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Asignatura: Historia del cine informativo y documental, Profesor: Maria Antonia Paz Rebollo, Carrera: Comunicación Audiovisual, Universidad: UCM
Tipo: Ejercicios
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La Alemania nazi tuvo un aparato propagandístico sorprendente, que involucró a todos los mass media , expresiones artísticas y manifestaciones populares, pero nunca llegó a deslindar las competencias, no existió una organización integrada, al estilo de Gran Bretaña, y esto restó eficacia a la propaganda alemana de guerra, especialmente en el exterior. No obstante, los mensajes propagandísticos se ajustaban perfectamente a las características del medio en cuestión.
El objetivo de la propaganda nazi exterior previo estallido de la guerra fue la exportación de películas alemanas. En los años 30, la industria cinematográfica alemana contaba con unos índices superiores a la media europea, con incremento de la audiencia tanto nacional como internacional. Sin embargo, la labor persuasiva del cine no logró crear una opinión que justificara las agresiones alemanas en el exterior, y las exportaciones, a partir de 1936, cayeron en picado, al mismo tiempo que aumentaban los costes de producción. Goebbels optó por la nacionalización de la industria, que se produjo de manera gradual y solapada, concentrando la producción de películas bajo el control del estado y convirtiendo la producción en cauce de su propaganda. La continuada apropiación de productoras por parte del Estado resultó en una fase de esplendor del cine alemán, la única industria europea capaz de competir con el cine de Hollywood en extensión y recursos.
Se articuló una organización vertical para facilitar la supervisión económica y política por parte del Estado, y encauzar con eficacia las demandas de financiación. Se creó un departamento estatal para centralizar las operaciones, respetando los nombres de las antiguas compañías, con la idea de mantener un eslabón con el pasado y disimular el monopolio del Estado. En cuanto al sector privado, estuvo bajo el mandato del proceso de nacionalización, con un sistema de
subvenciones, ayudas y encargos oficiales, así como censura previa y a posteriori.
Este proceso de control industrial dio un enorme poder al NSDAP sobre los medios de comunicación. En general, la propaganda alemana se caracteriza por tratar los temas con el mismo tono agresivo y fanático de la ideología nazi que la inspira, así como por la elección de los canales de propaganda según los requisitos del tema y de la coyuntura.
Antes de la guerra, el objetivo propagandístico nazi consistía en crear una nueva sociedad fundamentada en los valores nacionalsocialistas, una sociedad concebida como una comunidad nacional dispuesta a sacrificarse en interés del Estado. Esta idea de comunidad nacional reforzó el estereotipo de la unidad de raza pura. Se lleva a cabo una nacionalización solapada de todos los medios de comunicación. Se trabaja sobre todo la unión y cohesión de todos los alemanes, como vemos en El triunfo de la voluntad. Esta unión se potenciaba mostrando a los enemigos: comunistas y judíos. Por otro lado, están los héroes: militantes del partido nazi y los fanáticos. En este periodo se va preparando la guerra, mostrando a Francia e Inglaterra como enemigo tras el tratado de Versalles.
Pero la probada eficacia de esta maquinaria persuasiva cayó en picado durante la guerra, debido principalmente a dos motivos: el primero, porque la guerra supone una prueba de fuego para cualquier sistema político, que ha de tener un profundo anclaje en el cuerpo social que le sostiene. En segundo lugar, porque la propaganda nacionalsocialista de guerra estaba intrínsecamente unida a los éxitos militares, y la derrota de Stalingrado rompió este cimiento por completo.
A lo largo del enfrentamiento, se desarrollaron cuatro campañas de opinión públicas. La primera no encontró dificultades, debido al gran éxito bélico de las blitzkrieg ; el mensaje fue el de justificar la
militares entrenadas como soldados encargadas de filmar las victorias bélicas.
Los soldados iban equipados con cámaras, grabando todas las batallas, avances y victorias. Ese material es utilizado posteriormente para la creación de los noticiarios. Debido al buen estado de Alemania en la primera etapa de la guerra, estos noticiarios pasarán a ser más largos, alrededor de media hora.
El montaje busca impresionar más que informar, con música, locución e imágenes potentes. El noticiario se construye in crescendo , pasando desde una noticia menos importante a la más importante, consiguiendo elevar la emoción del pueblo alemán. El movimiento y el dinamismo del montaje resaltan la esencia de las primeras campañas relámpago, y crean la idea de Alemania como un poder imparable, en continuo avance. No faltan elementos cinematográficos como las elipsis (que ayudaban al espectador a extraer ideas fácilmente sin necesitar de todos los datos) y el suspense (demorando el final del noticiario con el ritmo in crescendo) Además, las noticias incluidas en los noticiarios son serias, lo que daba confianza al pueblo sobre el ejército. La inclusión de mapas permitían impresionar al público y mostrar la exactitud y planificación estratégica del régimen nazi. Se emplean primeros planos para impresionar y resaltar los aspectos emotivos que interesan de la situación.
Con el material rodado por los soldados, también se realizaron una serie de documentales, siendo los más importantes tres: La campaña de Polonia , Bautismo de fuego y Victoria en el oeste.
En general, durante la guerra, los nazis superaron a sus enemigos en una mayor dedicación a los noticiarios como arma de propaganda bélica, cuyo fin era más impresionar e interpretar más que instruir e informar. La filmografía dedicada a las guerras relámpago constituye un conjunto de películas de propaganda.
La segunda campaña se inició con la invasión de la Unión Soviética en junio de 1941. Se presentó al pueblo alemán como una guerra contra el comunismo, pero se vendió la victoria antes de conseguirla. El pueblo alemán sufrió una gran desilusión, percibió con claridad que el gobierno no había previsto una guerra larga, y no comprendía por qué no se vencía si los eslavos eran una raza inferior.
La sucesión de dificultades y fracasos militares condujeron a una nueva campaña basada en el concepto de guerra total: guerra al comunismo, apoyo total al führer y apoyo popular. Aunque en esta época el cine de ficción, y más en concreto el histórico, cobraron protagonismo a costa del género informativo. Los noticiarios ocultaban la verdad, y los documentales dejaron prácticamente de producirse. El gobierno de propaganda de Goëbells empieza a incluir falsificaciones. Las quejas del pueblo alemán fueron apagadas cerrando los cines, obligando al público a ver los noticiarios para ver las películas de ficción, ya que cerraban los cines antes de la sesión. Las películas de ficción ganan interés en esta etapa, con títulos como Kolberg (1945), que cuenta como los alemanes vencieron a Napoleón. También aparecen películas antisemitas, como El judío Suss. Se continuó afirmando la idea de victoria final de forma aplastante.
La propaganda mantuvo los espíritus hasta junio de 1943, con el alimento de la venganza para crear el fanatismo necesario para continuar en una guerra que ya estaba perdida. En esta tercera etapa, la estrategia es el fanatismo y la venganza. Alemania está abocada al fracaso, pero los nazis observaron que las noticias sobre rusos muertos o capturados causaban furor en el pueblo. La estrategia se desarrolla entonces, hacia actos heroicos por parte del ejército nazi contra los rusos: sabotaje de tanques, asesinato de soldados comunistas… Se busca el apoyo popular, que todo el pueblo se implique en la lucha. Aun así, predomina la ficción.
narración reside en la voz en off, que nos presenta la ‘verdad’ sobre lo que se ve en la pantalla. El otro elemento importante es la música, que consigue efectos dramáticos, de tensión…
Se fomenta el miedo, repugnancia y odio hacia los judíos, el rechazo del pueblo alemán. El documental se exhibió en Alemania y en los países ocupados; tuvo éxito en el país germano, pero no en los países controlados ya por Alemania. Aún así, el antisemitismo en el resto de países era bastante fuerte.