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historia medieval, Apuntes de Historia de la Edad Media

Asignatura: Historia Medieval s.VI-XIII, Profesor: , Carrera: Història, Universidad: UAB

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 02/07/2013

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Hª Medieval Universal (UNED) Grupo de trabajo curso 2004/2005
Pag 1 de 138
Temas 1 al 18 (primer parcial) de historia medieval universal
TEMA 2. Las migraciones germánicas. El fin del
Imperio de Occidente
Durante los siglos que transcurrieron entre César y Justiniano, entre la sumisión de los celtas
y el avance de los eslavos, la historia europea fue, en esencia, la historia de los romanos y los
germanos.
1. EL MUNDO GERMANO ANTERIOR A LAS MIGRACIONES
Hay gran escasez de fuentes escritas sobre los germanos protohistóricos. A partir del tercer
milenio, esbozo de la primera cultura germánica en Escandinavia meridional y la península de
Jutlandia. Se expansionan por la costa sur del Báltico y la gran llanura centroeuropea hasta llegar
al curso inferior del Rinh, Turingia y la Baja Silesia hacia el 500 a.C., que entran en contacto con
los celtas. Las migraciones germánicas de los siglos III-I a.C. se hicieron a costa de éstos y no
cesaron hasta la conquista de Galia por César y la organización del limes danubiano por
Augusto, todo ello en el I a.C. Ya por entonces se fijaron las ramas dialectales que permiten una
primera clasificación: nórdicas o escandinavas, hósticas (gótico, burgundio, vándalo), wésticas
(francos, lombardos), Mar del Norte (anglos, sajones) y del Elba.
El comercio les permitía conocer algunas técnicas agrarias romanas y la aparición del
primer alfabeto germano, el rúnico. Hay que distinguir los germanos occidentales entre Elba y
Rinh-, que participan poco de este tráfico y son más arcaicos, de los orientales, más allá del Elba,
e incluso del Oder, donde varios pueblos de raíces nórdicas tenían organización política. Las
“migraciones del siglo III” se produjeron por los germanos orientales: godos hacia el sureste;
vándalos y burgundios al suroeste, empujando a los germanos del Elba, que rompieron la
frontera imperial por primera vez en 166. En el siglo siguiente, en la frontera del Rinh, surgieron
alamanos y francos, que provocarían nuevas invasiones que Roma rechazó.
2. ORGANIZACIÓN SOCIAL, POLÍTICA Y RELIGIOSA DE LOS PUEBLOS
GERMÁNICOS EN LOS SIGLOS III AL V.
La organización social se basa en tres solidaridades. De menor a mayor ámbito: la familia amplia,
la tribu y el pueblo. La familia (sippe) reúne una numerosa clientela en torno al padre, dueño de la
autoridad. Las esposas legítimas son “guardianas de la pureza y la tradición”, con gran
importancia del contrato matrimonial y castigo del adulterio. Los hijos llegan a la virilidad cuando
son armados ante la asamblea de guerreros, a los quince años; las hijas permanecen bajo tutela
paterna hasta el matrimonio. La familia es un ámbito de responsabilidad judicial colectiva y una
célula agrícola y de organización militar. Se abre la clientela a los semilibres, miembros de
pueblos sojuzgados; por debajo de este status, la esclavitud. Las familias se integran en tribus
que componen un pueblo (gau), con jefe común y reuniones anuales de sus guerreros. Por
encima de los pueblos, sólo hay confederaciones entre iguales o uniones, a veces forzosas. Todo
esto establece varias posiciones del individuo dentro de la familia y según sea libre, semilibre o
esclavo. De los varones adultos, guerreros y libres, emerge la aristocracia, dueña o
administradora de tierra y ganado, directora de guerra y política.
La elección del jefe recae sobre la asamblea de guerreros (mallus), que también trata
sobre paz y guerra y juzga delitos mayores. Puede haber también un consejo de notables,
cabezas de familia. Sobre ambos, predomina la aristocracia, basada en riqueza, prestigio militar
o linaje. En torno a ella, se forman clientelas militares. Los jefes de clientelas militares más
importantes podían ser elegidos para dirigir la guerra y llegar incluso a reyes. Junto a esta
realeza militar, hay otra más antigua, fundada en el supuesto origen divino del linaje cuyos
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TEMA 2. Las migraciones germánicas. El fin del

Imperio de Occidente

Durante los siglos que transcurrieron entre César y Justiniano, entre la sumisión de los celtas y el avance de los eslavos, la historia europea fue, en esencia, la historia de los romanos y los germanos.

1. EL MUNDO GERMANO ANTERIOR A LAS MIGRACIONES

Hay gran escasez de fuentes escritas sobre los germanos protohistóricos. A partir del tercer milenio, esbozo de la primera cultura germánica en Escandinavia meridional y la península de Jutlandia. Se expansionan por la costa sur del Báltico y la gran llanura centroeuropea hasta llegar al curso inferior del Rinh, Turingia y la Baja Silesia hacia el 500 a.C., que entran en contacto con los celtas. Las migraciones germánicas de los siglos III-I a.C. se hicieron a costa de éstos y no cesaron hasta la conquista de Galia por César y la organización del limes danubiano por Augusto, todo ello en el I a.C. Ya por entonces se fijaron las ramas dialectales que permiten una primera clasificación: nórdicas o escandinavas, hósticas (gótico, burgundio, vándalo), wésticas (francos, lombardos), Mar del Norte (anglos, sajones) y del Elba. El comercio les permitía conocer algunas técnicas agrarias romanas y la aparición del primer alfabeto germano, el rúnico. Hay que distinguir los germanos occidentales – entre Elba y Rinh-, que participan poco de este tráfico y son más arcaicos, de los orientales, más allá del Elba, e incluso del Oder, donde varios pueblos de raíces nórdicas tenían organización política. Las “migraciones del siglo III” se produjeron por los germanos orientales: godos hacia el sureste; vándalos y burgundios al suroeste, empujando a los germanos del Elba, que rompieron la frontera imperial por primera vez en 166. En el siglo siguiente, en la frontera del Rinh, surgieron alamanos y francos, que provocarían nuevas invasiones que Roma rechazó.

2. ORGANIZACIÓN SOCIAL, POLÍTICA Y RELIGIOSA DE LOS PUEBLOS

GERMÁNICOS EN LOS SIGLOS III AL V.

La organización social se basa en tres solidaridades. De menor a mayor ámbito: la familia amplia, la tribu y el pueblo. La familia ( sippe ) reúne una numerosa clientela en torno al padre, dueño de la autoridad. Las esposas legítimas son “guardianas de la pureza y la tradición”, con gran importancia del contrato matrimonial y castigo del adulterio. Los hijos llegan a la virilidad cuando son armados ante la asamblea de guerreros, a los quince años; las hijas permanecen bajo tutela paterna hasta el matrimonio. La familia es un ámbito de responsabilidad judicial colectiva y una célula agrícola y de organización militar. Se abre la clientela a los semilibres , miembros de pueblos sojuzgados; por debajo de este status, la esclavitud. Las familias se integran en tribus que componen un pueblo ( gau ), con jefe común y reuniones anuales de sus guerreros. Por encima de los pueblos, sólo hay confederaciones entre iguales o uniones, a veces forzosas. Todo esto establece varias posiciones del individuo dentro de la familia y según sea libre, semilibre o esclavo. De los varones adultos, guerreros y libres, emerge la aristocracia, dueña o administradora de tierra y ganado, directora de guerra y política. La elección del jefe recae sobre la asamblea de guerreros ( mallus ), que también trata sobre paz y guerra y juzga delitos mayores. Puede haber también un consejo de notables, cabezas de familia. Sobre ambos, predomina la aristocracia, basada en riqueza, prestigio militar o linaje. En torno a ella, se forman clientelas militares. Los jefes de clientelas militares más importantes podían ser elegidos para dirigir la guerra y llegar incluso a reyes. Junto a esta realeza militar, hay otra más antigua, fundada en el supuesto origen divino del linaje cuyos

Pag 2 de 138 miembros pueden tenerla. Las grandes confederaciones de pueblos suelen formarse en torno a una realeza dinástica y un pueblo o grupo principal que da nombre al conjunto. Algunos se organizaron en torno a jefes militares o de linaje. En lo religioso, los germanos concebían el universo como un gran campo de batalla entre dioses y otras fuerzas hasta su destrucción final, seres cuya fuerza se materializa a menudo en elementos de la naturaleza o días específicos. Se utilizan la epopeya y artes menores con técnicas y motivos tomados de sármatas e iranios. Esto configura un mundo primitivo, rural, casi analfabeto, frente a la civilización romana, urbana, aunque decrépita. La sociedad germana del siglo V era la continuación de algo que los romanos habían destruido en la Galia, Bretaña y las regiones danubianas. La victoria germana supuso la vuelta a un pasado caduco.

3. LA VIDA ECONÓMICA

Todos los pueblos conocen la agricultura sedentaria: sajones y frisones prefieren el ganado bovino; godos y germanos orientales, ganadería equina y agricultura itinerante. La forma más completa de ocupación es el poblado ( dorf ), con tierras de labor a su alrededor y otras, más alejadas, en círculos concéntricos, usadas por dueños de ganado, cazadores y leñadores. En los campos cerealistas, abiertos, parcelados y comunales, se emplea ya el arado de ruedas. De artesanía destacan la metalurgia y la orfebrería, y menos la cerámica y el textil. La práctica mercantil era rudimentaria, sin moneda, aunque la atesoran por su valor en oro y plata. El comercio con Roma a través del limes era considerable y basado en esclavos, pieles y metales preciosos.

4. LAS GRANDES MIGRACIONES DEL S. V. DISTINTAS OLEADAS. INVASIONES

TERRESTRES Y MARÍTIMAS.

Las grandes migraciones germánicas fueron la causa principal de la caída del Imperio Romano de Occidente. Fueron un proceso largo, de más de un siglo, desde 375. Fue además un proceso complejo, con múltiples frentes, pueblos y regiones implicados. 4.1. Los visigodos en el Imperio (376). Los hunos , pueblos turcos, se desplazaron hacia el Oeste, derrotaron a los alanos (370), destruyeron el reino ostrogodo y derrotaron a los visigodos. Encabezaron después una confederación de pueblos que incluía a los derrotados (alanos y ostrogodos). Los visigodos pasaron entonces el Danubio acompañados de algunos ostrogodos, bajo el mando de Fritigerno (376). Valente tuvo que aceptarlos, pero los abusos de mercaderes y funcionarios romanos forzaron su rebelión, que desembocará en la batalla de Adrianópolis (Agosto del 378) donde Valente sufrirá una severa derrota que pagará con su vida. Fueron pacificados por Teodosio , que los instaló en el Imperio como federados. Bajo foedus eran tropas romanas que recibían la annona 1. De esta forma se producen dos hechos transcendentales que facilitarán la posterior caída del imperio de Occidente:

  • La incorporación de los germanos al ejército romano como mercenarios e incluso llegando a ocupar en ocasiones generalatos (Estilicón, Aecio, etc.). (^1) La annona era la reserva de trigo de los graneros públicos para los repartos gratuitos o a bajo precio que se hacían en Roma a cargo del Estado. También se denominaba así, entre otras cosas, al avituallamiento militar. Migraciones germanas del siglo V

Pag 4 de 138 romano de los visigodos en el sur de la Galia, siendo éste el primer reino bárbaro dentro del Imperio. Hacia el 420, todo parecía controlado. La época de Aecio y Valentiniano III (423-55) vivió un paulatino desgaste del Imperio occidental frente a los invasores. Aecio puso empeño en defender la frontera del Rinh y mantuvo una alianza exterior con los hunos. El deterioro del poder romano en Galia era flagrante, con los francos y burgundios avanzando, los visigodos aumentando su área de influencia y la aparición de bretones y celtas irlandeses. Hacia 446, Aecio consiguió restablecer la frontera del Rinh. A los visigodos tuvo que aceptarlos como aliados y cederles dominios en los Pirineos y Garona. Los vándalos, con silingos y alanos, habían entrado en la península Ibérica y empezaron a ocupar el África romana, tomando Cartago y amenazando Sicilia. Roma fue incapaz de reaccionar y lo aceptó, logrando unos años de tranquilidad. En Hispania, también entraron los suevos. Gran Bretaña estaba desguarnecida y el poder fue ocupado por aristócratas locales, celtas o latinos. Entre 430-40, comenzaron a llegar los primeros bretones y lograron una segunda Bretaña. En los últimos años de Aecio, lo peor: Atila dirige a su pueblo hacia occidente, atraviesa el Rinh e inicia el asedio a Orleáns. El ejército romano y visigodo lo derrotaron, pero irrumpieron en el valle del Po y saquearon varias ciudades, aunque no marcharon contra la capital. Atila se replegó y murió en 453, con la consiguiente disgregación de su pueblo. Desde 455 hasta 485/90, se consuma la descomposición del poder imperial en Occidente, poder reducido a Italia y enfrentada a la presencia vándala en África y el Mediterráneo occidental, que asfixiaba el comercio y el aprovisiona-miento italianos. Importan más los jefes militares que los emperadores. Entre los emperadores destaca Mayoriano (457-465), último que quiso restaurar la dignidad del cargo y combatió los avances de francos, burgundios y visigodos. Fracasó frente a los vándalos y se enfrentó al jefe militar que lo había impuesto como emperador, Ricimero, dejándose el cargo y la vida. Los nuevos emperadores contaron con menos apoyos, tan sólo el de Ricimero y el emperador de Oriente. En 476 se produjo la reunificación del poder imperial en manos de Zenón, también titular de Oriente. La actitud vándala mermó el prestigio y poder militar del Imperio, y también fracasaron las expediciones enviadas desde Constantinopla. Los vándalos hicieron grandes conquistas, como Sicilia, y en lo naval no tuvieron rival.

6. ORGANIZACIÓN MILITAR DE LOS INVASORES Y CARACTERÍSTICAS DE LA

DEFENSA ROMANA

Los invasores no fueron muchos y su capacidad bélica no parecía suficiente para tambalear un estado bien organizado. Los bárbaros no tenían medios ni conocimientos para asediar plazas fuertes, salvo por hambre y sed. Algunos combatían a pie (francos, sajones) y otros a caballo (godos, vándalos), con armas de mejor calidad que las romanas y tácticas más efectivas. Pero hay que recordar que el ejército romano también estaba muy barbarizado y podían usar los mismos medios. Los invasores sólo podían asegurar su subsistencia mediante el saqueo o por pactos con Roma. Pero los excesos, muerte y destrucción no explican la caída de Roma, sino que fue su incapacidad. La defensa romana tenía grandes limitaciones. Las rupturas de la frontera, continuadas y por varios puntos a la vez, demostraron su ineficacia. Donde no había procedimientos de movilización popular de autodefensa, tan sólo las murallas protegían las ciudades, o la presencia de cuerpos de ejército operacionales. Los campos y las áreas sin tropas estaban indefensos. África fue la primera en quedar sin tropas, y luego Hispania y Bretaña. Cuando, en la primera mitad del siglo V, se rompió el limes , sólo había algunos cuerpos de ejército que permitían defensas regionales, sin un plan general y con mala comunicación. Uno de los cuerpos fue para la Galia norte, otro para Italia y un tercero para Dalmacia. Arlés organizó su propia defensa durante largo tiempo. Muchos invasores se intercalaron en áreas protegidas. En la Bética, los vándalos aprendieron el dominio del mar y dejaron en evidencia que Roma, acostumbrada a la paz mediterránea, no tenía la flota adecuada. Con la desconfianza en el estado respecto a la defensa, nacieron las revueltas sociales interiores y el convencimiento de que sólo la autodefensa regional sería útil, naciendo las

Pag 5 de 138 tendencias protofeudales aristócratas, dueños de tierra y poder local. Las aristocracias fueron derrotistas, pero también fueron quienes transmitieron la cultura clásica al medievo.

7. EL IMPERIO DE ORIENTE EN LA ÉPOCA DE LA INVASIONES

Pocos y esporádicos episodios de migraciones implicaron al Imperio Oriental, cada vez más desvinculado de Occidente, alejándose cultural, social y económicamente de él. La práctica política y administrativa continuó sin grandes modificaciones con el sistema del siglo IV. La participación de poder hecha por Teodosio en 395 entre Arcadio y Honorio, dándole más importante a la parte oriental, que recaló en Arcadio, el primogénito, tendría gran trascendencia y marcaría las dos áreas culturales del medievo. Alarico pasó a Italia, Oriente quedó tranquilo y reorganizó el ejército. Teodosio II (408-

  1. fue un emperador dedicado a la labor cultural y legislativa hasta que, en 441, los hunos se hicieron presentes en la frontera del Danubio, con diez años de peligro, saqueos y humillantes treguas compradas. El nuevo emperador, Marciano, desvió a Atila hacia Occidente, pero aumentó la presencia germana en el ejército. El mayor problema de aquellos tiempos era político- religioso, con la necesidad de aunar a ortodoxos y monofisitas. Y otros conflictos interiores alejaban la atención de los problemas occidentales. León intentó ganar prestigio enviando una expedición naval contra los vándalos en 468, pero fue un completo fracaso. A su muerte, subió al trono Zenón (474-491), que sobrevivió en él a pesar de numerosas conjuras. Fue éste quien solucionó el problema de los ostrogodos, presentes en la península balcánica, al enviar a Teodorico el Amalo a Italia, lo que libró de nuevo de germanos a Oriente. Anastasio (491-518) acometió la estabilización monetaria y el saneamiento fiscal, descendiendo la presión impositiva, sobre todo en las ciudades. Con este emperador se termina la influencia de los isáuricos en la política, pero nace un problema que Justiniano heredaría: la revuelta urbana en Constantinopla y las rivalidades entre “bandos”, Azules y Verdes, ambos con capacidad militar. Los Azules eran ortodoxos y representaban a la aristocracia senatorial; los Verdes, pro-monofisitas, y con el apoyo de grandes mercaderes y funcionarios de la corte imperial. Esas revueltas fueron vehículo de tensiones políticas y luchas por el poder. Anastasio se apoyó en los Verdes; Justino y Justiniano en sus primeros años, se decantaron por los Azules. Anastasio fue también quien tuvo el papel de aceptar el envío por parte de Odoacro de las insignias imperiales que terminaban con el Imperio de Occidente, disimulando la usurpación nombrándolo magister militum per Italiam.

8. LAS FORMAS DE ASENTAMIENTO Y LAS RELACIONES ROMANO-GERMÁNICAS

Los bárbaros sustituyeron la autoridad imperial por el rey germano y modificaron las estructuras de poblamiento y económicas. Las modalidades de asentamiento son, básicamente, tres:

  • La más antigua, la penetración de inmigrantes en grupos familiares o fracciones de pueblos que buscan un lugar para asentarse como colonizadores.
  • La conquista, seguida de expoliación, que sólo se dio en Inglaterra con los anglos y sajones; en el norte de África con los vándalos; y en Italia con los lombardos.
  • La más común, la firma de un foedus entre el Imperio y el pueblo germano correspondiente por el cual se le aplicaba a éste el derecho de hospitalidad, siendo jurídicamente aliados e instados a colaborar contra otros enemigos. Para pagar sus servicios, el Imperio se comprometía a proporcionarles medios de vida, que llegaron a ser títulos de propiedad con los visigodos por primera vez. El reparto de tierras entre romanos y visigodos viene avalado por documentos escritos: se les atribuían dos tercios de las propiedades agrarias, quedaba en manos romanas el tercio restante y el bosque era utilizado por ambos grupos. Los bárbaros reinvertían su botín en la economía romana, y a veces eran romanos los que formaban rudimentarias cortes como la de Atila. Para los romanos, los bárbaros siguen

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TEMA 3. EVOLUCIÓN POLÍTICA DE LOS

REINOS GERMÁNICOS: ECONOMÍA Y

SOCIEDAD

1. CARACTERÍSTICAS COMUNES Y RASGOS DE SU EVOLUCIÓN

La época entre los s. VI y XI fue en Europa un periodo de precarias y mal conocidas condiciones de vida, en que maduraron las condiciones económicas y las estructuras sociales de la Europa Medieval, mientras se perfilaba su geografía política. Hubo diferenciaciones en el espacio geográfico sobre el que se daban los determinados modelos económicos:

  • Siglos III al V: Imperio en dos mitades, la Occidental ruralizándose
  • Siglos: VI al VIII: migraciones eslavas (bloqueando durante siglos rutas comerciales) y expansión islámica (dividió el Mediterráneo entre Norte y Sur). Escasa producción de bienes, dificultades para distribuirlos, hambre y penuria, pobreza habitual. Debidas a la falta de organización y normativa sociopolíticas en relación con los procesos productivos y de distribución. La regresión postimperial fue desastrosa y duró varios siglos, hasta la aparición del feudalismo. Desaparecieron instituciones fiscales, desapareció el Estado como productor, distribuidor y consumidor de ciertos bienes con los que atendía a la población. Hubo intentos de mantener la organización fiscal romana en la Italia de Teodorico, en Hispania y la Galia, en el s. VI. La ineficacia administrativa de los reinos bárbaros afectó sobre todo a las ciudades, al empleo de la moneda, al comercio a larga distancia. Se acentuó la tendencia a la comarcalización de las actividades económicas. Hubo un proceso de fusión social, de aculturación, diferente en cada zona. En general, los germanos no provocaron convulsiones sociales con su presencia, pero en combinación con la “barbarie indígena” provocaron la regresión de la civilización grecorromana. El la Galia romanos y germanos se sintieron antes miembros de una misma comunidad que en Hispania o Italia, de mayor presencia romana, donde sobrevivió más la romanidad. La aculturación económica fue relativamente sencilla en lo socioeconómico, debido a la ruralización. El campo fue terreno propicio para la fusión de ambos modelos sociales. La fusión fue mucho más compleja en el medio urbano, puesto que los invasores no conocían aquél modo de vida, aunque utilizaron el ámbito urbano con fines políticos y militares. La identidad de intereses económicos y sociales de ambas aristocracias impulsó un acuerdo. Excepto en África, por las persecuciones vándalas y en Italia y Bretaña por las guerras. En el campo político, los bárbaros no traían un modelo para sustituir al imperial y hubieron de buscar un equilibrio en pos de la gobernabilidad. El dualismo social, político y militar (función monopolizada por los germanos) llegó al límite en la Italia ostrogoda, aunque sin hostilidad ni odio racial. Una ley imperial e 370 prohibía los matrimonios mixtos bajo pena de muerte, fue mantenida por burgundios, ostrogodos y visigodos. Una vez salvada (cuando se dio) la diferencia de credo, la actitud de la Iglesia fue favorable a la fusión, siempre que no obstaculizara su fin evangelizador. Al decaer la seguridad que el Estado y el ordenamiento jurídico ofrecían a las personas, la seguridad se encontró en la familia y la asociación. La familia amplia funcionaba como marco de intereses y socorros mutuos entre sus miembros. La situación de la mujer era de objeto salvaguardado en la casa, víctima de concubinato, divorcio, poligamia y otros abusos.

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2. CRISIS DE LA NOCIÓN ROMANA DE RES PUBLICA Y SUSTITUCIÓN POR LA

IDEA GERMÁNICA DE REINO

En la Alta Edad Media, se nubla el concepto de Estado, aunque menos y con mayor lentitud en las tierras mediterráneas románicas. Las estructuras políticas locales y provinciales del Imperio tardaron bastante en desaparecer de Hispania y Galia al sur del Loira y tierras de dominio borgoñón. En Italia y África del norte, la “reconquista bizantina” aseguraría también su perduración. La barbarie pura sólo se da en la antigua Bretaña y las tierras germanas al norte del Rinh; incluso en la Francia merovingia, la mezcla de elementos organizativos romanos con otros germanos aseguró cierta conciencia estatal o de res publica durante el siglo VI. En el siguiente, se pierde en todas partes. El latín como lengua administrativa y la supervivencia de algunos rasgos de derecho y la memoria del Imperio completarían las aportaciones romanas a la organización política del VI. La implantación del pensamiento y la influencia de los hombres de la Iglesia en la vida política tuvo una importancia decisiva. La posición inicial de los pensadores eclesiásticos, dominados por la presencia del Imperio, consistió en aceptar que éste era el vehículo necesario para asegurar la expansión de la fe. Consecuencia: sacralización del poder imperial, que asegura “el buen orden de las cosas humanas”. La subordinación con respecto al supremo fin religioso desemboca en un respaldo a la autoridad institucional del Emperador. Al hundirse el Imperio en Occidente, el futuro de la res publica cristiana , tal como los eclesiásticos la entendían, y su expansión quedaban en entredicho. Los eclesiásticos tuvieron que intervenir en la organización de las nuevas sociedades. El pensamiento religioso-político europeo nunca llegó a actitudes integristas y reconoció desde el primer momento la existencia de diversas esferas de poder, autónomas aunque jerarquizadas. En los siglos VI y VII, caído el Imperio de Occidente, el sacerdocio se enfrentaba a colaborar en la reconstrucción de los esquemas políticos que parecían indispensables para respaldar su acción. La Iglesia tomaba el relevo del Imperio para dar a los pueblos una conciencia de unidad. Lo hacía inspirada en sus propios fines y respaldada por el prestigio moral. La intervención eclesial en la vida política se produjo por tres vías: la doctrinal, protagonizada por el pontificado; la individual, ejercida por algunos obispos como consejeros y cortesanos; y la colectiva, movida por los obispos de un reino, que se relacionan con el poder político. La influencia de miembros del alto clero a título individual como consejeros y administradores de la realeza se daría, sobre todo, en la Francia merovingia. Las fuerzas presentes eran la militar y económica de la realeza y la aristocracia. Los bárbaros introdujeron un concepto nuevo y fructífero, el de realeza. El rey germano era, ante todo, un jefe guerrero dotado de ban - para mandar su pueblo, munt , que le permite proteger y hacer justicia- y gratia , com fuente voluntaria de beneficios. Sobre aquellos dos fundamentos de poder, jefe guerrero y juez, se constituía el poder regio de los bárbaros, a través de: la sangre, la sucesión y la electividad. El rey, elegido del seno de la estirpe, o que ha heredado el trono, es un personaje carismático, sobre todo en aquellos pueblos que conservan mejor la herencia pagana, como los anglos. La sucesión se atiende al derecho de sangre, en un sentido amplio. No hay reglas hereditarias estrictas porque se aplican a la sucesión principios de derecho privado en algunos países, donde se considera al reino no como un Estado, sino como patrimonio de la realeza. Incluso cuando se conserva la idea de Estado y del necesario mantenimiento de la unidad, la sucesión está mediatizada por posibles actos electivos o confirmatorios del individuo. El principio electivo triunfará con mayor pureza entre los visigodos, desde mediados del siglo VI, aun respetando la noción de uno o varios linajes reales, pero también entre los anglosajones y lombardos. Entre los francos, los principios sucesorios de tipo privado predominaron sobre cualquier intervención electoral. Las aristocracias llegarían a ser “el elemento fundamental de las estructuras políticas”, gracias a la fusión o aproximación de sus diversos componentes étnicos, y al ingente poderío económico y social que les confiere la propiedad de la tierra. Los aristócratas actúan integrados en los servicios públicos y privados del palatium u officium palatinum , que alcanzó su mejor desarrollo en la monarquía visigoda de Toledo. El servicio, unido a la riqueza, les permite construir los mecanismos de su poder, controlar la administración y formar grupos de presión. No

EUROPA EN EL SIGLO V

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4. LOS BURGUNDIOS

Los reyes burgundios intentaron aprovecharse de su condición de federados al Imperio para conseguir más territorios: ocuparon Lyon en 457 y, en quince años, se extendieron por los valles del Ródano y el Saona, conquistando, entre otras ciudades, Ginebra. Pero era una zona demasiado apetitosa por su riqueza y su condición de nudo de comunicaciones, y tentaría a otros poderes políticos mucho más fuertes que el burgundio. Fueron el único resquicio de Francia que no cayó en poder franco durante la expansión de éstos. Durante el siglo VI, los francos establecieron un verdadero protectorado sobre el débil reino burgundio. Los burgundios fueron cristianizados en la segunda mitad del siglo V. De este pueblo procede el actual nombre de la región de Borgoña.

5. EL MUNDO INSULAR BRITÁNICO. CELTAS Y ANGLOSAJONES

Los celtas eran los habitantes autóctonos de las islas, y en poder de sus aristocracias quedó el dominio de ésta cuando las tropas imperiales la abandonaron para sofocar las invasiones bárbaras en el Rinh. El territorio, muy débilmente romanizado y latinizado, experimentará entonces una fuerte celtización. Muy aislada del continente, la ínsula fue evangelizada por San Patricio desde la vecina Irlanda, con un cristianismo algo diferente al romano. Cuando, a finales del siglo V, se fueron las últimas tropas romanas, llegaron anglos, sajones y jutos, que arrasaron la isla y arrinconaron a sus habitantes, los bretones, en el norte y el oeste. Parte de ellos se fue al continente, a la zona que por entonces bautizaron y que aún conocemos como Bretaña, eliminando allí la herencia romana e imponiendo la cultura céltica. Hay muchas dificultades con respecto a las fuentes de información de la época, pues la débil romanización y las continuas luchas dificultan los testimonios históricos. Los invasores se instalaron en el sur y este insular, arrasándolo, mientras que los pictos y los scotos irlandeses atacaban las costas de norte y oeste, el actual País de Gales. La población anglosajona sufre un arcaísmo social y político muy grande, distribuida en bandas acaudilladas por jefes guerreros que peleaban una hegemonía efímera y frágil. Sólo se conservan las leyes de los reinos de Kent y Wessex, escritas en anglosajón, y presentan una jerarquía en tres escalones: nobles, hombres libres y esclavos. En cuanto a lo geográfico, había aldeas por grupos de parentesco o bandas; pequeños reinos vinculados a una poderosa familia; reino regional, con entre seis y nueve pequeños reinos; y, ya más tardía, la confederación de reinos bajo el bretwalda o “jefe de Bretaña”. En el siglo VII, la hegemonía correspondió a Northumbria, y en el VIII, a Mercia, cuyo rey Offa, en la segunda mitad del siglo y paralelamente a los carolingios, se esforzó por unificar la patria inglesa bajo una sola monarquía. Este fortalecimiento de las monarquías debió gran parte de su impulso a la cristianización que se dirigió desde Roma desde comienzos del VII. La diversidad de interpretaciones de irlandeses y romanos con respecto al cristianismo estuvo a punto de provocar un cisma que el sínodo de Whitby en 664 evitó.

6. ITALIA. DEL REINO OSTROGODO AL DOMINIO LOMBARDO

Pequeños grupos de ostrogodos entraron en el Imperio a la vez que los visigodos, pero la llegada masiva fue décadas después. La diplomacia del Imperio de Oriente desvió de Constantinopla la corriente migratoria ostrogoda, que, hacia 490, penetró en Italia, donde eliminó a Odoacro. Instalados principalmente en el norte de la península con régimen de hospitalidad que atañía sólo al reparto de las rentas, su jefe era Teodorico el Amalo, educado en Constantinopla, miembro de una de las parentelas godas más distinguidas, pero defensor de la tradición romana. Esta dicotomía se plasmó en las competencias, civiles para italorromanos, militares para

Pag 11 de 138 ostrogodos. Pero el respeto que suscitaba Teodorico entre el resto de los reinos bárbaros fue visto con recelo por Oriente, que veían la amenaza de un espacio germánico occidental bajo hegemonía ostrogoda. La tolerancia con la mayoría católica de Italia y su respeto por la tradición romana no eran compartidos por algunos jefes ostrogodos. Así, el reinado terminó por recelos desde Bizancio y avivados por los francos, recientemente convertidos al catolicismo. Teodorico se encerró en un autoritarismo brutal. Además, la incertidumbre en la sucesión del monarca ayudó a un amargo final del reinado en 526. Heredó su nieto Amalarico, lo que dio fuerza a la oposición romano- católica, que quiso animar a Bizancio a intervenir en Italia. El enfrentamiento entre dos ramas de la realeza ostrogoda facilitó la llegada de los bizantinos, en 534, tras su éxito en el norte de África, donde Justiniano acabó con el reino vándalo. En Italia fue más difícil, con una feroz resistencia ostrogoda y con la añoranza de Teodorico una vez pasada la euforia inicial. La rebelión frente a los bizantinos, la “guerra gótica”, la encabezó el nuevo jefe, Totila. Junto a la peste de 543, la guerra consumió a los contendientes y devastó Italia, arruinada al final de la contienda, en 554. Por su parte, los lombardos se instalaron en Panonia hacia 520, pero, en 567 los ávaros los obligaron a salir de allí y dirigirse a la arruinada Italia. Los lombardos no tenían influencia romana alguna; ni siquiera su organización política había consolidado la monarquía de los otros germanos, se había basado en bandas dirigidas por jefes, que admitían el primus inter pares con el título de rey, que se instaló en Pavía y que rara vez consiguió imponer su autoridad ni sobre el conjunto del territorio ni sobre sus hombres. Arruinada la estructura administrativa ostrogoda, con los bizantinos resistiendo en el Adriático, con el poder papal emergiendo en Roma, y con múltiples poderes lombardos – especialmente en el norte-, había una gran fragmentación política italiana. Existían algunas demarcaciones territoriales que correspondían a grupos de lombardos con cohesión de parentesco, encabezados por sus antiguos jefes, ahora con el nombre de duces. La misma falta de cohesión había en la sociedad y creencias. Aún mediado el VII, los lombardos no se habían convertido al catolicismo y, en 643, en el Edicto de Rotario , se seguía reconociendo la dualidad de regímenes legales entre los lombardos y el resto de habitantes de Italia.

7. EL NORTE DE ÁFRICA. VÁNDALOS Y BIZANTINOS

La guerra civil de 428-432 en el occidente del Imperio la aprovecharon 80.000 vándalos para cruzar el estrecho de Gibraltar y llegar al norte de África. Desde allí, los únicos bárbaros que poseyeron flota ocuparon las islas del Mediterráneo occidental, interrumpieron el tráfico marítimo de la metrópoli y el abastecimiento de Roma, y acabaron por saquearla. Eran fuertes enemigos de la romanidad y arrianistas militantes. En el norte africano, emprendieron la sistemática persecución contra los cristianos católicos y la herencia romana. La desarticulación de las estructuras de gobierno y las económicas fue total: en lugar del reparto de tierras, se dio la pura expoliación de los romanos. Ni la Iglesia arriana ni el ejército vándalo fueron capaces de reemplazar las antiguas estructuras ni aglutinar a la población sometida. Así, en 534, el primer ataque bizantino enviado por Justiniano no tuvo dificultad de acabar con el reino de los vándalos. Sólo quedó un gentilicio que aún se utiliza como sinónimo de barbarie.

8. EL ASENTAMIENTO DE LOS VISIGODOS: DEL REINO DE TOLOSA AL DE

TOLEDO

Cuando los visigodos se instalaron en la península Ibérica, eran los germanos más romanizados que entraran en el Imperio. Tras su derrota con Clodoveo en Vouillé en 507, donde murió Alarico II, tuvieron que renunciar a establecerse al sur de la Galia, salvo la Septimania, y se instalaron en Hispania. Su sociedad fue una prolongación de la generalizada desde la crisis del siglo III: debilidad de la ciudad y el comercio, triunfo del ruralismo y las vinculaciones privadas, y

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9. ECONOMÍA Y SOCIEDAD EN EL OCCIDENTE BÁRBARO

Demografía. El descenso poblacional iniciado en el siglo II, se agudizó en el occidente bárbaro. Las migraciones germanas apenas alteraron la población del Imperio, pues llegaron en pocas decenas de miles, se mantuvieron mayoritariamente en zonas subpobladas, como el norte de la Galia, y quedaron más despobladas las zonas norteñas de las que provenían, y su aporte población fue suplido por guerras y éxodos. Hubo baja natalidad, a pesar de la precocidad de las uniones conyugales; fortísima mortalidad infantil, violencia, desgracias naturales y esperanza de vida por debajo de los treinta años. Produjeron una permanente escasez de mano de obra rural que estimularía los cautiverios por guerra y la compra de esclavos. Explotación rural. En la Francia merovingia, existen roturaciones y colonizaciones que reflejan fenómenos de atracción local de campesinos por mejores condiciones ofrecidas, por ejemplo, en grandes propiedades eclesiásticas. Rasgo común de los paisajes europeos, sobre todo en el Atlántico, fue la gran extensión alcanzada por el bosque, que no comenzó a perder terreno frente a las áreas roturadas hasta el XI. En la zona romana, la tradición da mayor importancia a cereales panificables, vino, aceite de oliva y leguminosas. Los germanos practican un sistema de explotación en tres círculos concéntricos en torno al poblado: jardín-huerta de cultivo intensivo; parcelas cercadas en torno a las casas, campos abiertos cerealeros cultivados al tercio o al cuarto; y bosque y pastos en el tercero y más amplio. Se extendió el poblamiento rural en concentrado en aldeas, frente a la más dispersa de la villa romana y frente al nomadismo, con casas y chozas de madera, pues la piedra sólo se usaría en alguna región mediterránea. Se conservaron y difundieron los conocimientos técnicos romanos, con los cultivos cerealistas extensivos y de rendimientos débiles, y los abonos conocidos son pocos e insuficientes. También comenzó a aplicarse la rotación de cultivos con cereales de primavera en algunas regiones atlánticas. Se usó el arado de tipo romano, al que se añadieron ruedas. Los cereales eran la base de la alimentación, aunque se amplió el espectro a legumbres y hortalizas. Se expandieron, por motivos de prestigio y litúrgicos, el olivar y la viña. El ganado equino y bovino era el más valioso por transporte y tracción, y como carne se consumen cerdos y ganado ovino; para leche, ovejas y cabra, que dan también pergamino. También se dedican a las volátiles – especialmente gallinas-, pesca en estanques y criaderos fluviales, y caza menor. Se extrae sal mineral y marina. Propiedad de la tierra y estructura social. No se detuvo la tendencia a la gran propiedad, aunque las invasiones produjeron divisiones de patrimonios rurales. Las aristocracias dominantes de los nuevos reinos bárbaros pronto practicaron los medios de concentrar la propiedad fundiaria de Roma. Las realezas bárbaras cada vez se sustentan más en la propiedad de tierras. El patrimonio o fisco real se empobrecía con cada reparto hereditario y donaciones. Otra forma de gran propiedad agraria fue el patrimonio eclesiástico. Todas estas propiedades estaban explotadas de forma poco productiva, pero daban un peso social y político muy grande. Para su explotación, se recurre al fundus , régimen mixto con explotación directa utilizando esclavos y reparto de parcelas a colonos libres. Hay que distinguir entre las nociones de propiedad plena y el derecho de uso. Ciudades y comercio. La decadencia de los núcleos urbanos comenzó durante las guerras del siglo III, cuando se redujeron sus recintos y se amurallaron; aun así, las invasiones germanas dañaron más los campos que las ciudades. Las ciudades altomedievales conservaron las actividades artesanas y comerciales, además de otras funciones culturales, administrativas, militares y políticas a medida que las realezas bárbaras se sedentarizaban. Un motivo principal para la supervivencia y mantenimiento de las urbes fue la presencia en ellas del obispo. La vida ciudadana continuaría con bastante intensidad en amplias zonas de Hispania y Galia, también pervivió en Bizancio; en Italia la catástrofe sería en época lombarda. En el mejor de los casos, llegarían a tener 10.000 habitantes, excepto Roma o París, con unos 30.000. El artesanado decae, las antiguas aristocracias se extinguen y ocupan su lugar las guarniciones militares y el obispo y clérigos, y los mercaderes están aislados socialmente y con pocos clientes. Buena parte de la producción artesana y de servicios pasó al campo, donde residía la mayor parte de la

Pag 14 de 138 población. Los muertos fueron una gran fuente de consumo, con los ajuares funerarios. El empleo de la moneda decayó, sobre todo para transacciones internas, fugándose los metales preciosos a Bizancio, del que se importaban, sobre todo, productos de lujo. En las principales ciudades germanas, había almacenes y tiendas fijas en las grandes ciudades, como París. El transporte era muy caro, y más en largas distancias. El enlace entre Mediterráneo y Atlántico se hacía marítimamente por el estrecho de Gibraltar. Era más frecuente el uso de rutas terrestres, una partía de Provenza y ganaba las orillas del mar del Norte. Otra, más utilizada desde mediados del VII, cruzaba los pasos alpinos y enlazaba la Italia lombarda y las áreas germánicas con las costas atlánticas continentales e inglesas. Con anterioridad, el comercio atlántico se había centrado en el Mar Cantábrico, con Burdeos y Nantes como puertos principales. Fusión social. Hubo que buscar fórmulas para fundir poblaciones heterogéneas. En general, los germanos no provocaron con su presencia convulsiones sociales revolucionarias, pero, en combinación con las “barbaries indígenas”, que aceleró la regresión social hacia modelos distintos de la civilización grecorromana. La sociedad se ruralizó y la pobreza llevó al conservadurismo. Los pactos de hospitalitas acordados con germanos federados asentaron a grupos de bárbaros sobre tierras del fisco imperial, mediante reparto, en grandes propiedades privadas, donde el huésped conservaba un tercio o dos. La convivencia con huéspedes romanos favorecía la fusión, una fusión que sería más difícil en las ciudades, puesto que los invasores no conocían ese medio de vida. En legislación y política, la falta de sistemas susceptibles de sustituir al imperial, hizo que perviviera una adaptación de éste. Al decaer la seguridad que daban el Estado y el ordenamiento jurídico, se encontró en marcos más tradicionales, como la comunidad familiar, los vínculos de clientela y asociación, y la tenue y nueva barrera del cristianismo frente a la violencia y ferocidad de costumbres. La familia está bajo autoridad paterna y los principios propios del mundo romano. El derecho. Con el fin del Estado romano y la llegada de las invasiones, los principios de derecho y prácticas jurídicas experimentaron cambios de consideración. El sistema jurídico altomedieval osciló entre los principios de nacionalidad y territorialidad, mientras el romano atendía casi exclusivamente al segundo. Los caracteres principales del primitivo derecho popular germánico serían: respeto absoluto a la paz entre los grupos individuos de una comunidad; conciencia colectiva de lo que es justo, a través de la asamblea de hombres libres; el derecho popular se transmite oralmente. Después, se adjuntó el principio de la autoridad regia, la capacidad legislativa plena que tenían los emperadores y los principios cristianos. La consolidación de las realezas bárbaras impulsó a poner por escrito las principales fuentes de derecho, de contenido ni sistemático ni completo. En el siglo V, Código de Eurico , en principio, texto legal sólo para visigodos, aunque con elementos romanizantes; luego, la Ley Sálica, de los francos salios. El Código de Eurico influyó en el lombardo Edicto de Rotario. En el siglo VII, en germánico se redactaron algunas leyes anglosajonas. El proceso compilador continuaría en tiempos carolingios. El procedimiento de administración de justicia está imbuido por el espíritu germano y el mantenimiento de la paz. Dictaminar justicia corresponde a la asamblea judicial. Se define la culpa, se dicta sentencia y se aplican penas que responden a los principios de compensación, respeto a la jerarquía social y posibilidad de venganza privada. Las penas suelen responder al criterio de ejemplaridad.

Pag 16 de 138 políticos y de identidad que religiosos, fue en general pacífico y tolerante con los católicos, al contrario que el oriental. El hecho de que admitiera la coexistencia de cultos (que el catolicismo rechazaba) es ya sumamente revelador.

Superado por la Iglesia Católica el arrianismo de los germanos políticamente

dominadores, en el Norte de África los vándalos persiguieron a la jerarquía episcopal

católica, actitud que contribuyó a destruir los fundamentos de romanidad norteafricana.

Los burgundios fueron tolerantes hasta la conversión de Segismundo , heredero del trono, en 505. Los ostrogodos fueron muy respetuosos, hasta que Teodorico , por motivos políticos antirromanos, persiguió a los católicos. La misma desconfianza en las resonancias imperiales del catolicismo demostraron los lombardos en Italia. Los visigodos intentaron ser tolerantes. Alarico II respetó a sus obispos y sólo persiguió las muestras de afecto hacia el Imperio o hacia los francos. La presencia bizantina en el Sureste de Hispania fue considerada una amenaza por los visigodos. Recaredo se convirtió al catolicismo y lo instauró como religión de Estado ( Concilio de Toledo, 587 ).

2. LAS PRIMERAS HEREJÍAS EN OCCIDENTE. SAN AGUSTÍN

Hay cuatro herejías importantes entre las primeras de Occidente:

  • Arrianismo : promovida por el libio Arrio en el siglo IV, negaba la total divinidad de Jesucristo. El debate sobre su doctrina pronto involucró a toda la Iglesia y la conmovió durante más de medio siglo. Aunque proscrita en 379 en todo el Imperio Romano por Teodosio I, pervivió dos siglos más entre las tribus bárbaras convertidas al cristianismo por obispos arrianos. Según esta teoría, el Hijo de Dios, segunda persona de la Trinidad, no gozaba de la misma esencia del Padre, sino de una divinidad subordinada o de segundo orden, pues fue engendrado como mortal. Las enseñanzas de Arrio fueron condenadas en el primer Concilio Ecuménico de Nicea, 325, redactando un credo que establecía que el Hijo de Dios era “concebido, no hecho” y consustancial con el Padre, formaba parte de la Trinidad, no de la creación. Dos personas influyentes defendieron el arrianismo: el nuevo emperador, Constancio II y el teólogo Eusebio de Nicomedia, posteriormente patriarca de Constantinopla. En 359, el arrianismo había prevalecido y se convirtió en fe oficial del Imperio, pero las luchas internas lo dividió en dos partidos: los moderados, que básicamente se pusieron de acuerdo con el credo de Nicea; los neoarrianos, que defendían que el Hijo tenía esencia diferente. Con la muerte de Constancio en 361 y el reinado de Valente, se había abierto una vía para que la ortodoxia de Nicea obtuviera la victoria final, reconocida por Teodosio en 379 y reafirmada en el Segundo Concilio Ecuménico (Constantinopla I) en 381. El arrianismo tuvo una fuerte implantación entre los visigodos de España, tanto que Leovigildo mandó ejecutar a su hijo Hermenegildo por abjurar de su fe arriana.
  • Donatismo : herejía de los siglos IV y V. Sus seguidores declaraban que la validez de los sacramentos dependía del carácter moral del ministro que los administrara. Surgió como resultado de la consagración de un obispo cartaginés en 311. Se decía que uno de los tres obispos consagrados era un traidor. Se organizó un grupo de setenta obispos que estaba en contra de la consagración y formaron el sínodo de Cartago, declarando inválido el nombramiento. El sínodo sostenía que la Iglesia debía excluir a todos aquellos miembros culpables de pecados graves. Como resultado del emperador romano Constantino I de afirmar su poder, la disputa fue sometida a arbitraje y en todos los casos se confirmó la consagración del obispo original. En un principio, Constantino trató de eliminar a los donatistas a la fuerza, pero luego adoptó la tolerancia. Su hijo más joven, Constante I, instauró un régimen de persecución. Fueron privados de sus derechos civiles en 414 y sus asambleas se prohibieron bajo pena de muerte. El movimiento comenzó su decadencia, aunque logró sobrevivir hasta la conquista musulmana.

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  • Pelagianismo : doctrina racionalista y naturalista relativa a la gracia y a la moral que hace hincapié en la libertad de la voluntad como el elemento decisivo de la perfección humana y minimiza o niega la necesidad de la gracia divina y la redención. La formuló el monje romano-británico Pelagio. Hacia 390 se trasladó a Roma, donde predicó el ascetismo cristiano y se hizo con muchos seguidores. Tuvo particular éxito en el sur de Italia y Sicilia y allí se difundió con libertad hasta la muerte de su principal discípulo. Pelagio negó la existencia del pecado original y la necesidad de bautizar a los niños. Su doctrina era popular en Oriente, especialmente entre los seguidores de Orígenes. En 412, Agustín de Hipona escribió unas obras que atacaban la doctrina pelagiana. Como resultado, Pelagio fue acusado de herejía, pero absuelto. En 418, un concilio en Cartago condenó a Pelagio y a sus seguidores. Poco después, el papa Zósimo también lo condenó. No se conoce nada más sobre Pelagio a partir de entonces.
  • Priscilianismo: surgió en la segunda mitad del IV en Gallaecia, a partir de las predicaciones del obispo hispanorromano Prisciliano. Rechazaba el dogma de la Santísima Trinidad, negando la existencia de tres personas en una única sustancia divina. Afirmaba que el demonio había creado el mundo y sus principios básicos estuvieron influidos por la astrología y las ciencias ocultas. Era contrario al matrimonio y defendía un rigorismo moral que pusiera fin a la relajación de costumbres en la sociedad del Imperio Romano. Influyeron después en la doctrina el gnosticismo y el maniqueísmo. Pese a ser condenado como herejía en el I Concilio de Toledo (400), sobrevivió en su zona original hasta el siglo VIII. SAN AGUSTÍN San Agustín de Hipona (354-430), nació en la actual Argelia. Su padre era pagano, más tarde convertido al cristianismo, y su madre, Mónica – luego canonizada-, devota cristiana que dedicó toda su vida a la conversión de su hijo. Se educó como retórico en ciudades norteafricanas. Inspirado por el tratado filosófico Hortensius , se convirtió en ardiente buscador de la verdad, estudiando varias corrientes filosóficas antes de ingresar en el seno de la Iglesia. Durante nueve años, se adhirió al maniqueísmo; le pareció que podía corresponder a la experiencia y proporcionar las hipótesis más adecuadas sobre las que construir un sistema filosófico y ético. Además, su código moral no era muy estricto. Desilusionado por la imposibilidad de reconciliar ciertos principios maniqueístas contradictorios, abandonó esta doctrina y se dirigió al escepticismo. Hacia 383, se trasladó de Cartago a Roma y luego fue enviado a Milán como maestro de Retórico, moviéndose bajo la órbita del neoplatonismo y conoció al obispo de la ciudad. Se sintió atraído de nuevo por el cristianismo. Un día creyó escuchar una voz de niño que repetía “Toma y lee” y la interpretó como una exhortación divina a conocer las Sagradas Escrituras. Decidió abrazar el cristianismo y fue bautizado en 387. Regresó al norte de África y, tras ser ordenado sacerdote en 391, fue consagrado obispo de Hipona (en la actual Annaba, Argelia) en 395 hasta su muerte. Era un periodo de gran agitación política y teológica. Además de combatir la herejía maniqueísta, participó en dos grandes conflictos religiosos: uno, con el donatismo; otro, con el pelagianismo. Durante este conflicto, Agustín desarrolló sus doctrinas del pecado original y de la gracia divina, de la soberanía divina y de la predestinación. La teología católica y la protestante están basadas en su mayor parte en las teorías agustinianas. Su doctrina se situaba entre los extremos pelagianista y maniqueísta. Contra la doctrina de Pelagio mantenía que la desobediencia espiritual del hombre se había producido en un estado de pecado que la naturaleza humana era incapaz de cambiar. En su teología, los hombres y las mujeres son salvados por el don de la gracia divina; frente al maniqueísmo, defendió con energía el papel del libre albedrío en unión con la gracia. Como escritor, fue prolífico, convincente y brillante. Su obra más conocida es su autobiografía Confesiones , donde narra sus primeros años y su conversión. En su gran apología cristiana La ciudad de Dios , formuló una filosofía teológica de la historia. Otros doce libros se ocupan del origen, destino y progreso de la Iglesia, a la que consideró como oportuna sucesora del paganismo.

Pag 19 de 138 reavivó el conflicto doctrinal con los monofisitas. La crisis de poder religioso entre Roma y Constantinopla estaba en su punto álgido, nuca sería salvada la barrera que suponía el canon 28 del citado concilio. Los papas vivían en una fuerte protección política desde Bizancio, primero por los ostrogodos y luego por la amenaza militar de los lombardos. Aunque a veces las relaciones con Bizancio son tensas. Los papas de los ss. VI y VII adquieren paulatinamente el gobierno civil y judicial de Roma Gregorio el Magno nació en el seno de una familia profundamente cristiana, comenzó su pontificado en 590, al asumir la defensa de Roma frente a los lombardos por encargo del emperador. Había estudiado derecho, ejercido como prefecto imperial y como alto funcionario en la corte bizantina. Se impuso como jefe directo de todos los obispos de Occidente introduciendo en la Iglesia una autoridad que le daba el aspecto de una verdadera monarquía. Así, mientras la Iglesia en Oriente se divide por el monofisismo, en Occidente el Papa conserva una estricta unidad doctrinal. Él renovó el culto y la liturgia y reorganizó la caridad en la Iglesia. Sus obras teológicas y la autoridad de las mismas fueron indiscutidas hasta la llegada del protestantismo. Dio al pontificado un gran prestigio. Su voz era buscada y escuchada en toda la cristiandad. Su obra fue curar, socorrer, ayudar, enseñar, cicatrizar las llagas sangrantes de una sociedad en ruinas. No tuvo que luchar con desviaciones dogmáticas, sino con la desesperación de los pueblos vencidos y la soberbia de los vencedores. La conversión de los lombardos alivió la amenaza militar que se cernía sobre el papado.

5. GÉNESIS DEL MONACATO EN OCCIDENTE

Los modelos monásticos de origen oriental continuaron difundiéndose en la Europa bárbara. En Hispania, durante los siglos V y VI, penetraron algunas influencias monásticas orientales, en especial la céltica regla de San Pacomio, procedente de Irlanda, y conocimientos de los escritos de San Agustín. En el siglo VI también redactó una regla Isidoro de Sevilla. Las más notorias estaban en el codex regularum , de orientación para abades y monjes. San Fructuoso de Braga reorganizó el monacato del noroeste en el Sancta communis regula , por la que se regían la mayoría de los monasterios del antiguo reino suevo desde un siglo atrás. En la Galia, había a comienzos del VII unos 200 monasterios, más lugares de refugio religioso que centros de cultura. San Columbano y sus colaboradores dieron un entusiasmo renovador, primitivo y céltico a la Iglesia franca, en pugna con los obispos. San Columbano no conocía el concepto de diócesis territorial ni el respeto a la jerarquía episcopal y pretendía aplicar las mismas normas irlandesas. Fundó un monasterio en Francia, de donde fue expulsado; huyó a Italia y fundó otro, consolidando la conversión de los alemanes del área del lago Constanza. El monacato irlandés se extendió por el reino merovingio, muchos de ellos fundados con la colaboración de grandes aristócratas territoriales. Los elementos irlandeses se mezclaban con otros benedictinos, que acabarían imponiéndose.

6. EL MONACATO CÉLTICO. SAN PATRICIO

El monaquismo irlandés tiene influencias orientales directas, pero en torno a él se organizó la cristiandad céltica de Irlanda, aislada durante más de un siglo del resto de la Iglesia. El evangelizador de la isla fue el bretón San Patricio, que fundó, hacia 444, los primeros monasterios en Armagh, donde estableció su sede episcopal. En el VI, otros monjes bretones las diócesis de Ponto, Asia, Tracia, y los obispos de las partes de estas diócesis puestas en territorio bárbaro serán consagrados por la sacratísima sede de la santísima iglesia de Constantinopla. Está claro que cada metropolitano de las citadas diócesis podrá, con los obispos de su provincia... ordenar los obispos de su provincia, y que los metropolitanos de las diócesis que hemos enumerado, deberán ser consagrados por el arzobispo de Constantinopla...

Pag 20 de 138 continuaron su tarea. En 563, San Columba funda otro en Iona, frente a Escocia, desde donde dirigió la evangelización de pictos y scotos. La Iglesia irlandesa se organizó a partir de comunidades familiares, clanes y tribus. Al no haber diócesis territoriales, los abades disponen de un poder mucho mayor que los obispos. La ascesis es extrema, pero compatible con una sensibilidad poética hacia la naturaleza y sus seres, y con el estudio, en especial de la Sagrada Escritura. El uso culto y litúrgico del latín se extendió. La autoridad de los abades era absoluta y buscaban reeducar y conducir las conductas hacia los ideales del cristianismo, aceptando el milagro y el prodigio como elementos de la vida cotidiana. La cristiandad irlandesa fue el primer éxito de la Iglesia en un mundo enteramente bárbaro. Sus misioneros podrán ejercer una influencia mayor en la evangelización y en la vida eclesiástica de otras tierras y gentes, donde predominaba el celtismo o el germanismo sobre la herencia romana.

7. EL BENEDICTISMO. SAN BENITO DE NURSIA Y SU REGLA

La regla benedictina comenzó mediado el siglo VI, y su prolongada trayectoria preponderaría siete siglos, tras imponerse a los monacatos irlandeses en la Francia merovingia. San Benito de Nursia (480-547) fundó Casino en 529 y escribió su regla cinco años después. La “Regla de los Monjes” preconizaba un nuevo estilo monástico, comunitario, moderado, práctico, de espíritu latino y alejado de los extremos ascéticos e individualistas irlandeses. Sus posibilidades de adaptación al mundo rural europeo eran excelentes, pero tardaron en desarrollarse. El monasterio es un cenobio de personas organizadas para el servicio divino. La comunidad es una familia a cuyo frente el abad hace funciones de padre, al modo romano, y admite clientela de los campesinos próximos al monasterio. El abad tiene poderes discrecionales, ejercidos con prudencia y afecto; es guía y ayuda de los monjes, cuyas relaciones se rigen por la caridad. Es un reducto de defensa de derechos individuales en un mundo dominado por la servidumbre campesina, rechazando todo lo opuesto al orden y la disciplina del grupo. El cuerpo tiene que tratarse para que soporte una vida de mayor perfección, austera, pero no mísera, en comida y vestido; obediente al abad, pero sin vejaciones; y hablando poco. Viven el día según el tiempo solar. Hospedan y enseñan a personas ajenas a la comunidad. Unos años después, Casiodoro fundó el monasterio de Vivarium en Calabria, introduciendo sus ideales culturales en el benedictismo incipiente, valorando estudios profanos para la mejor comprensión de la Biblia. Los lombardos destruyeron en 581 Monte Casino, restaurado en 720, y en todo el siglo VII no se fundó en Italia ningún monasterio benedictino. La semilla la prendería el papa Gregorio I, que enviaría a Inglaterra misioneros para conseguir la evangelización. El benedictismo inglés conquistaría el continente desde el último tercio del siglo VII, en la estela de la penetración antes en los monasterios franceses del tipo irlandés.

8. LA EVANGELIZACIÓN DE BRITANIA Y GERMANIA

En la Inglaterra germana no sobrevivió el cristianismo e hizo falta una nueva evangelización, que comenzó cuando el papa Gregorio I organizó la misión del monje Agustín y sus compañeros, con la creación de una Iglesia inglesa estrechamente relacionada con Roma. La misión comenzó en 595 en Kent, con la conversión de su rey, casado con una princesa franca católica, y de la aristocracia. Agustín fundaría en 600 la sede y el monasterio benedictino de Canterbury. La misión progresó, cristianizando costumbres, fiestas y lugares de culto pagano. Surgieron obispados en Londres o York. El mayor obstáculo sería la rivalidad entre el clero romano y los monjes celtas; ambos fueron expandiéndose. Los irlandeses establecerían el monasterio dúplice de Whitby, en el que se celebró el sínodo de 664, en el que los irlandeses reconocieron la autoridad de la sede romana, y su liturgia y organización. Irlanda se adhirió a sus cánones en 704, Iona en 716, los celtas de Gales y Cornualles, a mediados del VIII. Roma organizó en pocos años la administración eclesiástica en la isla: quince obispados, organización local en minster (monasterium), que ejercen el papel de parroquias, abundancia de iglesias