Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


Funciones oracionales, Apuntes de Antropología

Asignatura: antropolo, Profesor: Maria Antonia Carmona, Carrera: Historia, Universidad: US

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 17/01/2016

juancalandria
juancalandria 🇪🇸

1 documento

1 / 56

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
ENUNCIADO Y ORACIÓN: FUNCIONES ORACIONALES 257
Pero en todas ellas aparece la unidad escribe, imprescindible para que
exista oración. Esta forma verbal es el núcleo de la oración, y en él se
cumple la relación predicativa: se dice de alguien (la «tercera persona»)
algo (la noción de «escribir»). Los demás componentes que en la oración
pueden aparecer en torno del núcleo son términos adyacentes, cuya presen-
cia no es indispensable para que exista oración. Los enunciados que ca-
rezcan de una forma verbal personal que funcione como núcleo no son
oraciones y ofrecen una estructura interna diferente: con la denominación
de frases se estudiaráns adelante (§ 456).
Núcleo y términos adyacentes
312. El núcleo de la oración es, pues, un verbo en forma personal. Se
vio (§ 191) que esta clase de palabras consta de dos signos, uno de refe-
rencia léxica expresado por la raíz (en el ejemplo de arriba escrib, qué
alude a la noción «escribir») y otro de valor gramatical manifestado por
la terminación (en el ejemplo, e, cuyo contenido engloba varios morfemas
o accidentes, entre ellos el de «persona», en este caso «tercera»). El signo
léxico del verbo (o sea, el significado de la raíz) es el verdadero predicado
de la oración, y el signo gramatical o morfológico funciona como el autén-
tico sujeto (esto es, la persona designada por la terminación verbal), y que
debe llamarse sujeto gramatical o, si se prefiere, sujeto personal.
Además de las formas compuestas del verbo con valor unitario (he
cantado, hubieras venido, etc., § 199), hay ocasiones en que el núcleo verbal
es complejo: son las perífrasis, que se verán luego (§ 314).
313. Los términos adyacentes sirven para especificar cons precisión
y en detalle la referencia a la realidad que efectúa el verbo o núcleo das
la oración. Ya se indicó (§ 66) que aquellos, según el papel que desem-
peñan en la oración o la suerte de relaciones que mantienen con el verbo»
permiten clasificar las palabras en las categorías del sustantivo, el adjetivo
y el adverbio. También se ha señalado que en lugar de estas palabras
pueden funcionar como si fueran equivalentes, segmentos unitarioss
complejos (grupos de palabras y hasta oraciones transpuestas o degra-
dadas).
Según la función que desempeñan en la oración, existen varias clases
de términos adyacentes:
1.° Cuando la situación en que se habla no es suficiente para poden
identificar qué ente real se corresponde con la persona (o sujeto grama-
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9
pfa
pfd
pfe
pff
pf12
pf13
pf14
pf15
pf16
pf17
pf18
pf19
pf1a
pf1b
pf1c
pf1d
pf1e
pf1f
pf20
pf21
pf22
pf23
pf24
pf25
pf26
pf27
pf28
pf29
pf2a
pf2b
pf2c
pf2d
pf2e
pf2f
pf30
pf31
pf32
pf33
pf34
pf35
pf36
pf37
pf38

Vista previa parcial del texto

¡Descarga Funciones oracionales y más Apuntes en PDF de Antropología solo en Docsity!

E N U N C I A D O Y ORACIÓN: FUNCIONES ORACIONALES (^257)

Pero en todas ellas aparece la unidad escribe, imprescindible para que exista oración. Esta forma verbal es el núcleo de la oración, y en él se cumple la relación predicativa: se dice de alguien (la «tercera persona») algo (la noción de «escribir»). Los demás componentes que en la oración pueden aparecer en torno del núcleo son términos adyacentes, cuya presen cia no es indispensable para que exista oración. Los enunciados que ca rezcan de una forma verbal personal que funcione como núcleo no son oraciones y ofrecen una estructura interna diferente: con la denominación de frases se estudiarán más adelante (§ 456).

Núcleo y términos adyacentes

312. El núcleo de la oración es, pues, un verbo en forma personal. Se vio (§ 191) que esta clase de palabras consta de dos signos, uno de refe- rencia léxica expresado por la raíz (en el ejemplo de arriba escrib, qué alude a la noción «escribir») y otro de valor gramatical manifestado por la terminación (en el ejemplo, e, cuyo contenido engloba varios morfemas o accidentes, entre ellos el de «persona», en este caso «tercera»). El signo léxico del verbo (o sea, el significado de la raíz) es el verdadero predicado de la oración, y el signo gramatical o morfológico funciona como el autén tico sujeto (esto es, la persona designada por la terminación verbal), y que debe llamarse sujeto gramatical o, si se prefiere, sujeto personal. Además de las formas compuestas del verbo con valor unitario (he cantado, hubieras venido, etc., § 199), hay ocasiones en que el núcleo verbal es complejo: son las perífrasis, que se verán luego (§ 314). 313. Los términos adyacentes sirven para especificar con más precisión y en detalle la referencia a la realidad que efectúa el verbo o núcleo das la oración. Ya se indicó (§ 66) que aquellos, según el papel que desem- peñan en la oración o la suerte de relaciones que mantienen con el verbo» permiten clasificar las palabras en las categorías del sustantivo, el adjetivo y el adverbio. También se ha señalado que en lugar de estas palabras pueden funcionar como si fueran equivalentes, segmentos unitarios más complejos (grupos de palabras y hasta oraciones transpuestas o degra- dadas). Según la función que desempeñan en la oración, existen varias clases de términos adyacentes:

1.° Cuando la situación en que se habla no es suficiente para poden identificar qué ente real se corresponde con la persona (o sujeto grama-

258 E S T R U C T U R A DE LOS ENUNCIADOS ORACIONES Y F R A S E S

tical) incluido en el verbo, se agrega un sustantivo (o segmento equiva lente) que la especifica: El niño escribe, El maestro escribe, La secretaria escribe, El de arriba escribe, La que tú dices escribe, etc. Los segmentos El niño, El maestro, La secretaria, El de arriba, La que tú dices especifican la alusión de la tercera persona inserta en el verbo y permiten identificarla. A este término adyacente se le llamará sujeto explícito o léxico. 2.° Cuando la amplitud referencial del signo léxico del verbo (expre sado por la raíz) requiere una especificación que aclara la alusión concreta, se añade otro sustantivo (o unidad equivalente), en general pospuesto: Escribe una carta, Escribe un libro, Escribe comedias, Escribe lo de siempre, Escribe lo que quiere. La actividad designada por el verbo queda restringida por esos segmentos que funcionan como objeto directo (también llamado complemento directo o implemento). 3.° Cuando el sustantivo (o segmento equivalente) que delimita la apli- cabilidad de la noción léxica del verbo exige ir precedido por una prepo sición impuesta por este, aparece un adyacente llamado objeto preposicional (o suplemento): Hablaban de la guerra, Abusaban de su bondad, Cuenta con mi apoyo. 4.° A veces se agrega una segunda delimitación a la referencia del núcleo verbal, la cual suele aludir al destinatario de lo designado por el verbo, y se caracteriza por la presencia obligatoria de la preposición a ante el sustantivo (o equivalente) que desempeña esta función de objeto indi- recto: Escribe una carta a su amigo, Hablan a sus hijos de la guerra. 5.° Unos cuantos verbos (los llamados copulativos: ser, estar, parecer) tienen un signo léxico de alusión tan extensa que requieren la preci sión de un término adyacente para poder hacer una referencia con creta: El niño es inteligente, La maestra está cansada, Los muchachos pare- cen dóciles. Esta función de atributo (o predicado nominal) está asignada, en principio, a adjetivos, pero pueden cumplirla también sustantivos y otras unidades. Otros verbos admiten adyacentes análogos al atributo que luego se verán (§ 365, 367): El ciclista llegó cansado, Dejad abierta la ventana. 6.° La función de adyacente circunstancial (llamado también comple mento circunstancial o aditamento) la cumplen en principio los adverbios, pero existen otras posibilidades (sustantivos con preposición, oraciones transpuestas, etc.). Se refieren en general a las circunstancias varias en que se produce o realiza la noción léxica a que alude la raíz del núcleo verbal. A veces, son como el marco en que se encuadran las relaciones de ese núcleo y los otros adyacentes: Escribe una carta en su cuarto, El lunes recibiremos noticias, Así se escribe la historia. Otras veces (§ 358), convendrá segregar de esta función la de adyacente oracional.

260 E S T R U C T U R A DE LOS ENUNCIADOS: ORACIONES Y F R A S E S

indecisión o de ambigüedad. Por ejemplo, la oración Voy a comer es sus ceptible de aplicarse a dos diversas referencias reales: el sentido puede indicar «me encamino a comer», donde el presunto auxiliar conserva su propia denotación de movimiento, o «estoy dispuesto a empezar a comer», donde la designación efectuada por voy es completamente figurada. Según esto, hay que apartar como construcciones no perifrásticas muchas secuen cias de forma verbal + adyacente derivado: en Esperamos ganar, Desistió de presentarse, Quería dedicarte un libro, Insiste en venir, etc., no existe pe rífrasis, puesto que es posible la elusión del segundo componente repre sentándolo junto al verbo con un incremento pronominal que demuestra su función de adyacente (objeto directo en Lo esperamos y Lo quería; objeto preposicional en Desistió de ello, Insiste en ello). Estas sustituciones son imposibles en las perífrasis, no tanto porque hay fusión semántica de las dos nociones léxicas del auxiliar y el auxiliado, sino porque la forma verbal personal exige la presencia y determinación del derivado. En el ejemplo de arriba, Puede estar enferma, no cabe la elusión Lo puede, sino Puede estarlo; el significado de puede determina al de estar, modificándolo, pero a la vez exige la presencia del infinitivo. Esta doble determinación, se mántica y sintáctica, de los componentes es esencial para la existencia de las perífrasis.

Perífrasis con infinitivo

315. Según la estructura del segundo componente, hay tres posibles clases de perífrasis: con infinitivo, con gerundio y con participio. Han de distinguirse, entre las primeras, dos tipos, según el infinitivo se adose directamente a la forma verbal o mediante un índice preposicional o transpositor:

A) Perífrasis con infinitivo inmediato. Eliminadas como no perífrasis las combinaciones en que el infinitivo puede alternar con adyacentes sustan tivos o sustantivados (Esperamos ganar - Esperamos el triunfo; Quiero co- mer - Quiero la comida; Insiste en venir - Insiste en su idea), quedan los casos de los llamados verbos modales como primer componente. No todos ellos se comportan igual. Los más frecuentes son soler, poder, deber. Este último, por sí mismo, no implica perífrasis, pues es compatible con adyacentes sustantivos (por ejemplo: A eso debe su éxito = A eso lo debe; Le debían cien mil pesetas - Se las debían) siempre que se aplique al sentido «ser deudor»; pero cuando denota el sentido de «tener obliga ción» aparece la perífrasis: en Debe actuar con diplomacia ( 57. 15) o en Debemos aceptar, es improbable sustituir el infinitivo por un representante

N Ú C L E O S COMPLEJOS O P E R Í F R A S I S V E R B A L E S 261

pronominal (no se diría Lo debe con diplomacia, ni Lo debemos). A una pregunta como ¿Qué debe? solo cabe contestar con secuencias como las primeras: Debe cien mil pesetas, y nunca con estructuras perifrásticas como debe actuar; para responder a estas, habría que preguntar ¿Qué debe hacer? Lo mismo se observaría con verbos como saber: Sabe la canción (= La sabe: ¿Qué sabe?), pero con perífrasis Sabía cantar (donde no cabe la elu- sión Lo sabía, sino Sabía hacerlo; ni la pregunta ¿Qué sabía?, sino ¿Qué sabía hacer?).

316. El comportamiento de poder y soler parece más claro. En prin cipio, ninguno de los dos funciona aislado como núcleo oracional; siempre requieren el infinitivo. Por excepción, en contextos favorables a la elipsis, se presentan solos, como en respuestas: ¿Vendrá Juan?Puede (ser que venga); ¿Suele venir por aquí?Suele (venir). En el caso de poder, es engañosa su aparente autonomía en construc ciones como Puede que ganen, porque ahí hay elipsis del infinitivo (Puede ser que ganen), según demuestran los ejemplos con otros morfemas verbales: no se diría Podía que ganasen, sino Podía ser que ganasen; ni Podrá que venga, sino Podrá ser que venga. También deben ponerse aparte, como usos figurados, las expresiones del tipo Te puedo, Puedo con todo. Poder y soler forman auténticas perífrasis, en las cuales el infinitivo no es objeto directo del verbo personal. Cuando la noción léxica del infinitivo es consabida y no es preciso consignarla, queda sin embargo en represen tación suya un infinitivo de muy general referencia, hacer, y un incremento pronominal neutro. Así, si se pregunta ¿Suelen venir?, se contesta Suelen hacerlo; y a ¿Podíamos escribir?, con Podíais hacerlo. Se ha dicho antes que la noción léxica contenida en el auxiliar verbal matiza la denotada por el infinitivo: nótese, por ejemplo, la graduación del sentido de «trabajar» según el verbo que le precede en Trabajo todos los días, Puedo trabajar todos los días, Suelo trabajar todos los días, Debo trabajar todos los días. Por otra parte, los adyacentes de estas perífrasis dependen de la combinatoria exigida por la noción incluida en el infinitivo. Así, si la noción léxica de «comprar» requiere un adyacente objeto directo, en la perífrasis correspondiente aparece también dicho adyacente: Compra este libro - Puedes comprar este libro; si la noción de «regalar» permite un ob jeto directo y otro indirecto, la perífrasis también: Regalad el cuadro a Juan - Debéis regalar el cuadro a Juan; si la noción de «hablar» impone un objeto preposicional, este reaparece en la perífrasis: Hablaban de la ense- ñanza - Solían hablar de la enseñanza. En ciertos contextos, sin embargo, la unidad funcional de los elementos de la perífrasis se deshace. En las oraciones cuyo núcleo verbal se incre-

N Ú C L E O S COMPLEJOS O P E R Í F R A S I S V E R B A L E S (^263)

plos, pasa en las perífrasis a señalar la «obligación» de lo denotado por el infinitivo. Por ello, cuando se puede eludir esa noción queda represen tada con un significante de infinitivo y un referente pronominal neutro que alude a los contenidos léxicos del primitivo infinitivo con sus adyacentes. En los ejemplos de arriba: Hay que hacerlo, Había que hacerlo, Tienes que hacerlo, Ha tenido que hacerlo. Por otro lado, debe notarse que en estas perífrasis el orden secuencial exige que el infinitivo preceda a sus adyacentes. En caso contrario, no hay perífrasis. Por ejemplo, comparando ¿No hay más asuntos que tratar? y ¿No hay que tratar más asuntos?, en la primera pregunta se inquiere sobre la mera existencia de asuntos y no hay perífrasis (si se estuviese en antece dentes, podría preguntarse ¿No los hay?), y en la segunda se interroga sobre la obligación o necesidad de hacer lo que denota el infinitivo de la perífrasis (si ello fuese consabido, se hubiera podido preguntar ¿No hay que hacerlo?). Análoga diferencia se observa entre la perífrasis de Tengo que escribir cartas y la construcción sin perífrasis Tengo cartas que escribir. En la perífrasis funciona como núcleo el conjunto de auxiliar e infinitivo; en el segundo caso, el núcleo es el verbo personal (con su sentido origi nario) y el sustantivo es un objeto directo (donde se incluye como adya cente la secuencia de relativo, § 404).

318. Las demás perífrasis de infinitivo anteponen a este una prepo sición. Un ejemplo consolidado es la construcción haber + de + infinitivo, donde el auxiliar impone el sentido de «obligación» en lugar del de «exis tencia» que evoca en sus usos autónomos: Este libro ha de dejar de lado los adornos literarios ( 66. 11), El viaje ha de tomar la pequeña carretera se- cundaria ( 66. 12). Se ha visto (§ 314) que la mera secuencia de estos componentes no autoriza a considerarla como perífrasis, puesto que el infinitivo introducido por la preposición puede alternar con cualquier sustantivo y ser reprodu cido como este en los casos de elusión mediante un referente pronominal. Así, los adyacentes de las dos series paralelas Insiste en su promesa, Ha- blaba de su visita, Desistirá de su propuesta e Insiste en prometerlo, Hablaba de visitarnos, Desistirá de proponerlo, se representan en la elusión conforme a su función de objetos preposicionales (Insiste en ello, Hablaba de ello, Desistirá de ello).

Pero otras veces el sentido del verbo personal varía conforme vaya con adyacente sustantivo o con adyacente infinitivo, aunque la ordenación sea en ambos casos la misma: Va a casa - Va a llegar, Se echó al monte - Se echó a reír, Se puso a régimen - Se puso a comer, etc. Fuera de contexto o de situación, estas combinaciones de infinitivo pueden ser equívocas, según

264 E S T R U C T U R A DE LOS ENUNCIADOS: ORACIONES Y F R A S E S

se vio: Va a comer, Vino a decir que nos fuésemos, Volvió a contarlo, Llegaron a poner las cosas en claro. Cuando no hay perífrasis, responden a preguntas sobre un posible adyacente circunstancial del núcleo (por ejemplo: ¿A dón- de va?A comer; ¿A qué vino?A decir que nos fuésemos; ¿A qué volvió?A contarlo; ¿A qué llegaron?A poner las cosas en claro). Cuando son perífrasis contestan a preguntas como ¿Qué va a hacer?, ¿Qué vino a hacer?, ¿Qué volvió a hacer?, ¿Qué llegaron a hacer?, en las cuales se inquiere sobre el objeto directo del infinitivo y sobre la propia noción léxica de este. Caso particular es el de los verbos que no admiten la alternancia del infinitivo con un sustantivo: Deja de trabajar (imposible decir Deja de tra- bajo), Debían de estudiar (nunca Debían de estudio), Acaban de salir (nunca Acaban de salida). Se ha de señalar que alguna de estas construcciones se opone a otras con infinitivo inmediato: Deja de trabajar frente a Deja tra- bajar, Debía de estudiar frente a Debía estudiar. En el caso de la última pareja, hay que reconocer que nunca han estado bien diferenciados sus usos, es decir, el sentido hipotético que señala deber de + infinitivo (Debía de estudiar, «supongo que estudiaba») y el sentido de «obligación» sugerido por deber + infinitivo (Debía estudiar, «tenía que estudiar»).

Perífrasis con gerundio y participio

319. La función adjetiva esencial del participio (§ 206-208), por muy íntima que sea la relación de su noción léxica con la del verbo personal, no llega a formar verdaderas perífrasis (salvo la ya fosilizada en las formas compuestas de la conjugación verbal). Tampoco el gerundio, en función de atributo o de adyacente circunstancial (§ 203-205), pierde del todo su in dependencia por muy soldado que esté con el verbo personal. Por ello, uno y otro pueden ser eludidos como el adjetivo en la función de atributo: en Lo está, el referente pronominal lo es sustituto del adjetivo en Está caliente, del gerundio en Está ardiendo y del participio en Está quemado. Pero por lo común el gerundio parece modificar con su presencia el sentido habitual de ciertos verbos y no puede afirmarse que funcione como atributo: en Anda diciendo tonterías, Iba acabando la tarea, Viene quejándose de sus achaques, Seguimos pensando lo mismo, el conjunto de auxiliar y gerundio añade a la noción léxica de este un sentido de duración o con tinuidad. Por otra parte, tales oraciones no podrían ser respuestas a pre guntas que inquiriesen por un atributo o adyacente circunstancial, tal como sucede en ¿Cómo andas?Ando regular; ¿Cómo iba?Iba tranquilo; ¿Cómo viene?Viene deprisa; ¿Cómo seguís?Seguimos así. Sí contestarían a formulaciones en que se mantuviese el esquema de verbo + gerundio,

XXI. EL SUJETO EXPLÍCITO

Sujeto y concordancia

320. Se ha visto (§ 313.1.°) que cuando el sujeto gramatical expresado por el morfema personal incluido en la terminación del verbo no hace una referencia inequívoca en la situación de habla, se agrega un adyacente que especifica la designación de esa persona y que denominamos sujeto explícito o léxico. Su presencia es, pues, optativa, ya que para que haya oración basta la existencia del sujeto gramatical. Así, al decir Escribió, proferimos una oración, pues en esa forma verbal hay un sujeto gramatical (tercera persona del singular) del cual se predica la noción «escribir» significada por el signo léxico. Cuando interesa precisar la alusión real de esa tercera persona, se añade un sustantivo (o unidad equivalente) que funciona como sujeto explícito, diciendo El niño escribió, El maestro escribió, La secretaria escribió, etc.

La relación de dependencia entre el segmento que funciona como su jeto explícito y la terminación de persona (o sujeto gramatical) del verbo se hace patente mediante la concordancia, que consiste en igualar los mor femas de persona y número entre ambos sujetos:

Discordancias

321. Hay casos en que, a primera vista, deja de producirse esa con cordancia entre el sujeto explícito y el sujeto gramatical:

3.a 2.a 1.a

pers. pers. pers.

sing.

El niño escribió Tú escribiste Yo escribí

3.a^ pers. 2.a^ pers. 1.a^ pers.

plur.

Los niños escribieron Vosotros escribisteis Nosotros escribimos

E L S U J E T O E X P L Í C I T O 267

1.° A veces se aprecia discordancia de la persona. En los dos ejemplos:

Los españoles no hemos pasado de la devoción ( 27. 128). Algunos españoles [...] os resistís a la idea del asesinato ( 27. 120),

se observa que los segmentos Los españoles y Algunos españoles (que nor malmente concordarían, como sujetos explícitos, con «tercera persona» del verbo, diciendo Los españoles no han pasado..., Algunos españoles se resis- ten...) aparecen aquí, aunque manteniendo la concordancia de número en plural, asociados con verbos de «primera o segunda persona». Se podría pensar que son aposiciones especificadoras de un sujeto eli dido (Nosotros, los españoles, no hemos pasado...; Vosotros, algunos españoles, os resistís...). Pero si se considera que la tercera persona es extensiva, o sea, que puede utilizarse por las otras dos cuando no es necesaria su puntualización, no debe extrañar su uso en estos casos, donde la persona del verbo, por estar en plural, incluye en su designación a la primera o la segunda persona junto con otras personas y es por tanto prescindible la concordancia. Si en los ejemplos de arriba la referencia de la persona verbal no tuviese que abarcar al hablante o al oyente, se hubiera dicho, con tercera persona, Los españoles no han pasado de la devoción, Algunos españoles se resisten.

322. 2.° Cuando el sujeto explícito es un sustantivo de los llamados colectivos, hoy predomina la concordancia en singular con la terminación verbal. Así en estos ejemplos:

Salía gente, para formar aquella procesión del harapo, de las Cambroneras y de las Injurias ( 16. 93). Le pareció notar que la gente se movía ( 51 .II.90).

Pero aunque no suele decirse La gente salieron en desorden, se encuen tran usos como:

¿No comprendes que nos han requerido a los cuatro la guardia civil? ( 93. 288). Ahora retírense de aquí todo el mundo ( 93. 314). Pues ya estamos la totalidad ( 73. 15).

Si el colectivo va especificado con un adyacente en plural, o acompa ñado de un plural en aposición, hay vacilación en la concordancia de nú mero: aparece singular en:

E L S U J E T O E X P L Í C I T O (^269)

323. 3.° En las oraciones atributivas (con núcleos ser, estar, parecer), pueden cumplir oficio de sujeto explícito o de atributo un colectivo, un neutro o un grupo sustantivado indiferente al número. La concordancia de la terminación verbal se ajusta variablemente con uno de los términos (el sujeto o el atributo):

Los desertores eran gente desalmada. Los encamisados era gente medrosa. Eso son habladurías. Eso es mentira. Lo que más le gustan son las novelas ( 27. 186). Lo que se llaman pasiones políticas suelen ser pasiones comunes ( 27. 115). Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla ( 67. XCVII). Lo demás, todo era utensilios y atributos de caza ( 1. 63). Las hayas son la leyenda; los chopos son la ribera ( 67. CIII). Lo que dice es pura tontería / Lo que dice son tonterías.

Según se ve, predomina la concordancia en plural cuando es este el número de uno de los dos términos, el sujeto o el atributo.

324. 4.° El sujeto explícito puede consistir en un grupo de elementos coordinados, cada uno de los cuales podría por sí solo cumplir la misma función. El conjunto de estos singulares impone el plural en el morfema personal del verbo:

Quedarán, resonando en el silencio, la cruz y la palabra ( 96. 89). El corrector y su familia llegaron pasadas las diez ( 16. 144). La inercia y la costumbre son casi lo mismo ( 27. 141). La metálica reverberación de la luna en el agua, las toninas subrepticias, el prolongado silencio, aumentaban la angustia de la espera ( 35. 430).

Cuando en estos grupos coinciden elementos provistos de distinta per sona, el plural exigido en el verbo adopta la persona más caracterizada: si está incluido el hablante, se emplea primera persona; si, faltando esta, está aludido el oyente, aparece la segunda persona:

Mi compañero y yo teníamos el perfecto derecho de rompernos la cabeza ( 16. 140). Tú y yo tenemos el deber de luchar contra los artificios que adulteran al hombre ( 27. 439).

270 E S T R U C T U R A DE LOS ENUNCIADOS: ORACIONES Y F R A S E S

Dámaso y tú también permanecéis callados ( 27. 365). Ni ellos ni tú sabéis cuál es el peor ( 27. 288).

A veces, los elementos coordinados en grupo quedan unificados me diante la supresión del artículo en el segundo de ellos y, por tanto, su sentido unitario impone a veces singular en el verbo:

Se prohibe la carga y descarga de mercancías. El flujo y reflujo de las aguas limpiaba la playa. La fatiga y cierta superstición inconsciente les había hecho perder gran parte del respeto que merecía el difunto ( 1. 490).

En estos grupos coordinados con ni y o la concordancia es variable, dependiendo a veces de la posición del verbo:

Ni el hambre, ni la sed, ni el cansancio le doblegaron. No le doblegó el hambre, ni la sed, ni el cansancio. Huyan [...] antes que prenda el fuego contra quien no valdrá ni oro ni ruego ( 65. IV). O me habría devorado el más vulgar [...] progresismo o su contrario (96 77). Como colgada en algunas [casas, hay] tal pobre higuera o un saúco se ñero, que al arrimo de las tapias toman el sol ( 96. 98). Traen un cromo en el que figura una locomotora, una catarata, un barco o un animal salvaje ( 27. 120). Le arrastró hasta el cuarto de los armarios, temeroso de que tía Cruz o el servicio les importunasen ( 35. 186).

Si los elementos coordinados en grupo de sujeto pertenecen a los ca racterizados por el neutro, la forma verbal adopta el singular: Eso y lo del otro día no me gusta. Sucede lo mismo cuando el último componente del grupo coordinado es un neutro recapitulador:

El ruido, las luces, la algazara, la comida excitante, el vino, el café..., el ambiente, todo contribuía a embotar la voluntad ( 1. 518). La pista redonda y dorada, las luces, los uniformados criados de elevada estatura, nada de esto pudo impresionarle ( 72. 65).

Cuando aparecen infinitivos en estos grupos, dada su indiferencia al género y al número, también imponen el singular en el verbo:

272 E S T R U C T U R A DE LOS ENUNCIADOS ORACIONES Y F R A S E S

325. 5.° No es cuestión gramatical de concordancia o discordancia el desajuste entre la persona aludida en realidad y la persona manifestada en la terminación verbal y en el sujeto explícito. Ello es claro en el caso de los sustantivos personales usted y ustedes, que gramaticalmente son ter ceras personas aunque aluden al interlocutor. Lo mismo sucede con otras unidades empleadas con intención de cortesía o respeto: Vuestra Majestad decidirá; Perdóneme Vuestra Excelencia. Se trata de las mismas discordancias «deliberadas» que, por afán expresivo o por tradición, obligan a utilizar formas verbales de plural para hacer referencia a entes singulares, como el uso llamado de plural mayestático (Nós resolvemos revocar lo acordado), o para diluir la responsabilidad del interlocutor o del propio hablante incluyendo a otras personas (¡No me molestéis! en lugar de ¡No me mo- lestes!; Nos hemos lucido por Me he lucido), o para mostrar deferencia o simpatética participación usando la primera persona de plural por la se gunda del singular (¿Cómo estamos? por ¿Cómo estás?; ¿Esas tenemos? por ¿Esas tienes?, o como recrimina participando el Magistral a la Ozores:

Entonces [...] tendremos que ir a ese baile dichoso ( 1. 507).

Tampoco es asunto gramatical el uso de terceras personas en lugar de yo: No está uno para diversiones, Este cura no es partidario (§ 122).

Sujeto y preposición

326. El sujeto explícito, aparte de la concordancia con el sujeto mor fológico inserto en el verbo, se caracteriza por carecer siempre de prepo sición. Se ha visto (§ 286) que es esta la que impide interpretar como sujeto un segmento que en principio pudiera serlo. Así en:

Atravesó a la procesión un camión ( 96. 88). El agua pasa el puente en vez de pasar el puente al agua ( 54. 166),

el empleo de la preposición a evita que a la procesión o al agua se aprecien como sujetos: serían ambiguos Atravesó la procesión un camión, en vez de pasar el puente el agua; aunque si de los sustantivos equívocos solo uno alude a un ente capaz de actividad, no es precisa la preposición: Al tocarle la mano cuando no tenía guante, notaba el tacto el pringue de alguna golosi- na ( 1. 150). No obstante, se aducen a veces como sujetos explícitos ciertas secuen cias provistas de las preposiciones entre y hasta. Se ha señalado la cuestión

E L S U J E T O E X P L Í C I T O (^273)

en § 285. En el caso de entre, es indudable que el segmento por ella encabezado funciona como adyacente y no como sujeto. Una oración como Lo haremos entre él y yo no es respuesta a una pregunta acerca del sujeto {¿Quién lo hará?), sino a otra para inquirir el modo como se desarrolla la actividad designada por el verbo (¿Cómo lo haréis?); igualmente, la función adyacente de entre él y yo se pone de manifiesto en la correspondiente construcción enfática: Entre él y yo es como lo haremos. Las mismas con sideraciones se pueden hacer en Entre su madre y él puede que no gasten doce mil reales al año ( 1. 199). En los dos ejemplos, el sujeto explícito sería nosotros y ellos, respectivamente. Con la preposición hasta se encuentran segmentos que en apariencia funcionan como sujetos explícitos:

Hasta los gatos quieren zapatos. Hasta el imaginar acababa por ser una fatiga ( 1. 404). Hasta Petra pidió una tarde permiso a la señora ( 1. 439).

El hecho de que en lugar de hasta pudiese aparecer una unidad de oficio adverbial (por ejemplo, Incluso los gatos...; Aun el imaginar...) sin que variara el sentido, no debe inducir a considerar hasta en tales casos como un adverbio, puesto que, al contrario que estos, no goza de autonomía ni funciona aisladamente como enunciado. Es preferible interpretar los seg- mentos con hasta como adyacentes que denotarían el límite final de la serie de elementos constitutivos del sujeto explícito. Por ejemplo, en El cura, Fermín, y hasta los guardias [...] la habían aconsejado [...] que dejase aquel tráfico ( 1. 312), el sujeto explícito del núcleo habían aconsejado es la serie El cura, Fermín, y hasta los guardias, cuyo último elemento con hasta indica el fin de la enumeración. Cuando este segmento aparece aislado como en los ejemplos de arriba, se sobreentiende un término previo to talizador: Todos, hasta los gatos, quieren zapatos; Todo, hasta el imaginar, acababa por ser una fatiga; Todo el mundo, hasta Petra, pidió una tarde de permiso a la señora.

Sujeto y sustantivos contables

327. Los sustantivos contables en la función de sujeto explícito re- quieren cuando llevan número singular la presencia del artículo (o de un adyacente que contenga su valor identificador). Se dice, así, El almendro florece, La vaca mugía, Lloró el niño, Volverá la primavera (no es normal: Almendro florece, Vaca mugía, Lloró niño, Volverá primavera); y también son

E L S U J E T O E X P L Í C I T O 275

relampaguear, etc., que en el uso corriente carecen de variación perso nal, pues aparecen solo con tercera persona de singular: Llueve, Lloviz- naba, Granizó, Ha nevado, Tronará, Está relampagueando, etc. La ausen- cia de sujeto explícito es consecuencia del propio valor denotativo de estos verbos. Sin embargo, en usos figurados, recuperan la posibilidad de variar en persona gramatical y de adoptar así un sujeto explícito como cualquier otro verbo. Véanse estos ejemplos con sujeto explícito:

Llueven chuzos. Llovía a chaparrones sol ( 96. 24). La última compañía de zarzuela, que había tronado en Vetusta ( 1. 535). Amanece. Amanezco ( 59. I.272). Llovían estrellas ( 90. 42). En 1900 se apagarían las luces y lloverían estrellas ( 100. 17). Llovió el invierno a mares lodos, hambres ( 98. 210).

330. Algunos verbos con variación personal quedan inmovilizados en tercera persona de singular y rechazan cualquier sujeto explícito. El verbo haber, utilizado en las formas compuestas de todos los verbos, solo es autónomo en construcciones impersonales con tercera persona de singular, y, entonces, en el presente de indicativo adquiere incluso un significante particular hay. Por ejemplo en No hay entradas, Había cincuenta personas, Hubo varias interpelaciones, Habrá dificultades, Hay las líneas [...] y hay los colores ( 96. 156). En las hablas vulgares (más en América) y en la expresión de gentes alolingües (como los catalanes) se considera sujeto el objeto directo de este verbo y se establece incorrectamente su concordancia, di ciendo Habían cincuenta personas, Habrán dificultades; sin embargo, en pre sente, el significante especial hay impide el uso erróneo (no dicen nunca No han entradas). Por otra parte, la elusión de esos adyacentes con un referente pronominal demuestra que no funcionan como sujeto sino como objetos directos: No las hay, Las había, Las hubo, Las habrá, o en este caso: Hay, por ejemplo, avenidas con árboles y las hay sin ellos ( 96. 76). Es análogo el uso del verbo hacer, que hoy sustituye a haber en las referencias temporales. En lugar de No ha muchos años se dice No hace muchos años. Con otros sentidos, también presenta usos impersonales: Hace frío ( = Lo hace), Hacía tres meses ( = Los hacía), Ayer hizo dos semanas que se marchó (donde el segmento encabezado por que no puede ser sujeto, sino adyacente circunstancial). El error vulgar señalado para haber, se pre senta también con hacer: Pues cuatro años van a hacer ( 93. 324) en lugar de va a hacer.

276 E S T R U C T U R A DE LOS ENUNCIADOS ORACIONES Y F R A S E S

Por el contrario, el verbo dar, referido a las horas, ha dejado de ser impersonal y el primitivo objeto directo ha pasado a utilizarse como sujeto: Da la una, pero Dieron las cuatro. Algún otro verbo se hace impersonal en ciertas construcciones: No me pesa de haber nacido; o alterna con el uso personal: Me basta con estos libros y Me bastan estos libros. Por último, los verbos ser y estar, con atributos referentes a lo meteo rológico o lo temporal, se comportan como impersonales y no admiten sujeto léxico alguno: Es muy tarde ( = Lo es), Era pronto, Ya será de noche, Está despejado, Estaba de tormenta.

331. Al examinar anteriormente (§ 271 y sigs.) los usos de la unidad átona reflexiva se, quedaron consignados los casos en que su aparición junto al verbo impide la presencia de un sujeto explícito y da lugar a la llamada construcción impersonal:

Se espera al inspector. Se espera a los inspectores. D. Víctor se empeñó en que se fuera, y se fue [al baile] ( 1. 508). Se convino que se rezaría y se rezó ( 1. 489). Matar a una mujer es fácil, se la envenena y ya está, matar a un hombre también es fácil, se le espera a la puerta o se sube hasta el piso y se le dice venga con nosotros se trata de cumplimentar unas diligencias, y se le da un tiro en la cabeza ( 27. 124).

En estos ejemplos, los verbos en cursiva no pueden adoptar sujeto ex plícito. Son construcciones impersonales, distintas a las pasivas reflejas pre sentes también en esos textos: se convino, se le dice, se le da, cuyo sujeto explícito es, respectivamente, que se rezaría, venga con nosotros, un tiro en la cabeza (según se apreciaría sustituyendo esos segmentos por eso o esas cosas: Se convino eso; Se convinieron esas cosas).