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Converted by Total Image Converter - (no stamps are applied by registered version ste libro nos ofrece, en poco más de 200 páginas, la mejor sín- tesis que se ha publicado hasta ahora sobre la evolución econó- mica de Europa desde el siglo xvi11 hasta hoy. Tras una brillante reflexión sobre el porqué del surgimiento de la Revolución indus- trial en Europa, la profesora Zamagni analiza los distintos mode- los de desarrollo y describe la evolución de las economías de Francia, Alemania, Italia, España, Rusia y de los países centroeuropeos duran- te ese período, al tiempo que explica las causas de la aparición de los principales competidores de Europa: los Estados Unidos y el Japón. Este libro poco corriente, conceptual e interpretativo a la vez, nos ofrece una excelente aproximación histórica a los proble- mas macro y microeconómicos de la economía europea, en un recorrido cronológico que abarca la revolución industrial inglesa, su expansión en el continente, el establecimiento del patrón oro, la primera guerra mundial, la formación de la Unión Soviética, HISTORIA ECONOMICA las terribles crisis de los años veinte y treinta, la segunda guerra DE LA EURO PA mundial, la reconstrucción de los cincuenta, la «edad de oro» y el proceso de integración europea. C ONT EM PO RÁNE A V era Zamagni es profesora de Historia de la industria en la Facultad de ciencias económicas de la Universidad de Bolonia. Es «autora, entre otros libros, de Industrializzazione e squilibri regio- nali in Italia (1981) y de Dalla periferia al centro (1994). iaa —— === pss 500238865 A Crítica Libros de IHistoria — z / 965432-7 . | ) Crítica Converted by Total Image Converter - (no stamps are applied by registered version E.. libro nos ofrece, en poco más de 200 páginas, la mejor sín- tesis que se ha publicado hasta ahora sobre la evolución econó- mica de Europa desde el siglo xvi hasta hoy. Tras una brillante reflexión sobre el porqué del surgimiento de la Revolución indus- trial en Europa, la profesora Zamagni analiza los distintos mode- los de desarrollo y describe la evolución de las economías de Francia, Alemania, Italia, España, Rusia y de los países centroeuropeos duran- te ese período, al tiempo que explica las causas de la aparición de los principales competidores de Europa: los Estados Unidos y el Japón. Este libro poco corriente, conceptual e interpretativo a la vez, nos ofrece una excelente aproximación histórica a los proble- mas macro y microeconómicos de la economía europea, en un recorrido cronológico que abarca la revolución industrial inglesa, su expansión en el continente, el establecimiento del patrón oro, la primera guerra mundial, la formación de la Unión Soviética, las terribles crisis de los años veinte y treinta, la segunda guerra mundial, la reconstrucción de los cincuenta, la «edad de oro» y el proceso de integración europea. Vo Zamagni es profesora de Historia de la industria en la Facultad de ciencias económicas de la Universidad de Bolonia. Es «autora, entre otros libros, de Industrializzazione e squilibri regio- nali in Italia (1981) y de Dalla periferia al centro (1994). NN de ] Crítica Libros de Historia - O) 7 O A y - VERA ZAMAGNI HISTORIA ECONÓMICA DE LA EUROPA CONTEMPORÁNEA MT d'Alacant An DA t Libros de Historia -O- Crítica Converted by Total Image Converter - (no s' s are applie registered version VERA ZAMAGNI COMPRA - SIBYD 47 qmHIS HISTORIA ECONÓMICA DE LA EUROPA CONTEMPORÁNEA DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL A LA INTEGRACIÓN EUROPEA Traducción castellana de JORDI PASCUAL CRÍTICA BARCELONA Converted by Total Image Converter - Para Alice UNIVERSITAT | o io ] O'ALAS UNIVERSIDAD DE ALCA: SIBID Primera edición: enero de 2001 Segunda edición: octubre de 2002 Tercera edición: febrero de 2004 Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos. Titulo original: DALLA RIVOLUZIONE INDUSTRIALE ALL'INTEGRAZIONE EUROPEA Breve storia economica dell' Europa contemporanea Diseño de la cubierta: Joan Batallé Fotocomposición: Pacmer $. A. O 1999: Societá Editrice Il Mulino, Bolonia O 2001 de la traducción castellana para España y América: Crírica, S. L., Diagonal, 662-664, 08034 Barcelona e-mail: editorial Ged-critica.es http://www.ed-critica.es ISBN: 84-8432-149-5 Depósito legal: B. 7.073-2004 Impreso en España 2004 —HUROPE, S. L., Lima, 3 bis, 08030 Barcelona i PREFACIO El deseo más intenso y más profundo del hombre es el de alcanzar la felicidad ... También la economía tiende a este fin al cual está subordina- da como medium ad finem. Por tanto, la economía no puede, como algu- nos han creído, consistir en la búsqueda y en la doctrina de los medios adecuados para aumentar la producción, sino que es útil que se interese por la producción en cuanto que ésta es susceptible de aumentar la posi- bilidad de que los hombres vivan contentos. R. Michels, Economia e felicita, Milán, 1918, p. 1 Después de una temporada en la que han sido muy raros los libros de texto de historia económica europea que no fuesen traducciones, sobre todo del inglés, se asiste ahora a una floración de textos italia- nos, la mayor parte de los cuales han sido producidos por estudiosos del período moderno que cuando llegan a la edad contemporánea, si es que llegan, lo hacen de un modo residual. Por ello he pensado preparar un volumen con un planteamiento centrado en el período contemporá- neo modulado por la sucesión de las revoluciones industriales. El fo- cus es Europa, porque aquí se generó la primera revolución industrial, pero como en la segunda y tercera revoluciones industriales se han visto ampliamente implicados Estados Unidos y Japón, también estos pro- tagonistas se sitúan en el cuadro que ofrece este libro, como ya se ha hecho en otras historias de Europa. El volumen es intencionadamente conciso. Actualmente son mu- chos los cursos de historia económica y de historia contemporánea en los que siguen siendo indispensables unos antecedentes generales, pero Converted by Total Image Converter - (no stamps are applied by registered version 10 HISTORIA ECONÓMICA DE LA EUROPA CONTEMPORÁNEA a través de sus investigaciones posibilidades de profundizar en terrenos que no había roturado. Dedico esta obra a mi nieta Alice, con la esperanza de que su pre- sencia y la de tantos otros niños como ella haga un mundo más alegre y hospitalario. CAPÍTULO 1 POR QUÉ GENERÓ EUROPA LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL Y GRRAN BRETAÑA FUE EL PRIMER PAÍS DONDE TUVO LUGAR 1. UNA OJEADA AL DESARROLLO ECONÓMICO A MUY LARGO PLAZO Para apreciar plenamente el ritmo de aceleración impuesto por la re- volución industrial a la vida de la humanidad es preciso volver a los es- tudios que contemplan largos períodos de tiempo y trazan la secuencia de las civilizaciones humanas desde el punto de vista económico. La hu- manidad arrastró su existencia durante decenas de miles de años con un régimen económico basado en la caza, la pesca, la recogida de frutos sil- vestres y a veces el canibalismo. Los hombres llevaban una vida en con- tinuo movimiento, sin poder asentarse establemente en ninguna parte. Las cavernas naturales eran el refugio más común, sustituido después por tiendas o cabañas. La esperanza de vida al nacer (también conocida como vida media) estaba entre los 25 y los 30 años. Esta situación, que ciertamente podemos definir como primitiva, duró, como decía, decenas de miles de años, y en muchas zonas no ha mostrado signo alguno de evolución. Aquí y allí se desarrolló un poco de artesanía, especialmen- te textil, pero cuando no podían permanecer desnudos a causa de los rigores del clima, a menudo los hombres usaban las pieles para cubrir- se. Se trataba de una civilización itinerante que no podía acumular ni echar raíces; a lo sumo podía transmitir oralmente sus tradiciones. Converted by Total Image Converter - 12 HISTORIA ECONÓMICA DE LA EUROPA CONTEMPORÁNEA En algunas zonas, especialmente las templadas, de Asia, de Euro- pa, de América y de África septentrional, tuvo lugar, aproximada- mente a partir del 7000 a.C., una evolución hacia una civilización agrícola-pastoril,' en la que se cultivaba la tierra y se criaban los ani- males, primero en régimen de trashumancia y después en un lugar fijo. Ello hizo posible las primeras formas de estabilidad. Los primeros vestigios de aldeas permanentes se han identificado en Jericó, en Pa- lestina, y en el Oriente Medio, precisamente hacia el 7000 a.C. En tiempos posteriores, se tiene noticia de asentamientos independien- tes en Centroamérica y en China. Desde estos lugares, la que Cipolla define como la ¿revolución agrícola» se difundió en muchas partes de Europa, de Oriente y de America. La civilización agrícola-pastoril re- veló una notable capacidad acumulativa y presenció el florecimien- to de ciudades e imperios, la expansión de la población y la difusión de la «cultura», tanto en sentido material como en sentido espiritual. Se desarrolló la escritura, aunque no en todas partes, y el amor por el conocimiento, que podía transmitirse con más facilidad por medio de aquélla. La incapacidad de control del ambiente (acontecimien- tos naturales, epidemias debidas al exceso de población de las ciuda- des) y la elevada conflictividad generada por los poderosos ejércitos que se crearon mantuvieron la vida media a un nivel que no difería sustancialmente del de las sociedades primitivas, pero no podían com- pararse las dos sociedades en términos de capacidad evolutiva. Si la civilización primitiva no sabía más que repetirse, la civilización agrí- cola-pastoril reveló pronto el gusto por lo nuevo, como enseña la aven- tura de Ulises, aunque lo nuevo fuera arriesgado, y siempre huyó ha- cia delante. Hubieron de transcurrir milenios, entre pavorosos retrocesos y períodos de estancamiento, pero también con aventuras fascinantes como las de la civilización griega y de la romana, antes de que la pro- l. Véase C. M. Cipolla, Uomini, tecniche, economie, Milán, Feltrinelli, 1966. 2. Como observaremos también para la revolución industrial, que tuvo lugar en un tiempo mucho más breve, el vocablo «revolución» se refiere más a sus resultados de cambio radical que no a la rapidez del cambio. POR QUÉ GENERÓ EUROPA LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL 13 gresividad intrínseca en la acumulación del conocimiento llegase a conseguir el desarrollo de la civilización agrícola-pastoril hasta lle- gar a la civilización industrial. Ello tuvo lugar después del Renaci- miento, entre los siglos xvI y XVI d.C., transcurridos unos 9 milenios de civilización agrícola-pastoril. En la nueva civilización industrial, que hasta ahora ni siquiera ha cumplido los tres siglos de existencia, la esperanza de vida se ha triplicado, la población del mundo ha aumen- tado notablemente, la urbanización se ha difundido de una forma ex- traordinaria, pero, sobre todo, los que han cambiado radicalmente han sido los modos de vida y de trabajo, como veremos con detalle en este volumen. Lo que se advierte de inmediato es que una civilización comparativamente tan «joven» como la industrial ha sido sorpren- dentemente capaz de una transformación bastante más radical en un tiempo comparativamente breve (en términos relativos). Justamente por esta capacidad transformadora ha sido definida como «revolu- ción», y no ciertamente por el ritmo con que se ha realizado, incom- parablemente más lento que los de las revoluciones políticas, donde la palabra revolución denota no sólo un cambio radical de régimen, sino también un cambio que tiene lugar de forma repentina. En econo- mía nada puede ser repentino y todo se produce en períodos de tiem- po largos. p 2. POR QUÉ EUROPA FUE MÁS PROGRESIVA QUE OTRAS ÁREAS Es, pues, siempre, con una aproximación a largo plazo, aunque con un mayor enfoque desde el punto de vista geográfico o desde el punto de vista histórico, que se está en condiciones de explicar por qué un acontecimiento como la revolución industrial, del que después de las consideraciones precedentes se aprecia mejor el efecto de ruptura, se haya localizado en Europa y no en otra de las muchas áreas con civili- zación agrícola-pastoril existentes en el mundo. Pero para afrontar este problema es útil introducir previamente algunas consideracio- nes relativas a los elementos que entendemos se encuentran en la base Converted by Total Image Converter - 16 HISTORIA ECONÓMICA DE LA EUROPA CONTEMPORÁNEA CUADRO 1.1. Comparación entre formas estatales de civilizaciones agrarias, con re- ferencia a algunos elementos estratégicos para el desarrollo económico China (siglos Vit-xV) Imperio árabe (siglos VIi-XIV) Europa (siglos x1-XVII) Libertad Absolutismo y burocracia Bajo status de los comerciantes (competencia) Orden Grande Justicia Arbitrio del emperador Bienes públicos Algunos (muelles) Imposición Onerosa y a menudo imprevisible (confiscación) Tiranía y permiso Status satisfactorio de los comerciantes, pero bajo nivel de confianza en la sociedad Escaso, conjuras palaciegas Arbitrio de los potentados Pocos Suave, pero a menudo imprevisible Fuerte autonomía de las instituciones Elevado status de los comerciantes Extensas redes de confianza Mejorando progresivamente con el estado nacional Impersonal, basada en códigos y habeas corpus Protección de los derechos de propiedad Cada vez más: infraestructuras, instrucción, hospitales, instituciones económicas, Poor laws No taxation without representation Fuentes: Elaboración propia a partir de J. A. Hall, Powers and Liberties, Oxford, Blackwell, 1985; E. L. Jones, Growth Recurring. Economic Change in World History, Oxford, Clarendon Press, 1988. POR QUÉ GENERÓ EUROPA LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL 17 respetar las leyes. Ahora bien, es precisamente la libertad de pensa- miento y de empresa la que se halla en la base de un progreso econó- mico autosostenido y de aquella multiplicidad de realidades económi- cas que produce la competencia, o sea, el resorte potente de la mejora en el uso de los recursos. Europa se destaca también por la mayor propensión de las autori- dades públicas a asumir responsabilidades de producción de aquellos bienes y servicios que no convenía que produjesen las instancias pri- vadas (los llamados bienes «públicos»), pero que se iban perfilando como estrategias para el desarrollo. Se trata de un tipo de actividad pú- blica subsidiaria y no sustitutiva de la iniciativa privada. Con este ob- jeto se utilizaban contribuciones efectuadas por la población (las «ta- sas»), que cada vez estaban más sometidas al control y al consenso de quienes debían pagarlas, según la célebre fórmula: No taxation without representation. De este modo se activaron formas progresivamente más difundidas y extendidas de participación en el gobierno de los asuntos del estado, que no eran de la competencia exclusiva del «so- berano», formas que llevarán con el tiempo a una verdadera y propia democracia política. Puede concluirse, por tanto, que Europa supo desarrollar un am- biente particularmente favorable a la innovación (tecnológica! e institu- cional), especialmente después del humanismo y del Renacimiento, por- que existía una mayor libertad y una mayor seguridad del derecho, que proporcionaba bases más seguras al cálculo económico vinculado a la inversión, y suministraba más apoyo a la iniciativa individual por parte de los poderes públicos.* En este punto podría decirse que si tales desa- rrollos dependen de los particulares fundamentos filosófico-religiosos 4. Véase el exhaustivo volumen de J. Mokyr, La leva della ricchezza. Creativita tecnologicae progresso economico, Bolonia, 11 Mulino, 1995 (ed. original 1990; trad. cast.: La palanca de la riqueza: creatividad tecnológica y progreso económico, Ma- drid, Alianza, 1993). 5. Piénsese, desde esta perspectiva, en las grandes exploraciones geográficas, que ampliaron las fronteras del comercio, de la producción, de las migraciones, y sien- do varios los estados europeos que estuvieron en primera línea para armar y equipar las naves que necesitaban los aventureros privados que querían arriesgarse. Converted by Total Image Converter - 18 HISTORIA ECONÓMICA DE LA EUROPA CONTEMPORÁNEA de Europa, como antes se ha observado, estos fundamentos se han reve- lado más eficaces que otros al crear y sostener el progreso económico. Fue por tanto esta estructura de la sociedad europea la que, en medio de contradicciones y retrocesos, permitió el nacimiento de instituciones y prácticas económicas indispensables para la revolución industrial. Enumeramos las más significativas: e La banca y las prácticas bancarias: el cheque, la cuenta corriente, la transferencia, la letra de cambio, el descubierto, todas ellas prácti- cas desarrolladas en Italia a partir del siglo xrv;* e el uso de la partida doble, que ya conocían, aunque en forma rudi- mentaria, los árabes; esta práctica contable fue utilizada en primer lugar por los comerciantes italianos; se difundió particularmente después de la introducción de los números arábigos, siempre por parte de un comerciante (un tal Leonardo Finobacci, que en 1202 comenzó a utilizarlos en Pisa), no sin la oposición de las autorida- des públicas, que sin embargo acabaron por adoptar también tanto los números arábigos como la partida doble;” e el seguro, surgido a causa de los elevados riesgos de transporte de las mercancías por mar en la república marítima de Venecia, en el siglo x11, y después muy difundidos en Holanda y Gran Bretaña, donde en el siglo xvi se consolidaron los famosos Lloyd; e el contrato de venta en comisión, introducido también ya en el si- glo xt en las ciudades mercantiles italianas para permitir que un poseedor de capital que no quisiera (o no pudiera) arriesgarse perso- nalmente lo anticipara a un comerciante que lo utilizase para una actividad específica, a cuyo término debía devolverse el capital y repartirse los beneficios. Fue a partir de aquí que cobró impulso la práctica de la aportación de capitales de muchas personas que no te- nían relaciones de parentesco entre ellas para emplearlos, bajo la res- 6. Véase P. Malanima, Economia preindustriale. Mille anni: dal 1x al xvi seco- lo, Milán, Mondadori, 1995, pp. 451 ss. 7. Véase G. Felloni, Profilo di storia economica dell Europa dal medioevo all etá contemporanea, Turín, Giappichelli, 1997, pp. 127-130. La partida doble fue teorizada más tarde en un escrito de fray Luca Pacioli, en 1494. AS POR QUÉ GENERÓ EUROPA LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL 19 ponsabilidad de algún agente, en empresas que prometían elevados rendimientos, con el riesgo, en cualquier caso, de perder solamente el capital anticipado (responsabilidad limitada). En el siglo xvn se llegó a la sociedad anónima, pero hubo que introducir muchas re- glas antes de que se generalizase la utilización de esta práctica; e el servicio postal, que se introdujo en el siglo xv, cuando el empera- - dor Maximiliano confió los servicios postales imperiales a Frances- co Tasso (procedente de Val Brembana). Esta familia se emparentó seguidamente con algunos descendientes de los Della Torre de Milán, -y germanizó a continuación sus apellidos en Thurn und Taxis; e la bolsa, como lugar de operaciones comerciales y financieras. La primera bolsa se abrió en Amberes, en 1531, pero no hacía más que formalizar actividades ya existemtes desde hacía tiempo en varias + Ciudades comerciales de Europa;? e la patente, que tutelaba la explotación comercial, «¿de un nuevo in- vento. Fue introducida por primera vez en Gran Bretaña en 1624, ¿ por un período de 14 años; e los códigos de comercio, que se fueron. formando en muchos países europeos y estaban sometidos a tribunales de comercio, hasta su solemne codificación en la época napoleónica, con el nacimiento de las Cámaras de Comercio. | Ha sido esta larguísima preparación de un humus institucional adaptado a la ampliación y mejor organización de los mercados, y a la tendencia a manufacturas en mayor escala y con mecanismos cada vez más automatizados, movidos por energía inanimada (sobre todo hi- dráulica), la que ha estimulado los inventos estratégicos que determi- naron el nacimiento de la revolución industrial en Europa." ES 8.. Ibid., pp. 116 ss. 9. G. Borelli, Temi e problemi di storia economica europea, Verona, Libreria Universitaria, 1993, pp. 233 ss. 10. Véase J. Hicks, Una teoria della storia economica, Turín, UTET, 1971 (ed. ori- ginal 1969; trad. cast.: Una teoría de la historia económica, Barcelona, Orbis, 1984). El autor, premio Nobel de economía, sitúa en el centro de su libro el nacimiento del mer- cado, identificando los elementos institucionales y políticos que lo han hecho posible. ge Converter - (no stamps are applied by registered version 1% HISTORIA ECONÓMICA DE LA EUROPA CONTEMPORÁNEA como incentivo para su mejor y más eficaz utilización, con,el finde: aumentar la productividad de todo el sistema.” - Gran Bretaña. abrazó después con.entusiasmo la aventura de las ex- ploraciones geográficas, delsweomescionintemacional yde lammejora, de perar a las primeras potencias coloniales, Portugal, España y Países Bajos, y a la acumulación de importantes capitalesEn:esto fue soste- queraparti de dóSIpro- las cuales ñ ; | h «británicas, evitando la utilización de puertos de otros países europeos como etapas intermedias. SR Ao dustria-de-construcciones navales en Gran Bretaña. Otro importante acto de apoyoralerecimiento dela manufaciuraimglesaduo la llamada Calico Act(1701 y 1721), que , al prohibir la importación de los teji- - dos de algodón estampados indios, constituyó un potente estímulo o ea ma ai co Pt ción: d onias, que fue una de «ciéñites négocios (los llamados-counirys banks). aunque muchos auto- res han observado que se financiaba más el capital circulante que los capitales a largo plazo, los cuales eran por lo general reunidos directa- 15. Véase P. Hudson, La rivoluzione industriale, Bolonia, ll Mulino, 1995, con un primer capítulo de Carlo Bardini (ed. original 1992), donde puede verse el debate historiográfico sobre el notable aumento de la productividad de la agricultura inglesa, sobre todo en los siglos xvn y xvi, también por la menor presión de la población so- bre la tierra. 16. Definida por algunos estudiosos como «colbertismo parlamentario», una forma de mercantilismo. Véase R. Cameron, Storia economica del mondo. Dalla preistoria ad oggi, Bolonia, U Mulino, 1998, pp. 246 ss. (ed. original 1997; trad. cast.: Historia económica mundial. Desde el Paleolítico hasta el presente, Madrid, Alian- za, 2000”). POR QUÉ GENERÓ EUROPA LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL 23 mente por los inversionistas. En Londres se desarrollaron los llamados merchant banks, que, tal como indica su nombre, proporcionaban ca- pital sobre todo para el comercio y otras actividades internacionales.” A todo esto se añade el desarrollo de la filosofía inglesa en sentido empírico, el nacimiento de la economía política con Adam Smith, la difusión de la cultura por medio de diarios, academias y clubes. Si bien es cierto que sólo la mitad de la población británica sabía leer y escri- bir en la segunda mitad del siglo xvi, también se observa que proba- blemente sólo Suecia se encontraba en mejores condiciones y que la tecnología de la primera revolución industrial no exigía, en realidad, estudios particularmente avanzados, sino una mentalidad curiosa, una capacidad de aprender a partir de la experiencia, mediante un proceso de trial and error y, sobre todo, un gran incentivo para utilizar los pro- pios talentos con finalidades productivas. Fue, pues, por estos motivos queer rearosnlisanacplóno traisformación industrial en los dos siglos que transcurren de media- dos delxwiramediados del xix"'* Sobre los resultados de la revolución industrial inglesa en términos de aumento de la renta han tenido lugar numerosas discusiones, a partir de las estimaciones cuantitativas de la renta nacional de Deane y Cole, publicadas en 1962.'” Aquellas pri- meras estimaciones ya dejaban claro que se trataba de un proceso bas- tante lento, por lo menos hasta la primera mitad del siglo xix, cuan- do convencionalmente se considera terminada la revolución industrial y se inicia la fase de madurez (y, paradójicamente, comienza también 17. Destacaré que en la época actual la expresión merchant bank se utiliza para indicar instituciones financieras que proporcionan capital de riesgo a largo plazo, y por tanto se ha convertido en sinónimo de investment bank, expresión americana que indicaba siempre una institución financiera a largo plazo, pero más ligada a inversiones industriales que su correspondiente inglesa (véase el apartado 4 del capítulo 6). 18. Son ya muchos los estudiosos que rechazan una visión de la revolución in- dustrial que la limite a la segunda mitad del siglo xvu1. Se trató de un proceso com- plejo, que implicó a todos los sectores de la economía, comenzando por la agricultu- ra, pero también los servicios, y que continuó ininterrumpidamente durante los dos siglos antes indicados. 19. P. Deane y W. A. Cole, British economic growth 1688-1959, Cambridge, Cambridge University Press, 1962. ge Converter - (no stamps are applied by registered version 24 HISTORIA ECONÓMICA DE LA EUROPA CONTEMPORÁNEA el correspondiente declive, como se verá en el capítulo 5). Las más recientes estimaciones de Crafts” han rebajado posteriormente la tasa 1 de crecimiento sencila del prosiueto interior o + fijándola en como, en cambio, ha sugerido amenudo la.palabra«revolución». OS. P sos. de producción cada vez más.mecanizados se'in- trodujeron en diversos,se: j j j a y el tejido del aleodóne , We lad fue la util: TAC vez z por Day en 1709, en Coalbxookdale) a sivos perfeccionamientos permitió la producción de hierro.colado-y 20. N. ER. Crafts, British economic growth during the industrial revolution, Oxford. Clarendon Press, 1986, y la revisión parcial en N. F. R. Crafts y C. K. Harley, «Output growth and the British Industrial Revolution: Á restatement of the Crafts- Harley view», en Economic History Review, 1992, 21. e el laci punto de e cluso considera que las condiciones. de 7 oleses empeoraron hasta mediados del siglo xixsSobre la totalidad del debate véase Hudson, La rivoluzione in- dustriale, op. cit., caps IL na Fue la industria italia itic: hilatura ds gía. que accionaban a iempo muchas decenas de husos. Véase C. sione e declino di una grande industria: le filature di seta a Bologna tra XVI! € XVII! secolo», en Problemi d'acque a Bologna in etá moderna, Bolonia, 1983. En Gran Bre- taña, durante el siglo xvi tuvo lugar la mecanización de la hilatura y del tejido del al- godón, con los inventos de John Kay (1733, la lanzadera volante que permitía que un tejedor realizase el trabajo de dos), de James Hargreaves (1764, la jenny —o lanzadera volante—, una máquina que accionaba al mismo tiempo cierto número de husos) y de Richard Arkwright (1769, la hiladora hidráulica). A continuación, se aplicó el vapor y se introdujeron numerosos perfeccionamientos en la hilatura, pero el otro adelanto lo representó el telar mecánico, que en realidad sólo funcionó desde los años veinte del 5. auto- siglo xIx. POR QUÉ GENERÓ EUROPA LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL 25 spués:ace medio del pudelaje (o pudelación), librándose:no sólo dela dependencia del cada vez más escaso carbónde leña, sino también obteniendo un producto más fiable y resistente. Per ión que sin duda marcó la ruptura más definitiva con el pasado fue la puesta a punto de da caldera:de-vapor, un proceso que se perfeccionó a lo largo de casi un siglo, entre 1698, cuando se construyó la primera bomba de incendio de vapor, bautizada por su'in- ventor. Thomas: Savery, como «amigo del minero», porque señtilizaba especialmenteendas.miñás; y 1782, cuando Watt” y Boulton lograron producir su primera máquina de vapor perfeccionada (es un decir, por- que los perfeccionamientos sucesivos fueron todavía innumerables), también de uso habitual en la minería, dados los graves problemas de aspiración del agua y la gran disponibilidad de carbón in loco. Después se pasó a su aplicación en las hilanderías de algodón (1785), en lugar de la energía hidráulica, más»iardele:tocó.el-tumno:la industria del “hierro, a-otros sectores industriales y finalmente a los transportes, con fo Ac 2 a en este caso la primera aplicación fue realizada en las minas por George Stephenson (1813), un técnico mecánico, y asimismo la primera línea, la Stock- ton-Darlington (1825), unía dos minas.?* Lo que ha subrayado con gran eficacia W;Higley%es que comlamá: quina de vapor la humanidad cambiaba integralmente la manera de ex- nomina: de la explotación sólo de la corteza terrestre para 23. James Watt era un técnico de laboratorio de la universidad de Glasgow, que fue requerido en un principio para reparar uno de los muchos modelos de calde- ra de vapor existentes, utilizado con finalidades de demostración en un curso de filo- sofía natural. 24. La auténtica primera línea ferroviaria para el Conor general fue la Li- verpool-Manchester, inaugurada en 1830. 25. E. A. Wrigley, La rivoluzione industriale in Inghilterra: continuitá, caso e cambiamento, Bolonia, 11 Mulino, 1992 (ed. original 1988; trad. cast.: Cambio, conti- nuidad y azar: carácter de la revolución industrial inglesa, Crítica, Barcelona, 1993). Converted by Total Image Converter - (no stamps are applied by registered version CAPÍTULO 2 MODELOS DE IMITACIÓN DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL INGLESA Y PAPEL DEL ESTADO 1. Los MOTIVOS DE LA IMITACIÓN Tres son los factores que han determinado un proceso de imita- ción de la revolución industrial inglesa por parte de le muchos países industriales europeos. El primero es, por supuesto, el hecho de com- partir con Gran Bretaña muchos de los elementos que habían con- ducido a la revolución industrial, aunque no todos, con diferencias notables de un país a otro e incluso, como se verá, de región a región. nes, que mostraban a quienes se abla quedado rezagados la viabi- lidad de ciertos avances, por el propio hecho de que ya habían sido realizados en Gran Bretaña (efecto demostración). El tercero, final- mente, consiste en el espíritu de competencia que siempre ha animado a las naciones europeas, incluso antes que a sus ciudadanos, y que, siempre mediante la fuerza y proyectos inmediatos de revancha, ha conseguido neutralizar la pérdida relativa de poder de una nación fren- te a otra (es un efecto denominado equilibrio de poderes, balance of power). Ahora bien, no había nada más potente que la revolución industrial para alterar el equilibrio de poderes, confiriendo a Gran Bretaña una renta y una riqueza que aumentaban más deprisa que en los demás países y haciendo crecer exponencialmente la diferen- Converted by Total Image Converter - *t 30 HISTORIA ECONÓMICA DE LA EUROPA CONTEMPORÁNEA cia,' sin necesidad de guerras que conquistasen nuevas colonias o nue- vos territorios. Las guerras napoleónicas, el bloqueo continental y la restauración fueron todos ellos acontecimientos que no favorecían la libertad de ini- ciativa de quienes en el continente europeo querían imitar a Gran Bre- taña; pero, de todas formas, el proceso se puso en movimiento y se ace- leró cuando prevalecieron las condiciones de paz y se moderaron los rigores absolutistas de la restauración, por decisión espontánea de los poderes públicos o después de revueltas populares. Este capítulo ilustra cómo se han desarrollado las modalidades de realización de aquel proceso de imitación. Efectivamente, durante mucho tiempo los estudiosos consideraron que el modelo inglés no podía imitarse más que de un modo integral, pero después se pusieron de manifiesto dife- rencias importantes, a causa de las cuales se trató de encontrar expli- caciones generalizadoras.? 2. UNA TEORÍA DE LA IMITACIÓN SIN DIFERENCIAS Como también dijo Marx, «el país industrialmente más desarrolla- do muestra a los más atrasados la imagen de su propio futuro». Quie- nes adoptaban este punto de vista de la imitación sin variantes, por una parte trataban cualquier diferencia como una desviación que re- trasaba el éxito de la imitación, y por tanto juzgaban a los diversos go- biernos con la vara de medir de su capacidad o incapacidad para re- producir en los países propios condiciones similares a las inglesas; por otra parte, trataban de crear un modelo a partir del caso inglés quitán- 1. Obsérvese que las diferencias de renta y riqueza entre estados en una civili- zación agrícola venían determinadas por la extensión de la tierra disponible y por el volumen de población que la podía explotar, porque el excedente per cápita y por hec- tárea que se podía producir era bajísimo y sólo crecía de modo marginal. Así pues, la diferencia de renta per cápita nunca podía ser grande, justamente porque la capacidad de acumulación se mantenía a niveles modestos. 2. Véase P. O”Brien, «Do we have a typology for the study of European indus- trialization in the xix century?», en Journal of European Economic History, 1986. MODELOS DE IMITACIÓN Y PAPEL DEL ESTADO 31 dole aquello de carácter local que no pudiera considerarse esencial en el proceso de imitación por parte de los «atrasados» (late comers, como fueron definidos los países europeos continentales). La teorización más notable y significativa de este tipo es la de Ros- tow, que en su volumen de 1960* desarrolló una teoría sobre los esta- dios del proceso de transformación de una sociedad, de agrícola a in- dustrial. Los estadios de la teoría de Rostow son cinco: 1. La sociedad tradicional. Se trata del estadio que precede a la transformación, en el que el sistema económico se encuentra situado en una tendencia de estancamiento por la progresión lenta de los re- cursos naturales del suelo, por el aumento de la población y por los eventos naturales catastróficos (como la peste y las carestías, recu- rrentes en las sociedades preindustriales). 2. La transición. En un momento determinado —y aquí la inves- tigación de las causas desencadenantes por parte de Rostow no se pro- fundiza— la sociedad se pone a producir innovaciones, a abandonar la tradición, a buscar el cambio. Ello provoca el nacimiento de figuras empresariales, que acumulan capitales, propios y ajenos, para arries- garlos en nuevas actividades, aunque ello no provoque todavía un im- pacto relevante a nivel agregado. 3. El despegue (takeoff). Cuando se forma un grupo suficiente- mente numeroso de empresarios dinámicos, las nuevas inversiones adquieren una dimensión consistente desde el punto de vista macro- económico y el sistema presenta una aceleración (justamente un des- pegue), comenzando un proceso de acumulación de capital e incre- mento de la productividad autosostenidos, con tasas de crecimiento de la producción y de la renta que nunca se habían experimentado. Este período de aceleración ha sido también denominado big push (gran im- pulso) o big spurt (gran salto), para destacar la discontinuidad respecto 3. W. W. Rostow, The stages of economic growth, Cambridge, Cambridge Uni- versity Press, 1960 (trad. it.: Gli stadi dello sviluppo economico, Turín, Einaudi, 1962; trad. cast.: Las etapas del crecimiento económico, México, Fondo de Cultura Económica, 1961). Converted by Total Image Converter - 34 HISTORIA ECONÓMICA DE LA EUROPA CONTEMPORÁNEA llo que se daban en Gran Bretaña y faltaban en otras partes.” El país más «próximo» a Gran Bretaña es el que tiene una mayor probabilidad de poder imitar a Gran Bretaña sin retrasos y sin variantes de importan- cia. Cuanto más se aleja de las condiciones de la sociedad inglesa tanto más difícil resulta la imitación y es cada vez más probable el retraso, que naturalmente agrava la posición del atrasado, en cuanto que la di- ferencia se hace cada vez mayor. Gerschenkron ve, sin embargo, una posibilidad de recuperación por parte de aquellos países que se muestran en condiciones de activar fac- tores sustitutivos de los prerrequisitos originales ingleses que faltasen, factores sustitutivos capaces de desarrollar el mismo papel que los prerrequisitos ingleses, aunque fuera de modo diferente. Aquí se origina, según el autor, la diferenciación de los procesos de imitación del mo- delo inglés en el continente europeo. Dado que no todos los países se encuentran en condiciones de identificar estos factores sustitutivos, no todos son en realidad capaces de industrializarse o lo hacen en tiempos muy distintos, cuando están en condiciones de activar los factores sus- titutivos. Tustraremos este concepto en los dos capítulos siguientes, donde nos ocuparemos de los casos-país, refiriéndonos justamente a las aplicaciones de Gerschenkron y a las discusiones sucesivas. A este fundamental concepto Gerschenkron añade una importante observación, y es que, si y cuando un país, mediante los factores sus- titutivos, consigue despegar, su despegue puede ser más rápido que el del líder, a causa de las denominadas ventajas del atraso. Pero, ¿exis- ten ventajas en el atraso? Por paradójico que pueda parecer, es cierto que un país imitador no necesita inventar y, por tanto, tampoco tiene 7. Gerschenkron no formalizó su análisis de los prerrequisitos. Otros lo hicieron posteriormente, entre ellos N. E. R. Crafts, «Patterns of development in xix century Europe», en Oxford Economic Papers, 1984. Más recientemente se han visto intentos interesantes de subdividir los motivos del atraso entre factores político-culturales y factores «objetivos», como el clima y las condiciones del suelo. Véase G. Tortella, «Patterns of economic retardation and recovery in south-western Europe in the nine- teenth and twentieth centuries», en Economic History Review, XLVII, 1, 1994. Véa- se también, en la misma línea, J. Foreman Peck, «A model of later nineteenth century European economic development», en Revista de Historia Económica, XVI, 3, 1995. MODELOS DE IMITACIÓN Y PAPEL DEL ESTADO 35 necesidad de todo el complejo trabajo que requiere el perfecciona- miento de aquellos inventos, lo que exige tiempo y recursos, sino que puede introducir tecnologías que ya fueron puestas a punto por otros, produciendo un salto (big spurt) de productividad mucho más rápido que el que le fue posible al líder, que se veía obligado, en cambio, a proceder por aproximaciones sucesivas, inevitablemente más gradua- les. De este modo, a los países atrasados les será posible no sólo des- pegar, sino también tener la posibilidad de alcanzar, e incluso superar al líder, si el diferencial de tasas de crecimiento a favor de los atrasa- dos dura un tiempo suficientemente largo. Este resultado final de «enganche» fue seguidamente muy estudia- do también por los economistas, que utilizaron la expresión catching up” y trataron de generalizar las condiciones que deben estar presen- tes en un país para que éste pueda tomar con éxito la «carrerilla».? No es, pues, inevitable que quien parte primero permanezca siempre en cabeza, y esto ha sido verdad ciertamente en el caso de Gran Breta- ña, primer país industrial, como veremos a continuación. De todos modos, también se había producido en el caso de la Europa preindus- trial, donde el florecimiento de las ciudades italianas en la Baja Edad Media y el Renacimiento había cedido, primero ante la efímera llama- rada expansionista de España y Portugal, y después ante la consolida- ción más duradera de los Países Bajos en el siglo xv, a su vez despla- zados por el prepotente desarrollo de Gran Bretaña. Por tanto, el resorte de la competencia y de las capacidades imitadoras de aquellos que no se encuentran a demasiada distancia del líder hace que ningu- na posición de liderazgo se halle permanentemente a salvo, sino que el país que ha decaído puede intentarlo de nuevo, con buenas probabili- dades de éxito, como demostrará el caso de Italía. 8. M. Abramovitz, <«Catching up, forging ahead and falling behind», en Journal of Economic History, 2, 1986; W. J. Baumol, R. R. Neison y E. N. Wolf, Conver- gence of productivity, Oxford, Oxford University Press, 1994. 9. Entre estas condiciones, la instrucción generalizada y la difusión de los co- nocimientos parecen ser cada vez más prioritarias. Véase D. S. Landes, «Does it pay to be late?», en C. Holmes y A. Booth (eds.), Economy and society: European indus- trialization and its social consequences, Leicester, Leicester University Press, 1991. Converted by Total Image Converter - 36 HISTORIA ECONÓMICA DE LA EUROPA CONTEMPORÁNEA En suma, Gerschenkron también ha señalado el hecho de que, al despegar en períodos sucesivos, cuando la tecnología se había modi- ficado profundamente, los sectores-guía en los países atrasados no fueron los mismos de la revolución industrial inglesa. Se trata de una advertencia importante, pero Gerschenkron no ha desarrollado sus im- plicaciones en profundidad, centrando particularmente su esfuerzo in- terpretativo en la fase de despegue y en las condiciones que la hicieron posible, y dejando en un segundo término las etapas de continua- - ción del desarrollo. En realidad, tales etapas han puesto de manifiesto que se han mantenido las diferencias, las cuales han configurado va- rias versiones de capitalismo industrial que han demostrado que com- petían no sólo en precios, calidad y tipos de productos y servicios, sino también en las diversas instituciones que gobernaban los procesos de producción. Con la teoría de Gerschenkron la comprensión de las diferencias en las sendas de desarrollo de los países europeos se ha convertido en un ejercicio intelectualmente satisfactorio, que ha implicado a muchos estudiosos, bien en la definición de los casos-país, bien en la cualifi- cación y clarificación de las generalizaciones de Gerschenkron, hasta llegar a la negación de que haya existido un solo modelo de revolución industrial, el inglés,'” o incluso que el inglés haya sido un modelo imi- table y no una excepción.'' En tanto que dejamos la discusión de algu- nos casos-país para los dos próximos capítulos, aquí citaremos de in- mediato algunas de las cualificaciones y añadidos que revisten un 10. Cameron escribe en un famoso artículo suyo: «There was not one model for industrialization in the xix century —the British— but several... The customary de- piction of an “industrial revolution” in Great Britain and its repetition in continental Europe and elsewhere distorts the historical record. It also conceals the distinctive va- rieties of industrialization» [«No hubo un único modelo de industrialización en el si- glo xix —el británico—, sino varios... La acostumbrada representación de una “revo- lución industrial” en Gran Bretaña y su repetición en la Europa continental y en otras partes distorsiona la evolución histórica. También oculta las variedades distintivas de la industrialización»]; R. Cameron, «A new view of European industrialization», en Economic History Review, 1, 1985, p. 23. 11. Crafts, Patterns of development in xix century Europe, op. cit. MODELOS DE IMITACIÓN Y PAPEL DEL ESTADO 37 mayor interés para la conceptualización gerschenkroniana, sucesiva- mente aportados por otros estudiosos. Ciertamente, el que merece ser citado inmediatamente después de Gerschenkron, en un capítulo como éste, en el que se pasa revista a los conceptos más útiles para la comprensión de las modalidades de reali- zación de la civilización industrial, es Pollard. En su fundamental vo- lumen de 1981" desarrolla dos conceptos que se han mostrado extraor- dinariamente significativos como puntos de partida para ulteriores investigaciones, El primero sugiere una importante corrección en la unidad-base de aplicación de la teoría gerschenkroniana. Pollard su- braya con fuerza que no es la nación, sino la región la que despega economicamente, entendiéndose por región un área, más o menos grande, de actividades económicas interrelacionadas en torno a un cen- tro propulsor, área que a menudo, aunque no siempre, coincide con una unidad administrativa. Si en el caso de Gran Bretaña el azar ha querido que todas sus regiones despegasen más o menos al mismo tiempo, '* en ninguna otra nación ha sucedido esto, mostrando todas la existencia de dualismos más o menos acentuados, cuando no verdade- roS y propios enclaves de desarrollo en un mar de atraso persistente. Pues bien, de forma muy oportuna, Pollard ha subrayado firmemen- te que cualquier análisis agregado a nivel naciona] pierde eficacia y precisión al describir las características del despegue, pero también las vicisitudes subsiguientes, a medida que las áreas dinámicas van que- dando «ahogadas» en un entorno inmovilista. Un análisis regional que compara las regiones dinámicas entre ellas y da razón de los mo- tivos del inmovilismo de las Otras, conduce a resultados generalizado- res mucho más significativos sobre períodos extensos. El segundo toque de aviso pollardiano centra la atención en los factores que podríamos definir de interferencia. El análisis gerschen- 12. $. Pollard, La conquista pacifica, Bolonia, 1 Mulino, 1989 (ed. original 1981; trad. cast.: La conquista pacífica, Zaragoza, Prensas Universitarias de Zarago- za, 1991). 13. Sin embargo, la diferencia entre las tasas de crecimiento de las distintas que se produjo a continuación ha reivindicado la existencia, también en Gran PO de regiones económicamente diferentes. >