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2025 Espacio rural Realizado por Celestina
Tipo: Apuntes
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El sector primario abarca todas aquellas actividades relacionadas con la agricultura,
ganadería, pesca, explotación forestal y minería. El espacio rural es el lugar donde
tienen lugar estas actividades. En la actualidad aparecen nuevas funciones en este
espacio (Turismo rural, usos cinegéticos, producción energética...).
Durante siglos el sector primario ha sido el principal motor de la economía, su
importancia ha ido disminuyendo a lo largo del siglo XX. Actualmente, sólo el 4 % de
la población activa esta empleada en el sector primario y aporta el 2,6% del PIB. La
disminución del peso de este sector no indica que haya perdido productividad, sino
que la pierde proporcionalmente con los otros sectores. De hecho el valor de lo
producido en agricultura, ganadería y pesca aumenta cada año.
La agricultura es una actividad importante por:
a) El peso de la exportación hortofrutícola
b) son la base de industrias agroalimentarias
c) la superficie agrícola supone el 40% del territorio español
d) España ocupa el segundo lugar en Europa en número de explotaciones
agrícolas.
Los espacios rurales se caracterizan por:
urbano, y que gran parte de este espacio se dedica a aprovechamientos
agrarios o ganaderos.
rurales aquellos de menos de 2.000 habitantes y semirrurales los que están
entre 2.000 y 10.000.
espacios, aunque cada vez utilizan menos mano de obra.
En los espacios rurales distinguimos una serie de elementos característicos:
problema, que realmente se deriva de otros de carácter más general: la incapacidad de
competir con los bajos precios de productos que vienen de países con la mano de obra
más barata, las producciones excedentarias (se produce más de lo que se vende), el
envejecimiento de la mano de obra, el encarecimiento de los costes de producción
insuficientemente compensados por las políticas de la Unión Europea, entre otros
problemas, están provocando un hundimiento constante de este sector y
produciendo emigración de la población rural hacia las zonas urbanas industriales.
Una de los principales motivos que se suelen alegar para explicar la despoblación de parte
de España es la emigración de los habitantes de estas zonas a otras partes de España. En
estas últimas dos décadas, la población de los municipios de 1.000 o menos habitantes ha
caído un 8,9% (142.000 habitantes menos). De esta forma, han pasado de concentrar el
4% de la población en el año 2000 al 3,1% en 2018.
¿Y dónde se van? Depende en gran medida de su punto de origen. Es cierto que ciudades
como Madrid o Barcelona han visto estos años cómo su población se disparaba a
consecuencia de los inmigrantes llegados de zonas rurales de otras partes de España,
pero también las capitales de provincias o ciudades medianas han experimentado un
crecimiento.
La España rural ya se vació hace tiempo a través del éxodo rural, un fenómeno que
comenzó tras la revolución industrial, pero que se dio con mayor fuerza especialmente
en la segunda mitad del siglo XX.
El éxodo rural implicaba el abandono de los pueblos en busca de oportunidades en las
ciudades. Ese abandono solía suponer también el cambio de trabajo, desde actividades
muy centradas en el sector primario (agricultura y ganadería), hacia actividades del sector
secundario (industria) o terciario (servicios).
Los pueblos se fueron vaciando progresivamente, con una emigración hacia las ciudades
de la provincia o hacia otras ciudades. Esto ocurrió con especial intensidad en las zonas
más rurales, que no fueron capaces de retener población. Tampoco esos pueblos han
podido volver a poblarse a través de nuevas actividades productivas.
Al drama de la despoblación rural, se suma en la actualidad el hecho de que en la mayor
parte de las ciudades de tamaño mediano (las que no cuentan con una industria
suficiente para retener población) se produzca también un éxodo hacia la gran ciudad.
Algo así como una segunda despoblación o éxodo. Mientras Madrid crece y atrae talento
y población que encarecen la vida en la capital, otras ciudades de tamaño mediano, como
Talavera de la Reina se vacían. Talavera fue hasta hace nada la segunda ciudad por
tamaño de Castilla-La Mancha. Pero hoy es la cuarta, después de Albacete, Toledo y
Guadalajara. Desde 2010 Talavera de la Reina ha perdido cerca de 5.000 vecinos y hoy se
sitúa en algo más de 84.000 habitantes, según datos del INE de 2018.
Estamos ante un cambio global: las grandes urbes tienden a concentrar cada vez más
población, mientras que las ciudades de tamaño mediano tienden a menguar. Nos
encontramos ante un mundo de “mega-urbes” de escala global, conectadas entre sí a
través de conexiones de avión o ferroviarias de alta velocidad, en las que lo que queda
en medio importa cada vez menos.
Un modelo de país que apuesta por la alta velocidad ¿olvida lo que hay en medio de las grandes
ciudades?
Las actividades y el espacio agrarios están influidos por factores naturales y
humanos.
El relieve. La topografía facilita o dificulta la práctica agrícola , por ello se
aprecia una relación entre el mapa de aprovechamientos agrarios y el mapa
de relieve.
La altitud sobre el nivel del mar. Modifica las condiciones de humedad y de
temperatura. En España sólo el 11% de la superficie se halla a menos de 200
metros de altitud; una gran proporción corresponde a la Meseta, cuya
notable dualidad: un número muy elevado de pequeños propietarios que posee poca
tierra y, en el otro extremo, un reducido número de grandes propietarios que concentra
mucha tierra. Así, los dueños de menos de cinco hectáreas, que representan más de la
mitad de los propietarios que existen en España, sólo poseen la décima parte del
territorio, mientras que los que tienen más de 100 hectáreas, sin llegar a representar una
centésima parte, concentran la mitad de la superficie. A este problema estructural se
añade la extraordinaria fragmentación de la tierra en multitud de parcelas, que es un
inconveniente para la explotación. Geográficamente existen diferencias en cuanto al tipo
de propiedad. La propiedad pequeña y muy atomizada es dominante en la mitad
septentrional, en el Levante y en la franja mediterránea; las grandes fincas tienen, en
cambio, una mayor implantación en el sur, particularmente en Extremadura, Castilla-La
Mancha y Andalucía occidental. Estas circunstancias tienen sus antecedentes en los
procesos históricos de ocupación del territorio y en su evolución posterior
explotación agraria guarda relación con la propiedad y, como sucede con ésta, también se
caracteriza por la dicotomía existente entre las pequeñas explotaciones o minifundios y las
grandes explotaciones o latifundios , de tanta implantación en el sur y en el suroeste
peninsular.
Península todavía existe un porcentaje elevado de grandes propiedades que han
heredado los antiguos latifundios de nobles y señoritos; mientras que en otras zonas,
principalmente en el norte y en muchas vegas de riego, la propiedad se ha atomizado sin
superar los tradicionales minifundios.
postulados de la Unión Europea de propiedad familiar autosuficiente.
agricultores en cooperativas o empresas.
o explotaciones de tamaño medio; sin embargo, ello no está del todo justificado,
pues las características e importancia de la explotación no dependen tanto de su
superficie como de su rentabilidad económica2, ya que explotaciones
dimensionalmente muy grandes pueden ser improductivas o muy poco rentables
y, en cambio, explotaciones de tamaño medio o reducido (regadío, frutales,
enarenados, etc.) pueden generar grandes ingresos. De acuerdo con esta nueva
clasificación, comprobamos que las explotaciones españolas, bien por superficie,
bien por su menor productividad, tienen un tamaño económico inferior a la media
europea y que existen notables diferencias regionales
Distinguimos entre régimen de explotación directa y régimen de explotación indirecta. El
primero consiste en que el titular de la explotación agraria, con independencia de que
trabaje físicamente en ella o no, es propietario de la tierra. La explotación indirecta
resulta cuando el titular de la explotación y el propietario de la tierra no es la misma
persona. En estos casos, el propietario cede la tierra para su explotación en régimen de
arrendamiento, aparcería o bajo cualquier otra fórmula.
El arrendamiento, se establece mediante el pago de una renta cierta, convenida de
antemano, en metálico o en especie, con independencia del resultado de la cosecha.
En la aparcería el dueño aporta la tierra y el aparcero, el trabajo; los gastos se satisfacen
a medias y los beneficios o productos de la cosecha se reparten en la proporción
establecida. Como la producción se desconoce en el momento de la firma del contrato,
la renta es variable, y propietario y aparcero comparten por igual ganancias en los años
buenos y pérdidas, si las hubiera, en los años malos.
el campo español. Hoy se tiende al incremento de la explotación directa, al
mantenimiento del arrendamiento y a la drástica reducción de la aparcería, que se
agudizó con el éxodo rural.
Los condicionantes sociales y económicos: Hasta después de mediados del siglo XX, la
sociedad española ha sido rural por cultura y por el lugar de residencia de la población. Ha
sido una sociedad agraria por la importancia que tenía la producción agropecuaria en la
economía nacional y e n el autoabastecimiento de las poblaciones. Durante siglos se
mantuvo una autarquía local y comarcal, que se romperá con la llegada del ferrocarril, en la
segunda mitad del siglo XIX, y terminó con el desarrollo de nuevos sistemas de transporte y
la instauración de una sociedad plenamente urbana. En el último tercio del siglo XX la
actividad agraria ha ido tomando una orientación hacia el mercado y una producción
especializada y a gran escala en el seno de una economía integrada en los mercados
internacionales, particularmente de la Unión Europea.
Las innovaciones técnicas: El sector agrario ha experimentado grandes innovaciones técnicas,
entre las que destacan la mecanización del campo, la generalización del uso de abonos y
fertilizantes, e l empleo de semillas y razas selectas…, en el seno de una sociedad moderna y
cada vez más desarrollada.
que generen empleos duraderos fuera del sector agrario y desarrollar programas
integrados de desarrollo rural sobre la base del potencial endógeno.
Las políticas europeas procuran mantener a la población en su ámbito, apoyar las
sociedades locales, conservar el medio natural y el patrimonio cultural como una baza
para la generación de ingresos externos, como los que aporta el turismo. El Fondo
Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), es el instrumento de financiación, en
régimen de gestión compartida entre los Estados Miembros y la Comunidad Europea, de
la política de desarrollo rural.
El FEADER contribuirá a la estrategia Europa 2020 fomentando un desarrollo rural
sostenible en toda la Unión como complemento de los demás instrumentos de la PAC, la
política de cohesión y la política pesquera común. Contribuirá al desarrollo de la Unión
de un sector agrícola más equilibrado desde la óptica territorial y medioambiental, más
respetuoso con el clima, más resistente a los cambios climáticos, más competitivo y más
innovador. También debe contribuir al desarrollo de los territorios rurales.
Además del FEADER, el Fondo europeo de desarrollo regional (FEDER), el Fondo social
europeo (FSE) y el Fondo europeo marítimo y de pesca (FEMP) ofrecen apoyo adicional
para las zonas rurales españolas.
CEDER-Cuenca. Centro de desarrollo rural de la Alcarria conquense.
Los nuevos usos que se están implantando son:
principales en áreas próximas a las grandes ciudades.
más barato o aprovechar recursos y materias primas rurales.
relacionados con el deseo de disfrutar de la naturaleza (turismo rural). También en
éste grupo podríamos mencionar un uso recreativo importante como es la caza.
existen áreas rurales de gran valor paisajístico, histórico y cultural
Estos nuevos usos están generando consecuencias positivas como es una
revitalización económica de la zona, aunque también algunas negativas como
puede ser la pérdida de identidad del espacio agrario o la degradación
medioambiental…
Se reflejan una serie de problemas que pueden resumirse en:
cualificación, provisionalidad, temporalidad y presencia de inmigrantes…
la demanda real, una escasa diversificación en la producción y las consecuencias
que trae para muchas actividades la PAC.
colegios...)
Los resultados de esta problemática dan lugar a la siguiente situación.
bajos que los de cualquier otro sector productivo, haciendo que los espacios
rurales sean poco atractivos para la población joven y se mantenga el
abandono de estos espacios.
subvenciones de la PAC, lo que ocasiona inseguridad, ya que las decisiones o
las cuantías de las subvenciones no son permanentes.
resulten rentables los medios mecánicos.
que complementen las agrarias. En la mayor parte de los casos se practica la
agricultura a tiempo parcial, que es cuando el agricultor trabaja en una
actividad del sector secundario o terciario, dedicando el tiempo libre a la
agricultura.
Frente a estos problemas se están planteando una serie de soluciones que parten
de un esfuerzo de todas y cada una de las Administraciones para seguir
considerando una prioridad en España al sector agrario. Buena parte de los fondos
se están destinando a:
agricultura-ganadería biológica. (explotada sólo y exclusivamente con medios
naturales)
de la población.
formación basada en la experiencia, sin
formación profesional específica.
El dominio mediterráneo interior
El interior peninsular ofrece gran diversidad paisajística sobre el denominador común de
la influencia del clima mediterráneo. Los aprovechamientos agrícolas están dominados
por los cultivos de secano, a pesar de que en los últimos lustros, ha ganado mucha
extensión el regadío.
muy fragmentando que fue objeto de la concentración en el franquismo. Su orientación
tradicional ha sido hacia la explotación cerealista (trigo y cebada) y hacia la ganadería
ovina. La superficie de pastos y de barbechos ha disminuido de forma progresiva, lo que
ha repercutido en la ganadería, que se ha visto confinada a los espacios de menos aptitud
agrícola o ha sido objeto de estabulación. La explotación cerealista ha alcanzad o un
elevado grado de mecanización, al tiempo que se han extendido cultivos de regadío, como
la remolacha, el maíz o la alfalfa.
las explotaciones agrarias, así como un notable grado de concentración del hábitat. Sobre
la amplitud de las llanuras manchegas destacan tres grandes grupos de
aprovechamientos:
La ganadería ovina, base de la producción lanera y quesera tradicional. La cerealicultura,
que está en retroceso ante el avance del girasol. El viñedo, que confiere su fisonomía
agraria a La Mancha.
Iberia silícea. Los suelos silíceos son poco fértiles y producen cosechas moderadas,
incluso tras un largo período de descanso; por esta razón, se han constituido sobre ellos
las explotaciones agrarias de dehesa, que integran, bajo un régimen extensivo, los
aprovechamientos agrícolas y ganaderos a partir de los beneficios que rinde la encina.
Predomina la gran propiedad, herencia de la historia, que ha convertido al oeste
peninsular en uno de los grandes enclaves del latifundismo español.
En las zonas de los suelos más ricos aparecen los cultivos cerealistas y de plantas
industriales. En las extensas áreas convertidas en regadío tras la construcción de los
embalses (Plan Badajoz), surgieron numerosos cultivos nuevos, como las hortalizas, el
arroz, el tabaco, etc.
caracteres especiales, que resultan visibles en una doble gradación de paisajes: en altura,
desde las montañas hasta el fondo de la depresión, en longitud, desde el nacimiento del
Ebro hasta su desembocadura, de donde resulta una mezcla de influencias y diversidad
de paisajes mediterráneos.
En la cuenca alta alternan los caracteres propios de la España atlántica húmeda y de la
mediterránea seca, coexistiendo espacios agrícolas, ganaderos y forestales. En las áreas
de regadío se aprecia un gran aprovechamiento agrícola, con cultivos de huerta para el
consumo y para la industria, así como amplias áreas dedicadas a la vid, que producen los
afamados vinos de Rioja.
La depresión del Ebro y sus laderas estuvieron integradas funcionalmente por la
trashumancia ganadera. Hoy son espacios yuxtapuestos, de manera que la montaña es
ganadera y la depresión, agrícola. En el sistema extensivo predomina la cebada sobre
suelos de calidad mediocre y en el intensivo, los cultivos de regadío, de gran tradición y
antigüedad.
En cuanto a propiedad, coexisten diversos tamaños. Abundan los cultivos de remolacha,
forrajes y hortalizas y, en algunas comarcas, una importante intensificación de frutales y
de ganadería.
El dominio mediterráneo litoral
Tiene como elementos definidores la baja altitud sobre el nivel del mar y un régimen
térmico de veranos calurosos e inviernos templados y modelados, aunque siempre con
escasas precipitaciones. Es una franja litoral entre el mar y las montañas, y solo se adentra
hacia el interior a través de las depresiones del Guadalquivir y del Ebro. Caracterizado en
su conjunto por el dinamismo del espacio agrario, por la coexistencia de actividades no
agrarias sobre el espacio rural y por el alto grado de intensidad de sus aprovechamientos,
ofrece diferencias considerables en toda su longitud.
Canarias
El archipiélago canario tiene una superficie agraria muy reducida por la naturaleza
volcánica de las islas. Apenas alcanza el 20% de la superficie geográfica y se sitúa
preferentemente en las zonas bajas, así como en las laderas, donde, gracias al esfuerzo
humano, se han construido terrazas.
Muy condicionadas por la falta de agua y favorecidas por el régimen térmico, las islas
Canarias desarrollaron una agricultura de exportación basada en el plátano, la patata y el
tomate, que acusa la competencia de la producción peninsular y la disputa del suelo por
parte de la promoción inmobiliaria y del turismo. Tradicionalmente, la agricultura insular
ha coexistido con una notable cabaña de ganado caprino.
En cuanto a los usos y aprovechamientos del suelo diremos que los cultivos han sido el
fundamento de la actividad agraria y principal elemento de valoración de la tierra.
Distinguimos entre los de la España atlántica y los de la España mediterránea y, dentro de
éstos, entre los de secano y regadío. Los de más implantación son los conocidos como
trilogía mediterránea que incluyen los cereales (trigo y cebada), el olivo y la vid,
extraordinariamente adaptados a las condiciones ecológicas, económicas y sociales del
espacio agrario bajo el clima mediterráneo.
La geografía agrícola presenta hoy nuevos rasgos: la reducción de la superficie labrada,
incremento de la producción y ruptura del equilibrio tradicional entre los distintos
cultivos.
Los cereales son los cultivos más extendidos. Antes se dedicaban a alimentación humana;
hoy, ocupando menos superficie, se ha triplicado la producción y se dedica también a
alimentación ganadera. Entre ellos destacan el trigo y la cebada. El primero se dedicó a
la panificación y tuvo su máximo apogeo en la sociedad rural y al amparo de una política
proteccionista del periodo autárquico.
Fue perdiendo importancia hasta el presente, en que se siembra menos de la mitad de
antaño, aunque la producción sea mayor, pues han aumentado los rendimientos por
unidad de superficie.
La cebada se ha extendido por las tierras que antes eran de trigo, por la demanda para
fabricar piensos y cerveza. La avena ha recuperado superficie de cultivo en las dos últimas
décadas. El centeno ha retrocedido mucho.
El arroz, que requiere condiciones de temperatura y humedad, se ha extendido desde su
enclave tradicional de la albufera valenciana, al delta del Ebro y marismas del
Guadalquivir.
El maíz se extiende en la España húmeda. Galicia tiene un tercio de la superficie de cultivo.
En el resto de España varía de unas provincias a otras, dependiente siempre de su
necesidad de humedad que lo confina a lugares que tienen regadío.
Las hortalizas han pasado de los enclaves de huerta a amplios espacios de cultivo.
Los frutales se han beneficiado de la expansión del regadío y d el acceso de las frutas a
los mercados europeos.
El grupo más destacado son los cítricos, con tradición valenciana pero que se han
diversificado en las últimas décadas por la prolongación a las provincias litorales y
occidentales de Andalucía.
El olivar es cultivo emblemático del sur de España, ocupando dos millones y medio de ha,
de las que 400 000 son regadíos. Originan paisajes inconfundibles y peculiares. Adquiere
carácter de monocultivo en muchas comarcas donde es fundamento de su economía y
su sociedad. En los años noventa y siguientes avanzó estimulado por las subvenciones
comunitarias.
orienta a producir vino y en menor medida para uva de mesa. Retrocede al incorporarnos
a la U.E. por la competencia con los europeos, más implantados internacionalmente.
progresaron mucho en los sesenta por la reducción de los barbechos y las nuevas
demandas de la sociedad. El más extendido es el girasol que alcanza sus mayores valores
en Cuenca y Sevilla. La remolacha azucarera se concentra en la cuenca del Duero, en Cádiz
y Sevilla. El algodón exige veranos cálidos, por lo que se concentra en Andalucía. El tabaco
se cultiva en Cáceres y Granada.
de clima húmedo. Más abundantes en provincias que disponen de agua en suficiencia.
tecnologías como los Sistemas de Información Geográfica (SIG), la teledetección, los
drones, los softwares de gestión y monitoreo o las apps móviles para la gestión de las
explotaciones agrarias y el control del riego ya han cambiado casi por completo la forma
de entender el regadío español, no solo enfocado a aumentar la producción, sino a
hacerlo siendo, además, económica y ambientalmente sostenible. Este aumento de la
tecnificación refleja una coherencia con las políticas de regadío desarrolladas en los
últimos años, encaminadas a lograr una agricultura sostenible y eficiente. Lo que es, sin
duda, el camino a seguir.
El volumen de agua de riego utilizado por las explotaciones agrarias ronda los 15.
hectómetros cúbicos.
la UE en superficie, según el MAPA.
ránking mundial en el uso de dicho sistema.
algo más de un 10 % en ese período.
hectómetros cúbicos); frutales (2.400 hm3); patatas y hortalizas (1.700 hm3) y olivar y
viñedo (1.200 hm3).
las aguas subterráneas (26,14 %) y ya en porcentaje inferiores se encuentra el uso
de agua embalsada, depurada y desalada.
Greenpeace: Calculan en 15 millones de euros los daños que estas extracciones causan
al patrimonio natural.
desertificación.
Se han producido avances en los sistemas y métodos de gestión del agua, que se han
traducido en “riegos más tecnificados y modernos”, así como la apuesta del campo
español por el riego localizado, que ya está implantado en el 50 % de las hectáreas en
regadío y que sitúa al país a la cabeza mundial en su utilización. Desde el punto de vista
ambiental, los regadíos actuales son más sostenibles y respetuosos, emplean menos agua
y controlan mejor el abonado; y de cara al futuro, el uso de aguas no convencionales,
como las regeneradas, puede convertirse en una “oportunidad para el regadío en
España”.
La gestión de los riegos tiene unas formidables herramientas de apoyo: El Sistema de
Información Agroclimática para el Regadío (SIAR), que dispone de 450 estaciones, ofrece
de forma gratuita información actualizada cada media hora sobre datos y estimaciones
meteorológicas y el proyecto Spider-SIAR, que completa la información generada por el
SIAR con las imágenes de satélites para realizar estimaciones de las necesidades hídricas
de los cultivos de regadío.
La agricultura ecológica ha experimentado un auge importante durante los últimos años
en nuestro país. El principal motivo de esta tendencia es la demanda de los consumidores,
ya que estos cada vez más se preocupan por su salud y alimentación, y solicitan productos
naturales y de elevada calidad. Asimismo, la agricultura ecológica también presenta otros
beneficios como el uso de recursos naturales, la aplicación de mejores prácticas