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breve resumen e ideas principales de "Historia como Sistema
Tipo: Apuntes
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Universidad San Carlos de Guatemala Facultad de Humanidades Gabriela María López Mena Fliosofía 201406829 F- Lic. Harold Soberanis
José Ortega y Gasset (1883-1955) quien fue uno de los grandes filósofos hispanos de nuestra edad contemporánea, especulador vitalista; nos ha dado una determinación del "sentido de la historia". En su obra Historia como sistema explica como todo lenguaje, método y tiempo historiográfico necesita de una "razón" que explique sus realizaciones y sus creencias elementales. “La vida humana es una realidad radical”, y "a ella tenemos que referir todas la demás realidades, efectivas o presuntas, que tiene que aparecer de un modo u otro en ella". Para Ortega y Gasset, "la vida es que hacer, porque la vida no nos es dada, sino que necesitamos hacérnosla nosotros" (pág. 9).
Segun el autor, el hombre tiene que hacer algo para poder sostener su existencia, es un hacer que se convierte en construcción de su propia vida ya que ésta vida se nos es dada pero hay que hacerla nuestra. Al estar en esta construcción de la vida, el hombre hace y cree en algo que puede ser desde una religión hasta en la ciencia misma; pero su creencia debe estar en algo, por lo tanto esta creencia llega a ser un impulso a estar forzado para hacer algo con la vida lo que lleva al hombre a poder decidir obre sus acciones.
Para poder decidir sobre lo que va a hacer o ser, "el hombre debe poseer algunas convicciones sobre las cosas que le rodean o los otros hombres". Por ello, el hombre debe "estar siempre en alguna creencia, y que la estructura de su vida depende primordialmente de las creencias en las que esté, siendo los cambios decisivos de la humanidad los relacionados con los cambios de creencias, en su intensificación o debilitación".
De ello se deriva que Ortega diga: "el diagnóstico de una existencia humana- de un hombre, de un pueblo, de una época- tiene que comenzar filiando el repertorio de sus convicciones. Son estas el suelo de la vida. Las creencias son lo que verdaderamente constituye el estado del hombre; pero este repertorio no posee en ningún individuo ni en ninguna época una articulación plenamente lógica cuando se presentan como simples idea; en su coexistencia, las ideas son en muchas
ocasiones contradictorias o inconexas". Ahora bien, "la creencia no es simplemente una idea". Mientras la idea supone un “pensamiento” espontáneo, un acto de pensar que no afecta siempre a nuestro comportamiento, la creencia es una cuestión que orienta nuestra conducta. Las creencias si forman un sistema articulado desde el punto de vista lógico o intelectual; poseen una articulación vital, suponen una estructura jerárquica (creencias básicas o fundamentales, radicales derivadas y subordinadas). Esta estructura permite, pues, "el entendimiento de su orden interno, y con él, el de la vida humana" (pág. 11). El Ser humano no se debe dejar nublar por las pasiones cuando necesite tomar decisiones para construir su vida. El estado colectivo de la creencia es una vigencia social. Estas creencias también llegan a ser una herencia, que es un tesoro para la vida humana, aunque para Ortega esto puede llegar a ser una carga y una cadena ya que el hombre se puede llegar a acomodar sobre la herencia y no querer
Los hombres pueden tener dos tipos de fe dentro de su vida: la fe viva es cuando esa creencia es suficiente para vivir; mientras que la fe muerta no afecta ni actúa eficazmente en la vida.
Pero este diagnóstico de la existencia humana, debe fijar "su creencia fundamental, la decisiva". La historia supone por ello, "el método para fijar el estado de las creencias en cierto momento, y compararlo con otros momentos" (pág.12).
b) La razón histórica.
Las creencias constituyen en estrato básico de la arquitectura de la vida. Vivimos de ellas, “somos nuestras creencias”. “Aparte de lo que crean los individuos como tales, es decir, cada una por si y por propia cuenta, hay siempre un estado colectivo de creencia”, una fe social que puede coincidir o no con la individual; un estado de fe establecido colectivamente y con una vigencia social (págs. 18-19). Esta creencia colectiva posee un carácter social de “vigencia”. A lo largo de la historia, mutan y evolucionan este conjunto de creencias colectivas (fe en la religión, en la ciencia): verdades propias, posiciones claras y firmes, naufragando así las sociedades en ellas apoyados (pág. 20).
Este es el caso de la “razón científica”, en clara decadencia al mostrar métodos incapaces de comprender la “vida como realidad radical”. La razón física no tiene que decir nada de los problemas verdaderamente humanos desde la racionalidad naturalista. Frente a ella se alza una “razón vital e histórica” (págs. 25-26). La razón histórica se ocupa de ella con categorías y conceptos ligados a lo