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Asignatura: Historia, Profesor: Paco Paco, Carrera: Administración y Dirección de Empresas, Universidad: UCLM
Tipo: Apuntes
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Necesitado de la ayuda del pueblo para hacer frente a la guerra con Japón, el gobierno permitió que un congreso de los zemstvos se reuniera en San Petersburgo en noviembre de 1904. Cuando las peticiones de reforma por parte del congreso fueron rechazadas por el gobierno, las asumieron los grupos socialistas, que organizaron varias manifestaciones. El 22 de enero de 1905, miles de personas guiadas por Gueorgui Apollónovich Gapón, un sacerdote revolucionario, marcharon pacíficamente hacia el Palacio de Invierno, en San Petersburgo, para presentar allí sus protestas; sin embargo, fueron disueltos por las tropas imperiales, muriendo cientos de ellos en lo que se dio en llamar el ‘Domingo Sangriento’.
Esta masacre señaló el comienzo de la revolución; se celebraron manifestaciones y continuas huelgas en todas las áreas industrializadas del país. El fluir de los acontecimientos, combinado con el desastre de la guerra contra Japón, obligó al zar a realizar determinadas concesiones: prometió la formación de una asamblea representativa o Duma; emitió decretos que garantizaban la libertad de trabajo a los ‘viejos creyentes’ y una mayor libertad para los polacos. No obstante, no pudo parar la marcha de la revolución: se amotinaron los marineros del acorazado Potemkín en Odesa y la guarnición de Kronstadt y se crearon soviets (consejos obreros), cuyos delegados se reunieron en San Petersburgo, y el 14 de octubre, convocaron una huelga general. Esta huelga estuvo acompañada de movimientos nacionalistas de descontento en Finlandia y en Polonia y revueltas de campesinos, a lo que se añadió la completa derrota de Rusia en la guerra contra Japón. El gobierno envió tropas contra los revolucionarios y prestó apoyo a los grupos conservadores. El arresto de los componentes del soviet de San Petersburgo en diciembre provocó una violenta rebelión de trabajadores en Moscú, sofocada por tropas del Ejército. A principios de 1906, el gobierno se hizo de nuevo con el control del país.
El esfuerzo de la I Guerra Mundial la presión de los partidos de la oposición se convirtieron en un lastre demasiado pesado para el régimen absolutista. En marzo de 1917 se celebró una manifestación en Petrogrado (en la actualidad, San Petersburgo), con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se convirtió en una protesta contra la escasez de alimentos a la que se unieron tropas amotinadas; el gobierno no consiguió restablecer el orden y el poder quedó en manos de un Gobierno Provisional formado por los miembros más destacados de la Duma estatal. El zar Nicolás II, que no contaba con el apoyo de ninguna fuerza, abdicó. Su hijo quedó excluido de la sucesión debido a su frágil salud, y el hermano del zar, el gran duque Miguel, declinó la corona salvo que ésta le fuera ofrecida por la Asamblea Constituyente recién reunida; dado que esto no fue posible, la dinastía de los Romanov, después de tres siglos de reinado en Rusia, fue derrocada.
kulaks, las cuales habían redistribuido. Los bolcheviques se vieron a sí mismos como los representantes de una alianza de trabajadores y campesinos.
Los intentos bolcheviques de tomar el poder en otras partes del Imperio Ruso no suscitaron demasiados problemas en la propia Rusia, aunque la lucha por Moscú durara dos semanas.
El éxito de la sublevación de octubre dio por concluida la fase de la Revolución comenzada en febrero y transformó el carácter de la Revolución Rusa de liberal a socialista. Un intento de asalto a Moscú un mes después se encontró con una resistencia mucho más violenta y los bolcheviques no se hicieron con el control completo de la ciudad hasta marzo de 1918. Una coalición de grupos anti-bolcheviques intentó suplantar al gobierno durante la Guerra Civil Rusa entre 1918 y 1920, en la que se introdujo una serie de reformas conocidas como comunismo de guerra para implantar un sistema económico socialista, que suprimía la propiedad privada y la estatalización de la industria para hacer frente a las necesidades del ejército.
En marzo de 1919, tras la Revolución Rusa, Lenin, el líder bolchevique del nuevo gobierno soviético, organizó otra Internacional, popularmente conocida como la Internacional Comunista, o Komintern, para impulsar la revolución mundial según el modelo comunista ruso. El Segundo Congreso, de 1920, adoptó 21 condiciones para el ingreso que reflejaban la insistencia de Lenin en la obediencia total y su desprecio por el socialismo reformista de la Segunda Internacional.
Cuando Lenin murió en 1924, la corriente revolucionaria había retrocedido en Europa y los sueños de una revolución socialista mundial dejaron paso a las ideas más nacionalistas de su sucesor, Lósiv Stalin. Para Stalin, el Komintern era poco más que un medio de proteger su poder absoluto en el interior y de aumentar cada vez más la influencia soviética en el exterior. Los radicales y aparentemente inexplicables cambios en la política del Komintern, especialmente en lo relacionado con la cooperación con los no comunistas, eran dictados por las intrigas intestinas y las estrategias de política exterior de Stalin. Como concesión a sus aliados estadounidenses y británicos durante la II Guerra Mundial, Stalin no dudó en disolver el Komintern en mayo de 1943.
Durante la década de 1920 se produjeron cambios radicales en la administración gubernamental y se lograron notables mejoras en la economía nacional y en las relaciones exteriores. En diciembre de 1922, y previa aprobación de los respectivos congresos de sus soviets, la República Socialista Soviética Federada de Rusia (RSFSR) y las repúblicas socialistas
soviéticas de Transcaucasia, Ucrania y Bielorrusia formaron la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, entidad que surgió como tal en este momento. La Constitución de 1924, promulgada en enero de ese año, reorganizaba los territorios bajo control soviético en torno al nuevo Estado. Aunque se garantizaba un cierto grado de autonomía a cada una de sus repúblicas integrantes, el gobierno soviético central mantenía un rígido control sobre las relaciones exteriores, la defensa y la economía planificada.
En 1924 las grandes potencias mundiales, que intentaron en un principio aislar al régimen soviético, ya habían establecido relaciones diplomáticas con éste y la URSS empezó a participar en las conferencias internacionales. Estados Unidos fue, de todas las grandes potencias, la última en reconocer formalmente al gobierno soviético, lo que sucedió en 1933, durante el inicio del primer mandato del presidente Franklin Delano Roosevelt.
La muerte de Lenin desencadenó una dura lucha por el poder. Los principales antagonistas fueron Trotski y Stalin, los cuales se proclamaban legítimos herederos de Lenin. Gracias al control sobre el aparato del partido, Stalin logró obtener el apoyo de la mayoría de los miembros de éste y consolidar así su poder. En noviembre de 1927, tras un referéndum interno, el partido repudió por completo las ideas políticas de Trotski.
Stalin sustituyó la NEP; eliminó a los burgueses, propietarios agrarios y disidentes; plasmó la dirección estatal en los Planes Quinquenales, que promocionaron la industria pesada sobre la de consumo; creó un Régimen de dictadura unipersonal basado en el terror; creó nuevas instituciones políticas…
En 1929, Stalin fue reconocido como máximo dirigente del partido y del Estado. A partir de ese momento inició la serie de purgas que caracterizarían sus años de mandato, y que afectaron en primer lugar a sus antiguos aliados durante la pugna con Trotski.
Desde entonces, Stalin sólo confió en su control del partido y de la policía y en los compañeros que él había elevado al poder.
Stalin mantuvo un control absoluto del Partido Comunista y del Estado soviético hasta su muerte, que tuvo lugar en marzo de 1953, momento en el que una nueva generación de políticos pudo acceder al poder. Gueorgui Maximiliánovich Malenkov fue nombrado secretario general del PCUS y jefe del Estado; Lavrenti P. Beria, vicepresidente del Consejo de Ministros; Kliment E. Voroshílov, presidente del Presidium del Soviet Supremo.
glasnost (en ruso, ‘transparencia’) en asuntos políticos y culturales. Su reforma incluyó la democratización interna del PCUS, así como la pretensión de la modificación constitucional que permitiera el multipartidismo y la conversión del país en una república presidencialista. En política exterior, retiró las tropas soviéticas de Afganistán (1988-1989), normalizó las relaciones con China, firmó una serie de acuerdos sobre el control de armas con los presidentes estadounidenses Ronald Reagan y George Bush y cooperó en el esfuerzo dirigido por Estados Unidos para expulsar a Irak de Kuwait durante la guerra del Golfo Pérsico.
En 1991, a medida que se deterioraba la economía soviética, Gorbachov se enfrentó a las presiones de los comunistas de la línea dura, de los reformistas y de las fuerzas nacionalistas y secesionistas que buscaban la independencia de sus repúblicas. Los seguidores de la rígida aplicación de los principios soviéticos, entre los que se encontraban muchos altos cargos gubernamentales, llevaron a cabo un golpe de Estado en agosto que puso a Gorbachov bajo arresto domiciliario. No obstante, tres días más tarde, los reformistas restauraron a Gorbachov en el poder. Inmediatamente dimitió como secretario general del PCUS y suspendió las actividades del partido. Después de permitir que Estonia, Letonia y Lituania se convirtieran en repúblicas independientes, en septiembre de 1991, las fuerzas nacionalistas se hicieron más fuertes en otras repúblicas. El Congreso de Diputados del Pueblo votó la disolución de la URSS el 26 de diciembre de 1991, un día después de que Gorbachov dimitiera como presidente.
En junio de 1991, Yeltsin fue elegido presidente de la República Socialista Soviética Federada de Rusia, que formaba parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Entre las primeras medidas que tomó, destacó la prohibición de la realización de actividades políticas en los organismos e instituciones estatales rusos.
Cuando se produjo el golpe de Estado para deponer a Gorbachov, en agosto de ese mismo año, Yeltsin encabezó la resistencia contra los golpistas y comenzó a desmantelar el aparato del PCUS. Sus esfuerzos posteriores se encaminaron a sustituir la URSS por la Comunidad de Estados Independientes (CEI), creada oficialmente en diciembre de 1991 tras la disolución del Estado soviético que se acordó después de diversas negociaciones con otras repúblicas de la URSS, en los acuerdos de Minsk y Alma Atá. La dimisión de Gorbachov como presidente soviético le confirmó como la figura más importante en la antigua Unión Soviética. En enero de 1992, Yeltsin, ya como presidente de la Federación Rusa, se reunió con otros dirigentes mundiales en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para determinar el futuro del Consejo de Seguridad de este
organismo. Aceptó el control armamentístico y solicitó la inversión de capital occidental en Rusia.
Vladímir Putin es el segundo presidente de la República en desempeñar ese cargo en Rusia después de la desaparición de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y el primero en la historia del país en relevar a otro jefe de Estado de forma democrática.
En agosto de 1996, Putin pasó a colaborar en diversos cargos gubernamentales con el presidente de la Federación Rusa, Borís Yeltsin. Nombrado por éste en julio de 1998 director del Servicio Federal de Seguridad, en marzo del año siguiente añadió a ese puesto el de secretario del Consejo de Seguridad presidencial. El 9 de agosto de 1999, Yeltsin le nombró primer ministro, en sustitución de Serguéi Stepashin, y le presentó como su candidato para las próximas elecciones presidenciales. Putin fue ratificado por la Duma el día 16 de agosto, y a partir del 6 de septiembre el conflicto secesionista iniciado en la república rusa de Daguestán se trasladó a Chechenia, desde donde las autoridades rusas consideraron que se ayudaba a los rebeldes islamistas.
Putin (tras la dimisión de Yeltsin), se convirtió en presidente interino de la República. Siguió desempeñando asimismo el cargo de primer ministro en funciones.
Durante los meses de agosto y septiembre de 2000, la credibilidad de Putin sufrió dos serios reveses ante sendos hechos trágicos. Por un lado, la explosión del submarino nuclear ruso Kursk en aguas del mar de Barents, y por otro, el incendio de la torre de televisión de Moscú. Por lo que respecta a su política exterior, en octubre de 2000, durante un viaje a Nueva Delhi, firmó con el primer ministro indio, Atal Bihari Vajpayee, una declaración de asociación estratégica entre ambos países en el marco de la cooperación tecnológica, militar y de lucha antiterrorista. También prosiguió el estrechamiento de lazos con Bielorrusia y reactivó los vínculos comerciales con Cuba.