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Generalidades, Apuntes de Psicología

Asignatura: Psicología de la Atención y la Percepción, Profesor: Juan Carlos López, Carrera: Psicología, Universidad: US

Tipo: Apuntes

2015/2016

Subido el 14/01/2016

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4.1

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Modelo de Norman y Shallice. Generalidades.
Norman y Shallice presentaron en 1986 un modelo teórico sobre la
atención en el contexto de la acción, donde el comportamiento humano se
mediatiza por ciertos esquemas mentales que especifican la interpretación de
las entradas o inputs externos y la subsiguiente acción o respuesta.
Para ello proponen un sistema estructurado en torno a un conjunto de
esquemas organizados en función de secuencias de acción que se hallan
preparadas a la espera de que se den las circunstancias necesarias para actuar.
Distinguen, además, entre procesamiento automático y controlado.
Frente a las conductas automáticas e involuntarias encontramos aquellas que
requieren de un control deliberado y consciente, como son: planear y tomar
decisiones, buscar soluciones a un problema cuando no hay una solución
conocida, secuencias de acción mal aprendidas o que contienen nuevos
elementos, situaciones de alta complejidad y situaciones que precisan superar
un hábito sobreaprendido.
Así, este modelo, denominado de atención en el contexto de la acción, se
compone de cuatro elementos:
Unidades cognitivas: se localizan en la corteza posterior y son
funciones asociadas a sistemas anatómicos específicos (p. ej., leer una palabra
o reconocer un objeto).
Esquemas: especifican conductas rutinarias y automáticas, producto
del aprendizaje y de la práctica, dirigidas a un fin. Estos esquemas pueden
encontrarse en tres estados posibles: desactivados, activados o seleccionados.
El esquema seleccionado determina el tipo de acción que se lleva a cabo y se
encuentra determinado por el grado de activación presente en un momento
dado.
Dirimidor de conflictos: el dirimidor de conflictos (contention
scheduling) evalúa la importancia relativa de distintas acciones y ajusta el
comportamiento rutinario con arreglo a ella, ya que este sistema de bajo nivel
puede realizar acciones de rutina complejas. Así, cada conducta puede
desencadenarse por un estímulo ambiental y, mediante un sistema de inhibición
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Modelo de Norman y Shallice. Generalidades.

Norman y Shallice presentaron en 1986 un modelo teórico sobre la atención en el contexto de la acción, donde el comportamiento humano se mediatiza por ciertos esquemas mentales que especifican la interpretación de las entradas o inputs externos y la subsiguiente acción o respuesta. Para ello proponen un sistema estructurado en torno a un conjunto de esquemas organizados en función de secuencias de acción que se hallan preparadas a la espera de que se den las circunstancias necesarias para actuar. Distinguen, además, entre procesamiento automático y controlado. Frente a las conductas automáticas e involuntarias encontramos aquellas que requieren de un control deliberado y consciente, como son: planear y tomar decisiones, buscar soluciones a un problema cuando no hay una solución conocida, secuencias de acción mal aprendidas o que contienen nuevos elementos, situaciones de alta complejidad y situaciones que precisan superar un hábito sobreaprendido. Así, este modelo, denominado de atención en el contexto de la acción, se compone de cuatro elementos:

  • Unidades cognitivas: se localizan en la corteza posterior y son funciones asociadas a sistemas anatómicos específicos (p. ej., leer una palabra o reconocer un objeto).
  • Esquemas: especifican conductas rutinarias y automáticas, producto del aprendizaje y de la práctica, dirigidas a un fin. Estos esquemas pueden encontrarse en tres estados posibles: desactivados, activados o seleccionados. El esquema seleccionado determina el tipo de acción que se lleva a cabo y se encuentra determinado por el grado de activación presente en un momento dado.
  • Dirimidor de conflictos: el dirimidor de conflictos (contention scheduling) evalúa la importancia relativa de distintas acciones y ajusta el comportamiento rutinario con arreglo a ella, ya que este sistema de bajo nivel puede realizar acciones de rutina complejas. Así, cada conducta puede desencadenarse por un estímulo ambiental y, mediante un sistema de inhibición

recíproca, la acción más activada ‘gana’: se lleva a cabo, mientras que el resto se suprime temporalmente. Por sí mismo, un sistema de este tipo sólo es capaz de realizar conductas elicitadas por un estímulo; en ausencia de señales ambientales, el sistema se mantendrá inactivo o perseverará. Sin embargo, este sistema resulta muy útil para llevar a cabo acciones rutinarias, aunque sean complejas, en la medida que estén lo bastante especificadas por el ambiente.

  • Sistema atencional supervisor (SAS): mecanismo que modula, desde un nivel superior, al dirimidor de conflictos. El SAS se activa ante tareas novedosas para las que no existe una solución conocida, hay que planificar y tomar decisiones o es preciso inhibir una respuesta habitual, es decir, tareas en las que la selección rutinaria de operaciones no resulta eficaz. Este sistema puede impedir una conducta perseverante, suprimir las respuestas a los estímulos y generar acciones nuevas en situaciones en las que no se desencadena ninguna acción rutinaria. El SAS se encargaría, pues, de responder ante situaciones nuevas o altamente complejas, en las cuales la selección de esquemas no es suficiente para satisfacer las demandas de la tarea. Este segundo proceso de selección requeriría, además, la presencia de un mecanismo de retroalimentación encargado de proporcionar información al sistema sobre la adecuación de los esquemas a las demandas de la tarea, y que garantizara la realización de ajustes en caso necesario –procesos de monitorización y compensación de errores–. De este modo, y pese a que las versiones iniciales del modelo planteaban el SAS como una entidad única, los autores han indicado recientemente que dicho sistema supervisor participaría en al menos ocho procesos diferentes, entre los que se incluirían la memoria operativa, la monitorización, el rechazo de esquemas inapropiados, la generación espontánea de esquemas, la adopción de modos de procesamiento alternativos, el establecimiento de metas, la recuperación de información de la memoria episódica y el marcador para la realización de intenciones demoradas.