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Orientación Universidad
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fiesta sacramental, Ejercicios de Filología hispánica

Asignatura: Literatura del Siglo de Oro, Profesor: Lina Rodríguez, Carrera: Filología Hispánica, Universidad: USAL

Tipo: Ejercicios

2017/2018

Subido el 09/06/2018

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LA PROCESIÓN DEL CORPUS
La fiesta del Corpus Christi nacida en el siglo XIII para conmemorar el sacramento de la eucaristía y reforzar la
idea de pertenencia al cuerpo místico de la Iglesia se convirtió con la Contrarreforma en una de las celebraciones
más importantes para la cristiandad católica, pues marcaba diferencias teológicas y de culto sustanciales con el
protestantismo. El Concilio de Trento insistió en que esta festividad debía celebrarse con grandes procesiones
de fe, danzas y representaciones de autos que permitiesen divulgar la interpretación doctrinal de este sacramento.
Las procesiones generales del Corpus, en las que participaban todas las instituciones civiles y eclesiásticas urbanas,
proyectaban la imagen ideal de la sociedad como un conjunto armonioso y unitario en torno al sacramento del
cuerpo de Cristo.
En el siglo XVII, los monarcas españoles empezaron a participar personalmente en la procesión de Corpus, que
aparece consignada en las etiquetas reales y se incluye en los croquis protocolarios dibujados por grefieres y maes-
tros de obras. La procesión venía precedida por la imagen del pecado que encarnaba la tarasca, un gran bicho en
forma de dragón o serpiente montado sobre un carro y confeccionado con madera, pasta de papel y tela, sobre el
que había músicos, gigantonas, enanos, monos y otras variadas figuras. Le seguían grupos de gigantes y una serie
de danzas representadas (con escenas bíblicas, mitológicas e históricas), danzas tradicionales (de espadas, moros y
cristianos, de lazos y enramadas, folías portuguesas, de zapateados, cascabeles, escarnio, paloteado...), danzas de músi-
ca interpretando breves conciertos, y danzas más exóticas (de negros, de indios, de turcos). Esta parte se cerraba
con los carros en los marchaban los comediantes que representaban los autos sacramentales. Después unos trom-
petas y atabaleros daban paso al componente religioso del cortejo que seguía este orden: un grupo de niños huér-
fanos, los pendones y cruces de las cofradías y parroquias, con una representación de las órdenes religiosas y los
hospitales (trinitarios descalzos, capuchinos, mínimos, mercedarios, trinitarios calzados, carmelitas, agustinos,
franciscanos, dominicos) hasta llegar a cruz de la capilla real, que venía acompañada por sus cantores, ministriles y
curas beneficiados. La parte principal de la procesión la ocupaba la custodia del Santísimo Sacramento que iba
precedida por doce pajes y en hombros de distintos prelados junto con los capellanes del rey. A ambos lados, se
colocaban los miembros de los consejos. Inmediatamente detrás marchaban los mayordomos y grandes, y el monar-
ca con los miembros de su familia por delante de los embajadores residentes en la corte escoltados en semicírculo
por la guardia de los archeros de corps.
La procesión marchaba con lentitud recorriendo en Madrid un circuito que abarcaba las plazas de Palacio, San Sal-
vador (plaza de la Villa), las Descalzas, Puerta de Guadalajara, Plaza Mayor (desde 1618), la de Santiago y la de Santa
María, hasta retornar de nuevo a la capilla real. La celebración se prolongaba por espacio de largo tiempo, porque la
procesión se detenía para la representación de los autos a lo humano y a lo divino que se ofrecían a su paso en distintos
puntos.
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FIESTA
FIESTA SACRAMENTAL Y RELIGIOSA
Bernardo J. García García
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¡Descarga fiesta sacramental y más Ejercicios en PDF de Filología hispánica solo en Docsity!

L A PROCESIÓN DEL CORPUS

La fiesta del Corpus Christi nacida en el siglo XIII para conmemorar el sacramento de la eucaristía y reforzar la

idea de pertenencia al cuerpo místico de la Iglesia se convirtió con la Contrarreforma en una de las celebraciones

más importantes para la cristiandad católica, pues marcaba diferencias teológicas y de culto sustanciales con el

protestantismo. El Concilio de Trento insistió en que esta festividad debía celebrarse con grandes procesiones

de fe, danzas y representaciones de autos que permitiesen divulgar la interpretación doctrinal de este sacramento.

Las procesiones generales del Corpus, en las que participaban todas las instituciones civiles y eclesiásticas urbanas,

proyectaban la imagen ideal de la sociedad como un conjunto armonioso y unitario en torno al sacramento del

cuerpo de Cristo.

En el siglo XVII , los monarcas españoles empezaron a participar personalmente en la procesión de Corpus, que

aparece consignada en las etiquetas reales y se incluye en los croquis protocolarios dibujados por grefieres y maes-

tros de obras. La procesión venía precedida por la imagen del pecado que encarnaba la tarasca, un gran bicho en

forma de dragón o serpiente montado sobre un carro y confeccionado con madera, pasta de papel y tela, sobre el

que había músicos, gigantonas, enanos, monos y otras variadas figuras. Le seguían grupos de gigantes y una serie

de danzas representadas (con escenas bíblicas, mitológicas e históricas), danzas tradicionales (de espadas, moros y

cristianos, de lazos y enramadas, folías portuguesas, de zapateados, cascabeles, escarnio, paloteado...), danzas de músi-

ca interpretando breves conciertos, y danzas más exóticas (de negros, de indios, de turcos). Esta parte se cerraba

con los carros en los marchaban los comediantes que representaban los autos sacramentales. Después unos trom-

petas y atabaleros daban paso al componente religioso del cortejo que seguía este orden: un grupo de niños huér-

fanos, los pendones y cruces de las cofradías y parroquias, con una representación de las órdenes religiosas y los

hospitales (trinitarios descalzos, capuchinos, mínimos, mercedarios, trinitarios calzados, carmelitas, agustinos,

franciscanos, dominicos) hasta llegar a cruz de la capilla real, que venía acompañada por sus cantores, ministriles y

curas beneficiados. La parte principal de la procesión la ocupaba la custodia del Santísimo Sacramento que iba

precedida por doce pajes y en hombros de distintos prelados junto con los capellanes del rey. A ambos lados, se

colocaban los miembros de los consejos. Inmediatamente detrás marchaban los mayordomos y grandes, y el monar-

ca con los miembros de su familia por delante de los embajadores residentes en la corte escoltados en semicírculo

por la guardia de los archeros de corps.

La procesión marchaba con lentitud recorriendo en Madrid un circuito que abarcaba las plazas de Palacio, San Sal-

vador (plaza de la Villa), las Descalzas, Puerta de Guadalajara, Plaza Mayor (desde 1618), la de Santiago y la de Santa

María, hasta retornar de nuevo a la capilla real. La celebración se prolongaba por espacio de largo tiempo, porque la

procesión se detenía para la representación de los autos a lo humano y a lo divino que se ofrecían a su paso en distintos

puntos.

F I E S T A

FIESTA SACRA MENTAL Y RELIGIOSA

B e r n a r d o J. G a r c í a G a r c í a

Puede considerarse a la fiesta sacramental como una síntesis de las fiestas del Barroco, una fiesta total, pues en ella se aprecian elementos de la fiesta cortesana y de la fiesta popular, del teatro y la liturgia, sin excluir los aspectos lúdicos y la espectacularidad. La procesión discurre por calles engalanadas con pendones, reposteros, tapices, lienzos, guirnaldas. Se cubren con anjeos para guardarlas del sol creando una atmósfera de luz especial, y se visten con alfombras y pétalos de flores. Se sacan altares de los conventos, oratorios e iglesias vecinos en los que se exhibe la platería del culto, con candelabros y blandones, reliquias, imágenes y custodias. Se erigen arquitecturas efímeras, jardines y bosques fingidos, y se decoran con recreaciones alegóricas, hagiográficas, maria- nas y sacramentales.

L AS REPRESENTACIONES DE LOS AUTOS

La fiesta del Corpus era la principal cita del calendario teatral para las compañías profesionales de comediantes, pues en ella se cubrían con creces los fuertes gastos en vestuario que realizaban estas compañías y se podía obtener además el premio de la joya a la mejor representación y puesta en escena. En ciudades como Madrid, Sevilla o Toledo este premio ascendía a elevadas sumas. Las compañías tenían que incrementar el número de miembros de sus agrupaciones hasta llegar a doblarlo para poder preparar estas complejas representaciones alegóricas de los autos y ofrecer las actuaciones ordinarias en los corrales de comedias desde la Pascua de Resurrección hasta el Cor- pus. Las obras ensayadas eran representadas varias veces durante el recorrido de la procesión que se iniciaba a la maña- na y concluía a la noche, pero también se ofrecían en actuaciones privadas para los miembros de los consejos de Cru- zada, Inquisición, Órdenes y Castilla, o para otros particulares, y en la celebración de la Octava del Corpus. Las compañías rentabilizaban este repertorio después en las actuaciones para las fiestas patronales y estivales de los pueblos de los alrededores. Desde mediados del siglo XVII , también se representan los autos sacramentales en los corrales de comedias adaptando diversos aspectos escenográficos a los medios generalmente más limitados de estos espacios teatrales. El auto sacramental de temática profana o religiosa surge con una clara finalidad didáctica, pero a lo largo del siglo XVII autores como Tirso de Molina y, sobre todo, Pedro Calderón de la Barca lo convierten en un sermón representable, que se dota de recursos escenográficos cada vez más espectaculares en la corte durante los reinados de Felipe IV y Carlos II. Aunque el motivo eucarístico forma la parte central del auto sacramental, adopta una enorme variedad de argumentos y contenidos doctrinales tomados de la historia sagrada, los debates teológicos y la ética cristiana. La profunda forma- ción que tenía Calderón de la Barca, su experiencia escénica y su capacidad como escritor llevó a este género dramático a su máxima perfección combinando con gran acierto todos los elementos que acompañaban la representación de la fiesta sacramental (loas, entremeses, bailes y mojigangas), y brindando un adecuado contraste entre la trascendencia religiosa y la expansión lúdica. La representación se realizaba en tablados y carros, rocas o castillos móviles adosados en los que venían los come- diantes con un rico y complejo aparato escénico. Se recurría a artificios escenográficos de tradición medieval como la nube, que se hacía subir o bajar al escenario llevando con ella algún personaje, pero también a otras máquinas acciona- das mediante poleas y contrapesos que dotaban de movimiento a las figuras alegóricas empleadas en la representación (globos terráqueos, rompimientos de gloria, imágenes infernales, relojes, naves, carros, planetas...), y diversos artificios de fuego y luces para crear apariencias y efectos espectaculares de apariciones y desapariciones en escena. Este tipo de elementos era frecuente en las comedias de santos y de temas marianos que se ofrecían en otras fiestas religiosas y patronales. F I E S T A S A C R A M E N T A L Y R E L I G I O S A

F I E S T A S A C R A M E N T A L Y R E L I G I O S A

P R O C E S I Ó N. C E L E B R A C I O N E S R E L I G I O S A S

[ 88 ] Fernando de la Torre Farfán Fiestas de la S. Iglesia metropolitana y patriarcal de Sevilla al nuevo culto del Señor Rey S. Fernando...

Sevilla, Nicolás Rodríguez, 1671

300 x 210 mm

Madrid, Real Academia de la Historia [5/2222]

[ 89 ] Mateo y José Barahona Tarasca de 1663 , 1673

Tinta y colores al agua, preparado a carboncillo, 380 x 290 mm

Madrid, Ayuntamiento de Madrid, Concejalía de Cultura, Archivo de Villa [ASA 2-198-9]

[ 90 ] Leonardo Alegre Tarasca de 1672 , 1676

Tinta y colores al temple sobre papel verjurado, 430 x 295 mm

Madrid, Ayuntamiento de Madrid, Concejalía de Cultura, Archivo de Villa [ASA 2-198-1]

F I E S T A

[ 91 ] Giovanni Paolo Bianchi según Giovanni Mauro Della Rovere Procesión por la paz universal, 1637

Estampa calcográfica, 487 x 502 mm

Milán, Civica Raccolta di Stampe «Achille Bertarelli»,

Castello Sforzesco [A.S. G. 3-32]

[ 93 ] J. Villoria y L. Gavilán Tablado para el Corpus, 1636

Tinta negra sobre papel verjurado, 430 x 590 mm

Madrid, Ayuntamiento de Madrid, Concejalía de Cultura,

Archivo de Villa [ASA 2-196-42]

[ 94 ] Juan Gómez de Mora Tablados para la fiesta del Corpus en la Plaza Mayor, 1644

Tinta marrón y aguada sepia sobre papel verjurado,

298 x 415 mm

Madrid, Ayuntamiento de Madrid, Concejalía de Cultura,

Archivo de Villa [ASA 2-197-1]

[ 95 ] J. Caramanchel Carro del Corpus, 1646

Tinta sobre papel verjurado, 315 x 215 mm

Madrid, Ayuntamiento de Madrid, Concejalía de Cultura,

Archivo de Villa [ASA 2-197-3]

F I E S T A

R E P R E S E N T A C I O N E S T E A T R A L E S

F I E S T A S A C R A M E N T A L Y R E L I G I O S A

[ 96 ] Felice Sances (música), Nicolò Minato (texto) y Gottfried Alois Gebauer (copista) Partitura del sepolcro «Il paradiso aperto per la morte di Christo rappresentato nella sera del Venerdi santo...», 1672

Partitura manuscrita, 190 x 250 mm. 36 fols.

Viena, Musiksammlung der Österreichischen Nationalbibliothek

[Mus.Hs. 18.963]

[ 97 ] Antonio Draghi (música) y Nicolò Minato (texto) Partitura del sepolcro «L’Eternità. Soggetta al tempo. Rappresentatione Sacra al Ss:mo^ sepolcro di Christo nella Cesarea Capella della S: C: R: M:ta^ dell’imperatore Leopoldo. La sera del Venerdi Santo...», 1683

Partitura manuscrita, 308 x 200 mm. 44 fols.

Viena, Musiksammlung der Österreichischen Nationalbibliothek

[Mus.Hs. 18.913, fols. 6v-7r]

[ 98 ] Lodovico Ottavio Burnacini Decorado de Lodovico Ottavio Burnacini para el sepolcro «Il prezzo dell’humana redentione» , 1685

Lápiz sobre papel, 340 x 230 mm

Viena, Österreichisches Theatermuseum [Min. 29/58b2]