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Filosofía vitalista cuya base es el Platonismo Todo aquello que niega la vida debe ser eliminado
(1844-1900) Fue un filósofo, poeta y filólogo alemán, considerado uno de los pensadores modernos más influyentes del siglo XIX y parte del siglo XX Crítica a los valores morales por su anti naturalidad Al afirmar que existe un orden moral del mundo que dirige la historia de los hombres, lo que se ha hecho es afirmar que alguien desde fuera del mundo dirige a los hombres (Dios). Y entonces han prevalecido los valores de los débiles: la compasión, la misericordia, el sacrificio… En los que se ve la prevalencia de los instintos de decadencia sobre los de superación, sobre el amor a la vida. Nietzsche critica a la moral occidental porque mata la vida, la vida es lo único real, la moral es ficción. En su obra “El nacimiento de la tragedia” , Nietzsche contrapone a los dioses Dionisio (Dios de la vida, del vino, de la embriaguez; es el símbolo de la alegría desbordante de vivir, del desorden y del caos) y Apolo (Dios de las formas extremas, de la apariencia llena de belleza. Es el símbolo de los ordena, coherente, racional. La vida tiene valor por sí misma, y no hay que buscar otra explicación. No hay que poner ninguna norma a la vida sino gozar de ella. Exaltación de las fuerzas primarias de la vida. Hay que valorar la moral de los señores frente a la moral de los esclavos. Dos tipos de moral:
propia de los espíritus elevados, la que ama la vida, el poder, la grandeza, la propia del superhombre, la del que quiere la muerte de Dios, emanada de la idea de lo que representa Dionisio
dolor, la pequeñez, la humildad, la amabilidad, la paciencia… El esclavo no crea estos valores, sino que los encuentra en sí mismo, por eso es una moral pasiva. Proviene de los que significa el dios Apolo, orden, conocimiento y por lo tanto sometimiento a algo superior, a la verdad Nietzsche examina la historia del a cultura occidental y constata un creciente ascenso de los valores de los débiles frente a los fuertes. Los débiles han tenido fuerza para imponer su criterio a los fuertes. Esta moral de esclavos culmina en los movimientos sociales de liberación que empiezan en la Revolución Francesa y que se extiende a través del siglo XIX. Para superar esta decadencia de los valores cristianos, el occidente va a proponer el supuesto de que aparezca superhombre , libre de toda servidumbre religiosa, de todo dogmatismo católico
K SOCIEDAD Y Y POLÍTICA Karl Marx (1818-1883) nació en Alemania y, tras estudiar Derecho y filosofía, comenzó a trabajar como periodista, pero su verdadera vocación fue la actividad política y revolucionaria. En la economía capitalista, el empresario compra, con su capital, la fuerza de trabajo que necesita y la paga según la cantidad de tiempo de trabajo que se necesita para producir la mercancía. En este proceso se distinguen tres elementos: Mercancía. Es un objeto externo, una cosa apta para satisfacer necesidades humanas. Valor de cambio. El tiempo de trabajo socialmente necesario para producir un objeto, una mercancía. Valor de uso. La utilidad de un objeto, condicionado por sus cualidades materiales (hierro, trigo, diamante). Es el valor que la mercancía adquiere en el mercado una vez que ha sido trabajada y está en manos del capitalista. Plusvalía : Diferencia entre lo que el obrero produce y lo que percibe por su trabajo. Es la ganancia que recibe el capitalista. La alineación se refiere al extrañamiento de algo que se nos torna ajeno y hostil al separarse de nosotros. De forma general, alineación significa desposesión, estar fuera de sí, pérdida de la esencia humana o pérdida de algo que nos pertenece. En los “Manuscritos de economía y filosofía” habla de la plusvalía y del trabajo alineado. Describe 4 aspectos en los que se produce la alineación laboral. En relación con el producto de su trabajo. El capitalista no paga al asalariado el producto íntegro de su trabajo, solo le paga una mínima parte, la que necesita para perpetuarse como clase obrera. En relación con la actividad productiva. El trabajo no forma parte de la esencia del obrero, se niega en su actividad productiva. Trabaja a la fuerza y, por tanto, el trabajo es un medio para satisfacer determinadas necesidades. El hombre solo se siente libre en sus funciones animales, cuando come, bebe y procrea. En la relación con la naturaleza. El animal produce siempre bajo el acicate de la necesidad inmediata. Sin embargo, el hombre es capaz de producir libremente. La enajenación del trabajo convierte la vida genérica del hombre en un mero medio de su existencia física. En la relación de los hombres entre sí , La enajenación del hombre con respecto a los demás hombres es consecuencia de la enajenación del hombre con el producto de su trabajo. Al enfrentarse el hombre consigo mismo se enfrenta con los otros hombres en la era de la máquina. Por ello, la máquina se convierte en fuente de Formas de alineación (^) alienación. Las fuerzas productivas, es decir, los medios de producción, han convertido las relaciones sociales en meras relaciones de producción Alienación económica. Consiste en la explotación del obrero, en el hecho de que este no se reconoce ni en el producto de su trabajo ni en la actividad productiva. En consecuencia, los valores humanos quedan suplantados por el reino de las cosas y las relaciones humanas devienen en relaciones económicas. Al respecto, Marx persigue la abolición de la propiedad privada de los medios de producción. Alienación social. Consiste en la división de la sociedad en clases: la clase dominante y la clase dominada. n este caso, el objetivo de Marx es la eliminación de todas las clases. Alienación religiosa. La religión como ideología está al servicio de la clase dominante para consolar a los desposeídos de las situaciones injustas que padecen. Marx escribe que «la religión es el opio del pueblo» rechaza todo tipo de religión al considerar que es un mero mecanismo de control social con el que el poder político legitima la desigualdad social. Alienación política. El Estado, de acuerdo con la división de clases, se estructura en una clase política que manda y otra clase que obedece. El poder ni representa ni realiza el bien común, pero le da al pueblo la falsa ilusión de representarle. Con el internacionalismo proletario Marx animaba a unirse a los proletarios de todos los países con el fin de eliminar toda clase de Estados. Alienación jurídica y moral. Derecho y moral funcionan como una superestructura para legitimar el estado de cosas existentes. ¿Quién hace las leyes y la moral? ¿Y a favor de quién? Para Marx, también en este caso las leyes y la moral han sido creadas por la clase dominante (económicamente poderosa) para dominar y controlar a los más débiles económicamente (clase dominada).
Ortega y Gasset La concepción del conocimiento (epistemológica) La realidad es múltiple; no existe un mundo en sí mismo, existen tantos como perspectivas; y cada una de ellas permite una verdad. Cada perspectiva capta una parte de la realidad, de ahí la importancia de todo hombre y toda cultura, todos ellos son insustituibles pues cada uno tiene como tarea mostrar, hacer patente, el mundo que se le ofrece en virtud de su circunstancia. Ortega defiende el perspectivismo alegando que el sujeto no es un medio transparente, ni idéntico e invariable: de la totalidad de cosas, muchas son ignoradas por el sujeto cognoscente por no disponer de órganos adecuados para captarlas, y otras pasan por éstos a su interior; en cada individuo su psiquismo, y en cada pueblo y época su “alma”, actúa como un “órgano receptor” que faculta en cada caso la comprensión de ciertas verdades e impide la recepción de otras. Esta dimensión vale para el mundo físico, pero también para los valores y las verdades. Para Ortega la realidad primordial, la vida, sólo puede captarse adecuadamente mediante el recurso de la razón vital y de la razón histórica. Ortega y Gasset llamó raciovitalismo a su sistema filosófico. Es la filosofía que tiene como tema la reflexión sobre la vida y la explicación de sus categorías fundamentales. Ortega se aleja del vitalismo irracionalista de Nietzsche y no niega la racionalidad humana pues el apetito de verdad y de objetividad forma parte de las inclinaciones más profundas del ser humano; además, con la razón construimos descripciones de la realidad que nos permiten orientarnos en la existencia: los sistemas de creencias hacen inteligible la realidad y permiten enfrentarnos al naufragio que es la existencia. Pero ello no nos lleva de ningún modo al racionalismo pues la razón vital, a diferencia de la razón pura del racionalismo es capaz de recoger las peculiaridades y reclamaciones de la vida (la perspectiva, la individualidad, la historia, la corporeidad...). La razón vital conduce a la razón histórica, puesto que la vida es esencialmente cambio e historia. La razón histórica tiene como objetivo comprender la realidad humana a partir de su construcción histórica y de las categorías de la vida, y con ella podemos superar las limitaciones de la razón físico-matemática de la modernidad La razón histórica permite comprender los sentidos de la existencia humana, y para ello se refiere a dimensiones del vivir como los sentimientos, valoraciones y proyectos del individuo o colectividad, y a las creencias y esquemas mentales con los que damos un sentido a nuestra vida. La razón histórica utiliza igualmente los recursos interpretativos del enfoque historicista: el análisis de la biografía, la teoría de las generaciones y la comprensión de las distintas épocas que constituyen nuestro pasado y determinan nuestro presente. Tanto el objetivismo como el subjetivismo tienen un mismo fundamento, la creencia en la falsedad del punto de vista del individuo; contra a ella, Ortega afirma que el punto de vista individual es legítimo porque es el único posible, es el único desde el que puede verse el mundo. La perspectiva queda determinada por el lugar que cada uno ocupa en el Universo, y sólo desde esa posición puede captarse la realidad.
El raciovitalismo defendido por Ortega es la armonía entre la razón y la vida, o lo que es lo mismo, la armonía entre las ideas y las creencias La realidad para Ortega es una realidad radical que consiste en la idea de la vida como una realidad en la que arraigan todas las demás realidades. La tarea del filósofo será teorizar sobre esa realidad radical, esa raíz realidad de las demás realidades Ortega afirma que la radicalidad de la vida del ser humano es la vida de quien tiene conciencia para dar cuenta y razón de ella. Por lo tanto, la vida animal o vegetal no tienen cabida como realidad radical. Esta perspectiva de la vida humana plena, que permite al hombre saberse en sus circunstancias, viene proporcionada por el pensamiento. Un pensamiento dirigido por una razón consciente de sus limitaciones y no por la razón legisladora universal del racionalismo. El hombre introduce en la vida la razón porque necesita de ella para pervivir. «No vivimos para pensar», dirá Ortega, «sino que pensamos para lograr pervivir Ortega y Gasset concibe el hombre como aquel ser que es fruto de la observación de su devenir histórico , es un ser caracterizado por ser «mera potencia» en un sentido aristotélico, es decir, tiene en sus manos llegar a ser infinidad de cosas. El hombre es puro cambio. Tiene que inventar lo que va a ser. Es “novelista de su propia vida” Según Ortega , el hombre no tiene naturaleza sino historia. Eso significa que la naturaleza humana consiste en no tener naturaleza, en ser histórica. Esa es la gran paradoja: la naturaleza del ser humano es antinatural, pues está desnaturalizada, es decir, historiada. Con ello, Ortega rechazó todo naturalismo y espiritualismo para afrontar los problemas humanos. El hombre no es su cuerpo (que es una cosa); ni es su alma, psique, conciencia o espíritu. El hombre no es cosa alguna sino un drama. La vida del ser humano es un gerundio y no un participio: un faciendum y no un factum. La vida humana es quehacer, puesto que el hombre es un ente que se hace a sí mismo. Para Ortega, la historia la hace el hombre. El hombre es el factor de la historia, pero también el hombre es asunto y objeto de la historia. Este planteamiento circular de compenetración EN la historia y el hombre, le lleva a reconocer que «la historia es un sistema el sistema de las experiencias humanas, que forman una cadena inexorable y única».
HABERMAS Si Kant había señalado las condiciones a priori que hacen posible el conocimiento y Marx sus condiciones histórico-materiales, Habermas añade que a todo conocimiento le va unido un Esta visión antropológica del interés. conocimiento afirma que la historia de la humanidad se puede describir como el desarrollo del dominio del ser humano sobre la naturaleza. En los seres humanos la razón:
Para ello, Habermas distingue varios tipos de acción: La acción instrumental. Está basada en un saber empírico y son las acciones que llamamos acciones técnicas o científicas y su fin es el éxito. La acción estratégica. Está fundada en un saber analítico y persigue elegir la opción que sea mejor entre las diversas que se plantean como posibles. La acción comunicativa. Corresponde a un tipo de acción distinta a la instrumental y a la estratégica, Guarda una estrecha relación con el lenguaje y está integrada por normas, tradiciones, valores, convencionalismos y creencias. Está conectada con el lenguaje porque todo ser humano nace dentro de una comunidad lingüística que le precede. Desde la acción comunicativa podemos acercarnos a la sociedad para entenderla como el mundo de la vida, es decir, como el contexto donde se llevan a cabo los procesos del acto comunicativo. Cada acto de habla constituye una unidad de comunicación linguistica entre los hablantes y supone un consenso simbólico entre ambos. De este modo, el lenguaje constituye el medio que utilizamos para comunicarnos u también para dar sentido a nuestros modos de actuar frente a la realidad, la moral, el derecho y la política. Política, ética y razón dialógica Rechaza el escepticismo en materia ética y encamina sus investigaciones en demostrar que: En todo acto de habla los interlocutores se entienden porque comparten unos supuestos comunes. Estos supuestos comunes hacen posible la comunicación y un entendimiento o consenso válido en términos universales. Estos supuestos se configuran como mandatos universales u son cuatro: inteligibilidad, verdad, corrección y veracidad. Habermas define estos presupuestos comunicativos de la siguiente manera: Inteligibilidad. Es la condición de posibilidad de cualquier acto de comunicación. Hablante y oyente parten del supuesto de que lo que dicen o lo que oyen es comprensible para ambos. Si no hay inteligibilidad es imposible comunicar el mensaje. Verdad. Es el supuesto característico de los enunciados que se refieren a estados de cosas existentes. Con ello, quiere decir que el contenido del mensaje ha de corresponderse con el objeto, por ejemplo, si se afirma que «el libro es nuevo», este debe ser nuevo. En este sentido, el hablante pretende que el contenido de la frase que ha emitido sea verdadero y que el oyente lo sepa. Corrección. Es el supuesto de los enunciados que se refieren al mundo social. En este sentido, el hablante pretende que, en el contexto social en que se encuentra, la frase que ha emitido se pueda decir sin problemas y el oyente así lo espera. Veracidad. Es el supuesto de los enunciados que se refieren al mundo subjetivo. El hablante pretende que lo que dice y lo que piensa sean lo mismo y el oyente así lo supone. El consenso , concepto clave en la teoría comunicativa, consiste en que los participantes del acto comunicativo se ajusten a tales supuestos para defender sus argumentos. Como el lenguaje puede usarse para engañar o mentir, la acción comunicativa ha de desarrollarse necesariamente en el contexto de una situación ideal de habla donde los dialogantes se reconozcan recíprocamente como personas. En definitiva, este consenso se fundamenta en una ética procedimental universalista, al estilo kantiano, en la que, eliminadas todas las relaciones de dominio, sea posible la convivencia pacífica que no impida un pluralismo de formas de vida, ni se pronuncie sobre cómo cada individuo debe buscar la felicidad. Habermas defiende que la razón humana es dialógica precisamente porque se sustenta en la construcción de una empresa común compartida por todos. Y para la realización de tal empresa es imprescindible la existencia de un espacio público de deliberación racional. Sin embargo, hoy se observa un repliegue de la ciudadanía con respecto a la participación en la esfera pública. Este desinterés de la ciudadanía por la vida política resulta muy peligroso porque hace factible que se puedan repetir barbaries como las vividas en el pasado. La despolitización de la ciudadanía se traduce además en un no cuestionamiento del sistema y en la anulación del pensamiento crítico. La ética dialógica (que se denomina también ética comunicativa o ética discursiva) defiende la posibilidad de entendernos, más allá de las diferencias particulares debidas a los contextos donde se encuentren las sociedades. Se trata de una ética que busca la unidad de la humanidad y cuyas razones morales se extienden al derecho y a la política