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Aristóteles dedica su obra ética a su hijo nicómaco, donde aborda la consideración de la ética, el elemento más importante de la vida humana y cómo alcanzarlo. El filósofo grecorromano considera que el hombre busca la felicidad en la vida y que esta solo es posible a través de las virtudes intelectuales y morales. En este documento se analizan conceptos como la prudencia, la fortaleza, la templanza y la justicia, entre otras virtudes. La amistad también es abordada, considerada como un amor desinteresado hacia otra persona.
Tipo: Ejercicios
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En esta obra, Aristóteles realiza su mayor tratado de ética, estando dirigida en este caso a su hijo Nicómaco. En primer lugar, por ende, tenemos que enfocarnos en la consideración que realiza Aristóteles de la ética, así como qué considera como elemento más importante de la vida de una persona y cómo llegar a este elemento. Asimismo, realizaré un comentario al final de cada punto expresando mi opinión en los determinados aspectos en torno a los cuales gira el tratado. El hombre, según Aristóteles, tiene una finalidad, la de ser feliz en la vida, y eso, como es normal, sólo se puede conseguir haciendo cosas propias del hombre. Además, la forma perfecta de la felicidad es sólo posible mediante la contemplación que realizan los dioses, por lo que nosotros tenemos que ceñirnos a un tipo de felicidad bastante limitada, fundamentada en las virtudes intelectuales, entre las que destaca fundamentalmente la prudencia, y las virtudes morales, que, ayudadas por la prudencia, nos permiten escoger con un raciocinio justo. Las virtudes intelectuales perfeccionan el conocimiento, siendo fundamental la ya mencionada prudencia en el aspecto práctico, del cual se encargan las virtudes morales, que terminarán por definir nuestro ser. Realmente comparto gran parte de aquello que dice Aristóteles, pues, aunque todos tenemos una misión distinta en la vida –si todos hubiésemos nacido para ser albañiles, qué vida más aburrida e insípida tendríamos-, la realización de esa misión conlleva una felicidad interna. Sin embargo, esa felicidad interna, es la mayor que se puede sentir en cualquier campo, pues al final has hecho todo aquello que has querido racionalmente, que has cumplido todas las metas propuestas a pesar de los innumerables obstáculos que, seguro, has tenido que superar, construyendo tu propio camino y siendo un ejemplo de nunca rendirse. Aun siendo cierto que muchas personas han hecho grandes atrocidades en su vida, ésa era la misión que les tocaba cumplir. Hay mucha gente que dice que Hitler es lo peor que ha habido en la historia de la humanidad. Y es absolutamente verídico el hecho de que fue una persona cuyos actos son totalmente repugnantes, pero sí hizo una cosa que la gente no suele hacer.
Teniendo unos ideales destructivos, que para él eran de perfeccionamiento, no dejó de perseguir aquello que quería por muchas veces que lo tumbasen y siempre se levantaba. Ahí era donde tenía un gran asesino su punto diferencial que le llevó al poder a él y no a otros potenciales asesinos que compartían ideología con él. En el hecho de nunca dejar de creer que su sueño era posible y que pasase lo que pasase, lograría su objetivo. En ese punto, sin embargo, cometió el gran error de su vida. No supo potenciar Alemania como debía haberlo hecho y, su espíritu de destrucción se terminó adueñando de él. Es decir, Hitler fue una persona a seguir como modelo de no rendirse hasta 1933. Mas, la prudencia que Aristóteles pone como pieza elemental de la vida práctica terminó por faltarle, destrozando así todo el trabajo realizado hasta ser elegido Canciller en 1933. A continuación hablaré de las virtudes éticas, continuando con las virtudes intelectuales y finalizando con la amistad, apartado de gran relevancia en este tratado. La fortaleza es el medio entre el temor y la confianza respecto a la muerte. Sin embargo, la fortaleza se aplica más al temor que a la confianza y busca el bien honesto. La característica fundamental de la verdadera fortaleza es que se basa en el carácter y no en el cálculo o en la preparación. La templanza es el medio respecto a los placeres, especialmente los del tacto, la comida y el sexo, que tenemos en común con los animales no racionales. La falta de templanza es más voluntaria que la cobardía, pues siempre viene con una elección positiva, haciéndola más censurable. El apetito debe siempre seguir lo que es noble como propuesto por la razón. Aristóteles empieza induciendo la definición justicia a partir de la definición nominal y de lo que se piensa cuando se oye la expresión "justicia". Afirma que la justicia es la virtud completa por cuanto refiere a otras personas, pues es más difícil ejercer la virtud con los demás que solamente consigo mismo. Esta justicia es la justicia general, del mismo modo que existe también la justicia particular. Trata luego de la relación entre la justicia y la ley, una relación necesaria para que el bien del otro se consiga, pues el hombre por sí mismo siempre busca el propio bien. Por ello, se necesita una ley. Aquí entra la política, pues existe una justicia natural que nadie puede transgredir y otra legal, que depende de las reglas adoptadas. Las virtudes intelectuales son aquellas con cuyo perfeccionamiento nos vamos acercando a la verdad, lo que hace del libro VI, el más importante del