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Asignatura: Fuentes de la Historia del Arte, Profesor: Juan María Montijano García, Carrera: Historia del Arte, Universidad: UMA
Tipo: Ejercicios
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El fin de la etapa clásica y el comienzo de la Edad Media está marcado por el Cisma de Oriente, que ocasiona fuentes documentales y literarias. La teoría iconoclasta, la literatura de taller y la periégesis (descripciones de tesoros de ciudades antiguas destinadas a informar a viajeros de sus maravillas, topografía y curiosidades), se convierten en eje temático fundamental sobre el que gira gran parte de los textos entre los siglos IV a XIII, y sobre el que se construye el sistema de representación medieval. Desde mediados del siglo VIII, las diferencias entre Oriente y Occidente se acentúan. Surgen dos nuevas realidades. Occidente está caracterizado por el anuncio de la renovatio o renacimiento carolingio y los albores del Románico; en Oriente la realidad es otra y estará marcada por la cuestión iconoclasta y la invasión árabe. El cisma se produce como postura de rebeldía ante la autoridad eclesiástica. El cisma de Oriente es consecuencia del cesaropapismo, aparecido desde Constantino y que se hace definitivo con la excomunión de León IX en el siglo XI. Se produce entonces una división entre las culturas griegas con capital en Bizancio (Constantinopla) y las latinas con capital en Roma. En Bizancio es donde surge el debate sobre la función del arte en el culto cristiano y el papel de las imágenes como transmisoras del dogma de fe. Ello también explica que los escritos más numerosos, más ricos, más variados, con un mayor contenido sean precisamente los orientales. Lo que pudiera parecer producto espontáneo de los acontecimientos históricos que polarizaba el mundo en dos grandes centros era en realidad el resultado de una fuerte presencia de la cultura clásica. Quizás el síntoma más evidente es el que da Schlosser: en su obra, el capítulo dedicado a la literatura artística medieval comienza con un análisis de las obras de la época posclásica, entonces, en la Edad Media hay una pervivencia de la tradición artística de la última antigüedad, y en Oriente concretamente, la dificultad para constatar esa ruptura es mayor, En la Edad Media no hubo una dedicación al tema artístico como tal, sólo se concibe al servicio de una idea más elevada (glorificar a Dios), sin llegar a admitir, por tanto, su autonomía. Para el historiógrafo medieval la obra de arte es entonces solamente un episodio sin conexión con el antes y el después, útil únicamente para determinar los datos cronológicos o como testimonio del sentimiento religioso. La Edad Media en lugar de una teoría del arte nos ofrece esbozos de estética mixta, tratados de óptica, algún que otro inventario iconográfico… fundamentalmente son
libros técnico, meros repertorios de recetas y métodos utilizados en los talleres monásticosos con fines técnicos. Ninguno de ellos se sostiene en ideas concretas, ni tampoco se ofrece esquema que guíe la libertad creadora como ocurrirá en el siglo XV. Los principios de óptica y los modelos iconográficos informaban a los artistas sobre la parte práctica de su actividad mediante ejemplos,
El pensamiento estético medieval hay que entresacarlo de los escritos de Plotino, San Agustín y Santo Tomás. Las sugerencias procedentes hacia el arte no eran importantes, incluso en Plotino (sigloIII) el concepto de mímesis de la naturaleza con respecto al arte desaparece sustituido por el de emanación divina, de modo que ningún freno podía venir dado por el hecho de ajustarse al conocimiento objetivo de la realidad, y abriéndose el camino al arte medieval
ARTE PALEOCRISTIANO SIGLOS III-VIII Diferenciamos prebizantino y época de las invasiones. La aparición del arte cristiano se remonta a los siglos II y III. El afianzamiento de la tradición cristiana en la sociedad postclásica coincide con la crisis de la antigüedad y se traduce en lo artístico en una progresiva espiritualización de la imagen. Será la imagen la que focalice gran parte del debate teórico a partir del análisis de su posibilidad, justificación o función desarrollándose a partir del siglo VIII. El problema principal estriba en la licitud y el temor de caer en un error doctrinal en el momento en que se gesta controversia iconoclasta. Al comienzo texto e imagen recurren a símbolos. El problema se detona cuando se trata de saber si es lícito o no la representación de Cristo bajo rasgos humanos. Esta cuestión nos sitúa, por una parte, en el origen de la creación de un riquísimo repertorio de formas figuradas, y por otra, esta polémica sobre la imagen, más en el terreno religioso que en el artístico nos permite tener una información que en realidad no poseeríamos los historiadores del arte, porque en todo momento nos movemos en un terreno espiritual y no de teorización sobre el arte. Gran aporte de la base teórica y espiritual desde donde se forma la querella iconoclasta viene dado a través de la literatura patrística y a través de la epistolar:
habitados por demonios y rechazará las imágenes como realidades impuras, repugnantes y paganas.
Descripción poética (ekphrasis de nuevo), como un ejercicio retórico más que con una fidelidad veraz. El contrapunto de esta época será la necesidad de mirar hacia lo antigua para formar lo nuevo. Más que nunca se desea poner de manifiesto el protagonismo de los grandes en la promoción de monumentos. El leit motiv principal de todas las aportaciones documentales es la función y el uso, y no tanto, la naturaleza de la imagen. Los temas simbólicos y alegóricos abundan, como el de la cruz y se recurre a imágenes que personifican ideas abstractas. El brillo, la riqueza o la mención simple de los objetos suntuosos ocupan una parte amplia de esta antología de textos; ya que un nuevo ideal de belleza da una nueva dimensión simbólica relacionada con la divinidad.
editados probablemente por el erudito del siglo IX Alcuilo o Teodulfo, y realizados por orden de Carlomagno. De difícil lectura y reiterativos, poco claros, desean poner de manifiesto que occidente acepta las imágenes y se opone a su destrucción. Consideran que ha de erradicarse su adoración, pero nunca que se destruyan. También hace una distinción entre el espacio que ocupan las imágenes (sagrado o profano), y su intención que es sobre todo la de guardar la memoria de los
admiten el arte sólo como vehículo del dogma o como juego decorativo, pero nunca como objeto de veneración.
BIZANCIO. Comprende la producción literaria entre los siglos IX y XV. En Oriente, la polémica es mucho más grave, y la querella iconoclasta centrará la temática de los documentos. En el año 717 se instala en el trono de Bizancio el emperador León III, y entre el 726 y el 730 comienza el ataque a las imágenes religiosas. En un clima bastante tenso se suma la profunda crisis general ante el empuje musulmán. A raíz de este empuje musulmán vemos que la figura antropomórfica no existe en su arte, aunque si cobra valor el uso decorativo de la epigrafía, que, por ejemplo, tiene importancia en el arrianismo. Esta no representación de la figura humana está relacionada y cala hondo en esta querella. La definitiva permisividad del culto icónico coincide con el comienzo de la etapa bizantina o imperio medio que dura hasta el saqueo de Constantinopla, que los cruzados occidentales llevaron a cabo en el 1024. Hasta entonces, Bizancio vive su etapa más brillante y fue cuando el arte bizantino salió más allá de sus fronteras.
En imposible hablar de fuentes estrictamente artísticas o estéticas de una forma directa, pero la polémica que enfrenta a iconoclastas e iconódulos^2 tiene un gran valor para el estudio del arte figurativo. Serán decisivos en este debate los estudios como el de Teodoro Strudita (también aparece como Teodoro de Estudion), principal de un grupo de extremistas en la defensa de la
iconoclasta con varios textos. Existen también numerosos textos legales de concilios, que definen estas posturas antitéticas de la querella, siendo el primero el concilio iconoclasta del año 754,
imágenes; pero la cuestión iconoclasta no había terminado y de nuevo un concilio, en el año 815, el
exageran la situación hasta límites desorbitados y que crean todo el sustrato literario de la etapa bizantina. Los iconoclastas creían que la adoración de la imagen era idolátrica, un disparate que con la figura de Cristo se hacía aún mayor, porque, según ellos, únicamente se representaba la naturaleza humana y se eliminaba la divina. Los iconoclastas negaban violentamente la posibilidad de una representación apropiada y auténtica de Cristo. Para que una imagen fuera verdadera debía participar de la esencia del modelo, y Cristo posee dos naturalezas, humana y divina. Las artes visuales sólo pueden representar la corpórea y humana. Los iconoclastas resaltaron que lo espiritual y lo divino están fuera del alcance de la experiencia visual, y por ello de las artes visuales. Por tanto no sólo es inalcanzable el retrato de Cristo sino que cualquier icono de él implica una única naturaleza (herejía monofisita que atribuía a Cristo una única naturaleza). Nestorio, será el que represente este tema de una forma importante y negaba la segunda naturaleza de Cristo. Con el arrianismo se negaba la naturaleza divina del verbo encarnado. A
otorgado, siendo su encarnación en María como Cristo-hombre (CRISTO-TOCOS) y no como (^23) Iconódulos: adoradores de imágenes. Iconoclastas: destructores de imágenes. Escrituras sobre los peligros de la idolatría, la prohibición tajante de las imágenes esculpidas, el hecho de que las imágenes estimulaban más el respeto porConstantino convocó en el palacio de Hieria un concilio donde se condenó el culto a las imágenes basándose en cuatro punto: las advertencias de las las formas externas que la emulación de laser representada. El sumario de sus decisiones, el vida santa y el problema cristológico de la representación, aceptando que la naturaleza divina de Cristo no podía Horos , fue publicado en agosto de 754. (^4) Se vuelven a utilizar las imágenes a partir del 843
posiblemente Dionisio de Corintio (Pseudodionisio) que escribe entre los siglos V y VI. Para él la luz es la imagen más clara a la que se puede recurrir para referirse a Dios según consta en su obra
gran parte la obra de Pseudodionisio. El abad Suger toma la obra de Escoto Eríugena como fuente y cree que es su propio pensamiento. Suger de Saint Denis es miembro de esta abadía a comienzos del siglo XII y se habla
administración de la Abadía de Saint Denis junto a datos sobre la ampliación y decoración de esta abadía. Destacan las recomendaciones técnicas sobre las vidrieras fundamentalmente. Coinciden en destacar la abundancia de luz, la translucidez, los cambios cromáticos a lo largo del día, la inestimable belleza del vidrio, la similitud con las piedras preciosas, la variedad y preciosismo del trabajo del artista y el valor educativo y moral de las imágenes como los principales elementos que definían la estética de la vidriera. El uso de vidrios de colores con representaciones bíblicas como cerramiento de los ventanales de las iglesias tenía un atractivo especial para el Cristianismo durante la Edad Media, dadas las múltiples posibilidades decorativas, simbólicas, didácticas y propagandísticas que ofrecía el medio, de ahí su éxito y rápida difusión. Por un lado, bajo la influencia del pensamiento Neoplatónico y las ideas de San Agustín, la luz se convirtió en el elemento principal de belleza y por lo tanto en la manifestación más evidente de la presencia divina en la Tierra. La luz estaba simbólicamente asociada a Dios, haciendo de ella un acercamiento a la realidad trascendental de la divinidad. Por otro lado, la luz se entiende como un medio físico que cumple una función objetiva de iluminación, posibilitando la lectura de los programas iconográficos desarrollados en las pinturas
en lasinspiración, torciéndola unas veces y acrecentándola otras con los raudales de la ciencia cristiana, Escoto Eriúgena, Gilberto de la Porrée, Juan de Salisbury, Enéadas. Nunca son más platónicos y más alejandrinos los doctores de la Edad Media, que cuando comentan al falso Dionisio. Allí bebieron su Alberto Magno, Santo Tomás,algunos el más metafísico de los Padres. Dionisio Cartujano, de todos los cuales hay explanaciones o glosas sobre los escritos de este anónimo griego, apellidado por Esos libros son el De Coelesti Hierarchia , el De Ecclesiastica Hierarchia , el De Divinis nominibus, el De Mystica Theologia (^6) De praedestinatione y De divisione naturae y algunas epístolas.. La primera se caracteriza por una masiva influencia de San Agustín. En la segunda hay que añadir a la inspiración agustiniana el influjo, sobre todo, del Pseudo pensamiento, es De divisione naturae. Fue redactada entre el año 864 y el 866, después de haber traducido los escritos de Dionisio Areopagita.-Dionisio: de su teología catafática y apofática.La gran obra de Juan Escoto , síntesis madura de su Un presupuesto a tener en cuenta son las originales, sino en el neoplatonismo teológico de Los Padres, especialmente de Agustín, Dionisio Areopagita y Máximo el Confes fuentes neoplatónicas de su pensamiento filosófico. Pero no ha bebido el neoplatonismo en las fuentes griegas or. En pleno siglo IX carolingio realiza una síntesis de dos grandes corrientes neoplatónicas: la agustiniana y la dionisiana. Grac Porfirio. Traduciendo y comentando a Dionisio Areopagita y a Máximo, introduce en el mundo latino otro tipo de neoplatonismoias a Agustín hereda el neoplatonismo de Plotino y emparentado con Proclo.
murales o en los ciclos escultóricos, protagonistas indiscutibles de la decoración de los templos románicos. Nuevo debate que enfrenta a la estética románica y a la cisterciense protagonizada por
Su obra recupera la querella de las imágenes, incidiendo sobre todo, en la limpieza arquitectónica. A partir de aquí se plantea una nueva estética, a caballo entre el románico y el gótico, que
decoración, aunque considera necesaria la presencia de imágenes en las iglesias y catedrales por motivos docentes, no en los monasterios. Condena el lujo, la ostentación y el brillo y apuesta por la luz diáfana frente a la vidriera coloreada.
GÓTICO DE LOS SIGLOS XIII, XIV y XV. Las fuentes serán cada vez más abundantes y variadas, destacando las primeras biografías de artistas. La progresiva complejidad burocrática colabora en la elaboración y conservación de un crecido número de documentos especialmente legales, sin olvidar que la burguesía está en cabeza y el documento legal se convierte en un elemento fundamental. Las fuentes literarias que informan sobre artistas son aprovechables así como otras tantas que describen obras ideales. La ciudad, en crecimiento, se convierte en el nuevo centro; las antiguas abadías van perdiendo parte de su poder en relación a lo cultural y a lo artístico porque la gente va más a las ciudades. Tanto franciscanos como dominicos levantan nuevas edificaciones de acuerdo a ciertos presupuestos que se reflejan en sus estatutos o actas capitulares. Hasta nosotros ha llegado el
orden. Los textos estéticos siguen siendo escasos y sirven sobre todo los planteados desde un nivel filosófico- teórico que no tienen en cuenta la obra plástica. Los documentos legales se multiplican y en especial los contratos en la medida que fijan todos y cada uno de los temas que el
Siena de mediados del siglo XIII. A partir del gótico se produce un receso en los textos de descripciones (EKPHRASIS) a cambio tendremos mayores aportaciones alusivas a la vida de los artistas. En cuanto a textos
Según cuenta Schlosser Heraclio es un sobrenombre de origen mítico que hace referencia a la piedra toque en la talla de las gemas y piedras preciosas (es una cita de Plinio). En este sentido se insiste en la posible auto consideración del autor como mago. Se tratan muchas artes decorativas y existe una intención de elevarlas. Heraclio trata las miniaturas, la técnica del vidrio, las técnicas cerámicas y numerosas recetas sobre iconos y las propiedades mágicas de las piedras. Las fuentes de Heraclio para su tratado son Plinio y Vitruvio. A pesar de que el hallazgo de Vitruvio es posterior, la tradición vitrubiana persiste en la literatura de taller. Schlosser destaca de Heraclio la relación con otros géneros literarios medievales, como los
elementos fabulosos y reales.
incompleto conservado en Cambrige. Lessing habló de él en su edición de Viena de 1873, y destacan después las ediciones inglesas, alemanas e italianas, especialmente la de Pellizzari.^7 Consecuencias de Heraclio: Surgen una serie de obras que versan sobre las propiedades milagrosas de las piedras y
piedras y que poseen también relación con el trabajo del marfil y del hueso, técnicas artísticas propias de Bizancio y de Venecia. También en el texto de Heraclio se insiste en las relaciones de la actividad artística entre
Biblioteca Capitular de Lucca. La manera en que estas tradiciones meridionales de los talleres, aún semiantiguas, pasaron al norte está mostrada en forma bastante instructiva no sólo en el tercer libro, que fue agregado a
siglo XII en suelo anglosajón se sirvió del manuscrito de Lucca como modelo, y por tanto, de la técnica de la baja antigüedad bizantina^8
donde se hacen relaciones de trabajos más antiguos y hablan sobre técnicas, materiales, etc.
(^78) Bibliografía empleada: La literatura artística de Schlosser; de Yarza en Historia 16 y Arte medieval I y II de GG Schlosser, pg 45
sacerdote Teófilo (Teophylus Presbyter, Rugerus o Rogelio). Se trata de un trabajo muy superior a Heraclio descubierto por Lessing en una biblioteca alemana, aunque ya se manejaba anteriormente. Rogkerus^9 es un artesano orfebre, monje de un taller monástico en Alemania a mediados del siglo XII y que adopta un pseudónimo griego.
técnica de la primera Edad Media, tal y como se desarrollaba en los conventos, y así lo cita en su intención. Se estructura en tres libros y un proemio donde se habla del pecado original y el establecimiento del trabajo para el hombre. Los tres libros tienen un estilo culto y se dividen así:
Antonio de Pisa de hacia 1395. En la primera mitad del siglo XV, todavía se mantiene la tradición de la tratadística
compila todas las fuentes medievales y utiliza también recetas de autores contemporáneos. Es una obra muy importante en el ámbito de la literatura artística en una época en la Alberti estaba acabando su tratado, y surgía así un concepto de arte nuevo.
(^9) Insiste Schlosser que pudiera ser un monje como Rogkerus , orfebre del monasterio de Helmershausse en Sajonia. Esta hipótesis que Schlosser toma de Ilg no está demostrada.
El libro de Cennini es también el primer testimonio de una terminología de las expresiones artísticas desarrolladas en la práctica de los talleres. El término exemplun ya se utilizó mucho en
primera vez y Vasari ya los sistematizará. Este libro ofrece un carácter nuevo con respecto a Teófilo, que versaba sobre la decoración de la casa de Dios mientras que el de Cennini analiza el objeto de su crítica, el arte. Sus elementos de enseñanza son más ricos, como el peligro del eclecticismo, la relación entre dibujo y color o la variación del estilo personal del artista.
LA LITERATURA MEDIEVAL PARA VIAJEROS: LOS MIRABILLIAS
previos, como las descripciones de las regiones de Roma (de última época imperial). Los mirabillia pertenecen a la época y al ambiente de los Gesta Romanorum, que reducen la Antigüedad a una fábula de carácter histórico-moral. Los mirabillia son textos que versaban sobre los monumentos de distintas ciudades y sobre todo se convierten en guías y manuales para peregrinos que iban a Jerusalén y a Tierra
literario pone la atención en el interés a la religiosidad y sus monumentos y las anécdotas y curiosidades de esas ciudades.
primer intento de documentación arqueológica al incluir esquemas de plantas e ilustraciones.
partir de 1.406.
siglo XII se extienden y duran hasta el Barroco. Son guías para el peregrino de los distintos lugares de culto y recuerdan lo más notable del mundo pagano de la Roma antigua. Los aspectos teóricos de estos textos son relatos fantásticos y extravagantes de carácter alegórico. Fueron escritos cuando casi se había perdido el conocimiento sobre la Roma antigua. Ofrecen explicaciones inexactas que se sirven de la fantasía para contextualizar personajes de Santos, Mártires,…
a 1.150, en ellas se hacen descripciones de las ruinas y antigüedades y se habla de Roma como del renacimiento del siglo XII.
Otros lugares que Schlösser no incluye pero si Bonet Correa son las descripciones de viajes a Santiago de Compostela, con 2 tipos de fuentes:
de Jelmírez de Compostela (siglo XII).
A fines de la Edad Media se generalizan los libros de viajes sin ningún lugar concreto. En
musulmán. Otros artistas que visitaron España y dejaron imágenes son Pieter Van der Berge, Joris Hoefnagel, George Brown.
(^11) narra las incidencias del largo viaje de Ruy González de Clavijo hasta Samarcanda (entre 1403 y 1406) como embajador enviado por Enrique III al Gran Tamorlán, el soberano oriental más importante de la época.ilustra los pormenores de un viaje de placer por los lugares de peregrinación y parte de la Europa germánica y latina. La curiosa obra Andanzas y viajes de Pedro Tafur, viajero cordobés de la época de Juan II,