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Específico derecho usac 2020 Guatemala
Tipo: Exámenes
Oferta a tiempo limitado
Subido el 07/08/2020
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En oferta
i Universidad de San Carlos de Guatemala Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales Administración Licda. Astrid Lemus Rodríguez
ii Junta Directiva Vocal I (en funciones de decana) Licda. Astrid Lemus Vocal II Lic. Henry Manuel Arriaga Contreras Vocal III Lic. Juan José Bolaños Mejía Vocal IV Br. Denis Ernesto Velásquez González Vocal V Br. Abidán Carías Palencia Secretario Lic. Luis Renato Pineda Comisión Primer Ingreso Coordinadores Lcda. Loida Eunice Gómez Flores Dr. Carlos Augusto Velásquez Rodríguez Subcoordinadora MSc. Maida Elizabeth López Ochoa Integrantes Lic. Héctor Indalecio Rodríguez Fajardo Lic. Guillermo Federico Huitz Ayala Licda. Claudia Ilse Gil Rohr Lic. Estuardo Neftalí Orantes Lemus Licda. Necely Lorena Miguel Coronado Lic. Byron Israel Velásquez Acosta
iv
Nociones generales de las ciencias jurídicas y sociales i Edición 2019 i Comisión de Primer Ingreso 2019 i Reconocimientos iii
Al inicio de cada capítulo el lector encontrará la formulación de un pro- blema (real o ficticio) cuya solución requiere del conocimiento del tema a desarrollar. En la medida en que avanza la explicación del tema, el lector irá relacionándolo con el problema inicial. De esta manera, al final del capítulo se espera que el lector pueda dar respuesta por sí mismo a las interrogantes que suscita el problema. Los contenidos desarrollados remiten al lector a su realidad concreta y, por sí mismos, deben tener algún significado que se relacione con sus expe- riencias, emociones y cotidianidad. Por ello, hay múltiples ejemplos, ejerci- cios, anécdotas y referencias a leyes nacionales. Pusimos especial cuidado en usar un lenguaje sencillo, accesible para un estudiante promedio egresado de nivel medio. Nuestra experiencia de más de 20 años atendiendo alumnos de primer ingreso nos permite establecer los ni- veles lingüísticos con los que llegan nuestros alumnos. Finalmente, nos dimos a la tarea de elaborar una serie de actividades eva- luativas. El objetivo es que el lector establezca, por sí mismo, sus avances. Si es capaz de resolver las actividades significa que comprendió los aspectos básicos de los diferentes capítulos. Ello es un buen indicio para saber que podrá tener éxito en la solución de su prueba específica. Si se le dificulta resolver alguna de las tareas establecidas en dichas ac- tividades, ese será un indicio de que el tema no fue bien comprendido o de que no se ha adquirido las suficientes habilidades lectoras – inferenciales. Ante esa situación, se recomienda volver a leer el capítulo al que se refiere dicho ejercicio o repasar lo concerniente a lectura e inferencias. Una dinámica muy fructífera podría ser el compartir respuestas en grupo. Es un buen indicio para saber qué tan certeras son nuestras respuestas y qué tanto más debemos seguir estudiando. La estructura de la prueba específica será parecida a la de las actividades que este texto contiene. Tendrá el mismo grado de dificultad y los mismos principios que nos animaron para la elaboración de este manual. Sin em- bargo, la solución de los ejercicios no es ninguna garantía ni debe implicar certeza total. Además, los ejercicios contenidos en este texto solo evalúan algunos aspectos desarrollados. La prueba específica podrá evaluar otros as- pectos, aunque con los mismos criterios usados acá.
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José tiene 19 años y Andrea, 17. Ambos desean fervorosamente ingresar en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. Cuando acuden a solicitar información relacionada con su inscripción, se encuentran con este cartel de instrucciones: Si usted es mayor de edad, de género masculino y su tarjeta de orientación vocacional es un número par, le atenderán en la ventanilla 1. Si coincide en los primeros dos requisitos de quienes serán atendidos en la ven- tanilla 1, pero es el opuesto en el tercer requisito, le atenderán en la venta- nilla 2. Si es lo contario de los dos primeros requisitos de quienes serán aten- didos en la ventanilla 1, pero en el último requisito coincide, será atendido en la ventanilla 3. Si coincide con los requisitos primero y tercero de quienes serán atendidos en la ventanilla 1 y coincide con el segundo requisito de quienes serán atendidos en la ventanilla 3, entonces será atendido en la ven- tanilla 4. Si coincide con el tercer requisito de quienes serán atendidos en la ventanilla 1 ; no coincide con el primer requisito de todas las ventanillas an- teriores (con excepción del de la ventanilla 3); y es hombre, debe dirigirse a la ventanilla 5. Si coincide con el tercer requisito de las ventanillas 2; con el segundo requisito de la ventanilla 3 , y tiene menos de 18 años, diríjase a la ventanilla 6. (^1) El texto de este capítulo fue tomado de dos libros del mismo autor: Redacción transparente (quinta edición, 2011) y Lecciones de filosofía (sexta edición, 2010). El autor realizó algunas modificaciones para adaptarlo a los objetivos de este libro de texto.
Usted es un ejemplo excelente: mala o buena, la mayor parte de su edu- cación se ha venido construyendo a partir de textos escritos. Si repasa por un momento todo lo que sabe, seguramente cada conocimiento lo expresará con palabras. Las teorías que lo atormentaron, los cuentos de hadas, la historia, los accidentes geográficos… todo lo aprendió leyendo algún libro, o material didáctico. Claro que no todo es miel sobre hojuelas en la lectura. Hay quienes se pasan la vida leyendo y siguen sin comprender su realidad. Otros más leen porque alguien les dijo que era importante hacerlo, aunque hasta la fecha no sepan por qué es importante. Espero que usted no caiga en ninguno de esos dos extremos. Mi objetivo es proponerle algunas claves para que encuentre en la lectura una actividad placentera en sí misma y no una horrible medicina para curar su ignorancia. Durante muchos siglos, la palabra escrita fue el medio privilegiado para transmitir conocimientos. Desde que se inventó la escritura, los seres huma- nos contamos con esa posibilidad para salvaguardar los frutos de nuestra ra- zón. Con la invención de la imprenta, la escritura no solo cumplía fines prác- ticos (como transmitir conocimientos). También servía para el entreteni- miento. Las diversiones más refinadas consistían en leer novelas de caballe- ría, historias románticas, poemas sublimes… la literatura cumplía el papel que ahora desempeñan los medios de comunicación. Al llegar estos, la pala- bra escrita perdió ese privilegio. Parecía más atractivo oír radionovelas o ver películas que leer un buen libro. Gradualmente, la lectura se fue convirtiendo en una actividad elitista y fue relegada a los grandes intelectuales. Claro que es más fácil ver un retrato que leer el nombre de la persona retratada. El cerebro se esfuerza menos. También es obvio que requiere me- nos esfuerzo caminar que correr. Pero quien corre llega más lejos y rápido que quien solo camina. Además, sus músculos se desarrollan más, sus activi- dades cotidianas son más versátiles y le garantizan una salud más duradera. Lo mismo pasa con la lectura: al principio resulta difícil. Conforme desa- rrollamos nuestra capacidad cerebral, leer una novela resulta mucho más pro- vechoso que ver una película. De igual manera, leer un libro de historia ofrece más información que ver un documental en el Canal Discovery. Al leer, provocamos que nuestra imaginación se desarrolle. Convertimos estas pequeñas letras en castillos encantados, hadas, magos, princesas… pero,
sobre todo, hacemos que nuestra mente se desenvuelva más y mejor. Compare la capacidad intelectual de una persona que suele leer mucho con la de una que no. Pero, sobre todas las cosas, querámoslo o no, los conocimientos más pro- fundos se siguen transmitiendo por medio de textos escritos. Con el desarrollo de los medios de comunicación y de internet se llegó a pensar que la palabra escrita desaparecería. Se habló del fin del libro. Sin embargo, sucedió lo con- trario. Aunque muchas operaciones en la red se realizan automáticamente gra- cias a elementos gráficos, la verdadera información sigue viniendo escrita. Sobre todo, cuando se va avanzando en el nivel académico. De esa cuenta, lo que distingue a un profesional universitario no es tanto la cantidad de datos que tienen en la cabeza, sino su capacidad para interpretar dichos datos; es decir, su capacidad de leer. Pero saber leer es mucho más que decodificar. La decodificación consiste en comprender las letras, el sentido de las palabras y de las oraciones. Inter- pretar, en cambio, significa interactuar con el texto; entender lo que dice; in- ferir lo que no dice y reaccionar ante ello. De ahí que leer poco o mal nos conduce a lo que Gallo (2007) define como analfabetismo funcional. Cuando alguien se queda en la fase de “ decodificación ” suele sacar poco provecho de esta actividad. Como mecanismo de defensa argumenta que “la interpretación es subjetiva” y, por lo tanto, “cada quien interpreta lo que quiere” (yo le diría “lo que puede”) … 1.2. Lectura significativa La verdadera capacidad lectora se logra cuando interpretamos un texto: sacamos conclusiones, interactuamos, vinculamos la lectura con nuestra reali- dad. Solo entonces se realiza una lectura significativa. En esta, el lector no solo decodifica un texto, sino que interactúa con él; se involucra intelectual y emocionalmente con su contenido. El buen lector es capaz de reconocer por encima de las palabras, oraciones, párrafos, las ideas principales que dan coherencia a un texto. Eso implica identificar su organización global. La comprensión no solo depende de lo que el texto dice, sino también de los datos que el lector ya posee. Si yo le cuento ahora: “Pasé mis vacaciones en los Cuchumatanes” usted me comprende porque lo más probable es que
Como vimos, el lector debe ser consciente de lo que ya conoce y de la forma en que ha adquirido dichos conocimientos. Los textos no expresan todo lo que “dicen”, pues mucha información necesaria para comprenderlo se pre- supone ya sabida por el lector. Por ejemplo, si leemos en este libro la oración “Cobán queda a 216 km de la capital” se presupone que el lector sabe qué es Cobán, qué indica la palabra “capital” y qué significa “kilómetros”. Posi- blemente en una clase de parvulitos el libro tendría que aclarar que Cobán es una ciudad de Alta Verapaz; pero esa información es innecesaria en este libro. Sin embargo, no basta con poseer una cultura general amplia. Es necesa- rio también realizar inferencias. Se llama así a un procedimiento mental en el que, a partir de cierta información o dato, obtenemos una información o dato nuevo. Por ejemplo, cuando en una película de terror escuchamos una música fúnebre o macabra, inferimos que va a suceder un hecho espeluznante. Las inferencias se basan en conocimientos previos y en procesos mentales.
En el ejemplo anterior, inferimos lo que ocurrirá porque lo hemos visto en otras películas similares. Gracias a las inferencias podemos prever lo que se leerá después y preparar la mente para ello. De la misma manera, cuando se lee un texto es necesario desarrollar o aplicar nuestra capacidad para inferir datos. Si continuamos con el ejemplo de Cobán, a partir de conocimientos previos inferimos que está más lejos esa cabecera departamental que la de Escuintla. También se interpreta que Cobán no es la capital y que tampoco se puede llegar allá en unos diez minutos (esta inferencia gracias a nuestros conocimientos previos relacionados con la velo- cidad con que por ahora se llega de un punto a otro). Así se puede continuar con las inferencias, las cuales, muchas veces, se realizan de forma incons- ciente o se presuponen como ya sabidas. No debemos confundir inferencia con interpretación subjetiva. Si segui- mos con el ejemplo, de la oración dicha no se puede inferir que Cobán sea un municipio feo. Esa información no está implícita en la oración. Un buen pro- fesional sabe reconocer las inferencias pertinentes de las impertinentes. De igual manera, realizar inferencias impertinentes es un recurso muy utilizado por quienes intentan manipular a la opinión pública o hacerla adqui- rir determinadas ideas o valores. Para saber cuáles son las inferencias ade- cuadas y cuáles no, le sugiero que consulte algún manual de lógica. En él seguramente le explicarán cómo establecer conclusiones adecuadas y cómo reconocer las inadecuadas. Veamos el siguiente párrafo para ejemplificar en él algunos conocimien- tos previos, generales y específicos, necesarios para comprenderlo. Además, veremos que son necesarias varias inferencias para darle sentido al texto. Muchos vecinos del casco urbano del municipio de Santa Ana Huista no se preocupan por la degradación del ambiente, de tal suerte que prefieren tirar la basura en el río que atraviesa la población, que pagar los Q10 mensuales que cobra la municipalidad por la extracción de los desechos. Eduardo Villatoro, El río Huista corre el riesgo de desaparecer. En La Hora, 04/01/
→ La primera tiene como finalidad acercarnos al tema y obtener una visión global del mismo. En esta no es necesario subrayar nada. Solo reparar en los conceptos básicos y el enfoque que el autor les está dando. → La segunda lectura sirve para afianzar las ideas fundamentales. Ahora sí, se aconseja subrayar las ideas que considere importantes. No subraye lo que le parezca curioso o la información que le sea nueva. En todo caso, esta información la puede anotar en una hoja aparte o en otro sitio. Ade- más, lo subrayado debe tener coherencia; es decir, debe garantizar que si, en una siguiente lectura, solo se lee los textos subrayados, estos ofre- cerán un panorama coherente y completo de lo que el capítulo en general quiere decirle. Encierre las palabras desconocidas o las que adquieran un sentido especial en el texto. Luego, busque en el propio texto el signifi- cado que se le esté dando. En caso de ser simplemente una palabra des- conocida, busque su significado en un diccionario de prestigio, como el de la Real Academia Española (www.rae.es). Al terminar la lectura, repase los textos subrayados. Luego, determine la idea principal y las derivadas, así: → La idea principal o tema domina en todo el texto, pues engloba a las demás. Se identifica porque está presente en todo el contenido. Muchas veces, está enunciada en el título; aunque, si no es así, se puede deducir leyendo el índice, palabras destacadas, epígrafes, y algunos otros elemen- tos resaltados dentro del texto. → Las ideas secundarias o subtemas solo se tratan en ciertas partes del texto, y dependen de la principal, de la cual pueden ser una consecuencia. Por ejemplo, si el tema es La necesidad de institucionalizar el estado de derecho en Guatemala, una idea secundaria podría ser: La necesidad de fortalecer el Ministerio Público. La idea secundaria también puede ser una parte de la principal. Por ejemplo, si un documento trata acerca de Los animales domésticos, dos ideas secundarias podrían ser los gatos y los perros. → Las ideas derivadas se desprenden de las secundarias. Por ejemplo, para el subtema Los perros, una idea derivada podría ser La alimentación ca- nina. Veamos cómo está organizado este texto breve.
La lengua es el único sistema de comunicación que permite transmitir mensajes de forma oral y escrita. La con- versación es la forma más natural y fluida de transmitir men- sajes por medio de la lengua oral. Cuando se conversa, se emplean recursos como la entonación, gestos, sonidos y movimientos para reforzar o modificar el significado de los mensajes. Para conversar de forma adecuada, es conveniente hablar con naturalidad, pronunciar las palabras con claridad, emplear un volumen de voz apropiado y evitar el uso de mu- letillas como pero, este, o sea, que se repiten e interrumpen la comunicación. La lengua escrita se efectúa con reglas adecuadas para la escritura de las palabras, y también para el orden y la secuencia lógica de las oraciones. La persona debe re- dactar con claridad, precisión y corrección. Algunos requisitos para la buena escritura son los si- guientes: