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Epistaxis resumen del tema, Esquemas y mapas conceptuales de Otorrinolaringología

Epistaxis descripcion y tratamiento

Tipo: Esquemas y mapas conceptuales

2022/2023

Subido el 25/10/2023

canserberita43
canserberita43 🇧🇴

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EPISTAXIS
La epistaxis corresponde a la hemorragia de origen
nasal. Un 60% de la población ha presentado epistaxis
alguna vez en la vida y un 6% ha necesitado un
tratamiento médico. Su presentación frecuentemente
es de escasa cuantía y resolución espontánea, pero a
veces puede ser de mayor gravedad y llegar a poner
en riesgo la vida.
Desde un punto de vista anatómico y terapéutico, la
epistaxis puede clasificarse como anterior o posterior,
dependiendo de la región de la nariz que sangra.
Debido a que la irrigación dominante de la nariz se
produce en su región posterior, a través de la arteria
esfenopalatina (AEP), los sangrados posteriores son de
mayor magnitud que los anteriores. El análisis clínico
de la epistaxis debe ser como un síntoma, por ende se
debe buscar su causa o factores predisponentes; junto
a esto la evaluación del paciente debe ser completa
tanto para tratar adecuadamente el sangrado local
como tratar la etiología o factores predisponentes y
dar un soporte hemodinámico adecuado al paciente
según corresponda.
CAUSAS
Si bien, un porcentaje importante de las epistaxis son
idiopáticas, frecuentemente puede ser identificada la
causa o un factor predisponente del sangrado. La
etiología se sistematiza clásicamente en causas locales
y sistémicas de epistaxis:
CAUSAS LOCALES DE EPISTAXIS
1. Traumatismos locales.
2. Inflamación.
3. Deformaciones del tabique.
4. Cuerpos extraños.
5. Enfermedades granulomatosas.
6. Tumores.
CAUSAS SISTÉMICAS DE EPISTAXIS
1. Discrasias sanguíneas.
2. Alteraciones vasculares.
3. Medicamentos.
ANAMNESIS, EXAMEN FÍSICO Y ESTUDIO
Se debe realizar una historia clara y breve, dirigiendo
la anamnesis para reconocer si es una epistaxis
anterior o posterior, aislada en el tiempo o recurrente,
y si existe algún factor desencadenante local o
sistémico.
Evaluar el estado hemodinámico y realizar un examen
físico completo, con énfasis en nariz y rinofaringe.
Averiguar las características del sangrado, duración y
estimación de la cantidad. Además, por episodios
previos de epistaxis y por antecedentes mórbidos que
orienten a la causa como resfrío actual, rinitis o
consumo de medicamentos como aspirina, AINES, o
anticoagulantes orales entre otros.
Examen físico: toma de signos vitales, inspeccionar
piel en busca de equimosis, petequias, hematomas,
etc; buscar adenopatías y una inspección nasal y oral
exhaustiva. El examen nasal realizarlo con anestesia
tópica y, de no estar contraindicado, con
vasoconstrictor locales. Se requiere de una buena
fuente de iluminación y aspiración. Puede ser
necesario, análisis de laboratorio para detectar una
coagulopatía. Hematocrito, recuento de plaquetas y
pruebas de coagulación.
DIAGNÓSTICO
Las epistaxis pueden obedecer a dos cuadros clínicos
diferenciados por la abundancia y consecuencias
hemodinámicas del sangrado:
Epistaxis benignas o leves:
Más frecuentes. Se manifiesta por el sangrado brusco,
inicialmente unilateral, que cede en forma rápida,
espontáneamente o por compresión. Estado
hemodinámico: normal. Provienen del plexo de
Kiesselbach.
Epistaxis severa o grave:
Pueden subdividirse por su cuantía o por su
repetición.
oPor su cuantía habitualmente posteriores. El
estado general: alterado. Presenta fascie
pálida y compromiso hemodinámico.
oPor su repetición suelen ser benignos en su
cuantía, pero debido a que son repetidos en el
tiempo (con sangrados anteriores o posteriores
inadvertidos), acarreara un compromiso
hemodinámico en un periodo de tiempo
mayor.
Complicaciones: shock hipovolémico, aspiración de
sangre en pacientes con reflejos disminuidos,
alterados o demasiado sedados, elevación de la
uremia por ingestión masiva de sangre, insuficiencia
renal, accidente vascular encefálico e infarto agudo al
miocardio.
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EPISTAXIS

La epistaxis corresponde a la hemorragia de origen nasal. Un 60% de la población ha presentado epistaxis alguna vez en la vida y un 6% ha necesitado un tratamiento médico. Su presentación frecuentemente es de escasa cuantía y resolución espontánea, pero a veces puede ser de mayor gravedad y llegar a poner en riesgo la vida. Desde un punto de vista anatómico y terapéutico, la epistaxis puede clasificarse como anterior o posterior, dependiendo de la región de la nariz que sangra. Debido a que la irrigación dominante de la nariz se produce en su región posterior, a través de la arteria esfenopalatina (AEP), los sangrados posteriores son de mayor magnitud que los anteriores. El análisis clínico de la epistaxis debe ser como un síntoma, por ende se debe buscar su causa o factores predisponentes; junto a esto la evaluación del paciente debe ser completa tanto para tratar adecuadamente el sangrado local como tratar la etiología o factores predisponentes y dar un soporte hemodinámico adecuado al paciente según corresponda. CAUSAS Si bien, un porcentaje importante de las epistaxis son idiopáticas, frecuentemente puede ser identificada la causa o un factor predisponente del sangrado. La etiología se sistematiza clásicamente en causas locales y sistémicas de epistaxis: CAUSAS LOCALES DE EPISTAXIS

  1. Traumatismos locales.
  2. Inflamación.
  3. Deformaciones del tabique.
  4. Cuerpos extraños.
  5. Enfermedades granulomatosas.
  6. Tumores. CAUSAS SISTÉMICAS DE EPISTAXIS 1. Discrasias sanguíneas. _2. Alteraciones vasculares.
  7. Medicamentos._

ANAMNESIS, EXAMEN FÍSICO Y ESTUDIO

Se debe realizar una historia clara y breve, dirigiendo la anamnesis para reconocer si es una epistaxis anterior o posterior, aislada en el tiempo o recurrente, y si existe algún factor desencadenante local o sistémico. Evaluar el estado hemodinámico y realizar un examen físico completo, con énfasis en nariz y rinofaringe. Averiguar las características del sangrado, duración y estimación de la cantidad. Además, por episodios previos de epistaxis y por antecedentes mórbidos que orienten a la causa como resfrío actual, rinitis o consumo de medicamentos como aspirina, AINES, o anticoagulantes orales entre otros. Examen físico: toma de signos vitales, inspeccionar piel en busca de equimosis, petequias, hematomas, etc; buscar adenopatías y una inspección nasal y oral exhaustiva. El examen nasal realizarlo con anestesia tópica y, de no estar contraindicado, con vasoconstrictor locales. Se requiere de una buena fuente de iluminación y aspiración. Puede ser necesario, análisis de laboratorio para detectar una coagulopatía. Hematocrito, recuento de plaquetas y pruebas de coagulación. DIAGNÓSTICO Las epistaxis pueden obedecer a dos cuadros clínicos diferenciados por la abundancia y consecuencias hemodinámicas del sangrado: ∙ Epistaxis benignas o leves: Más frecuentes. Se manifiesta por el sangrado brusco, inicialmente unilateral, que cede en forma rápida, espontáneamente o por compresión. Estado hemodinámico: normal. Provienen del plexo de Kiesselbach. ∙ Epistaxis severa o grave: Pueden subdividirse por su cuantía o por su repetición. o Por su cuantía habitualmente posteriores. El estado general: alterado. Presenta fascie pálida y compromiso hemodinámico. o Por su repetición suelen ser benignos en su cuantía, pero debido a que son repetidos en el tiempo (con sangrados anteriores o posteriores inadvertidos), acarreara un compromiso hemodinámico en un periodo de tiempo mayor. Complicaciones: shock hipovolémico, aspiración de sangre en pacientes con reflejos disminuidos, alterados o demasiado sedados, elevación de la uremia por ingestión masiva de sangre, insuficiencia renal, accidente vascular encefálico e infarto agudo al miocardio.

También se puede clasificar de acuerdo a la ubicación del sangrado: · Epistaxis Anterior: se origina en el plexo de Kiesselbach, corresponde al 90% del total de las epistaxis. Generalmente de cuantía leve a moderada. Es más frecuente en niños y jóvenes. Un sangrado anterior puede presentar caída de sangre a la rinofaringe/descarga posterior o incluso eliminación de sangre por boca y por regurgitación por la otra fosa nasal. Por lo que estos hallazgos no son específicos de una epistaxis posterior. · Epistaxis Posterior: proviene de la región posterior de las fosas nasales, habitualmente de ramas de la AEP. Generalmente de mayor cuantía y difícil manejo. TRATAMIENTO Se debe determinar la cuantidad del sangrado y necesidad de reanimación hemodinámica inmediata, además de realizar las medidas orientadas a detener el sangrado. También idealmente identificar el punto sangrante y control terapéutico mediante medidas locales, invasivas u otras. Se debe contar con materiales adecuados para realizar un buen tratamiento. Dentro de los tratamientos disponibles se encuentran: Cauterización : Este método es de elección cuando existe un vaso sangrante en la zona anterior del tabique. La compresión vestibular es de gran ayuda para detener el sangrado antes de realizar la cauterización. El vasoconstrictor tópico ayuda en la disminución del sangrado y el anestésico tópico (lidocaína del 4% al 10%) a que la cauterización sea menos molesta. Ambos pueden ser aplicados en aerosol o en mota de algodón. La cauterización se realizara principalmente con nitrato de plata. Se comienza alrededor del punto sangrante, para finalmente llegar a él y asi evitar causar sangrado con la manipulación del punto sangrante, puesto que un sangrado activo reducirá el porcentaje de éxito. No se recomienda una cauterización en ambos lados del tabique por riesgo de perforación. Luego del procedimiento se recomienda estornudar con la boca abierta, evitar sonarse la nariz y colocar un ungüento antibiótico en las fosas nasales por una semana. Taponamiento anterior: Cuando no existen las condiciones para cauterizar o no se localiza la zona de sangrado se requiere realizar un taponamiento anterior. Existen variadas técnicas y materiales, lo común es realizarlo con gasas o algodón lubricados (ungüento antibiótico + vaselina). Es importante insistir en lo relevante de una buena preparación con anestésico tópico y vasoconstrictores, en tener una buena luz y en lo posible un equipo de aspiración. Al colocar el tapón se debe estar viendo lo que se hace, a fin de cubrir gran parte de la fosa nasal (10 cms aprox. en adulto). Se debe colocar de tal forma que produzca presión y no quede suelto, ya que en éste caso el sangrado no cederá y el tapón puede migrar tanto hacia anterior como a posterior, situación de riesgo para el paciente. Existen otros tipos de materiales sintéticos, reabsorbibles e irreabsorbible. El tiempo para mantener el taponamiento depende de la magnitud del sangrado y su etiología. En promedio se deja entre 3 a 7 días y se recomienda dejar tratamiento antibiótico durante este período debido a que se han notificado casos de síndrome de shock tóxico por Staphylococcus atribuidos a taponamiento nasal. Taponamiento posterior : Consiste en colocar un tapón a nivel de rinofaringe ocluyendo el borde coanal de la fosa nasal. Es necesario fijar este tapón con un taponamiento anterior. Existen dos tipos principales de taponamiento posterior: uno clásico con gasa, que se introduce por boca y otro más práctico de realizar con balón inflable que se enclava en la región posterior de la fosa nasal. Para realizar este último se suele usar una sonda Foley. El paciente debe ser hospitalizado para observación. Este taponamiento debe ser mantenido en espera de una resolución quirúrgica o por 4 a 7 días en caso de ser manejado como tratamiento definitivo y también se recomienda dejar antibiótico. Se debe evitar el uso de sedantes que puedan favorecer una depresión respiratoria. Idealmente el taponamiento posterior debe ser una medida transitoria hasta la resolución final del problema por medio de una ligadura de AEP. (Arteria esfenopalatina). Existen otros tratamientos que pueden emplearse como alternativa a los ya descritos debido la persistencia o reiteración del sangrado: Ligadura arterial, embolización, electrocauterización endoscópica, septoplastía, entre otras.