

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
ejercicios y resumen del libro de frankestein
Tipo: Apuntes
1 / 2
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!


Querida Margaret, Ya queda menos para que mi tripulación y yo lleguemos a encontrar el Polo Norte, aunque el pensamiento de que nunca llegaremos a encontrarlo no se quita de mi mente y me tiene inquieto durante las noches. Además, ayer nos ocurrió una cosa un tanto extraña, vimos a un ser que parecía un humano, pero algo raro, corriendo por el hielo. Después de verle, apareció otro hombre que resulta que iba tras el ser que vimos anteriormente. Resulta que este hombre es un científico llamado Victor y que tiene algún tipo de relación con aquel extraño ser. Victor dice que tiene una vida muy desdichada y está dispuesto a contarme que le sucedió. Cuando me lo cuente, te escribiré otra carta con su relato para que estas memorias queden escritas para siempre y así, en caso de que nunca regrese a casa, te acuerdes de mí cada vez que las leas. Con esto me despido. Cuídate mucho, hermana, te echo mucho de menos. Robert Walton. 2.- EL RELATO DE VICTOR “Ahora que ya estoy recuperado, te contaré mi desdichada historia Robert. Empezaré contando cómo fue mi infancia. Mi nombre completo es Victor Frankenstein. Nací en Ginebra dónde mi padre era un hombre con una gran reputación y un gran honor. Cuando mi padre era joven, fue a visitar a un muy buen amigo suyo y se encontró con que su amigo estaba muy enfermo. Mi padre decidió ayudar a su hija a cuidarle. Cuando su amigo murió, mi padre se casó con su hija, quien es ahora mi madre. Cuando yo tenía cuatro años una tía mía murió y mi tío le rogó a mi padre que acogiera a mi prima como si fuera una hija más. Desde ese momento, Elizabeth se convirtió en mi hermana y mi compañera de juegos. Además de Elizabeth y mis otros hermanos estaba mi mejor amigo, Henry Clerval, quién pasaba mucho tiempo en mi casa y mis padres le llegaron a considerar uno más de nuestra familia. En cuanto a mi educación, mi padre fue el que nos instruyó y nos educó. Cuando crecí fui a algunas clases en colegios de Ginebra, pues había descubierto un gran interés por la Filosofía Natural, un tipo de filosofía que se encargaba de estudiar las leyes de la Naturaleza, la verdad esto nunca le gustó a mi padre. A la edad de diecisiete mi padre creyó que debía ir a la universidad de Ingolstadt, ubicada en Alemania, para adquirir conocimientos fuera de mi país. Cuando estaba listo para partir mi madre murió de escarlatina, lo que hizo que mi partida se aplazara unas pocas semanas. El ambiente en casa se volvió deprimente y muy triste. Elizabeth se encargaba de todas las tareas que hacía mi madre en casa y, además, trataba de mantener entretenidos a mis hermanos y a mi padre. Cuando llegué a la universidad, entusiasmado por empezar mis estudios, conocí al profesor Krempe, quién me dijo que todo lo que yo había leído hasta entonces no me servía de nada ya que eran sistemas antiguos y descartados por la ciencia moderna. El señor Krempe era un señor pequeño y con voz ronca y que no invitaba a estudiar su asignatura. Sin embargo, luego conocí al profesor Waldman, un señor que rondaría por los cincuenta años, no muy alto pero que caminaba siempre erguido y que además transmitía una gran bondad. El señor Waldman me explicó qué gracias a los filósofos naturales antiguos, los filósofos naturales modernos habían llegado a conclusiones mucho más reales y me dijo que haber leído a esos autores no había sido una perdida de tiempo tal y como me dijo el señor Krempe.
Tras dos años en la universidad, decidí volver a Ginebra, pero una parte de mí quería quedarse y tratar de inventar un ser humano a partir de restos de otros humanos. No volví e intenté crear aquel ser. Durante el proceso de creación los quirófanos y los mataderos fueron mi fuente de material, ya que cogía diferentes partes y órganos de otros cuerpos y los iba juntando uno por uno. Por fin, un día conseguí terminar mi creación. Era una noche lluviosa de noviembre y yo estaba a punto de emitir una descarga hacía aquel cuerpo, aún sin vida. Una vez preparado todo, emití una chispa de energía sobre el ser y al cabo de unos momentos se despertó. ¡Había creado y dado vida a un nuevo humano! Mas, toda mi emoción se desvaneció al observarle. Yo lo había creado con unos perfectos rasgos, tenía que ser un hombre muy bello, pero eso no fue lo que vi. Vi un extraño ser de piel amarilla, con el pelo largo, negro y grasiento, unos ojos acuosos, unos labios negros y agrietados y unos dientes demasiado blancos que hacían aún más horrible su aspecto. No tengo palabras para describir el horror y la decepción que sentí en ese momento, pues mi creación había resultado ser un completo fracaso. Y aquel monstruo que creé es el ser extraño que tu tripulación y tú visteis hace varios días, y el cuál estoy intentando atrapar. Se nos está haciendo tarde, querido amigo, vayamos a cenar algo y luego a dormir, mañana terminaré de contarte como se me escapó el monstruo infernal y que debo de hacer para atraparle.”