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historias casuales plan lector, Ejercicios de Lenguaje y práctica musical

comunicación , área plan lector

Tipo: Ejercicios

2024/2025

Subido el 15/09/2025

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david-hc-3 🇵🇪

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APRENDER A SER HONRADOS
Juan Camborda, un muchacho de quince años, se había
encontrado una billetera dentro de una combi, a la que subió
para cumplir un encargo de su padre. Él ayudaba a reparar los
zapatos en el pequeño taller que habían instalado en la
puerta de su casa ¿Qué hacer con ella? Contenía una buena
suma de dinero que podía utilizar para provecho propio. Pero
el muchacho recordó todo lo que su mamá le había dicho
sobre el valor de la honradez. Especialmente vino a su
memoria estas palabras: "No me importa que seamos pobres,
hijo, pero que tus manos sean limpias. Jamás dejes que se
manchen con algunos centavos que no valen gran cosa.
Nunca tomes nada ajeno, porque el día que empieces a
manchar tus manos nunca más volverán a ser hermosamente
blancas como son ahora". Entonces pensó: "Esto no me
pertenece. Aquí está la dirección del dueño. Iré a devolverle
su billetera".
El hombre vivía en un barrio lejano. Usando los últimos
centavos que le quedaban, Juan tomó un microbús que lo dejó
cerca. Llegó hasta una casa modesta, donde tres niñitos mal
vestidos jugaban con una pelota desinflada, y una pobre
mujer lloraba mientras su esposo trataba de explicarle que no
sabía cómo había extraviado el salario de la semana.
- ¡Ahora qué comeremos! -repetía entre lágrimas la
mujer.
Cuando el hombre vio el noble gesto del joven, y a la vez
lo observó modestamente vestido, le dijo:
- Realmente no tenías obligación de devolverme el dinero.
Nadie sabía que lo habías encontrado. Además, con él
podías haberte comprado varias cosas que necesitas. no lo
habías robado.
- Es cierto, señor -contestó el adolescente-, pero yo no
quería vivir con un ladrón dentro de mí. Y ya veo que usted
necesita más que yo este dinero.
El hombre lo abrazó y conmovido hasta las lágrimas le
dijo:
- A veces yo he robado y me doy cuenta de lo mal que
hice. Cuántos niños habrán quedado sin comer por culpa mía,
cuántas madres habrán sufrido.
Felizmente ahora tengo un trabajo honrado, y aunque no
gano mucho es dinero limpio. Pero lo más importante es que
tú, que eres apenas un muchachito, me has enseñado el valor
de la honradez.
¡Nunca, te lo prometo, nunca volveré a tocar algo que no
me pertenece!
Juan Camborda esa tarde tuvo que caminar casi diez
kilómetros hasta su casa, pero estaba radiante de felicidad,
lleno de ese gozo que sólo sienten los corazones nobles
cuando hacen algo bueno.
La ejemplar actitud de este humilde muchacho hace
pensar. Ciertamente, el que roba vive con un ladrón dentro
de sí mismo. ¿Y qué decir del que miente? ¿No vive acaso con
un engañador dentro de su alma? Y otro tanto podría
afirmarse del egoísta, del orgulloso, del envidioso, del que
practica cualquier forma de maldad.
INSTITUCIÓN EDUCATIVA
PARTICULAR
“SAGRADO CORAZÓN”
PLAN LECTOR – 3RO PRIM
PROF: LIC. MARIBEL TORRES
Fecha_____
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CLASE N°
pf3

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APRENDER A SER HONRADOS Juan Camborda, un muchacho de quince años, se había encontrado una billetera dentro de una combi, a la que subió para cumplir un encargo de su padre. Él ayudaba a reparar los zapatos en el pequeño taller que habían instalado en la puerta de su casa ¿Qué hacer con ella? Contenía una buena suma de dinero que podía utilizar para provecho propio. Pero el muchacho recordó todo lo que su mamá le había dicho sobre el valor de la honradez. Especialmente vino a su memoria estas palabras: "No me importa que seamos pobres, hijo, pero que tus manos sean limpias. Jamás dejes que se manchen con algunos centavos que no valen gran cosa. Nunca tomes nada ajeno, porque el día que empieces a manchar tus manos nunca más volverán a ser hermosamente blancas como son ahora". Entonces pensó: "Esto no me pertenece. Aquí está la dirección del dueño. Iré a devolverle su billetera". El hombre vivía en un barrio lejano. Usando los últimos centavos que le quedaban, Juan tomó un microbús que lo dejó cerca. Llegó hasta una casa modesta, donde tres niñitos mal vestidos jugaban con una pelota desinflada, y una pobre mujer lloraba mientras su esposo trataba de explicarle que no sabía cómo había extraviado el salario de la semana.

  • ¡Ahora qué comeremos! -repetía entre lágrimas la mujer. Cuando el hombre vio el noble gesto del joven, y a la vez lo observó modestamente vestido, le dijo:
  • Realmente no tenías obligación de devolverme el dinero. Nadie sabía que tú lo habías encontrado. Además, con él podías haberte comprado varias cosas que necesitas. Tú no lo habías robado.
  • Es cierto, señor -contestó el adolescente-, pero yo no quería vivir con un ladrón dentro de mí. Y ya veo que usted necesita más que yo este dinero. El hombre lo abrazó y conmovido hasta las lágrimas le dijo:
  • A veces yo he robado y me doy cuenta de lo mal que hice. Cuántos niños habrán quedado sin comer por culpa mía, cuántas madres habrán sufrido. Felizmente ahora tengo un trabajo honrado, y aunque no gano mucho es dinero limpio. Pero lo más importante es que tú, que eres apenas un muchachito, me has enseñado el valor de la honradez. ¡Nunca, te lo prometo, nunca volveré a tocar algo que no me pertenece! Juan Camborda esa tarde tuvo que caminar casi diez kilómetros hasta su casa, pero estaba radiante de felicidad, lleno de ese gozo que sólo sienten los corazones nobles cuando hacen algo bueno. La ejemplar actitud de este humilde muchacho hace pensar. Ciertamente, el que roba vive con un ladrón dentro de sí mismo. ¿Y qué decir del que miente? ¿No vive acaso con un engañador dentro de su alma? Y otro tanto podría afirmarse del egoísta, del orgulloso, del envidioso, del que practica cualquier forma de maldad. INSTITUCIÓN EDUCATIVA PARTICULAR “SAGRADO CORAZÓN” PLAN LECTOR – 3RO PRIM PROF: LIC. MARIBEL TORRES Fecha_____

CLASE N°

TAREA 2 I. Responde adecuadamente:

1- ¿Cómo se llama el muchacho de la historia?

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2- ¿Cuántos años tiene el muchacho?

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3- ¿Dónde encontró la billetera?

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4- ¿Qué tenía la billetera por dentro?

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5- ¿Qué le dijo su mamá sobre la honradez?

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6- ¿Cómo viajó Camborda hasta la casa del dueño?

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7- ¿Qué estaba haciendo la mujer del dueño cuando

llegó el muchacho?

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8- ¿Qué dijo el muchacho al señor al darle la

billetera?

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9- ¿Qué le prometió el señor a Camborda?

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10- ¿Cómo se sintió el muchacho al final del día?

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11- Dibuja un momento importante de la lectura.