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Estabilidad en Fotografía: Trípodes y Rótulas - Prof. idea, Apuntes de Sociología

Aprenda sobre la importancia de la estabilidad en la fotografía y cómo utilizar trípodes y rótulas para evitar la trepidación en sus imágenes. En este artículo, se exploran los factores que afectan la estabilidad, las precauciones a tomar y los tipos de trípodes y rótulas disponibles en el mercado.

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 07/03/2014

mikineta
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ESTABILIDAD:
TRÍPODES Y RÓTULAS
La estabilidad
La estabilidad es algo que debemos tener en cuenta siempre
que vayamos a realizar una imagen. Un fotógrafo se acos-
tumbra a ser muy consciente del momento en el que va a ac-
cionar el botón de disparo: En ese instante busca la máxima
estabilidad y lo presiona sin brusquedad, suavemente.
A plena luz del día es difícil que nuestras imágenes resulten
trepidadas, pero conviene tomar las precauciones necesarias.
La recomendación de elegir una velocidad de obturación de
al menos 1/focal empleada resulta muy optimista, ya que
hay otras variables en juego, como veremos más adelante.
En caso de vernos forzados a fotografiar en condiciones límite
de estabilidad siempre valoraremos si es posible ajustar ma-
yores aperturas de diafragma o valores ISO más elevados,
con el fin de recurrir a velocidades
de obturación seguras. Podemos
buscar el apoyo de la espalda
en una pared, de la cámara
sobre el marco de una puerta,
un tronco o una valla. Incluso el
agarre de la cámara utilizan-
do la correa enrollada
en la mano o aguantar
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ESTABILIDAD:

TRÍPODES Y RÓTULAS

La estabilidad

La estabilidad es algo que debemos tener en cuenta siempre que vayamos a realizar una imagen. Un fotógrafo se acos- tumbra a ser muy consciente del momento en el que va a ac- cionar el botón de disparo: En ese instante busca la máxima estabilidad y lo presiona sin brusquedad, suavemente. A plena luz del día es difícil que nuestras imágenes resulten trepidadas, pero conviene tomar las precauciones necesarias. La recomendación de elegir una velocidad de obturación de al menos 1/focal empleada resulta muy optimista, ya que hay otras variables en juego, como veremos más adelante. En caso de vernos forzados a fotografiar en condiciones límite

de estabilidad siempre valoraremos si es posible ajustar ma- yores aperturas de diafragma o valores ISO más elevados, con el fin de recurrir a velocidades de obturación seguras. Podemos buscar el apoyo de la espalda en una pared, de la cámara sobre el marco de una puerta, un tronco o una valla. Incluso el agarre de la cámara utilizan- do la correa enrollada en la mano o aguantar

la respiración pueden marcar la diferencia. Si estamos en el interior de un vehículo, con un teleobjetivo apoyado en la ventanilla, es importante apagar el motor y prevenir también cualquier movimiento en su interior que pueda afectarle. En el caso de fotografiar con el motor encendido, desde una avio- neta o embarcación sucede al contrario, es conveniente no apoyarse sobre la superficie que vibra y tratar de compensar a pulso los movimientos bruscos del aparato.

Prevenir la trepidación

Los factores que intervienen en que una imagen tomada con trípode aparezca trepidada son:

  • La estabilidad del conjunto trípode-equipo.
  • Las condiciones ambientales (por ejemplo fuerte viento o sustrato inestable).
  • La combinación entre la focal que utilicemos y la distancia a la que tenemos el sujeto. Es decir, el tamaño del sujeto en el encuadre.
  • La velocidad de obturación, en conjunción con el levanta- miento de espejo. Para prevenir la trepidación de la imagen es conveniente trabajar con un trípode de cierto peso o bien lastrado si las

circunstancias lo requieren, bien estabilizado y posicionado. Si trabajamos en la arena de la playa podemos clavar bien las patas o apoyarlas sobre objetos planos, como guijarros o restos de madera. Estas precauciones no son en sí suficientes; necesitamos ac- cionar la cámara a distancia, sin pulsar el botón con nuestro dedo, especialmente a bajas velocidades de obturación o en considerables ratios de ampliación. Para ello utilizaremos controles remotos de corto alcance, cables disparadores e incluso el ajuste de temporizador. La forma más fiable de accionar la cámara es, sin duda, el cable disparador, ya que permite disparar sin dilación y no presenta los inconvenientes

La diferencia de precio entre las gamas no es considerable salvo en la gama más alta y el uso de trípode será fundamen- tal en muchas de las disciplinas de la fotografía. Un trípode debe tener cierto peso, que le dará estabilidad y el fotógrafo no debe hacer concesiones en la elección del trípode. En el caso de que la fotografía no vaya a ser la actividad prioritaria o que el peso sea un factor limitante: por tener que llevarlo en largos desplazamientos a pie, por limitaciones de equipaje, etc, buscaremos un compromiso de prestaciones, aunque nos cercioraremos de que disponga de un gancho para ser lastrado cuando sea necesario y que sus patas lo soportan. Para los amantes del senderismo y los recorridos de larga distancia se comercializan bastones adaptados como monó- podes, caso del Monotrek, y también es posible adaptar tres bastones para ser engarzados y formar un trípode de fortuna, del que no podemos esperar grandes prestaciones. El flash en sí mismo contribuye a que una imagen o parte de ella no aparezca movida o cuando menos que aparezca esca- samente movida, si no disponemos de otras alternativas, si bien su uso no siempre resulta adecuado con respecto a los resultados estéti- cos que queremos conseguir. El carbono es una buena opción en estos ca- sos, pero a cambio de una menor robustez y estabilidad frente al viento. Además tienen el inconveniente de atraer la electricidad, por lo que su uso es peligroso durante una tormenta

con aparato eléctrico. El basalto es un material más inerte y recomendable, aunque la ligereza de estos materiales se paga en el precio. Conviene analizar bien los materiales: que no se desencajen, cojan presión o puedan oxidarse con facilidad. Las partes móviles deben estar muy bien construidas y permitir una fácil liberación, sin atascos ni durezas. Dado que su uso puede ser combinado con otros accesorios que proporcionen estabilidad y sujeción, tendremos que valorar su versatilidad y grado de complemento con ellos. Los trípodes con barras que unen las patas a la columna no permiten su uso con comodidad en hi- des ni bajar a ras de suelo el encuadre, su uso no es frecuente en la fotografía de naturaleza. Para el estudio hay que valorar disponer de un trípode con ruedas, que permita colocar en sus bandejas diversos accesorios y desplazarlo cómodamente. Para deportes, aves en vuelo o mamíferos a la carrera puede resultar útil un monópode, en caso de que la lente sea muy pe- sada para una razonable sustentación a mano y no disponga- mos de una rótula de balancín. Es manejable para hacer ba- rridos, es decir, el movimiento de seguimiento del animal, que hace que su centro de gravedad aparezca más nítido que sus patas o alas y que el fondo, incluso a velocidades de obturación bastante bajas. Con el uso de teleobjetivos para fotografiar la fauna desde un vehículo es posible utilizar medios tradicionales como las bol- sas rellenas de arena, cereales o legumbres (llamadas bean- bag), cojines o lo que consideremos necesario. En caso de que sea una práctica habitual lo más interesante es adquirir

una montura o soporte de ventanilla que nos permita acoplar una rótula adecuada para el uso del equipo necesario, pero sabiendo que cualquier movimiento que se produzca en el vehículo se transmitirá a todo el sistema. Muchas veces es preferible sacar el trípode y ajustar el equipo desde el coche, como puede suceder en un safari. Para tomas a ras de suelo podemos emplear mini-trípodes, trípodes con barra lateral que permiten ubicar la cámara a ras de suelo, aunque no siempre con firmeza o algún soporte que nos permita estabilizarnos. Una rótula de bola adaptada de forma casera a una tabla o pieza de metal nos facilitará bastante el trabajo de ubicar un equipo muy próximo al nivel del suelo, aunque hay varias marcas que comercializan so- luciones como los denominados low pod u omnipod. Si se realizan este tipo de tomas con frecuencia (con macros o con angulares) mi recomendación es disponer de una segunda columna cortada para poder bajar el trípode al máximo o bien recurrir al uso de trípodes de altas prestaciones que no tienen columna central. Ésta suele ser una necesidad muy fre- cuente en fotografía de naturaleza que puede ser solventada a menudo con el uso del bean-bag o apoyos de fortuna. Con el fin de permitir una nivelación óptima para realizar panorámicas eventuales o bien seguimientos de sujetos en movimiento y trabajar de forma más cómoda, es importante

valorar que el trípode tenga incluido un nivel de burbuja. De esta forma nivelaremos la base antes de la rótula para mover- nos en horizontal sin perder el nivel, una opción interesante si vamos a permanecer algún tiempo en espera de aconteci- mientos. Algunas de las ultimas dSLR ya vienen con un nivel virtual muy útil para ciertos casos pero resulta muy práctico poder nivelar el cabezal. Para realizar frecuentes tomas a ras de agua podemos adqui- rir de ocasión un trípode de acero que resulte muy robusto, como los que se utilizaban antiguamente para las videocá- maras. En días de mar muy calmado y en lagos o ríos lo hundiremos hasta que el equipo quede un poco por encima del agua y lograr tomas muy a ras de agua, con efectos de movimiento o estáticos de gran fuerza visual y con gran sensación de lugar.

El cabezal o rótula

El trípode es sólo una base sobre la que debemos montar una rótula. Su elección es incluso más compleja que la del trípo- de. Depende mucho de nuestros gustos y preferencias, así como del tipo de fotografía que vamos a realizar y del peso del equipo que deben soportar. Es difícil llegar a conclusio- nes más detalladas por cuanto de personal tiene la elección de una rótula o cabezal. Los teleobjetivos de cierto peso y longitud deben disponer de un aro o collar que permita su fijación al trípode a fin de mantener su centro de gravedad alineado y estable y no