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Asignatura: Epigrafía y numismatica, Profesor: , Carrera: Historia, Universidad: UNIOVI
Tipo: Apuntes
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sobre material duro. Se conoce con este nombre la ciencia que tiene por objeto el estudio y desciframiento de las inscripciones. Sin embargo, no existe una definición exacta de su contenido, así como una delimitación exacta de su tarea, ya que es una disciplina con una gran connotación práctica. No obstante, la podemos definir globalmente como la ciencia que se ocupa de la documentación de la Antigüedad que no reviste un carácter literario y que aparece grabada sobre un material perdurable y duro como la piedra, el metal o la cerámica. Las inscripciones, aunque generalmente están en prosa, pueden también estar en verso, como las inscripciones deportivas o la inscripción dedicada a Diana por Marco Tulio, lugarteniente de la legión VII Gémina. ¿Qué tipo de documentos son objeto de estudio por parte de la Epigrafía? La Arqueología se interesa por los monumentos y objetos materiales, la Historiografía se ocupa del estudio de los historiadores antiguos y la Epigrafía es la ciencia de las inscripciones (epígrafes en verso y en prosa, siendo estos últimos más numerosos). Por tanto, su objetivo es estudiar los textos que no nos son conocidos a través de los monumentos o de los manuscritos, sino los que aparecen sobre soportes duros. Ello no quiere decir que no haya otros textos sobre materiales duros, a los que se conoce como
La Epigrafía no constituye una ciencia de las cosas mudas, como la Arqueología, sino que aporta referencias precisas, a condición de que sepamos descifrar, reconstruir, interpretar, traducir y comentar correctamente el contenido de dichas inscripciones, el campo epigráfico. Eso acarrea no pocos problemas técnicos. Las inscripciones antiguas más corrientes están en griego y en latín, pero también las hay semíticas, persas, siriacas, cretenses o micénicas. Para su análisis se requiere un buen conocimiento de esas lenguas antiguas, así como de numerosas particularidades del lenguaje gráfico. Así, la lectura y la interpretación de las inscripciones constituyen una ciencia en sí misma. Estas inscripciones se van
El desciframiento de los epígrafes supone un trabajo arduo y el conocimiento preciso de muchas técnicas. Hay que conocer las abreviaturas utilizadas por el lapicida. Hay que hacer una presentación correcta de las resoluciones que el campo epigráfico presenta. Sobre todo hay que completar el texto, que a veces aparece fragmentado, provocando una serie de lagunas. Las restituciones de ese texto se hacen
entre corchetes. Para la reconstrucción se hace un estudio de los intervalos existentes entre cada línea y cada letra, haciendo un cálculo de dichos intervalos. Resulta, por tanto, que la interpretación de las inscripciones es una ciencia lenta y minuciosa que nos lleva a equilibrar el número de letras en cada línea y que está sujeta siempre a revisión. En consecuencia, su análisis es una labor de especialistas, los epigrafistas. Como momento final del análisis de las inscripciones está la publicación de las mismas. Lo mejor
aparecen inscripciones nuevas como consecuencia del azar y de las excavaciones arqueológicas. La interpretación de las inscripciones progresa sin cesar, del mismo modo que la aparición de nuevas
sucesivas ediciones. Los resultados son publicados con frecuencia en forma de artículos dispersos en varias revistas, de manera que esa información es inabordable al historiador. La Epigrafía como fuente histórica no ha sido utilizada siempre en los trabajos de investigación sobre el mundo antiguo. Otras veces se ha hecho de forma ocasional y con frecuencia para consultar sólo grandes inscripciones monumentales. En contrapartida, hace unos años hubo una tendencia que usaba la Epigrafía como única fuente de información. Hoy día se reconoce su importancia como fuente, aunque existe el riesgo de ser utilizada de forma exclusiva, esperando de ella más información de la que puede dar. Reconstruir hechos sólo a partir de la Epigrafía ha llevado a desenfoques de la realidad histórica.
Las inscripciones breves. Las inscripciones incompletas. Una parte de estas inscripciones aparecen dispersas en diversas revistas. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que un tema estudiado sólo con materiales epigráficos quedará incompleto por las mismas limitaciones de la información que ofrece. Resulta fácil manejar las inscripciones relacionadas con cuestiones políticas, administrativas, militares…, pero en el resto de casos es muy difícil. Se puede proponer el uso de técnicas especiales: Hay que tratar de datar las inscripciones lo más concretamente posible, para lo que se tendrán en cuenta las variables regionales. Debe prestarse especial atención a la función que tenía la inscripción en el momento en que se hizo. Por ejemplo, el CIL no reflejaba esto. A veces se ha recurrido a la estadística, pero para utilizarla hay que tener en cuenta que lo que vamos a encontrar es una realidad epigráfica, pero no sabemos cuantas inscripciones hubo. Por tanto, la técnica estadística sólo da resultados orientativos que hay que contrastar con otras fuentes. Además, sólo se debe aplicar cuando contemos con un número considerable de inscripciones relacionadas con un
tanto, mejor que a técnicas estadísticas, le Epigrafía se presta a técnicas comparativas. Primero hay que analizar cada una de las inscripciones y luego un conjunto de datos del mismo carácter pueden ser sometidos a comparación. La Epigrafía jurídica ofrece dificultades por el carácter mismo de todo texto jurídico. A pesar de ello, no se puede ignorar la gran importancia de esta fuente de información. En la Península Ibérica destacan las famosas leyes municipales o los pactos de hospitalidad. Por todo ello, podemos decir que no es sólo la Epigrafía del antiguo Oriente la que ofrece dificultades a los historiadores, sino que existen muchos epígrafes que aún hoy están sin descifrar. Es el caso del etrusco o las lenguas ibéricas. La labor del historiador debe moverse dentro de las coordenadas espaciotemporales que cada texto presenta. En la Península Ibérica los problemas de la Epigrafía son muy numerosos. Sabemos que algunas de las lenguas prerromanas son silábicas y otras alfabéticas. También sabemos que los signos tenían un origen griego, que el comienzo de la escritura ibérica hay que situarlo en el siglo V a.C. y que incluso se usó el alfabeto griego para escribir las lenguas indígenas. Aún así, todavía hay otras muchas cosas que no sabemos. A pesar de ello, la Epigrafía está llamada a resolver muchas preguntas en el campo político, social y económico del estudio del mundo antiguo. El historiador del mundo antiguo debe estar capacitado para interpretar los epígrafes. La inscripción constituye un rasgo distintivo de la cultura grecorromana. Intentar dar un número de inscripciones, aunque sea aproximado, resulta baldío, aunque podría decirse que hay medio millón. Las
inscripciones latinas, sobre todo de época republicana y altoimperial, van a constituir una forma palpable para comprender el desarrollo histórico de una región. Hay un problema de coexistencia de lenguas. El griego y el latín aparecen mezclados con contextos indígenas. Hay zonas de confluencia de las culturas griega y romana. En la zona de Palestina es palpable la coexistencia del latín, el griego y el arameo. La lengua semítica sólo en parte va a dejar pasar al latín como lengua fuerte. Son comunes los textos bilingües. Es el caso de la piedra Rosetta, que permitió a Champollion descifrar los jeroglíficos egipcios. En la Península Ibérica aparecen el ibérico y el celtibérico. En la Italia primitiva también existen ejemplos: Copa de Néstor (siglo VI a.C.). El latín aún no había evolucionado suficientemente.
Lápida de Pyrgi. Además del texto primitivo latino aparece el púnico y el etrusco. Las inscripciones, a pesar de su abundancia, tienen en sí una serie de limitaciones. Podemos afirmar que solamente una parcela limitada de la actividad humana constituiría el objeto de las inscripciones. Encontramos algunos aspectos jurídicos, religiosos, militares, funerarios y económicos. Las inscripciones, tanto las amplias como las abreviadas, seleccionaban los aspectos que querían mostrar a un lector contemporáneo, por lo que son parciales.
actualidad, los esfuerzos para la sistematización de la Epigrafía son dos: Revisión del CIL II. Programa Petrae, en el que participan las diferentes secciones de Historia Antigua universal de las Universidades españolas. Se hace una recopilación por provincias de las inscripciones. Esa inadecuación de las provincias actuales que las que fueron las provincias romanas implica un desequilibrio. El área donde han aparecido inscripciones romanas va desde Afganistán hasta Reino Unido y Noruega. Esa información debe manejarse en bloque para vislumbrar algunos aspectos de la vida romana en esos momentos. A veces las inscripciones constituyen el único elemento que nos permite ver determinados
La combinación de los datos epigráficos con los literarios y la aportación de los restos materiales nos permiten tener un conocimiento cabal de algunos temas. Es el caso de la Atenas clásica: funcionamiento de la asamblea, prosopografía, geografía política… por lo que se refiere al mundo latino, aunque las inscripciones en muchas áreas son de suma importancia, rara vez alcanzan la complejidad de contenido y la amplitud de volumen de las que aparecen en las ciudades griegas. En Roma se remontan al
rasgo distintivo en un momento muy avanzado de la República. En general, las inscripciones republicanas de Italia son de enorme importancia para el conocimiento de la evolución de la lengua latina y de las instituciones de la época. De esa época se conservan fundamentalmente dos tipos de inscripciones:
El fechar una inscripción constituye uno de los problemas más importantes a la hora de estudiar los documentos epigráficos. Se trata de la localización de un epígrafe en un año concreto o al menos en una época aproximada. Los datos obtenidos en una inscripción no son válidos si no se les asigna una fecha. Autores que se han ocupado del tema, como Thylander, Duncan Jones o Kajanto, revelan la imposibilidad de establecer unos criterios generales de datación para todas las regiones. Ese problema viene dado por la mayor o menor latinización de las regiones. También obedece al desarrollo económico desigual y a las diferencias regionales. Por ejemplo, si comparamos la epigrafía del siglo I de la zona del Bierzo con la epigrafía de la ciudad de Itálica vemos que es muy distinta. Mientras que en el primer caso es una epigrafía de carácter administrativo territorial, en el segundo caso es una epigrafía municipal referida a los cargos públicos e instituciones. En el Norte el único interés de los romanos se vinculaba a la explotación del oro. Por ello podemos decir que, como afirma Thylander, hay que analizar las inscripciones de cada región en sí mismas. En consecuencia, para el material epigráfico que se ha encontrado en Hispania se propone una investigación de carácter genérico basado en las características iconográficas del epígrafe. Eso permite aislar diferentes talleres de lapicidas y la época de su actividad. Existe toda una serie de criterios de validez general para todo el Imperio, de validez específica para alguna provincia y de validez particular para determinadas regiones. Criterios internos. Están referidos al contenido mismo de la inscripción. Existe la fechación a través de los títulos de los emperadores. Es uno de los criterios más fáciles para fechar, sobre todo el titulo referido a la
tribunicia de Trajano se refiere al año 119. También se puede fechar a través de los cónsules, que eran anuales. La expresión del consulado aparece siempre en ablativo absoluto. Un ejemplo aparece en el pacto de los zoelas, que está dividido en dos partes que se pueden fechar perfectamente a través de los distintos cónsules. En la primera para aparece M LICINIO CRASSO L CALPVRNIO PISONE CO(n)S(ulibus), lo que nos indica el año 27. En la segunda parte aparece GLABRIONE ET HOMVLLO COS, lo que nos lleva al año 152. Se puede fechar también por la existencia de algún hecho fechado por otro documento o a través de la presencia de algún personaje conocido. El estudio de estos personajes importantes es la prosopografía. El más conocido es el estudio de Jones sobre la prosopografía del Imperio romano, o el de Dale sobre el Bajo imperio. Puede fecharse por medio de la concesión a un núcleo urbano de un estatus determinado. Además,
IOM Dedicatoria a Júpiter Óptimo Máximo ANDERON SAC M VLPIVS Referencia a Trajano AVG LIB EVTVCHES PROC(urator) Procurador de las minas de la región de Albocala METALL(orum) ALBOC También se puede fechar a través de nombres idénticos. Esto sucede, por ejemplo, con las dos inscripciones halladas en León donde aparece el gobernador de esa provincia, que fue creada temporalmente por Caracalla en el Norte de Hispania.
de dos emperadores, lo que nos lleva a partir de Marco Aurelio y Lucio Vero. Criterios externos. Hay que tener en cuenta la composición de las inscripciones, y si ésta es breve o amplia. A este respecto, la brevedad es característica de las inscripciones más antiguas, aunque hay inscripciones breves en todas las épocas (el que la encarga no tiene dinero para más). La abundancia de contenido indica períodos más recientes. Otro sistema es a través de la expresión de la edad del difunto. Como norma general, en el siglo I la edad viene indicada por el genitivo: ANNOR(um) L. A partir del siglo II aparece la expresión VIXIT seguida de la edad en acusativo o ablativo, ya sean sólo los años o también los meses y los días. La expresión PLVS MINVSQUE rara vez aparece antes del siglo III. También se puede datar a partir del tipo de letra utilizado en la inscripción. Es lo que se conoce como criterio paleográfico. Cuando se habla de la paleografía de las inscripciones latinas hay que distinguir entre las inscripciones monumentales y las inscripciones privadas (entre ellas las funerarias). Sólo en las monumentales, que además suelen ser honoríficas, encontramos los tipos de letra capital (ya sea caligráfica, cuadrada o actuaria, o bien cursiva). Normalmente las letras más cuidadas se atribuyen a los siglos I y II d.C., pero se da la circunstancia de que inscripciones funerarias contemporáneas puedan mostrar tipos de letras diferentes aunque procedan del mismo cementerio. La paleografía varía según la habilidad del lapicida, por lo que una mala escritura no constituye la prueba de época tardía. Otro elemento externo es la existencia de la expresión DIS MANIBVS (DM). Se producen en cuanto a esta abreviatura unos cambios desde el siglo I hasta el IV. La fecha del paso entre la expresión completa y la abreviatura (DM) se produce a finales del siglo I o comienzos del II. El DM daría paso después a DMS (DIS MANIBVS SACRVM) a mediados del siglo II, y después a DMM a finales del siglo II
Se puede decir que existe una tipología de las inscripciones latinas en base a los elementos internos y externos: Elementos externos: forma de la piedra, disposición de los elementos decorativos (generalmente en la parte superior) y la ubicación de la inscripción en el conjunto. Los remates de la inscripción nos dan pie a una clasificación. Elementos internos. Se definiría la tipología de acuerdo con el contenido de la inscripción, tamaño del texto, tipo de letra, presencia o no de nexos, signos de separación… Por tanto, si tenemos en cuenta la forma , quizás las más comunes sean las estelas, inscripciones generalmente alargadas, que tienen una base destinada a ser hincada en la tierra, puesto que generalmente son inscripciones funerarias. El remate puede ser rectangular, triangular o semicircular. En segundo lugar están las aras, que reproducen los elementos de un templo: base, fusta y capitel
Luego estarían los pedestales, destinados a las estatuas. Se trata de inscripciones monumentales en las que existe la letra capital. Son inscripciones oficiales. Otro tipo son las placas, con una pequeña profundidad (menos de 20 centímetros). Los columbarios estaban destinados al reposo de los restos de los muertos. Los había de dos tipos:
jurídico: pactos de hospitalidad, leyes municipales, etc. también encontramos inscripciones específicas,
alfarero, y los graffiti, que son inscripciones con un carácter temporal (como las inscripciones electorales). Por último están las inscripciones rupestres, que se hacen sobre una piedra o una pared fija. TIPOLOGÍA DE LAS INSCRIPCIONES POR SU CONTENIDO. Muchos de estos textos no son exclusivamente de un tipo, sino que mezclan simultáneamente varios: textos funerarios y votivos, funerarios y honoríficos…
Inscripciones funerarias. Aparecen generalmente en estelas y en algunos casos en aras. Son documentos destinados al recuerdo de los difuntos. Las inscripciones funerarias, en su desarrollo completo, contienen los siguientes datos: Invocación a los dioses manes. Identificación del difunto. Edad con que murió. Identificación de la persona o personas que erigen el monumento, seguido de una fórmula muy común:
Inscripciones votivas. Aparecen en las aras, y en algunas estelas y bloques. Están dedicadas a las divinidades. Siguen el siguiente esquema: Nombre de la divinidad a que se dedica en dativo más SACRVM. Identificación del dedicante. Motivo de la dedicatoria. Fórmula consagratoria final:
organización de cualquier institución, también en época romana, hay niveles más o menos rígidos para quien
las inscripciones honoríficas, del grado inferior al superior o viceversa. La contribución de la Epigrafía para la reconstrucción de las etapas hace que este estudio sea imprescindible. La carrera senatorial es distinta de la ecuestre y de la decurional o municipal, si bien se
sociedad romana se escalonó con una serie de clases de acuerdo con el rendimiento de los ciudadanos. La cantidad de ese rendimiento varió con el paso de los siglos y eso hizo que la rigidez inicial se fuese debilitando. El esquema que vamos a ver es válido para todo el Alto Imperio. La carrera senatorial.
funciones preliminares que le introducían en la organización administrativa y militar. Uno de los cargos más comunes era el vigintivirato o tribunal de los soldados de una legión. Después había una variedad de opciones condicionadas por la edad, la experiencia y la jerarquía: Funciones administrativas:
El consulado. Era la magistratura suprema. Había que tener más de 33 años.
P(ublio) IVLIO IVNIANO MARTIALIANO C(larissimo) V(iro) CO(n)S(uli) QVAEST(ori) PROVINCIAE ASIAE TRIB(uno) PLEBEI PRAETORI CVRATORI CIVITATIS CA LENORVM CVRATORI VIARVM CLODIAE CASIAE ET CIMINIAE PRAEFECTO AERARI MILI TARIS PROCONSVLI PROVINCIAE MACEDONIAE RES PVBLICA CIRTENSIVM DE CRETO ORDINIS DEDIT DEDICAVITQVE El personaje al que va dedicada esta inscripción llega a ser cónsul, como indica justo después de su condición de senador (CV). Está dedicada por la ciudad de Cirte. Después del consulado vienen los demás cargos desempeñados por este personaje, de menos importante a más. La carrera ecuestre. Para ser senador había que tener un patrimonio de al menos 400000 sestercios. Si se era caballero
una carrera también estructurada. Durante los tres primeros años servía en mandos militares de pequeña
administrativos o militares reservados a su clase, las procuradurías y las prefecturas administrativas o militares. La prefectura del pretorio era el cargo más importante. Era el encargado de la guardia personal del emperador. También podía ejercer funciones religiosas, como los auríspices o los organizadores de las lupercales. Un ejemplo sería el siguiente: M(arco) PORCIO M(arci) FIL(lio) GAL(eria) NARBONENSI TRIB(uno) MIL(itum) LEG(ionis) XXII PRAEF(ecto) ALAE THRAC(um) HERCLAN(orum) PRAEF(ecto) ORAE MARITIMAE FLAMINI DIVORVM AVG(ustorum) PROVINCIAE HISP(aniae) CIT(erioris) [P(rovincia) H(ispania) C(iterior)] La carrera municipal.
L: Lucius. M: Marcus. M’: Marcius. N: Numerius. P: Publius. Q: Quintus. SER: Servius o Sergius. SEX: Sextus. S o SP: Spulius. TI o TIB: Tiberius. T: Titus. V: Vibius.
sólo cuando el niño tomaba la toga viril.
hombres, mujeres, niños, clientes, libertos… Son muy abundantes y generalmente acaban en –ius, menos algunos de procedencia etrusca que acaban en –erma. Los más frecuentes son los que pertenecen a las grandes familias patricias y a los emperadores, que se extendieron por el mundo gracias a los libertos. Los
la segunda mitad del siglo III tienden a abreviarse.
Su uso parece hacer sido más reciente que el de la tribu. Se extraen de singularidades corporales:
Por ejemplo, dentro de la familia Cornelia están los Escipiones, los Balbi… También servían para distinguir
Filiación.
nunca completo. En algunas provincias, cuando el padre lleva un nombre indígena, normalmente no se pone
Tribu. La repartición de los ciudadanos en tribus se remonta a Servio Tulio. En el 513 a.C. había 35 tribus, cuyo número no se rebasaría. Todo el que alcanzaba la ciudadanía era inscrito en una tribu. En el Imperio la tribu no corresponde a nada real, es un signo distintivo entre los ciudadanos romanos y quienes no gozaban de ese privilegio. A partir de Caracalla, cuando se extiende la ciudadanía a todo el Imperio, la indicación de tribu resulta inútil y sólo aparecerá en algunos monumentos. A finales del siglo III, con Diocleciano, cesa su uso. La tribu aparece generalmente abreviada, pero si aparece completa va en ablativo.
nombre de ciudad en ablativo o incluso en forma adjetival, o bien en genitivo.
a) Hijos legítimos.
D(is) M(anibus) M(arco) COSINIO PRISCO NEG(otiatore) SVA RIO TVCCIA PRIMA VXOR CVM QVO VI
emperador, aparece AUG(usti) LIB(ertus) o CAES(aris) LIB(ertus). De todas maneras, hay varias categorías de libertos:
Liberto de una ciudad. Hay diversas categorías. Los que son esclavos de un municipio o de una colonia,
colonia.
M(arco) TITIO M(arci) F(ilio) CL(ustumina) TI BARBIO TITIANO DECVRIONI EMONAE (enturioni) LEG(ionis) II ADIVTRIC(is) ITEM LEG(ionis) X FRETENS(is) HASTATO IN COH(orte) I (enturioni) LEG(ionis) II TRAIAN(eae) EX CORNICVLAR(io) PR(aefecti) PR(aetorio) LARTIA VERA FILIO PIISSIMO D(edit) D(e)D(icavitque) Puede ser una inscripción monumental, en la que una madre ensalza los cargos del hijo, o bien honorífica y funeraria al mismo tiempo, que es lo más normal. La C invertida puede significar dos cosas: en el Noroeste de la Península Ibérica significa “castro” y en inscripciones militares se usa para referirse a un centurión. La dedicante va siempre en nominativo: Lartia Vera. La persona a quien va dedicada la inscripción va en dativo: M. Titio M. F. Cl. Ti. Barbio Titiano.
la inscripción está mal. En ese caso olvidamos el error. Este hombre desempeñó varios cargos: Decurioni Emonae (genitivo locativo): decurión en Emona. (enturioni) leg(ionis) II Adiutric(is): centrurión de la II legión Adiutrix. (enturioni) leg(ionis) X Fretens(is): centurion de la X legión Fretensis. Hastato in coh(orte) I: portaenseña en la I cohorte. (enturioni) leg(ionis) II Traian(eae): centurion de la II legión Trajanea. Ex cornicular(io) pr(aefecti) pr(aetorio): ex secretario del prefecto del pretorio. Por lo que respecta a PR PR, a veces significa propretor, pero aquí no se refiere al propio
Traducción: “A Marco Titio Barbio Titiano, hijo de Marco, de la tribu Clustumina, decurión en Emona, centurión de la legión II Adiutrix, igualmente centurión de la legión X Fretense, portaenseña en la