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Hipias Mayor, Apuntes de Historia del Arte

Asignatura: teoria de l'art, Profesor: Miquel Molins, Carrera: Història de l'Art, Universidad: UAB

Tipo: Apuntes

2013/2014

Subido el 06/12/2014

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Introducción:Hipias Mayor
Al leer el Hipias Mayor de Platón, finalmente caemos en cuenta de que tratamos con
un dialogo aporético entre Sócrates e Hipias quienes intentan llegar a una definición
concisa e indiscutible sobre “Lo Bello”. Este dialogo me envolvió en una ambivalencia
por el carisma de Sócrates y la soberbia de Hipias.
Al quedar sin resolver la pregunta que nos mantiene atentos a todo el dialogo “¿qué es
lo bello?”, nos vemos seducidos por una sublime invitación a la reflexión sobre esta
cuestión, la de lo bello en sí mismo, la esencia que debe subyacer a todas las cosas
bellas para que sean bellas.
Desarrollo:
Al solicitar Sócrates la ayuda de Hipias, la primera solución que entrega es la de una
belleza relativa. La primera respuesta de Hípias a la pregunta que plantea Sócrates es
que lo bello sería una hermosa doncella, ésta es una cosa bella lo cual nos muestra que
Hípias no logra entender de buenas a primera la diferencia que hay entre una cosa bella
y lo bello, Sócrates acepta que la hermosa doncella es una cosa bella y la compara con
una hermosa yegua y una hermosa lira, Hípias confiesa que la yegua y la lira también
son cosas bellas. Cuando Sócrates le pregunta que de acuerdo a lo anterior una hermosa
vasija también es una cosa bella,
Hípias, aunque le cuesta, acepta que es una cosa bella con la condición de que para él la
vasija es fea comparada con la doncella, con la lira o con la yegua, también admite que
una diosa es más bella que una hermosa doncella, por tanto la hermosa doncella es fea
comparada con la diosa, es decir, estas cosas bellas participan de mayor o menor grado
de la belleza. Con esto se demuestra que la primera definición, que propone Hípias, de
lo bello no es lo bello porque la hermosa doncella es bella y fea al mismo tiempo, por lo
tanto la belleza que hay en la doncella, y en todas las cosas bellas, es relativa.
Posteriormente, hipias nos sorprende con su siguiente solución, declarando que lo bello
es algo del tipo ornamental. En esta definición, lo bello según Hipias es un bien
material, lo bello es el oro.
Sócrates acepta que si el oro es lo que hace a una cosa ser bella entonces Fídias debió
usar oro para esculpir la Atenea, y sobre todo usar en las partes mas bellas de la
escultura oro pero al contrario de esto lo que uso Fídias fue marfil, entonces Hipias
afirma que el marfil también hace a las cosas bellas, con otro razonamiento Sócrates
demuestra que en la escultura hay partes de mármol que también son bellas, por lo tanto
Hipias afirma que el mármol también
hace bellas las cosas.
Se demuestra que lo bello no es el oro porque una cuchara de oro no hace más bella a
una hermosa vasija hecha de barro, de acuerdo con esto resuelta que una. cuchara de
higuera hace más bella a la vasija, además de esto, la vasija con la cuchara de higuera
puede utilizarse en la cocina y preparar con ella la comida, con lo cual se consigue que
la vasija sirva para el fin específico para lo cual fue hecha, este fin específico que la
vasija debe realizar no podría conseguirse si en vez de una cuchara de higuera se le
coloca una cuchara de oro porque ésta, además, de no verse bien con la vasija de barro,
la podría romper. De acuerdo con este análisis Sócrates llega a la conclusión que si el
atributo que se le coloca a la cosa bella, hace más bella a la cosa y además permite que
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Introducción:Hipias Mayor

Al leer el Hipias Mayor de Platón, finalmente caemos en cuenta de que tratamos con un dialogo aporético entre Sócrates e Hipias quienes intentan llegar a una definición concisa e indiscutible sobre “Lo Bello”. Este dialogo me envolvió en una ambivalencia por el carisma de Sócrates y la soberbia de Hipias. Al quedar sin resolver la pregunta que nos mantiene atentos a todo el dialogo “¿qué es lo bello?”, nos vemos seducidos por una sublime invitación a la reflexión sobre esta cuestión, la de lo bello en sí mismo, la esencia que debe subyacer a todas las cosas bellas para que sean bellas.

Desarrollo:

Al solicitar Sócrates la ayuda de Hipias, la primera solución que entrega es la de una belleza relativa. La primera respuesta de Hípias a la pregunta que plantea Sócrates es que lo bello sería una hermosa doncella, ésta es una cosa bella lo cual nos muestra que Hípias no logra entender de buenas a primera la diferencia que hay entre una cosa bella y lo bello, Sócrates acepta que la hermosa doncella es una cosa bella y la compara con una hermosa yegua y una hermosa lira, Hípias confiesa que la yegua y la lira también son cosas bellas. Cuando Sócrates le pregunta que de acuerdo a lo anterior una hermosa vasija también es una cosa bella,

Hípias, aunque le cuesta, acepta que es una cosa bella con la condición de que para él la vasija es fea comparada con la doncella, con la lira o con la yegua, también admite que una diosa es más bella que una hermosa doncella, por tanto la hermosa doncella es fea comparada con la diosa, es decir, estas cosas bellas participan de mayor o menor grado de la belleza. Con esto se demuestra que la primera definición, que propone Hípias, de lo bello no es lo bello porque la hermosa doncella es bella y fea al mismo tiempo, por lo tanto la belleza que hay en la doncella, y en todas las cosas bellas, es relativa.

Posteriormente, hipias nos sorprende con su siguiente solución, declarando que lo bello es algo del tipo ornamental. En esta definición, lo bello según Hipias es un bien material, lo bello es el oro. Sócrates acepta que si el oro es lo que hace a una cosa ser bella entonces Fídias debió usar oro para esculpir la Atenea, y sobre todo usar en las partes mas bellas de la escultura oro pero al contrario de esto lo que uso Fídias fue marfil, entonces Hipias afirma que el marfil también hace a las cosas bellas, con otro razonamiento Sócrates demuestra que en la escultura hay partes de mármol que también son bellas, por lo tanto Hipias afirma que el mármol también hace bellas las cosas. Se demuestra que lo bello no es el oro porque una cuchara de oro no hace más bella a una hermosa vasija hecha de barro, de acuerdo con esto resuelta que una. cuchara de higuera hace más bella a la vasija, además de esto, la vasija con la cuchara de higuera puede utilizarse en la cocina y preparar con ella la comida, con lo cual se consigue que la vasija sirva para el fin específico para lo cual fue hecha, este fin específico que la vasija debe realizar no podría conseguirse si en vez de una cuchara de higuera se le coloca una cuchara de oro porque ésta, además, de no verse bien con la vasija de barro, la podría romper. De acuerdo con este análisis Sócrates llega a la conclusión que si el atributo que se le coloca a la cosa bella, hace más bella a la cosa y además permite que

logre sus fines específicos da como resultado lo bello, es decir, lo bello es lo conveniente, y esto se puede decir, es la primera definición propiamente dicha que aparece en el diálogo y que es propuesta por Sócrates: “… Lo que hace bella a una cosa es lo que a cada cosa le conviene…“. En este sentido, y de acuerdo a esto, resulta que la cuchara de higuera es más bella que la cuchara de oro, para Hípias es difícil de aceptar que la cuchara de oro es menos bella que la de higuera, pero lo termina aceptando porque es más conveniente.

Es en este punto en que surge la tercera gran idea sobre lo bello, que queda descartada de inmediato. Entonces Sócrates partiendo del supuesto que lo bello es aquello que es conveniente, procede a tratar de probar si en realidad cumple con lo bello que se busca, pero tampoco lo conveniente resulta ser lo bello, porque como ocurre en el caso anterior, el razonamiento indica que la cuchara de higuera también es un atributo que no tiene la cosa, como ya se dijo antes si se quita este atributo (la utilidad, conveniencia) de la cosa (si es bella) deja de serlo, por lo tanto, lo conveniente también es una apariencia y lo bello no es apariencia. Para este momento Hípias ha perdido la paciencia puesto que Sócrates le ha podido demostrar que en primer lugar, todas las definiciones que el afamado sofista ha propuesto constituyen simples ejemplos, alejándose de lo bello que están buscando y por esto Hípias se decide a exponer lo que él considera la definición de lo bello, y nos presenta una cuarta idea, la de lo bello como algo temporal, que así argumenta: “Digo, pues, que en todo lugar, en todo tiempo, y por todo el mundo es siempre una cosa muy bella el buen comportamiento, ser ríen, verse honrado por los griegos, alargar mucho la vida, y en fin, recibir de tu posteridad los últimos honores con la misma piedad y la misma magnificencia con que han sido dispensados a sus padres y a sus mayores.” Aquí se proponen cosas cotidianas de la vida como la riqueza, la salud, el buen comportamiento, etc. Es por ello que, propone lo bello como algo temporal, manifestando su incapacidad para definirlo más cabalmente, es decir, lo bello no puede ser algo temporal.

Seguidamente Sócrates trata de acercarse a lo que busca retomando la idea que anteriormente mencionamos donde lo bello puede ser lo útil, en este caso se estudia que si lo bello es lo útil, hay belleza cuando hay potencia (poder), para hacer cualquier cosa, contrariamente, lo feo es cuando no existe potencia. No obstante, si lo bello es la potencia para hacer cualquier cosa quiere decir al mismo tiempo, que lo bello es hacer tantas cosas buenas como cosas malas. Por consiguiente, esta afirmación no es cierta porque el pensamiento platónico no concibe lo bello como algo malo, en tanto que, lo útil es diferente de lo bello.

Por último, Sócrates estudia si lo bello es el placer que produce el oído y la vista, que para los griegos constituyen los sentidos más inocentes, nobles y elevados y en esto se diferencian del gusto, el olfato y el tacto, puesto que, no son sentidos considerados nobles, inocentes y elevados. Aquí lo bello es el resultado de lo placentero, y éste es provechoso, puesto que el placer produce bienestar. Ahora bien, si lo placentero es provechoso quiere decir que el bien se produce por lo provechoso y lo útil de estos sentidos; pero el bienestar no es algo bello.

que tal cosa sea bella, sin embargo es lo que las hace parecer bellas, pero no es la definición en totalidad de lo que es bello. Luego viene a referirse lo bello como lo "útil" , como en el uso que se le da a determinada cosa, pero no lo es, y recae en que lo bello sería mas bien lo "provechoso" por que hace el bien, pero tampoco lo sería por que si lo bello causa el bien, el bien sería producido por lo bello, el bien no puede producir lo bello al mismo tiempo de que verdaderamente el bien emana de lo

bello.

En si tampoco se podría decir que lo bello es un deleite y goce de lo que percibimos en

vista y oído aun que fueran las que tuvieran mas en común, puesto que se dejaría de

lado por ejemplo lo que dice Sócrates de las "bellas costumbres y las leyes" o en

relación con las sensaciones que causa la comida, el amor etc; y como es bello la

percepción/placer que produce cada una de ellas pero no las dos producen la misma,

sería distinto, por ende no serían bellas, tendría que ser mas "universal" provocar lo

mismo en una como en la otra.

en conclusión a la conversación de los dos protagonistas definen lo bello como un

"placer provechoso" , lo que produce el bien es provechoso. Dice Hipias que lo bello y

digno de estimación es ser capaz de ofrecer un discurso adecuado, de convencer, llevar

la salvación de uno mismo aun que sería refutable ya que no puedes hablar en forma

bella ya que no conoce el significado de lo que en realidad es bello y al final Sócrates

termina con la frase: "Lo bello es difícil".

Platón: Hipias MaYor

PLATÓN

Hípias Mayor es un diálogo platónico que constituye un ataque a los sofistas. La cuestión discutida en este diálogo es la de lo bello en sí mismo, la esencia que debe subyacer a todas las cosas bellas para que sean bellas. Los personajes son Hípias y Sócrates. La trama inicia cuando Sócrates es acosado por un conocido suyo que le reprocha no conocer la definición de la belleza, dice alegrarse de la presencia de Hípias y le pregunta cuál es su opinión, ofreciéndole réplica tras réplica en la discusión.

Como primera respuesta, Hípias responde, a qué es bello, más que a qué es lo bello en sí. De modo que sitúa la belleza en una hermosa joven. Sin embargo, pronto caen

en la cuenta de que otras cosas pueden ser bellas: una marmita, también, es bella, pero lo es menos que una yegua, que una muchacha bella y que una estatua de oro. Entonces Sócrates no se contenta con estas respuestas, sino que busca la definición de la belleza.

La segunda respuesta ofrecida por Hípias afirma que la belleza es el oro. Lo bello ya es algo único que, aplicado a las cosas, las hace bellas. No obstante, sigue limitando la cuestión con ejemplos concretos. Ni siquiera parece claro que un determinado material sea indispensable para la belleza esplendorosa de un objeto. Así, llegan a la conclusión de que los metales preciosos otorgarán belleza si son empleados adecuadamente. Esta definición de la belleza fue la defendía Sócrates, fue rechazada por Platón presentando dos objeciones. Primero: lo que es adecuado puede ser un medio para llegar a lo bueno, pero no puede constituir lo bueno por sí mismo, mientras que lo bello siempre es bueno. Este fue un axioma para Platón, quien no podía aceptar ninguna definición que no estuviera de acuerdo con él. Segundo: entre hermosos cuerpos, formas, colores o sonidos, efectivamente se encuentran los que apreciamos por su utilidad, pero hay también otros que apreciamos por ellos mismos en cuanto tales, y estos últimos no entran en la definición socrática. Todo esto también aclara que una cosa que no es bella, no conseguirá ser bella aun cuando se le coloque un atributo que se considere bello, porque este atributo no pertenece realmente al objeto, la belleza vendrá del exterior. Es decir, en las cosas que se hacen bellas por algún atributo exterior hay una belleza aparente. Como tercera respuesta, Hípias enlaza la belleza con el hecho de ser rico y respetado, pues a nadie le resulta feo. Ser honrado hasta llegar a viejo, ofrecer un maravilloso funeral a los padres y ser enterrado con honores por los hijos, ahí estaría la belleza. Pero eso sólo vale para hombres ordinarios, no para un Aquiles, que desciende de inmortales. Si eso no implica que su vida carezca de belleza, esta definición también será errónea. Lo bello en sí ha de ser para todos y para siempre.

definiciones: En primer lugar, señala, de nuevo, que la belleza es lo apropiado. No obstante, quizás lo adecuado no haga que las cosas sean bellas, sino más bien que lo parezcan. Si lo adecuado hace que se parezca más bello que lo que se es, sería un engaño en relación con lo bello y no lo bello. Y la belleza no se sitúa en la apariencia, sino en el ser, pues de lo contrario, la belleza estaría falseando la realidad, como en el caso de un hombre ridículo vestido de forma elegante. En segundo lugar, Sócrates tomará lo bello como lo útil. Las cosas serían bellas en función de la capacidad que posean para desempeñar su función. Lo feo se encerraría en la inutilidad. La eficiencia se identificaría con la belleza pero, ¿en qué sentido será concebible la belleza como útil o eficaz? Para que esta teoría resulte consistente habrá que identificar a la belleza en sí con la utilidad o la eficiencia absoluta. En tercer lugar, Sócrates ofrece otra definición de belleza, como aquello que place a través de los sentidos. Pero sufre un defecto fundamental, como bien detecta el propio el mismo, al ignorar la belleza de los placeres más nobles, como pudiera ser el estudio o el amor. Además, si un par de objetos es hermoso, nos lleva a razonar que lo son cada uno de ellos. Pero aparece una nueva paradoja, puesto que lo bello, en una discreta definición, debe corresponder a ambos placeres de la vista y de la audición, tomados juntamente, y no puede pertenecer

solamente a uno de ellos. Lo que proporciona placer por medio de la vista no puede ser bello simplemente porque se perciba mediante la visión, ya que, un sonido bello no sería tal, ni tampoco lo puede ser precisamente porque agrade al oído o lo que no pudiera ser oído no sería bello. Los objetos que provocan el placer estético de los