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Epigrafes Selectividad, Apuntes de Historia de España

Epígrafes de Historia de España

Tipo: Apuntes

2017/2018

Subido el 11/01/2018

lele98-4
lele98-4 🇪🇸

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LA PREHISTORIA Y LA EDAD ANTIGUA
Pueblos prerromanos. Colonizaciones históricas: fenicios, griegos y cartagineses.
En la primera mitad del primer milenio a.C, la Península Ibérica entra en la protohistoria y sobre ella
confluyen las oleadas de pueblos indoeuropeos, las colonizaciones fenicia, griega y cartaginesa y la
aparición de Tartessos, que se extiende desde Huelva a Cartagena. En el otro extremo de la Península
Ibérica, penetran los pueblos indoeuropeos (S.II a.C) asentándose en el nordeste. En el 750 a.c se da
otra nueva oleada indoeuropea; los celtas que introducirán la metalurgia del hierro y se asentarán en el
norte y la Meseta, pero con una organización política, económica y social menos desarrollada que en la
zona mediterránea. Al mismo tiempo a la costa mediterránea llegan los pueblos colonizadores: fenicios
(estableciendo enclaves en el sur como Gadir, Malaka, Sexi o Abdera) y griegos (fundaron en el norte
Rhode y Emporion y posiblemente Hemeroskopeion o Mainake) con intenciones comerciales. Los
cartagineses, en cambio, tuvieron una política de ocupación militar del territorio (Cartago Nova).
En vísperas de la conquista romana, en el siglo III a.C, ,Iberia queda dividida en dos áreas: a) el área
ibérica (sur y levante) más avanzado social y políticamente (moneda, fuerte diferenciación social,
organización estatal) y b) el área celta , en la que podemos incluir también a los celtíberos y a pueblos
no indoeuropeos (galaicos, cántabros, astures y vascones), más aislados y con estructuras sociales y
políticas más primitivas (comercio escaso, estructuras sociales basadas en clanes y organización política
preestatal).
Conquista y romanización: La pervivencia del legado cultural romano en la cultura
hispánica.
Los antecedentes de la conquista de Roma de la Península hay que buscarlos en la llegada de los
cartagineses para afrontar sus pérdidas tras la Primera guerra púnica. El ataque de Aníbal a Sagunto,
aliada de Roma, fue el pretexto de Roma para iniciar la Segunda guerra Púnica (218-201 a.C). Esta
conquista fue un proceso de doscientos años que se puede dividir en varios períodos: a)la segunda
guerra púnica y la ocupación del área ibérica (218-197 a.C); b)las guerras celtibero-lusitanas
(154-133 a.C) que supusieron la incorporación del centro y oeste peninsular y c)las guerras cántabro-
astures, dirigidas por el emperador Augusto que terminaron la conquista romana de Hispania. La
romanización, fue un proceso de resultados desiguales; sur y levante, plenamente integrada en la
civilización romana, el centro, oeste, y norte, sin núcleos urbanos y muy débilmente romanizada. En este
proceso de romanización fueron fundamentales la extensión de la vida urbana, el ejército y la fundación
de colonias romanas (Emerita Augusta) y la concesión del derecho de ciudadanía romana progresiva a
los indígenas para atraerse su colaboración.
En época republicana, Hispania quedo dividida en dos provincias: la Ulterior y la Citerior. Durante el
Alto Imperio (siglos I-III), Hispania constaba de tres provincias: Tarraconense, Lusitania (imperiales) y
Bética (senatorial). Con el Bajo Imperio (IV-V) y la crisis del Imperio, Hispania quedó dividida en seis
provincias: Bética, Lusitania, Cartaginense, Gallaecia, Tarraconense y Baleárica. La relación económica
de Roma era de tipo colonial, en la que Hispania exportaba materias primas (trigo, vino, aceite y
productos mineros) e importaba manufacturas.
Sobre el legado cultural romano tenemos que destacar la existencia de figuras como Séneca, Columela,
Quintiliano o Marcial y la construcción de obras públicas como el teatro de Mérida, anfiteatros como los
de Tarragona, Mérida e Itálica, puentes como el de Alcántara y acueductos como los de Segovia, Mérida
y Tarragona. Sin olvidar un hecho de notable importancia para el futuro: la difusión del cristianismo.
Las invasiones bárbaras. El reino visigodo: instituciones y cultura.
En el año 409, tres pueblos germánicos, suevos, vándalos y alanos irrumpen en la Península. Para
contenerlos, Roma ofrece en un pacto a los visigodos: tierras para asentarse a cambio de la expulsión de
los invasores. Los suevos quedaron arrinconados en el noroeste, los vándalos se dirigieron al norte de
África y en cuanto a los alanos simplemente se pierde su rastro. Tras el fin del Imperio romano de
Occidente (476), los visigodos se asientan definitivamente en Hispania, formando un reino con capital en
Toledo. En cuanto a las instituciones del reino visigodo, este era una monarquía electiva con dos
instituciones principales: el Aula Regia, una asamblea consultiva constituida por magnates que
asesoraban al rey y el OfficiumPalatinum. Los visigodos mantuvieron la división provincial del Bajo
Imperio, poniendo a la cabeza de cada una a un gobernador o duque, lo que si cambiaron fue la
introducción de circunscripciones más pequeñas, los territorios, bajo la autoridad de un conde o de un
juez. Culturalmente, los visigodos, unos 200.000 frente a 4 millones de hispanorromanos, son arrianos.
Ante el fracaso de atraer al arrianismo a los católicos, Recaredo se convierte al catolicismo en el Tercer
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LA PREHISTORIA Y LA EDAD ANTIGUA

Pueblos prerromanos. Colonizaciones históricas: fenicios, griegos y cartagineses.

En la primera mitad del primer milenio a.C, la Península Ibérica entra en la protohistoria y sobre ella confluyen las oleadas de pueblos indoeuropeos, las colonizaciones fenicia, griega y cartaginesa y la aparición de Tartessos , que se extiende desde Huelva a Cartagena. En el otro extremo de la Península Ibérica , penetran los pueblos indoeuropeos (S.II a.C) asentándose en el nordeste. En el 750 a.c se da otra nueva oleada indoeuropea ; los celtas que introducirán la metalurgia del hierro y se asentarán en el norte y la Meseta, pero con una organización política, económica y social menos desarrollada que en la zona mediterránea. Al mismo tiempo a la costa mediterránea llegan los pueblos colonizadores: fenicios (estableciendo enclaves en el sur como Gadir, Malaka, Sexi o Abdera) y griegos (fundaron en el norte Rhode y Emporion y posiblemente Hemeroskopeion o Mainake) con intenciones comerciales. Los cartagineses , en cambio, tuvieron una política de ocupación militar del territorio (Cartago Nova). En vísperas de la conquista romana, en el siglo III a.C, , Iberia queda dividida en dos áreas: a) el área ibérica (sur y levante) más avanzado social y políticamente (moneda, fuerte diferenciación social, organización estatal) y b) el área celta , en la que podemos incluir también a los celtíberos y a pueblos no indoeuropeos (galaicos, cántabros, astures y vascones), más aislados y con estructuras sociales y políticas más primitivas (comercio escaso, estructuras sociales basadas en clanes y organización política preestatal).

Conquista y romanización: La pervivencia del legado cultural romano en la cultura

hispánica.

Los antecedentes de la conquista de Roma de la Península hay que buscarlos en la llegada de los cartagineses para afrontar sus pérdidas tras la Primera guerra púnica. El ataque de Aníbal a Sagunto, aliada de Roma, fue el pretexto de Roma para iniciar la Segunda guerra Púnica (218-201 a.C). Esta conquista fue un proceso de doscientos años que se puede dividir en varios períodos: a) la segunda guerra púnica y la ocupación del área ibérica (218-197 a.C); b) las guerras celtibero-lusitanas (154-133 a.C) que supusieron la incorporación del centro y oeste peninsular y c) las guerras cántabro- astures , dirigidas por el emperador Augusto que terminaron la conquista romana de Hispania. La romanización , fue un proceso de resultados desiguales; sur y levante , plenamente integrada en la civilización romana, el centro, oeste, y norte , sin núcleos urbanos y muy débilmente romanizada. En este proceso de romanización fueron fundamentales la extensión de la vida urbana, el ejército y la fundación de colonias romanas ( Emerita Augusta ) y la concesión del derecho de ciudadanía romana progresiva a los indígenas para atraerse su colaboración. En época republicana, Hispania quedo dividida en dos provincias: la Ulterior y la Citerior. Durante el Alto Imperio (siglos I-III), Hispania constaba de tres provincias: Tarraconense, Lusitania (imperiales) y Bética (senatorial). Con el Bajo Imperio (IV-V) y la crisis del Imperio, Hispania quedó dividida en seis provincias: Bética, Lusitania, Cartaginense, Gallaecia, Tarraconense y Baleárica. La relación económica de Roma era de tipo colonial, en la que Hispania exportaba materias primas (trigo, vino, aceite y productos mineros) e importaba manufacturas. Sobre el legado cultural romano tenemos que destacar la existencia de figuras como Séneca, Columela, Quintiliano o Marcial y la construcción de obras públicas como el teatro de Mérida, anfiteatros como los de Tarragona, Mérida e Itálica, puentes como el de Alcántara y acueductos como los de Segovia, Mérida y Tarragona. Sin olvidar un hecho de notable importancia para el futuro: la difusión del cristianismo.

Las invasiones bárbaras. El reino visigodo: instituciones y cultura.

En el año 409, tres pueblos germánicos, suevos, vándalos y alanos irrumpen en la Península. Para contenerlos, Roma ofrece en un pacto a los visigodos: tierras para asentarse a cambio de la expulsión de los invasores. Los suevos quedaron arrinconados en el noroeste, los vándalos se dirigieron al norte de África y en cuanto a los alanos simplemente se pierde su rastro. Tras el fin del Imperio romano de Occidente (476), los visigodos se asientan definitivamente en Hispania, formando un reino con capital en Toledo. En cuanto a las instituciones del reino visigodo , este era una monarquía electiva con dos instituciones principales: el Aula Regia , una asamblea consultiva constituida por magnates que asesoraban al rey y el OfficiumPalatinum. Los visigodos mantuvieron la división provincial del Bajo Imperio, poniendo a la cabeza de cada una a un gobernador o duque, lo que si cambiaron fue la introducción de circunscripciones más pequeñas, los territorios, bajo la autoridad de un conde o de un juez. Culturalmente , los visigodos, unos 200.000 frente a 4 millones de hispanorromanos, son arrianos. Ante el fracaso de atraer al arrianismo a los católicos, Recaredo se convierte al catolicismo en el Tercer

Concilio de Toledo (589). La unión de los dos pueblos se completó con la unificación jurídica de Recesvinto (654) con el LiberIudiciorum o Fuero Juzgo. Los visigodos fueron ampliando su poder en la península progresivamente, anexionándose el reino suevo, aislando y sometiendo a los vascones y expulsando a los bizantinos. A pesar de estos éxitos, la monarquía visigoda era débil: debilitada por la Iglesia y la nobleza y por las rivalidades por la sucesión al trono. Precisamente, fue una de estas disputas lo que provocó la llegada de los musulmanes en el 711.

La Península Ibérica en la Edad Media: Al-Ándalus

Evolución política: Conquista, emirato y Califato de Córdoba.

La llegada de los musulmanes a la Península se debe a la confluencia de dos procesos simultáneos: la crisis interna de la monarquía visigoda (partidarios de Rodrigo y de Witiza) y el movimiento expansivo del Islam. Tras la batalla de Guadalete (711), y las campañas de Tariq y Muza , Al-Andalus se convierte en una dependencia del califa omeya de Damasco. Durante emirato dependiente en Al- Andalus (714-756), hubo una gran inestabilidad a causa de los enfrentamientos entre árabes (aristocracia asentada en las zonas más fértiles) y bereberes (pastores asentados en la Meseta y zonas montañosas) que culmina con la rebelión bereber del 741.El asesinato en Oriente de la familia Omeya por los Abassies (750) y la llegada de Abd-al Rahmán I “El Emigrado” a Al-Andalus señala el inicio del Emirato independiente (756-929), marcando la independencia política de Al-Andalus aunque manteniendo la dependencia religiosa. En esta etapa se consolida el poder musulmán en Al-Andalus y aparecen fuertes tensiones sociales y religiosas.Con Abd-al-Rahmán, comienza el Califato de Córdoba (929-1031), la época de mayor esplendor cultural de Al-Andalus con Al-Hakam II. Con la llegada de Almanzor ( Al- Mansur , “El Victorioso”), el Califato andalusí se dividió en una dictadura militar, emprendiendo terribles ataques contra los reinos del norte (saqueo de Barcelona y Santiago). La muerte de Almanzor (1002) abre una etapa de luchas civiles en Al-Andalus que terminarán con la aparición de los reinos de taifas y la desaparición del último califa (1031).

La crisis del siglo XI. Reinos de taifas e imperios norteafricanos.

Tras la muerte de Almanzor (1002), el Califato de Córdoba comienza el gran enfrentamiento, que provoca la caída del último califa, Hisham III, en el año 1031 y la sustitución del anterior califato por una multiplicidad de reinos , llamados de taifas (1031-1090), caracterizado por las grandes disputas entre los diferentes taifas, el pago de parias a los reinos cristianos y una brillante labor cultural. Esta etapa termina con la conquista de Toledo por Alfonso VI de Castilla (1085), lo que decide a los reyes de taifas, de pedir el apoyo a los almorávides que habían creado un imperio en el norte de África venciendo a las tropas castellanas en Sagrajas. A partir del 1090, fueron integrando las taifas en su imperio. Su desprestigio militar –pérdida de Zaragoza, imposibilidad de reconquistar Toledo-, lo impopular de su fanatismo religioso entre los andalusíes y la aparición de otro movimiento religioso en el norte de África, el de los almohades , acabó con este periodo (1090-1145). La descomposición almorávide provocó la aparición de unos segundos reinos taifas en 1145. Al-Andalus fue reunificada otra vez por los almohades (1145-1232), con victorias tan brillantes como Alarcos (1195).Los cristianos reaccionaron derrotando a los almohades en Las Navas de Tolosa (1212), lo que hundió el imperio almohade. Tras esta batalla, en pocos años los cristianos conquistaron casi todo Al-Andalus , permaneciendo solo el reino nazarí de Granada (1237-1492) como vasallo de Castilla y marcado por las disputas internas. Su desaparición definitiva tuvo lugar con la conquista de los Reyes Católicos en 1492.

La organización económica y social.

Aunque la base económica de continuó siendo agraria mejoro con la introducción de técnicas de regadío, generalización de acequias y norias y, nuevos cultivos (arroz, cítricos, caña de azúcar, azafrán o algodón). Predominio de latifundios. Las ciudades en al-Ándalus desempeñaron un papel económico fundamental( Córdoba califal , Sevilla o Granada). En cuanto al comercio en Al-Ándalus , la península ibérica se integró en el circuito económico del mundo islámico: el dominio musulmán del Mediterráneo potenció el comercio exterior y el control del oro del Sudán permitía una abundante circulación monetaria. Esta situación contrastaba con la de los europeos contemporáneos hasta por lo menos el siglo XI. En cuanto a la estructura social de Al-Ándalus , esta dependía de criterios religiosos que establecían una división en dos categorías: musulmanes y no musulmanes. Esto no impedía que a su vez hubiera una división social basada en criterios étnicos y de riqueza.

  1. Los musulmanes en Al-Ándalus se dividían en : a)árabes eran la aristocracia, un grupo reducido que se asentó en las zonas más fértiles B)Los bereberes fueron establecidos en las tierras menos fértiles. Esta situación causó fuertes conflictos, como la rebelión bereber a finales del Emirato dependiente. C)

también de nobles y monasterios, siendo muchos de sus protagonistas mozárabes. El resultado fue un predominio de la pequeña y mediana propiedad. La repoblación concejil (siglos XI y XII). La repoblación concejil se aplicó a las tierras entre el Duero y el Sistema Central (la Extremadura castellana) en el sector occidental y en el valle del Ebro en el sector oriental. Se trata de una repoblación dirigida, en el que se daba un fuero a un concejo , y se le asignaba un alfoz regido por una villa. El territorio se denominaba comunidad de villa y tierra. Este espacio se organiza como una sociedad de frontera, con una economía ganadera extensiva. Los repobladores gozaban de amplias ventajas y podían disfrutar de las tierras y bienes comunales (bosques, pastos). La estructura de la propiedad se caracterizó por el predominio de la propiedad mediana libre y por la abundancia de tierras comunales. La repoblación por órdenes militares (primera mitad del siglo XIII). Las zonas afectadas por este tipo de repoblación fueron en el sector occidental el valle del Guadiana (La Mancha y Extremadura) y en el sector oriental Teruel y el norte de Castellón. Se trataba de zonas extensas y poco pobladas y su defensa y doblamiento se encomendaron a las órdenes militaresÁlcantara y Santiago en Extremadura, Calatrava en La Mancha.

La baja Edad Media. Crisis de los siglos XIV y XV

La organización política. Las instituciones.

En la Corona de Castilla , a pesar de la expansión del poder señorial la autoridad de la monarquía se fortaleció gracias, en gran medida, la difusión de las teorías políticas basadas en el Derecho romano que defendían la primacía absoluta del rey, cuyo poder se consideraba de origen divino. El fortalecimiento de la monarquía se aprecia en el proceso de centralización: fusión definitiva de las Cortes de Castilla y las Cortes de León y aparición de dos instituciones nuevas: el Consejo Real , heredero de la Curia Regia pero integrado sobre todo por letrados y la Audiencia nobles y burgueses nombrados por el rey). El corregidor, representantes de la Corona en los principales municipios. En la Corona de Aragón, se da una confederación de territorios con sus propias leyes e instituciones. El poder de la monarquía se encontraba en el concepto feudal de pacto entre el señor y sus vasallos. Con el Privilegio General (1283), el rey se comprometió a solicitar el consentimiento de las Cortes en asuntos importantes y a reunirlas, lo que limitó el poder del monarca. Las instituciones de la Corona de Aragón : los virreyes , representantes del rey en su ausencia; las Cortes , una por cada territorio y dirigidas por la nobleza, el clero y la alta burguesía; las Diputaciones (una por cada territorio de la Corona), con el cometido de vigilar los subsidios otorgados al rey. Con atribuciones políticas y fiscales. El Justicia de Aragón , que defendía los fueros de Aragón contra pretensiones autoritarias del rey.

Los reyes católicos: La construcción del estado Moderno

Unión dinástica: Integración de las Coronas de Castilla y de Aragón.

Tras la muerte de Enrique IV en 1474 se desencadenó una guerra sucesoria en Castilla entre Isabel, su hermana, casada con Fernando hijo del rey de Aragón y Juana, hija de Enrique. La victoria de los RRCC tras la batalla de Toro en 1476, convirtió a Isabel en reina de Castilla. Fernando sucedió a su padre Juan II, como rey de Aragón en 1479. De este modo quedaron unidas las dos grandes Coronas peninsulares. Más tarde la guerra de Granada (1482-1492) supondría la incorporación del reino granadino a Castilla y en 1515 Fernando anexionaría Navarra, ocupada militarmente en 1512, a Castilla. Aunque Fernando e Isabel decidieron gobernar conjuntamente en todos sus territorios, según lo establecido en la “Concordia de Segovia”, (1475) la unión de Castilla y Aragón fue meramente dinástica, ya que cada reino conservó sus propias leyes e instituciones. La unión entre Aragón y Castilla fue fruto de la aportación al matrimonio de los dos cónyuges, sin que ninguno de ellos pretendiera dar un paso hacia la integración política de sus territorios. Las diferencias entre la Corona de Aragón y la de Castilla eran notables. Castilla superaba a Aragón en extensión, riqueza económica y población, además Castilla tenía unas cortes, una moneda y unas instituciones comunes y no tenía aduanas interiores, mientras que Aragón estaba formado por tres reinos con instituciones propias. A la muerte de Isabel (1504) Castilla quedó bajo el gobierno de su hija Juana y Fernando pasó a ser exclusivamente rey de Aragón, pero la muerte de Felipe de Austria marido de Juana y la pérdida de la razón de esta convirtió a Fernando en regente de Castilla. Finalmente ambas coronas recayeron en un mismo heredero: Carlos, nieto de los reyes católicos e hijo mayor de Juana.

La conquista del reino Nazarí y la incorporación del reino de Navarra.

Tras la victoria de Isabel y Fernando en la guerra de Sucesión castellana se sometió políticamente a la nobleza, y se dirigió su belicosidad hacia la empresa granadina. La guerra de Granada , en el que además de la nobleza intervino la Santa Hermandad, empezó en 1482, con el pretexto de una incursión musulmana en Zahara y se caracterizó por las disensiones internas en el reino de Granada. Esta terminó con la rendición de Boabdil , el último rey de Granada el 1 de enero de 1492. El tratado de capitulación de la rendición de Granada , por el que se respetaba la libertad religiosa de los musulmanes solo se cumplió al principio. El reino de Navarra había oscilado durante la Baja Edad Media entre la influencia francesa, y las ambiciones de las coronas aragonesa y castellana. A partir de 1451, la guerra civil entre dos facciones nobiliares: los agramonteses y los beamonteses agravó la debilidad de un reino que había sido duramente golpeado por la crisis económica y las epidemias. Fernando de Aragón , el Rey Católico , intensificó sus injerencias en Navarra apoyándose en el bando beamontés pese a que este bando había sido derrotado en la guerra civil navarra. Los agramonteses buscaron el apoyo de Francia y esto fue considerado por Fernando el Católico con un acto hostil. La invasión de Navarra tuvo lugar en 1512. En 1513, las Cortes de Navarra, nombraron a Fernando de Aragón rey y en 1515 las Cortes de Burgos anexionaron el Reino de Navarra al de Castilla. El nuevo rey se comprometió a respetar los fueros navarros: a pesar de su anexión, Navarra conservó su propio ordenamiento jurídico e instituciones.

La organización del Estado: instituciones de gobierno.

El reinado de los Reyes Católicos presenta rasgos medievales al tiempo que se establecen las bases para un Estado moderno que irán desarrollando sus sucesores. Al aumentar su poder y las competencias del estado la administración se fue haciendo más compleja y especializada y requería mayor número de juristas y letrados en su mayoría pertenecientes a la pequeña nobleza. En Aragón, existía un virrey o delegado real en cada uno de los reinos con poderes ejecutivos y judiciales. El Consejo de Aragón era un organismo consultivo y a veces actuaba como tribunal Supremo. En el gobierno de las ciudades Fernando introdujo el sistema de sorteo para la elección de cargos municipales, en un intento de limitar el poder oligárquico. En Castilla el Consejo real se convirtió en el órgano más importante y acabó denominándose Consejo de Castilla. Sus miembros se reunían primero en diversos comités que fueron convirtiéndose en Consejos especializados : El de la Inquisición, el de las Órdenes, el de la Hermandad, el de Hacienda y el de Indias. En las ciudades castellanas el representante de la monarquía era el corregidor que tenía competencias en materias diversas: políticas, administrativas, financieras…En el ámbito de la justicia en Castilla existían dos Chancillerías con función de tribunales superiores, y dos Audiencias. En la Corona de Aragón , Fernando creó una Audiencia en cada uno de los reinos. Sin embargo la administración de justicia se vio dificultada por la existencia de señoríos que quedaban fuera de la jurisdicción real y por la gran diversidad de fueros y normas locales confusas y a veces contradictorias entre sí. El único órgano común en los dos reinos era la Inquisición , encargada de velar por la ortodoxia católica, que en ocasiones se convirtió en un instrumento político de la monarquía.

Expansión ultramarina y creación del imperio colonial

El descubrimiento de América.

El descubrimiento y la conquista de América fue una empresa castellana dirigida a la búsqueda de una ruta alternativa a las indias orientales. Cristóbal Colón, probablemente un aventurero y marino genovés, pretendía llegar a las Indias por el oeste, apoyándose en la idea de esfericidad de la tierra. Hasta que no finalizó la toma de Granada los RRCC no aceptaron la propuesta de Colon, que firmó un acuerdo con ellos: Las Capitulaciones de Santa Fe (17 de abril de 1492), según estas obtendría los títulos de almirante, virrey y gobernador de las tierras descubiertas y se beneficiaría de la décima parte de las riquezas obtenidas. Colón partió del Puerto de Palos el tres de agosto de 1492 y el 12 de octubre llegó a las Antillas, a la isla de Guanahaní a la que denominó San Salvador. Después descubrió Cuba y la Española y regreso a la península. Colón realizó tres viajes más entre 1493 y 1504. Un cartógrafo alemán asignó al continente el nombre de América en 1507. Tras el primer viaje de Colón se reconocieron los derechos de la monarquía castellana sobre las tierras descubiertas y sobre las que se pudieran descubrir más allá de una línea imaginaría a cien leguas al oeste de las Islas Azores y de Cabo verde, según el arbitraje papal de Alejandro VI y por el tratado de Alcaçovas (1479) entre Castilla y Portugal. Pero los portugueses ante los nuevos acontecimientos no estaban satisfechos y Los RRCC interesados en mantener buenas relaciones con el reino vecino propiciaron un nuevo acuerdo mediante la firma del tratado de Tordesillas (1494) que desplazó la línea divisoria a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo verde. Lo que permitió a Portugal la ocupación de Brasil. A partir de entonces se procedió a la exploración y colonización sistemática del continente.

España, la exclusión de extranjeros de cargos políticos, mayor protagonismo de las cortes, reducción de impuestos... El conflicto se radicalizó y se convirtió en rebelión anti-señorial, por lo que la nobleza, hasta entonces al margen, unió sus fuerzas a las del rey y los comuneros fueron derrotados en Villalar (1521). A pesar de su victoria Carlos prestó más atención a los asuntos castellanos. El movimiento de las Germanías (1519-1522), de carácter social se inició en Valencia y se extendió a Murcia y Mallorca. El rey había confirmado a los artesanos el permiso para formar una milicia –Germanía- en caso de ataque de los piratas berberiscos. Tras reunirse en junta, proponen la reducción de los privilegios de los nobles, el conflicto se radicaliza hasta llegar a la rebelión cuando muchos nobles abandonan las ciudades ante la llegada de un brote de peste y las germanías se hicieron con el poder municipal. El Ejército imperial, con el apoyo de la nobleza acabó con la rebelión. Como en Castilla la alianza entre monarquía y nobleza se consolidó.

La monarquía hispánica de Felipe II. La unidad ibérica.

En 1556, Carlos I decidió abdicar y dividir su herencia entre su hermano Fernando, al que le dejó los territorios de la Casa de Austria y su hijo Felipe, que heredó los territorios hispánicos y los pertenecientes a la Casa de Borgoña. Felipe II estableció su capital en Madrid en 1561. Su política interior ; la defensa del Catolicismo y del Concilio de Trento y el autoritarismo del poder real. Para ello utilizó a la Inquisición. Para evitar la herejía se prohibió a los estudiantes cursar estudios en el extranjero, importar libros del exterior y la publicación del Índice de libros prohibidos. Los autos de fe (1558) contra las minoritarias comunidades protestantes fueron un claro ejemplo de ello, produciéndose la rebelión de Las Alpujarras (1568-1570), por parte de los moriscos debido al decreto de 1567 que prohibía el uso de su lengua y sus costumbres, los cuales al ser derrotados se dispersaron por España. La concepción autoritaria del poder real tuvo su repercusión en las alteraciones de Aragón (1590-1592). La traición del aragonés Secretario de Estado Antonio Pérez y posterior detención causaron una rebelión en Aragón , que fue sofocado por el ejército y la ejecución del Justicia de Aragón. Más exitoso fue la incorporación de Portugal a la Monarquía hispánica. La muerte del rey Sebastián en Alcazarquivir, dejó vacante el trono portugués. Felipe II, hijo de una infanta portuguesa, hizo valer su derecho al trono de Portugal y en las Cortes de Tomar (1580), Felipe II juró respetar las libertades de Portugal y la integridad de su imperio colonial.

La España del siglo XVII

Los Austrias del siglo XVII. Gobierno de validos y conflictos internos.

Una de las características de los reinados de los Habsburgo del siglo XVII , es el de la asunción de las tareas de gobierno por parte de los llamados validos , persona de plena confianza de los monarcas. Felipe III (1598-1621), tuvo como valido al Duque de Lerma. Defendió una política internacional pacifista, con la firma de la Paz con Inglaterra (1604) y de la Tregua de los Doce Años (1609) con las Provincias Unidas. En cuanto a la política interior del reinado de Felipe III , ese mismo año ( 1609 ) se decretó la expulsión de los moriscos. Con esta medida se llega a la culminación de la política de unidad religiosa iniciada con los Reyes Católicos. Tanto Felipe IV (1621-1665) como su valido el Conde-Duque de Olivares se ocupo de mantener la hegemonía de los Habsburgo españoles en Europa. Destaca la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), y el fin de la Tregua de los Doce Años con las Provincias Unidas. Para el mantenimiento de esta política, realizó reformas fiscales y económicas para reforzar la autoridad real, pero fracasaron dando lugar a la crisis de 1640 con las rebeliones de Cataluña y Portugal. Carlos II (1665-1700) ,la reina regente Mariana de Austria prescindió del Consejo de Regencia y confió el gobierno a un jesuita, el padre Nithard. La incapacidad del rey convirtió la Corte en un hervidero de intrigas. Tras Nithard, se sucedieron figuras como Valenzuela, Don Juan José de Austria , el duque de Medinaceli y el Conde de Oropesa, ejecutor de una política económica que sentó las bases de la recuperación económica posterior.

La crisis de 1640.

Tanto la “reformación” como la “reputación” van a ser el eje de la política del Conde-Duque de Olivares. Es en este contexto donde aparece el “ Memorial ” de 1624, en el que plantea una verdadera unión entre los diferentes territorios de la Monarquía Hispánica y el proyecto de la “ Unión de Armas ”, que fracasó por la oposición de los territorios de la Corona de Aragón, especialmente Cataluña, que no aportó ni hombres ni dinero a este proyecto. La entrada de Francia en 1635 en la Guerra de los

Treinta Años llevó al frente a la frontera catalana. Los enfrentamientos entre los soldados de los tercios acantonados y los campesinos fueron el preludio del Corpus de Sangre (1640) en Barcelona, donde fue asesinado el Virrey ( Guerra dels segadors ). Cataluña se declara República bajo protección francesa y poco después, en parte de la Corona de Francia. El desencanto de los catalanes hacia Francia y el cese de Olivares (1643) facilitó la reincorporación del Principado a la Monarquía (1652), pero con la pérdida definitiva del Rosellón y la Cerdaña en la Paz de los Pirineos (1659).Al poco de estallar la rebelión catalana, Portugal, declaró rey al duque de Braganza independizándose Portugal. Como resultado final de la crisis de 1640, milagrosamente, la Monarquía salvó su integridad territorial salvo en el caso de Portugal. Pero, a partir de ahora, la hegemonía pasará a la Francia de Luis XIV.

La España del siglo XVII: El ocaso del imperio español en Europa.

A lo largo del siglo XVII España fue perdiendo su hegemonía en Europa. Felipe III, firma de la paz con Inglaterra ( Tratado de Londres , 1604), y de la Tregua de los Doce Años (1609) con las Provincias Unidas, lo que significaba el reconocimiento de su independencia. Con Felipe IV, cuyo valido, el Conde-Duque de Olivares finaliza la Tregua de los Doce Años con los holandeses y la intervención española en la Guerra de los Treinta Años. Tras la intervención de Francia en la guerra se suceden las derrotas; las Dunas o Rocroi. Por la Paz de Westfalia (1648), Felipe IV reconoce la independencia de las Provincias Unidas. En la firma de la Paz de los Pirineos (1659), España cede a Francia el Rosellón y la Cerdaña. Carlos II inició su reinado con el reconocimiento de la independencia de Portugal en 1668. El mismo año, tras un ataque francés, España firmó la Paz de Aquisgrán (1668), por la que perdió varias plazas en Flandes.Con la Paz de Nimega (1678), se pierde el Franco Condado. Siguieron la Paz de Ratisbona (1684) y la Paz de Ryswick (1697), que no supusieron graves pérdidas, puesto que a Luis XIV le interesaba causar una impresión favorable en España ante el problema sucesorio planteado por la falta de descendencia de Carlos II.

La España del siglo XVII: Evolución económica y social.

Aunque el siglo XVII es considerado un siglo de crisis económica en Europa en general. Se da un notable descenso demográfico causado por las constantes epidemias de peste, la bajada de la natalidad, las hambrunas provocadas por las malas cosechas, la expulsión de los moriscos de 1609 y, la emigración a las Indias. Además el descenso demográfico alimentaba la crisis económica al caer la demanda y con ella la artesanía y el comercio. Cambia la distribución de la población siendo mayor en la periferia que en el interior. Hasta la década de 1680 no hubo signos de recuperación de la crisis económica cuya causa principal fue la política exterior, que absorbió los ingresos ordinarios, obligando la Corona a recurrir a medidas extraordinarias como la devaluación de la moneda (vellón), la venta de cargos o el increíble aumento de la presión fiscal. Todo ello provocó un aislamiento cultural de España causó un atraso tecnológico que obligó a recurrir a importaciones. El campesinado empeoró todavía más sus condiciones de vida, la nobleza continuo con todos sus privilegios e incrementó el nivel de renta de sus señoríos. El clero, aumentó espectacularmente su número por ser un refugio contra el hambre. El hidalgo y el pícaro se convirtieron en arquetipos de la España del XVII. Pero hacía 1680 la crisis se puede dar por finalizada, se registró un aumento de la natalidad, mayor en el litoral que en el interior, y una lenta aunque constante recuperación de la de la producción y el comercio en parte consecuencia de medidas como la devaluación de la moneda. Esto condujo a una expansión demográfica y económica en la centuria siguiente.

La España del siglo XVIII

La España del siglo XVIII: La guerra de Sucesión y el sistema de Utrech.

A finales del siglo XVII estaba claro que el rey de España, Carlos II moriría sin herederos a los que dejar los inmensos territorios de la decadente Monarquía Hispánica. Dos eran los pretendientes con más posibilidades: el archiduque Carlos de Austria , segundo hijo del emperador Leopoldo I, de la casa de Habsburgo y Felipe de Anjou , nieto de Luis XIV y de la infanta María de Austria, hermana de Felipe IV.T Tras numerosas intrigas en la Corte, Carlos II finalmente declaró como sucesor, a Felipe de Anjou. Al principio, solo Austria se opuso a la designación de Felipe como rey de España. Pero pronto las potencias europeas recelaron del inmenso poder que suponía que la casa de Borbón reinara en Francia y España a la vez, y en 1701 se constituyó la Gran Alianza de La Haya , formada por Austria, Inglaterra, Países Bajos y Dinamarca a la que posteriormente se unieron a Portugal, Prusia y Saboya. En 1703 los miembros de la Gran Alianza declararon la guerra a Francia y España, iniciándose la Guerra de Sucesión española y el archiduque Carlos de Austria fue proclamado solemnemente en Viena rey de España con el título de Carlos III. Los contendientes concluyeron en primer lugar la paz de Utrecht en

Economistas como Jovellanos (Informe sobre la Ley Agraria, un estudio crítico sobre los antiguos usos de la tenencia de la tierra) o Cabarrús, ensayistas como José Cadalso (Cartas Marruecas,), Olavide o Feijoo, poetas y dramaturgos como Nicolás Fernández Moratín son buenos ejemplos de la Ilustración española.