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guerras mundiales, Apuntes de Historia del Derecho

Asignatura: Formacion historica del derecho, Profesor: María del Carmen Ser Serván Reyes, Carrera: Derecho, Universidad: US

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 01/12/2013

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DE LAS GUERRAS MUNDIALES HASTA LA GLOBALIZACIÓN
TEMA 1: LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL (1914-1918)
1. Causas de la I.G.M
Entre 1900 y 1914, la configuración de dos bloques antagónicos y el aumento de las tensiones
internacionales, por la rivalidad entre imperios y el nacionalismo balcánico, propiciaron una política
general de rearme de las grandes potencias. Cada vez más la guerra se veía como algo inevitable, por
lo que esta etapa se conoce como de "paz armada"
1.1 Causas
Bismarck/ Sistema de alianzas internacionales
A comienzos del s.XX, la mayoría de los países europeos formaban parte del complejo sistema de
alianzas entre estados que se venía fraguando desde finales del siglo XIX. Estas alianzas, que
desembocaron en la Primera Guerra Mundial, se empezaron a forjar a instancias de Alemania, en la
época del canciller Bismarck.
Entre 1870 y 1890, Bismarck promovió unos sistemas de alianzas internacionales que obedecían a
los siguientes principios: la búsqueda del predominio alemán en la política continental europea, la
creación de un bloque de potencias con centro en el Imperio alemán y la contención de los enemigos
de Alemania. También pretendía el aislamiento de Francia, para evitar un posible revanchismo por la
pérdida de las regiones de Alsacia y Lorena tras la derrota de 1870.
Con estos objetivos, el canciller Bismarck primero negoció la Liga de los tres Emperadores, en 1873,
un alianza entre los tres grandes imperios conservadores ( Austria, Rusia y Alemania).
Seguidamente, en 1879, Alemania y Austria firmaron la Doble Alianza, que comportó también la
ratificación de un acuerdo alemán con Rusia, mantenido en secreto. Finalmente, en el año 1882, se
firmó la Triple Alianza entre Alemania, Austria-Hungria e Italia, que fue uno de los ejes de la
política internacional hasta el inicio de la I.G.M., en 1914.
El Imperio ruso, que había quedado al margen de las últimas alianzas alemanas, se vio amenazado
por el aislamiento y reorientó su política exterior hacia la alianza defensiva con Francia, que también
deseaba hacer frente a las posibles amenazas de la Triple Alianza. Después de mucha insistencia
diplomática, se llegó a un acuerdo francorruso en 1892, en el que se establecían las cláusulas de una
ayuda mutua en caso de amenaza militar alemana o austríaca.
Mientras Francia y Rusia reforzaban sus lazos, Gran Bretaña y Francia superaron sus rivalidades
coloniales y llegaron a un acuerdo, en abril de 1904, que se llamó Entente Cordial. Tres años más
tarde, Gran Bretaña estableció, por su parte, unos pactos con el Imperio ruso ( Entente Anglo-Rusa
1907), que ponían fin a los enfrentamientos por cuestiones coloniales en Asia. Como consecuencia
de estos nuevos acuerdos diplomáticos, la vieja idea de Bismarck de aislar a Francia quedaba
desbaratada, mientras Gran Bretaña concertaba alianzas con los mayores enemigos de Alemana:
Francia y Rusia.
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DE LAS GUERRAS MUNDIALES HASTA LA GLOBALIZACIÓN

TEMA 1: LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL (1914-1918)

1. Causas de la I.G.M

Entre 1900 y 1914, la configuración de dos bloques antagónicos y el aumento de las tensiones internacionales, por la rivalidad entre imperios y el nacionalismo balcánico, propiciaron una política general de rearme de las grandes potencias. Cada vez más la guerra se veía como algo inevitable, por lo que esta etapa se conoce como de "paz armada"

1.1 Causas

Bismarck/ Sistema de alianzas internacionales

A comienzos del s.XX, la mayoría de los países europeos formaban parte del complejo sistema de alianzas entre estados que se venía fraguando desde finales del siglo XIX. Estas alianzas, que desembocaron en la Primera Guerra Mundial, se empezaron a forjar a instancias de Alemania, en la época del canciller Bismarck.

Entre 1870 y 1890, Bismarck promovió unos sistemas de alianzas internacionales que obedecían a los siguientes principios: la búsqueda del predominio alemán en la política continental europea, la creación de un bloque de potencias con centro en el Imperio alemán y la contención de los enemigos de Alemania. También pretendía el aislamiento de Francia, para evitar un posible revanchismo por la pérdida de las regiones de Alsacia y Lorena tras la derrota de 1870.

Con estos objetivos, el canciller Bismarck primero negoció la Liga de los tres Emperadores, en 1873, un alianza entre los tres grandes imperios conservadores ( Austria, Rusia y Alemania). Seguidamente, en 1879, Alemania y Austria firmaron la Doble Alianza, que comportó también la ratificación de un acuerdo alemán con Rusia, mantenido en secreto. Finalmente, en el año 1882, se firmó la Triple Alianza entre Alemania, Austria-Hungria e Italia, que fue uno de los ejes de la política internacional hasta el inicio de la I.G.M., en 1914.

El Imperio ruso, que había quedado al margen de las últimas alianzas alemanas, se vio amenazado por el aislamiento y reorientó su política exterior hacia la alianza defensiva con Francia, que también deseaba hacer frente a las posibles amenazas de la Triple Alianza. Después de mucha insistencia diplomática, se llegó a un acuerdo francorruso en 1892, en el que se establecían las cláusulas de una ayuda mutua en caso de amenaza militar alemana o austríaca.

Mientras Francia y Rusia reforzaban sus lazos, Gran Bretaña y Francia superaron sus rivalidades coloniales y llegaron a un acuerdo, en abril de 1904, que se llamó Entente Cordial. Tres años más tarde, Gran Bretaña estableció, por su parte, unos pactos con el Imperio ruso ( Entente Anglo-Rusa 1907), que ponían fin a los enfrentamientos por cuestiones coloniales en Asia. Como consecuencia de estos nuevos acuerdos diplomáticos, la vieja idea de Bismarck de aislar a Francia quedaba desbaratada, mientras Gran Bretaña concertaba alianzas con los mayores enemigos de Alemana: Francia y Rusia.

De este modo, frente a la vieja Triple Alianza, entre Alemana, Austria-Hungria e Italia, surgió, en 1907, una Triple Entente entre Gran Bretaña, Francia y Rusia. Los futuros bandos combatientes de 1914 estaban ya perfilados.

En 1917 se alían los EE UU la Triple Entente

Con el estallido de la guerra Turquía se une a la Triple Alianza

Triple Alianza: Alemania, Austria-Hungría, Turquía y Bulgaria

Triple Entente: Reino Unido, Francia, Rusia, Serbia, Bélgica, Japón, Rumania, Gracia, Portugal, Italia, EE UU ( que arrastra a Bolivia, Perú, Brasil y Uruguay).

Países neutrales: Suiza, España, Holanda, Dinamarca, Noruega, Suecia y Albania.

Los enfrentamientos coloniales

La conferencia de Berlín de 1855 había intentado establecer medidas de acuerdo y arbitraje entre los imperios, pero cuando aparecieron nuevos países en la escena, al iniciarse el s.XX, los conflictos volvieron a desencadenarse. Las hostilidades entre imperialismos rivales tuvieron entonces como escenario el norte de África, concretamente la zona de Marruecos, uno de los últimos puntos africanos todavía por repartir, donde se enfrentaron alemanes y franceses. Alemania estaba dispuesta a no dejar perder la ocasión de aumentar su imperio, y que había llegado relativamente tarde al reparto colonial y sus posesiones no podían compararse con las francesas o inglesas.

La primera crisis marroquí tuvo lugar en 1905. El gobierno alemán ofreció su apoyo al sultán de Marruecos para que pudiese resistir las presiones francesas para establecer un protectorado en la zona. El mismo káiser Guillermo II llegó a desembarcar en Tánger, en medio de una multitud que le aclamaba, para mostrar su apoyo al sultán. Con el fin de resolver el conflicto, se convocó la Conferencia de Algeciras, 1906, que frustró las aspiraciones alemanas al establecer un protectorado francoespañol sobre Marruecos.

Alemania no se resignó a ser excluida y, en 1911, protagonizó una segunda crisis marroquí. Con motivo de una insurrección en el sur de Marruecos, el gobierno de Berlín, envió barcos de guerra al puerto de Agadir, bajo el pretexto de proteger a los súbditos alemanes. Aunque Gran Bretaña se puso incondicionalmente al lado de Francia, la presión alemana acabó consiguiendo la ampliación de su colonia de Camerún a cambio de abandonar Marruecos.

La crisis balcánicas

Otro punto importante de tensión anterior a la I.G.M. se encontraba en la misma Europa, en los Balcanes, una zona de conflicto durante gran parte del s.XIX. El Imperio astro-húngaro y el Imperio ruso buscaban acrecentar su influencia en la región aprovechándose de la debilidad del Imperio turco.

El primero se oponía a la voluntad serbia de unificar a todos los eslavos del sur; puesto que significaba perder territorios de su imperio, mientras que el segundo aspiraba a aumentar su papel internacional convirtiéndose en protector de los eslavos, especialmente de los de su aliada Serbia. Además, a causa de las sucesivas alianzas entre Estados ( Alemania e Italia con Austria-Hungría, y

El ardor patrio venía dado porque se podía identificar a cada uno de los participantes. Desde principios del s.XX se han ido construyendo los estados-nación a través de la enseñanza. Los conceptos de nación son artificiales. En esas enseñanzas hay una fácil identificación de los enemigos. Por ejemplo: los enemigos de Alemania serán los que les impidan su posible expansión. Creen que tienen que expandirse, teoría del espacio vital. Expansión hacia el este porque allí las potencias son abiertas (Polonia, etc). Pero después de la guerra franco-prusiana, Francia es el enemigo porque habían conquistado Alsacia y Lorena. Conflicto territorial.

Enemigos de Francia: la pérdida de Alsacia y Lorena y la guerra franco-prusiana hicieron identificar su enemigo como Alemania.

Hay un discurso fervoroso a favor de la guerra. El resto de las naciones también habían identificado a sus enemigos, cada una tenía identificado a sus peligros.

Inglaterra: no quiere que una potencia hegemónica domine el continente europeo. Prefiere un equilibrio y en este sentido Alemania es ese rival.

Frente al patriotismo aparece el internacionalismo que viene del movimiento obrero. Su enemigo era el capitalismo. Tenían que luchar contra el enemigo del obrero. Sin embargo el discurso del internacionalismo obrero no cuaja y cuando estalla la guerra triunfa el patriotismo. Un ejemplo de ello es Jean Jaurés, socialista francés, pacifista que se opuso a la guerra y seguidor del internacionalismo obrero. Crítico al patriotismo fue asesinado por un extremista patriótico. El partido socialista francés a partir de ahora apoyará la guerra. El partido social-demócrata alemán también apoyara a la guerra.

Es más fuerte el sentimiento nacional que la idea del internacionalismo obrero y que el pacifismo.

1.3. La guerra inevitable

La guerra como inevitable porque Europa ya estaba preparada para afrontar una guerra. Hay una carrera armamentística, todos estaban preparando su ejército. A ello ayudó la II Revolución Industrial encabeza por Alemania que hace sombra a los buques de guerra de Gran Bretaña. Ya no es la primera potencia y pone en marcha la intención de duplicar sus buques de guerra. Esto es un síntoma de que se sienten amenazados por la nueva potencia económica y armamentística que supone Alemania.

La guerra será inevitable cuando Gran Bretaña intervenga al ver a Alemania como la potencia hegemónica de Europa. Nadie quiere ceder territorios a Alemania y todos quieren sus territorios coloniales de los que obtienen recursos para la Industrialización. Alemania llega tarde al reparto de colonias y reivindica territorios pero a ninguna potencia le interesa perderlos porque los necesitaban para obtener recursos para la Industrialización.

El pacifismo fracasa debido al nacionalismo exacerbado, a la escasa difusión del discurso y a la pérdida de legitimidad del socialismo. Dos pacifistas fueron: Stephen Vais y Roman Polan, uno de los pocos que mantuvo su discurso sobre el pacifismo y fue ganador del Premio Nobel.

Hemos pasado de la Belle Epoque del s. XIX en la que se vivía en una Europa de seguridades a la Paz Armada, una Europa que se prepara para la guerra, al choque de intereses entre naciones. Entre 1870 y 1914 hay una paz débil: guerras, revueltas, conflictos coloniales, conflictos de clase, etc.

Finales del s.XIX y principios del XX es una época de preparación para la I.G.M.

1.4. La guerra imaginada

Todo el mundo prevé una guerra corta, que se iba a saldar en unos meses. Sin embargo duró 4 años. Hay un auge de la novela bélica. Esto es así porque las guerras anteriores habían durado poco, ninguna había durado 4 años. No era la guerra imaginada. Guerra europea y después mundial.

Esta guerra imaginada no fue, en absoluto, la causa de un conflicto real, sino su consecuencia más próxima, pero delata un estado de ánimo en Europa proclive a aceptar cualquier cosas extraordinaria.

1.5. La guerra liberadora

La guerra como efecto liberador. Tenemos una sociedad bloqueada que no podía avanzar en los límites de la democracia. Pocas perspectivas de cambio y parecía que en ocasiones el ascenso social estaba frenado.

La guerra era para las masas una liberación ante las profundas insatisfacciones sociales y los gobiernos creyeron encontrar una válvula de escape ante la presión social y los sectores más miserable vieron llegada su oportunidad de integrarse en una sociedad que los tenía marginados.

Aparecen nuevos modelos: había que romper con los valores metidos en los convencionalismos de la Belle Epoque.

  • Nihilismo: la vida carece de valor intrínseco, de un significado determinado. Ej: Nietzsche
  • Futurismo: a través del arte romper con el pasado
  • Expresionismo: VS impresionismo

Hay una autodestrucción y malestar social: aumenta el número de suicidios, el consumo de drogas y el alcoholismo.

Desde esta perspectiva la guerra se convierte en un medio, en una solución.

Conclusiones:

♦ Alemania y Austria no fueron las únicas culpables, las causas se intentan repartir. No es responsabilidad de una única nación. Hoy en día la historiografía tiende a repartir las causas de la I.G.M. Todas las potencias europeas estaban preparadas y querían sacar provecho.

♦ La paz entre 1870 y 1914 era una paz débil

♦ La guerra no había en 1914 su carácter romántico

♦ El nacionalismo y el imperialismo crearon el clima perfecto para la guerra

♦ Por lo tanto el s. XX no se puede explicar sin la Gran Guerra.

2. Desarrollo de la Gran Guerra

esfuerzos en el frente oriental para acabar con Rusia. Por su parte, Francia proyectaba atacara a Alemania en Alsacia y Lorena, con el fin de dividir al ejército imperial.

Los hechos parecieron corroborar, al principio, el plan alemán. El 16 de agosto las tropas alemanas ocupan Lieja y cuatro días más tarde, una vez dominada Bélgica, invaden Francia. El ejército francés lanza varios contraataques, pero no consigue hacer retroceder a los alemanes. La guerra ha comenzado en la zona fronteriza ( de ahí la denominación de esta primera fase como "guerra de las fronteras") con victoria de Alemania.

Pero la inicial victoria alemana había sido incompleta, pues no había roto la cohesión del ejército francés, el cual, con la ayuda británica, consigue en la batalla del Marne parar el avance alemán hacia París. Este contratiempo obliga al estado alemán a efectuar distintos movimientos para desbordar al contrario, maniobra comprendida asimismo por el ejército franco-británico con el mismo objetivo. Tales operaciones dieron como resultado la ampliación del frente y el desplazamiento de tropas hacia el norte ( es lo que se conoce como "la carrera hacia el mar"). En noviembre el frente se extiende desde el Mar del Norte hasta Suiza y ninguno de los contrincantes consigue superar al contrario. Se cavan trincheras, se construyen alambras y la artillería lanza continuos bombardeos contra las posiciones adversarias pero la estrategia depara escasos resultados y el avance es siempre muy limitado. Estas condiciones obligan a cambiar la estrategia: a partir de ahora el protagonismo corresponderá a la artillería pesada.

Así pues, a partir de diciembre de 1914, la guerra toma un nuevo sesgo en el frente occidental. Los dos ejércitos enemigos se consolidan en sus respectivas posiciones, separados por una estrecha franja de pocos kilómetros. Todo sucede en las trincheras (es la "guerra de posiciones"), sin lograr avances. Hasta febrero de 1916 ambos ejércitos utilizan masivamente la artillería pesada y recurren a nuevas armas para destruir al contrario: la granada de mano, la aviación, las armas químicas, etc. A partir de ahora se piensa que el éxito dependerá en gran medida de la capacidad industrial de los contendientes y de la disponibilidad de soldados. Estamos ante una forma inédita de hacer la guerra.

A diferencia del estancamiento producido en el frente occidental, en el oriental se registró una extraordinaria movilidad de los ejércitos. Rusia comenzó las operaciones con éxito en 1914 y Serbia consiguió rechazar al ejército invasor austríaco. Al año siguiente, Alemania utiliza el gas en el frente occidental con el objetivo de amedrentar al ejército franco-británico. En 1915, la atención se centra en el frente oriental, donde operan nuevos países comprometidos ahora en la guerra ( Italia en el bloque de la Triple Entente y Bulgaria en el contrario). Las tropas alemanas y austro-húngaras obtienen inicialmente grandes éxitos y ocupan Polonia, Galitzia y Lituania, demostrando clara superioridad táctica y logística sobre el ejército ruso.

La guerra en el frente oriental se ha desarrollado con grandes pérdidas humanas en las acciones militares, pero también han tenido lugar actos de barbarie contra la población civil como fue el exterminio del pueblo armenio, asesinato de un millón y medio de armenios.

En 1915 se recrudecen las operaciones marítimas, hasta ahora limitadas. El 18 de febrero de 1915 se dio un paso adelante cualitativo al declarar Alemania zona de guerra las aguas circundantes de las islas británicas y anunciar la destrucción de los barcos mercantes de los países enemigos, advirtiendo que también los navíos neutrales podían ser atacados. Ante la firme protesta de EE UU, el gobierno alemán rectificó la última disposición, ofreciendo garantías a los barcos de los países no beligerantes

una vez verificada su nacionalidad, pero se había dado el primer paso hacia el recrudecimiento de la guerra naval, pues Francia y el Reino Unido replicaron decretando el bloqueo marítimo de Alemania y en la práctica no se respetó a los neutrales: a partir de marzo, los submarinos alemanes atacaron varios de estos navíos, entre ellos algunos que transportaban viajeros, causando la muerte a centenares de personas, entre ellas un buen número de ciudadanos norteamericanos. Estos hechos influyeron notablemente en la actitud de EE UU.

Al comienzo de 1916 la guerra había adquirido ya una considerable envergadura y, por su incidencia en la población civil, ha demostrado su carácter de acontecimiento novedoso, pero en el terreno militar ninguno de los dos bandos ha conseguido resultados. Por ello, los altos mandos contendientes deciden llegado el momento de lanzar una gran ofensiva contra el enemigo en occidente. Para los alemanes, la clave consiste en destruir al ejército francés mediante un ataque en Verdún; para los aliados franco-británicos hacer lo mismo con el alemán lanzando una gran ofensiva en el Somme. Los alemanes inician su plan en febrero. La ofensiva es espectacular por el empleo de medios materiales y humanos y su duración, pero los resultados fueron nulos ya que Alemania no consiguió acabar con el ejército francés ni romper el frente. Mientras se desarrollaba la batalla de Verdún sucede en el frente oriental un hecho inesperado: en junio, el general ruso Brusilov lanza un ataque obligando a los astro-húngaros a retroceder y a los alemanes a reforzar su efectivos en el frente oriental. Aunque al final la ofensiva rusa debe paralizarse a causa de las carencias de material bélico, ha constituido un alivio en Occidente para el mando aliado, que en julio decide atacar a los alemanes por el norte y el sur del Somme con el objetivo de forzar su retirada. La batalla fue tan agotadora y mortífera como las otras, pero también fueron magros los resultados, pues no se logró romper el frente alemán.

Coincidiendo con estas grandes operaciones terrestres, tiene lugar en Jutlandia la única gran batalla naval de esta guerra. El 31 de mayo se enfrentaron la flota alemana y la británica. En la lucha participaron 250 navíos y se resolvió de modo favorable para los alemanes.

Víctimas: en la batalla de Verdún murieron 240.000 combatientes del ejército alemán y 275.000 del aliado, y en la ofensiva del general Brusilov hubo más de un millón de bajas.

En este momento se observa el fin de una etapa:

▲ Se apaga la hegemonía de Europa

▲ Muere Francisco José I: el fin simbólico de una época

▲ EE UU: se está debatiendo si entrar o no en la guerra. Se debate en el Parlamento

▲ En este momento se plantea llegar a un acuerdo de paz pero es minoritario

▲ Plano inclinado hacia la Revolución Rusia

3. Final y consecuencias de la Gran Guerra

3.1. Intervención de EE UU y final de la Guerra

hallaban las tropas rumanas, cercadas por las alemanas, habían dejado inoperante el frente oriental y desbaratado el plan de lanzar grandes ofensivas simultáneas forjado por el mando aliado. Alemania, sin embargo, pudo desplazar un importante contingente de tropas al frente occidental, al tiempo que la guerra submarina comenzó a reportarle resultados satisfactorios. La situación, por tanto, se inclinaba a favor de los imperios centrales, pero la presencia de EE UU ocasionó un cambio sustancial. La intervención norteamericana reportó a los países de la Entente cuatro importantes ventajas según Pierre Renouvin:

  1. Ventaja naval, pues incrementó los medios de lucha contra la guerra submarina
  2. Ventaja económica, porque reforzó el bloqueo de los imperios centrales, facilitó el abastecimiento de los países de la Entente por buques de los neutrales y puso a disposición de la Entente el potencial marítimo de los países centro y sudamericanos que se unieron a la alianza.
  3. Ventaja financiera, ya que el gobierno americano proporcionó a Francia y al Reino Unido los préstamos que antes debían de buscar en la banca privada.
  4. (^) Ventaja moral, pues la opinión pública de los países aliados se sintió en una situación de superioridad una vez que el presidente Wilson declaró que la intervención de EE UU se realizaba sin intenciones de obtener compensaciones.

En el primer semestre de 1917, sin embargo, el concurso norteamericano sólo reportó beneficios morales. Todo siguió siendo desfavorable para los aliados, se agravó la situación a causa de las pérdidas sufridas por la marina británica en la guerra submarina y del fracaso de la ofensiva terrestre lanzada en primavera por el mando unificado. El ambiente derrotista en el ejército francés, donde a las deserciones se unieron intentos de motines y un agravamiento de la indisciplina. En el transcurso de 1917 se generalizó en todos los ejércitos y en el otoño se produjeron deserciones masivas en el ejército italiano tras el desastre militar de Caporetto.

En todas partes se suceden huelgas y manifestaciones. En Francia y UK arrecian las protestas de los sindicatos por la contratación de mujeres y de personal no cualificado sustituyendo a los obreros industriales destinados al frente. En los imperios centrales son frecuentes las demandas de una paz inmediata y tras varias revueltas provocadas por los espartaquistas en las ciudades y en la flota amarrada en Kiel, se aprueba en el Reichstag una moción reclamando la paz sin anexiones ni indemnizaciones. En el UK un grupo de significados conservadores se pronuncia a favor de la negociación con Alemania y la Iglesia Católica se une a la corriente pacifista y en agosto el papa Benedicto XV propone las bases para una paz sin vencedores ni vencidos.

La ofensiva pacifista de 1917 estuvo acompañada en todas partes por la negativa a apoyar al gobierno por parte de los socialistas y de las fuerzas políticas conservadoras, a las que se unieron a veces corrientes de carácter conservador. En todos los países se produjeron crisis gubernamentales, resueltas mediante la formación de nuevos gabinetes dotados de amplios poderes para dirigir todo el esfuerzo nacional hacia el único objetivo de ganar la guerra, sin preocuparse por la garantía de los derechos democráticos.

En diciembre de 1917 cesaron los problemas para los imperios centrales en el frente oriental tras la firma de los armisticios de Foczani con Rumania y de Brest-Litovsk con Rusia. Alemania creyó

llegado el momento de hacer realidad su viejo proyecto de crear un amplio espacio económico en el centro de Europa que comprendiera los países germánicos (Mittleeuropa).

Sin embargo, los cálculos optimistas de los alemanes quedaron desbaratados por el cambio táctico del ejército aliado a partir del nombramiento, en marzo de 1918, del mariscal Ferdinand Foch como comandante supremo de las fuerzas aliadas. Foch logró la plena coordinación de ambos ejércitos, francés y británico, y tras contener el ataque alemán, el 15 de julio lanzó una contraofensiva al Sur del Marne, de la que salió victorioso. Desde ese momento, el ejército aliado cambió la actitud defensiva mantenida hasta ahora por otra de signo contrario y a partir de septiembre, contando con l participación activa norteamericana, va rompiendo el frente alemán. La victoria de los aliados es un hecho.

El estado mayor alemán se había convencido de la imposibilidad de continuar la guerra y por este motivo y con el fin de salvarse de una derrota militar, Hindenburg y Ludendorff ( jefes del Gran Cuartel General del ejército) pidieron al gobierno y al káiser que solicitaran un armisticio. Guillermo II trató de abrir negociaciones con el presidente de los EE UU, pero Wilson contestó que el armisticio debía establecerse de tal forma que fuera imposible la reanudación de hostilidades por parte de Alemania y que únicamente negociaría la paz con "representantes del pueblo alemán" y no con "aquellos que hasta ahora fueron los jefes". El 9 de noviembre abdicó Guillermo II y a continuación se proclamó la República y el 11 de noviembre se firmó el armisticio. Los aliados, pidieron el cese inmediato de las hostilidades y exigieron una serie de condiciones que resultaría imposible para Alemania reanudar los combates en caso de desacuerdo con las condiciones de paz que habrían de negociarse a continuación.

3.1. Los Tratados de Paz y consecuencias de la I.G.M.

El 12 de enero de 1919 comenzó en París la Conferencia de Paz con el ideal de crear un orden internacional estable, aunque en la práctica predominaron dos objetivos concretos: impedir un nuevo acto de fuerza por parte de Alemania y contener la expansión del bolchevismo. Asistieron representantes de 27 países, pero no fueron invitados ni los vencidos en la guerra ni la república de los soviets rusos. En realidad, las decisiones fundamentales las adoptó el Consejo de los Cuatro, integrado por el presidente de EE UU, Wilson, y los jefes de gobierno de UK, Lloyd George, de Francia, Clemenceau, y de Italia, Vittorio Orlando. La presencia de Wilson constituyó una novedad, pues rompía la tradición de los presidentes norteamericanos de no participar directamente en gestiones diplomáticas en territorio europeo y fue un símbolo de la nueva faz que tras la I.G.M. habrían de tomar los asuntos internacionales, cada vez menos controlados por los europeos.

La Conferencia estuvo dominada por los planteamientos de Wilson que pretendió contrarrestar los efectos negativos de la coyuntura. En sus célebres Catorce Puntos sentaba las bases sobre las que construir el nuevo futuro. El nuevo sistema internacional debía fundarse en la firma de convenios de paz concertados "a la vista del público", en la libertad absoluta de navegación marítima y de comercio, en la reducción de armamentos, el reajuste colonial y en la constitución de una asociación de naciones de acuerdo a convenios específicos y que proporcionase garantías mutuas de independencia política e integridad territorial, para las grandes y pequeñas naciones. Proponía medidas concretas para solventar los problemas territoriales y de soberanía en Europa provocados

Al Tratado de Versalles siguieron los conocidos como "Tratados secundarios" destinados a regular la situación del resto de las potencias vencidas: el de Saint Germain-en-Laye relativo a Austria, el de Trianon a Hungría, el Neuilly a Bulgaria y el de Sèvres al antiguo Imperio otomano. El resultado de todo ello fue la definitiva desaparición del Imperio austro-húngaro y del otomano, la disminución territorial de los países vencidos y la creación de un nuevo mapa de Europa. Se crearon dos nuevos Estados: Yugoslavia y Checoslovaquia, Polonia se convirtió en un estado independiente, Rumania incrementó su extensión y los territorios árabes del Imperio otomano pasaron a depender de Inglaterra y Francia bajo la forma de mandatos.

La guerra no respondió al imaginario forjado en su inicio por las poblaciones y tampoco resolvió los problemas de 1914. Ninguna de las naciones contendientes había cumplido los objetivos anunciados al entrar en la guerra. El resultado más tangible de la I.G.M fue la muerte y el incremento de las dificultades económicas. La guerra produjo directamente en torno a 10 millones de muertos y más de 21 millones de heridos, cifras a las que habría que añadir el elevado número de mutilados y de enfermos crónicos y el acusado descenso de la natalidad. En la guerra murió el 7 por mil de la población total de los países aliados, el 30 por mil de la de Alemania y el 19 por mil de la del Imperio austro-húngaro.

La muerte no se limitó a las trincheras. Las operaciones militares, el hambre y las epidemias provocadas por la guerra ocasionaron pérdidas entre la población civil en un número jamás conocido en los conflictos bélicos anteriores. Número que se incrementa con las muertes a causa de la gripe española que asoló a toda Europa y los movimientos masivos de población. Además los países derrotados por la guerra quedaron condicionados por los problemas de reinserción de estas masas de seres desarraigados, a las que se suman los miles de soldados vueltos al frente que hallaron, en todos los países múltiples problemas para adaptarse a la paz.

Las destrucciones materiales fueron muy importantes en zonas europeas que gozaron, hasta la guerra, de gran vitalidad económica, como el norte y este de Italia, la fachada oriental de Francia y el conjunto de Bélgica.

Aparece una nueva Europa con nuevos estados y con sus distintos problemas de nacionalidades. Hay un repunte del europeísmo, unirse como solución para evitar más guerras. Avance del comunismo, que trastoca el orden establecido, para unos era el enemigo a vencer y para otros el modelo a seguir.

Ampliación de la representación política con el sufragio femenino que se da en EE UU en el 1920 y en UK entre el 1918 y 1920.

La cuestión de Alemania: el problema de Europa se traslada de los Balcanes a Centroeuropa. Es el origen de la II.G.M. El Tratado de Versalles es un caldo de cultivo para el nazismo "mito de la puñalada trapera". Hiperinflación.

Europa salió de la guerra empobrecida, destrozada humana, material y mentalmente, mientras que EE UU se fortaleció al igual que Canadá y Japón que se beneficiaron de la pérdida de capacidad competitiva internacional de las grandes potencias europeas. El desarrollo industrial y agrario de estos países creció a partir de ahora a un ritmo superior al experimentado con anterioridad y al de antaño de las potencias europeas. Una ruptura de gran calado y enormes consecuencias en los años sucesivos fue la Revolución Bolchevique en Rusia. La I.G.M. fue denominada con todo derecho la Gran Guerra, siendo la II.G.M. su última batalla, ya que la primera asentó las bases para la segunda.

3.2. Conclusiones

♦ La Gran Guerra anticipó / creó algunos de los problemas que dieron origen a la II.G.M. Es una paz mal cerrada

♦ Cambio, definitivamente, la idea sobre la guerra: ya no se aclamará la guerra, ahora se hace todo lo posible para evitar una guerra. La I.G.M la quieren todos pero la II.G.M. no fue una guerra buscada, solo por Alemania. Es una guerra que asusta. ( Espíritu de Loquerno, 1924, hay un intento de dulcificar el Tratado de Versalles por parte de los aliados pero en los años 30 aparece el nazismo).

♦ Ayudó a la incorporación progresiva de las mujeres al mundo laboral.

♦ Permitió crear proyectos basados en el mantenimiento de la paz, como la Sociedad de Naciones, que tuvo muchos problemas ya que los americanos, siendo el país líder, no quisieron participar.

TEMA 2: LA REVOLUCIÓN RUSA

1. Rusia a principios del s.XX

El Imperio ruso en el s.XX se caracterizaba por un arcaísmo acusado, donde tras la relativa actividad reformista del zar Alejandro II, en cuyo reinado se había decretado la abolición de la servidumbre, se acentuó el carácter autocrático del régimen. Alejandro III y su sucesor y último zar, Nicolás II,

Desde finales del siglo XIX, la oposición al zarismo y a sus arcaicas estructuras fue creciendo. Ello fue el resultado del proceso de industrialización, que comportó la difusión de las ideas liberales y de las nuevas doctrinas obreristas como el anarquismo y el marxismo.

En Rusia tomaron fuerza algunos movimientos de raíz popular, conocidos como populistas. Un buen ejemplo fue el movimiento llamado La Voluntad del Pueblo, que proclamaba la destrucción del zarismo. En los ambientes populistas, el anarquismo consiguió un notable arraigo y produjo algunos de sus grandes intelectuales, como Bakunin y Kroptkin. En sus filas se crearon organizaciones como Tierra y Libertad, que propugnaba el reparto de la tierra entre los campesinos y defendía la acción directa contra la autocracia.

A finales del siglo XIX también se crearon partidos liberales y de composición burguesa como el Partido Democrático Constitucional (KDT, conocido como kadet) y el Partido Social-Revolucionario (SR, llamado eserita).

La influencia del marxismo dio lugar a la fundación en 1898 del Partido Social-demócrata Ruso (PSDR), que tenía a Plejánov como inspirador y a Lenin como su líder más destacado. Lenin interpretando el marxismo lanza un llamamiento en la revista Iskra a los obreros para que puedan hacerse con el poder. Lenin plantea una estrategia en la que la minoría debería dirigir la revolución. A comienzos del s.XX, el partido se escindió en dos alas:

▲ Bolchevique ( o mayoritarios): más revolucionarios, son los que se hacen con el poder. Partido único y de vanguardia. Teoría del centralismo y creen en el poder de los soviets. Serán los protagonistas de la revolución socialista. Deriva en el comunismo.

  • Escisión del Partido Social-demócrata Ruso partidario de que Rusia entrase en la sociedad capitalista sin haber pasado por una fase burguesa-capitalista. Defendía un partido formado por unos pocos revolucionarios profesionales escogidos.

▲ Menchevique (o minoritarios): más moderados. Favorables al pluralismo y a la democracia representativa. Partidarios de colaborar con los partidos burgueses. Revolución burguesa y socialista. Deriva en la socialdemocracia.

*Escisión del PSDR que defendía que la revolución socialista sólo podría llegar después de una revolución burguesa, que en Rusia todavía estaba pendiente. Abogaba por un gran partido socialista de masas.

Estas dos tendencias se mantendrán, ambas pretenden un nuevo orden, la figura del zar ya no tiene ninguna validez. El zar solo tenía que abdicar, no se planea acabar con él pero el propio miedo al ejército durante la guerra civil lleva a que se asesine al zar y a su familia. La Revolución Rusa es un acontecimiento histórico muy importante que va a capitalizar el s.XX. Para muchos historiadores el corto siglo XX empieza en el 1917 y termina en el 1989.

4. La Revolución de Febrero

La declaración de guerra a Alemania suscitó en 1914 un gran entusiasmo en Rusia y facilitó la formación de una "unión sagrada” en torno al zar que paralizó, por de pronto, las protestas de los partidos políticos y de la Duma, las huelgas y las sublevaciones de campesinos. Confiados en la ayuda de las potencias occidentales aliadas, los rusos pensaron que podían ganar la guerra y de esta

manera se pondría Fin a la agitación interior que venía caracterizando el reinado de Nicolás II. La victoria actuaría como aglutinante del descontento y abriría un nuevo rumbo de progreso: la rápida industrialización registrada desde los años noventa del siglo anterior daría por fin sus frutos y se modernizaría el país.

Transcurrido tan sólo el primer año de guerra, cambió radicalmente la situación y reaparecieron las manifestaciones de descontento, agravadas paulatinamente por el progreso de las fuerzas revolucionarias. Las derrotas en el frente y la incapacidad de la industria y del sistema de transportes para proporcionar las municiones, los víveres y la vestimenta precisados por los soldados en el frente pusieron de manifiesto las debilidades de Rusia para hacer frente a una guerra demasiado moderna para sus posibilidades (Pierre Milza, 1997a, 99). Nicolás II pretendió enderezar la situación asumiendo personalmente el mando de los ejércitos, pero con esta decisión incremento los problemas, pues revivió usos arcaicos denostados ya por casi todos los rusos. Sólo la zarina Alejandra, en el papel de auténtica directora de la política interior rusa en estrecha colaboración con Rasputín, animaba a su esposo en su correspondencia diaria a que reforzara la autocracia. Tales consejos, bien acogidos por Nicolás II, no hicieron sino ampliar su alejamiento respecto al pueblo, incluyendo al sector de los más fieles. Entre el campesinado creció la más viva oposición a las levas masivas de soldados, se perdieron territorios (Polonia, Galicia) y la economía quedó casi completamente paralizada. Toda la producción industrial se puso al servicio del ejército, por lo cual los campesinos no recibieron los productos necesarios y, en contrapartida, se negaron a entregar sus cosechas. De esta forma las ciudades quedaron desabastecidas de los productos de primera necesidad, sin que la situación pudiera ser paliada con importaciones, pues de hecho el comercio internacional de Rusia estaba paralizado. En suma, la producción industrial y agraria descendió de forma acusada y se incremento el paro, mientras los precios iban en aumento; el gobierno, por su parte, entró en bancarrota financiera a causa de los cuantiosos préstamos para mantener la guerra.

Frente a este cúmulo de problemas, Nicolás II sólo hallaba solución en la aplicación de la viejas fórmulas autocráticas: desprecio hacia la Duma, permanente crisis gubernamental (en los años de la guerra cambió cuatro veces de primer ministro) y represión (acentuada desde finales de 1916, con ocasión del asesinato de Rasputín). El resultado fue catastrófico: sin tomar consciencia de ello, los rusos fueron prescindiendo paulatinamente del gobierno y comenzaron a regirse por sí mismos (M. Ferro, 1991, 213). La administración sanitaria quedó de hecho en manos del Comité de la Cruz Roja, los zemstva, constituidos en una asociación bajo la presidencia del príncipe Lvov, incrementaron sus funciones administrativas y se responsabilizaron de la acogida de refugiados y la repartición de prisioneros, se constituyó un Comité de Industrias de Guerra para racionalizar la producción militar y por todo el país se crearon cooperativas de consumo para garantizar la distribución de víveres. La revolución no había invadido aún, apunta Marc Ferro, los espíritus (todo lo anterior se hizo con aprobación de las autoridades y procurando no contrariar a la burocracia imperial, muy celosa de sus prerrogativas), pero comenzaba por la vía de los hechos.

No fue la Gran Guerra la única razón por la que finalmente Nicolás II se vio obligado a abdicar, pero proporcionó la ocasión para que los rusos se pusieran de acuerdo en contra de la pervivencia de la autarquía zarista. Entre el otoño de 1916 y el invierno del año siguiente toda la población coincidió en dos asuntos fundamentales: la imposibilidad de proseguir la guerra y la necesidad de un cambio de rumbo político. Esta doble convicción se vio corroborada por el agravamiento de los ya históricos conflictos de campesinos y obreros (en enero de 1917 estallan huelgas por todo el país y se celebran

mencheviques, bolcheviques y anarquistas. Producto de negociaciones entre el Soviet y la Duma fue el nombramiento al día siguiente de un Gobierno Provisional, presidido por Lvov. Por todo el país se formaron soviets y, al mismo tiempo, Nicolás II dio orden de reprimir la revuelta, pero ni el ejército ni la policía le obedecieron. El 2 de marzo, según el calendario ruso, Nicolás II abdicó en su hermano, el gran duque Miguel, pero éste, informado por la Duma de que el Soviet se oponía a la continuación de la dinastía Romanov, rehusó la corona. En ese momento la monarquía quedaba en suspenso.

A partir del 27 de febrero, únicamente en Petrogrado es reconocida la autoridad del Gobierno Provisional y la del Soviet. El primero está constituido por miembros de los partidos y grupos liberales (cadetes, octubristas, miembros de los zemtsva) y sólo Kerenski representa a la izquierda (a la sazón era el líder del Partido del Trabajo, defensor de los intereses de la pequeña burguesía, aunque sus integrantes se denominaban "socialistas populares" o trudoviks). El Soviet, por el contrario, surgido por iniciativa de intelectuales socialistas, se formó a base de los delegados enviados por las organizaciones y partidos obreros, a los que se unieron representantes de los soviets de soldados. Por esta razón cambió su inicial denominación de Soviet de los Diputados Obreros por la de Soviet de Obreros y Soldados. En estos días el Soviet goza de la máxima legitimidad popular y, aunque en el área de Petrogrado determina qué empresas deben trabajar y cuáles continuar en huelga, así como el funcionamiento de los servicios (tranvías, electricidad ... ), no asume funciones gubernativas, fundamentalmente porque los mencheviques, que son mayoría, mantienen su teoría de que la revolución socialista debía estar precedida por la creación de un sistema democrático liberal. Así pues, la idea dominante en estos momentos es que se inicia tina revolución de carácter democrático liberal.

La inhibición política del Soviet, con todo, fue relativa. Él mismo puso empeño en presentarse como el único poder legitimado por el pueblo y, de hecho, adoptó cierta medidas de profundo calado político. El Soviet, como acabamos de ver, participó directamente en la constitución del Gobierno Provisional y reguló la actividad laboral de Petrogrado y pronto la de toda Rusia, estableciendo la jornada laboral de ocho horas y los comités de obreros en las empresas; el día 28 publicó una proclama en el primer número de su periódico, Izvestia, apelando al mantenimiento del orden en todo el país y demandando la elección de una asamblea constituyente para determinar la forma de gobierno; y, sobre todo, acabó con el ejército zarista y disolvió el cuerpo de policía. La Orden número 1 del Soviet suprimía la autoridad de los oficiales sobre los soldados, sustituyéndola por soviets constituidos por los soldados-representantes de cada unidad militar. Estos soviets se convirtieron en la máxima autoridad militar y los oficiales pasaron a ser sus meros auxiliares técnicos. La Orden declaraba, además, una serie de "derechos del soldado", entre ellos el de no recibir castigo de sus oficiales, y permitía la completa libertad de expresión en los regimientos, circunstancia aprovechada por agitadores de distinto tipo que alteraron profundamente la disciplina militar. De esta forma, el Soviet de Petrogrado privó al Gobierno Provisional de todo poder coactivo, por lo que el Gobierno quedó a expensas del apoyo y aprobación del Soviet para hacer cumplir sus medidas.

De acuerdo con la concepción menchevique, tras la "revolución de febrero" existían dos poderes en Rusia: el Gobierno Provisional, heredero de la legalidad, y la oposición Obrera, representada por los soviets. Estos últimos sometieron al gobierno a una permanente presión, haciéndose eco de las peticiones populares, que no pasaban de ser exigencias reformistas condicionadas por la pésima

situación económico-social del país: los campesinos estaban impacientes por ocupar los latifundios y las tierras libres, los obreros industriales por mejorar sus condiciones de vida y por ejercer un control efectivo en las empresas, los pueblos no rusos constitutivos del imperio zarista comenzaron a presentar demandas de autonomía y toda la sociedad, pero de manera especial los soldados, pidió el fin inmediato de la guerra y ayuda económica a las víctimas de los combates.

Frente a los deseos populares, el primer Gobierno Provisional (marzo-mayo) dio prioridad al reconocimiento de las libertades personales y políticas y decretó la amnistía de los presos por razones políticas, militares y religiosas, la libertad de prensa, el derecho de huelga y el de sindicación, pero no atendió las dos reivindicaciones fundamentales: el reparto de tierras y el cese de la guerra. El ministro Miliukov, del partido cadete y auténtico hombre fuerte en este gobierno, siempre se negó a esto último porque consideró que la alianza de Rusia con la Entente constituía una garantía para la reconstrucción económica del país y, ante todo, para evitar el estallido de una revolución social. De ese modo se fue incrementando la distancia entre el gobierno y la sociedad, circunstancia aprovechada magistralmente por Lenin a su regreso el 16 de abril del exilio suizo. En la estación de Finlandia de Petrogrado, Lenin lanzó ante la multitud que lo vitoreaba un significativo: "Viva la revolución socialista mundial" y acto seguido publicó en Pravda sus "tesis de abril" prometiendo la paz, el reparto de tierra y la entrega del poder a los soviets. En la segunda de las "tesis" expuso con toda claridad su plan político, el que inmediatamente será asumido por los bolcheviques: "La peculiaridad del momento actual en Rusia consiste en el paso de la primera etapa de la Revolución, que ha dado el poder a la burguesía [... ] a su segunda etapa, que debe poner el poder en manos del proletariado y de las capas pobres del campesinado". Contra la táctica menchevique, Lenin formulaba la necesidad de proceder a la revolución socialista. Su mensaje fue muy bien acogido entre los soviets, de forma que los bolcheviques, hasta ahora minoritarios en su composición, comenzaron a adquirir una gran influencia no sólo en los soviets, sino también en las fábricas de Petrogrado más importantes y entre los marinos de Kronstadt.

Al tiempo que se suscitó entre las elites una viva discusión acerca de la naturaleza del proceso político, prolongada, entre mencheviques, bolcheviques y social-revolucionarios, con un agrio debate sobre la conveniencia o no de forzar la revolución social, se incrementaron las protestas y manifestaciones populares, como consecuencia de las cuales se produjo un cambio en el gobierno. Miliukov se vio obligado a dimitir y en el nuevo gobierno, vigente hasta agosto, entraron ministros mencheviques y social-revolucionarios, quienes, de este modo, quedaron comprometidos con la continuidad de la guerra. Sólo los bolcheviques, los grupos anarquistas y el ala izquierda del Partido Social-Revolucionario estuvieron libres de ese compromiso y de toda relación con la política reformista de carácter burgués desarrollada por el gobierno. Esto incremento apreciablemente la popularidad del bolchevismo, y a principios del verano, a causa de las dificultades de abastecimiento y del fracaso de la ofensiva del general Brusilov en Galicia, multitud de obreros y campesinos protagonizan por toda Rusia, y sobre todo y una vez más en Petrogrado, manifestaciones, huelgas y motines, entre ellos los de los marinos de Kronstadt, bajo el eslogan de "Todo el poder para los soviets". El gobierno acusó a los bolcheviques de ser los instigadores de esta insurrección en connivencia con los alemanes (la acusación fue gratuita, pues Lenin no consideró la situación lo suficientemente madura como para emprender la acción revolucionaria decisiva) y lanzó contra ellos una dura represión que obligó a Lenin a exiliarse en Finlandia.