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Asignatura: Instrumentos y tecnicas documentacion, Profesor: , Carrera: Relacions Laborals i Recursos Humans, Universidad: UV
Tipo: Apuntes
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Durante el s. XIII ya existía en Valencia la posibilidad de cursar ciertos estudios superiores. De hecho, hubo un primer intento por el rey Jaume I, en 1245, tras la conquista, de fundar una de las primeras universidades. Se precisaba vigilar e incrementar la fe católica. Se solicitó bula de aprobación al Pontífice Inocencio IV, expresando la alegría por haber arrebatado el Reino a los musulmanes, pero fracasó porque los fueros del Reino de Valencia establecían la libertad de enseñar en establecimientos y conceder grados fuera, por lo que los estudiantes del reino acudirán a otras universidades a obtener grados.
A comienzos del S. XV hubo otro intento. Los Jurados de Valencia se esforzaron en reunir todos los estudios dependientes de la ciudad (las escuelas municipales) y de la iglesia en un único "Estudi General". Fruto de este trabajo fueron los estatutos publicados en 1412 y aprobados por el gobierno municipal y el obispo Hugo de Llupià. Inicialmente las aulas se establecieron en unos locales sitos junto a la Iglesia de San Lorenzo, aunque la libertad de educación otorgada por los fueros de Valencia permitió que se establecieran escuelas también en otros puntos. Esta primera unificación de los estudios duró sólo hasta 1416, aunque sirvió de base para la futura creación de la Universidad
La ciudad mantenía muy buenas relaciones con su obispo Rodrigo Borja, de manera que cuando fue nombrado Papa en 1492 – Alejandro VI- aprovechó la ocasión para solicitarle la fundación de la universidad.
Así, en 1498 se reúne el Consell General (representantes de las parroquias -seis nobles o prohomes de la ciutat e Valencia- y gremios) y acuerda redactar nuevas constituciones y pedir su aprobación. Las constituciones de 1499 justificaban la nueva universidad en que “al no tener maestros doctores ni preceptores los estudiantes tienen que salir fuera”. Empezaron a nombrar rector y profesores, y consiguieron la bula para la validez de los grados y privilegios, rentas... en1501 y 1502.
Por tanto, los factores que intervienen en la creación de la universidad son:
la iniciativa del ayuntamiento; el nombramiento del Papa Borja; y las escuelas municipales preexistentes.
Se ha dicho que se ha exaltado en exceso la prosperidad valenciana del siglo XV – por la gran población y el próspero comercio de la ciudad- como factor decisivo para la fundación de la universidad. Pero como han puesto de relieve Mariano Peset, Marc Baldó, Salvador Albiñana parece que en realidad ni fue tanta, ni se requiere una gran población o un comercio próspero para que surja la universidad. Más bien, las fuerzas políticas de la ciudad, que veían a sus médicos o juristas desplazarse a Bolonia, Lérida o a otras universidades, aprovecharon una buena coyuntura.
En los primeros años, las actas municipales recogen nombramientos de profesores y disposiciones sobre el gobierno del estudio: pagos de salarios, gastos. Sus primeros rectores fueron juristas. Aunque ya desde el principio destacaron las facultades de artes – gramática, retórica o filosofía- y medicina, por la tradición que existía en las escuelas municipales anteriores y la escuela de cirugía.
De hecho, la universidad de Valencia fue sobre todo una universidad médica. La facultad de medicina gozó de gran prestigio en el siglo XVI. Fue heredera de la escuela de cirugía fundada unos años antes. En el siglo XVI llegó a dotarse de siete cátedras, y estaba al día en anatomía y en la renovación humanística. La medicina adquirió gran prestigio por las enseñanzas, entre otros, de Lluis Alcanyis -judío que murió en la hoguera y autor de una obra pionera sobre salud pública-; y Joan Plaza logró la cátedra de Hierbas y creó un Jardín Botánico donde cultivaba plantas medicinales para la enseñanza…
En cambio, en las facultades de leyes y cánones la mediocridad era evidente, se consideran centros menores, y por los grados que se conceden se ve que acudían estudiantes foráneos o de fuera para conseguir grados más fáciles y menos costosos que en otras universidades mayores como Salamanca o Valladolid – modelos de universidades claustrales, dependientes de la iglesia-.
Los primeros años de la universidad fueron difíciles, en el XVI, como se ha dicho, era un centro menor al que acudían de fuera para graduarse por su mayor facilidad y menor coste.
Entre 1518-1519 estuvo cerrada por la peste. Después en 1520 o 1521 la germanía o revuelta social enfrenta a artesanos y menestrales, gremios, contra clases poderosas. Los primeros reivindican reformas. La revuelta desembocó en enfrentamientos armados y tensión en las aulas. Aunque la universidad apenas participó hubo profesores que exigieron reformas y fueron cesados, aunque después fueron reincorporados. En 1522 se vuelve a cerrar la universidad porque el ayuntamiento no puede pagar.
las pavordías se concedan sólo a juristas y teólogos -prefieren que sean 4 y el resto de dinero se reparta entre todos-. Pero las normas del Papa serán intocables.
Finalmente, la estructura de la universidad quedó fijada con un cierto equilibrio entre la iglesia – Papado, prelado, y la catedral- y el ayuntamiento, pero con predominio de este último:
canciller: el arzobispo que otorga los grados patronato del ayuntamiento: aprueba las constituciones, nombra rector, profesores y controla la economía y para salvaguardar el equilibrio, el claustro mayor: formado por el patronato, canciller, rector y por dos canónigos de la catedral que confirman o dispensan las constituciones. el claustro de doctores: ocupa un lugar menos importante, sin casi ningún poder de decisión. Sólo se reúne el claustro de medicina para discutir sobre el ejercicio de sanidad.
La única representación de la corporación universitaria era el rector, nombrado por el ayuntamiento, y era un canónigo de la catedral perteneciente al cabildo catedralicio. Esto va a durar, con matices y cambios menores hasta la revolución liberal.
Con la Nueva Planta y las instituciones borbónicas todo cambiará. La universidad de Valencia, a pesar de sus muchas dificultades, mantuvo su organización primera; y si bien en principio, se suprimió el patronato de la ciudad, este fue devuelto más tarde.
Felipe V quiso llevar a cabo una gran reforma en las universidades
En CATALUÑA, traslado todas las existentes a Cervera, cuya universidad que funda y organiza en 1717, aplicando un modelo castellano – el de Salamanca-. Los problemas que tuvo para obtener la bula de creación de la Santa Sede, que no se alcanzó hasta 1730, le disuadieron quizá de otras reformas.
En HUESCA modificó algunas cosas en la visita de 1721.
En ZARAGOZA la universidad que en un primer momento se había salvado de este afán reformáis, tuvo que aceptar reformas por presión de los canónigos, que querían ser rectores como en Valencia, o suprimió el voto de estudiantes pasando la provisión de plazas al Consejo de Castilla.
El Estudio General de VALENCIA , por su conexión con el ayuntamiento, pasó por años difíciles, aunque no sufrió cambios tan profundos como en Cataluña. El Decreto de 30 de mayo de 1707, unos días posterior a la batalla de Almansa, suspendía el patronato de la ciudad, que en lo sucesivo no podría nombrar catedráticos, pavordes, ni rector, mientras no decidiese el monarca. La universidad atravesó años de penurias, alternando el cierre de sus aulas desde 1705 a 1708 con, cuando se abren, la imposibilidad de funcionar con normalidad. La ciudad, el ayuntamiento se hará cargo de profesores y gastos, para que sigan los estudios. Nombraría vicerrectores, examinadores y profesores interinos, les pagaría los salarios.
En el año 1720, el intendente Luis Antonio Mergelina informaba que de seguir así las cosas, podrían perderse las dotaciones papales que disfrutaba la universidad. El capitán general duque de San Pedro y los regidores consiguieron alcanzar un compromiso: se permite que la universidad vuelva a estar bajo el patronato municipal, nombrando al rector y catedráticos y, a cambio, los jesuitas se harán cargo de las aulas de gramática o primera enseñanza universitaria. Cuando en 1733 se den nuevas constituciones, se realiza la traducción de las antiguas sin apenas retoques, como expresión clara de que nada había cambiado.
En suma, a principios del siglo XVIII los acontecimientos políticos dieron lugar a la pérdida del derecho foral valenciano y, en un principio, del patronato municipal sobre la universidad. Pero fue devuelto, y el mismo patronato se planteó confirmar el derecho que tenían los catedráticos de disfrutar de beneficios eclesiásticos sin solicitar licencia. Por lo que Benedicto XIV acabaría otorgando en 1756 el derecho que gozaban los catedráticos pavordes a todos los catedráticos lectores de todas las facultades. Más tarde, el patronato municipal se verá afectado por la tendencia centralizadora que se desarrollará desde la época de Carlos III.
En el siglo XVIII , el reinado de Carlos III fue prodigo en reformas universitarias.
Nuevos planes de estudio regularon las enseñanzas con una nueva concepción de estas. Con este espíritu, el patronato municipal de la universidad fue de nuevo suspendido por el rey. Con la política de someter las universidades al patronazgo real se suprimirá su patronato en 1772, y empiezan a realizar los planes de estudio. Se le encarga a los claustros de la universidad que hagan un
Universidad, se colocaron 17 medallones con bustos de personajes vinculados a la historia de la institución.
En 1985, la recuperación de la autonomía universitaria dio lugar a la paulatina recuperación del edificio histórico. Se reformó el claustro mayor, el teatro académico o paraninfo y las obras de arte que contiene, así como la capilla de la Sapienza. En 1999 se celebró el V centenario de la fundación de la Universidad. Entre 1997-2000 fue objeto de una nueva intervención con el fin de crear un gran centro cultural que concentra una parte de la oferta cultural de la universidad, como exposiciones, congresos, conferencias, recitales, inauguración de cursos académicos, biblioteca…, y que es un centro de referencia de estudio y difusión del patrimonio cultural de nuestra universidad.
En fin, también hoy estamos viviendo un nuevo cambio en el modelo de universidad. Sin embargo, a pesar del tiempo transcurrido, aún existen analogías y herencias de las viejas facultades del antiguo régimen. Somos herederos de las viejas facultades de leyes y cánones: El Estudi general de Valencia – origen de nuestra universidad- , fundado a finales del XV en el edificio de La Nau. Formado por un grupo de profesores, alumnos y oficiales, que se organizaba en una estructura de poderes, con un patrimonio y unas rentas, un edificio, libros, aulas... Con una función, la de enseñar, que aunque varíe el contenido de sus estudios y las formas de enseñanza, mantiene cierta continuidad. La facultad de derecho de la universidad de Valencia aunque haya variado sus planes de estudios, sus formas de enseñanza es heredera de aquella fundación.
Pero como ocurre con toda institución, el cambio es continuó, para adecuar sus enseñanzas a la nueva sociedad, ejemplo de ello es el plan Bolonia que ahora se instaura…Puede hablarse de sucesivos modelos a través de los siglos, desde su fundación y las constituciones de 1499, hasta la reforma de Sixto V en 1585, que estableció un rector canónigo de la catedral y un claustro mayor; desde la universidad literaria del XVIII, pasando por el modelo liberal centralizado, hasta la autonomía... Incluso en las continuas reformas a que se ve sometida en el presente, hay que hablar de un nuevo modelo de universidad.
Yolanda Blasco Gil
Universitat de Valencia
BIBLIOGRAFÍA: Salvador Albiñana, Universidad e ilustración: Valencia en la época de Carlos III, Valencia, Institució Valenciana d´Estudis i Investigació, 1988. Marc Baldó Lacomba, Profesores y estudiantes en la época romántica. La universidad de Valencia en la crisis del antiguo régimen (1786- 1843), Valencia, Ayuntamiento de Valencia, 1984. Yolanda Blasco Gil, La facultad de derecho de Valencia durante la restauración (1875-1900), Universitat de València, 2000. Daniel Comas Carballo, El IV Centenario de la fundación de la Universidad de Valencia , Universitat de València, 2002. Manuel Vicente Febrer Romaguera, Ortodoxia y humanismo. El estudio general de Valencia durante el rectorado de Joan
de Salaya (1525-1558) , Universitat de València, 2003. Amparo Felipo, La Universidad de Valencia durante el siglo XVII (1611-1707), Valencia, Consellería de Cultura, Educació i Ciencia, 1991; Mª Fernanda Mancebo, La universidad de Valencia en guerra, la F.U.E. (1936-39), Ajuntament y Universitat de València, 1988; de la misma autora La Universidad de Valencia de la monarquía a la república (1919- 1939), Valencia, Instituto de Cultura Juan Gil Albert-Universitat de València, 1994. Mariano Peset, Las viejas facultades de leyes y cánones. El Estudi general de Valéncia , Valencia, 2006. Mariano y José Luis Peset, La universidad española (siglos XVIII-XIX). Despotismo ilustrado y revolución liberal, Madrid, 1974.Mariano Peset y Mª Fernanda Mancebo, La universidad de Valencia, en Historia de las universidades valencianas , 2 vols., volumen I, Alicante, Instituto Juan Gil Albert 1993. Mariano Peset, Salvador Albiñana y Mª Fernanda Mancebo, Cinc segles de la universitat de València , Valencia, Editorial Saó, 1994. Ernest Sánchez Santiró, Científics i professionals. La facultat de ciències de València (1857-1939), Universitat de Valencia, 1998. VVAA., Historia de la universidad de Valencia , 3 vols., Universitat de Valéncia, 1999-2000. Versión en valenciano o catalán, Història de la Universitat de València , 3 vols., Universitat de Valencia,