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histologia vesicula biliar, Apuntes de Histología

resumen de la vesicula biliar en histología

Tipo: Apuntes

2020/2021

Subido el 26/07/2021

bertigarayar
bertigarayar 🇵🇪

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La vesícula biliar es un saco distensibe, con forma de pera, que en los seres humanos contiene
alrededor de 50 ml de bilis. Está adherida a la superficie visceral del hígado. La vesícula biliar es un
derivado secundario del intestino embrionario; se origina como una evaginación del conducto
primitivo que comunica el hígado embrionario con el intrstino en desarrollo.
La vesícula biliar almacena y concentra la bilis:
La vesícula biliar es un saco ciego que conduce, por medio de un cuello, al conducto cístico. A
través de este tubo recibe bilis diluida desde el conducto hepático. La vesícula biliar puede
almacenar la bilis entrante y extraer cerca del 90% del agua que contiene, lo cual incrementa hasta
10 veces la concentración de sales biliares, colesterol y bilirrubina. Las hormonas secretadas por
las células enteroendocrinas del intestino delgado, en respuesta a la presencia de grasa en el
duodeno proximal, estimulan las contracciones de músculo liso de la vesícula biliar. Estas
contracciones ayudan a descargar la bilis concentrada en el colédoco, que la conduce hasta el
duodeno.
La mucosa de la vesícula biliar tiene características distintivas:
Una vesícula biliar vacía (o parcialmente llena) tiene numerosos pliegues profundos en su mucosa.
La superficie de la mucosa está compuesta por epitelio cilíndrico simple. Las células epiteliales
alargadas (colangiocitos) exhiben las siguientes características:
+ Muchas microvellosidades apicales cortas y pocas desarrolladas.
+ Complejos de unión apicales que unen células contiguas y forman una barrera entre la luz y el
compartimiento intercelular.
+ Abundantes mitocondrias localizadas en el citoplasma apical y basal.
+ Pliegues complejos de membranas laterales.
Estas células se parecen mucho a las células absortivas del intestino. Además de que ambas células
comparten las características antes mencionadas, en sus membranas plasmáticas laterales, las dos
contienen ATPasa activada por Na+/K+ y sus citoplasmas apicales tienen vesículas secretoras llenas
de glucoproteínas.
La lámina propia de la mucosa está particularmente bien provista de capilares fenestrados y
pequeñas vénulas, pero no posee vasos linfáticos. Esta capa también es muy celular y contiene
una gran cantidad de linfocitos y plasmocitos. Las características de la lámina propia son
semejantes a las del colon, otro órgano especializado en la absorción de electrolitos y agua.
En la lámina propia de la vesícula biliar humana normal, a veces hay glándulas mucosecretoras, en
especial cerca del cuello del órgano, pero son más frecuentes en las vesículas biliares inflamadas.
En estas glándulas también hay células de aspecto idéntico al de las células enteroendocrinas del
intestino.
La pared de la vesícula biliar carece de muscular de la muscular de la mucosa y submucosa:
Por fuera de la lámina propia se encuentra una muscular externa con abundantes fibras de
colágeno y elásticas entre los haces de células musculares lisas. A pesar de su origen como un
divertículo derivado del intestino proximal, la vesícula biliar no tiene muscular de la mucosa ni
submucosa. Los haces musculares lisos están orientados aleatoriamente, a diferencia de la
organización en capas del intestino.
La contracción del músculo liso reduce el volumen vesicular, lo que impulsa la salida de su
contenido a través del conducto cístico. Por fuera de la muscular externa hay una capa gruesa de
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La vesícula biliar es un saco distensibe, con forma de pera, que en los seres humanos contiene alrededor de 50 ml de bilis. Está adherida a la superficie visceral del hígado. La vesícula biliar es un derivado secundario del intestino embrionario; se origina como una evaginación del conducto primitivo que comunica el hígado embrionario con el intrstino en desarrollo. La vesícula biliar almacena y concentra la bilis: La vesícula biliar es un saco ciego que conduce, por medio de un cuello, al conducto cístico. A través de este tubo recibe bilis diluida desde el conducto hepático. La vesícula biliar puede almacenar la bilis entrante y extraer cerca del 90% del agua que contiene, lo cual incrementa hasta 10 veces la concentración de sales biliares, colesterol y bilirrubina. Las hormonas secretadas por las células enteroendocrinas del intestino delgado, en respuesta a la presencia de grasa en el duodeno proximal, estimulan las contracciones de músculo liso de la vesícula biliar. Estas contracciones ayudan a descargar la bilis concentrada en el colédoco, que la conduce hasta el duodeno. La mucosa de la vesícula biliar tiene características distintivas: Una vesícula biliar vacía (o parcialmente llena) tiene numerosos pliegues profundos en su mucosa. La superficie de la mucosa está compuesta por epitelio cilíndrico simple. Las células epiteliales alargadas (colangiocitos) exhiben las siguientes características:

  • Muchas microvellosidades apicales cortas y pocas desarrolladas.
  • Complejos de unión apicales que unen células contiguas y forman una barrera entre la luz y el compartimiento intercelular.
  • Abundantes mitocondrias localizadas en el citoplasma apical y basal.
  • Pliegues complejos de membranas laterales. Estas células se parecen mucho a las células absortivas del intestino. Además de que ambas células comparten las características antes mencionadas, en sus membranas plasmáticas laterales, las dos contienen ATPasa activada por Na+/K+ y sus citoplasmas apicales tienen vesículas secretoras llenas de glucoproteínas. La lámina propia de la mucosa está particularmente bien provista de capilares fenestrados y pequeñas vénulas, pero no posee vasos linfáticos. Esta capa también es muy celular y contiene una gran cantidad de linfocitos y plasmocitos. Las características de la lámina propia son semejantes a las del colon, otro órgano especializado en la absorción de electrolitos y agua. En la lámina propia de la vesícula biliar humana normal, a veces hay glándulas mucosecretoras, en especial cerca del cuello del órgano, pero son más frecuentes en las vesículas biliares inflamadas. En estas glándulas también hay células de aspecto idéntico al de las células enteroendocrinas del intestino. La pared de la vesícula biliar carece de muscular de la muscular de la mucosa y submucosa: Por fuera de la lámina propia se encuentra una muscular externa con abundantes fibras de colágeno y elásticas entre los haces de células musculares lisas. A pesar de su origen como un divertículo derivado del intestino proximal, la vesícula biliar no tiene muscular de la mucosa ni submucosa. Los haces musculares lisos están orientados aleatoriamente, a diferencia de la organización en capas del intestino. La contracción del músculo liso reduce el volumen vesicular, lo que impulsa la salida de su contenido a través del conducto cístico. Por fuera de la muscular externa hay una capa gruesa de

tejido conjuntivo denso. Esta capa contiene vasos sanguíneos de gran calibre, una red linfática extensa y nervios autónomicos que inervan la muscular externa y los vasos sanguíneos (en la pared del conducto cístico se observan somas de neuronas parasimpáticas). El tejido conjuntivo también contiene abundantes fibras elásticas y tejido adiposo. La capa de tejido donde la vesícula biliar se adhiere a la superficie hepática se conoce como adventicia. La superficie no adherida está cubierta por una serosa o peritoneo visceral que consiste en una capa de mesotelio y una capa delgada de tejido conjuntivo laxo. Además, los divertículos profundos de la mucosa, llamados senos de Rokitansky – Aschoff, a veces se extienden a través de la muscular externa. La concentración de la bilis requiere el transporte coordinado de sales y agua: Las células epiteliales de la vesícula biliar transportan activamente Na+, Cl- y HCO-3 desde el citoplasma hacia el compartimiento intercelular del epitelio. La Na+/K – ATPasa se localiza en las membranas plasmáticas laterales de las células epiteliales. Las células epiteliales de la vesícula biliar también expresan 2 tipos de canales de acuaporinas (AQP1 y AQP8), unas proteínas integrales que facilitan el movimiento pasivo rápido del agua. Las acuaporinas en las membranas plasmáticas apical y basolateral de las células epiteliales de la vesícula biliar sugieren que podrían intervenir en la absorción y secreción de agua. Los electrolitos se transportan activamente a través de la membrana plasmática de las células epiteliales de la vesícula biliar: El transporte activo de Na+, Cl- y HCO-3 a través de la membrana plasmática lateral hacia el compartimiento intercelular (paracelular) hace que aumente la concentración de electrólitos en el espacio intercelular. El incremento en la concentración de electrolitos crea un gradiente osmótico entre el espacio intercelular y el citoplasma, así como entre el espacio intercelular y la luz del órgano. El agua se desplaza desde el citoplasma y la luz hacia el espacio lateral intercelular debido a dicho gradiente osmótico (se mueve a favor de su gradiente de concentración). Si bien el espacio lateral intercelular puede distenderse hasta un grado visible con el microscopio óptico, dicha capacidad es limitada. El desplazamiento de electrolitos y agua origina una presión hidrostática que fuerza la salida del líquido casi isotónico del compartimiento intercelular hacia el tejido conjuntivo subepitelial (lámina propia). El líquido que ingresa en la lámina propia pasa con rapidez hacia los abundantes capilares fenestrados y las vénulas que subyacen muy cerca del epitelio. Los estudios de transporte de líquidos en la vesícula biliar fueron los primeros en demostrar el papel esencial del compartimiento intercelular en el transporte transepitelial de un líquido isotónico desde la luz hacia los vasos. Por lo tanto, la modificación final de la bilis es principalmente el resultado del transporte activo de Na+, Cl- y HCO-3, así como del transporte pasivo de agua (mediado por acuaporinas), a través de la membrana plasmática de las células epiteliales de la vesícula biliar.