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Asignatura: am, Profesor: pocholo pocholo, Carrera: Historia, Universidad: UCM
Tipo: Apuntes
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Los visigodos se dirigieron en la Romania al emperador Valente, hermano del emperador Valentiniano el Viejo, para proponerle que, si se les entregaba una parte de la Tracia o de la Mesia para cultivar, ellos vivirían conforme a las leyes de éstos (de los romanos) y se someterían a su imperio, y, para que tuviese la mayor confianza en ellos, prometieron hacerse cristianos si se les daban doctores de su lengua. (Jordanes, De rebus Geticis , 25,131)
Van a buscar sin duda entre los Bárbaros la humanidad de los Romanos porque no pueden soportar más entre Romanos una inhumanidad propia de Bárbaros. Son diferentes de los pueblos en los que se refugian. No tienen ni sus costumbres, ni su lengua ni, si se me permite decirlo, el fétido olor de los cuerpos y vestiduras bárbaros. Prefieren sin embargo plegarse a esta diversidad de costumbres antes que sufrir injusticia y crueldades entre los romanos. Emigran, pues, hacia los Godos o hacia los Bagaudas, o hacia los otros Bárbaros, que dominan por todas partes, y nunca se arrepienten de este exilio. Porque prefieren vivir libres bajo apariencia de esclavitud, mejor que ser esclavos bajo un aspecto de libertad. Sólo hay un deseo común entre los romanos: no verse nunca obligados a volver bajo la ley romana; sólo hay una exclamación común a toda la muchedumbre romana: continuar viviendo con los bárbaros. (Salviano, De Gubernatione Dei , IV y V. Editado en M.G.H., A.A.I. Berlín. (2a) 1961, p. 108 y 113)
¿Cómo?, ¿Yo?: aunque fuese capaz de ello, ¿que componga yo un himno fescenino en honor de Venus según me pides? ¡Pero si vivo en medio de hordas melenudas!, ¡si no oigo más que hablar en germánico, y he de aplaudir, con gesto torvo, lo que se le ocurre cantar en medio de su borrachera al Burgundio de cabellos perfumados con manteca rancia!. ¿Quieres que te diga lo que anula mi inspiración? Empujada por las corazas de los bárbaros, Thalia desdeña los versos de seis pies cuando contempla a mis «protectores», de siete pies de altura. Felices tus ojos, tus oídos, e incluso tu nariz, pues cada mañana diez guisos me envían las emanaciones fétidas del ajo y la cebolla. Tú no estás obligado, como si fueses su suegro o el marido de su nodriza, a recibir al amanecer a todos estos gigantes a la vez, tan numerosos que la misma cocina de Alcinoo apenas podría darlos cabida. (Sidosio Apolinar, Carmina XII. p. 230-231. Editado en M.G.H., A.A. VII Berlín. (2a
Los emperadores Arcadio y Honorio, Augustos, a Hosio, magister officiorum.
Nos es grato dar noticia de como, al asignar el tercio de las tierras. Liberius ha unido a godos y romanos en sus propiedades, pero también en su corazón. De ordinario, la vecindad es causa de roces entre los hombres, pero esta vez, la concordia ha nacido de la comunidad de propietarios territoriales. Vivir en común ha propiciado la unión de voluntades de ambos pueblos. ¡Hecho sin precedentes!, del reparto de la tierra ha nacido la unión entre los propietarios. Al abandonar una parte del dominio se ha ganado un defensor que asegura la integridad del todo. Una misma ley, un ordenamiento equitativo, une a las dos partes a las que se aplica. (Casiodoro, Variarum libri XII, 11(16). Editado en M.G.H. A.A. XII. (21 1961))
Es necesario reconocer que gobernó a sus súbditos con todas las virtudes de un gran emperador. Mantuvo la justicia y estableció buenas leyes. Defendió su país de la invasión de sus vecinos y dio a todos pruebas de una prudencia y de un valor extraordinarios. No cometió ninguna injusticia contra sus súbditos, ni permitió que se cometieran, salvo que permitió que los godos se repartiesen las tierras que, en tiempos, Odoacro había distribuido entre los suyos. En fin, aunque Teodorico no tuvo más que el título de rey, no dejó de alcanzar la gloria de los más ilustres emperadores que hayan jamás ocupado el trono de los Césares. Fue igualmente querido por godos e italianos, lo cual no sucede habitualmente entre los hombres, que no están acostumbrados a aprobar en el gobierno del Estado aquello que no esté de acuerdo con sus intereses, y que condenan todo lo que les es contrario. Después de haber gobernado durante treinta y siete años y de haberse presentado como temible para sus enemigos, murió de esta manera [...]. (Procopio de Cesarea, Histoire de la guerre contre les goths , en vol. I de Histoire de Constantinople , Ed. Cousin, p. 353, París, 1685.)
CLODOVEO Recibió del emperador Anastasio el diploma del consulado, fue revestido en la basílica de San Martín con la túnica de púrpura y la clámide, y colocó la diadema sobre su cabeza; a continuación, montando a caballo, arrojó con su propia mano, y mucha generosidad, oro y plata al pueblo que se apiñaba en el camino que va de la puerta del atrio [de San Martín] a la iglesia de Tours. Y desde aquel día se te llamó cónsul o augusto. (Gregorio de Tours, Historia Francorurn , II. 28. 38. p. 72)
En el año de la Encarnación del Señor de 449, habiendo obtenido Marciano la realeza, junto con Valentiniano, como cuadragésimo sexto sucesor de Augusto, la poseyó siete años. En esta época, el pueblo de los Anglos o de los Sajones fue invitado por el mencionado rey [Vortigern] y se trasladó a Bretaña con tres barcos largos, y recibió residencia en la parte oriental de la isla, bajo las órdenes del mismo rey, para defenderla como si de su patria se tratase, aunque en realidad para conquistarla. Así, después de entablar lucha contra los enemigos que venían del norte, trabaron batalla y los sajones se alzaron con la victoria. Lo que, una vez anunciado en su lugar de origen, así como la fertilidad de la isla y la cobardía de los bretones, pronto enviaron los sajones una flota más nutrida con gente armada de refuerzo que, junto a los precedentes, formaron un ejército invencible. Los que llegaron recibieron asiento entre los bretones, por concesión de éstos, con la condición de que lucharan contra sus adversarios, por la salvación y paz de la tierra, y que les darían el estipendio debido por sus servicios. Habían venido gentes de los tres pueblos más valerosos de Germanía, esto es, los Sajones, los Anglos y los Jutos. De origen juto son los Cantuari y los Victuari, o sea, el pueblo que posee la isla de Wight y el pueblo llamado hasta hoy juto en la provincia de los sajones occidentales (Wessex). De los sajones, es decir de la región que se llama hoy país de los viejos sajones (Hoistein), vinieron los sajones orientales, meridionales y orientales (Essex, Sussex, Wessex). De los anglos, es decir del país que se denomina Angeln (en el E. de Schleswig), y que desde entonces hasta hoy ha permanecido desierto, salieron los anglos orientales (East Angla) y anglos mediterráneos (South Anglia y Uppland), Mercia y toda la descendencia de los northumbrios, es decir, los que habitan al norte del río Humber, y todos los otros pueblos ingleses. Se dice que sus primeros duques fueron dos hermanos, Hengist y Horsa... (Beda el Venerable, Historia Ecclesiastica Gentis Anglorum , Londres, 1962. ed. J.E. King, pp. 86-74).
Hay dos poderes, augustísimo emperador, por los que está regido el mundo: la sagrada autoridad pontificia y el poder real. De ellos, el primero es mucho más importante, ya que ha de rendir cuentas incluso de los reyes y de los hombres ante el tribunal Divino. Pues ya sabes, clemente hijo nuestro, que aunque ocupas el lugar de más alta dignidad sobre la raza humana, así y todo debes someterte fielmente a aquellos que tienen a su cargo las cosas divinas y defenderlos con objeto de lograr tu salvación. Sabes que en lo que concierne a la recepción y reverente administración de los sacramentos, debes obedecer a la autoridad eclesiástica, más que manejarla. Así pues, en tales materias, has de someterte al juicio eclesiástico, en lugar de tratar de doblegarlo a tu propia voluntad. ( Patrología Latina , t. LIX, col. 42.)
Es a saber, que tus templos de los ídolos de ese país no deben ser destruidos, sino solamente los ídolos que están en ellos; prepárese agua bendita y rocíense con ella esos templos, constrúyanse altares, colóquense reliquias: pues si esos templos están bien construidos, es de necesidad que se transformen del culto de los demonios al servicio del verdadero Dios: pues la gente no debe ver sus templos arruinados, para que más de corazón abandone su error y esté mejor dispuesta a acudir a los lugares que acostumbraba a conocer y a adorar al verdadero Dios. Y puesto que están acostumbrados a matar muchos bueyes para sacrificarlos a los demonios, se les deberá conceder también a cambio alguna solemnidad: en el día de la festividad o de la muerte de los santos mártires cuyas reliquias se coloquen allí, hagan arcos de ramas de árboles en torno a las iglesias que son templos transformados, y hagan juntos una fiesta solemne de carácter religioso: y que no sacrifiquen más animales al diablo, sino que, en honor de Dios, los maten para su propia recuperación, y den gracias por su abundancia al Dador de todas las cosas: que mientras se reservan algunos goces externos, puedan ser más fácilmente llevados a aceptar los goces interiores. Pues es sin duda imposible arrancar de una vez todos los abusos de unas mentes endurecidas, así también el que ve que tiene que subir a un sitio muy alto, lo hace por grados o por pasos y no a saltos. Así se dio a conocer el Señor a los hijos de Israel, cuando estaban en Egipto: mantuvo entre ellos la costumbre de los sacrificios, que solían ofrecer al diablo, en su propio culto, indicándoles que inmolaran los animales en su sacrificio: con el fin de que al cambiar sus emociones, perdieran una cosa en el sacrificio pero retuvieran otra: es decir, que los animales que solían ofrecer los siguieran ofreciendo, pero al inmolarlos a Dios y no a los ídolos, los sacrificios ya no serían los mismos. (Beda el Venerable, Opera Historica )
Mientras tanto, el emperador y su consejo discutían acerca de si sería preferible resistir [a los amotinados] o darse a la fuga, embarcándose en las naves. Los pareceres estaban divididos entre una y otra opinión, cuando la Augusta Teodora habló de este modo: “Yo, por mi parte, entiendo que la fuga redundaría en mayor daño para nosotros; ahora más que nunca, aunque en ella encontráramos la salvación. El que ha nacido ilustre, debe saber afrontar la muerte; quien ha ascendido al solio imperial no ha de querer sobrevivir a su dignidad, viviendo en el exilio. Dios no permita que nunca me vea despojada de esta púrpura, o que llegue un día que mi presencia no sea saludada con aclamaciones de emperatriz. Tú Augusto, si prefieres la fuga, puedes hacer lo que te plazca: tienes dinero suficiente; he aquí el mar y he aquí las naves. Pero ten mucho cuidado, no sea que, después de tu huida, se mude tu actual esplendor en una muerte ignominiosa. En cuanto a mí, me atengo al viejo proverbio que dice: la púrpura es el mejor sudario”. Con estas palabras la Augusta levantó el ánimo [de los reunidos] y enardeció las fuerzas de todos de tal modo que acordaron unánimes, defenderse si se intentaba el asalto [al palacio]. La mayor parte de los soldados, incluso los palatinos, no eran muy fieles al emperador pero tampoco querían sublevarse abiertamente; aguardaron tan sólo el resultado del levantamiento popular. El emperador tenía depositada toda su confianza en Belisario y en Mundo, el primero de los cuales, a causa del alto mando que ejercía en la guerra con Persia, se hallaba rodeado de lanceros y soldados de su guardia personal, gente veterana y probada en los infortunios de la guerra. En cuanto a Mundo, general del Illiricum, había sido reclamada con urgencia su presencia en la Capital, y se acercaba a Constantinopla con un poderoso ejército de barbari. (Procopio, De la guerra de los persas , Libro 1, cap. 24)
Son infieles quienes dicen: «Dios es el Mesías, hijo de María », pues el Mesías dijo: «Hijos de Israel: Adorad a Dios, mi Señor y vuestro Señor.» Ciertamente, a quien asocia a Dios, Dios le prohibirá entrar en el Paraíso: su asilo será el fuego, pues los injustos no tienen defensores. Son infieles quienes dicen: «Dios es el tercero de una tríada». No hay Dios, sino un Dios único. Si no cejan en lo que dicen, realmente, quienes de entre ellos no creen, tocarán un tormento doloroso. ¿No volverán a Dios y le pedirán perdón? Dios es indulgente, misericordioso. El Mesías, hijo de María, no es más que un Enviado; antes que él han existido enviados, su madre era verídica, ambos comían alimento. Observa cómo aclaramos las aleyas a los cristianos; a continuación fíjate en cómo se apartan. Di: «¿Adoraréis, prescindiendo de Dios, lo que no tiene para Vosotros mal ni bien?». Dios es el Oyente, el Omnisciente. Di: «¡ Gente del Libro! No exageréis en vuestra religión profesando algo distinto de la verdad; no sigáis los deseos de unas gentes que ya antes se extraviaron e hicieron extraviar a muchos y que se extraviaron de la buena senda.» Quienes entre los Hijos de Israel no creen, han sido maldecidos por boca de David y de Jesús, hijo de María. Eso porque desobedecieron, fueron transgresores de la ley, no se prohibieron el mal que hacían ¡Cuán malo es lo que hacían! Ves a muchos de ellos tomar por amigos a quienes no creen. ¡Cuán malo es lo que sus almas les sugieren cuando Dios se ha indignado con ellos! Ellos permanecerán eternamente en el tormento. Si creyeran en Dios, en el Profeta y en lo que se le ha hecho descender, no tomarían a los infieles por amigos. Pero la mayoría de ellos son perversos. (azora V, aleyas 76-84)
Con apoyo en las Sagradas Escrituras y los Padres, declaramos unánimemente, en el nombre de la Santísima Trinidad, que se rechazarán y se quitarán y maldecirán de las iglesias cristianas cada imagen que se haya hecho de cualquier material y color cualquiera que sea el malvado arte de los pintores.... Si cualquiera se atreve a representar la imagen divina ( charaktér ) del mundo después de la Encarnación con colores materiales, ¡será anatema!... Si cualquiera pretende representar las formas de los Santos en pinturas sin vida con colores materiales que no son valiosas (pues esta idea es vana y la ha creado el demonio), y no representa más bien sus virtudes como imágenes vivas en sí mismas, ¡será anatema! (Epítome de la Definición del concilio iconoclasta de Hieria, celebrado en 754)
...Entrando, como si dijéramos, por el camino real, siguiendo la enseñanza divinamente inspirada de nuestros Santos Padres, y la tradición de la Iglesia Católica - pues reconocemos que ella pertenece al Espíritu Santo, que en ella habita -, definimos con toda exactitud y cuidado que de modo semejante a la imagen de la preciosa y vivificante cruz han de exponerse las sagradas y santas imágenes, tanto las pintadas como las de mosaico y de otra materia conveniente, en las santas iglesias de Dios, en los sagrados vasos y ornamentos, en las paredes y cuadros, en las casas y caminos, las de nuestro Señor y Dios y Salvador Jesucristo, de la Inmaculada Señora nuestra la santa Madre de Dios, de los preciosos ángeles y de todos los varones santos y venerables. Porque cuanto con más frecuencia son contemplados por medio de su representación en la imagen, tanto más se mueven los que éstas miran al recuerdo y deseo de los originales y a tributarles el saludo y adoración de honor, no ciertamente la latría verdadera que según nuestra fe sólo conviene a la naturaleza divina; sino que como se hace con la figura de la preciosa y vivificante cruz, con los evangelios y con los demás objetos sagrados de culto, se las honre con la ofrenda de incienso y de luces, como fue piadosa costumbre de los antiguos. «Porque el honor de la imagen, se dirige al original» (II Concilio de Nicea, 787)
DIFERENCIAS ROMA-CONSTANTINOPLA (FOCIO) La sede episcopal de la antigua Roma ha recibido de los Padres la supremacía sobre todas las demás. Ello es justo porque se trata de la ciudad imperial. Pero, de la misma forma, los ciento cincuenta obispos han acordado que el muy santo trono de la nueva Roma [Constantinopla] tenga los mismos honores. Esto se ha juzgado como razonable puesto que la ciudad está honrada con la presencia del gobierno imperial y el Senado. Por tanto, debe gozar de los mismos honores que la antigua ciudad imperial de Roma y debe ser exaltada como ella en el conjunto de la Iglesia, conservando en todo la segunda plaza. (Focio, Nomocanon tít. I, cap. 5, ed. de Migne, Patrologia Graeca , vol. 104, págs. 986-987)
muy preciosa corona y todos los fieles romanos, viendo su protección y amor por la santa Iglesia romana y su vicario, exclamaron unánimes en alta voz, inspirados por Dios y por San Pedro, portero del reino de los cielos: «¡Vida y victoria a Carlos muy piadoso, Augusto, coronado por Dios!». Esto se dijo tres veces ante la confessio del bienaventurado San Pedro, apóstol, invocando a gran número de santos, y fue instituido emperador de los romanos por todos. Inmediatamente, el muy santo presidente y pontífice ungió con el aceite santo a Carlos, su hijo muy excelente, como rey en el día mismo de Navidad. ( Liber Pontificalis , París, 1892, II, p. 7).
Por entonces, los piratas daneses, procedentes del Canal, asaltaron la ciudad de Ruán y furiosos, después de robar, lo arrasaron todo, destruyendo la ciudad. Mataron o hicieron prisioneros a los monjes y a toda la población. Todos los monasterios y pueblos cercanos al río Sena fueron devastados o sus habitantes atemorizados tuvieron que pagar altas contribuciones. [...] Los normandos navegaron por el Garona hasta la ciudad de Tolosa, robaron impunemente en todas partes. Algunos, a su regreso, atacaron Galicia, unos murieron luchando contra los ballesteros que salieron a su encuentro; otros, sorprendidos por una tempestad marítima. El resto atacó las partes más lejanas de España, donde libraron feroces combates con los sarracenos, y, finalmente, vencidos se retiraron. El invierno fue muy duro. En el mes de marzo, 120 naves normandas remontaron el río Sena y destruyeron todo lo existente en ambas orillas. Llegaron a París sin encontrar ninguna resistencia. […] Los piratas daneses hicieron un largo viaje, navegaron entre España y África, remontaron el Ródano y saquearon todas las ciudades y monasterios, instalaron su base en una isla, llamada la Camarga. [...] Los daneses que estaban en el Ródano se dirigieron a Italia la y asaltaron la ciudad de Pisa, la cual junto con otras ciudades fue robada y saqueada. […] Los daneses, en el mes de enero, remontando el Rin se dirigieron hacia Colonia, saquearon a su paso una ciudad mercantil, llamada Dorestatus, hicieron lo mismo en la ciudad de Nonmodicam en la cual los frisones se habían refugiado, mataron a muchos mercaderes de este pueblo e hicieron prisioneros a la mayor parte de los habitantes de la ciudad. Llegaron hasta la isla, donde se levanta el castillo de Neuss. Lotario con los suyos, situados en una orilla del Rin y los sajones en la otra, les atacaron y les combatieron hasta cerca de las calendas de abril. Los daneses siguiendo el consejo de Ronco, se retiraron igual como habían llegado. ( Annales de Saint Bertin )
Los frecuentes e infortunados ataques de los normandos... no disminuían en absoluto, y el abad Hilbodus había construido en la isla un castillo que les protegiera contra ese pueblo infiel. Junto con sus hermanos, acudió ante el rey Pipino y preguntó a Su Alteza qué proyectaba hacer sobre este problema. Entonces el glorioso rey y los grandes hombres del reino —se celebraba entonces asamblea general del reino— deliberaron sobre el problema con graciosa preocupación y se hallaron incapaces de ayudar organizando un asalto vigoroso. A causa de las extraordinariamente peligrosas mareas, la isla no era siempre fácilmente accesible para nuestras fuerzas, pero todos sabían que a los normandos les resultaba fácilmente accesible siempre que el mar estuviera tranquilo. El rey y los grandes hombres optaron por la decisión que juzgaron más ventajosa. Con el acuerdo del serenísimo rey Pipino, casi todos los obispos de la provincia de Aquitania y los abades, condes y otros hombres fieles que estaban presentes y otros muchos más que se habían enterado de la situación, aconsejaron unánimemente que el cuerpo del bienaventurado Filiberto fuera sacado de la isla y no permaneciera más en ella... El número de naves aumenta; la muchedumbre innumerable de los normandos sigue creciendo; los cristianos son en todas partes víctimas de sus ataques, pillaje, devastaciones e incendios, cuyas huellas manifiestas perdurarán mientras dure el mundo. Toman todas las ciudades por las que cruzan sin que nadie les ofrezca resistencia; toman las de Burdeos, Périgueux, Limoges, Angulema y Tolosa. Angers, Tours y Orleans son arrasadas. Se llevan las cenizas de muchos santos; casi se cumple así la amenaza que profirió el Señor por boca del profeta: «Desde el norte se desencadenará el mal sobre todos los habitantes de la tierra» (Jeremías, 1, 14). También nosotros huimos a un lugar llamado Cunault, en el territorio de Anjou, en la orilla del Loira, que Carlos, el glorioso rey antes nombrado, nos había dado como refugio, a causa del inminente peligro, antes de que fuera tomada Angers... Los normandos atacaron también España, bajaron por el Ródano y devastaron Italia. Mientras se libraban por todas partes tantas guerras civiles y exteriores, transcurrió el año de la encarnación de Cristo de 857. (Ermentaire, Miracles de Saint Bertin )
Por amor de Dios y de nuestro salvador Jesucristo hago tradición de bienes de mi propio derecho a los Santos Apóstoles Pedro y Pablo: a saber, la villa de Cluny con una corte y manso dominical y una capilla consagrada a la Virgen y a San Pedro, con todo lo que depende de ella, pueblos, capillas, siervos de ambos sexos, viñas, campos, prados, bosques, aguas y cursos de agua, molinos, entradas y salidas, tierras cultivadas e incultas sin ninguna restricción. Todos estos bienes están situados en el condado de Macon o en su entorno y exactamente delimitados... Dono todas estas cosas a condición de que se construya en Cluny un monasterio regular en honor de los apóstoles Pedro y Pablo y que en él se congreguen monjes que vivan bajo la regla de San Benito... Que cada cinco años dichos monjes paguen a Roma diez sueldos a la tumba de los apóstoles para mantener sus luminarias. Que tengan la protección de los dichos apóstoles y del pontífice romano... Nos ha placido también hacer constar en este acta que, desde hoy, dichos monjes no estarán sometidos al yugo de ningún poder terrestre, ni nuestro ni de nuestros parientes, ni de la grandeza regia. Que ningún príncipe secular, conde, obispo, ni el mismo pontífice romano... invada los bienes de los servidores de Dios, sustraiga cualquier cosa de ellos, los disminuya, cambie ni dé en beneficio a nadie... (A. Bernard y Bruel, Recueil des Chartres de l'abbaye de Cluny , París, 1876. 1, pp. 124-128)
DIFERENCIAS ROMA-CONTANTINOPLA, SEGÚN FOCIO La sede episcopal de la antigua Roma ha recibido de los Padres la supremacía sobre todas las demás. Ello es justo porque se trata de la ciudad imperial. Pero, de la misma forma, los ciento cincuenta obispos han acordado ue el muy santo trono de la nueva Roma [Constantinopla] tenga los mismos honores. Esto se ha juzgado como razonable puesto que la ciudad está honrada con la presencia del gobierno imperial y el Senado. Por tanto, debe gozar de los mismos honores que la antigua ciudad imperial de Roma y debe ser exaltada como ella en el conjunto de la Iglesia, conservando en todo la segunda plaza. (Focio, Nomocanon , tit. I, cap. 5; editado por Migne, Patrologia Graeca, vol. 104, págs. 986-987)
A los sacerdotes. Pedimos igualmente con insistencia a vuestra venerabilidad que los ministros del altar de Dios se distingan en su ministerio por buenas costumbres, que pertenezcan ya a las órdenes de observancia canónica ya a las congregaciones sujetas a la regla monástica. Rogamos con insistencia que su conversación sea edificante y recomendable... Que haya igualmente escuelas para la instrucción de los muchachos. Corregid bien en cada monasterio u obispado los salmos, las notas, los cantos, el cálculo, la gramática y los libros católicos, porque con frecuencia algunos, aunque desean rezar bien a Dios, lo hacen mal porque los libros no están corregidos. Y no permitáis que dañen a vuestros jóvenes, que los leen o los copian. Si es necesario copiar el Evangelio, el salterio y el misal, háganlo adultos con todo cuidado...