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Epigrafía y numismática, Apuntes de Epigrafía

Asignatura: Epigrafía y numismatica, Profesor: , Carrera: Historia, Universidad: UNIOVI

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 02/09/2013

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Epigrafía y Numismática (por Ros)1
TEMA 1
LA EPIGRAFÍA COMO CIENCIA AUXILIAR DE LA HISTORIA. LAS
INSCRIPCIONES, FUENTES FUNDAMENTALES PARA EL CONOCIMIENTO DE LA
ANTIGÜEDAD.
Epigrafía
viene del griego
epi
(“escribir”) y
graphos
(“escribir”), es decir, se refiere a la escritura
sobre material duro. Se conoce con este nombre la ciencia que tiene por objeto el estudio y
desciframiento de las inscripciones. Sin embargo, no existe una definición exacta de su contenido, así
como una delimitación exacta de su tarea, ya que es una disciplina con una gran connotación práctica. No
obstante, la podemos definir globalmente como la ciencia que se ocupa de la documentación de la
Antigüedad que no reviste un carácter literario y que aparece grabada sobre un material perdurable y
duro como la piedra, el metal o la cerámica.
Las inscripciones, aunque generalmente están en prosa, pueden también estar en verso, como las
inscripciones deportivas o la inscripción dedicada a Diana por Marco Tulio, lugarteniente de la legión VII
Gémina.
¿Qué tipo de documentos son objeto de estudio por parte de la Epigrafía? La Arqueología se
interesa por los monumentos y objetos materiales, la Historiografía se ocupa del estudio de los
historiadores antiguos y la Epigrafía es la ciencia de las inscripciones (epígrafes en verso y en prosa,
siendo estos últimos más numerosos). Por tanto, su objetivo es estudiar los textos que no nos son
conocidos a través de los monumentos o de los manuscritos, sino los que aparecen sobre soportes duros.
Ello no quiere decir que no haya otros textos sobre materiales duros, a los que se conoce como
instrumenta
, destacando los objetos de bronce (como las leyes municipales, los diplomas militares, las
tabula patronatus
…) y de cerámica (en los que aparecen las legiones de cada zona).
La Epigrafía no constituye una ciencia de las cosas mudas, como la Arqueología, sino que aporta
referencias precisas, a condición de que sepamos descifrar, reconstruir, interpretar, traducir y comentar
correctamente el contenido de dichas inscripciones, el campo epigráfico. Eso acarrea no pocos problemas
técnicos. Las inscripciones antiguas más corrientes están en griego y en latín, pero también las hay
semíticas, persas, siriacas, cretenses o micénicas. Para su análisis se requiere un buen conocimiento de
esas lenguas antiguas, así como de numerosas particularidades del lenguaje gráfico. Así, la lectura y la
interpretación de las inscripciones constituyen una ciencia en misma. Estas inscripciones se van
recopilando a lo largo de los años en la revista
L’Anné Epigrafique
.
El desciframiento de los epígrafes supone un trabajo arduo y el conocimiento preciso de muchas
técnicas. Hay que conocer las abreviaturas utilizadas por el lapicida. Hay que hacer una presentación
correcta de las resoluciones que el campo epigráfico presenta. Sobre todo hay que completar el texto, que
a veces aparece fragmentado, provocando una serie de lagunas. Las restituciones de ese texto se hacen
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TEMA 1

LA EPIGRAFÍA COMO CIENCIA AUXILIAR DE LA HISTORIA. LAS

INSCRIPCIONES, FUENTES FUNDAMENTALES PARA EL CONOCIMIENTO DE LA

ANTIGÜEDAD.

Epigrafía viene del griego epi (“escribir”) y graphos (“escribir”), es decir, se refiere a la escritura

sobre material duro. Se conoce con este nombre la ciencia que tiene por objeto el estudio y desciframiento de las inscripciones. Sin embargo, no existe una definición exacta de su contenido, así como una delimitación exacta de su tarea, ya que es una disciplina con una gran connotación práctica. No obstante, la podemos definir globalmente como la ciencia que se ocupa de la documentación de la Antigüedad que no reviste un carácter literario y que aparece grabada sobre un material perdurable y duro como la piedra, el metal o la cerámica. Las inscripciones, aunque generalmente están en prosa, pueden también estar en verso, como las inscripciones deportivas o la inscripción dedicada a Diana por Marco Tulio, lugarteniente de la legión VII Gémina. ¿Qué tipo de documentos son objeto de estudio por parte de la Epigrafía? La Arqueología se interesa por los monumentos y objetos materiales, la Historiografía se ocupa del estudio de los historiadores antiguos y la Epigrafía es la ciencia de las inscripciones (epígrafes en verso y en prosa, siendo estos últimos más numerosos). Por tanto, su objetivo es estudiar los textos que no nos son conocidos a través de los monumentos o de los manuscritos, sino los que aparecen sobre soportes duros. Ello no quiere decir que no haya otros textos sobre materiales duros, a los que se conoce como

instrumenta , destacando los objetos de bronce (como las leyes municipales, los diplomas militares, las

tabula patronatus…) y de cerámica (en los que aparecen las legiones de cada zona).

La Epigrafía no constituye una ciencia de las cosas mudas, como la Arqueología, sino que aporta referencias precisas, a condición de que sepamos descifrar, reconstruir, interpretar, traducir y comentar correctamente el contenido de dichas inscripciones, el campo epigráfico. Eso acarrea no pocos problemas técnicos. Las inscripciones antiguas más corrientes están en griego y en latín, pero también las hay semíticas, persas, siriacas, cretenses o micénicas. Para su análisis se requiere un buen conocimiento de esas lenguas antiguas, así como de numerosas particularidades del lenguaje gráfico. Así, la lectura y la interpretación de las inscripciones constituyen una ciencia en sí misma. Estas inscripciones se van

recopilando a lo largo de los años en la revista L’Anné Epigrafique.

El desciframiento de los epígrafes supone un trabajo arduo y el conocimiento preciso de muchas técnicas. Hay que conocer las abreviaturas utilizadas por el lapicida. Hay que hacer una presentación correcta de las resoluciones que el campo epigráfico presenta. Sobre todo hay que completar el texto, que a veces aparece fragmentado, provocando una serie de lagunas. Las restituciones de ese texto se hacen

entre corchetes. Para la reconstrucción se hace un estudio de los intervalos existentes entre cada línea y cada letra, haciendo un cálculo de dichos intervalos. Resulta, por tanto, que la interpretación de las inscripciones es una ciencia lenta y minuciosa que nos lleva a equilibrar el número de letras en cada línea y que está sujeta siempre a revisión. En consecuencia, su análisis es una labor de especialistas, los epigrafistas. Como momento final del análisis de las inscripciones está la publicación de las mismas. Lo mejor

sería que todas estuvieran reunidas en corpora provinciales, pero eso es imposible porque cada día

aparecen inscripciones nuevas como consecuencia del azar y de las excavaciones arqueológicas. La interpretación de las inscripciones progresa sin cesar, del mismo modo que la aparición de nuevas

inscripciones permite reconstruir otras incompletas. Para ello, se añaden adenda y corrigenda en las

sucesivas ediciones. Los resultados son publicados con frecuencia en forma de artículos dispersos en varias revistas, de manera que esa información es inabordable al historiador. La Epigrafía como fuente histórica no ha sido utilizada siempre en los trabajos de investigación sobre el mundo antiguo. Otras veces se ha hecho de forma ocasional y con frecuencia para consultar sólo grandes inscripciones monumentales. En contrapartida, hace unos años hubo una tendencia que usaba la Epigrafía como única fuente de información. Hoy día se reconoce su importancia como fuente, aunque existe el riesgo de ser utilizada de forma exclusiva, esperando de ella más información de la que puede dar. Reconstruir hechos sólo a partir de la Epigrafía ha llevado a desenfoques de la realidad histórica.

 Las inscripciones breves.  Las inscripciones incompletas.  Una parte de estas inscripciones aparecen dispersas en diversas revistas. En cualquier caso, hay que tener en cuenta que un tema estudiado sólo con materiales epigráficos quedará incompleto por las mismas limitaciones de la información que ofrece. Resulta fácil manejar las inscripciones relacionadas con cuestiones políticas, administrativas, militares…, pero en el resto de casos es muy difícil. Se puede proponer el uso de técnicas especiales:  Hay que tratar de datar las inscripciones lo más concretamente posible, para lo que se tendrán en cuenta las variables regionales.  Debe prestarse especial atención a la función que tenía la inscripción en el momento en que se hizo. Por ejemplo, el CIL no reflejaba esto.  A veces se ha recurrido a la estadística, pero para utilizarla hay que tener en cuenta que lo que vamos a encontrar es una realidad epigráfica, pero no sabemos cuantas inscripciones hubo. Por tanto, la técnica estadística sólo da resultados orientativos que hay que contrastar con otras fuentes. Además, sólo se debe aplicar cuando contemos con un número considerable de inscripciones relacionadas con un

tema concreto. Por ejemplo, en España sólo hay dos o tres inscripciones referidas a los duoviri. Por

tanto, mejor que a técnicas estadísticas, le Epigrafía se presta a técnicas comparativas. Primero hay que analizar cada una de las inscripciones y luego un conjunto de datos del mismo carácter pueden ser sometidos a comparación.  La Epigrafía jurídica ofrece dificultades por el carácter mismo de todo texto jurídico. A pesar de ello, no se puede ignorar la gran importancia de esta fuente de información. En la Península Ibérica destacan las famosas leyes municipales o los pactos de hospitalidad. Por todo ello, podemos decir que no es sólo la Epigrafía del antiguo Oriente la que ofrece dificultades a los historiadores, sino que existen muchos epígrafes que aún hoy están sin descifrar. Es el caso del etrusco o las lenguas ibéricas. La labor del historiador debe moverse dentro de las coordenadas espaciotemporales que cada texto presenta. En la Península Ibérica los problemas de la Epigrafía son muy numerosos. Sabemos que algunas de las lenguas prerromanas son silábicas y otras alfabéticas. También sabemos que los signos tenían un origen griego, que el comienzo de la escritura ibérica hay que situarlo en el siglo V a.C. y que incluso se usó el alfabeto griego para escribir las lenguas indígenas. Aún así, todavía hay otras muchas cosas que no sabemos. A pesar de ello, la Epigrafía está llamada a resolver muchas preguntas en el campo político, social y económico del estudio del mundo antiguo. El historiador del mundo antiguo debe estar capacitado para interpretar los epígrafes. La inscripción constituye un rasgo distintivo de la cultura grecorromana. Intentar dar un número de inscripciones, aunque sea aproximado, resulta baldío, aunque podría decirse que hay medio millón. Las

inscripciones latinas, sobre todo de época republicana y altoimperial, van a constituir una forma palpable para comprender el desarrollo histórico de una región. Hay un problema de coexistencia de lenguas. El griego y el latín aparecen mezclados con contextos indígenas. Hay zonas de confluencia de las culturas griega y romana. En la zona de Palestina es palpable la coexistencia del latín, el griego y el arameo. La lengua semítica sólo en parte va a dejar pasar al latín como lengua fuerte. Son comunes los textos bilingües. Es el caso de la piedra Rosetta, que permitió a Champollion descifrar los jeroglíficos egipcios. En la Península Ibérica aparecen el ibérico y el celtibérico. En la Italia primitiva también existen ejemplos:  Copa de Néstor (siglo VI a.C.). El latín aún no había evolucionado suficientemente.

 Lapis Níger. Está escrita verticalmente de abajo a arriba y de arriba abajo, es decir, es bustrofédica.

 Lápida de Pyrgi. Además del texto primitivo latino aparece el púnico y el etrusco. Las inscripciones, a pesar de su abundancia, tienen en sí una serie de limitaciones. Podemos afirmar que solamente una parcela limitada de la actividad humana constituiría el objeto de las inscripciones. Encontramos algunos aspectos jurídicos, religiosos, militares, funerarios y económicos. Las inscripciones, tanto las amplias como las abreviadas, seleccionaban los aspectos que querían mostrar a un lector contemporáneo, por lo que son parciales.

En cuanto a los corpora del mundo latino, destacan Nèe Epigrafique e Hispania Epigráfica. En la

actualidad, los esfuerzos para la sistematización de la Epigrafía son dos:  Revisión del CIL II.  Programa Petrae, en el que participan las diferentes secciones de Historia Antigua universal de las Universidades españolas. Se hace una recopilación por provincias de las inscripciones. Esa inadecuación de las provincias actuales que las que fueron las provincias romanas implica un desequilibrio. El área donde han aparecido inscripciones romanas va desde Afganistán hasta Reino Unido y Noruega. Esa información debe manejarse en bloque para vislumbrar algunos aspectos de la vida romana en esos momentos. A veces las inscripciones constituyen el único elemento que nos permite ver determinados

aspectos, como los territorios imperiales con un saltus al frente.

La combinación de los datos epigráficos con los literarios y la aportación de los restos materiales nos permiten tener un conocimiento cabal de algunos temas. Es el caso de la Atenas clásica: funcionamiento de la asamblea, prosopografía, geografía política… por lo que se refiere al mundo latino, aunque las inscripciones en muchas áreas son de suma importancia, rara vez alcanzan la complejidad de contenido y la amplitud de volumen de las que aparecen en las ciudades griegas. En Roma se remontan al

período de la monarquía, pero las inscripciones de leyes o de cursus honorum sólo van a convertirse en

rasgo distintivo en un momento muy avanzado de la República. En general, las inscripciones republicanas de Italia son de enorme importancia para el conocimiento de la evolución de la lengua latina y de las instituciones de la época. De esa época se conservan fundamentalmente dos tipos de inscripciones:

DATACIÓN DE LAS INSCRIPCIONES.

El fechar una inscripción constituye uno de los problemas más importantes a la hora de estudiar los documentos epigráficos. Se trata de la localización de un epígrafe en un año concreto o al menos en una época aproximada. Los datos obtenidos en una inscripción no son válidos si no se les asigna una fecha. Autores que se han ocupado del tema, como Thylander, Duncan Jones o Kajanto, revelan la imposibilidad de establecer unos criterios generales de datación para todas las regiones. Ese problema viene dado por la mayor o menor latinización de las regiones. También obedece al desarrollo económico desigual y a las diferencias regionales. Por ejemplo, si comparamos la epigrafía del siglo I de la zona del Bierzo con la epigrafía de la ciudad de Itálica vemos que es muy distinta. Mientras que en el primer caso es una epigrafía de carácter administrativo territorial, en el segundo caso es una epigrafía municipal referida a los cargos públicos e instituciones. En el Norte el único interés de los romanos se vinculaba a la explotación del oro. Por ello podemos decir que, como afirma Thylander, hay que analizar las inscripciones de cada región en sí mismas. En consecuencia, para el material epigráfico que se ha encontrado en Hispania se propone una investigación de carácter genérico basado en las características iconográficas del epígrafe. Eso permite aislar diferentes talleres de lapicidas y la época de su actividad. Existe toda una serie de criterios de validez general para todo el Imperio, de validez específica para alguna provincia y de validez particular para determinadas regiones. Criterios internos. Están referidos al contenido mismo de la inscripción. Existe la fechación a través de los títulos de los emperadores. Es uno de los criterios más fáciles para fechar, sobre todo el titulo referido a la

tribunicia potestate, que se renovaba cada año, lo que nos permite aquilatar. Así, la XXIII potestad

tribunicia de Trajano se refiere al año 119. También se puede fechar a través de los cónsules, que eran anuales. La expresión del consulado aparece siempre en ablativo absoluto. Un ejemplo aparece en el pacto de los zoelas, que está dividido en dos partes que se pueden fechar perfectamente a través de los distintos cónsules. En la primera para aparece M LICINIO CRASSO L CALPVRNIO PISONE CO(n)S(ulibus), lo que nos indica el año 27. En la segunda parte aparece GLABRIONE ET HOMVLLO COS, lo que nos lleva al año 152. Se puede fechar también por la existencia de algún hecho fechado por otro documento o a través de la presencia de algún personaje conocido. El estudio de estos personajes importantes es la prosopografía. El más conocido es el estudio de Jones sobre la prosopografía del Imperio romano, o el de Dale sobre el Bajo imperio. Puede fecharse por medio de la concesión a un núcleo urbano de un estatus determinado. Además,

hay que tener en cuenta la existencia de duoviri en la inscripción, síntomas de que el proceso de

municipalización se había completado en esa ciudad, algo que se intensifica a partir de la concesión del ius

latii por Vespasiano. También encontramos inscripciones con las expresiones Augusti libertus (liberto

imperial) y Caesar servís (esclavo del emperador). En el primer caso, los praenomina y los nomina nos

ofrecen un término ad quem aproximativo. Por ejemplo:

IOM Dedicatoria a Júpiter Óptimo Máximo ANDERON SAC M VLPIVS Referencia a Trajano AVG LIB EVTVCHES PROC(urator) Procurador de las minas de la región de Albocala METALL(orum) ALBOC También se puede fechar a través de nombres idénticos. Esto sucede, por ejemplo, con las dos inscripciones halladas en León donde aparece el gobernador de esa provincia, que fue creada temporalmente por Caracalla en el Norte de Hispania.

También se utilizan criterios arqueológicos. Si aparece un Auggustorum libertus (con dos g) habla

de dos emperadores, lo que nos lleva a partir de Marco Aurelio y Lucio Vero. Criterios externos. Hay que tener en cuenta la composición de las inscripciones, y si ésta es breve o amplia. A este respecto, la brevedad es característica de las inscripciones más antiguas, aunque hay inscripciones breves en todas las épocas (el que la encarga no tiene dinero para más). La abundancia de contenido indica períodos más recientes. Otro sistema es a través de la expresión de la edad del difunto. Como norma general, en el siglo I la edad viene indicada por el genitivo: ANNOR(um) L. A partir del siglo II aparece la expresión VIXIT seguida de la edad en acusativo o ablativo, ya sean sólo los años o también los meses y los días. La expresión PLVS MINVSQUE rara vez aparece antes del siglo III. También se puede datar a partir del tipo de letra utilizado en la inscripción. Es lo que se conoce como criterio paleográfico. Cuando se habla de la paleografía de las inscripciones latinas hay que distinguir entre las inscripciones monumentales y las inscripciones privadas (entre ellas las funerarias). Sólo en las monumentales, que además suelen ser honoríficas, encontramos los tipos de letra capital (ya sea caligráfica, cuadrada o actuaria, o bien cursiva). Normalmente las letras más cuidadas se atribuyen a los siglos I y II d.C., pero se da la circunstancia de que inscripciones funerarias contemporáneas puedan mostrar tipos de letras diferentes aunque procedan del mismo cementerio. La paleografía varía según la habilidad del lapicida, por lo que una mala escritura no constituye la prueba de época tardía. Otro elemento externo es la existencia de la expresión DIS MANIBVS (DM). Se producen en cuanto a esta abreviatura unos cambios desde el siglo I hasta el IV. La fecha del paso entre la expresión completa y la abreviatura (DM) se produce a finales del siglo I o comienzos del II. El DM daría paso después a DMS (DIS MANIBVS SACRVM) a mediados del siglo II, y después a DMM a finales del siglo II

TEMA 3

TIPOLOGÍA DE LAS INSCRIPCIONES DE ACUERDO CON SU FORMA Y

CONTENIDO. INSCRIPCIONES VOTIVAS, FUNERARIAS, MONUMENTALES Y

HONORÍFICAS. EPIGRAFÍA JURÍDICA. INSTRUMENTA. INSCRIPCIONES

SOBRE CERÁMICA.

Se puede decir que existe una tipología de las inscripciones latinas en base a los elementos internos y externos:  Elementos externos: forma de la piedra, disposición de los elementos decorativos (generalmente en la parte superior) y la ubicación de la inscripción en el conjunto. Los remates de la inscripción nos dan pie a una clasificación.  Elementos internos. Se definiría la tipología de acuerdo con el contenido de la inscripción, tamaño del texto, tipo de letra, presencia o no de nexos, signos de separación… Por tanto, si tenemos en cuenta la forma , quizás las más comunes sean las estelas, inscripciones generalmente alargadas, que tienen una base destinada a ser hincada en la tierra, puesto que generalmente son inscripciones funerarias. El remate puede ser rectangular, triangular o semicircular. En segundo lugar están las aras, que reproducen los elementos de un templo: base, fusta y capitel

(arquitrabe, friso y cornisa). Son inscripciones votivas que disponen en su parte superior de un foculus o

varios foculi para el depósito de las ofrendas.

Luego estarían los pedestales, destinados a las estatuas. Se trata de inscripciones monumentales en las que existe la letra capital. Son inscripciones oficiales. Otro tipo son las placas, con una pequeña profundidad (menos de 20 centímetros). Los columbarios estaban destinados al reposo de los restos de los muertos. Los había de dos tipos:

 Cupa. Se ponían a la vera de los caminos. Luego se pasará a los sarcófagos.

 Urna. Osario para las cenizas.

Otro tipo son las tesseras o tabulas de bronce. En ellas se contienen documentos de carácter

jurídico: pactos de hospitalidad, leyes municipales, etc. también encontramos inscripciones específicas,

como los miliarios (para marcar las distancias entre los lugares), los instrumenta, que son las marcas de

alfarero, y los graffiti, que son inscripciones con un carácter temporal (como las inscripciones electorales). Por último están las inscripciones rupestres, que se hacen sobre una piedra o una pared fija. TIPOLOGÍA DE LAS INSCRIPCIONES POR SU CONTENIDO. Muchos de estos textos no son exclusivamente de un tipo, sino que mezclan simultáneamente varios: textos funerarios y votivos, funerarios y honoríficos…

Inscripciones funerarias. Aparecen generalmente en estelas y en algunos casos en aras. Son documentos destinados al recuerdo de los difuntos. Las inscripciones funerarias, en su desarrollo completo, contienen los siguientes datos:  Invocación a los dioses manes.  Identificación del difunto.  Edad con que murió.  Identificación de la persona o personas que erigen el monumento, seguido de una fórmula muy común:

FC ( Faciendum Curavit). Si son varios dedicantes se pone curaverunt.

 Fórmula final: HSE ( Hic situs/sita est). Si son varios los difuntos se pone HSS ( hic siti sunt). A veces

se completa con STTL ( sit tibi terra levis).

Inscripciones votivas. Aparecen en las aras, y en algunas estelas y bloques. Están dedicadas a las divinidades. Siguen el siguiente esquema:  Nombre de la divinidad a que se dedica en dativo más SACRVM.  Identificación del dedicante.  Motivo de la dedicatoria.  Fórmula consagratoria final:

  • ALVS ( animo libens votum solvit).
  • ALP ( animo libens posuit).
  • VSLM ( votum solvit libens merito) Inscripciones monumentales. Aparecen en los monumentos públicos. A menudo están relacionadas con el emperador y su familia. Las inscripciones monumentales usan escritura capital. Casi toda la superficie de la piedra corresponde al campo epigráfico. El encuadre recibe el nombre de cartela. Las líneas de la inscripción aparecen perfectamente delimitadas en escritura capital. Todos los documentos oficiales utilizan la misma escritura. En ellas se hace referencia a las circunstancias de la construcción del monumento. Aparecen la fecha, las personalidades ligadas directamente a esa construcción e incluso la divinidad a que ese monumento fue dedicado. Son famosas las dos inscripciones del puente de Chaves. Una de ellas informa de que fue concluido en tiempos de Trajano, y la otra se refiere a una obra emprendida por la legión VII Gémina y costeada por los pueblos vecinos. En el puente de Alcántara ha aparecido una inscripción similar. Inscripciones honoríficas. Unas tienen que ver con el emperador y su familia y otras con ciudadanos. En ellas se enumeran los

títulos del emperador y los cargos y honores de los ciudadanos. En ellas se detalla el cursus honorum de un

TEMA 4

EL NOMBRE ROMANO. NOMBRES Y TÍTULOS DE LOS EMPERADORES Y DEMÁS

MIEMBROS DE LA FAMILIA IMPERIAL. EL CURSUS HONORUM. EPIGRAFÍA

PÚBLICA.

EL CURSUS HONORUM.

Las mejores inscripciones que se hicieron en Roma suelen referirse al cursus honorum. En la

organización de cualquier institución, también en época romana, hay niveles más o menos rígidos para quien

quiera ascender. Eso es lo que se conoce como cursus honorum. Esa carrera aparece frecuentemente en

las inscripciones honoríficas, del grado inferior al superior o viceversa. La contribución de la Epigrafía para la reconstrucción de las etapas hace que este estudio sea imprescindible. La carrera senatorial es distinta de la ecuestre y de la decurional o municipal, si bien se

podía promocionar de una a otra. El decurión tenía posibilidades de ascender a eques, bien por sus méritos,

por su riqueza o por el favor imperial ( ad lectio). Los caballeros podían ascender al orden senatorial. La

sociedad romana se escalonó con una serie de clases de acuerdo con el rendimiento de los ciudadanos. La cantidad de ese rendimiento varió con el paso de los siglos y eso hizo que la rigidez inicial se fuese debilitando. El esquema que vamos a ver es válido para todo el Alto Imperio. La carrera senatorial.

El senador (VC – vir clarissimus) entraba a partir de los 18 años a desempeñar una serie de

funciones preliminares que le introducían en la organización administrativa y militar. Uno de los cargos más comunes era el vigintivirato o tribunal de los soldados de una legión. Después había una variedad de opciones condicionadas por la edad, la experiencia y la jerarquía:  Funciones administrativas:

  • Proconsulado o gobierno de una provincia.
  • La prefectura urbana. Era el más alto cargo del orden senatorial.  Funciones militares. La más importante era la legación de una legión. A esa comandancia se unía en circunstancias especiales el gobierno de una provincia.  Funciones religiosas. Determinados cargos sacerdotales sólo podían ser ocupados por miembros del orden senatorial: augures, pontífices, vestales, etc. Las magistraturas anuales eran las que condicionaban el acceso a estos cargos. Esas magistraturas anuales eran:  La cuestura. Había que tener más de 25 años.  El tribunado de la plebe. Este cargo no podía ser desempeñado por los patricios.  La edilidad.  La pretura. Había que tener más de 30 años.

 El consulado. Era la magistratura suprema. Había que tener más de 33 años.

Un ejemplo de cursus honorum del orden senatorial sería el siguiente:

P(ublio) IVLIO IVNIANO MARTIALIANO C(larissimo) V(iro) CO(n)S(uli) QVAEST(ori) PROVINCIAE ASIAE TRIB(uno) PLEBEI PRAETORI CVRATORI CIVITATIS CA LENORVM CVRATORI VIARVM CLODIAE CASIAE ET CIMINIAE PRAEFECTO AERARI MILI TARIS PROCONSVLI PROVINCIAE MACEDONIAE RES PVBLICA CIRTENSIVM DE CRETO ORDINIS DEDIT DEDICAVITQVE El personaje al que va dedicada esta inscripción llega a ser cónsul, como indica justo después de su condición de senador (CV). Está dedicada por la ciudad de Cirte. Después del consulado vienen los demás cargos desempeñados por este personaje, de menos importante a más. La carrera ecuestre. Para ser senador había que tener un patrimonio de al menos 400000 sestercios. Si se era caballero

había que contar con un millón para pasar a senador. El caballero era llamado egregius vir. Desempeñaba

una carrera también estructurada. Durante los tres primeros años servía en mandos militares de pequeña

importancia: praefectus cortis, praefectus alae, tribunus legionis… Eso le servía para acceder a os cargos

administrativos o militares reservados a su clase, las procuradurías y las prefecturas administrativas o militares. La prefectura del pretorio era el cargo más importante. Era el encargado de la guardia personal del emperador. También podía ejercer funciones religiosas, como los auríspices o los organizadores de las lupercales. Un ejemplo sería el siguiente: M(arco) PORCIO M(arci) FIL(lio) GAL(eria) NARBONENSI TRIB(uno) MIL(itum) LEG(ionis) XXII PRAEF(ecto) ALAE THRAC(um) HERCLAN(orum) PRAEF(ecto) ORAE MARITIMAE FLAMINI DIVORVM AVG(ustorum) PROVINCIAE HISP(aniae) CIT(erioris) [P(rovincia) H(ispania) C(iterior)] La carrera municipal.

 L: Lucius.  M: Marcus.  M’: Marcius.  N: Numerius.  P: Publius.  Q: Quintus.  SER: Servius o Sergius.  SEX: Sextus.  S o SP: Spulius.  TI o TIB: Tiberius.  T: Titus.  V: Vibius.

Se trata del nombre individual, por oposición al nomen, que era el nombre común a toda una gens.

Los praenomina de una familia numerosa servían para diferenciar a cada hijo por el orden de nacimiento:

Primus, Secundus, Tertius… El praenomen se recibía al noveno día del nacimiento y se inscribía en el censo

sólo cuando el niño tomaba la toga viril.

Las mujeres no llevan praenomen en los monumentos. No obstante, en inscripciones republicanas sí

aparecen tria nomina en mujeres.

A veces encontramos nomina usados como praenomina, sobre todo a partir del siglo II d.C.: Aelius,

Aurelius, Aemilius… Excepcionalmente, algunos cognomina se usan como praenomina: Rufus.

Nomen.

Es el gentilicio, con el que se denomina a todos los miembros de una gens. Llevan el mismo los

hombres, mujeres, niños, clientes, libertos… Son muy abundantes y generalmente acaban en –ius, menos algunos de procedencia etrusca que acaban en –erma. Los más frecuentes son los que pertenecen a las grandes familias patricias y a los emperadores, que se extendieron por el mundo gracias a los libertos. Los

extranjeros ( peregrini) y soldados a los que se les concede el derecho de ciudadanía también reciben el

nomen del emperador que les concede esa promoción social.

Los gentilicios, al contrario que los praenomina, se escriben con todas las letras y sólo a partir de

la segunda mitad del siglo III tienden a abreviarse.

Cognomen.

Su uso parece hacer sido más reciente que el de la tribu. Se extraen de singularidades corporales:

Barbatus, Nassicus, Maximus, Rufus, Glaucus… Servían para distinguir diversas ramas de una misma gens.

Por ejemplo, dentro de la familia Cornelia están los Escipiones, los Balbi… También servían para distinguir

escisiones de una misma rama: Cornelius Scipio Nassicus. En los últimos años de la República se recibía un

cognomen ex virtutem, por los méritos realizados: Cornelius Scipio Africanus.

El número de cognomina puede variar. No es raro encontrar muchos para una sola persona. A partir

de los siglos II y III el número de cognomina se multiplica extraordinariamente.

Filiación.

Consistía en certificar la libertad del personaje quel o llevaba. Se pone justo detrás del nomen. Se

expresa por medio del praenomen del padre en genitivo (normalmente abreviado) seguido de filius, casi

nunca completo. En algunas provincias, cuando el padre lleva un nombre indígena, normalmente no se pone

filius. Cuando la filiación viene por el nombre de la madre es que el hijo no ha nacido de una unión legítima.

Tribu. La repartición de los ciudadanos en tribus se remonta a Servio Tulio. En el 513 a.C. había 35 tribus, cuyo número no se rebasaría. Todo el que alcanzaba la ciudadanía era inscrito en una tribu. En el Imperio la tribu no corresponde a nada real, es un signo distintivo entre los ciudadanos romanos y quienes no gozaban de ese privilegio. A partir de Caracalla, cuando se extiende la ciudadanía a todo el Imperio, la indicación de tribu resulta inútil y sólo aparecerá en algunos monumentos. A finales del siglo III, con Diocleciano, cesa su uso. La tribu aparece generalmente abreviada, pero si aparece completa va en ablativo.

Origo (patria).

Viene detrás del cognomen. Cuando se usa el nombre de la ciudad se pone en ablativo o bien en

forma de adjetivo. Con la palabra natione se indica el territorio de origen: D M LAURELIO FORTI

NATIONE SARDO. En ocasiones aisladas se expresa el domicilio con la palabra domo seguida de un

nombre de ciudad en ablativo o incluso en forma adjetival, o bien en genitivo.

Transmisión del praenomen, nomen y cognomen.

a) Hijos legítimos.

Son los hijos fruto de parejas unidas en iustae nupcial. El nomen es el del padre. Respecto al

praenomen no hay reglas, normalmente el hijo mayor recibe el praenomen del padre. Por ejemplo, el hijo de

Publius Cornelius Scipio se llamaba Publius Cornelius Scipio Africanus, y el hijo de éste era Publius

Cornelius Scipio Aemilianus. Podemos decir que en cada familia había una serie de praenomina hereditarios.

No hay normas comunes, pero sí algunos principios, para la transmisión del cognomen. Al inicio del

Imperio el primer hijo toma el de su padre sin cambios. El segundo hijo toma el cognomen de su madre. El

tercer hijo toma un cognomen derivado del cognomen del padre. Así, por ejemplo:

D(is) M(anibus) M(arco) COSINIO PRISCO NEG(otiatore) SVA RIO TVCCIA PRIMA VXOR CVM QVO VI

Normalmente presentan tria nomina. El praenomen y el nomen es recibido de sus dueños al mismo

tiempo que su libertad. Como cognomen conservan su nombre de esclavo. Cuando se trata de un liberto del

emperador, aparece AUG(usti) LIB(ertus) o CAES(aris) LIB(ertus). De todas maneras, hay varias categorías de libertos:

 Liberto de un hombre. Toma el praenomen y el nomen del dueño.

 Liberto de una mujer. Toma el nomen de la mujer y el praenomen del padre de su patrona. Además, se

añade una C invertida seguida de una L, L, que significa Gaiae libertus.

 Liberto de una ciudad. Hay diversas categorías. Los que son esclavos de un municipio o de una colonia,

cuando son liberados reciben el nombre Publicius o un gentilicio que figura entre los cognomina de la

colonia.

 Libertos de un collegium. Tomaban a menudo un nombre derivado de la profesión de los miembros del

collegium.

PRÁCTICAS

EL NOMBRE ROMANO Y SUS ELEMENTOS.

1. Leibach.

M(arco) TITIO M(arci) F(ilio) CL(ustumina) TI BARBIO TITIANO DECVRIONI EMONAE (enturioni) LEG(ionis) II ADIVTRIC(is) ITEM LEG(ionis) X FRETENS(is) HASTATO IN COH(orte) I (enturioni) LEG(ionis) II TRAIAN(eae) EX CORNICVLAR(io) PR(aefecti) PR(aetorio) LARTIA VERA FILIO PIISSIMO D(edit) D(e)D(icavitque) Puede ser una inscripción monumental, en la que una madre ensalza los cargos del hijo, o bien honorífica y funeraria al mismo tiempo, que es lo más normal. La C invertida puede significar dos cosas: en el Noroeste de la Península Ibérica significa “castro” y en inscripciones militares se usa para referirse a un centurión. La dedicante va siempre en nominativo: Lartia Vera. La persona a quien va dedicada la inscripción va en dativo: M. Titio M. F. Cl. Ti. Barbio Titiano.

El praenomen es M(arco), el nomen Titio, la filiación es M(arci) F(ilio), la tribu es CL(ustumina), mientras

que presenta dos cognomina, Barbio Titiano. Por lo que respecta a TI, Tiberius no es cognomen, por lo que

la inscripción está mal. En ese caso olvidamos el error. Este hombre desempeñó varios cargos:  Decurioni Emonae (genitivo locativo): decurión en Emona.  (enturioni) leg(ionis) II Adiutric(is): centrurión de la II legión Adiutrix.  (enturioni) leg(ionis) X Fretens(is): centurion de la X legión Fretensis.  Hastato in coh(orte) I: portaenseña en la I cohorte.  (enturioni) leg(ionis) II Traian(eae): centurion de la II legión Trajanea.  Ex cornicular(io) pr(aefecti) pr(aetorio): ex secretario del prefecto del pretorio. Por lo que respecta a PR PR, a veces significa propretor, pero aquí no se refiere al propio

personaje, por lo que es praefectus y va en genitivo. Al traducir, los cognomina los ponemos detrás del

nomen.

Traducción: “A Marco Titio Barbio Titiano, hijo de Marco, de la tribu Clustumina, decurión en Emona, centurión de la legión II Adiutrix, igualmente centurión de la legión X Fretense, portaenseña en la