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La metafísica como aspiración humana racional pero no como ciencia. Rostro escéptico de Kant sobre la metafísica.
Tipo: Tesinas
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Nombre: Angelo Vega Profesor: Mauricio Leime Materia: Autores contemporáneos Fecha: 08/11/
¿Qué puedo saber? Es una de las cuatro preguntas que se hace a sí mismo Kant para luego juntarlas en la pregunta por el hombre. Su interés y pensamiento sobre el conocimiento se ve plasmado su obra “critica de la razón pura” y posteriormente en “prolegómenos”, como ejercicios preliminares para la anterior. Kant desea exponer un monumento del conocimiento, la posibilidad de un conocimiento científico y riguroso sobre la realidad en la que el mundo está inmerso. Pero ¿qué hay de aquello que se considera fuera de este mundo, aquello que es meta- empírico. Este es el dilema que lleva a Kant a cuestionarse: ¿Es posible considerar como conocimiento científico a la Metafísica? ¿Entra la Metafísica dentro del campo del conocimiento científico y riguroso?
Es interesante ver cómo Kant agradece a Hume por su crítica a la metafísica, en cuanto a concepto causa y efecto, dado que es en ese momento donde comienza el trabajo minucioso, lento y trabajoso del alemán que le llevaría a elevar su monumento del conocimiento. Su obra
Prolegómenos , brinda su visión de la Metafísica, la cual para entonces había sido ya expuesta en su Crítica a la razón pura (Prolegómenos , 1999).
Ciertamente, Hume no duda, con respecto al concepto de metafísica como conexión causa- efecto, de su utilidad para el conocimiento humano pero Hume exige declaraciones, saber por qué la razón osa de tener como hijo al concepto causa y efecto, donde el colocar una cosa exige necesariamente también la colocación de otra, y esto concebido de forma a priori , ya que para Hume, de ser esto así, la razón por sí sola tendría una utilidad más extendida y no limitada sólo a los objetos de la experiencia. Kant (Prolegómenos , 1999) determina que lamentablemente los contemporáneos simplemente, por evitar la incomodidad, no se esforzaron por hacerlo, pero de hacerlo se hubiese logrado una reforma y avance para la ciencia. Hume, por su parte, no fue más allá sino que dejó a la metafísica en las arenas del escepticismo. Ahora bien, este ataque fue el que despertó a Kant de su sueño dogmático e hizo que sus investigaciones en el campo de la filosofía especulativa tuviesen una dirección completamente diferente.
Kant, tras un arduo trabajo, a paso lento pero seguro, no sólo logró obtener la declaración que solicitaba Hume: Kant no sólo vio el concepto de la conexión o nexo causa y efecto pensado a priori , sino que vio más. Pasó también a la deducción de ellos. Nadie se preocupó por la validez objetiva de ellos, Kant sí. De tal forma, no resolvió únicamente la interrogante de Hume, sino que determinó, según principios universales, todo el alcance de la razón pura, tanto sus límites como su contenido, lo cual era lo que la metafísica necesitaba para edificar su sistema según un plan seguro.
los juicios sintéticos necesitarían de un principio diferente, distinto al de contradicción, ya que por sí solos no es posible comprenderlos, de tal forma que necesitarían de otros juicios sintéticos.
Pues bien, ¿cómo demuestra Kant la existencia de estos juicios sintéticos a priori? Es aquí donde entra la intuición como nexo entre aquello que se ve, es decir, lo analítico, y lo que no se ve, lo que no se dice, lo sintético. El nexo que ejerce la intuición se verifica por un lado en la matemática pura, con el ejemplo del concepto de la suma de siete y cinco, y por otro lado, en la geometría, con el concepto de línea recta. En la matemática pura, a la cual recurre Kant, indicando que su concepto mismo, implica un conocimiento puro, ajeno a la experiencia, explica cómo el concepto doce no es ya pensado en el concepto de la suma de siete más cinco, sino que es necesaria una intuición que agregue a este concepto uno nuevo, el de doce. Esto es lo propio de la aritmética. Sus proposiciones son siempre sintéticas. En la geometría pura, por otro lado, el ejemplo de Kant para esta, es el de la línea recta como la más corta entre dos puntos. Primero, el concepto de recta no contiene magnitud, sino cualidad. Segundo, el concepto de lo más corto es añadido, ya que no se puede extraerlo del concepto de línea recta mediante análisis. Esto sólo se hace con la ayuda de la intuición, por cuyo intermedio es posible la síntesis.
Kant fue, realmente, un revolucionario del pensamiento debido a su manera distinta de pensar. Dio solución al conflicto entre las corrientes del pensamiento más grandes en la historia, siendo él mismo víctima de haber caído, en distintas etapas de su pensamiento, de los extremismos que ambas ofrecen antes de llegar a su pensamiento final. Kant logró hacer una síntesis del racionalismo y el empirismo, haciendo surgir al criticismo. Junto al criticismo nació el giro copernicano del pensamiento, es decir, ya no serían ni las ideas ni las impresiones el centro sobre
el cual giraría alrededor el sujeto, sino al revés, el sujeto es el centro sobre el cual giran entorno las ideas y las impresiones. (Camacho, 2014)
De esto modo, el conocimiento propiamente científica o, más bien, aquello que es ciencia, según Kant, debe cumplir tres condiciones: primero, una condición empírica, datos que son de hecho; segundo, una trascendental, que abarca la necesidad, la universalidad y lo propiamente a priori , ya que es independiente y anterior a toda experiencia; y por último, una condición progresiva, aquella que amplíe el conocimiento. Por tanto, la condición trascendental brindará al sujeto los juicios analíticos, relacionados con la necesidad lógica, validez universal y lo a priori pero carente de progresividad. La condición empírica, brindará lo relacionado con datos de hecho, lo a posteriori, y a su vez con lo progresivo , dado que este último aumenta el conocimiento. Kant encuentra estas condiciones en los juicios sintéticos a priori, comprobándolos en las matemáticas y en la física como anteriormente se demostró. Ellos existen y están presentes en estas ciencias. (Hessen, 2006).
Sin embargo, ¿cuál es el proceso para que se formen estos juicios en el conocimiento humano? existe en el hombre tres facultes que hacen posible el conocimiento, a saber, son la sensibilidad, de la cual se encargará de describir en la estética trascendental, el entendimiento, descrito en la analítica trascendental, y la razón, descrita en la dialéctica trascendental.
La sensibilidad es la facultad que posibilita la experiencia, en ella se hallan las condiciones sensibles del conocimiento, es decir, el espacio y tiempo, nombradas por Kant como formas a priori de la sensibilidad. Estas condiciones demuestran cómo es posible hablar de juicios sintéticos a priori en las Matemáticas. Es necesario dejar en claro que el espacio es externo al
Ellas sólo son aplicables a los fenómenos. A su vez, el entendimiento conoce únicamente bajo la aplicación de estas sobre los fenómenos (Camacho, 2014).
Para Kant, la intuición tiene lugar en la medida en que el objeto nos es dado, y solo ahí somos afectados en nuestro psiquismo, y esa capacidad de recibir una representación se llama sensibilidad. De modo que, las intuiciones recibidas gracias a la sensibilidad son pensadas por entendimiento, del cual se concibe en lo posterior los conceptos. Todo pensar tiene que hacer referencia directa o indirectamente a intuiciones, por tanto, a la sensibilidad. Ningún objeto se nos puede dar de otra forma.
El intelecto versa sobre lo inteligible, no puede meterse al campo de lo sensible. Y lo sensible no puede afectar ni activa lo intelectual. Por ello, a partir de la experiencia no se puede extraer ni universalidad ni necesidad, las cuales son propias de lo a priori. Por ende, en el proceso de intuición, materialidad y sensibilidad son indispensables. Puesto que no hay una intuición intelectual, se puede decir con seguridad que el entendimiento no puede ir mas allá, en cuanto a la captación de elementos reales, de lo que ofrece la intuición empírica. Y obviamente esta siempre versará sobre objetos materiales y no sobre objetos inmateriales.
Las formas puras a priori de la intuición intelectual son simples estructuras que sirven para "pensar" objetos y no tienen otro fin que el trascendental, y nunca el trascendente. Estas formas no son aplicables a objetos reales en sí mismo, sino a conceptos de objetos únicamente. Cualquier pretensión de sobrepasar los límites de la intuición empírica, será una extralimitación de la razón, un ejercicio "dialéctico"; e ilusorio, si se pretende aplicarlo al objeto real en sí. Si se
refiere a Dios o a los objetos de la metafísica, sería finalmente una "ontoteologia" (Vicente- Burgoa, 2009).
Finalmente, en la razón, la facultad para universalizar y unificar los conceptos del saber humano, Kant plantea que en ella, las ideas que trata, propiamente trascendentes – mundo, alma y Dios – no son fuente de conocimiento porque están más allá de la experiencia y los considera como puros entes pensados que no tiene valor en el mundo de los fenómenos. El mundo, lo consideró como una idea que engloba todos los elementos externos a nosotros; el alma, considerado como toda la experiencia interna del individuo; y Dios es la unificación de las ideas internas – alma – y externas – mundo-. Dios es el Ser trascendental que engloba todo, La Metafísica queda fuera del saber humano, porque está fuera de los condiciones de una ciencia: está fuera de una base empírica, de las intuiciones sensibles.
Lo que Kant hizo fue, primero montar una estructura sólida para definir aquello que es ciencia y aquello que no, encontrando como fundante los juicios sintéticos a priori. Además, planteó el proceso mental para que el hombre los conciba, para que conciba el conocimiento. Posteriormente, Kant intentó compaginar esta estructura sólida, este método, en la Metafísica, para de esa manera, determinar si ella es ciencia, si ella también versa en el campo de lo científico, si entraba en el monumento científico que se acababa de edificar. Esto no fue sino una investigación minuciosa para que la Metafísica, o bien entre en el camino de la ciencia, aquella con juicios sintéticos a priori, es decir con validez universal y necesidad lógica a su vez que con progresividad, o bien para que reconozca sus límites y no transgreda "dialécticamente"- ilusoriamente- las fronteras de tales posibilidades (Vicente-Burgoa, 2009).
sufriendo cortes, nuevos conceptos, entre otros. Relegó a esta aspiración, la razón de la extralimitación de la propia razón, pues ella, en el sentido de la Metafísica aristotélica, la cual no conocía límites y otorgaba al hombre un conocimiento extensivo, resultaba finalmente autodestruyéndose. Hay que tomar en cuenta pues, lo que se dijo con anterioridad: aquello tomado por cierto y que esta fuera del campo fenoménico, resulta siendo producto de un uso ilegítimo de la razón. Además, si bien en un principio reconocía la posibilidad de la Metafísica, y aquella completamente de corte racionalista, es decir, la entendida por Leibniz y Wolff, también reconocía sus limitaciones, en tanto negaba de ella la “intuición intelectual” directa, la cual venía desde los tiempos de Platón, siendo retomada luego por la escuela franciscana.
Por tanto, se puede afirmar que la metafísica como disposición natural de la razón, o como se la llamó antes, “aspiración humana”, es real pero por sí sola la metafísica es dialéctica y engañosa. Esta última consideración porque si sigue los principios de ella tomada por sí sola, aunque aparentemente natural, no por ello el continuar en ellos será menos falso. No se podrá obtener nunca una ciencia. Así, Kant muestra las dos caras de la moneda de la metafísica, la real y la ilusoria, mostrándose él mismo escéptico ante la ilusión que brinda la primera para en lo posterior, una vez comprendido la estructura dela razón pura, chocarse con la realidad ilusoria, dialéctica, falsa, de la otra cara. Bibliografía
Camacho, Alejandra. 2014. Apuntes sobre Kant y la Crítica de la razón pura, Apuntes de Filosofía. Docsity. Recuperado de: https://www.docsity.com/es/apuntes-sobre-kant-y-la- critica-de-la-razon-pura/453556/
Hessen, Johannes. 2006. Teoría del conocimiento. Buenos Aires. Editorial Losada, S.A
Kant, Immanuel. Sexta edición. 1998. Crítica de la razón pura. Editorial Alfaguara.
Vicente-Burgoa, Lorenzo. 06-12-2009. Límites del conocimiento metafísico, según Kant y Tomás de Aquino. Topics. N° 37, pp. 161-202.