primera hipótesis validada en este sentido es que la pertenencia a un grupo violento contribuye fuertemente a defi- nir la

identidad social en sus jóvenes in- tegrantes. A la vez, su formulación y va- lidación se basaron en la aceptación de otra hipótesis,

de naturaleza descriptiva, que resultó clave para continuar el análi- sis: es necesario distinguir entre iden- tidad social general

(sentido de perte- nencia a distintos grupos sociales) y emergente —resultado de experiencias, hábitos, normas o actitudes

relacionadas con un grupo determinado en una situa- ción concreta.

Bajo estas premisas, y de acuerdo con los resultados alcanzados, se puede pos- tular que entre los jóvenes violentos pa- rece

existir un continuo de complejidad identitaria, que tendría como valor-suelo la “identidad social única” y que variaría en función

de la pertenencia y la rele- vancia de distintos grupos sociales.

También se ha podido establecer que los jóvenes entrevistados difieren en el grado en que perciben que su conducta violenta

provoca un conflicto entre dis- tintos entornos afectivos, como por ejem- plo entre grupos de pares y familia.

El cruce de las declaraciones de todos los entrevistados sobre estas dos relacio- nes conceptuales permitió establecer y validar la

hipótesis de que la violencia grupal ejercida está parcialmente in- fluida por la situación de cada joven vio- lento en este continuo

y, eventualmente, el grado de conflicto que exista entre las distintas identidades sociales en relación con los actos de violencia

grupal.

Más concretamente, la identidad social única incluye una concentración de acti- tudes, conductas, normas, expectativas y

Construcción y

distorsión

de la realidad

En todos los casos se han podido iden-

tificar uno o varios tipos de sesgos o dis-

torsiones sistemáticas en la interpretación

que realizan los jóvenes violentos de su

realidad, vinculados a su pertenencia al

grupo violento o a la relación de este en-

torno con otros colectivos y personas. Más

concretamente, en relación con la violencia

cir- cunscribirse a sus ámbitos de actuación

cotidianos. Esto parece suceder porque los

jóvenes violentos ocultan su actuación al

resto de agentes socializadores y por- que

estos no advierten o, en la mayoría de los

casos, no quieren advertir estas con- ductas

o, en casos aislados, directamente las

aprueban, por ejemplo cuando se trata de

hermanos que también pertenecen a esta

clase de grupos.

to nivel de experiencia y un gran nivel

ntrol, el papel de los hábitos y de los

es de conducta que se con- cretan

todo en los “rituales de caza” es muy

cativo.

to nivel de experiencia y un gran nivel

ntrol, el papel de los hábitos y de los

es de conducta que se con- cretan

todo en los “rituales de caza” es muy

cativo.

to nivel de experiencia y un gran nivel

ntrol, el papel de los hábitos y de los

es de conducta que se con- cretan

todo en los “rituales de caza” es muy

cativo.

Por otra parte,

sultados apoyan la hipótesis de que la

ncia de la vio- lencia ejercida debe ser

retada te- niendo en cuenta los

os ámbitos en que dicha influencia

ugar.

Por otra parte,

sultados apoyan la hipótesis de que la

ncia de la vio- lencia ejercida debe ser

retada te- niendo en cuenta los

os ámbitos en que dicha influencia

ugar.

En cada uno de

(familia, grupo violento, otros grupos,

, trabajo), los significados y su manejo

n gran medida peculiares. Así, por

lo, “salir de caza” implica un ritual

es interpretado por todos los

istados como un eficaz sistema de

ción, de ataque preventivo, que genera

dad en el endogrupo y temor en el

upo; además, lleva aparejados relatos y

sobre anteriores agresiones y sus

a- dos (casi siempre positivos). Fuera

e ámbito, esta gestalt interpretativa ca-

ncluso es frecuente que

tema con la fa- milia o

iscurso cambia sus-

ncluyen matices y se

s dramáticos. Es pro-

nes no perciban contra-

ambos discursos.

En cada uno de

o violento, otros grupos,

ignificados y su manejo

da peculiares. Así, por

caza” implica un ritual

ado por todos los

un eficaz sistema de

e preventivo, que genera

dogrupo y temor en el

eva aparejados relatos y

ores agresiones y sus

empre positivos). Fuera

gestalt interpretativa ca-

ncluso es frecuente que

tema con la fa- milia o

iscurso cambia sus-

ncluyen matices y se

s dramáticos. Es pro-

nes no perciban contra-

ambos discursos.

En cada uno de

o violento, otros grupos,

ignificados y su manejo

da peculiares. Así, por

caza” implica un ritual

ado por todos los

un eficaz sistema de

e preventivo, que genera

dogrupo y temor en el

eva aparejados relatos y

ores agresiones y sus

empre positivos). Fuera

gestalt interpretativa ca-

ncluso es frecuente que

tema con la fa- milia o

iscurso cambia sus-

ncluyen matices y se

s dramáticos. Es pro-

nes no perciban contra-

ambos discursos.

invulnerabilidad

al

erabilidad e invulnerabilidad

al e individual

Desde una

ctiva diacrónica (co- dificación axial)

a podido constatar (en la primera

ista) y validar (en la segunda) que, a

ción de los que tie- nen una “identidad

única”, los jó- venes violentos

istados en general experimentan

os en su percepción de vulnerabilidad

y que tal per- cepción está vinculada

én con la autoestima individual.

Desde una

ctiva diacrónica (co- dificación axial)

a podido constatar (en la primera

ista) y validar (en la segunda) que, a

ción de los que tie- nen una “identidad

única”, los jó- venes violentos

istados en general experimentan

os en su percepción de vulnerabilidad

y que tal per- cepción está vinculada

én con la autoestima individual.

En 16 de los 20

es entrevistados se pudo constatar que

minadas con- diciones inducían

ión de vulnera- bilidad grupal o

caban conflictos intergrupales o

mentaban la insegu- ridad personal o

ntaban el deseo de abandonar el grupo

to.

En 16 de los 20

es entrevistados se pudo constatar que

minadas con- diciones inducían

ión de vulnera- bilidad grupal o

ctos intergrupales o

segu- ridad personal o

o de abandonar el grupo

En 16 de los 20

s se pudo constatar que

  • diciones inducían

era- bilidad grupal o

ctos intergrupales o

segu- ridad personal o

o de abandonar el grupo

Las principales

re- mentan la sensación

on haber recibido una

un enfrentamiento

e su familia puede verse

mente por la violencia

una acción directa y

fa- milia contra sus

o- lentos (especialmente

dre); haber sido objeto

Las principales

re- mentan la sensación

on haber recibido una

un enfrentamiento

e su familia puede verse

mente por la violencia

una acción directa y

fa- milia contra sus

o- lentos (especialmente

dre); haber sido objeto

134 Rev Panam Salud Publica/Pan Am J Public Health 26(2), 2009

Investigación original Martín et al. • Las bandas juveniles violentas de Madrid

Martín et al. • Las bandas juveniles violentas de Madrid Investigación original

Estas tendencias de acción

parecen estar potenciadas también por una

socia- lización diferencial de género que ha

promovido una identidad de género co-

herente con la identidad grupal y basada en

expectativas y habilidades violentas,

emergentes e intensas (18, 27).

En relación con la supervisión y

oyo parental, los resultados obtenidos son

milares a los hallados en dos trabajos

bre prácticas de riesgo en España (8, 28).

ambos se identifican las familias

ómicas (negligente o permisiva según los

encionados trabajos) y las familias

tocráticas (o autoritarias). Sin embargo, se

serva una nueva clase de familia,

nominada “bipolar”, que supone a medio

largo plazo una combinación de las

influyen en la producción y evolución de los

comportamientos delic- tivos o

antinormativos. Más importante todavía,

existen fuertes razones para que este

objetivo pueda resultar más pro- bable desde

una perspectiva filosófico- epistemológica,

que combine los para- digmas positivista y

crítico, y articule la conveniencia —o la

necesidad— de afrontar los problemas o

desafíos (socia- les y naturales) desde las

aportaciones singulares de diferentes

disciplinas, con variedad de enfoques

teóricos y metodo- lógicos, pero obligadas a

generar códi- gos compartidos y

aproximaciones com- plejas a la realidad.

probable al menos a corto plazo el esta-

blecimiento y la falsación de leyes psico-

sociales universales. A partir de estas

premisas, el presente trabajo postula que la

comprensión de la violencia grupal debe

contemplar el enmarque y moldea- miento

de la cultura (31); los procesos de

construcción social que realizan socie-

dades, comunidades y grupos (32), y la

dualidad interactiva de procesos explíci- tos

e implícitos (33) o conscientes e in-

conscientes (34–36). Otra consecuencia

sustancial del debate epistemológico sobre

el estudio de los comportamien- tos sociales

antinormativos se refiere a la influencia de

procesos culturales, de las tradiciones de los

grupos de investiga- ción, y de los sesgos y

heurísticos indi- viduales y grupales que

también afec- tan a los investigadores en la

generación y validación del conocimiento

científico (37). Finalmente se puede concluir

que,

desde la perspectiva epistemológica, el

conocimiento teórico y aplicado sobre la

violencia grupal debe partir de la com-

prensión de cómo las personas y los

colectivos sociales interpretan y confi- guran

la realidad y cómo estas percep- ciones

influyen en la producción y evolución de los

comportamientos delic- tivos o

antinormativos. Más importante todavía,

existen fuertes razones para que este

objetivo pueda resultar más pro- bable desde

una perspectiva filosófico- epistemológica,

que combine los para- digmas positivista y

crítico, y articule la conveniencia —o la

necesidad— de afrontar los problemas o

desafíos (socia- les y naturales) desde las

aportaciones singulares de diferentes

disciplinas, con variedad de enfoques

teóricos y metodo- lógicos, pero obligadas a

generar códi- gos compartidos y

aproximaciones com- plejas a la realidad.

probable al menos a corto plazo el esta-

blecimiento y la falsación de leyes psico-

sociales universales. A partir de estas

premisas, el presente trabajo postula que la

comprensión de la violencia grupal debe

contemplar el enmarque y moldea- miento

de la cultura (31); los procesos de

construcción social que realizan socie-

dades, comunidades y grupos (32), y la

dualidad interactiva de procesos explíci- tos

e implícitos (33) o conscientes e in-

conscientes (34–36). Otra consecuencia

sustancial del debate epistemológico sobre

el estudio de los comportamien- tos sociales

antinormativos se refiere a la influencia de

procesos culturales, de las tradiciones de los

grupos de investiga- ción, y de los sesgos y

heurísticos indi- viduales y grupales que

también afec- tan a los investigadores en la

generación y validación del conocimiento

científico (37). Finalmente se puede concluir

que,

desde la perspectiva epistemológica, el

conocimiento teórico y aplicado sobre la

violencia grupal debe partir de la com-

prensión de cómo las personas y los

colectivos sociales interpretan y confi- guran

la realidad y cómo estas percep- ciones

influyen en la producción y evolución de los

comportamientos delic- tivos o

antinormativos. Más importante todavía,

existen fuertes razones para que este

objetivo pueda resultar más pro- bable desde

una perspectiva filosófico- epistemológica,

que combine los para- digmas positivista y

crítico, y articule la conveniencia —o la

necesidad— de afrontar los problemas o

desafíos (socia- les y naturales) desde las

aportaciones singulares de diferentes

disciplinas, con variedad de enfoques

teóricos y metodo- lógicos, pero obligadas a

generar códi- gos compartidos y

aproximaciones com- plejas a la realidad.

probable al menos a corto plazo el esta-

blecimiento y la falsación de leyes psico-

sociales universales. A partir de estas

premisas, el presente trabajo postula que la

comprensión de la violencia grupal debe

contemplar el enmarque y moldea- miento

de la cultura (31); los procesos de

construcción social que realizan socie-

dades, comunidades y grupos (32), y la

dualidad interactiva de procesos explíci- tos

e implícitos (33) o conscientes e in-

conscientes (34–36). Otra consecuencia

sustancial del debate epistemológico sobre

el estudio de los comportamien- tos sociales

antinormativos se refiere a la influencia de

procesos culturales, de las tradiciones de los

grupos de investiga- ción, y de los sesgos y

heurísticos indi- viduales y grupales que

también afec- tan a los investigadores en la

generación y validación del conocimiento

científico (37). Finalmente se puede concluir

que,

desde la perspectiva epistemológica, el

conocimiento teórico y aplicado sobre la

violencia grupal debe partir de la com-

prensión de cómo las personas y los

colectivos sociales interpretan y confi- guran

la realidad y cómo estas percep- ciones

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comportamientos delic- tivos o

antinormativos. Más importante todavía,

existen fuertes razones para que este

objetivo pueda resultar más pro- bable desde

una perspectiva filosófico- epistemológica,

que combine los para- digmas positivista y

crítico, y articule la conveniencia —o la

necesidad— de afrontar los problemas o

desafíos (socia- les y naturales) desde las

aportaciones singulares de diferentes

disciplinas, con variedad de enfoques

teóricos y metodo- lógicos, pero obligadas a

generar códi- gos compartidos y

aproximaciones com- plejas a la realidad.

probable al menos a corto plazo el esta-

blecimiento y la falsación de leyes psico-

sociales universales. A partir de estas

premisas, el presente trabajo postula que la

comprensión de la violencia grupal debe

contemplar el enmarque y moldea- miento

de la cultura (31); los procesos de

construcción social que realizan socie-

dades, comunidades y grupos (32), y la

dualidad interactiva de procesos explíci- tos

e implícitos (33) o conscientes e in-

conscientes (34–36). Otra consecuencia

sustancial del debate epistemológico sobre

el estudio de los comportamien- tos sociales

antinormativos se refiere a la influencia de

procesos culturales, de las tradiciones de los

grupos de investiga- ción, y de los sesgos y

heurísticos indi- viduales y grupales que

también afec- tan a los investigadores en la

generación y validación del conocimiento

científico (37). Finalmente se puede concluir

que,

desde la perspectiva epistemológica, el

conocimiento teórico y aplicado sobre la

violencia grupal debe partir de la com-

prensión de cómo las personas y los

colectivos sociales interpretan y confi- guran

la realidad y cómo estas percep- ciones

influyen en la producción y evolución de los

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existen fuertes razones para que este

objetivo pueda resultar más pro- bable desde

una perspectiva filosófico- epistemológica,

que combine los para- digmas positivista y

crítico, y articule la conveniencia —o la

necesidad— de afrontar los problemas o

desafíos (socia- les y naturales) desde las

aportaciones singulares de diferentes

disciplinas, con variedad de enfoques

teóricos y metodo- lógicos, pero obligadas a

generar códi- gos compartidos y

aproximaciones com- plejas a la realidad.

probable al menos a corto plazo el esta-

blecimiento y la falsación de leyes psico-

sociales universales. A partir de estas

premisas, el presente trabajo postula que la

comprensión de la violencia grupal debe

contemplar el enmarque y moldea- miento

de la cultura (31); los procesos de

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la construcción de un modelo causal. Ma- drid:

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lenta en grupos juveniles. Características des-

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investigación cuali-

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tativa. Madrid: Morata; 2004. 11. Potter J, Wetherell M. Discourse

and Social

tativa. Madrid: Morata; 2004. 11. Potter J, Wetherell M. Discourse

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Psychology. London: Sage;

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Manuscrito recibido el 17 de abril de 2008. Aceptado para publicación, tras revisión, el 16 de enero de 2009.

Objectives. ABSTRACT

This study explores the subject of youth involved in violent groups or gangs, with the goal of further understanding the

indoctrination, socialization, and Violent youth gangs in Madrid: socialization

culturalization processes undergone by youth involved in group violence or gangs. Furthermore, to examine the dynamics

between peer pressure and other social factors (dating relationships, work, family, etc.) within the theoretical framework of the

the- and culturalization

ories of primary socialization and differential socialization. Methods. A qualitative analysis of 40 interviews of youth belonging

to violent gangs/groups. Results. According to the theories of primary socialization and differential social- ization, over

socialization by the violent group and under socialization by all other so- cial entities can be assumed. Regarding parental

supervision and support, three fam- ily types were clearly associated with the problem of youth violence. The distinct or unified

social identity of the violent youth, as well as their individual self esteem and self image, formed a combination of processes

whose relevance was highly predictive. Lastly, an accurate indicator of how these youth mature is their support network—

perceived, absolute, and relative (distributed among the various influencing forces). Conclusions. The study clearly outlines the

need for re-imposing fundamental philosophical epistemology and methodologies on social forces of this kind, incorpo- rating

elements key to the postmodern, constructionist, and opposing perspectives.

Key words

Social identification; violence; social problems; juvenile delinquency; social domi- nance; adolescent behavior; qualitative

research; Spain.

136 Rev Panam Salud Publica/Pan Am J Public Health 26(2), 2009