









Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Descripción de entrevista a profundidad
Tipo: Apuntes
1 / 17
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!










1
1
2
Forma de citar
Martín MJ, Martínez JM, Rosa A. Las bandas juveniles violentas de Madrid: su socialización y acul- turación. Rev Panam Salud Publica.
Objetivo. El presente artículo analiza el discurso de jóvenes involucrados en grupos vio- lentos o bandas juveniles con el
objetivo de profundizar en la interpretación que realizan de los procesos de adoctrinamiento, socialización y aculturación en sus
respectivos colectivos. Com- plementariamente, de acuerdo con el marco teórico de partida (teoría de la socialización pri- maria
y teoría de la asociación diferencial) se aborda la dinámica de influencia social con otros referentes sociales de los jóvenes
violentos (pareja, trabajo, familia, etc.). Método. Análisis cualitativo de 40 entrevistas realizadas a jóvenes pertenecientes a
bandas o grupos violentos. Resultados. En concordancia con la “teoría de la socialización primaria” y la teoría de la
“socialización diferencial”, se puede postular una sobresocialización del grupo violento y una infrasocialización del resto de
agentes socializadores. En relación con la supervisión y el apoyo parental, se identifican tres tipos de familias claramente
asociadas al problema de la violencia juvenil. La diversidad o unicidad de identidad social de los jóvenes violentos, así como su
au- toestima y autoconcepto individuales, conforman un conjunto de procesos de gran relevancia predictiva. Finalmente, un
buen indicador de la evolución de estos jóvenes es el apoyo social percibido, absoluto y relativo (distribuido entre los distintos
agentes de influencia). Conclusiones. Se ilustra la necesidad de replantear las bases filosófico-epistemológicas y metodológicas
de la investigación sobre esta clase de fenómenos sociales, incorporando elemen- tos centrales del enfoque postmoderno,
construccionista y crítico.
Palabras clave
Identificación social; violencia; problemas sociales; delincuencia juvenil; conducta del adolescente; investigación cualitativa;
España.
España carece de un sistema y de un organismo oficiales que analicen la evo- lución estadística de la violencia juvenil. No
obstante, se han contabilizado 21.076 infracciones penales cometidas por me-
1 Universidad Autónoma de Madrid, Facultad de
Psicología, Departamento de Psicología Social y Metodología. La correspondencia debe dirigirse a Universidad
Autónoma de Madrid, Facultad de Psicología, Departamento de Psicología Social y Metodología. Ciudad Universitaria Cantoblanco. 28049 Madrid, España. Tel. 034
91 497 52 18. Co- rreo electrónico [email protected] 2 Universidad Autónoma de Madrid, Facultad de
Psicología, Departamento de Psicología Básica.
Ciudad Universitaria Cantoblanco.
nores de 18 años en 2006; en 2005 fueron
En el Informe mundial sobre la violen- informe anual Raxen (2) estima que los
cia y la salud (4), se define la violencia grupos neonazis o racistas protagonizan
como “el uso intencional de la agresión más de 4.000 agresiones al año y sitúa
física o de amenazas de agresión contra a las víctimas entre inmigrantes, indi-
uno mismo o contra otra persona, grupo gentes, homosexuales, prostitutas y los
o comunidad, que tenga como conse- jóvenes de diversas tribus ( punkis , hippis ,
cuencia principal una alta probabilidad siniestros, etc.). Por otra parte, la exten-
de producir lesiones, la muerte, mal de- sión desde 2002 de las “maras” latino-
sarrollo o privación”. Esta definición, de- americanas (Latin King, Ñetas y MS-13)
masiado genérica, aconseja caracterizar en Madrid y Barcelona, siguiendo el mo-
el tipo de violencia investigada (5, 6); por delo estadounidense, es un hecho am-
otra parte, al menos en España, muchos pliamente contrastado (3).
actos violentos supuestamente interindi-
128 Rev Panam Salud Publica/Pan Am J Public Health 26(2), 2009
de viduales, parecen inspirados por normas
autocontrol, la necesidad de aproba- y hábitos grupales (7). Por ello, investi-
ción, el acoso o la falta de respeto, la ex- gaciones españolas (8, 9) permiten defi-
posición a la violencia mediática y los nir la conducta violenta exogrupal como
estilos educativos de los padres (19). una agresión física, verbal o simbólica
Abrams y Aguilar realizaron observación realizada por una o más personas que,
participante durante 16 meses en un co- en tanto miembros de un grupo, tratan
rreccional de Minnesota, y 12 entrevistas de provocar intencionalmente daño fí-
semiestructuradas a varones delincuen- sico o psicológico a una o más personas
tes de entre 15 y 17 años de edad, cuyos identificadas como miembros de un
resultados mostraron la importancia del grupo distinto.
cial cambio. Sus frecuentes reincidencias al salir del correccional estuvieron influi- En las últimas dos décadas se ha regis-
das por la incapacidad de la familia, del trado un incremento en las investigacio-
trabajo y de la escuela para fortalecer su nes cualitativas sobre distintas formas de
autoestima (20). violencia. La “alternativa cualitativa” des-
En España se han realizado investiga- cansa en la pretensión de compaginar un
ciones cualitativas sobre tribus urbanas, análisis ideográfico y procesual con con-
algunas de ellas violentas (21), y con- troles de calidad que permitan generar y
ducta violenta exogrupal (8, 9) cuya sín- validar teorías (10, 11). Algunos autores
tesis permite identificar cuatro factores identifican las características de la inves-
interrelacionados: a) socioculturales y eco- tigación cualitativa que son pertinentes
nómicos , precariedad o insatisfacción la- para el estudio de la violencia grupal ju-
boral, dificultad de emancipación, valo- venil: a) la interpretación de experiencias
res sociales frágiles; b) de identidad social , contextualizadas en la cultura y en los
relaciones entre las identidades grupal, agentes de influencia; b) su capacidad
laboral o escolar, familiar y de pareja; para generar un conjunto de significados
c) de identidad personal , actitudes positi- organizados, una teoría sobre parcelas de
vas, influencia de las normas del grupo la realidad social; c) metodológicamente,
violento, alta autoeficacia (individual y un procedimiento de análisis riguroso
grupal), y d) conductuales, experiencia que permita contrastar los resultados y las
personal, procesos de aprendizaje me- conclusiones alcanzadas, y d) la posibili-
diante modelado o aprendizaje observa- dad de triangular sus resultados con los
cional, emociones vinculadas a la violen- de las técnicas cuantitativas (12, 13).
cia, automatismos o rituales.
violencia grupal podría ser singular- mente apropiada para abordar su com- Los estudios cualitativos sobre violencia
plejidad y evolución. Concretamente, el juvenil no son frecuentes en ciencias socia-
presente trabajo pretende identificar los les, aunque diversos trabajos permiten
principales procesos y factores psicoso- identificar algunos hallazgos importantes.
ciales que, en los discursos de los jóvenes Klein, Weerman y Thornberry realiza-
entrevistados, se encuentran vinculados ron un análisis comparativo de estudios
a la conducta violenta grupal. Se ha tra- cuantitativos y cualitativos sobre gangs
tado de generar una teoría que permita estadounidenses y pandillas europeas, y
comprender la influencia de los distintos encontraron evidentes diferencias relacio-
entornos de socialización y de acultura- nadas con la cultura en la que esos grupos
ción de los jóvenes violentos en el desa- se desarrollan. Así, la violencia estadou-
rrollo y modificación de comportamien- nidense está más vinculada que la euro-
Okupa (1) 18 Anarquista 2 12 22 Anarco-socialista < 1 (4–5 anuales) 24 18 Apolítico 1–2 8
nerales, consideradas emocionalmente poco reactivas, tales como actividades de
a Seguidores del equipo de fútbol Real Madrid.
b Seguidores del equipo de fútbol Atlético de Madrid.
ocio, percepción de la sociedad y opinión sobre la situación de los jóvenes. A con- tinuación, en la parte central de la entre- vista,
se concentraron las preguntas más específicas y conflictivas, relativas a la experiencia personal de los entrevista- dos con la
violencia grupal. Ya en la fase final se formularon preguntas que facili- tan la distensión y la generación de un clima positivo que
los estimulara a se- guir colaborando en el futuro, tales como expectativas y deseos relativos a su vida futura, anécdotas
personales y familia- res, valoración de la entrevista y permiso para volver a contactarlos.
Las entrevistas fueron realizadas en el período comprendido entre el 9 de mayo de 2007 y el 28 de febrero de 2008.
La selección de los jóvenes de la mues- tra se realizó con la ayuda de asociacio- nes juveniles y otras organizaciones que trabajan
áreas sociales, aficionados faná- ticos o ultras de equipos deportivos, y profesionales de la intervención social. Con los tres
primeros jóvenes selecciona- dos, se realizó una aplicación piloto de la entrevista destinada a evaluar su desa- rrollo y su
duración, la comprensión de las preguntas, y la pertinencia de sus contenidos. Como resultado de este aná- lisis, se introdujeron
cambios tanto en la formulación como en la ordenación del cuestionario.
3 Párrafos aislados o conjunto de párrafos que
muestran una unidad de significado propia, resul- tado de la interacción lingüístico-simbólica entre entrevistado y
entrevistador. Las entrevistas tuvieron lugar en si- tios acordados con los jóvenes partici- pantes. Antes de comenzar las entrevis- tas,
cada participante fue informado acerca de los objetivos de la investiga- ción, de las garantías de anonimato de su identidad y de la
confidencialidad de sus declaraciones. Asimismo, se les pidió permiso para grabar sus declara- ciones en cintas de audio; cada
graba- ción comenzaba con una descripción por parte del entrevistador, en la cual se confirmaban las condiciones de partici-
pación y las garantías mencionadas, y se pedía al entrevistado su aceptación ex- presa e informada.
La duración media de las primeras en- trevistas fue de 91 minutos (DE 19 minu- tos); en las segundas la duración media fue de
71 minutos (DE 13 minutos). El análisis del discurso se realizó sobre 40 entrevistas, transcritas literalmente en un plazo de 1 a 7
días desde su realiza- ción. Las transcripciones siguieron las reglas propuestas por Drew ( 22 ).
Conforme a los objetivos de esta in- vestigación, se realizó un análisis del dis- curso (23). Mediante esta técnica se pre- tendió
generar una teoría que permitiese comprender el fenómeno estudiado a través de hipótesis concretas, que luego
se trataría de refutar mediante su con- trastación con nueva información proce- dente de otras experiencias. El análisis se dividió
en dos fases. En la primera entre- vista se procuró identificar e interrelacio- nar los principales procesos y variables
potencialmente influyentes en los actos de violencia grupal, con la finalidad de generar una teoría de la socialización de los
grupos violentos. Este ejercicio, lle- vado a cabo con el método de “teoría fundamentada” (23), tenía la finalidad de descubrir
variables y procesos, así como sus interrelaciones (13). Para este análisis se partió de una “codificación abierta” coincidente con
la presentada en el cuadro 2.
La segunda entrevista se destinó a comprobar o refutar la adecuación de las nuevas declaraciones a la teoría gene- rada en el
primer análisis. En tal sentido, se realizó una codificación axial, de na- turaleza diacrónica, clasificando las uni- dades de
significado
3 en tres entornos, que incluyen socialización previa, consti- tución y evolución del grupo violento (cuadro 3).
Operativamente, se aplicó el método comparativo constante (24), que trata de
130 Rev Panam Salud Publica/Pan Am J Public Health 26(2), 2009
Martín et al. • Las bandas juveniles violentas de Madrid Investigación original
CUADRO 2. Contenidos principales de la entrevista a jóvenes violentos (codificación abierta),
y compararon cada informe personal con Madrid, España, 2008
los del resto de investigadores, de forma
Episodios de violencia exogrupal
Antecedentes: lugares de reunión, actividades grupales realizadas, propuesta de agresión, motivos
alegados, emociones expresadas, otros factores Planificación: criterios de elección de la víctima, planificación concreta de la acción,
presencia de armas u
todavía individual. Posteriormente, se aplicó la técnica de “acuerdo interjueces” para reanalizar las discrepancias entre los
informes individuales hasta llegar a un otros artefactos, otros factores
acuerdo completo, bien mediante la for- Rasgos generales del enfrentamiento: entorno, características de los participantes, posibles
testigos, otros
factores Características específicas del enfrentamiento: desencadenantes, tipo, duración e intensidad de la
agresión, emociones, comportamiento de testigos, otros factores
mulación de hipótesis invariantes o de hi- pótesis parciales. En este caso también bastaba que un solo juez discrepase con la
Finalización del enfrentamiento intergrupal: motivos, desencadenantes, acciones
decisión mayoritaria para que se prefiriese Comportamiento individual y grupal posterior: interpretación del episodio violento, satisfacción
individual y
grupal, consecuencias, emociones, otros factores
la formulación de hipótesis parciales que recogiesen las distintas interpretaciones.
El grupo violento
Características principales: actividades, composición, historia
Una vez finalizada esta fase de análi- sis, se aplicó el mismo proceso para va- Relaciones intragrupales
lidar o refutar el modelo teórico. Por Importancia absoluta y diferencial respecto a otros entornos de socialización Satisfacción personal
en el entorno Constitución/inserción en el grupo Evolución del grupo: integrantes, actividades, relaciones intra e intergrupales
último, las conclusiones consensuadas fueron contrastadas con los resultados de las investigaciones precedentes y con la teoría
psicosocial pertinente, como Otros entornos de socialización (columna izquierda) y variables analizadas en cada entorno (columna
derecha)
La familia Características principales La pareja Importancia absoluta y diferencial
puede observarse en el apartado de Dis- cusión y conclusiones.
4
La institución educativa La institución laboral Satisfacción personal en el entorno
Relación con violencia exogrupal
A continuación se sintetizan los princi-
Rasgos personales
Valores sociales, ideología
pales resultados hallados, clasificados en nueve aspectos principales. Se presentan Autoestima: general y específica
en forma de hipótesis que fueron dedu- Autoconcepto: general y específico Autoeficacia: general y específica Expectativas en la vida
Percepción de la violencia grupal
cidas en las primeras entrevistas, y vali- dadas después con el análisis de la se- gunda ronda de entrevistas.
juvenil presenta un carácter procesual y sistémico. Postulamos una influencia La primera fase del análisis del discurso,
progresivamente convergente de varia- dedicada a generar teoría, fue desarro-
bles macro, meso y microsociales que llada íntegramente por un miembro del
conducen a algunos jóvenes a sufrir, pero equipo de investigación con amplia expe-
también a disfrutar, de una socialización riencia en análisis cualitativo. Los resulta-
violenta, en la que su interpretación o dos obtenidos y el material original que
construcción individual y social produce los fundamenta —declaraciones literales
una interiorización de la violencia grupal de todos los entrevistados en cada bloque
como inevitable, necesaria o justa, y en la temático o hipótesis formulada— fueron
que las identidades social y personal de sometidos a un reanálisis individual por
los jóvenes se configuran como procesos parte de otros tres miembros del equipo.
centrales para comprender su evolución. Su trabajo tenía como objetivo refutar con
Este modelo general se representa en la apoyo empírico —basado en las declara-
figura 1 y se sustenta teóricamente en ciones de los entrevistados— las conclu-
una publicación reciente ( 25 ). siones del primer investigador y proponer cambios en las hipótesis invariantes o par- ciales que
propuso. Cada investigador preparó una evaluación donde constaba su acuerdo o desacuerdo, y una o más
4 La estructuración de los discursos en función de
las hipótesis generadas y su reconfiguración resul- propuestas alternativas. Estos documen- tos fueron
repartidos entre los cuatro in- vestigadores participantes que analizaron generar inferencias teóricas provisiona- les, coherentes
con las opiniones expre- sadas por los jóvenes violentos. Cada nueva declaración sobre un mismo tema se compara con las
hipótesis previas para estimar su coherencia teórica. Las discordancias observadas obligaron a re- formular las hipótesis para
incluir nue- vas perspectivas o, en su defecto, clasifi- car los contenidos, es decir, las distintas percepciones. Como resultado de
este proceso se establecieron algunas hipó- tesis “universales” y otras hipótesis “parciales”. Una hipótesis se consideró universal
hipótesis y predisposi- A utopercepció
n Aculturación
ciones convergentes se comentarán las razones por las cuales esta influencia al- ternativa recae en el grupo violento. S ocialización
La hipótesis fundamental derivada El nivel cultural plantea la influencia
del análisis del discurso en relación con diferida y general de procesos de sociali-
la familia es que existen tres tipos de fa- zación de las diferentes etnias que con-
milia de jóvenes violentos, caracteriza- viven en un espacio geográfico deter-
das por patrones diferentes de supervi- minado. Socialización se entiende aquí
sión y apoyo: anómicas, autoritarias y como la transmisión intergeneracional de
bipolares. normas generales y valores que enmar-
Las familias anómicas, probablemente can la interpretación de la realidad social
las más frecuentes, se distinguen por una
132 Rev Panam Salud Publica/Pan Am J Public Health 26(2), 2009
planes capacidad limitada de influencia y de
de acción en un solo agente de coerción, y no mucho esfuerzo por parti-
socialización. Esta clase de grupo peri- cipar en la vida de sus hijos. Tal compor-
sectario promueve la obediencia y la inte- tamiento responde a dos razones princi-
riorización de las normas grupales a tra- pales: a) se perciben poco capacitadas o
vés de rituales iniciáticos de gravedad derivan su responsabilidad socializa-
progresiva, que trasladan a quienes los dora a otras instancias, sobre todo a la
realizan a dos nuevas experiencias con educativa, o b) se trata de familias que,
una fuerte influencia posterior: el afronta- conscientemente o no, se niegan a reco-
miento de un delito (sea agresión física o nocer el problema o relativizan su im-
robo) y las consecuencias marginadoras portancia. Los indicios cotidianos de gol-
resultantes, y la aceptación en el grupo pes y magulladuras en sus hijos, el ocio
como un miembro de pleno derecho. de madrugada en preadolescentes, la po-
El resto de grupos no exige una aten- sesión de navajas, nudilleras de metal u
ción permanente, las normas son menos otros artefactos, pueden producir alerta,
explícitas y no existen rituales iniciáticos pero rara vez conducen a un conflicto
estandarizados ni de graves consecuen- manifiesto con sus hijos.
cias. Sus miembros dirigen la violencia Las familias autoritarias se caracteri-
hacia grupos concretos, y mantienen en zan por un anhelo abrumador de control,
paralelo relaciones sociales normaliza- por la explicitación de una serie de nor-
das en otros ámbitos. La influencia de mas que regulen el comportamiento de
estos otros grupos sociales o de nuevos sus hijos y por una permanente presión
agentes de influencia (pareja, trabajo) re- por inculcarles sus motivaciones y aficio-
sulta fundamental para normalizar la nes, dificultando el desarrollo de una au-
conducta, ya que estos jóvenes no suelen topercepción positiva y diferenciada.
abandonar el grupo violento si no hay al- El caso de la familia bipolar es uno
ternativas de apoyo. de los resultados principales de la codifi- cación axial realizada con los discursos
En relación con la identidad de género educativas y socializadoras. En general
masculina, podemos afirmar que las se trata de familias que al principio son
pandillas o grupos violentos tratan de más bien anómicas, pero que cuando
promover en sus nuevos miembros una deben afrontar consecuencias fuerte-
identidad masculina y positiva ligada a mente negativas de la conducta de sus
dos tipos de gestalt interpretativa: a) en hijos, por ejemplo ante denuncia policial
grupos de ultraderecha o sin ideología: o heridas que requieren hospitalización
fortaleza física y psicológica y apoyo in- o atención médica de urgencia, reaccio-
condicional a los miembros del grupo; b) nan abruptamente como una familia au-
en grupos de otras ideologías: fortaleza toritaria, con castigos, restricciones del
psicológica dirigida a la defensa proac- ocio y amenazas. El relativo fracaso de
tiva y reactiva del grupo y de los colecti- sus intentos a corto o medio plazo o los
vos minoritarios, sin que se perciba conflictos internos entre ambos padres
como imprescindible el apoyo incondi- suscitados por la falta de acuerdo en el
cional a los miembros del grupo. modo de encarar el problema, los induce
Por otra parte, en relación con otras a retomar la estrategia inicial (negación o
formas de identidad social, se postula subestimación del problema) que per-
que la identidad de género masculina es dura hasta la siguiente crisis, si es que se
coherente y armónica con la identidad produce.
con los valores de otros entornos de so- cialización de los jóvenes; de hecho han En todos los casos consultados se halló
sido potenciados por la familia antes de que una parte sustancial de la autoestima
la pertenencia al grupo violento y pare- desarrollada previamente al ingreso en un
cen ser bien aceptados por el entorno la- grupo se basaba en cierto grado de pre-
boral y el escolar.
Rev Panam Salud Publica/Pan Am J Public Health 26(2), 2009 133
Martín et al. • Las bandas juveniles violentas de Madrid Investigación original
disposición a la violencia, en experiencias positivas de enfrentamientos interindivi- duales o intergrupales anteriores, o en ha-
bilidades e inclinación hacia los deportes violentos, como las artes marciales o cier- tos deportes de contacto.
Con estos resultados, es coherente postular que el hecho de que esta sociali- zación alternativa recaiga en grupos vio- lentos
parece deberse a que, previo a su ingreso a dichos grupos, los jóvenes ya poseían predisposiciones hacia la violen- cia vinculadas
a su autoestima personal (se consideraron fuertes, valientes y ca- paces de defenderse).
La primera hipótesis validada en este sentido es que la pertenencia a un grupo violento contribuye fuertemente a defi- nir la
identidad social en sus jóvenes in- tegrantes. A la vez, su formulación y va- lidación se basaron en la aceptación de otra hipótesis,
de naturaleza descriptiva, que resultó clave para continuar el análi- sis: es necesario distinguir entre iden- tidad social general
(sentido de perte- nencia a distintos grupos sociales) y emergente —resultado de experiencias, hábitos, normas o actitudes
relacionadas con un grupo determinado en una situa- ción concreta.
Bajo estas premisas, y de acuerdo con los resultados alcanzados, se puede pos- tular que entre los jóvenes violentos pa- rece
existir un continuo de complejidad identitaria, que tendría como valor-suelo la “identidad social única” y que variaría en función
de la pertenencia y la rele- vancia de distintos grupos sociales.
También se ha podido establecer que los jóvenes entrevistados difieren en el grado en que perciben que su conducta violenta
provoca un conflicto entre dis- tintos entornos afectivos, como por ejem- plo entre grupos de pares y familia.
El cruce de las declaraciones de todos los entrevistados sobre estas dos relacio- nes conceptuales permitió establecer y validar la
hipótesis de que la violencia grupal ejercida está parcialmente in- fluida por la situación de cada joven vio- lento en este continuo
y, eventualmente, el grado de conflicto que exista entre las distintas identidades sociales en relación con los actos de violencia
grupal.
Más concretamente, la identidad social única incluye una concentración de acti- tudes, conductas, normas, expectativas y
En todos los casos se han podido iden-
tificar uno o varios tipos de sesgos o dis-
torsiones sistemáticas en la interpretación
que realizan los jóvenes violentos de su
realidad, vinculados a su pertenencia al
grupo violento o a la relación de este en-
torno con otros colectivos y personas. Más
concretamente, en relación con la violencia
cir- cunscribirse a sus ámbitos de actuación
cotidianos. Esto parece suceder porque los
jóvenes violentos ocultan su actuación al
resto de agentes socializadores y por- que
estos no advierten o, en la mayoría de los
casos, no quieren advertir estas con- ductas
o, en casos aislados, directamente las
aprueban, por ejemplo cuando se trata de
hermanos que también pertenecen a esta
clase de grupos.
to nivel de experiencia y un gran nivel
ntrol, el papel de los hábitos y de los
es de conducta que se con- cretan
todo en los “rituales de caza” es muy
cativo.
to nivel de experiencia y un gran nivel
ntrol, el papel de los hábitos y de los
es de conducta que se con- cretan
todo en los “rituales de caza” es muy
cativo.
to nivel de experiencia y un gran nivel
ntrol, el papel de los hábitos y de los
es de conducta que se con- cretan
todo en los “rituales de caza” es muy
cativo.
Por otra parte,
sultados apoyan la hipótesis de que la
ncia de la vio- lencia ejercida debe ser
retada te- niendo en cuenta los
os ámbitos en que dicha influencia
ugar.
Por otra parte,
sultados apoyan la hipótesis de que la
ncia de la vio- lencia ejercida debe ser
retada te- niendo en cuenta los
os ámbitos en que dicha influencia
ugar.
En cada uno de
(familia, grupo violento, otros grupos,
, trabajo), los significados y su manejo
n gran medida peculiares. Así, por
lo, “salir de caza” implica un ritual
es interpretado por todos los
istados como un eficaz sistema de
ción, de ataque preventivo, que genera
dad en el endogrupo y temor en el
upo; además, lleva aparejados relatos y
sobre anteriores agresiones y sus
a- dos (casi siempre positivos). Fuera
e ámbito, esta gestalt interpretativa ca-
ncluso es frecuente que
tema con la fa- milia o
iscurso cambia sus-
ncluyen matices y se
s dramáticos. Es pro-
nes no perciban contra-
ambos discursos.
En cada uno de
o violento, otros grupos,
ignificados y su manejo
da peculiares. Así, por
caza” implica un ritual
ado por todos los
un eficaz sistema de
e preventivo, que genera
dogrupo y temor en el
eva aparejados relatos y
ores agresiones y sus
empre positivos). Fuera
gestalt interpretativa ca-
ncluso es frecuente que
tema con la fa- milia o
iscurso cambia sus-
ncluyen matices y se
s dramáticos. Es pro-
nes no perciban contra-
ambos discursos.
En cada uno de
o violento, otros grupos,
ignificados y su manejo
da peculiares. Así, por
caza” implica un ritual
ado por todos los
un eficaz sistema de
e preventivo, que genera
dogrupo y temor en el
eva aparejados relatos y
ores agresiones y sus
empre positivos). Fuera
gestalt interpretativa ca-
ncluso es frecuente que
tema con la fa- milia o
iscurso cambia sus-
ncluyen matices y se
s dramáticos. Es pro-
nes no perciban contra-
ambos discursos.
Desde una
ctiva diacrónica (co- dificación axial)
a podido constatar (en la primera
ista) y validar (en la segunda) que, a
ción de los que tie- nen una “identidad
única”, los jó- venes violentos
istados en general experimentan
os en su percepción de vulnerabilidad
y que tal per- cepción está vinculada
én con la autoestima individual.
Desde una
ctiva diacrónica (co- dificación axial)
a podido constatar (en la primera
ista) y validar (en la segunda) que, a
ción de los que tie- nen una “identidad
única”, los jó- venes violentos
istados en general experimentan
os en su percepción de vulnerabilidad
y que tal per- cepción está vinculada
én con la autoestima individual.
En 16 de los 20
es entrevistados se pudo constatar que
minadas con- diciones inducían
ión de vulnera- bilidad grupal o
caban conflictos intergrupales o
mentaban la insegu- ridad personal o
ntaban el deseo de abandonar el grupo
to.
En 16 de los 20
es entrevistados se pudo constatar que
minadas con- diciones inducían
ión de vulnera- bilidad grupal o
ctos intergrupales o
segu- ridad personal o
o de abandonar el grupo
En 16 de los 20
s se pudo constatar que
era- bilidad grupal o
ctos intergrupales o
segu- ridad personal o
o de abandonar el grupo
Las principales
re- mentan la sensación
on haber recibido una
un enfrentamiento
e su familia puede verse
mente por la violencia
una acción directa y
fa- milia contra sus
o- lentos (especialmente
dre); haber sido objeto
Las principales
re- mentan la sensación
on haber recibido una
un enfrentamiento
e su familia puede verse
mente por la violencia
una acción directa y
fa- milia contra sus
o- lentos (especialmente
dre); haber sido objeto
134 Rev Panam Salud Publica/Pan Am J Public Health 26(2), 2009
Investigación original Martín et al. • Las bandas juveniles violentas de Madrid
Martín et al. • Las bandas juveniles violentas de Madrid Investigación original
Estas tendencias de acción
parecen estar potenciadas también por una
socia- lización diferencial de género que ha
promovido una identidad de género co-
herente con la identidad grupal y basada en
expectativas y habilidades violentas,
emergentes e intensas (18, 27).
En relación con la supervisión y
oyo parental, los resultados obtenidos son
milares a los hallados en dos trabajos
bre prácticas de riesgo en España (8, 28).
ambos se identifican las familias
ómicas (negligente o permisiva según los
encionados trabajos) y las familias
tocráticas (o autoritarias). Sin embargo, se
serva una nueva clase de familia,
nominada “bipolar”, que supone a medio
largo plazo una combinación de las
influyen en la producción y evolución de los
comportamientos delic- tivos o
antinormativos. Más importante todavía,
existen fuertes razones para que este
objetivo pueda resultar más pro- bable desde
una perspectiva filosófico- epistemológica,
que combine los para- digmas positivista y
crítico, y articule la conveniencia —o la
necesidad— de afrontar los problemas o
desafíos (socia- les y naturales) desde las
aportaciones singulares de diferentes
disciplinas, con variedad de enfoques
teóricos y metodo- lógicos, pero obligadas a
generar códi- gos compartidos y
aproximaciones com- plejas a la realidad.
probable al menos a corto plazo el esta-
blecimiento y la falsación de leyes psico-
sociales universales. A partir de estas
premisas, el presente trabajo postula que la
comprensión de la violencia grupal debe
contemplar el enmarque y moldea- miento
de la cultura (31); los procesos de
construcción social que realizan socie-
dades, comunidades y grupos (32), y la
dualidad interactiva de procesos explíci- tos
e implícitos (33) o conscientes e in-
conscientes (34–36). Otra consecuencia
sustancial del debate epistemológico sobre
el estudio de los comportamien- tos sociales
antinormativos se refiere a la influencia de
procesos culturales, de las tradiciones de los
grupos de investiga- ción, y de los sesgos y
heurísticos indi- viduales y grupales que
también afec- tan a los investigadores en la
generación y validación del conocimiento
científico (37). Finalmente se puede concluir
que,
desde la perspectiva epistemológica, el
conocimiento teórico y aplicado sobre la
violencia grupal debe partir de la com-
prensión de cómo las personas y los
colectivos sociales interpretan y confi- guran
la realidad y cómo estas percep- ciones
influyen en la producción y evolución de los
comportamientos delic- tivos o
antinormativos. Más importante todavía,
existen fuertes razones para que este
objetivo pueda resultar más pro- bable desde
una perspectiva filosófico- epistemológica,
que combine los para- digmas positivista y
crítico, y articule la conveniencia —o la
necesidad— de afrontar los problemas o
desafíos (socia- les y naturales) desde las
aportaciones singulares de diferentes
disciplinas, con variedad de enfoques
teóricos y metodo- lógicos, pero obligadas a
generar códi- gos compartidos y
aproximaciones com- plejas a la realidad.
probable al menos a corto plazo el esta-
blecimiento y la falsación de leyes psico-
sociales universales. A partir de estas
premisas, el presente trabajo postula que la
comprensión de la violencia grupal debe
contemplar el enmarque y moldea- miento
de la cultura (31); los procesos de
construcción social que realizan socie-
dades, comunidades y grupos (32), y la
dualidad interactiva de procesos explíci- tos
e implícitos (33) o conscientes e in-
conscientes (34–36). Otra consecuencia
sustancial del debate epistemológico sobre
el estudio de los comportamien- tos sociales
antinormativos se refiere a la influencia de
procesos culturales, de las tradiciones de los
grupos de investiga- ción, y de los sesgos y
heurísticos indi- viduales y grupales que
también afec- tan a los investigadores en la
generación y validación del conocimiento
científico (37). Finalmente se puede concluir
que,
desde la perspectiva epistemológica, el
conocimiento teórico y aplicado sobre la
violencia grupal debe partir de la com-
prensión de cómo las personas y los
colectivos sociales interpretan y confi- guran
la realidad y cómo estas percep- ciones
influyen en la producción y evolución de los
comportamientos delic- tivos o
antinormativos. Más importante todavía,
existen fuertes razones para que este
objetivo pueda resultar más pro- bable desde
una perspectiva filosófico- epistemológica,
que combine los para- digmas positivista y
crítico, y articule la conveniencia —o la
necesidad— de afrontar los problemas o
desafíos (socia- les y naturales) desde las
aportaciones singulares de diferentes
disciplinas, con variedad de enfoques
teóricos y metodo- lógicos, pero obligadas a
generar códi- gos compartidos y
aproximaciones com- plejas a la realidad.
probable al menos a corto plazo el esta-
blecimiento y la falsación de leyes psico-
sociales universales. A partir de estas
premisas, el presente trabajo postula que la
comprensión de la violencia grupal debe
contemplar el enmarque y moldea- miento
de la cultura (31); los procesos de
construcción social que realizan socie-
dades, comunidades y grupos (32), y la
dualidad interactiva de procesos explíci- tos
e implícitos (33) o conscientes e in-
conscientes (34–36). Otra consecuencia
sustancial del debate epistemológico sobre
el estudio de los comportamien- tos sociales
antinormativos se refiere a la influencia de
procesos culturales, de las tradiciones de los
grupos de investiga- ción, y de los sesgos y
heurísticos indi- viduales y grupales que
también afec- tan a los investigadores en la
generación y validación del conocimiento
científico (37). Finalmente se puede concluir
que,
desde la perspectiva epistemológica, el
conocimiento teórico y aplicado sobre la
violencia grupal debe partir de la com-
prensión de cómo las personas y los
colectivos sociales interpretan y confi- guran
la realidad y cómo estas percep- ciones
influyen en la producción y evolución de los
comportamientos delic- tivos o
antinormativos. Más importante todavía,
existen fuertes razones para que este
objetivo pueda resultar más pro- bable desde
una perspectiva filosófico- epistemológica,
que combine los para- digmas positivista y
crítico, y articule la conveniencia —o la
necesidad— de afrontar los problemas o
desafíos (socia- les y naturales) desde las
aportaciones singulares de diferentes
disciplinas, con variedad de enfoques
teóricos y metodo- lógicos, pero obligadas a
generar códi- gos compartidos y
aproximaciones com- plejas a la realidad.
probable al menos a corto plazo el esta-
blecimiento y la falsación de leyes psico-
sociales universales. A partir de estas
premisas, el presente trabajo postula que la
comprensión de la violencia grupal debe
contemplar el enmarque y moldea- miento
de la cultura (31); los procesos de
construcción social que realizan socie-
dades, comunidades y grupos (32), y la
dualidad interactiva de procesos explíci- tos
e implícitos (33) o conscientes e in-
conscientes (34–36). Otra consecuencia
sustancial del debate epistemológico sobre
el estudio de los comportamien- tos sociales
antinormativos se refiere a la influencia de
procesos culturales, de las tradiciones de los
grupos de investiga- ción, y de los sesgos y
heurísticos indi- viduales y grupales que
también afec- tan a los investigadores en la
generación y validación del conocimiento
científico (37). Finalmente se puede concluir
que,
desde la perspectiva epistemológica, el
conocimiento teórico y aplicado sobre la
violencia grupal debe partir de la com-
prensión de cómo las personas y los
colectivos sociales interpretan y confi- guran
la realidad y cómo estas percep- ciones
influyen en la producción y evolución de los
comportamientos delic- tivos o
antinormativos. Más importante todavía,
existen fuertes razones para que este
objetivo pueda resultar más pro- bable desde
una perspectiva filosófico- epistemológica,
que combine los para- digmas positivista y
crítico, y articule la conveniencia —o la
necesidad— de afrontar los problemas o
desafíos (socia- les y naturales) desde las
aportaciones singulares de diferentes
disciplinas, con variedad de enfoques
teóricos y metodo- lógicos, pero obligadas a
generar códi- gos compartidos y
aproximaciones com- plejas a la realidad.
probable al menos a corto plazo el esta-
blecimiento y la falsación de leyes psico-
sociales universales. A partir de estas
premisas, el presente trabajo postula que la
comprensión de la violencia grupal debe
contemplar el enmarque y moldea- miento
de la cultura (31); los procesos de
construcción social que realizan socie-
dades, comunidades y grupos (32), y la
dualidad interactiva de procesos explíci- tos
e implícitos (33) o conscientes e in-
conscientes (34–36). Otra consecuencia
sustancial del debate epistemológico sobre
la construcción de un modelo causal. Ma- drid:
Ministerio de Educación y Ciencia/CIDE; 2005.
MJ, San José MC, Martín A. La conducta vio-
lenta en grupos juveniles. Características des-
criptivas. Revista de Estudios de Juventud.
2003;62(3):151–8. 10. Flick U. Introducción a la
investigación cuali-
la construcción de un modelo causal. Ma- drid:
Ministerio de Educación y Ciencia/CIDE; 2005.
MJ, San José MC, Martín A. La conducta vio-
lenta en grupos juveniles. Características des-
criptivas. Revista de Estudios de Juventud.
2003;62(3):151–8. 10. Flick U. Introducción a la
investigación cuali-
tativa. Madrid: Morata; 2004. 11. Potter J, Wetherell M. Discourse
and Social
tativa. Madrid: Morata; 2004. 11. Potter J, Wetherell M. Discourse
and Social
Psychology. London: Sage;
Psychology. London: Sage;
Rev Panam Salud Publica/Pan Am J Public Health 26(2), 2009 135
Investigación original Martín et al. • Las bandas juveniles violentas de Madrid
Íñiguez L. Análisis del discurso. Manual para las ciencias sociales. Nueva edición revisada y ampliada. Barcelona: UOC; 2006. 14. Klein MW,
Weerman FM, Thornberry TP. Street Gang Violence in Europe. European Journal of Criminology. 2006;3(4):413–37. 15. Kennedy LW, Baron
SW. Routine Activities and a Subculture of Violence: A Study of Vio- lence on the Street. Journal of Research in Crime and Delinquency.
1993;30:88–112. 16. Vigil JD, Yun SC. A cross-cultural framework to understand gangs: multiple marginality and Los Angeles. En: Huff CR,
Gangs in America III. Thousand Oaks, Ca: Sage Publi- cations, 2002. Pp. 161–74. 17. Yonas M, O ́ Campo P, Burke JG, Gielen AC.
Neighborhood-Level Factors and Youth Vio- lence: Giving Voice to the Perceptions of Prom- inent Neighborhood Individuals. Health Educ
Behav. 2007;34:669 18. Reilly J, Muldoon OT, Byrne C. Young Men as Victims and Perpetrators of Violence in Northern Ireland: A Qualitative
Analysis. J Soc Issues. 2004;60(3):469–84. 19. Zimmerman MA, Morrel-Samuels S, Wong N, Tarver D, Rabiah D, White S. Guns, Gangs, and
Gossip: An Analysis of Student Essays on Youth Violence. J Early Adolesc. 2004;24(4): 385–411. 20. Abrams L, Aguilar JP. Negative Trends,
Pos- sible Selves, Behavior Change: A Qualitative
Study of Juvenile Offenders in Residential Treatment. Qualitative Social Work. 2005;4: 175–96. 21. Feixa C. De jóvenes, bandas y tribus. Barce-
lona: Ariel; 1998. 22. Drew P. Conversation Análisis. En: Smith JA, Harré H, Langenhove LV eds. Rethinking Methods in Psychology. London:
Sage; 1995. 23. Glaser B, Strauss A. The discovery of grounded theory. Strategies for qualitative research. Chicago; 1967. 24. Strauss A, Corbin
J. Basics of qualitative re- search: Grounded theory procedures and techniques. London: Sage; 1990. 25. Martín MJ, Martínez JM, Martín MA.
Psico- logía Social Contemporánea e Intervención Social. Modelo sistémico para orientar la in- vestigación aplicada y la intervención social.
Boletín de Psicología. 2007;91:55–82. 26. Oetting ER, Donnermeyer JF. Primary so- cialization theory: The etiology of drug use and deviance.
Subst Use Misuse. 1998;33(4): 995–1026. 27. Howell JC. Preventing & Reducing Juvenile Delinquency: A Comprehensive Framework.
California: Sage; 2003. 28. Musitu G, Molpeceres MA. Estilos de sociali- zación, familismo y valores. Infancia y Socie- dad. 1992;16:101. 29.
Rodríguez P. Adicción a sectas. Barcelona:
Ediciones B; 2000. 30. Chalmers AF. ¿Qué es esa cosa llamada cien- cia?. Paracuellos del Jarama (Madrid): Siglo XXI de España Editores; 2004.
la psicoterapia. Barcelona: Paidós; 2006. 33. Kruglanski AW. Motivated social cognition: Principles of the interface. En: Higgins ET, Kruglanski
A, eds. Social Psychology: Hand- book of basic principles. New York: Wiley; 1996. Pp. 493–520. 34. Bargh JA. Social Psychology and the
Uncon- scious. The Automaticity of Higher Mental Pro- cesses. Philadelphia: Psychology Press; 2007. 35. Billig M. Discursive approaches to
studying conscious and unconscious thoughts. En: Tol- man DL, Brydon-Miller M, eds. From Subjects to Subjectivities: A Handbook of
Interpretive and Participatory Methods. New York: Uni- versity Press; 2001. 36. Moscovici S, Mugny G, Pérez JA. Les effects pervers du déni
(par la majorité) des opinions d ́ une minorité. Bulletin de Psychologie. 1984: 365–80. 37. Íñiguez L, Pallí C. La Psicología Social de la Ciencia:
Revisión y discusión de una nueva área de investigación. Anales de Psicología. 2002;18(1):13–43.
Manuscrito recibido el 17 de abril de 2008. Aceptado para publicación, tras revisión, el 16 de enero de 2009.
Objectives. ABSTRACT
This study explores the subject of youth involved in violent groups or gangs, with the goal of further understanding the
indoctrination, socialization, and Violent youth gangs in Madrid: socialization
culturalization processes undergone by youth involved in group violence or gangs. Furthermore, to examine the dynamics
between peer pressure and other social factors (dating relationships, work, family, etc.) within the theoretical framework of the
the- and culturalization
ories of primary socialization and differential socialization. Methods. A qualitative analysis of 40 interviews of youth belonging
to violent gangs/groups. Results. According to the theories of primary socialization and differential social- ization, over
socialization by the violent group and under socialization by all other so- cial entities can be assumed. Regarding parental
supervision and support, three fam- ily types were clearly associated with the problem of youth violence. The distinct or unified
social identity of the violent youth, as well as their individual self esteem and self image, formed a combination of processes
whose relevance was highly predictive. Lastly, an accurate indicator of how these youth mature is their support network—
perceived, absolute, and relative (distributed among the various influencing forces). Conclusions. The study clearly outlines the
need for re-imposing fundamental philosophical epistemology and methodologies on social forces of this kind, incorpo- rating
elements key to the postmodern, constructionist, and opposing perspectives.
Key words
Social identification; violence; social problems; juvenile delinquency; social domi- nance; adolescent behavior; qualitative
research; Spain.
136 Rev Panam Salud Publica/Pan Am J Public Health 26(2), 2009