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El documento 'nutrición' de offarm núm. 3 de marzo de 2003 discute sobre el concepto de evaluación del estado nutricional y sus aplicaciones en medicina preventiva y hospitalaria. Se abordan aspectos como la determinación de la ingestión de nutrientes, la evaluación bioquímica y clínica, y las medidas antropométricas utilizadas para evaluar el estado nutricional. Además, se presentan diferentes métodos y herramientos para obtener información sobre el estado nutricional, como encuestas, medidas antropométricas y determinaciones bioquímicas.
Tipo: Apuntes
Subido el 14/05/2022
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l concepto de evaluación del est ado nut ricional t iene un carácter y unas aplicaciones amplí- simos. Desde el punto de vista de la medicina preventiva de un país, es fundamental conocer el estado nutricional del mayor porcentaje posible de su población, para pos- teriormente, poder hacer las inter- venciones pertinentes en materia de salud pública. Otro punto de
vista es la evaluación específica en distintos grupos vulnerables como son las mujeres embarazadas, los niños y las personas mayores. En el otro extremo está la necesidad de conocer el estado nutricional en el ámbito hospitalario, en el caso de enfermedades concret as, para poder obt ener un pronóst ico y poder intervenir en su curso evi- tando complicaciones.
El estado nutricional de un indi- viduo se puede definir como el resultado entre el aporte nutricio- nal que recibe y sus demandas nutritivas, debiendo permitir la utilización de nutrientes mantener las reservas y compensar las pérdi- das. Cuando ingerimos menor can- tidad de calorías y/o nutrientes de los requeridos, se reducen las exis- tencias de los distintos comparti-
Doctora en Farmacia.
mentos corporales y nuestro orga- nismo se vuelve más sensible a descompensaciones provocadas por un traumatismo, una infección o una situación de estrés. Por otra parte, cuando ingerimos más de lo que necesitamos para nuestras acti- vidades habituales, se incrementan las reservas de energía de nuestro organismo, fundament alment e ubicadas en el tejido adiposo. Una ingestión calórica excesiva, un esti- lo de vida sedentario o ambas cosas a la vez determinan un aumento del tamaño de nuestros depósitos de grasa que cuando alcanzan un valor crítico comportan la apari- ción de un cuadro clínico y social conocido como obesidad. Es relativamente fácil determinar cuándo una persona está francamen- te desnutrida o, por el contrario, muestra signos de sobrealimenta- ción. También es relativamente sen- cillo detectar déficit nutricionales graves como el escorbuto, la pelagra o la anemia ferropénica. Sin embar- go, es mucho más difícil valorar los estados subclínicos en que existe un aporte de nutrientes incorrecto o insuficiente para alcanzar el valor deseable de salud y capacidad fun- cional. Dadas la diversidad de factores y la variabilidad de mecanismos implicados en el balance nutricional de cada individuo es necesario recu- rrir a medidas que nos orienten res- pecto de nuestro estado nutricional. Siendo rigurosos, es evidente que cuantas más técnicas se utilicen, más precisa será nuestra evaluación final. Sin embargo, es importante fijar bien el objetivo de la evaluación nutricional para no perder tiempo y dinero en análisis innecesarios. Por ejemplo, en el ámbito hospitalario, como existen limitaciones de todo tipo, el médico debe seleccionar muy bien el número mínimo de pruebas que se deben realizar para asegurar un buen diagnóstico. Son muchos los datos que nos pueden ayudar a valorar el estado nutricional, pero fundamental- mente se pueden agrupar en cuatro apartados:
Consiste en cuantificar los nutrien- tes ingeridos durante un período que permita suponer que responde a la dieta habitual. Cuando estas cantidades de nutrientes se compa- ran con tablas de ingestiones reco- mendadas, podemos tener una idea de qué es lo que tomamos en exceso y qué en defecto. Como en la mayo- ría de los casos es imposible hacer un análisis químico de los nutrien- tes ingeridos en nuestros alimentos, lo más habitual es recurrir a las encuestas dietéticas. En estas en- cuestas se valoran los alimentos ingeridos durante un cierto número de días, mediante tablas de compo- sición de alimentos, y se cuantifican los nutrientes. Finalmente, se com-
paran nuest ras ingest iones con tablas de ingestiones recomendadas y con los objetivos nutricionales. Este método de encuestas tiene muchas limitaciones; aun así es el más rápido y práctico. Por ejem- plo, es difícil apreciar las cantida- des exactas de cada alimento inge- rido y, además, las tablas son siem- pre bastante imprecisas en cuanto a la cantidad de los distintos nutrien- tes, como por ejemplo las vitaminas y minerales, que se pueden ver alte- rados en diversas situaciones como en el caso del tipo de cocción del alimento. El tamaño de la muestra, la edad de los individuos, los obj etivos nutricionales o el grado de preci- sión determinan el tipo de encues- ta que se debe emplear. Básicamente, existen 3 ámbitos distintos de encuestas: a escala nacio- nal (hojas de balance alimentario que permiten conocer la disponibilidad de alimentos de un país), a escala familiar (encuestas de presupuesto familiar, inventarios dietéticos familia- res) y a escala individual, que es lo que genéricamente se conoce como encues- tas nutricionales. A su vez, de éstas también hay muchos tipos: el diario dietético, el recordatorio de 24 horas o el cuestionario de frecuencia.
Medidas antropométricas Se basan en tomar medidas de lon- gitud y peso sobre el propio cuer-
VOL 22 NÚM 3 MARZO 2003 OFFARM 97
Tabla 1. Principales índices utilizados para evaluar el estado nutricional
IMC (índice de masa corporal)
IMC = Peso(kg)/Talla^2 (m)
Interpretación < 19 indica desnutrición 19-25 indica normalidad 25-30 indica sobrepeso (obesidad tipo I) 30-40 indica obesidad de grado II
40 indica obesidad de grado III
Relación cintura/cadera
Es una medida del riesgo de enfermedad cardiovascular. Consiste en dividir el perímetro del abdomen con el de la cadera.
Interpretación
0,8 indica riesgo de enfermedad cardiovascular
distinta densidad y propiedades acústicas se utilizan ondas sonoras de alta frecuencia para obtener una medida del grosor de la grasa en distintas zonas del cuerpo.
La gran ventaja de los datos bio- químicos respecto al resto es su objetividad debido al control de calidad riguroso que debe tener cada laboratorio. Se pueden reali- zar sobre distintas muestras (tabla 2). Hay dos tipos de análisis: los estáticos, que miden el valor real de nutriente en una muestra con- creta (hierro en suero, cinc en pelo) y los funcionales, que cuantifican la actividad de una enzima que depende del nutriente de interés (ferritina en suero, homocisteína plasmática). En la tabla 3 se mues- tran los métodos más habituales para evaluar algunos nutrientes. Existen tres métodos posibles: aque- llos que nos indican si hay un buen aporte o no a través de la dieta, los que nos indican si hay alguna fun- ción alterada que depende de la can- tidad de nutriente en estudio, y por último, existen métodos comple- mentarios. Con estos últimos no podemos asegurar una posible defi- ciencia, pero ayudan a corroborar el diagnóstico. Por ejemplo, una técnica muy utilizada es la deter- minación de la creatinina en orina como marcador de masa muscular. Ésta procede de la creatina-fosfato que se encuentra casi exclusiva- mente en el músculo esquelético. En condiciones normales la excre- ción de creat inina es bast ant e constante, pero en situaciones con- cretas, como en un ejercicio físico excesivo, una ingestión desmesura- da de proteínas o en patologías renales se puede descompensar esta excreción.
En caso de malnutrición específica de algún nutriente o generalizada, cuando llega a un grado importan- te de gravedad da lugar a la apari- ción de signos clínicos evidentes en ciertas zonas u órganos corpora-
les tales como la cara, cabello, cue- llo, oj os, labios, dientes, encías, lengua, piel, uñas, tejido subcutá- neo, abdomen, aparato genital, sis- tema esquelético y extremidades inferiores.
Parámetros inmunológicos El estado nutricional afecta clara- mente al sistema inmunitario, por lo cual se pueden utilizar determi- nados parámetros para evaluar una situación nutricional disminuida. Entre estos parámetros cabe desta- car el recuento total de linfocitos, recuento de linfocitos T, reacciones cut áneas de hipersensibilidad retardada, pruebas de transforma- ción linfoblástica, determinación de inmunoglobulinas, capacidad bactericida intracelular de los poli- morfonucleados, etc. Este tipo de pruebas es muy útil para detectar enfermedades en las que el paciente tiene una aparien- cia saludable, pero realmente pre- senta una malnutrición subclínica, como en el caso de la bulimia ner- viosa. En estos pacientes, aunque los parámetros antropométricos suelen estar dentro de la normali- dad, se ha demostrado que presen- tan una inmunidad celular dismi- nuida.
Grado de mineralización ósea Se suele ut ilizar la t écnica de absorciometría de fotones basada en que el contenido mineral del hueso estudiado es directamente proporcional a la energía absorbida de un fotón emitido por radionú- clido.
Pruebas funcionales Los ejemplos más característicos son las pruebas de función respiratoria que sirven para valorar indirecta- mente la masa muscular a través de la funcionalidad de los músculos res- piratorios y las dinamometrías que valoran la fuerza que pueden reali-
Bibliografía general
Carlson T. Datos de laboratorio en la valo- ración del estado nutricional. Mahan LK, Escott-Stump S, editores. Nutri- ción y D iet ot erapia de K rause. Madrid: Mc Graw-Hill Interamerica- na 2001; p. 414-34. Hammond KA. Valoración alimentaria y clínica. Mahan LK, Escott-Stump S, editores. Nutrición y dietoterapia de Krause. Madrid: Mc Graw-Hill Inte- ramericana 2001; p. 387-413. Mataix J , Llopis. Evaluación del estado nutricional. Serra Majem Ll, Aranceta B at rina, Mat aix Verdú, edit ores. Nutrición y salud pública. Métodos, bases científicas y aplicaciones. Barce- lona: Masson, 1995; p. 73-89. Napoli R , Horton ES. Energy require- ments. Ziegler EE, Filer LJ, editores. Present knowledge in nutrition. W a- shington: International Life Science Institute, 1996; p. 1-12. Planas M, Pérez Portabella Maristany C. Evaluación clínica del estado nutricio- nal. Salas-Salvadó J, Bonada A, Trallero R, Saló ME, editores. Nutrición y die- tética clínica. Barcelona: Doyma, 2000; p. 69-80.
Tabla 3. Ejemplos de métodos bioquímicos de valoración del estado nutricional
Nutriente Indica ingestión Indica función alterada reducida o depleción celular Proteína Urea urinaria Creatinina en orina Ácido fólico Folato plasmático Folato eritrocitario Vitamina E Tocoferol plasmático Hemólisis de eritrocitos con H 2 O 2 Hierro Sideremia, ferritina Citograma de sangre periférica Calcio Calcio iónico Calcio plasmático Selenio En sangre total o eritrocitos En cabello y uñas