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historia medieval, Apuntes de Historia

Asignatura: Historia antigua y medieval, Profesor: Isabel Montes Camacho, Carrera: Historia del arte, Universidad: US

Tipo: Apuntes

2014/2015

Subido el 21/09/2015

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INTRODUCCIÓN
EL CONCEPTO DE EDAD MEDIA Y LAS FUENTES PARA SU ESTUDIO
EL CONCEPTO DE EDAD MEDIA
El concepto y el término de Edad Media tuvieron su origen en el siglo XV. Flavio Biondo, advirtió que el
período entre los siglos V y XV es una unidad histórica cerrada y caracterizada por la aparición de una
lengua vulgar. El término fue acuñado por Giovanni Andrea de Bossi, a pesar que a lo largo del período
fueron varias las expresiones, imponiéndose finalmente la de ‘’Medium Aevum’’, adquiriendo la
connotación cronológica. Durante el siglo XVII quedó consagrada y los pedagogos del siglo XVIII
impusieron el concepto y el término de Edad Media.
Desde el Renacimiento, tenían la visión de la existencia de dos edades: la Antigua (sobre todo Grecia y
Roma) y la Moderna (que era la edad donde vivían), por lo tanto, debió existir una edad intermedia
entre ambas: la Edad Media. Fue considerada la oscuridad entre el mundo antiguo y el Renacimiento.
PERIODIZACIÓN INTERNA DE LA EDAD MEDIA
La Edad Media abarca desde las invasiones germanas (siglo V) hasta la toma de Constantinopla por
parte de los turcos en el año 1453. Estos límites fueron más o menos aceptados, pero se deben de
puntualizar:
Hay autores que fijan el inicio en tiempos de Constantino, otros lo retrasan hasta la muerte del
emperador Teodosio en el año 395.
Los germanistas lo fijan en el año 476, coincidiendo con el fin de la Antigüedad (año del último
emperador romano occidental), y otros con la promulgación del Edicto de Milán, en el año 313.
Pirenne entiende el comienzo de la Edad Media con la invasión musulmana, rompiendo así la
unidad del Mediterráneo, que los pueblos bárbaros habían mantenido como herencia del
Imperio, por lo que el Medievo no empezaría hasta mediados del siglo VIII.
Pero la hipótesis más admitida adelanta el comienzo hasta la crisis del Imperio Romano, a
mediados del siglo III, con la llegada de las amenazas exteriores, y la aceptación del cristianismo
como religión.
Relativo al límite final, cabe destacar la historiografía marxista, colocando el final coincidiendo
con la Revolución Industrial y política del siglo XVIII que dio paso al capitalismo.
En la actualidad, debido a la falta de homogeneidad durante diez siglos, la Edad Media es
dividida a su vez en 3 sub-periodos:
Alta Edad Media, también conocida como Edad Media Temprana o “Edad Oscura” (del
siglo IV al siglo X).
Plena Edad Media, también llamada Edad Media Clásica o Periodo feudal (del siglo XI al
siglo XIII).
Baja Edad Media o Edad Media tardía (del siglo XIV al siglo XV).
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INTRODUCCIÓN

EL CONCEPTO DE EDAD MEDIA Y LAS FUENTES PARA SU ESTUDIO

EL CONCEPTO DE EDAD MEDIA

El concepto y el término de Edad Media tuvieron su origen en el siglo XV. Flavio Biondo, advirtió que el período entre los siglos V y XV es una unidad histórica cerrada y caracterizada por la aparición de una lengua vulgar. El término fue acuñado por Giovanni Andrea de Bossi, a pesar que a lo largo del período fueron varias las expresiones, imponiéndose finalmente la de ‘’Medium Aevum’’, adquiriendo la connotación cronológica. Durante el siglo XVII quedó consagrada y los pedagogos del siglo XVIII impusieron el concepto y el término de Edad Media.

Desde el Renacimiento, tenían la visión de la existencia de dos edades: la Antigua (sobre todo Grecia y Roma) y la Moderna (que era la edad donde vivían), por lo tanto, debió existir una edad intermedia entre ambas: la Edad Media. Fue considerada la oscuridad entre el mundo antiguo y el Renacimiento.

PERIODIZACIÓN INTERNA DE LA EDAD MEDIA

La Edad Media abarca desde las invasiones germanas (siglo V) hasta la toma de Constantinopla por parte de los turcos en el año 1453. Estos límites fueron más o menos aceptados, pero se deben de puntualizar:

− Hay autores que fijan el inicio en tiempos de Constantino, otros lo retrasan hasta la muerte del emperador Teodosio en el año 395. − Los germanistas lo fijan en el año 476, coincidiendo con el fin de la Antigüedad (año del último emperador romano occidental), y otros con la promulgación del Edicto de Milán, en el año 313. − Pirenne entiende el comienzo de la Edad Media con la invasión musulmana, rompiendo así la unidad del Mediterráneo, que los pueblos bárbaros habían mantenido como herencia del Imperio, por lo que el Medievo no empezaría hasta mediados del siglo VIII. − Pero la hipótesis más admitida adelanta el comienzo hasta la crisis del Imperio Romano, a mediados del siglo III, con la llegada de las amenazas exteriores, y la aceptación del cristianismo como religión. − Relativo al límite final, cabe destacar la historiografía marxista, colocando el final coincidiendo con la Revolución Industrial y política del siglo XVIII que dio paso al capitalismo. − En la actualidad, debido a la falta de homogeneidad durante diez siglos, la Edad Media es dividida a su vez en 3 sub-periodos:

  • Alta Edad Media, también conocida como Edad Media Temprana o “Edad Oscura” (del siglo IV al siglo X).
  • Plena Edad Media, también llamada Edad Media Clásica o Periodo feudal (del siglo XI al siglo XIII).
  • Baja Edad Media o Edad Media tardía (del siglo XIV al siglo XV).

VALORACIÓN DE LA EDAD MEDIA

La Edad Media es una época con grandes apreciaciones enfrentadas. Las más radicales, de los humanistas e iluministas (siglos XVI-XVIII), que la han minusvalorado, mientras que los románticos del siglo XIX la han ensalzado. Entre los dos polos opuestos, existen análisis más moderados.

Para muchos, la Edad Media fue una época de ignorancia, embrutecimiento y subdesarrollo (aunque durante este período de subdesarrollo aparecieran las universidades). Durante el Renacimiento, fue objeto de fuertes críticas (sobre todo por parte de Rabelaus, Montaigne, Ariosto y Cervantes). A finales del siglo XVII el Obispo de Burne, resumió su pensamiento en la siguiente frase: “Diez siglos en los que la ignorancia había sepultado toda forma de saber”.

A finales del siglo XVIII, Bettinelli comparará los días de “luz” en el que vivía con la oscuridad anterior. El contraste entre el “resurgir de las tinieblas” y el “Renacimiento” alimentará los siglos XIV a XVII, enlazándose con el Humanismo e Ilustración. En contraposición a esto, en el siglo XIX, Batín abría un debate y polémica cuyos ecos traspasarían las fronteras de Italia.

El Romanticismo fue una especie de renacimiento del Medievo, que redescubrió la épica caballeresca, la grandeza de la oscura época, y la exaltación antirracional y cristiana redescubrió una época de mártires y de fe. La época romántica nació en centros e instituciones de investigación histórica. Grandes poetas, escritores y artistas tuvieron en la Edad Media una gran fuente de inspiración.

Después de la Segunda Guerra Mundial, nace una reacción contra la idea de Edad Media Oscura (Marc Bloch, Georges Duby y Jacques Le Goff) que afirmaron que para entender el periodo de la Edad Media, se debía renunciar a las ideas preconcebidas de imagen oscura y el proceso de la culturimagen dorada.

Es importante entender la Edad Media, para llegar a entender el proceso de la cultura occidental. En la actualidad, los historiadores se han ocupado de acabar con la interpretación errónea de la Edad Media, ya que durante esta época florecen las primeras universidades, así como el arte románico como gótico.

TIPOLOGÍA DE LAS FUENTES PARA EL ESTUDIO DE LA HISTORIA MEDIEVAL

Consideraremos como fuentes históricas todos aquellos instrumentos, escritos, objetos, restos y testimonios directos o indirectos que utilizamos para conocer los tiempos pasados y escribir su historia.

Para llevar a cabo un buen entendimiento de la información que nos aportan las fuentes históricas debemos de tener en cuenta el momento histórico y el ámbito geográfico donde nos encontremos. Para el período de la Edad Media, el tratamiento de las fuentes nos acarrea grandes problemas y dificultades a la hora de establecer una clasificación o tipología.

La primera gran dificultad es la distinta distribución. Para Europa occidental toma vital importancia el tema de los documentos de archivo, considerados el elemento fundamental para la reconstrucción histórica, mientras que en el islámico son poco significativos, y en las regiones de Asia y África son prácticamente inexistentes, que para ellos serán los datos facilitados por el registro arqueológico.

En el espacio europeo occidental, podríamos hacer un acercamiento a las fuentes partiendo de la división cronológica de la Edad Media y llegaríamos a la conclusión que una de las grandes características de los siglos altomedievales es la penuria y laconismo de las fuentes escritas, haciéndose indispensables las fuentes no escritas. Estas penurias se ven progresivamente disminuidas con el aumento y diversificación de las fuentes a partir del siglo XII.

Otra característica es la excesiva unilateralidad en su procedencia, ya que hasta la baja Edad Media los textos tienen origen clerical. Esto obliga al historiador a actuar con prudencia a la hora de valorar unos testimonios totalmente parciales, ya que sus autores medían la importancia de los sucesos en

FUENTES PARA EL ESTUDIO DE LA EDAD MEDIA HISPANA

ESPAÑA CRISTIANA

Durante la Edad Media podemos encontrar una desigualdad tanto cualitativa como cuantitativa relativa a las fuentes históricas en el estudio de la España cristiana. Los documentos son muy escasos, por lo que los historiadores se vieron en la necesidad de estudiar los escasos documentos escritos y los restos arqueológicos disponibles. Los documentos escritos que se conservan son de carácter literario, textos de carácter teológico-filosófico, textos jurídicos, doctrinales y litúrgicos, en el que destaca la “Regla de San Benito”.

La vida cultural se desarrolló básicamente en los monasterios, donde la escritura de libros era una de las prácticas comunes entre la vida monástica. En esta época se comienzan a formar colecciones de crónicas, anales y textos históricos como la “Historia de los visigodos”, escrita por Isidoro de Sevilla, quien hacía una distinción entre tres géneros:

− Historias, escritas por los testigos de los hechos. − Anales, hechos anteriores al autor. − Crónicas, simples codificaciones de fechas y datos concretos en los que se situaban los hechos acontecidos.

Durante la época de Carlomagno, se aumenta la elaboración de documentos escritos, donde se compusieron Anales reales, textos políticos, biografías… A partir del siglo XI, las fuentes documentales son más abundantes, aumentando las crónicas y documentos relacionales con las diversas cortes, así como documentaciones elaboradas por las nuevas monarquías, como ocurrió en la corte de Castilla con el Rey Alfonso VII y su “Crónica Adefonsi Imperatoris”. También es importante el aumento de la producción de documentación eclesiástica como preparación cultural de los clérigos.

Durante el periodo final de la Edad Media (siglos XIV y XV) aumenta considerablemente la documentación. En el siglo XIV se comenzó a utilizar el papel, sustituyendo al pergamino. Los documentos se redactan en lengua vernácula, usando el latín sólo para el ámbito eclesiástico. Esta época medieval ha sido una de las más estudiadas y mejor conocida, gracias al gran número de documentos.

Durante mucho tiempo se ha dado prioridad al estudio de las fuentes escritas, infravalorándose a la arqueología medieval. Actualmente en casi toda Europa hay una arqueología activa que no se limita a la excavación y estudio de los monumentos y la búsqueda de obras de arte, sino que se aumenta el campo de actuación: estudio de despoblados, excavaciones en medios urbanos o submarinos…

El historiador se ha centrado en el estudio de los datos aportados por las crónicas, diplomas y cartularios que suponen la base fundamental de nuestro conocimiento de la Edad Media, documentación guardada en los más importantes archivos a los que hay que añadir los archivos particulares, regionales, municipales y diocesanos. Nuestro sistema archivístico actual está compuesto por archivos de los reinos bajomedievales.

AL-ANDALUS

En la España musulmana las fuentes se diferencian a las fuentes cristianas tanto en el fondo, como en el contenido, como en la forma. Los historiadores musulmanes son en su mayoría polígrafos y poetas, lo que se contrapone con la austeridad de las crónicas cristianas. La historia política tiene un rasgo peculiar, que es la incursión de notas sobre la vida, que se contrarresta con la austeridad de las obras cristianas que estaban limitadas a consignar una lista de nombres de reyes, combates o enfrentamientos contra los musulmanes.

El primer objetivo de la historiografía islámica fue relatar la expansión del islam, compilando datos de la biografía del Profeta. La historia tuvo una gran importancia en la educación de los príncipes ya que según la tradición oriental, los conocimientos históricos eran la principal fuente de inspiración política. F. Rosenthal demostró que aunque la Historia no formara parte de la más alta educación, sí que fue una materia muy difundida entre los estudiantes y los hombres sabios. Hubo sabios que cultivaron la Historia buscando una obra útil, por lo que conocimiento de la Historia se convirtió en uno de los objetivos prioritarios para los musulmanes.

Desde la llegada de los musulmanes a la Península Ibérica, se puso por escrito por parte de ambos bandos lo que acontecía. Claro está que lo cada bando escribía era desigual a lo que escribía el otro bando respecto al mismo tema. Es por ello que para realizar una investigación rigurosa deba consultarse fuentes de ambos lados.

Las primeras referencias históricas del Islam son discontinuas y atemporales, cuyo interés radica en el significado religioso-político más que en el hecho histórico. Son noticias aisladas y cortas, no tenían un nexo de unión o continuidad, y no se requería ninguna formación previa, así como tampoco una técnica propia. Las primeras tradiciones históricas (las ajbār) fueron recogidas en Egipto donde ulemas y alfaquíes recogieron los datos referentes a los primeros tiempos.

La escritura de los ajbār andalusíes fue posterior a lo que se hizo en Siria o Irak, por lo que Ahmad al-Rāzī se jactaba de “haber sido el primero en ocuparse de algo que no hacían los andalusíes”. Las fuentes andalusíes del género ajbār pocas vec es reflejan la cadena de transmisión de los textos y nunca se impuso el consignar los nombres en el momento en que fueron puestos por escrito. Con el paso del tiempo se acumularon los hechos junto a una gran cantidad de información política, administrativa y cultural, lo que hizo necesario buscar un sistema de ordenación distinto, con la imposición de una datación exacta. Así nacieron los ta’rīj, que definen una historiográfica donde la cronología de los acontecimientos ocupa un lugar importante.

Los ta’rīj fueron unos textos donde se plasma la historia política ordenada, fechada y esquematizada, donde se suprimen los detalles. En Al-Andalus, los ta’rīj alcanzan su madurez cuando Ahmad al-Rāzī alcanza el esplendor de su obra. Tanto los ajbār como los ta’rīj pervivieron a la vez en el territorio cordobés.

Las Crónicas y los Anales son del género ta’rīj. Las Crónicas servían para reseñar los actos del soberano y de los estamentos que ejecutan el poder. Cada dinastía tuvo a su servicio a sus propios cronistas que reflejaban de forma oficial los hechos más convenientes para resaltar la gloria del soberano. Existieron dos tipos de cronistas, los de corte, que se escribieron bajo las órdenes del soberano, y los cronistas posteriores, que escribieron respecto a dinastías pasadas pero cuyas fuentes de información fueron los cronistas anteriores.

Las Crónicas Árabes se ordenan en formas de Anales. Los Anales comenzaban con la frase: “en el año…” narrando después los acontecimientos de ese año, pudiendo enlazar con hechos del mismo año con la frase: “wa fījā”. Con esta forma histórica no se permite que la narración de un hecho dure más de un año, aunque no fue siempre cumplida.

Con el triunfo del ta’rīj, surgieron nuevas subdivisiones como los Tabaqāt, que eran categorías de sabios, alfaquíes, médicos, jueces o gobernantes. Se crean obras con títulos tan relevantes como “Historia de los sabios y de aquellos que transmitieron la ciencia”.

Encontramos también el género de las Biografías, que goza de gran importancia. En Al Andalus, se comienza a cultivar a finales del siglo IX. También surgen las Genealogías y los Diccionarios que en Al Andalus comienzan a escribirse a finales del siglo IX. Otra vía fue la Autobiografía, aunque fue escaso en la literatura árabe.

Durante el periodo omeya, entre 756 y 1035, sobresalieron importantes historiadores (familia Al Rāzī, Ibn al-Qūtiyya). Después de la desaparición del Califato de Córdoba, en 1031, surgieron dos grandes historiadores en Al Andalus, Ibn Hazm y Ibn Hayyām. Durante el gobierno de los Almorávides y Almohades, la historia de Al Andalus aparece en las crónicas dinásticas y en grandes antologías. En el

LA TRANSICIÓN DEL

MUNDO ANTIGUO AL

MEDIEVAL.

LA ALTA EDAD MEDIA

TEMA 1

DEL IMPERIO ROMANO A LOS REINOS BÁRBAROS: PERVIVENCIA Y

NUEVAS APORTACIONES

TRANSICIÓN

La prosperidad que había mantenido el Imperio Romano experimenta los primeros síntomas de debilitamiento a lo largo del siglo III. Las guerras civiles que convirtieron el Imperio en un inmenso campo de batalla provocaron el frenazo de la expansión militar interna así como en las actividades mercantiles dentro de sus fronteras. Todos los intentos de los distintos emperadores para mejorar la economía del Imperio no fueron eficaces, lo que repercutió en el conjunto de la sociedad romana. Asimismo, el declive de la sociedad esclavista tradicional no trajo consigo el triunfo del trabajo libre, sino por el contrario su hundimiento. Por otra parte, en el mundo rural comienzan a desaparecer los pequeños propietarios y se constituye el latifundio como organismo tanto económico como de relación entre potentes y humiliores, aumentando el proteccionismo como consecuencia del pesado sistema fiscal del Bajo Imperio.

En suma, en la descomposición del Imperio Romano confluyeron un conjunto de causas internas: institucionales, religiosas y económicas, así como externas, con la entrada de los bárbaros.

LOS LLAMADOS PUEBLOS “BARBARI”

Roma acaba entrando en contacto con los pueblos situados más allá de sus fronteras, una frontera natural que limitada al norte con El Rin y al sur con el Danubio. Estos pueblos eran denominados “barbari” o extranjeros, y eran en su mayoría germánicos, considerados por los romanos de un nivel cultural inferior.

Se trataba de pueblos nómadas organizados en tribus o clanes, que intentaban encontrar lugares donde instalarse y desarrollar su agricultura y ganadería. Los romanos comenzaron a aprender de estas tribus acerca de su armamento, organización militar, religión, costumbres, etc... Por ello los limes ya no eran tanto una frontera, sino una zona de contacto que facilitaba las relaciones entre ambos, propiciando el comercio y la política.

Se comienzan a producir la entrada de germanos en las filas del ejército romano (mercenarios), modificando el arte de la guerra de los romanos. A pesar de esto hubo violentas incursiones en algunas provincias del imperio y durante muchos años los emperadores intentaron evitar la catástrofe, pero es a lo largo del siglo IV cuando la invasión de los pueblos germánicos dentro del Imperio se convirtió en un hecho irreversible.

TRASCENDENCIA DEL GOBIERNO DE CONSTANTINO Y TRIUNFO DEL CRISTIANISMO

Una de las grandes transformaciones que sufrió el Imperio Romano durante el siglo III fue la expansión del cristianismo. La decadencia del paganismo romano hizo que el cristianismo pasara de mera secta

CARACTERÍSTICAS DE LOS PUEBLOS. PERVIVENCIAS DEL MUNDO ROMANO

Con la caída del gobierno romano central, las estructuras de gobierno provincial persistieron en Occidente, con líderes bárbaros asumiendo responsabilidades civiles, ayudados por oficiales romanos, y con la dirección militar de las bandas guerreras. Las formas en que los líderes políticos y las instituciones van surgiendo a lo largo de los siglos V y VI son a menudo oscuras.

La forma de gobierno de estos reinos era una combinación de estructuras heredadas y procedimientos e instituciones diseñados para adaptarse a las circunstancias locales y puntuales. La clave se situó en los intercambios entre vencedores y vencidos. Lo que pervive del Imperio es la lengua, el derecho, la organización territorial y la religión cristiana, que se refuerza tras la caída. Lo que cambia es el poder, que se fragmenta, y las aportaciones al derecho por parte de los invasores, así como sus usos y costumbres.

LA MONARQUÍA

Un rasgo común de estos pueblos germánicos era la realeza como institución básica. El rey era el líder del ejército, asumía la responsabilidad del mantenimiento de la justicia y la paz. Era una monarquía, muy rudimentaria, en la que el elemento guerrero fue primordial para entender esta institución.

Los reyes germánicos estaban dotados de poderes que ejercían apoyándose en elementos bárbaros. Uno de ellos prevaleció, el “ban” o poder que todo monarca germano tenía para impartir órdenes o dictar sentencias.

Aunque en su origen la monarquía era electiva entre los príncipes de los distritos, con el tiempo tendió a vincularse a una dinastía o a una familia, aunque no tuvo el mismo carácter en todos los pueblos. El vándalo Genserico, por ejemplo, quiso imponer el sistema agnático de sucesión al trono, lo que creaba numerosas rencillas y violencias en las familias. En el reino merovingio el rey gozaba de poderes absolutos y esto le convertía en “propietario” del territorio, pudiéndolo dividir entre sus hijos. En los reinos anglosajones los gobernantes eran escogidos entre los varones de un grupo parentelar, no produciéndose la sucesión dinástica hasta el siglo IX.

La reina parecer haber tenido su papel en estas monarquías, siendo responsable de los asuntos domésticos de la casa real, con oficiales a su cargo, y de haber manejado el dinero para asuntos relacionados con la provisión de la corte. También tuvo un papel mediador, de agente de paz, mecenas, o incluso conspiradora, pudiendo también actuar como regente de sus hijos.

LA CORTE Y LA PROXIMIDAD AL REY

Los hombres reunidos en la corte actuaban como consejeros del rey y funcionarios dentro de palacio. Los germanos que constituyeron la élite militar y formaron la clase dirigente en los distintos reinos constituían una minoría frente a la población indígena, por lo que en las zonas más romanizadas la nobleza indígena de los “senadores” perdurará como clase social y ejercerá distintos servicios y funciones civiles, en especial en Italia. Junto a ella apareció otra nobleza formada por obispos arrianos o católicos, por la guardia personal del rey, que prestaban un juramento especial, y por aquellos vinculados al rey por la “commendatio”, lazo indestructible. En pago a sus servicios éstos colaboradores, llamados en la España visigoda “fideles y gardingos”, en Italia “gasindi y optimates” y en el reino anglosajón de Wessex “gesith”, recibían concesiones de tierras “beneficia”, en un principio durante el tiempo que durasen sus servicios y más tarde en plena propiedad.

La corte estaba donde lo hacía el rey, y era pues itinerante, que vivía en palacios urbanos y rurales, y en pabellones de caza. El rey y su séquito también eran invitados de obispos y abades, y contaban con alojamientos especiales en las sedes y monasterios del reino.

También aparecieron las asambleas, que eran un medio principal de gobierno y de toma de decisiones. Eran grandes reuniones públicas de magnates laicos y eclesiásticos, a nivel central y estatal, en las que se zanjaban disputas, se oían peticiones, se tomaban decisiones y se elaboraban leyes. Los reyes visigodos del siglo VII gobernaron principalmente a través de grandes y complejos concilios que solían celebrarse en la ciudad de Toledo. Con el paso del tiempo estas grandes asambleas fueron perdiéndose y sustituyéndose por asambleas parciales, de los hombres libres de cada comunidad. El orden del día y las decisiones de estas asambleas de los siglos VIII y IX se presentan en capitularios, actas conciliares y cartas de folio único donde queda constancia escrita de las decisiones legales. En estos documentos se observa la gran variedad de asuntos discutidos en ellas.

EL DERECHO

La continuidad del mundo romano se puede apreciar con claridad en el contexto del derecho, ya que no hubo ni caída ni declive del derecho romano, solo un proceso gradual de adaptación. El derecho del periodo altomedieval en Occidente comprende el Derecho romano en la forma del Código Teodosiano, escrito en latín en el 438, del que se hicieron diversos compendios siendo el más difundido el llamado “Breviario de Alarico” (506). Con anterioridad su padre Eurico codificó la ley germana con la elaboración del llamado “Código de Eurico” (475). Junto con estos textos están también el grupo de textos conocidos colectivamente como “leges germánicas” de los burgundios, visigodos, alamanes, bávaros, lombardos, anglosajones, francos, sajones y frisios. Estas leyes, a excepción de las anglosajonas, están escritas en latín y se basan principalmente en el Derecho romano.

Además, está también el Derecho eclesiástico de la Iglesia. Las leyes bíblicas y las regulaciones tuvieron una gran influencia en la legislación eclesiástica posterior. Las provisiones eclesiásticas acordadas en los concilios, las decisiones papales y el derecho imperial romano que se ocupa de las materias eclesiásticas las denomina colectivamente como Derecho canónico.

A lo largo de los siglos VI y VII la legislación germánica, influida por el derecho romano y la iglesia, consiguió un gran desarrollo. En el norte de Italia, Rotario, rey lombardo promulga en el 634 “El Edicto”, primer código lombardo. Poco después en España Recesvinto promulga el “Liber iudiciorum” o Libro de los Juicios, traducido al romance tiempo después con el título de Fuero Juzgo (654). El derecho romano, las leges y los capitularios carolingios inspiraron posteriores formulaciones del derecho para las monarquías de Europa occidental y la profesión creciente de abogados.

LAS FINANZAS Y EL EJÉRCITO

El Imperio Romano había mantenido un sistema de tributos pesado y complicado, basado principalmente en los bienes raíces y su explotación agrícola, y la estabilidad de la acuñación era un factor principal en las finanzas públicas. La evolución del tributo y la acuñación en los Imperios oriental y occidental divergió notablemente en la alta Edad Media. En Oriente, el estado conservó su interés directo en acuñar monedas buenas. En Occidente, los nuevos gobernantes procuraron dejar en funcionamiento la recaudación de tributos y algunas de las estructuras administrativas del sistema fiscal romano. Sin embargo, aumentó la carga de impuestos indirectos durante la Edad Media.

Uno de los rasgos más sorprendentes del periodo que va desde el 395 al 476 es la falta de referencias en las fuentes literarias, tanto en Oriente como en Occidente, con ejércitos específicamente romanos. Se tiene constancia de mucha actividad militar en estas décadas, pero gran parte de ella estaba dirigida por generales que actuaban en nombre de una serie de emperadores. El notable aumento del ejército y del gasto público trajo consigo un grado de organización logística y económica sin precedentes.

el oeste. Consiguieron pasar la Galia, pero la amenaza romana los impulsó a buscar terreno de saqueo al sur de los Pirineos. Cuando llegaron a España en el 409 no encontraron ningún tipo de resistencia al hallarse sumida en una guerra civil. Asdingos y silingos ocuparon el noroeste de Galicia y las ricas regiones de la Bética respectivamente. Roma entonces envía a Valia, que actuó con gran brutalidad. En el año 426 atacan las Baleares y Mauritania, y en el 428 toman la base naval de Cartagena. Aunque no se conocen bien los detalles, en el año 429 desembarcaron en Tánger, invadiendo primero Cartago, y posteriormente el resto de África hasta Tripolitania. Incapaces los romanos de echar a los vándalos les propusieron un “foedus”.

Los vándalos ocuparon las tierras de los romanos adoptando sus costumbres, incluso los placeres de las termas y el circo. Sin embargo, exiliaron a sus antiguos propietarios a Italia o a Oriente y ningún puesto importante fue ocupado por romanos. Su rey, Genserico dictó disposiciones para perpetuar la unidad de su mando. Su principal objetivo fue la expansión continua, saqueando todo lo que encontraban a su paso. Culminó su periplo conquistador con el saqueo de Roma en el año 455. Los vándalos mantuvieron una actitud agresiva hasta la muerte de su rey Genserico en el 477. Su obra fue efímera y sucumbieron bajo los ataques del emperador bizantino, Justiniano.

LOS GODOS

Fueron de los primeros pueblos que fundaron estados duraderos, consiguiendo una síntesis de los elementos germánicos y romanos. Fue el único pueblo que dispuso de una cultura intelectual autónoma. Desde Escandinavia se instalaron en la costa meridional del Báltico. Pero durante el siglo III comenzaron a tener contacto con los romanos al afincarse a lo largo del curso del Danubio, donde proporcionaron reclutas a los ejércitos y cobraron tributos. En el año 332, se estableció un “foedus” con los visigodos, que fue respetado durante 35 años, lo que permitió notables intercambios de civilización, especialmente con la penetración del cristianismo entre los godos. El ataque que sufrieron de los hunos en el año 375, obligaron a pedir asilo en el Imperio, y es entonces cuando se produce la división de los godos: los visigodos que pasaron al Imperio y los ostrogodos que permanecieron al norte del Danubio.

Los visigodos

Los visigodos ya instalados en la Tracia fueron presionados por el emperador Valente, que les impuso unas duras condiciones, por lo que se rebelaron en el 377 venciendo en la batalla de Adrianópolis el 9 de agosto de 378, en la que el emperador encontró la muerte. A pesar de la firma de sucesivos “foedus”, los visigodos siguieron realizando continuas incursiones por la península balcánica hasta que en el 401 Alarico decidió trasladar su pueblo a Italia. En el 408 llega a Roma, sin encontrar a penas resistencia, pero al no llegar a ningún acuerdo con el emperador Honorio decide atacar y saquear la ciudad (410).

A la muerte de Alarico, su sucesor Ataúlfo condujo a los visigodos de nuevo hacia el norte, tomando Narbona, Toulouse y Burdeos. Con objetivo de establecer la reconciliación definitiva con los romanos, tomo por esposa a su rehén Gala Plácida, hija de Teodosio, pero los problemas continuaban existiendo entre los propios godos, como lo demuestra su asesinato en Barcelona (415). Le sucede Valia, que consigue un acuerdo con los romanos estableciendo un Estado dentro del Imperio. Se constituía así el conocido “Reino visigodo de Tolosa”.

La región en la que se establecieron era una de las más ricas de la Galia, una de las menos afectadas por invasiones anteriores, y una de las menos combativas. Durante los reinados de Teodorico I y II se respetó el “foedus” y en numerosas ocasiones se pusieron al servicio de Roma y fueron uno de los pueblos bárbaros más romanizados. Con Eurico el reino de Tolosa alcanzó su apogeo, aprovechando la desaparición del Imperio, aumentó su poder en la Galia y firmó su protectorado sobre España. Además, éste fue un rey legislador que respetó los cuadros administrativos romanos y nombró a condes y duques tanto godos como romanos.

Durante el reinado de su hijo Alarico II (484-507) se consolida la dominación en España, pero hubo de hacer frente a los francos y en la batalla de Vouillé en el 507 pierden el reino de Tolosa y el nuevo enclave visigodo se sitúa en Toledo, que se mantuvo hasta el 711 con la llegada de los musulmanes.

Los ostrogodos

Después de la batalla de Adrianópolis, los ostrogodos se dividieron en dos grupos: uno asentado en Panonia, antiguo territorio romano muy devastado, y el segundo que se había puesto al servicio del Imperio, en la península de los Balcanes.

En un primer momento, los ostrogodos sin asentamiento territorial fijo dirigieron sus amenazas hacia Constantinopla, de donde fueron rechazados con la gran habilidad de la diplomacia bizantina hacia Italia. Entonces Teodorico dirige sus tropas hacia Italia con el objetivo de desalojar a Odoacro, quien tras deponer al último emperador romano aspiraba a ser el continuador del gobierno imperial.

Tras derrotar a Odoacro en el 493, Teodorico trató de organizar una Italia sobre una base dualista: godos y romanos, ya que entendía que la civilización romana era la única base sobre la que se podía levantar un Estado capaz de proporcionar a los ostrogodos una primacía duradera sobre los bárbaros. Durante su gobierno intentó formar una especie de confederación de monarcas germanos del Occidente y llevó a cabo una política de alianzas familiares con los demás príncipes bárbaros. Contrae matrimonio con una hermana del rey franco Clodoveo, casa a una de sus hijas con el burgundio Segismundo y a otra con el rey visigodo Alarico II, y su hermana se casa con el vándalo Trasamundo. Acoge a todos los guerreros disponibles y paga soldadas muy buenas. Teodorico aparece como una mente muy superior a la de los demás gobernantes bárbaros, que supo llevar a cabo una actividad diplomática a escala europea, facilitada por la tranquilidad excepcional de que disfrutaron entonces.

El centro del estado fue la corte de Rávena. Teodorico fue el único rey bárbaro que asimiló el concepto romano de capital. Levantó palacios, iglesias, baptisterios e incluso su propia estatua ecuestre: embelleció de manera especial Rávena mientras que en Roma solo actuó como restaurador. Durante los 36 años que duró su reinado Italia gozó de paz, aunque ya en los últimos años de su vida pudo contemplar cómo se preparaba una crisis en su sucesión. La transmisión de poderes se efectuó sin problemas, Atalarico, su nieto, reinó bajo la regencia Amalasunta, y murió sin dejar descendencia. Los problemas surgidos en el gobierno de los ostrogodos fueron aprovechados por el emperador bizantino Justiniano.

LOS FRANCOS

Pueblo germano de aparición tardía, de orígenes oscuros, pero que ejercerá una influencia notable y duradera en toda la historia de Occidente. La mayor parte de los historiadores han admitido que habían surgido de la agrupación de diversas poblaciones a orillas del Rin inferior. Su infiltración fue lenta y persistente, nada que ver con los otros pueblos bárbaros. Unos fueron incorporándose al mundo romano formando parte de su ejército y otros fueron colonizando las fronteras abandonadas del Imperio. Su avance no se parece nada en las conquistas de los godos en Italia y España, o de los vándalos en África, por lo que no se puede establecer fechas precisas ni tampoco fijar su itinerario.

Su historia empieza a ser conocida cuando Clodoveo asciende al trono en el 481, heredado de su padre Childerico I, e inaugura la dinastía Merovingia. Sus empresas se orientaron a engrandecer el reino franco en la unidad territorial de la Galia. Realizó varias campañas contra los germanos, pero la más conocida es contra los visigodos, sobre los que obtuvo una importante victoria en Vouillé (507), en la que se apodera de Tolosa. Se casa con una católica, Clotilde, lo que supuso la conversión de todos los francos al catolicismo. Los francos se transforman en el primer reino bárbaro católico d Occidente. Clodoveo se convierte en el brazo armado de la Iglesia y las siguientes campañas que emprendió se convirtieron en cruzadas frente a arrianos y paganos. El reino merovingio fue una síntesis innovadora entre los elementos romanos y elementos germánicos.

TEMA 2

EL PAPEL DE LA IGLESIA

GÉNESIS DE LA IGLESIA MEDIEVAL

La periodización de la Historia de la Iglesia presenta las mismas dificultades que la periodización de la Edad Media. Se viene hablando de una época apostólica que abarcaría, a grosso modo, el siglo I de nuestra era; otra época postapostólica, que comprendería el siglo III, y de otra nueva época, que comenzaría en el siglo IV. Después de la promulgación del Edicto de Milán en el año 313, en el que se declaraba la libertad de cultos en el Imperio, el cristianismo de iba a encargar en el principal beneficiario de esta disposición, y de manera especial después del Edicto de Tesalónica (380), por el que se convierte en la religión oficial del Imperio. La desaparición del Imperio de Occidente en el 476, hace que la iglesia no solo sobreviva, si no que se adapte a la nueva situación ejerciendo de auténtica fuerza en un occidente totalmente fragmentado mediante la labor de captación sobre los pueblos germánicos: la cristianización de los bárbaros. Sin embargo, a pesar del gran fortalecimiento que experimenta, la iglesia tuvo que hacer frente a graves problemas internos: el paganismo y las herejías.

En el siglo V, a pesar de que la sociedad romana dejó de ser oficialmente pagana, importantes masas de población, sobre todo en el medio rural, seguían siéndolo. También se encontraban paganos en las élites culturales que veían el Cristianismo como subversión de los valores tradicionales romanos. Por otro lado, las herejías, que significa opción filosófica libremente elegida, pronto adquirieron una connotación negativa, que como expresión de disidencia religiosa se oponían a la ortodoxia que los Padres de la Iglesia iban definiendo.

PRIMERAS DISIDENCIAS HETERODOXAS

Durante el siglo IV y V se produce una expansión fulgurante de la iglesia aunque con una débil cohesión, no tiene estructura, y con un papado novel y débil. Por ello aparecen dos núcleos eclesiásticos diferentes y distantes: uno en Oriente (Bizancio) y otro en Occidente (Roma), y con ellos aparecen las diferentes disidencias religiosas, las herejías.

ORIENTE

Gnosticismo : doctrina filosófica y religiosa que mezcla creencias cristianas con judaicas y orientales, que pretendía relegar la revelación a un segundo plano, fortaleciendo la importancia del conocimiento intuitivo y misterioso de las cosas divinas, y fundaba la salvación en el conocimiento de dios (gnosis). Floreció sobre todo en Alejandría en el siglo II. − Maniqueísmo : fundada por Mani en el siglo III, similar al gnosticismo pero con una mayor proyección social, que integraba elementos del cristianismo y el budismo. Es una doctrina basada en la lucha entre el bien y el mal. Para separar esta mezcla vinieron dos profetas: Cristo y el propio Mani. No creía en el libre albedrío y rechazaba el Antiguo Testamento y parte del Nuevo. − Arrianismo : defendido por Arrio (presbítero de Alejandría) en el siglo IV, planteó que Cristo estaba supeditado a Dios que lo convirtió en su hijo adoptivo. Esta doctrina fue condenada por Constantino en el Concilio de Nicea (325), pero tuvo mucha fuerza en la sociedad de los pueblos germánicos.

OCCIDENTE

Donatismo : movimiento cismático del Norte de África (208-311) que apenas tuvo repercusión en las provincias hispano-romanas. Surgió de la mano de Donato, obispo de Cartago, y adquirió una enorme fuerza durante los siglos IV y V. Defendía la idea de que los sacramentos sólo eran válidos si los administraban clérigos dignos, y negaba su validez si los otorgaban aquellos considerados por él “traditores”. Donato se propuso crear una iglesia paralela, extremadamente rígida y de la que se expulsase a los ministros indignos. Este movimiento fue seguido por campesinos pobres y bereberes que estaban contra la oligarquía romana. − Priscilianismo : herejía típicamente hispana en los siglos IV y VI. Los orígenes de Prisciliano (340-385) son oscuros, pero se cree que pudo ser oriundo del norte Bético o de Lusitania. Convertido al cristianismo ya en edad madura, fue elegido obispo de Ávila en el 381 y predicó una doctrina en la que se intentó mezclar el cristianismo con ciertas prácticas religiosas ancestrales. Promulgaba la pobreza estricta y algunas propuestas causaron escándalo: negación del matrimonio, justificación de la mentira como defensa, negación de la resurrección y duras críticas a los vicios del clero. Esta doctrina tuvo un importante arraigo en el Noroeste peninsular, Lusitania, las dos Mesetas y en Aquitania. Fueron condenados por primera vez en el Concilio de Zaragoza (380), pero no se sometieron sino que mantuvieron un duro combate con la jerarquía católica. Prisciliano fue condenado a muerte junto a varios discípulos en el año 385, y honrado junto a sus discípulos como mártires en Galicia. − Pelagianismo : fue la herejía típica de Occidente. Pelagio, monje bretón, pensaba que el hombre se bastaba por sí mismo para evitar el pecado y colocarse en el camino de la salvación, por ello, negaban la necesidad de la Redención, así como el pecado original. Esta idea tuvo aceptación como un tipo de vida monástica pero cuando Pelagio pasó de África a Roma (410), empezaron las diferencias con San Agustín (uno de los padres de la Iglesia) y en el Concilio de Cartago (411) fue condenado. El pelagianismo se mantuvo firme en amplios sectores de la sociedad bretona. − Adopcionismo : surge en torno al año 785 en los reinos hispanos y fue defendida por Elipando (metropolitano de Toledo), quien expuso la doctrina de que Cristo, en cuanto a naturaleza divina, era hijo de Dios, pero sólo era hijo adoptivo en cuanto a su naturaleza humana. Esta doctrina fue apoyada por el obispo Félix de Urgel, diócesis pirenaica que lindaba con el imperio de Carlomagno. Éste se vio obligado a intervenir para que no se extendiese la herejía, y a condenarla en el concilio en Ratisbona (792) y en el de Frankfurt cuatro años más tarde. Lograron que Félix se retractara, pero no Elipando. Beato de Liébana fue quien acabó con la herejía del adopcionismo.

ORGANIZACIÓN INSTITUCIONAL

La iglesia asumió las estructuras romanas para plasmar un aparato jerárquico.

EL PONTIFICADO

La cabeza institucional de la iglesia era el Pontificado, pero el problema se planteaba sobre quien debía gobernar esta monarquía cristiana y cuál sería la sede. En Occidente Cartago fue descartada al producirse la herejía donatista, quedando únicamente Roma, pero necesitaban encontrar la forma de hacer frente a las posibles reivindicaciones de Oriente. La doctrina se fundamenta entonces en el hecho de que los obispos de Roma son sucesores del apóstol San Pedro. León I (440-461), considerado el último papa del mundo antiguo, fue el primero en desarrollar la teoría del primado de Roma y Gregorio I, el Grande (590-604), se convierte en el primer papa de la Edad Media y hará de Roma y su entorno la base de lo que en el futuro sería considerado como el territorio de los Estados Pontificios. Buen diplomático, Gregorio I supo mantener hacia los patriarcas de Oriente una política entre la flexibilidad y la energía, y negoció con los lombardos logrando que desistiesen de sus intentos de apoderarse de Roma. Supo dar al monacato occidental romano el impulso misionero que hasta entonces le había

− Los concilios provinciales serían en los que intervienen los obispos y determinados clérigos de una provincia eclesiástica, y tiene que ser convocado por el metropolitano que lo preside.

Los sínodos diocesanos eran reuniones de un cierto número de dignidades, canónigos y representantes del clero diocesano, con la posible presencia de algún laico. Estas reuniones son convocadas y presididas por el obispo con el objetivo de examinar el estado de la diócesis, así como debatir y aprobar resoluciones para su buena marcha. Los posibles defectos se corrigen mediante la promulgación de los correspondientes estatutos sinodiales.

EVANGELIZACIÓN DE EUROPA: MONJES Y MISIONEROS

La vida monástica (del griego “monos”, solo, solitario) es una institución no exclusiva del cristianismo, agrupa a quienes aspiran a seguir un camino de perfección y comunicación con Dios que exige una desvinculación total de los compromisos terrenales y la ascesis del cuerpo y la mente para orientarlos a la oración contemplativa. Son muchas las explicaciones dadas sobre el origen del monacato: seguir el camino de la perfección, desvinculación del mundo terrenal, la ascesis o el logro de la virtud… En el siglo III aparece en la sociedad cristiana en diversas modalidades: la individual como anacoretas o estilitas, que vivían en la absoluta soledad, dedicados a la oración, al trabajo y a la penitencia; o en comunidad como los cenobitas o los monjes que se regían por una mezcla de disposiciones procedentes de reglas diversas reunidas en un códice del abad (codex regularum).

EL MONACATO CÉLTICO

Irlanda fue el primer territorio más allá del Imperio romano que se convirtió al cristianismo mediante misioneros. Ésta tarea se le ha atribuido, a mediados del siglo V, al bretón San Patricio (389-462), que luego pasaría el foco evangelizador a la Galia merovingia y a la Gran Bretaña anglosajona. Sus principales características serían:

  • Un elevado número de monjes por monasterio.
  • Jurisdicción episcopal de los abades.
  • Prácticas litúrgicas propias en cuanto al bautismo, la tonsura (formación de monjes) y el cómputo de la pascua.
  • Se expresaban en latín y realizaban trabajos manuales, práctica a la vez penitencial y utilitaria. La orfebrería o la ilustración de manuscritos (Kells o Darrow) les han dado una justa fama.

San Columbano el Viejo, monje evangelizador irlandés, organizó el monacato de Escocia a finales del siglo VI; y San Columbano el Joven desarrolló la mayor parte de su actividad en la Galia.

EL MONACATO ROMANO

Fue uno de los de mayor trascendencia y su mayor representante fue San Benito de Nursia (siglo VI), que fue el fundador de las primeras comunidades benedictinas, entre las que destaca el Monasterio de Monte Cassino. Redactó la famosa “Regula monachorum”, un texto en el que se proponía un modelo alejado de los excesos individualistas y ascéticos del monacato oriental y de la versión irlandesa. Su base era el reconocimiento de la comunidad monástica formada por monjes y oblatos (seglar que asistía como sirviente o ayudantes) que se sometían a la autoridad de un abad elegido vitaliciamente. El trabajo de los monjes, basado en el principio “ora et labora”, sujeto a un orden en el que se distribuía el trabajo manual, el rezo comunitario e individual, y el tiempo de descanso. Los monjes desempeñaban tareas de enseñanza y hospitalidad y cada monasterio tenía independencia económica, espiritual y cultural.

Las reglas de San Benito se convirtieron en las más conocidas porque llamaron la atención del papa Gregorio I, uno de los más influyentes de la Alta Edad Media. Su legado tardó en imponerse pero el benedictismo se convertiría en el más importante punto de referencia de todas las formas monásticas del Occidente medieval.

EL MONACATO HISPANO

La forma de vida monacal también llegó a España, a través de África y de Roma. San Isidoro fue uno de los más conocidos monjes del momento que distinguió varios tipos de monjes existentes en Hispania:

  • Eremitas (solitarios).
  • Anacoretas (que vivían en celdas al amparo de iglesias o monasterios, después de haberse formado en la vida cenobítica).
  • Seudoanacoretas (con motivaciones no rectas).
  • Giróvagos (generalmente vividores que iban de un lado a otro, a veces huidos de sus propios monasterios).
  • Sarabaítas (pequeñas comunidades que tenían su propio modo de vivir).
  • Cenobitas.

A lo largo del siglo VI, junto a la vida eremítica de San Saturio o San Millán, fueron diversos personajes los que se establecieron en España y fundaron diversos monasterios, como el monje Victoriano establecido en la Tarraconense, San Martín de Dumio o de Braga que vino de Panonia y se instaló en Galicia, el abad Donato, que fundó el monasterio Servitano (Cuenca). Todo el territorio estaba plagado de monasterios, siguiendo las reglas de San Isidoro o San Fructuoso, pero sus normas no llegaron a cuajar en el ámbito peninsular. Con la llegada de los musulmanes (711) el monacato cristiano sobrevivió con los mozárabes, como los de Córdoba y Toledo.

LA IGLESIA COMO HEREDERA DE LA CULTURA CLÁSICA

Derrotado el paganismo cultural en los primeros años del siglo V, los eclesiásticos se convertirán en los auténticos intelectuales del momento, aunque la iglesia actuó más bien como receptora y transmisora, y rara vez su labor se basó en lo creativo; se basó fundamentalmente en la recopilación y síntesis.

En Italia, bajo el dominio de los ostrogodos, destaca la figura de Severino Boecio “el último romano” (480-525), define en su obra “De consolatione philasophiae” conceptos como eternidad, beatitud o persona. También está Aurelio Casiodoro (485-580), que legó un tratado de ortografía y trascripción de textos y fue autor de “Historia de godos”. En este contexto también hay que recordar la figura del papa Gregorio “el Magno”, fue un escritor prolífico y su obra está dirigida tanto al pueblo cristiano como a clérigos.

En la Galia destaca la figura del obispo galorromano Gregorio de Tours con su “Historia francorum”, obra redactada en deficiente latín de mediados siglo VI, pero que se convirtió en una obra cumbre.

En la Inglaterra anglosajona se desarrolla la obra “Historia Eclesiástica gentis anglorum”, de Beda el Venerable (672-735), considerado uno de los primeros ensayos de historia nacional. Escribió cerca de 40 libros sobre gramática, cómputo y cronología, así como temas históricos, científicos y exegéticos. Inglaterra fue un gran foco cultural en detrimento de la Galia e Italia. Destacan también la escuela catedralicia de Canterbury y los centros monásticos celtas o benedictino de Iona, Lindisfarne o Jarrow. La herencia de Beda fue seguida por su discípulo Egberto, obispo de York.

En África y la España visigoda surgen grandes personalidades como San Agustín y San Isidoro de Sevilla. San Agustín nacido en el 354 en África del norte, era de padre pagano y madre cristiana. Fue nombrado obispo de Hipona (386) donde estableció una casa-monasterio. De su extensa obra