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Una revisión clínica sobre las diferentes manifestaciones de la infección por neisseria meningitidis, incluyendo meningitis epidémica, meningococcemia, neumonía y otras formas focales. Se detalla el proceso patogénico, los síntomas y las características clínicas de cada tipo de infección, así como los factores de virulencia implicados en la adherencia y diseminación de la bacteria. El texto también menciona la importancia de la colonización nasofaríngea y la barrera hematoencefálica en el desarrollo de la meningococcemia.
Tipo: Apuntes
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Presentación clínica Los cuadros clínicos producidos por N.meningitidis se pueden dividir básicamente en meningitis epidémica (o esporádica), meningococcemia y raramente neumonía, artritis purulenta o endoftalmitis. El cuadro más común, la meningitis aguda purulenta, es difícil de diferenciar de otras meningitis bacterianas agudas. Los síntomas se caracterizan por un inicio súbito de cefalea, fiebre, rigidez de nuca, náusea, vómito, fotofobia y alteraciones neurológicas que pueden incluir estupor, delirio, coma y convulsiones. En infantes la meningitis puede tener un inicio más insidioso, con síntomas atípicos sin rigidez de nuca, sin embargo, el abultamiento de la fontanela puede ser característico. Además, se acompaña de llanto inconsolable, vómito, convulsiones, rechazo al alimento e hipotonía. La meningococcemia es difícil de reconocer fuera del escenario de un brote. Se caracteriza por un inicio súbito de fiebre, hay un exantema purpúrico o petequial que puede ser púrpura o septicemia fulminante, asociada a hipotensión, hemorragia adrenal aguda (Síndrome de Waterhouse- Friderichsen) y finalmente a la falla adrenal múltiple. Las afecciones del tracto respiratorio se pueden presentar en la forma de neumonía, epiglotitis y otitis media. La neumonía se observa de 5 a 15% de los casos con enfermedad meningocóccica invasiva, particularmente con los serogrupos Y y W 135. Existen formas focales de infección que se dan en baja frecuencia, como artritis séptica, uretritis, pericarditis y conjuntivitis. De este último, en 18% de los casos puede pasar de un proceso local en conjuntiva para diseminarse y causar ya sea meningococcemia o meningitis. La forma de meningococcemia crónica es muy rara y está caracterizada por fiebres intermitentes, exantema, artralgias y cefalea. El proceso patogénico de N.meningitidis se inicia con la adherencia de la bacteria a la superficie de las microvellosidades del epitelio cilíndrico no-ciliado de la nasofaringe, en donde se multiplica. En este proceso juega un papel muy importante los pili, adhesinas que se utilizan en el contacto inicial, junto con las proteínas asociadas a las opacidad (Op) Opa y Opc. Más adelante se mencionarán los mecanismos mediados por estos dos factores de virulencia. La adherencia estimula la entrada de la bacteria a las células epiteliales, lo que le permite atravesar el epitelio mucoso mediante vacuolas fagocíticas. La producción de cápsula se detiene a la entrada de la bacteria y la sobrevivencia se favorece por la producción de la proteasa de IgA1, la proteína porB y al inactivar a la molécula LAMP1. En un pequeño porcentaje de las personas colonizadas por el meningococo, este gana la entrada a la circulación sanguínea, donde se puede producir la meningococcemia y/o progresar hacia el LCR, donde después de cruzar la barrera hematoencefálica (BHE), el microorganismo puede producir meningitis. Para el paso del meningococo de la garganta a las meninges, este tiene que interactuar con dos barreras naturales, una en la nasofaringe y otra en la BHE, que consta de dos estructuras: la primera abarca el endotelio de los capilares del cerebro, el cual tiene uniones muy estrechas que limitan el flujo paracelular. La segunda es el plexo coroideo, localizado en el ventrículo, donde se sintetiza el LCR. Dado esto, el meningococo necesita dos clases de factores de virulencia para invadir las meninges después de la colonización de la garganta: 1. atributos responsables de la sobrevivencia y diseminación en flujo sanguíneo y 2. componentes que medien la interacción con las membranas celulares, las cuales facilitan el paso a través del la BHE. El mecanismo propio de la colonización es desconocido, al igual que el mecanismo mediante el cual se cruza la barrera mucosa. Una posible vía es la de las células M presente en los sitios
tonsiliares. La transitocis a través de estas células podría ser una eficiente ruta de invasión, similar a la descrita en patógenos entéricos. Otros recientes estudios también hablan de que el meningococo interactúa con las uniones fuertes de la BHE y se mueven a través de estas monocapas, lo cual requiere de adhesión mediada por pili, todo esto sin destruir las uniones intracelulars. Finalmente, para llegar a los casos de meningococcemia fulminante, son necesarios factores de virulencia aún más potentes y que solamente algunos casos se pueden presentar.