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preguntas 1 y 2 del examen de 2018 pau de la cv
Tipo: Exámenes
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EXAMEN PAU JUNY 2018
Este texto explora el concepto de la razón (buen sentido), planteando la siguiente cuestión: si todos compartimos la misma razón, ¿por qué tenemos opiniones diversas? En respuesta a esta pregunta, defiende la idea de que la diversidad de opiniones no se debe a la diferencia en la razón (que es uniforme para todos por naturaleza), sino al método que empleamos al utilizarla. Para empezar, sostiene que la razón está bien repartida entre todos los individuos, siendo bastante presente en el mundo, apoyando su afirmación con la observación de que nadie desea más razón de la que posee. La universalidad de esta percepción hace improbable que todos se equivoquen, sugiriendo que la capacidad de juzgar y distinguir lo verdadero de lo falso es igual en todos los seres humanos (l.1-3). Posteriormente, el buen sentido, se profundiza en el ser de la misma razón. Esta es igual por naturaleza en todos los hombres, de lo que se deriva el que nadie puede ser más racional que otros, o el que no puede haber una razón individual. La razón es siempre una (l.3-5). A partir de lo anterior, se deduce que la diversidad de opiniones no puede atribuirse a diferencias en la racionalidad de los seres humanos, ya que todos compartimos la misma razón. La variabilidad radica en el uso que hacemos de esa razón, en los diversos métodos que empleamos para su aplicación (l.5-8). Hasta aquí, llega a su tesis como punto final de su argumentación. Luego, la diversidad de opiniones no depende de la razón misma, sino de su uso (l.8-9). Aquí, se enfatiza que la capacidad intelectual no es el factor determinante, sino la forma en que se utiliza. Esta idea subraya la importancia de la aplicación práctica de la razón. Por último, refuerza su propia tesis a partir de dos analogías donde compara la racionalidad humana con otros ámbitos de la actividad humana, como la moralidad y el ejercicio físico, de modo que nos trasmite la idea de que siempre podemos seguir caminos malogrando o potenciando nuestras posibilidades. Las almas más grandes pueden manifestar tanto vicios como virtudes extremas, y que aquellos que avanzan lentamente, pero siguen el camino correcto pueden llegar más lejos que los que corren, pero se desvían de él (l.9-11). Aquí, se destaca la importancia del camino elegido en el desarrollo de la razón y el buen sentido.
En este fragmento, Descartes emplea el término “buen sentido” para hacer referencia a la capacidad o facultad naturalmente igual en todo ser humano que permite juzgar bien y distinguir entre lo verdadero y lo falso. En primer lugar, el autor declara en la línea 1: “El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo (...) aun los más difíciles de contentar (…) no suelen desear más del que tienen”. De esta forma, afirma que todo ser humano está conforme con su capacidad de razonar, aunque cada uno apoya unas ideas distintas. Sin embargo, expone que el buen sentido o razón (la facultad de distinguir entre lo verdadero y lo falso) es universal y común en toda la humanidad. Para otorgarle sentido a ambas ideas, explica que la existencia de distinciones entre las personas no es resultado de diferencias en cuanto a la razón, “sino solamente de que conducimos nuestros pensamientos por distintas vías y no consideramos las mismas cosas” (líneas 7-8), es decir, defendemos pensamientos diversos porque empleamos distintos caminos, la cuestión es escoger el adecuado. A continuación, Descartes justifica que solamente aquellos que utilizan la vía correcta son capaces de “las mayores virtudes”, así como de alcanzar el conocimiento, en contraste con “los que corren, pero se apartan de él” (línea 11), es decir, para aquellos cuyas razones se precipitan y no siguen un buen método, es imposible descubrir certezas. En definitiva, el fragmento destaca la utilización del buen sentido mediante el método adecuado para adquirir conocimiento. El uso de la razón es una actividad que puede ser perfeccionada a partir del método correcto, de manera que este concepto puede ser incluido en “el método” defendido por Descartes, que se basa en no suponer verdadero lo que es falso y llegar al conocimiento de todas las cosas. Según el filósofo, el ser humano puede obtener conocimiento mediante la Intuición, un acto del pensamiento que capta de manera absoluta un contenido objetivo y evidente de por sí; y la deducción, una operación por la que comprendemos todas las cosas que son consecuencia necesaria de otras ya conocidas con certeza.