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Importancia de las relaciones sociales: interacciones y estructuras - Prof. Aivar, Apuntes de Psicología

Este documento discute sobre la importancia de las relaciones sociales en nuestra vida, desde las interacciones cotidianas hasta las estructuras sociales complejas. Se explica cómo las interacciones no son solo una suma de conductas individuales, sino que pueden llevar a relaciones más amplias y persistentes. Se analizan diferentes tipos de relaciones y cómo pueden influir en el bienestar psicológico. El documento también hace referencia a la importancia de entender el nivel de descripción (interacción, relación o estructura social) para una mejor comprensión de los fenómenos sociales.

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 14/09/2014

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laura2106-1 🇪🇸

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Tema 1. Situación, Interacción e interpretación
1. La psicología social de la interpretación
La representación de nuestra vida psíquica es una descripción en la que gustamos de tomar cierta distancia con
respecto a los personajes, incluidos nosotros mismos. Nos gusta representarnos la vida como una trayectoria
controlada, pilotada por una mente racional que planifica y decide tras sopesar los pros y los contras de cada
situación.
Esta visión de nosotros mismos es errónea. Los psicólogos sociales han llegado a la conclusión de que nuestra
vida se parece más a una embarcación llevada por la corriente en la que zigzagueamos constantemente gracias
a un remar cognitivo y emocional. Las decisiones activas se mezclan, con las justificaciones a posteriori de
nuestras acciones, acciones que no preveíamos pero hemos cometido, llevados por ciertas fuerzas que no
acabamos de comprender o que, sencillamente, no queremos comprender.
Encontramos resumidas dichas fuerzas en un término: la situación, según Ross y Nisbett. Es un conjunto de
factores y circunstancias externas al individuo y determinantes como sus elaboraciones mentales.
Nuestra disciplina se diferencia de las demás ya que trata de mantener un equilibrio entre las explicaciones “de
dentro hacia afuera”, y las explicaciones de “fuera hacia adentro”.
2. Explicaciones “centrífugas” y explicaciones “centrípetas”
Explicaciones centrífugas (Marañón), son aquellas perspectivas que explican la conducta humana como el
resultado de procesos mentales. Lo importante son las disposiciones del individuo, es decir, ciertas
características internas, estables y, en ciertos aspectos, idiosincráticas (rasgo de diferencia).
Son típicas en Psicología pero más aún en la cultura occidental.
Ejemplo-> En el primer día de clase, no conocemos a nadie, el profesor habla de forma incoherente; nuestro vecino empieza
a hacer chistes sobre el profesor; una mujer que se sienta justo delante de nosotros se da la vuelta y amenaza a nuestro
vecino con insultos. A la salida, una amiga nos pregunta que qué tal han ido las clases, ¿cómo responderemos?
Responderemos lo más probable diciendo que el profesor es un incompetente, nuestro vecino simpático y nuestra vecina
agresiva. Pero pocos tratarán de buscar una explicación situacional a la conducta de las personas descritas aun cuando no
sabemos mucho acerca de ellos. Es posible que el profesor este enfermo, nuestro vecino borracho…
Nos resulta mucho más confortable y fácil explicar la conducta de los demás en términos de características
internas y estables que no dependen de las circunstancias.
¿Por qué explicamos las cosas de esa manera?
Los psicólogos sociales coinciden en que el poder atribuir a los demás características estables e internas ( rasgos) nos
proporciona, entre otras cosas, una tranquilizadora sensaciones de control respecto a nuestro entorno: en el ejemplo si el
profesor es incompetente, el compañero simpático y la compañera agresiva, ya sabemos a qué atenernos en el futuro;
actuaremos en consecuencia y sin incertidumbre.
En otras palabras, muchas veces las explicaciones de nuestro comportamiento y del de los demás no
debería ser ‘’centrifugas’’ sino ‘’centrípetas’’.
Metáfora del final del
capitulo
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¡Descarga Importancia de las relaciones sociales: interacciones y estructuras - Prof. Aivar y más Apuntes en PDF de Psicología solo en Docsity!

Tema 1. Situación, Interacción e interpretación

1. La psicología social de la interpretación

La representación de nuestra vida psíquica es una descripción en la que gustamos de tomar cierta distancia con respecto a los personajes, incluidos nosotros mismos. Nos gusta representarnos la vida como una trayectoria controlada, pilotada por una mente racional que planifica y decide tras sopesar los pros y los contras de cada situación.

Esta visión de nosotros mismos es errónea. Los psicólogos sociales han llegado a la conclusión de que nuestra vida se parece más a una embarcación llevada por la corriente en la que zigzagueamos constantemente gracias a un remar cognitivo y emocional. Las decisiones activas se mezclan, con las justificaciones a posteriori de nuestras acciones, acciones que no preveíamos pero hemos cometido, llevados por ciertas fuerzas que no acabamos de comprender o que, sencillamente, no queremos comprender.

Encontramos resumidas dichas fuerzas en un término: la situación, según Ross y Nisbett. Es un conjunto de factores y circunstancias externas al individuo y determinantes como sus elaboraciones mentales.

Nuestra disciplina se diferencia de las demás ya que trata de mantener un equilibrio entre las explicaciones “de dentro hacia afuera”, y las explicaciones de “fuera hacia adentro”.

2. Explicaciones “centrífugas” y explicaciones “centrípetas”

Explicaciones centrífugas (Marañón), son aquellas perspectivas que explican la conducta humana como el resultado de procesos mentales. Lo importante son las disposiciones del individuo, es decir, ciertas características internas, estables y, en ciertos aspectos, idiosincráticas (rasgo de diferencia).

Son típicas en Psicología pero más aún en la cultura occidental.

Ejemplo-> En el primer día de clase, no conocemos a nadie, el profesor habla de forma incoherente; nuestro vecino empieza a hacer chistes sobre el profesor; una mujer que se sienta justo delante de nosotros se da la vuelta y amenaza a nuestro vecino con insultos. A la salida, una amiga nos pregunta que qué tal han ido las clases, ¿cómo responderemos?

Responderemos lo más probable diciendo que el profesor es un incompetente, nuestro vecino simpático y nuestra vecina agresiva. Pero pocos tratarán de buscar una explicación situacional a la conducta de las personas descritas aun cuando no sabemos mucho acerca de ellos. Es posible que el profesor este enfermo, nuestro vecino borracho…

Nos resulta mucho más confortable y fácil explicar la conducta de los demás en términos de características internas y estables que no dependen de las circunstancias.

¿Por qué explicamos las cosas de esa manera?

Los psicólogos sociales coinciden en que el poder atribuir a los demás características estables e internas ( rasgos) nos proporciona, entre otras cosas, una tranquilizadora sensaciones de control respecto a nuestro entorno: en el ejemplo si el profesor es incompetente, el compañero simpático y la compañera agresiva, ya sabemos a qué atenernos en el futuro; actuaremos en consecuencia y sin incertidumbre.

En otras palabras, muchas veces las explicaciones de nuestro comportamiento y del de los demás no debería ser ‘’centrifugas’’ sino ‘’centrípetas’’.

Metáfora del final del capitulo

Ejemplo Cómo podemos predecir la conducta de un alumno en un nuevo colegio a partir de un test de inteligencia; La respuesta a esta pregunta sería que simplemente el test de inteligencia ha mostrado una correlación de 0,30 lo que significa un 9% de la varianza de la conducta que se pretende predecir.

El 91% restante, los psicólogos apuestan porque una porción notable de los factores que determinan nuestro comportamiento, se localice en las situaciones inmediatas que vivimos.

Ejemplo Steele; la polémica de las puntuaciones de los muchachos norteamericanos de raza negra en los test de rendimiento académico. Algunos autores han puesto de manifiesto que las puntuaciones de los estudiantes negros son, a nivel de promedio, inferiores a las de los estudiantes asiáticos y blancos. Este dato ha sido interpretad de múltiples maneras y ha llevado a replantearse si existen bases genéticas para tales diferencias y la viabilidad de cualquier medida política destinada a mejorar el rendimiento académico de los negros norteamericanos.

Steele y Aronson; se han basado para explicar esta polémica en que esta cuestión no se basa en una explicación ‘’dentro afuera’’, sino en las circunstancias inmediatas, la situación en la que los test de rendimiento académico son habitualmente aplicados. Comprobaron que una porción importante de las diferencias entre muchachos negros y blancos podría deberse a factores relacionados con la situación inmediata en la que se aplica estas pruebas, esto es, comprobaron que en los experimentos en los que solamente se modificaban ligeramente las instrucciones dadas a los alumnos antes de pasar un test de habilidad verbal, el rendimiento de los alumnos de raza negra disminuía significativamente cuando la situación era presentada como un test de habilidad, es decir, cuando éstos percibían un riesgo de que la situación confirmara , en ellos mismos, el estereotipo negativo de su grupo racial.

En España se ha querido poner de manifiesto que las explicaciones centrífugas (la falta de principios morales de un individuo o grupo, por ejemplo) no son las únicas que pueden explicar conductas tales como el favoritismo o el abuso de poder.

Ciertos factores inmediatos de la situación, tales como la falta de precisión de las normas o la imposibilidad de cumplirlas, parecen determinar ‘’centrípetamente’’ nuestra conducta.

Ejemplo Dols y Oceja realizaron un experimento en el que una persona era la encargada de juzgar a un amigo. En el experimento se tenía que asignar dinero y sólo cuando el que juzgaba veía clara una situación difícil en la que ninguno de los integrantes del equipo supiera la repuesta, es decir, no hubiera un ganador claro, éste atribuía el dinero a su amigo.

Las personas se sienten atraídas por factores tan circunstanciales como su nivel de activación en ese momento, cómo ayudan a los demás dependiendo de factores tan triviales como la prisa que tengan, cómo pueden destruir a otro ser humano como parte de una rutina irreflexiva, etc.

En conclusión, según el punto de vista psicosocial una porción importante de las cosas que nos ocurren dependen de las circunstancias inmediatas por las que va transcurriendo el curso de nuestra biografía.

3. Situación e interacción

Algunas investigaciones sugieren que el componente fundamental de las situaciones que moldean nuestra vida, son los demás, las otras personas. Los otros seres humanos son, nuestra referencia más importante.

Ejemplo Un 89% de los problemas a los que debe enfrentarse el niño son sociales, es decir, problemas planteados por la presencia de otros con metas distintas a las nuestras (como convencer a mis padres de que me dejen ir al cine). El panorama adulto de la vida no parece cambiar mucho si analizamos nuestras fuentes cotidianas de emoción: la fuente fundamental de nuestras alegrías, nuestros enfados y nuestra tristeza es la conducta de los demás.

La resolución de problemas cotidianos implica, pues, enfrentarse a los demás y ello se da, fundamentalmente, a través de la interacción.

La interacción es una cadena de acciones entrelazadas de dos o más individuos en las que, como mínimo, un individuo A muestra una conducta X a un individuo B y éste responde con una conducta Y que a su vez,

En todo caso podemos hablar también de relaciones temáticas, si nos fijamos tan solo en el resultado de un conjunto de interacciones repetidas centradas exclusivamente en un tema. Ejemplo la relación de juego entre la M y el H.

Una última característica de las relaciones sociales es que dan lugar a fenómenos de nivel superior que también poseen características que son algo más que ‘’la suma de las partes’’. En este caso, las relaciones sociales dan lugar a una estructura social. Una estructura social puede definirse como un conjunto de relaciones sociales entre individuos. Ejemplo La M y el H están inmersos en un grupo más o menos amplio con el que también interactúan y establecen relaciones. Como puede ser que M tenga una relación conyugal con P, y H una relación paterno-filial con P.

Todo el conjunto de relaciones constituyen una estructura social. Esta estructura social es modular; como en un juego de estructuras, una estructura conecta con otras, dando lugar a una nueva y más amplia estructura social. Así llegamos a ‘’estructuras de estructuras’’ tales como las organizaciones que tienen sus propias características, y a la ‘’estructura de estructuras’’ por excelencia: lo que llamamos ‘’la sociedad’’.

Las interacciones son monotemáticas pero las relaciones pueden considerarse a través de un tipo de interacción y un par de individuos ( la relación de juego entre M y H ), a través de un tipo de interacción y varios pares de individuos (la relación de juego entre las madres y sus respectivos hijos ) y a través de varios tipos de interacción y un solo par de individuos ( la relación entre M y H).

Si consideramos las relaciones a través de varios temas para varios pares de individuos empezamos a describir una estructura social.

La distinción entre interacción, relación y estructura social no es una mera curiosidad o un tic clasificatorio academicista. Es importante aclarar que queremos decir cuando afirmamos que una persona es, por ejemplo, agresiva. ¿Nos referimos a un episodio concreto de interacción, a alguna relación en particular o a todas las relaciones que localizan a ese individuo en la red de una determinada estructura social? Durante mucho tiempo y aun hoy en algunos casos ni los expertos ni la opinión publica han comprendido esta cuestión, lo que acarrea numerosos malentendidos. Por ejemplo , hablar de un niño agresivo puede querer decir muchas cosas: un niño que interactúa ocasional y aleatoriamente de forma agresiva, un niño que tiene una relación agresiva con ciertas personas o en ciertas situaciones pero no en otras, o un niño que está inmerso en una estructura social que se regula fundamentalmente a través de la agresión o la amenaza de agresión.

El diagnóstico y tratamiento de ese niño agresivo baria de forma espectacular según cual sea el caso. Las interacciones agresivas pueden desaparecer de forma relativamente sencilla mediante un tratamiento conductual, pero un niño que ha construido todo un sistema de relaciones agresivas no podrá ser ayudado sin una intervención que abarque a todo el grupo afectado.

Ejemplo Un caso de actualidad, es el estudio del consumo de drogas y los intentos actuales de atajarlo. El drogadicto es un individuo que posee una adicción física y psicológica a una sustancia y por tanto la solución al problema pasa por evitar, mediante estrategias disuasorias, que pueda obtener tal sustancia.

Podría decirse que el problema de la drogadicción dependería en último término del individuo. A medida que la investigación ha ido avanzando se ha puesto de manifiesto que una cosa es la adicción individual y otra muy distinta el consumo de droga.

El primer problema sería individual, el segundo implica todo un conjunto de interacciones, relaciones y subestructuras que se integran en una estructura social.

Petraitis, Flay y Miller han tratado de ‘’organizar las piezas del rompecabezas’’ que constituyen las distintas teorías sobre el consumo de sustancias adictivas entre adolescentes. Dichas influencias se localizan a tres niveles: interpersonal (que se correspondería con lo que aquí denominamos niveles interactivo y de relación social), cultural (que se correspondería con lo que aquí denominamos nivel estructural) e intrapersonal (que afectaría a las variables individuales, tales como, por ejemplo, rasgos de personalidad).

De la revista de Petraitis y sus colaboradores podemos extraer dos conclusiones:

La primera es la indudable importancia de la dimensión interactiva y relacional en cualquier fenómeno psicológico, incluso en uno aparentemente cognitivo o biológico como la decisión de consumir ciertas sustancias y la consiguiente adicción que éstas generan. Las variables de tipo individual sólo explican una porción limitada del problema y además aluden a factores que, en realidad, están a su vez determinados socialmente.

La segunda conclusión, es que los investigadores que buscan soluciones para este problema deben tener en cuenta el nivel de descripción que utilizan a la hora de buscar desarrollos teóricos para explicar y atajar este problema. Los esfuerzos por estableces con claridad el nivel de descripción del que estamos hablando (por ejemplo; interacción, relación o estructura social) facilita y mejora la capacidad explicativa de los psicólogos no sólo en problemas de investigación básica, sino también en problemas ‘’prácticos’’ tales como la agresión y maltrato infantil o el consumo de drogas en la adolescencia.

5. Interacción e interpretación

Las interacciones sociales tienen una importancia característica. Las personas, cuando interactúan, tratan constantemente de controlar e interpretar no sólo la conducta del otro, sino incluso su propia conducta.

El intercambio de conductas entre dos individuos depende de forma crucial, del modo en que ambos interpreten la conducta del otro. Ejemplo la misma sonrisa puede ser interpretada como una burla o una señal de aliento, dependiendo de los antecedentes de la interacción, el estado emocional del individuo y de los procesos cognitivos implicados.

Veremos a propósito de la conducta altruista, como la conducta de ayuda es con frecuencia percibida negativamente por el receptor de la ayuda.

El concepto de interpretación no afecta solamente a los procesos interactivos, sino a toda la conducta social. Ross y Nisbett han subrayado que la explicación psicosocial, ‘’de fuera adentro’’ es complementada con una vieja tradición de nuestra disciplina. Tal tradición se encarga de recordarnos mucho tiempo antes de que la perspectiva cognitiva dominara otras disciplinas psicológicas, que la comprensión cabal de la conducta de una persona pasa no sólo por conocer las características de la situación que la determinan, sino también la interpretación que tal persona hace de la situación.

En la actualidad, el concepto de interpretación suele articularse a través de conceptos como el de estructura cognitiva. Las estructuras cognitivas condensan nuestro conocimiento y experiencia de los estímulos que nos rodean. Gracias a ellas, el mundo tiene significado y podemos, con más o menos acierto, elaborar planes y predicciones.

Las estructuras cognitivas que se refieren a acciones se denominan guiones. Es acertado pensar que la mayor parte de los guiones que guían nuestro conocimiento del mundo se refieren a interacciones.

Alan P.Fiske propone una Teoría Unificada de las Relaciones Sociales. Según tal teoría, las interacciones sociales estarían determinadas por ‘’cuatro modelos cognitivos’’ (comunidad, autoridad, igualdad y mercado) con lo que generamos, comprendemos, coordinamos y evaluamos las relaciones sociales. Dichos modelos serían además un factor determinante de los motivos y normas sociales.

Se suma un quinto modelo, lo que Fiske denomina ‘’relaciones asociales o nulas’’, en el que no hay propiamente un interacción social ya que el individuo actúa como si los demás fueran objetos a los que se puede utilizar de cualquier forma; el caso más extremo de orientación a la relación asocial sería el de los sociópatas, individuos que ‘’usarían’’ a los demás sin sentir remordimientos y con independencia de los sufrimientos que pudieran infringirles.

Los cuatro modelos son, estructuras cognitivas autónomas y diferenciadas pero no excluyentes. Fiske sugiere que una determinada estructura social se caracterizaría por el predominio de un tipo de modelo de relación.

El modelo de Fiske tiene un apoyo empírico relativo. En primer lugar porque su magnitud es tal que es difícil, si no imposible, comprobarlo mediante los métodos habituales de las ciencias sociales. La única comprobación directa, aunque parcial y problemática, del modelo es un estudio de Fiske, Haslam y Fiske sobre el modo en que confundimos los nombres de las personas en una conversación o al tratar de recordar algo. Tal confusión consiste, según los datos de este estudio, en intercambiar nombres de personas del mismo sexo con las que mantenemos el mismo modelo de relación. El modelo de Fiske es extraordinariamente sugerente e inspira una serie de hipótesis muy interesantes sobre el modo en que concebimos las relaciones en nuestra vida cotidiana y las consecuencias que tales concepciones tienen para nosotros y los demás. Ejemplo ¿ Qué relación existe entre l prevalencia de uno de esos modelos de relación social y el bienestar psicológico? ¿Se diferencian las personas por su uso de uno u otro modelo en distintos entornos? ¿Se ‘’contagia’’ el uso de un modelo a otros ámbitos de la vida? En ese sentido, merece también la pena tenerlo en cuenta a la hora de considerar las estructuras de significado que siempre surgen de nuestras interpretaciones de la situación. Así, el significado que damos a nuestras interacciones, relaciones y estructuras sociales determinara también nuestra conducta y las de los demás participantes.

6. El modelo de explicación psicosocial

La explicación psicosocial consiste en considerar dos formas de determinación de la conducta.

En un caso , la conducta es determinada por la situación; las características individuales son relativamente indiferentes cuando ciertos factores, que a veces parecen carecer de importancia, ‘’canalizan’’ nuestra conducta en una determinada situación.

Esta tradición inspirada por Lewin , demostró que el compromiso de las personas con una determinada decisión (por ejemplo cocinar determinados productos más económicos), es más fácilmente canalizado si se adopta en grupo y el grupo se encarga de regularlo.

Ejemplo el comportamiento altruista está condicionado de forma negativa por la presencia de otras personas; la proximidad física favorece la atracción interpersonal y la agresión está condicionada por factores tales como la actitud de los demás en el momento mismo en que llevamos a cabo la agresión.

En el otro caso , en la otra tradición explicativa, la conducta no puede ser explicada sin prestar atención a como es interpretada por el propio sujeto. La conducta humana está condicionada por nuestra visión subjetiva que aunque sea errónea puede tener consecuencias reales.

Ejemplo que un individuo interprete erróneamente, dejándose llevar por un sesgo de atribución, que su amigo le ha perjudicado voluntariamente; esa interpretación subjetiva y errónea tendrá las mismas consecuencias que si fuera objetiva y veraz.

Ejemplo el comportamiento altruista depende en gran medida de nuestra capacidad para interpretar el sufrimiento del otro; la atracción descansa en la percepción, correcta o no, sobre nuestro grado de similitud con los demás; una de las causas más típicas de la violencia es la percepción, igualmente correcta o no, de injusticia.

Conclusión Ambas explicaciones, la situacionista y la interpretativa, son antitéticas. La primera niega autonomía al individuo que es juguete de las circunstancias. Desde este punto de vista, las personas justificamos a posteriori, como racionales y controladas, conductas que, en realidad, son determinadas por factores situacionales. La segunda hace que el mundo social gire en torno al individuo, que se convierte en ‘’la medida de todas las cosas’’. Lo subjetivo se convierte, a nivel social, en sinónimo de realidad.

El tener en cuenta ambas perspectivas, genera una sana sensación que hace avanzar a nuestra disciplina. De este modo evitamos caer en un determinismo absoluto, que niega responsabilidad al individuo, o en un subjetivismo que hace imposible el conocimiento objetivo de la realidad.

Volviendo a la metáfora inicial; lo que añade a esta metáfora el concepto de interpretación es un elemento tan paradójico como inquietante: a veces esa corriente la hemos construido nosotros y está sólo en nuestro mundo subjetivo. No por eso, puede dejar de llevarnos a triunfos o desastres objetivos.