Docsity
Docsity

Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes

Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity


Consigue puntos base para descargar
Consigue puntos base para descargar

Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium


Orientación Universidad
Orientación Universidad


guiones documentales, Esquemas y mapas conceptuales de Sistemas Políticos

guiones documentales sobre historia politica española

Tipo: Esquemas y mapas conceptuales

2022/2023

Subido el 06/10/2023

laurapcm
laurapcm 🇪🇸

4.3

(6)

48 documentos

1 / 22

Toggle sidebar

Esta página no es visible en la vista previa

¡No te pierdas las partes importantes!

bg1
1. La estética de La Falange
Un domingo, 29 de octubre de 1933, tras entrevistarse con Mussolini semanas antes en
búsqueda de inspiración y consejos en la Italia fascista, José Antonio Primero de Rivera funda
Falange en el Teatro de la Comedia.
Yo creo que está alzada la bandera. Ahora vamos a defenderla alegremente,
poéticamente. Porque hay algunos que frente a la marcha de la revolución creen que
para aunar voluntades conviene ofrecer las soluciones más tibias; creen que se debe
ocultar en la propaganda todo lo que pueda despertar una emoción o señalar una actitud
enérgica y extrema. ¡Qué equivocación! A los pueblos no los han movido nunca más
que los poetas, y ¡ay del que no sepa levantar, frente a la poesía que destruye, la poesía
que promete! (De Rivera, 1933).
La estética se convirtió, para Falange, en el arma política más importante de todas. El control
y el cuidado de la imagen por parte del Partido fue la principal de sus preocupaciones. La
política se transformó en juego de imágenes, frases y gestos que desbancó por completo a
cualquier tipo de programa concreto. La forma antes que el contenido. El arte por el arte.
Walter Benjamin articulaba análisis quirúrgicos acerca de estas prácticas. La estetización de la
política propia del fascismo europeo aglutinaba toda noción de sentido bajo películas, carteles y
discursos efervescentes. La transferencia de criterios estéticos al campo de lo político se
apoyaba firmemente sobre ideales belicistas como la Guerra, la Patria o la fundación de una
nueva Comunidad. Falange supo rodearse y empaparse del nuevo juego político, sobre todo de
programas estéticos como el del futurismo fascista de Marinetti:
La guerra es bella, porque inaugura el sueño de la metalización del cuerpo humano. La
guerra es bella, ya que enriquece las praderas florecidas con las orquídeas de fuego de
las ametralladoras. La guerra es bella, ya que reúne en una sinfonía los tiroteos, los
cañonazos, los altos al fuego, los perfumes y olores de la descomposición (Benjamin).
Falange supo dotar de importancia a las imágenes, supo colocar bajo el foco los versos y los
uniformes, consiguiendo dejar bajo la sombra cualquier consecuencia desgarradora que
pudieran llevar implícitas sus aspiraciones estéticas.
Falange fue hija de tiempos convulsos. No podían imaginar soldados contemplativos,
ciudadanos pasivos ante la corrupción de la Patria. La urgencia de la causa forzó a la política a
disfrazarse para la ocasión, produciendo imaginería capaz de atragantar al más patriota de los
patriotas. El espectáculo falangista —carteles, discursos, artículos, películas— forzaba al
ciudadano a dejarse llevar, a vivir de acuerdo con los valores propios del combate, a «adoptar,
ante la vida entera, en cada uno de nuestros actos, una actitud humana, profunda y completa».
El falangismo trató de dibujar sobre el plantel político no un partido más, sino un movimiento;
no una forma de pensar, sino una forma de ser. Y es en esta distinción, en este «ser
falangista», donde toda la producción estética es indispensable para producir política. La
estetización de la política consigue fundir en un mismo plano toda acción.
Falange pretendió plantear una comunidad, no un partido. Una comunidad sumida en el
éxtasis, parte de un espectáculo sin precedentes. Falangismo como ebullición, el estado propio
de los santos, poetas y enamorados. La Falange supo construir todo el movimiento en torno a
esta faceta mística del discurso, alrededor de lo poético de la estética política. Émile Durkheim
acuñó el término de «efervescencia colectiva», haciendo referencia a esa comunidad que en
ocasiones se agrupaba y era capaz de emitir un mensaje unitario, de participar en una misma
acción. Esa sangre que hervía rápido era luego lo que permitía al grupo excitado de individuos
pf3
pf4
pf5
pf8
pf9
pfa
pfd
pfe
pff
pf12
pf13
pf14
pf15
pf16

Vista previa parcial del texto

¡Descarga guiones documentales y más Esquemas y mapas conceptuales en PDF de Sistemas Políticos solo en Docsity!

1. La estética de La Falange Un domingo, 29 de octubre de 1933, tras entrevistarse con Mussolini semanas antes en búsqueda de inspiración y consejos en la Italia fascista, José Antonio Primero de Rivera funda Falange en el Teatro de la Comedia. Yo creo que está alzada la bandera. Ahora vamos a defenderla alegremente, poéticamente. Porque hay algunos que frente a la marcha de la revolución creen que para aunar voluntades conviene ofrecer las soluciones más tibias; creen que se debe ocultar en la propaganda todo lo que pueda despertar una emoción o señalar una actitud enérgica y extrema. ¡Qué equivocación! A los pueblos no los han movido nunca más que los poetas, y ¡ay del que no sepa levantar, frente a la poesía que destruye, la poesía que promete! (De Rivera, 1933). La estética se convirtió, para Falange, en el arma política más importante de todas. El control y el cuidado de la imagen por parte del Partido fue la principal de sus preocupaciones. La política se transformó en juego de imágenes, frases y gestos que desbancó por completo a cualquier tipo de programa concreto. La forma antes que el contenido. El arte por el arte. Walter Benjamin articulaba análisis quirúrgicos acerca de estas prácticas. La estetización de la política propia del fascismo europeo aglutinaba toda noción de sentido bajo películas, carteles y discursos efervescentes. La transferencia de criterios estéticos al campo de lo político se apoyaba firmemente sobre ideales belicistas como la Guerra, la Patria o la fundación de una nueva Comunidad. Falange supo rodearse y empaparse del nuevo juego político, sobre todo de programas estéticos como el del futurismo fascista de Marinetti: La guerra es bella, porque inaugura el sueño de la metalización del cuerpo humano. La guerra es bella, ya que enriquece las praderas florecidas con las orquídeas de fuego de las ametralladoras. La guerra es bella, ya que reúne en una sinfonía los tiroteos, los cañonazos, los altos al fuego, los perfumes y olores de la descomposición (Benjamin). Falange supo dotar de importancia a las imágenes, supo colocar bajo el foco los versos y los uniformes, consiguiendo dejar bajo la sombra cualquier consecuencia desgarradora que pudieran llevar implícitas sus aspiraciones estéticas. Falange fue hija de tiempos convulsos. No podían imaginar soldados contemplativos, ciudadanos pasivos ante la corrupción de la Patria. La urgencia de la causa forzó a la política a disfrazarse para la ocasión, produciendo imaginería capaz de atragantar al más patriota de los patriotas. El espectáculo falangista —carteles, discursos, artículos, películas— forzaba al ciudadano a dejarse llevar, a vivir de acuerdo con los valores propios del combate, a «adoptar, ante la vida entera, en cada uno de nuestros actos, una actitud humana, profunda y completa». El falangismo trató de dibujar sobre el plantel político no un partido más, sino un movimiento; no una forma de pensar, sino una forma de ser. Y es en esta distinción, en este «ser falangista», donde toda la producción estética es indispensable para producir política. La estetización de la política consigue fundir en un mismo plano toda acción. Falange pretendió plantear una comunidad , no un partido. Una comunidad sumida en el éxtasis, parte de un espectáculo sin precedentes. Falangismo como ebullición, el estado propio de los santos, poetas y enamorados. La Falange supo construir todo el movimiento en torno a esta faceta mística del discurso, alrededor de lo poético de la estética política. Émile Durkheim acuñó el término de «efervescencia colectiva», haciendo referencia a esa comunidad que en ocasiones se agrupaba y era capaz de emitir un mensaje unitario, de participar en una misma acción. Esa sangre que hervía rápido era luego lo que permitía al grupo excitado de individuos

actuar como grupo unido. Falange, como venía siendo tendencia con los demás movimientos fascistas y autoritarios que asolaban Europa entonces, supo hacerse cargo de estos valores místicos, como la Patria y Dios, para generar una comunidad compacta e inquebrantable. La extrema derecha siempre ha sabido dominar aquellos circuitos de exuberancia mimética afectiva de una forma magistral, que acababa por contrastar con el enfoque hiper-racionalista por el que siempre optó la izquierda en un sentido amplio. Es interesante plantear también la importancia de los espacios físicos como elementos capaces de crear comunidad. Estos ‘lugares’ son objetos tangibles, espectáculos visuales a los cuales el tiempo y los colectivos sociales han añadido significación simbólica: museos, archivos, cementerios, festivales, aniversarios, tratados, monumentos, santuarios, hermandades. Sitios y eventos –lo concreto de los espacios, la materialización de los gestos, de las visiones y las cosas– donde el ser y el sentir sociales cristalizan, o la esencia de una nación o de un colectivo toma cuerpo, al descubrir o redescubrir una identidad. El “lieu de mémoire” como espacio que simboliza un momento, una transposición espacial cuya función es evocar lo que en realidad ocurrió en un período de tiempo pasado. En el caso de la sociedad falangista los constituirían quizás el teatro madrileño de la Comedia, donde nació el partido el 29 de octubre de 1933; el paredón donde se le fusiló el 20 de noviembre de 1936; el aparatoso traslado de sus restos a El Escorial en noviembre de 1939 y, posteriormente, en marzo de 1959, al Valle de los Caídos o la celda donde pasó José Antonio sus últimos días. Lo histórico cumple un importante e inescapable papel en la creación, consolidación o recreación de esos mismos lugares de memoria. La factibilidad de una memoria ‘real’, social e inviolable , conservada como el secreto de las llamadas sociedades primitivas o arcaicas, con su fondo inmenso e íntimo, es un anhelo genuino pero también una ilusión teórica. Sin la historia, no hay lugares de memoria, pues es imprescindible la mediación, la creación o recuperación de trazas, vestigios, huellas, que han sido irremediablemente olvidados. Los historiadores liberan al individuo de la posibilidad de olvidar o de ser olvidado. Incluso aquello que es la verdadera memoria, los gestos y hábitos, las destrezas heredadas, los reflejos automáticos no están a prueba del extravío, de la omisión, de la amnesia. Es el continuo reprocesamiento de la memoria en la elucidación histórica, lo que convierte a esos sitios y eventos en lugares de la memoria efectivos y efectistas. El gesto mecánico, al repetirse sin una sustanciación histórica, no tiene utilidad social, sino en todo caso meramente económica, en calidad de rito turístico. Y viceversa, en ocasiones, el intérprete de la historia se vale de un catalizador concreto, un lugar de memoria ya consensuado, para elaborar la historia: “cuando ya tenemos cerca el amanecer del tercer milenio, es para mí un honor y también una gran responsabilidad hablar hoy en esta ciudad que tanto ha significado para todos los falangistas porque en ella fue fusilado injustamente José Antonio Primo de Rivera, hace ahora 63 años”. Esa reunión de simpatizantes en 1999, en la ciudad donde fuera ejecutado Primo de Rivera –acto de recordación, acto de reafirmación de la ‘presencia’– sirve “para hacer historia, para hacer memoria de acontecimientos que merecen la pena de ser recordados e intentar que no nos quiten nuestra propia historia”. El lugar físico energiza el lugar textual, simbólico, y éste valida al primero. El objetivo de Falange siempre fue refundar una comunidad patriótica y cristiana. Poetiza Primo, en un ejercicio de delirio artístico impropio del hacer político institucional: En un movimiento poético, nosotros levantaremos este fervoroso afán de España; nosotros nos sacrificaremos; nosotros renunciaremos, y de nosotros será el triunfo […]. Nuestro sitio está fuera, aunque tal vez transitemos, de paso, por el otro. Nuestro sitio

historiadores coinciden en afirmar que Franco quería a José Antonio muerto convertido en mito y así evitar que le hiciera sombra con sus ideas anticapitalistas. Una clave para estudiar el falangismo es su integración en el régimen franquista, pues su influencia y desvirtuación con Franco son elementos a tener en cuenta para entender las diferentes tendencias surgidas en los setenta y en la Transición” (Tesis sobre la extrema derecha URJC: p.35) Así sectores falangistas quedaron integrados en candidaturas de ultraderecha ajenas a Falange, como Fuerza Nueva, Frente Nacional o Unión Nacional; mientras que otros persistirán en su empeño falangista a través de la formación de agrupaciones como Falange Española de las JONS, La Falange o Falange Auténtica (Rius 49-52). Por ello, se puede decir con convicción que valores falangistas están presentes en Vox, opinión compartida por personalidades tales como el profesor de Historia Contemporánea Miguel Madueño o el periodista Xavier Rius, evidenciando ambos que Vox carece de tejido ideológico. De este modo se observa que gente de todo tipo haya aprovechado la oportunidad de tener mayor repercusión política y haya quedado amparada bajo la salvaguarda de Vox. Con ello, una vez registrado como partido político en diciembre de 2013, Vox conformó un potaje que recogió a “ultranacionalistas, convencidos de que no se ha vencido a ETA, a aquellos que están seguros de que los independentistas destruirán España, a los angustiados por una emigración que cree que nos invade, a los beatos que quieren imponer su moral, a los herederos del fascismo, a personas que no entienden las claves actuales de la convivencia social y a trabajadores que se ven seducidos por el populismo” (Rius.6). Aparte de un neoliberalismo férreo, Vox se asienta sobre la Nación y Tradición: La unidad nacional es el mayor bien de España. Reclama para su existencia una nación indisoluble , anclándose en una visión esencialista de España que involucra en la expresión de la voluntad nacional a generaciones pasadas y venideras más allá del tiempo que recuerda a esa unidad de destino en lo universal que reclamaba José Antonio para el Ser de España (Tesis sobre la extrema derecha URJC: p. 62). Así que reclamen el fin de las autonomías, los movimientos secesionistas y a la plurinacionalidad dentro de España. Tienen una acusada concepción nativista de la españolidad arraigada en mitos etnonacionales que [Buscan] ofrecer una visión histórica selectiva acomodada a su definición de España, que es una nacionalcatólica e islamófoba; además también está presente una clara dosis de Autoritarismo por la que ancla a España en una concepción muy rígida de orden y ley, impasible ante los movimientos que buscan romperla (Ferreira 2019) No obstante, esta influencia se verá mejor exponiendo la relación de algunos miembros con el falangismo. Ortega Smith, perteneciente a la corriente Fénix 88 de Falange Española de las JONS, decía de José Antonio que había sido “uno de los grandes hombres de la historia, un magnífico abogado, un patriota, un ideólogo político que en su tiempo […] se enfrentó, como nos estamos enfrentando todos, a los enemigos de la Patria (…) los enemigos de la Patria van cambiando de nombres y de formas, pero siempre son los mismos los que vienen amenazando nuestra unidad y libertad. (No Olvidar)” Fue asiduo colaborador de la revista falangista Así entre los años 1986 y 1988 en la que respaldó que “ ser falangista no es lo mismo que parecer falangista , no sólo es vestir con la camisa azul y cantar el Cara al sol con el brazo en alto. Ser falangista es vivir como falangista, es pensar como falangista, es morir como falangista” (Ser y Parecer); en las que clamó A las auténticas minorías su compromiso con Falange tras el batacazo en las elecciones de junio de 1986; en las que criticó duramente la pérdida de identidad de Falange cuando se fusionó con la Comunión Tradicionalista Carlista; en las que instó a la juventud de 1988 a adoptar la tercera

vía encarnada por Falange para llevar a cabo la responsabilidad histórica de organizar la revolución que habían preparado sus fundadores; y en las que reprendió contra La estúpida arrogancia de los niños de papá y su patrioterismo burgués de derechas. Buxadé, “nº7 de Falange Española de las JONS por Tarragona en las elecciones catalanas de 1995 y nº9 por Falange Auténtica en las generales de 1996. En 2012 calificaba a Primo de Rivera y a Ernesto Giménez Caballero de almas superiores y acusaba a la Constitución de 1978 de haber desmantelado al pueblo español. Formado en la Organización Juvenil Española (parte del Movimiento Nacional que tras la muerte de Franco siguió existiendo como organización privada e independiente), allí aprendió que “los partidos parten, dividen y enfrentan a hermanos y grupos sociales. Además, cargaba contra el régimen autonómico y reivindicaba que las familias, empresas y municipios sean de nuevo los verdaderos protagonistas de nuestra vida” (p.176 Rius) Todo esto lo presenta en su libro Soberanía, clave para entender la ideología de Vox. Otras personalidades falangistas en Vox son Luz Belinda Rodríguez, cabeza de lista en las elecciones autonómicas de 2018 por la provincia de Almería, deja Vox y como diputada no adscrita tiene al jefe nacional de FE de las JONS, Norberto Pico, como asesor. Y en su despacho decidió colgar la bandera. (Insertar foto). Juan Ernesto Pflüger, responsable nacional de prensa, con pasado falangista, afirmaba como ponente en un acto de La Falange en 2018 que hacía treinta años que se había comprado su primera camisa azul y que su mujer aún se la planchaba para los actos. En conclusión, se puede afirmar tanto ideológica como genealógicamente que en la base de Vox se encuentra el falangismo no como mero accesorio, si no como un componente fundamental del partido. Son esos elementos románticos del fascismo patrio los que consiguen hacernos viajar en el tiempo con la derecha radical de nuestro país. La adulación constante a esa España nacional y católica, la fascinación por lo simbólico o el rememorar constantemente ese recuerdo emocional e histórico son los rasgos más distintivos de la estética falangista que se ha desplegado aquí. En la grandilocuencia de las palabras y en la presencia de los trajes vemos como VOX ha aprendido de los mejores. Este nuevo partido se presenta casi como un movimiento, sin dar demasiados detalles de su programa. Se compone de agresiones constantes, dagas directas al sentimiento efervescente de los votantes, evitando cualquier sendero de la moderación, la razón o la cooperación. Nos encontramos ante ese carácter eterno del fascismo, en palabras de Umberto Eco. Ante una colmena de contradicciones con falta de estructura definida que permite la metamorfosis constante sin dejar de ser, en esencia lo mismo. La historia es una caja de resonancia y el eco no distorsiona, solo repite con cierta distancia y una pasión más cansada. ¿Será capaz la derecha española de entonar nuevos discursos sin nostalgia?

2. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón Narrador: La división, el enfrentamiento, el duelo, la lucha desde el origen de sus tiempos... Pocos problemas histórico-políticos en España han traído consigo tantos enrevesamientos e incansables debates como el de la conformación de su nación. Otro fundido y se puede ver a Dani haciendo de Ortega y Gasset diciendo: «Dos Españas, señores, están trabadas en una lucha incesante». Se siguen proyectando imágenes sobre el

Se produce un corte y se observa una escena en la que se pueden ver a María y Dani vestidos de época. Daniel, con acento y corte afrancesados, quiere cortejar a María. Daniel: Mademoiselle, ¿quisiera usted honrarme y bendecir mi paseo con su presencia? María (visiblemente enfadada y tras meterle un guantazo): Fuera de aquí, afrancesado sinvergüenza. Tengo un marido que, a diferencia de usted, sí supone un orgullo para nuestra comunidad y los valores que defendemos. FUNDIDO A NEGRO Y TEXTO: SEGUNDO ACTO 2ª MITAD SIGLO XIX- CRISIS DEL 98 TERCER ACTO: GUERRA CIVIL Y FRANQUISMO «Ahí las tienen ustedes: son dos Españas, contrarias, antagónicas, colocadas frente a frente», escribirá Ramiro de Maeztu. NARRADOR (MIENTRAS SE SUCEDEN IMÁGENES BÉLICAS DE LA GUERRA CIVIL): La metáfora de las dos Españas en pugna alcanza su cenit en la Guerra Civil , de donde hemos heredado quizás los más preciosos versos de toda la literatura sobre esta cuestión. Sin embargo, es tan antigua como los intelectuales en España, y no comienzan ni cuando Ortega se sube a la palestra ni cuando Machado arroja su tinta en un papel para hablarnos de dos bandos que han de helarnos el corazón: generaciones y generaciones de pensadores españoles han hecho correr un mar de tinta sobre el tema de las dos Españas, mucho antes de que el mar de tinta se volviera de sangre. ESCENA DE DANI Y DARÍO COMO REPUBLICANOS TEJIENDO UN PLAN PARA ATACAR UN EMPLAZAMIENTO DE SUMINISTROS PARA EL BANDO SUBLEVADO. Así, cuando la guerra civil estalla, la radicalidad de la escisión en dos de la sociedad no contribuyó sino a convertir a este relato de las dos Españas inventado en pos de los discursos de sucesivas generaciones de intelectuales en una verdad metahistórica. Durante dicho conflicto bélico este gran relato de la historia se transforma en una tragedia inexorable entre “dos principios eternos y excluyentes” de naturaleza prácticamente metafísica. Santos Juliá expresa la contradicción de este planteamiento con las siguientes palabras: “Lo que en su origen había sido una figura retórica para invitar a las nuevas generaciones llegadas a su primera madurez en los años diez a romper con la vieja política , se convirtió con la guerra civil en una muestra ejemplar del principio hermético post hoc ergo ante hoc, por el que la consecuencia pasa a ser causa de la propia causa : como la guerra civil escindió inevitablemente a España en dos, la escisión de España en dos fue la causa inevitable de la guerra civil.” (Santos, J., 2005: 311). Más sobre Guerra Civil. La república no es el triunfo de la España liberal, sino una impugnación del mito. No hay una mirada al pasado para legitimar las instituciones sino una crítica directa de la forma de llevar las mismas (la monarquía y la dictadura de primo que las traicionó). Es una alternativa pragmática contra la corrupción. Sobre franquismo. El relato que se impuso durante la dictadura fue el de la victoria, excluyendo a aquellos influenciados por ideas extranjeras (jacobinas o marxistas) como la antiespaña; Franco nunca pidió perdón. Una antiespaña que había sido alentada no solo por ideas extranjeras, sino por ideas que eran traídas por los intelectuales seculares de la Institución libre de enseñanza, los masones. La España de verdad era la elegida por dios y este la había llevada a la guerra guiada por una providencia para que los elegidos de dios se sacrificasen por los pecados. El triunfo del alzamiento contra la República no sólo conllevó, como pretendían sus protagonistas, el establecimiento de un orden político conforme a su visión del pasado; además, confirió una apariencia de autenticidad a esa visión , extrayendo todos los frutos, materiales y simbólicos, a los que parece autorizar cualquier victoria en un conflicto escatológico. Las armas zanjaron , de este modo, algo que ni podían ni pueden zanjar , como era la disparidad

de interpretaciones acerca de la islamización de la península, el reinado de Isabel la Católica, la España imperial bajo Felipe II, la monarquía ilustrada, la historia constitucional del siglo XIX, la pérdida de las colonias, el sentido de la República o cualquier otro episodio del pasado. Apartarse de la visión de la historia defendida por la dictadura, de su modo de pensar España, con implicaciones que abarcaban desde el arte hasta la moral privada, no era una simple disensión intelectual, sino que, en la medida en que esa perspectiva sustentaba el orden político, equivalía a una puesta en cuestión de su legitimidad y, por tanto, adquiría una inevitable dimensión política. FUNFIDO A NEGRO Y TEXTO: CUARTO ACTO: (Transición: convertir al pasado en historia) Ya no estamos ante un hecho histórico de heroica defensa de la patria sino ante una tragedia común donde “las palabras vencido y vencedor deben ser «palabras sin sentido». Esta propuesta de reconciliación, en efecto, no era nueva: intelectuales como Américo Castro habían apostado ya en 1943 por entender la guerra como una matanza inútil de la que toda España era responsable , prescindiendo de esta suerte de la dualidad de dos Españas, dualidad que era tan sólo “resultado de un espejismo siniestro en que el alucinado pretende asesinar a su doble y se suicida”. En esta línea, en 1949 también encontramos la publicación del célebre ensayo de Laín Entralgo España como problema, donde se hace explícito el abandono del mito de la España y la Anti-España para la absorción de una en la otra y no de la negación de una de ellas, a fin de poner fin a la dicotomía arrastrada desde hacía ya dos siglos. “Y no había posibilidad de amnistía, que los españoles debían concederse mutuamente, si unos mantenían el relato mítico de España y Anti-España y otros seguían hablando de una guerra del pueblo español por su independencia y libertad contra un invasor extranjero. La representación de la guerra tenía que modificarse para hacer posible otra política: de guerra (...) contra Anti-España a guerra entre hermanos; (...) de acontecimiento heroico digno de celebración a tragedia digna sólo de lamento.” El relato de la reconciliación requerido para el establecimiento de un sistema democrático exigía el rechazo a los otros grandes mitos. La línea divisoria de naturaleza metafísica entre aquellas dos Españas, los supuestos orígenes eternos de la patria y la ilusión de un pasado de grandeza se desvanecen el aire en el momento en que ambos bandos se encuentran hablando por ambas partes un lenguaje de democracia, donde no hay lugar para estas expresiones. El olvido de estos elementos, son, en suma, conditio sine qua non para la paulatina integración del país en la Comunidad Europea. Aquellas dos Españas entre las que no había posibilidad alguna de síntesis, logran integrarse la una en la otra para terminar con la contradicción metafísica que las separaba inexorablemente. QUINTA PARTE: ACTUALIDAD Narrador: (DE FONDO SE OBSERVAN IMÁGENES DE LA POLÍTICA PARLAMENTARIA DE LA DÉCADA DE LOS DOS MIL) Lo cierto es que la dicotomía de las dos Españas aún puede dejar oírse y sentirse a día de hoy en el espacio público alentada por nuevos partidos como Vox. Pero ¿desde la transición hasta nuestros días que es lo que ha sucedido para que esto tenga lugar? Por un lado, la ley de memoria histórica impulsada por el gobierno de zapatero en 2006 y el auge del nacionalismo catalán y vasco. Tras la guerra civil no hubo transición en la que los vencidos se pudieran integrar en el bando vencedor, sino que fueron exterminados y completamente apartados. El mito que había tomado forma a lo largo del siglo XIX y principios del XX se había resuelto de una manera inevitablemente trágica, imponiéndose una España sobre la otra. Tras la guerra y la transición, las tensiones y una nueva formulación del mito no tardarían en aparecer de nuevo. Se puede ver un fragmento de VÍDEO DE Zapatero llegando a la presidencia EN 2004. En los 2000, el PSOE y múltiples asociaciones conscientes de que era necesario recuperar “la memoria histórica” planteaban cerrar las heridas de la guerra civil reparando la dignidad de las víctimas.

no lo sea aún, y en cierto modo para siempre, de vida y ausencia de vida. El duelo no es ni siquiera cuestión de recuerdo : no corresponde al momento en que uno recuerda a un muerto, un recuerdo que puede ser doloroso o consolador, sino a aquel en que se patentiza su ausencia definitiva. Es hacer nuestra la existencia de un vacío. CARLOS PIERA, «Introducción» a Tomás Segovia La idea de las dos Españas a mitad del siglo XIX aún no se vislumbraba. Si bien es cierto que existía una oposición idearia entre los herederos intelectuales de los flujos del progreso en Europa, los demócratas y progresistas; y los moderados, que recogían la defensa del justo medio. No menos cierto es que en este periodo histórico, a nivel político confluyen múltiples disputas que hacen tambalearse la idea de España. A nivel interno, la integración del liberalismo europeo en la Década Moderna llevó a una sucesión de cambios que fomentó la asimetría. La integración del capitalismo actualizó la economía española a la par que aumentaban sus desigualdades internas. El País Vasco y Cataluña gozaron de un desarrollo industrial prolijo hermanado con los territorios de ultramar en América; mientras que, otras zonas periféricas veían sus beneficios repercutir fuera de ellos. En paralelo, la Iglesia se sintonizó con la idea del “Estado Moderado” de Claudio Moyano, que le permitía a la institución compartir jurisdicción con la Iglesia. Ley que consiguió mantenerse hasta el periodo aperturista de la dictadura, lo cual nos muestra el factor ideológico de la articulación del Estado franquista. A nivel externo, los contextos internacionales se abatieron sobre el país haciendo caer al turnismo de Cánovas y Sagasta. Permitiendo la caída del ideario maurano, y la entrada del regeneracionismo de Joaquín Costa. El evento que podríamos nombrar como desencadenante de toda una tensión nacional es el Desastre del 98. En este periodo histórico Manuel Azaña y Ortega y Gasset difieren sobre si lo que faltaba en España era estado o era nación. Para el primero, en la tesis de Reynoso una administración débil no había trenzado los suficientes lazos de relación material necesarios; para el segundo, más allá de Madrid, España era provincia (o en algunos casos región), pero ello no rivalizaba con la idea de patria común porque todavía en el siglo XIX se estilaba la llamada doble lealtad (o “doble patriotismo” en acuñación de José María Fradera). Aunque con ideas de nación francamente enfrentadas, antagónicas a veces, más o menos fuerte o dominante según los lugares, el españolismo era común a todas las ideologías del país. Solo con el derrumbe definitivo de lo que quedaba de viejo imperio se manifestaron nacionalismos alternativos. Esto es que los nacionalismos tempranos no tenían connotaciones antiespañolistas, a excepción de los dos territorios de Cataluña y País Vasco. El Once de Septiembre se gritaba en Barcelona: "¡Muera España!" y "¡Viva la República del Rif!". Esto se gritaba en Cataluña, donde podemos decir que comienza la oposición a España desde posturas antiespañolistas radicalmente por pretender seguir el ritmo de industrialización del resto de Europa que la caída del imperio no les había impedido. Por su parte, desde el País Vasco eran particularmente antiespañoles. Veamos el lema: “Euzkadi es la patria de los vascos” (refiriéndose a única patria) que adoptó el PNV en 1895. En este caldo de cultivo, todos los nacionalismos coincidían desde la gran crisis del 98 en mostrar un país desigual entre el interior y sus periferias y en colocar en la agenda política unas demandas de autogobierno que a su vez animaron reactivamente un nacionalismo españolista que derivó en el pensamiento de Primo de Rivera y sus seguidores (la JONS y los falangistas). Esta idea reactiva de los nacionalismos configura grupos con fuertes connotaciones violentas y funda al grupo militar por la salvación de España. Así, sin haber existido verdaderamente una oposición entre los españoles, simplemente un mero estallido de nuevas movilizaciones sociales con connotaciones liberales. La guerra no estalló bajo una oposición real entre la España y la antiespaña. Si bien es cierto que la inestabilidad social era elevada; no menos cierto es que la violencia y enemistad racionalizada surge de los partidos derechistas. La violencia en ellos se convierte en el arma de cambio. Véase el grupo fascista de las JONS quienes juntas de ofensiva

nacional sindicalista habían formado milicias pues, la violencia absoluta era su estrategia. En 1934 estaban fusionados con la Falange española o las milicias organizadas por los carlistas en Navarra y Euskadi. Así, con el asesinato de Calvo Sotelo simpatizantes y pertenecientes a estos grupos crean un espacio de guerra articulado con alevosía. La Guerra Civil enfrenta bélicamente a dos bandos: los republicanos y los nacionales. Es en este momento de la historia que los propios ciudadanos, sin poder elegir, se ven sometidos a una destrucción mutua obligada. La supervivencia les obliga a luchar arbitrariamente por bandos según el dominio militar de la zona. Toda España está obligada a elegir un bando para matar al otro, toda España se rompe en dos caras enfrentadas, toda España sufre bajo la retórica oficial de ‘los vencedores y vencidos’. (Esta última idea se cristaliza e impone en el franquismo, ideario que perdura hasta nuestros días)

3. TOP (1) El TOP:

  1. Animación trazándose el primer punto de la línea temporal en 1963. Fade off y paso al 2.
  2. Se reproduce de fondo el vídeo 1 (con imágenes de archivo y vídeos) voz en off de fondo: -Acabada la Guerra Civil se necesita del despliegue de un mecanismo de represión que destruya todo resquicio de lo que fue el bando republicano para implantar un ‘Nuevo Orden’, una ‘Nueva España’ que, en su seno, atribuya el concepto de ‘antiespañol’ a todo aquello que quede excluido de este nuevo canon impuesto. La violencia represiva extrema se da por medio de leyes y juzgados especiales, como la Ley de Responsabilidad Política, la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo o el Juzgado de Instrucción Especial contra la Propaganda Ilegal. Esto queda inicialmente en manos de la Jurisdicción Militar pero pasa a ‘regularizarse’ como parte de la Jurisdicción Ordinaria, confluyendo en el Tribunal de Orden Público, año 1963. Pero, ¿por qué ocurre de esta manera? Fade off, pasa al 3.
  3. Vídeo Ángeles (0:40-1:39 del vídeo C0011+ ( solo si da tiempo, es interesante pero prescindible si vamos mal 2:33-3:19 del vídeo C0011) (2) PASO DEL TOP A LA AN:
  4. Animación trazándose el segundo punto de la línea temporal en 1975. Voz en off, guión: -Pocos meses antes de la muerte de franco y de la disolución del Tribunal de Orden Público, se promulga el Decreto-Ley 10/1975 del 26 de agosto, endureciendo dos artículos de la ley 41/1971. Estos afectan a los delitos de terrorismo del Artículo 249. Más tarde, los bises a, b y c de este mismo artículo, pasarían a ser los tres pilares fundamentales de las competencias en terrorismo de la recién nacida Audiencia Nacional. En ellos quedan recogidas las penas por ‘atentar contra la unidad de la Patria’, ‘la integridad territorial’ o el altercamiento de la ‘paz pública'.
  5. Animación trazándose el tercer punto de la línea en 1976. El Tribu
  6. Vídeo Ángeles (4:00-5:05)
  7. Imágenes de archivo 2, voz en off narración: -No sorprende de ninguna manera que los tres presidentes de este Tribunal de Orden Público quedasen inmersos en el sistema judicial, sin dejar de ocupar altos cargos. El primero de ellos,

hasta el día de las elecciones; el 22 de mayo. Esta lucha tardaría poco en extenderse al resto del territorio español. ¿Cuál es entonces su relación con la Ley Mordaza del 2015?- 2.) Vídeo Ángeles (7:45-8:46) 3.) Explicación de la ley de Bera 4.) Continuidad de cargos (segunda parte de Javi), voz en off narrado:

  • La continuidad represiva que configura esta ley también queda enmarcada en un contexto de continuidad de cargos. Podemos observarlo en el ministro de justicia del PP durante estos años, Alberto Ruiz Gallardón y su contexto familiar. Su padre, José María Ruiz Gallardón, un ferviente seguidor de Juan de Borbón, fue el presidente de Alianza Nacional en Madrid. Su abuelo, cronista del régimen de Franco y presidente de la asociación de prensa de Madrid desde 1937.- 5.) Vídeo 6 de Zaragoza 4. Franco ha muerto Narración 1: El 20 de noviembre de 1975, tras cuarenta años de dictadura franquista, el dictador Francisco Franco muere, dejando como legítimo sucesor a Don Juan Carlos I de Borbón. El ABC, narra el nuevo desafío al que se enfrenta la política española: “son evidentes las dificultades que le aguardan. La democratización del poder, el paso paulatino, pero firme, de ese poder a un pueblo que estaba acostumbrado a contemplarlo en una sola mano, es la tarea que España tiene planteada bajo la Corona. Algo más que mantener lo realizado. Algo más que afirmarse en una imposible nostalgia. Algo más que detenerse en lo ya conseguido. Hoy el recuerdo de Franco, la confianza en el pueblo español y en su firme madurez deben fundirse en un solo grito que exprese la fe general en el porvenir. Decir hoy viva el rey es decir viva España, con Juan Carlos el futuro se ha hecho presente” El apoyo general de la prensa española a la transición a la democracia , tras la muerte del Caudillo Francisco Franco y su sustitución por el rey Juan Carlos de Borbón, fue evidente. Pero…. ¿Qué papel jugó realmente Don Juan Carlos I en el futuro democrático de España? ¿Siguió vivo el espíritu del franquismo en la monarquía parlamentaria? Narración 2: 9 de noviembre de 1948: a los diez años de edad, Juan Carlos viaja desde Estoril hasta la estación de Villaverde en el tren Lusitania acompañado de sus nuevos preceptores, un sacerdote y un guardia civil. Era la primera vez que pisaba territorio español. Juan Carlos no sabe aún lo que le espera en la tierra de sus antepasados. En 1936 un golpe militar perpetrado por el general Franco acabó con la República que había expulsado a su abuelo. El País sufre una sangrienta guerra civil. Tras su victoria el general Franco gobierna al país con mano de hierro apoyado por un Ejército omnipotente y con la complicidad de la Iglesia y sin esos Borbones que habían ocupado el trono varios siglos. El pequeño Juan Carlos ignora que su presencia en suelo español es fruto de las negociaciones de 2 hombres que van a jugar un papel decisivo en su vida: su padre don Juan de Borbón, heredero legítimo de la corona, al instalar a su hijo en España busca abrirse camino hacia el trono. Por su lado, el General Franco al recibir a un Borbón inofensivo espera reforzar una dictadura desacreditada internacionalmente. Para estos dos hombres el

pequeño príncipe es solo un peón. Franco y don Juan están de acuerdo en una única cosa: el príncipe debe recibir en España una educación a la altura de su rango. Narración 3: Han pasado 10 años desde que Juan Carlos llegó a España y ya ha finalizado su formación militar pero el restablecimiento de la monarquía no está en la agenda: el trono de España sigue pareciendo inaccesible, nada ha cambiado realmente. Paz, orden y disciplina: la sociedad española vive tras un muro de silencio año tras año. El País sufre penuria, censura e ignorancia. Tras su enlace con Doña Sofía en 1962, comienza a establecerse una relación más cercana entre Franco y Don Juan Carlos: Franco no tiene ningún hijo varón y la sucesión comienza a plantearse. Narración 4: Juan Carlos conoce por fin las intenciones de su protector: algún día sucederá al dictador, pero antes debe jurar fidelidad a los principios del movimiento, vinculando mediante juramento a los Borbones de España con el franquismo. A sus 31 años, es presentado ante la nación como un pilar fundamental del régimen. Con casi 80 años la salud del dictador empieza a resentirse. Franco no ha desvelado aún sus proyectos, pero los dirigentes de todo el mundo y los propios españoles ven en Juan Carlos un hombre joven moderno y abierto, la otra cara de España. Tras unos últimos años en los que su salud se fue debilitando, finalmente, en 1975, Franco muere. Narración 5 Con motivo del fallecimiento del dictador, los editoriales de toda la prensa española son altamente elogiosos para su figura y su obra, en línea con la sumisión y el enaltecimiento obligados a Franco mantenidos desde 1939. En un clima de temor e incertidumbre, la prensa despide con clamorosos elogios y agradecimientos al Caudillo, y acoge con prudencia y esperanza al rey designado por este, Juan Carlos I, hijo del heredero legítimo del trono, Juan de Borbón, exiliado en Portugal. El balance de la prensa ligada oficialmente al Gobierno es que Franco ha llevado a España a ser 'la décima potencia del mundo' y ha proporcionado 38 años de paz, asegurando una 'auténtica reconciliación nacional', a la vez que ha dejado al Rey como garantía de continuación del régimen franquista.' La atención es menor en los demás diarios, que tratan de pasar página con el régimen del fallecido Caudillo y utilizan un tono menos encendido. El ABC habla de integración, bien común y continuidad del Estado, evocando al futuro rey como “El rey de todos los españoles”, siendo “La Corona patrimonio común que el rey ostenta y administra en bien del pueblo. Y pueblo somos todos”. El mensaje es claro: la monarquía es de todos los españoles , es el futuro de la nación, su fin es unir y amparar al pueblo. Narración 6 Recordemos que en estos momentos sigue vigente la Ley de Prensa e Imprenta de 1966, la cual somete a los periódicos a la vigilancia explícita del Gobierno. Esta ley orbita principalmente en torno al respeto de los principios del Movimiento Nacional y de las Leyes Fundamentales, manteniéndose todo tipo de controles, como, por ejemplo, la supervisión preventiva de los ejemplares impresos antes de la distribución, la cual podía dar lugar al secuestro de la edición. Narración 7 Juan Carlos es nombrado rey de España a sus 37 años, siendo llamado a gobernar un país sin más experiencia política que la de 40 años de dictadura con un pueblo aún traumatizado por el recuerdo de la guerra civil. El acceso de Juan Carlos de Borbón al título de rey de España es

Tras el referéndum de la Reforma Política y la legalización del PCE, se abre el camino hacia las elecciones. El nuevo Rey consideraba la estabilización de la Monarquía el primero y más importante de los cometidos. Únicamente una Monarquía parlamentaria podría solventar la falta de legitimación con la que había accedido al poder: Juan Carlos apuesta toda su credibilidad a ese voto histórico. Sin duda alguna, la principal forma de legitimidad era, para la mayoría de los españoles, la que se derivaba de la contribución de Juan Carlos como «Piloto del Cambio» y como «cabeza» visible de la nueva democracia. Los resultados de las primeras elecciones favorecen a la Unión de Centro Democrático de Suárez (34%) y al Partido Socialista Obrero Español de Felipe González (29%). Cabe mencionar que se produce en la prensa diaria una alineación mayoritaria a favor de la candidatura del presidente del Gobierno y candidato de UCD. Casi toda la prensa proveniente del franquismo apoya abierta o tácitamente a Suárez como garantía de la continuación de la reforma. Narración 11: 23F y conclusión Tras la ratificación de la Constitución en 1978 y el aclimatamiento de España a su nueva situación democrática, el intento de golpe de Estado del 23F, tres años más tarde, plantea una gran paradoja respecto al papel del Rey: la invocación de su autoridad sirve tanto para prepararlo e iniciarlo como para abortarlo. Esta dualidad parece proyectar su sombra sobre la labor del Rey en el proceso de transición democrática en su totalidad. Efectivamente, su actuación fue decisiva, sin embargo, los orígenes de su mandato hicieron que permaneciera vivo en parte el espíritu del franquismo, imposibilitando una ruptura total con el régimen anterior. Ahora bien, si vinculamos el éxito democrático en España con la figura de Juan Carlos, ¿que pasa cuando la credibilidad del rey se tambalea?

5. La ILE Introducción: ¿qué fue la ILE? Durante el siglo XIX, el bullicio de las revoluciones burguesas que se estaban produciendo en Europa se hacía eco en España, e importó de ella las ideas de pensadores liberales con anhelos modernizadores. España quería vivir un empuje renovador y liberal, tanto en lo político como en lo pedagógico. Las tasas de analfabetismo en España eran muy elevadas. El tipo de enseñanza impartida era de carácter oscurantista y medieval. Prevalecía un férreo control y hegemonía de la Iglesia sobre ella. En esta coyuntura, y en pleno auge de los estados-nación europeos, los gobiernos trataron de hacerse con el control de la educación, dando lugar a un pulso que casi dos siglos después todavía no ha cesado. Con la celebración del Concordato con la Santa Sede en 1851 y años más tarde, la aprobación de la ley Moyano, que establecía la escolarización de los niños entre seis y nueve años y obligaba a los profesores a ser “católicos, fieles a la reina y obedientes a la Constitución” se atribuyó a la Iglesia la potestad de enseñar. El gobierno provisional instaurado con la Revolución del 1868 hizo públicas una serie de medidas que atacaban la hegemonía de la iglesia, así como reguló, en un decreto de octubre la libertad de enseñanza. Esta disposición establecía que el Estado carecía de autoridad para

condenar las teorías científicas y le daba a los profesores libertad de cátedra. además, en este contexto se afianzó la unión política entre Iglesia y Estado La Institución Libre de Enseñanza va a nacer como consecuencia del conflicto en el seno de la Universidad que se ha diferenciado en dos momentos: el primero, en torno a la introducción de la filosofía krausista en España. EI segundo en torno a la libertad de cátedra. Esta fue desencadenada con la expulsión por parte del gobierno de varios profesores. Se negaron a aceptar el Decreto implantado en el mandato de Cánovas, que obligaba a jurar fidelidad a la monarquía y a respetar los dogmas católicos para afianzar un proyecto sostenido en la voluntad divina. De hecho, el fundador de la Institución, Francisco Giner de los Ríos describía a la Institución, como “no sólo una corporación de estudiantes y sabios, sino una potencia ética de la vida”. DESARROLLO Parte 1, el proyecto en sí: regeneración. La gran preocupación de la ILE era la renovación, la regeneración de la educación española. Ese proyecto de regeneración abarcó mucho más que una reforma educativa. La Institución Libre de Enseñanza nació como reacción ante los graves defectos que adolecía la enseñanza pública en España, sobre todo en el ámbito de la libertad. El proyecto no se limitaba solo a ofrecer una educación alternativa a la española mediante una escuela nueva y un modelo educativo diferente, sino que se propuso generar un cambio en la sociedad y poner solución al atraso de España. La Institución Libre de Enseñanza se basaba en la iniciativa particular a través de acciones y donativos. Por tanto, existían estatutos claros y públicos. Entre los artículos principales de estos estatutos encontramos el artículo 1, que defiende el cultivo y propagación de la ciencia. “Art. 1o Se constituye una Sociedad cuyo objeto es fundar en Madrid una Institución Libre de Enseñanza, consagrada al cultivo y propagación de la ciencia en sus diversos órdenes”. Además, el artículo 15 afirma que La Institución Libre de Enseñanza es independiente a ideologías. No existía otra autoridad que la del Profesor, único responsable de sus doctrinas. Hay dos principios metodológicos claves para la ILE: la idea de una educación cíclica y la importancia de formar a los educadores. El primero responde a la enseñanza general de diferentes materias. El segundo, a la educación en los valores del institucionalismo apoyado en las ideas humanistas institucionistas y alejado del castigo. Además de las escuelas, la ILE pretendía llevar a cabo unas Misiones Pedagógicas, para defender y expandir los valores de modernización e ilustración en la pedagogía y llevar los nuevos métodos de educación a las zonas rurales de España. En general, la Institución Libre de Enseñanza supuso un ambiente pedagógico de renovación y desarrollo cultural. Intelectuales como Azorín llegaron a afirmar en los periódicos que el ambiente pedagógico creado por la ILE se respiraba en toda España. Julio Caro Baroja, la describió como el «primer centro cultural de España en dos décadas». Si bien la acogida del proyecto del institucionalismo fue grande entre los intelectuales, también hubo oposiciones. Se generó un debate entre los llamados europeizantes y los hispanizantes, y las ideas extranjeras institucionistas generaron rechazo entre quienes buscaban la solución a los problemas de España en el propio país. Por otro lado, y como era predecible, la iglesia condenó la educación positiva, libre y laica y los obispos entablaron una lucha intensa contra el

Finalmente, el desmantelamiento total del sistema educativo republicano empezó con Sáinz Rodríguez, Delegado Nacional de Educación. Dicho papel fue ejectuado por José Ibáñez Martín, que había sido secretario de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas durante la dictadura de Primo de Rivera y se había vinculado desde los primeros momentos a la sublevación del ejército franquista. Parte 3, lo que quedó tras la ILE: la escuela franquista. Durante la guerra se crea la llamada Comisión de Cultura y Enseñanza cuya función principal fue la continuación y afianzamiento del proceso de depuración del personal docente. La base ideológica de lo que será la escuela franquista se va articulando e imponiendo desde los primeros momentos del Golpe de Estado del 36. La victoria del 1 de abril de 1939 supone un borrado radical de la corriente modernizadora que venía representada por aquellos antiespañoles institucionalistas. Por lo tanto, parte fundamental de la escuela franquista se basa en deshacer todo el mal que la Institución Libre de Enseñanza había traído y para ello se van asentando los pilares de un nuevo sistema docente totalitario, orientado hacia el adoctrinamiento de la población. En este momento se va conformando ese relato rescatado de enfrentamientos decimonónicos de la España buena, que es tradicional, católica y conservadora y una España moderna, laicista y liberal que sólo trae caos y desorden. En base a esto el único remedio posible es la destrucción total del modelo republicano para poder por fin asentar una educación que pivotará en dos pilares fundamentales: Dios y Patria. Así, la escuela que se pretende levantar tiene un componente religioso que esgrime una enseñanza subyugada a la moral y al dogma católicos. Por lo tanto, la Iglesia recupera ese papel protagonista en la educación d ejando al Estado con una presencia más bien subsidiaria, se da una subordinación del Estado a la religión. Para llevar a cabo el cambio radical que se pretendía para eliminar todo rastro de la Institución Libre de Enseñanza, sus ideas y métodos, se abrieron varios frentes. Por un lado, se llevó a cabo la intervención sobre los libros sustituyendo los programas y textos escolares por unos concebidos desde la emoción patriótica y la unción religiosa. Su cometido era dictaminar el contenido religioso, moral, patriótico, pedagógico y científico. El otro procedimiento necesario era dar un papel distinto al maestro. En la política educativa franquista, la caracterización de la figura docente se parecía más a la de un «propagandista» de los nuevos ideales, y la principal exigencia para los enseñantes, no sólo es su adhesión firme a los principios del régimen, sino, además, la defensa activa de los mismos en su trabajo con el alumnado. Conclusión: impacto y actualidad. En conclusión, podemos decir que de manera general el franquismo llevó a cabo un desmantelamiento radical y consciente del proyecto de la Institución Libre de Enseñanza revirtiendo la influencia que la ILE tuvo en la sociedad española, y que es incuestionable. Precisamente los esfuerzos del franquismo y la iglesia en contrarrestar sus efectos son una muestra de que los valores e ideas habían calado. Cabe preguntarse en este momento hasta qué punto tuvo éxito el borrado franquista y si los maestros, alumnado e intelectuales que creyeron esos valores podrían haber conseguido mantenerlos o traerlos de vuelta. Si se crean esos ciudadanos conscientes, mucho más que meros súbditos, ¿fueron borrados por completo?, y ¿podemos recuperarlos? Si tenemos aún pendiente la renovación de la educación española, como muchos sostienen actualmente, ¿podemos emular el proceder de la ILE como una referencia para volver a afianzar

los valores de libertad y modernidad en la educación y en la sociedad? Pero al hablar de una educación libre, hay que ser muy conscientes de qué tipo de libertad hablamos y qué implica cada tipo de libertad en la enseñanza. Remitir a la libertad enarbolada por la Institución Libre de Enseñanza nos garantiza que apostamos por una libertad de los maestros para adecuar el comportamiento pedagógico, para buscar la manera óptima de enseñar. Las referencias que nos puede aportar la ILE y las metodologías, valores y aspectos que hemos recuperado y podemos recuperar nos alejan de otras ideas de libertad en la enseñanza. Frente a esta idea podemos pensar la idea de libertad como elección libre de los ciudadanos para elegir imponer a las nuevas generaciones una imagen del buen español u otra. Lo que legitima las prácticas contrarias, no tiene que ver con la búsqueda de un ámbito libre de influencias para el desarrollo de la cultura y la ciencia, sino los límites al conocimiento como forma de control social de cara a la creación de ciudadanos que aspiran a ser un buen español. Queda, por otro lado, pendiente la revisión de las críticas que recibió la ILE por parte de otros sectores opuestos al régimen franquista, en parte, por su inequívoco origen burgués. Para algunos, la Institución triunfó en cuanto a quehaceres educacionales, pero se olvidó de que existía el pueblo. Por otro lado, si bien la intelectualidad de la Institución y sus productos fueron frontalmente atacados por el régimen franquista, de los intelectuales liberales de la época se constituyó la idea de una tercera España “democrática y liberal, ajena a los extremismos”, por lo que se encontraba con el exilio, interior y exterior como única escapatoria. “¿Qué se debe a la Institución Libre de Enseñanza?”, se suele preguntar. Y se suele contestar ligeramente: “Poca cosa”. ¿Poca cosa desde don Fernando de Castro acá? ¿Poca cosa cuando toda la literatura, todo el arte, mucha parte de la política, gran parte de la pedagogía, han sido renovados por el espíritu emanado de esta Instituto (Institución)?” (Azorín, ABC, en BILE, 1916, 92)”

6. Valle de los Caídos Hasta la década de los 2000 no se produjo un primer despertar de un olvido profundo. La primera condena formal del Congreso al franquismo tuvo que esperar hasta el 2002 y ello fue gracias al trabajo de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica. Esto evidencia el hecho de que durante 30 años la memoria institucional ha acallado cualquier reclamo de memoria colectiva. Así, mientras que la legislación en 2004 recogía el término Memoria Histórica, por presiones del PP, este desaparece en la Ley de 2007. Además, a pesar de que su artículo 16 prohíbe realizar actos políticos en el Valle de los Caídos, estos han sido habituales sin ninguna repercusión legal. Siguiendo a Pablo Sánchez León, la memoria afecta a los marcos referenciales sobre los que las personas configuran su visión del mundo y su identidad. En este sentido, la socialización política de la Transición se erige sobre una Historia oficial que ha dejado de lado la memoria de las víctimas del franquismo. A continuación, trataremos de mostrar cómo la legitimidad de la monarquía parlamentaria , asentada sobre un discurso de paz y consenso, se funda sobre un olvido impuesto por el régimen franquista en los años 60. A su vez, veremos cómo en este nuevo relato, aún sigue muy presente la legitimidad de la Victoria en la Cruzada nacional. El relato franquista a partir de los años 60 jugó con una doble legitimidad. Además de una legitimidad de origen , la de la guerra, expresada en la fiesta del 18 de julio, el régimen ideó una legitimidad de ejercicio basada en la prosperidad económica , tal y como aparece en un discurso de Fraga, Ministro de Información, en el 65. Con ello, la fecha del 1 abril es resignificada, pasando de conmemorar la victoria a conmemorar la Paz.