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Compresión y redacción de textos
Tipo: Monografías, Ensayos
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Lee las siguientes fuentes informativas. Luego, anota las ideas que consideres más relevantes y elabora con ellas una lluvia de ideas que usarás durante la elaboración del esquema de producción de la Tarea Académica 2.
Fuente 1 Medicina Tradicional versus Medicina Científica: ¿En verdad somos tan diferentes en lo esencial?
La medicina tradicional es el conjunto de prácticas, creencias y conocimientos sanitarios basados en el uso de recursos naturales (plantas, animales o minerales), terapias espirituales y técnicas manuales que buscan mantener la salud individual y comunitaria. La medicina científica (también conocida como alopática u occidental) es la medicina convencional, considerada oficial en nuestro sistema de salud.
Para muchos, ambas son prácticas aparentemente irreconciliables que se encuentran en las antípodas del ejercicio médico. Además de esa supuesta dicotomía o contradicción, se desenvuelven en una convivencia carente de horizontalidad y de respeto entre ellas. Se deja de lado y se menosprecia el valor de la práctica de la medicina tradicional por la naturaleza empírica que la caracteriza o por la dimensión mágico-religiosa en la que está parcialmente basada. El escepticismo deviene muchas veces en el desprecio y la marginación de estas prácticas.
Asimismo, al ser la medicina científica considerada legalmente como el sistema oficial de atención en salud en nuestro país, algunas personas la imparten con cierto paternalismo y prejuicios a las personas relacionadas con la medicina tradicional. Ante esta inequitativa situación, es de importancia preguntarnos: ¿Son así de diferentes estos sistemas médicos? Tomando en cuenta sus aspectos esenciales, la respuesta sería no, debido a que:
Conjuntamente con estas semejanzas esenciales, y debido a que ambas medicinas son sistemas abiertos, fácilmente influenciables por factores exógenos, se ha producido desde su encuentro hace varios siglos una suerte de situación sincrética: el curandero peruano ha brindado a la medicina científica un vasto conocimiento en plantas medicinales y métodos terapéuticos empíricos en base a los cuales se crearon terapias científicamente orientadas; mientras que la medicina científica también ha ido enriqueciendo el bagaje profesional del curandero.
La interculturalidad en salud se presenta como una opción para mejorar el panorama; en la cual cada cultura, manteniendo su identidad, pueda aceptar y adoptar paradigmas no propios para la óptima atención de salud de cualquier individuo en nuestro país. Esto, idealmente, se traduciría en un clima de inclusividad, integralidad y complementación tan necesario para afrontar la problemática que padece nuestro sistema de salud.
Adaptado de: Pereyra-Elías, Renée y Fuentes Delgado, Duilio (2012), Medicina Tradicional versus Medicina Científica ¿En verdad somos tan diferentes en lo esencial? Acta Médica Peruana , 29 (2), 62-63. http://www.scielo.org.pe/pdf/amp/v29n2/a02v29n2.pdf
Fuente 2
Definiciones de salud y clasificación de medicinas
La salud es definida, en una transitada declaración de la OMS, como “un estado de perfecto (completo) bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de enfermedad” (1946, p. 100 ). El concepto, que se propone superar la simple determinación de salud por oposición a la dolencia, comprende tres dimensiones. Aunque pareciera ser suficientemente abarcador, en un examen minucioso revela las limitaciones propias de su enfoque; las concepciones de salud -también la de la OMS- forman parte de cosmovisiones completas y el modelo psicobiosocial responde a las ciencias occidentales modernas de la salud. Con todo, su misma laxitud permite ampliar sus alcances, aunque con límites concretos.
Existen definiciones holísticas de salud que la conciben como el resultado de relaciones armónicas entre dimensiones personales: cuerpo, mente, emocionalidad, espíritu; interpersonales y sociales: ambiente, familia, comunidad, y culturales: tradición, creencias, modos de sustentabilidad de la vida que involucran al mundo natural (Aparicio Mena, 2005; Meneses, 2004). No solo se diferencian de la propuesta por la OMS en cuanto a la ausencia o presencia de la dimensión espiritual y en la etiología de la enfermedad, sino que prestan especial atención a los aspectos comunitarios y familiares y a la relación con el mundo natural.
La misma OMS asume que el campo de la medicina es diverso, al reconocer las medicinas tradicionales y complementarias o alternativas, integrativas y naturales o herbarias. Para esta organización, la medicina tradicional “es todo el conjunto de conocimientos, aptitudes y prácticas basados en teorías, creencias y experiencias indígenas de las diferentes culturas, sean o no explicables, usados para el mantenimiento de la salud, así como para la prevención, el diagnóstico, la mejora o el tratamiento de enfermedades físicas o mentales” (OMS, 2000, p. 1).
insuficiente. La antropóloga argentina clasifica la medicina en cinco categorías: biomedicina, medicinas tradicionales americanas (chamanismos y curanderismo), autotratamiento o medicina de legos, medicinas religiosas (grupos de oración, sanaciones rituales y otras prácticas), y medicinas alternativas (Idoyaga Molina, 2005). En sus distintas investigaciones, se ocupa también de los neochamanismos (Idoyaga Molina, 1997) y describe tanto las medicinas populares como otras formas de curar no oficiales (Idoyaga Molina, 1994, 1999 ). Su trabajo, pionero en esta temática, no discute la pretensión de verdad de la biomedicina ni establece consideraciones en términos de subalternidades. En este caso, la clasificación permite establecer distinciones entre las medicinas de raigambre americana, de otras medicinas y prácticas terapéuticas cuya raíz cultural es oriental. La expresión “medicinas alternativas y complementarias” (MAC), cada vez más extendida en América Latina, se usa para referir una amplia gama de prácticas que no son parte de la tradición propia de estos países, ni están integradas, salvo casos puntuales, dentro del sistema de salud dominante; es el caso del yoga, la reflexología, la acupuntura, el shiatsu y otras más, en su mayoría de extracción india o china.
En el campo de estudio de las medicinas americanas, existe cierto debate en cuanto a las medicinas nativas o “indígenas”, conocidas también como “medicinas tradicionales” o ancestrales, que forman parte del sistema médico subalterno. Se les aborda desde la etnomedicina, el enfoque intercultural y el modelo tradicional-culturalista, con ligeras diferencias entre sí.
En cuanto a la etnomedicina, Genest (1978) postula que es un dominio de la antropología médica que centra sus reflexiones en el conjunto de creencias y prácticas relativas a la enfermedad de cada sociedad. Si entendemos a la antropología como una ciencia referida no solo a grupos humanos ajenos a las sociedades occidentales, sino a todos los grupos humanos, entonces la etnomedicina abarca la totalidad de tratamientos de la enfermedad, propios de cada sociedad o cultura, incluyendo la occidental. Cuando el término se aplica a todas las medicinas no biomédicas revela, al igual que la noción de medicinas indígenas, un carácter etnocéntrico.
La noción de medicina intercultural , muy utilizada en estrategias de intervención y en políticas públicas, abreva en la voluntad de tejer lazos entre las diferentes culturas. Tanto Teresa Mosquera Saravia como Catherine Walsh enfatizan las diferencias conceptuales entre multiculturalidad e interculturalidad. Mientras que el multiculturalismo “tiene sus raíces en países occidentales, en un relativismo cultural que obvia la dimensión relacional y oculta la permanencia de desigualdades e inequidades sociales”, la interculturalidad es “un proceso y proyecto social y político dirigido a la construcción de sociedades, relaciones y condiciones de vida nuevas y distintas” (Walsh, 2008, p. 140). Sin embargo, Mosquera Saravia advierte sobre los peligros del uso de la noción de salud intercultural en las políticas públicas, señalando que “la interculturalidad se caracteriza por hacer referencia a la integración y convivencia; esta es la razón por la cual las políticas y estrategias dentro de un gobierno determinado se titulan como ‘programas o políticas interculturales’”, eludiendo interrogarse por las desigualdades de base (Mosquera Saravia, 2013, p. 48).
La noción de tradicional , por su parte, hace referencia a una larga duración y perdurabilidad en el tiempo, oponiéndose a “moderno” que connota “abierto al cambio”. El enfoque tradicional-culturalista en salud tiende a acercarse a formas actuales de la aculturación; con base en un respeto cultural que no incluiría a las medicinas, propone “promotores de salud” nativos que actúan como traductores del modelo de salud hegemónico. Estos modelos suelen proponer
“mestizajes”, “asimilación” y “pertinencia cultural” (Veliz-Rojas et al ., 2019), aceptando la incorporación de elementos folclóricos para generar mayor cercanía a tratamientos biomédicos. Así, se permiten ornamentos, sahumados, rituales, es decir, todo aquello que cumpla una función simbólica admitiendo que podrían cumplir un papel psicoemocional, siempre que no interfiera con el tratamiento (Guatemala, 2011).
Recuperado y adaptado de Corell-Doménech, M. (2019). Terapeutas alternativos en México y la estrategia de la OMS sobre medicina tradicional 2014-2023: Comunicación, creencias y factores socio-económicos_. Perspectivas de la comunicación, 12_ (1), 59-77. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-
Fuente 3 La medicina tradicional parte del sistema de salud comunitario en el Pueblo Guaraní
Bolivia es un país pluricultural y multilingüe conformado por 36 pueblos indígenas originarios con sus propios conceptos de salud, bienestar y enfermedad. El Pueblo Guaraní del Chaco cruceño que se encuentra en medio de un bosque seco, es rico en biodiversidad endémica para el desarrollo de la medicina tradicional por los llamados Ipayes, curanderos o médicos tradicionales. Con el financiamiento de la Unión Europea, el proyecto Chaco Salud ejecutado por la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) junto al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y Plan Internacional (PI) y en coordinación con la Dirección Nacional de Medicina Tradicional dependiente del Ministerio de Salud y Deportes, desarrolló y promovió espacios de integración y articulación de los médicos tradicionales con el fin de fortalecer sus conocimientos, compartir experiencias y ampliar su participación dentro del Sistema de Salud.
Los Ipayes son considerados actores esenciales para la salud comunitaria que eficientemente articulados con los profesionales de la salud, hacen parte de la cultura y tradición de la región del Chaco boliviano. Dentro del Pueblo Indígena Guaraní, los médicos tradicionales son reconocidos como privilegiados por conocer las propiedades de las plantas medicinales con las cuales elaboran remedios para el tratamiento, por ejemplo, de problemas en los riñones, los huesos, la vesícula biliar y, en estos últimos años, contrarrestar los síntomas de COVID-19. En los primeros meses de la pandemia, muchas comunidades enfrentaron dificultades para evitar los contagios y el desarrollo de la enfermedad. Mucho se debió a factores como el desconocimiento sobre la magnitud del COVID-19, que incluso provocó desconfianza en la medicina convencional. En otras zonas, el principal problema representó la lejanía de las comunidades con los centros de salud. Fue la medicina tradicional y la preparación de mezclas de hierbas como el chipi, matico, wira-wira, anamú, el limón, miel de abeja que permitieron aliviar el impacto de la enfermedad COVID-19.
Hasta la fecha, el proyecto Chaco Salud organizó dos encuentros de representantes y médicos tradicionales de todo el Chaco boliviano. La prioridad fue analizar las problemáticas en el ejercicio de la medicina tradicional y lograr concretar puntos de acuerdos para fortalecer el rol de los médicos tradicionales y el valor de la medicina tradicional. Estos espacios permitieron la gestión de la certificación en el Registro Único de Medicina Tradicional Ancestral Boliviana (RUMETRAB), la integración de los servicios en los establecimientos de salud, la conformación de un consejo de medicina tradicional en cada municipio y la implementación de
Son muchos los estudios que demuestran la persistencia y adaptación de la medicina tradicional en diversos contextos, y subrayan su relevancia no solo como una práctica de salud, sino también como un elemento cultural clave que refuerza la identidad y la cohesión social en las comunidades indígenas. La integración de estos saberes en los sistemas de salud formales es esencial para garantizar una atención más inclusiva y respetuosa de las particularidades culturales.
Durante los últimos años la antropología médica ha mirado con mucha expectativa el desarrollo de la llamada medicina tradicional, y que en esencia, desde nuestra perspectiva, no es otra cosa que una complementariedad de prácticas entremezcladas con una población de todas las sangres. Cada persona viene con un baúl cultural sobre el tema, y esa diversidad, aun cuando sea empírica, es la que forma un sistema médico. Nuestra mirada consideró dos perspectivas fundamentales que deben ser abordadas. En primer lugar, una postura que defiende vehementemente la práctica cultural ancestral, a la que denominaremos «medicina tradicional». Desde esta perspectiva, recuperar estos conocimientos ancestrales se percibe como una oportunidad para valorizar la sabiduría transmitida de generación en generación, y se la considera como una alternativa válida frente al fracaso del sistema médico occidental-oficial. En segundo lugar, observamos una práctica de medicina no oficial, carente de sustento práctico, salvo por su aceptación por parte de las comunidades.
Adaptado de: Ramos, J., Sosa, L. Rojas, F., y Alarcón, P. (2025). Saberes y prácticas de los especialistas del sistema médico andino en contextos interculturales del Perú en el siglo XXI. Desde el Sur , 17 (2). DOI: 10.21142/DES-1702-2025-
Fuente 5
Terapeutas alternativos en México y la estrategia de la OMS sobre medicina tradicional 2014-2023: Comunicación, creencias y factores socio-económicos Corell-Doménech, M. (2019). Terapeutas alternativos en México y la estrategia de la OMS sobre medicina tradicional 2014-2023: Comunicación, creencias y factores socio-económicos. Perspectivas de la comunicación , 12(1), 59-77. https://dx.doi.org/10.4067/S0718-48672019000100059, https://revmnt.sld.cu/index.php/rmnt/article/view/
Fuente 6 ORAS CONHU. (2019, 29 de mayo). La medicina tradicional en los países andinos [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=vutOJ_AmaE
Fuente 7
Medicina ancestral y complementaria en Perú
DW Español. (2019, 26 de julio). Medicina ancestral y complementaria en Perú [Video]. YouTube. https://youtu.be/h2soLCDZI8I?si=yQYqEn26rSyBblQ
Fuente 8
INS PERÚ. (2020, 27 de octubre). Uso de medicina alternativa y complementaria en Ucayali [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=pFkDyxfeoO