





















Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Prepara tus exámenes
Prepara tus exámenes y mejora tus resultados gracias a la gran cantidad de recursos disponibles en Docsity
Prepara tus exámenes con los documentos que comparten otros estudiantes como tú en Docsity
Encuentra los documentos específicos para los exámenes de tu universidad
Estudia con lecciones y exámenes resueltos basados en los programas académicos de las mejores universidades
Responde a preguntas de exámenes reales y pon a prueba tu preparación
Consigue puntos base para descargar
Gana puntos ayudando a otros estudiantes o consíguelos activando un Plan Premium
Comunidad
Pide ayuda a la comunidad y resuelve tus dudas de estudio
Ebooks gratuitos
Descarga nuestras guías gratuitas sobre técnicas de estudio, métodos para controlar la ansiedad y consejos para la tesis preparadas por los tutores de Docsity
Asignatura: Historia del s.XX, Profesor: jose antonio sanchez román, Carrera: Periodismo, Universidad: UCM
Tipo: Resúmenes
1 / 29
Esta página no es visible en la vista previa
¡No te pierdas las partes importantes!






















HISTORIA DEL SIGLO XX ñ Eric Hobsbawm
Vista panor·mica del siglo XX
En este libro, el siglo XX aparece estructurado como un trÌptico. A una Època de cat·strofes, que va del 1914 hasta el fin de la segunda guerra mundial, siguiÛ un perÌodo de 25 o 30 aÒos de extraordinario crecimiento econÛmico y transformaciÛn social. Puede ser considerado como una especie de edad de oro. La ˙ltima parte del siglo fue una nueva era de descomposiciÛn y crisis. El libro comienza con la primera guerra mundial, que marcÛ el derrumbe de la civilizaciÛn (occidental) del siglo XIX. Los decenios transcurridos desde el comienzo de la primera guerra mundial hasta la conclusiÛn de la segunda fueron una Època de cat·strofes para esta sociedad. Los grandes imperios coloniales se derrumbaron y quedaron reducidos. Se desencadenÛ una crisis econÛmica mundial de una profundidad sin precedentes que pareciÛ que podrÌa poner fin a la economÌa mundial global. Mientras la economÌa temblaba, las instituciones de la democracia liberal desaparecieron entre 1917 y 1942. SÛlo la alianza del capitalismo liberal y el comunismo para hacer frente a ese desafÌo permitiÛ salvar la democracia. Este perÌodo de alianza entre el capitalismo y el comunismo contra el fascismo es el momento decisivo en la historia del siglo XX. La victoria de la UniÛn SoviÈtica sobre Hitler fue el gran logro del rÈgimen instalado en aquel paÌs por la revoluciÛn de octubre. El sistema econÛmico improvisado en el n˙cleo euroasi·tico rural arruinado del antiguo imperio zarista, al que se dio el nombre de socialismo, no se habrÌa considerado como una alternativa viable a la economÌa capitalista. Fue la Gran DepresiÛn la que hizo parecer que podÌa ser asÌ. El principal interrogante al que deben dar respuestas los historiadores es cÛmo y por quÈ tras la segunda guerra mundial el capitalismo iniciÛ la edad de oro. La repercusiÛn m·s importante y duradera de los regÌmenes inspirados por la revoluciÛn de octubre fue la de haber acelerado la modernizaciÛn de paÌses agrarios. En el decenio de 1980 y los primeros aÒos del de 1990, el mundo capitalista comenzÛ de nuevo a tambalearse abrumado por los mismos problemas del perÌodo de entreguerras que la edad de oro parecÌa haber superado: el desempleo masivo, graves depresiones cÌclicas y el enfrenamiento cada vez m·s encarnizado entre los mendigos sin hogar y las clases acomodadas. Cuando los aÒos 80 dejaron paso a los 90 se hizo patente que la crisis mundial no era sÛlo Gral. en lo econÛmico, sino tambiÈn en lo polÌtico. Las tensiones generadas socavaron los sistemas polÌticos. Era la crisis de las creencias y principios en los que se habÌa basado la sociedad desde que a comienzos del siglo XVIII las mentes modernas vencieran la cÈlebre batalla que libraron con los antiguos. øQuÈ paralelismo puede establecerse entre el mundo de 1914 y el de los aÒos 90? …ste cuenta con tres veces m·s que al comienzo de la primera guerra mundial, en cuanto a personas. Son m·s altos y de mayor peso que sus padres. Est·n mejor alimentados. El mundo est· dominado por la tecnologÌa que avanza sin cesar. La consecuencia de mayor alcance de esos progresos ha sido la revoluciÛn de los sistemas de transportes y comunicaciones. Ha sido el siglo m·s mortÌfero de la historia. En el siglo XX las guerras han librado contra la economÌa y la infraestructura de los estados y contra la poblaciÛn civil. El siglo es distinto por tres aspectos: 1) no es eurocÈntrico. Las industrias que Europa iniciÛ emigran a otros continentes. Las grande potencias de 1914 desaparecieron. En 1914 EEUU eran la principal economÌa industrial. Es la prolongaciÛn de Europa. El conjunto de paÌses que protagonizaron la industrializaciÛn del siglo XIX sigue suponiendo la mayor concentraciÛn de riqueza y de poder econÛmico y cientÌfico del mundo. 2) entre 1914 y el comienzo del decenio de 1990, el mundo ha avanzado notablemente en el camino que ha de convertirlo en una ˙nica unidad operativa, lo que era imposible en 1914. En 1990 se construyÛ la aldea global. La caracterÌstica m·s destacada de este perÌodo es la incapacidad de las instituciones p˙blicas y del comportamiento colectivo de los seres humanos de estar a la altura de ese acelerado proceso de mundializaciÛn. 3) ruptura de los vÌnculos entre las generaciones entre pasado y presente. Hay una erosiÛn de las sociedades y las religiones tradicionales.
Primera parte: LA ERA DE LAS CAT¡STROFES
CapÌtulo I: LA …POCA DE LA GUERRA TOTAL
La crÛnica histÛrica del siglo debe comenzar con el relato de los 31 aÒos de guerra mundial. En ese momento, los componentes principales del escenario internacional eran las seis grandes potencias europeas (Gran BretaÒa, Francia, Rusia, Austria-HungrÌa, Prusia e Italia), Estados unidos y JapÛn. SÛlo habÌa habido un breve conflicto en Crimea que enfrentÛ a Rusia con Gran BretaÒa y Francia. El m·s largo de ellos fue la guerra civil en EEUU. Entre
1871 y 1914 no hubo ning˙n conflicto en Europa, aunque en el Extremo Oriente JapÛn se enfrentÛ con Rusia, a la que venciÛ en 1904-1905, en una guerra que acelerÛ la revoluciÛn rusa. Todo cambiÛ en 1914. En la primera guerra mundial participaron todas las grandes potencias y todos los estados europeos excepto EspaÒa, los PaÌses Bajos, los tres paÌses escandinavos y Suiza. Aunque la actividad militar fuera de Europa fue escasa tambiÈn la guerra naval adquiriÛ una dimensiÛn mundial: la primera batalla fue en 1914 cerca de las islas Malvinas. En la segunda guerra se vieron involucrados todos los paÌses de AmÈrica Latina. Los orÌgenes de la primera guerra mundial comenzaron como una guerra europea entre la Triple Alianza (Francia, Gran BretaÒa y Rusia) y las llamadas ìpotencias centralesî (Alemania y Austria-HungrÌa). Serbia y BÈlgica se incorporaron como consecuencia del ataque contra la primera y del ataque alem·n contra la segunda. EEUU entrÛ en 1917. Los alemanes se encontraron con una posible guerra en dos frentes. El plan era aplastar a Francia en el oeste y luego actuar en el este para eliminar a Rusia. La idea de Alemania era llevar a cabo una campaÒa rel·mpago. El ejÈrcito alem·n penetrÛ en Francia por diversas rutas. Ese era el frente occidental. Durante dÌas, la artillerÌa realizaba un bombardeo incesante para blandar al enemigo y obligarle a protegerse en los refugios subterr·neos hasta que en el momento oportuno oleadas de soldados saltaban por encima del parapeto, hacia la ìtierra de nadieî. En 1916 los alemanes intentaron sin Èxito romper la lÌnea defensiva de Verd˙n. Los franceses perdieron el 20% de sus hombres en edad militar. Gran BretaÒa perdiÛ una generaciÛn. En el frente oriental, los alemanes pulverizaron a una pequeÒa fuerza invasora rusa en la batalla de Tannemberg en el primer mes de la guerra. Expulsaron de Polonia a los rusos. Los aliados no consiguieron un avance significativo hasta el hundimiento de las potencias centrales despuÈs del verano de 1918. El problema para ambos bandos residÌa en cÛmo conseguir superar la par·lisis en el frente occidental pues sin la victoria en el oeste ninguno de los dos podÌa ganar la guerra. Los aliados controlaban los ocÈanos. Ambos confiaban en la tecnologÌa. Los alemanes usaron gas tÛxico. Los brit·nicos fueron los pioneros en usar los vehÌculos articulados blindados. Ambos bandos usaron los nuevos y fr·giles aeroplanos y Alemania utilizÛ los zeppelin. La ˙nica arma tecnolÛgica que tuvo importancia para el desarrollo de la guerra fue el submarino. La campaÒa estuvo a punto de triunfar en 1917 pero el principal argumento que motivÛ la participaciÛn de EEUU en la guerra. Cuando los aliados comenzaron a avanzar en el verano de 1918 la conclusiÛn de la guerra fue sÛlo cuestiÛn de tiempo. Las potencias centrales no sÛlo admitieron la derrota sino que se derrumbaron. Ninguno de los gobiernos existentes entre las fronteras de Francia y el mar de JapÛn se mantuvo en el poder. øPor quÈ las principales potencias de ambos bandos consideraron la primera guerra mundial como un conflicto en el que sÛlo se podÌa contemplar la victoria o derrota total? Porque impulsadas por motivos limitados y concretos, la primera guerra mundial perseguÌa objetivos ilimitados. En la era imperialista se habÌa producido la fusiÛn de la polÌtica y la economÌa. Las ìfronteras naturalesî de la Standard Oil, etc se situaban en el confÌn del universo. Para los dos beligerantes principales, Alemania y Gran BretaÒa el lÌmite serÌa el cielo. Para Francia sus aspiraciones tenÌan un car·cter menos general: compensar su creciente e inferioridad demogr·fica y econÛmica con respecto a Alemania. Era un objetivo absurdo y destructivo que arruinÛ tanto a los vencedores como a los vencidos. PrecipitÛ a los paÌses derrotados en la revoluciÛn y a los vencedores en la bancarrota y en el agotamiento material. Las condiciones de paz fueron refrendados en el Tratado de Versalles con cinco consideraciones: 1- derrumbamiento de un gran n˙mero de regÌmenes en Europa y la eclosiÛn en Rusia de un rÈgimen bolchevique revolucionario alternativo dedicado a la subversiÛn universal 2- se considera necesario controlar a Alemania 3- Reestructurar el mapa de Europa: los principales aspirantes a esa herencia eran una serie de movimientos nacionalistas que los vencedores apoyaron que fueron antibolcheviques. El principio principal era la creaciÛn de estados nacionales Ètnico-ling¸Ìstico, seg˙n el principio de que las naciones tenÌan ìderecho a la autodeterminaciÛnî. El resultado fue desastroso. 4- Congreso de EEUU se negÛ a ratificar el tratado de paz debido a las consideraciones que se le hacÌan a las polÌticas nacionales 5- las potencias vendedoras trataron de conseguir una paz que hiciera posible una nueva guerra. Salvar al mundo del bolchevismo y reestructurar el mapa de Europa eran dos proyectos que se superponÌan. En el este los aliados aceptaron las fronteras impuestas por Alemania a la Rusia revolucionaria. Quedaban grandes zonas de Europa (antiguo imperio austroh˙ngaro) por reestructurar. Serbia fue ampliada para formar una nueva Yugoslavia al fusionarse con Eslovenia y Croacia. Se constituyÛ otro nuevo paÌs: Chescolovaquia, mediante la uniÛn del antiguo n˙cleo industrial del imperio de los Habsburgo, los territorios checos, con zonas rurales de Eslovaquia y Rutenia (HungrÌa). Se ampliÛ Rumania. A Alemania se le impuso la paz con duras condiciones. Se le impidiÛ poseer una flota importante, se le prohibiÛ contar con una fuerza aÈrea y se redujo su ejÈrcito de tierra, se ocupÛ militarmente una parte de la zona occidental del paÌs y se le privÛ de todas las colonias de ultramar.
nacionalsocialista alem·n era la esclavitud y la muerte. La segunda guerra mundial significÛ el paso de la guerra masiva a la guerra total. Las muertes causadas fueron de tres a cinco veces superiores a las de la primera guerra. A partir de 1914 todos los conflictos eran guerras masivas que involucraban a todos los ciudadanos. Una movilizaciÛn masiva de esas caracterÌsticas durante varios aÒos no puede mantenerse excepto en una economÌa industrializada moderna con una elevada productividad y una economÌa sustentada por la poblaciÛn no beligerante. Las guerras modernas masivas reforzaron el poder de las organizaciones obreras y produjeron una revoluciÛn en cuanto la incorporaciÛn de la mujer al trabajo fuera del hogar. Las cuestiones militares siempre habÌan sido de la competencia de los gobiernos. Los ejÈrcitos y la guerra no tardaron en convertirse en ìindustriasî. En todos los paÌses el estado participaba en las empresas de fabricaciÛn de armamento y material de guerra. El principio b·sico vigente en el perÌodo transcurrido entre la revoluciÛn francesa y la primera guerra era que en tiempo fe guerra la economÌa tenÌa que seguir funcionando. Para el estado el principal problema era de car·cter fiscal: cÛmo financiar las guerras. Era al Ministerio de Hacienda al que correspondÌa dirigir la economÌa de guerra. Al comenzar la segunda guerra, sÛlo dos estados, URSS y Alemania, poseÌan los mecanismos necesarios para controlar la economÌa. La economÌa de guerra alemana podÌa explotar todas las riquezas de Europa. Gran BretaÒa era m·s pobre. El sistema alem·n era injusto por principio. Alemania explotÛ los recursos y la mano de obra de la Europa ocupada y tratÛ a la poblaciÛn no alemana como a una poblaciÛn inferior. La guerra hizo que progresara el desarrollo tecnolÛgico. La economÌa industrial moderna se sustentaba en la innovaciÛn tecnolÛgica permanente. Las guerras contribuyeron a difundir los conocimientos tÈcnicos y tuvieron importantes repercusiones en la organizaciÛn industrial y en los mÈtodos de producciÛn en masa. Durante la segunda guerra se produjo una importante destrucciÛn de los activos de capital existentes antes de la guerra. El efecto econÛmico neto de la guerra fue negativo. Las guerras favorecieron a EEUU. Si EEUU y Rusia representan los dos extremos de las consecuencias econÛmicas de las guerras, hay que situar al resto del mundo en una situaciÛn intermedia entre esos extremos. Curiosamente el n˙mero de bajas, mucho m·s reducido, de la primera guerra tuvo un impacto m·s fuerte que las pÈrdidas enormes de la segunda. Al comenzar el siglo XIX la tortura habÌa sido eliminada oficialmente en toda Europa occidental pero desde 1945 volviÛ. Una razÛn de peso era la extraÒa democratizaciÛn de la guerra. Las guerras totales se convirtieron en ìguerras del puebloî. Las guerras no excluyeron el respeto mutuo y la aceptaciÛn de normas o incluso el comportamiento caballeresco. Los profesionales de la polÌtica y de la diplomacia pueden declarar la guerra o negociar la paz sin experimentar sentimientos de odio hacia el bando enemigo. Pero las guerras totales de nuestro siglo no se atenÌan en absoluto al modelo bismarckiano. Otra de las razones era la nueva impersonalidad de la guerra, que convertÌa la muerte y la mutilaciÛn en la consecuencia remota de apretar un botÛn o levantar una palanca. El mundo se acostumbrÛ al destierro obligatorio y a las matanzas perpetradas a escala astronÛmica. TurquÌa dio muerte a un n˙mero de armenios no contabilizado en lo que puede considerarse como el primer intento de eliminar a todo un pueblo. La primera guerra y la revoluciÛn rusa supusieron el desplazamiento forzoso de millones de personas. Pero esa primera oleada de desterrados humanos no fue nada en comparaciÛn con la que se produjo en la segunda. La descolonizaciÛn de la India en 1947 creÛ 15 millones de refugiados. En suma, la cat·strofe humana que desencadenÛ la segunda guerra es casi con toda seguridad la mayor de la historia. Los 31 aÒos transcurridos entre el asesinato del archiduque de Austria en Sarajevo y la rendiciÛn incondicional de JapÛn han de ser considerados en la historia de Alemania como una era de destrucciÛn comparable a la guerra de los Treinta AÒos, Sarajevo marcÛ el comienzo de un perÌodo general de cat·strofes y crisis. Ambas guerras terminaron con el derrumbamiento y la revoluciÛn social en zonas de Europa y Asia y ambas dejaron a los beligerantes exhaustos y debilitados con la excepciÛn de EEUU. Hay diferencias entre la primera y la segunda guerra. La primera no resolviÛ nada. La segunda aportÛ soluciones. Los tremendos problemas sociales y econÛmicos del capitalismo en la era de las cat·strofes parecieron desaparecer. La economÌa del mundo occidental iniciÛ su edad de otro, la democracia polÌtica occidental era estable y la guerra se desplazÛ hacia el tercer mundi. Los viejos imperios coloniales se habÌan derrumbado.
CAPÕTULO II: LA REVOLUCI”N MUNDIAL
La revoluciÛn fue hija de la guerra del siglo XX. SÛlo EEUU saliÛ de las guerras mundiales intacto y m·s fuerte. ParecÌa claro que el viejo mundo estaba condenado a desaparecer. ParecÌa que sÛlo habÌa falta una seÒal para que los pueblos se levantaran a sustituir el capitalismo por el socialismo. Fue la revoluciÛn rusa de octubre de 1917 la que lanzÛ esa seÒal al mundo. Las repercusiones de la revoluciÛn de octubre fueron m·s profundas y generales que las de la revoluciÛn francesa. La revoluciÛn de octubre originÛ el movimiento revolucionario de mayor alcance que ha conocido el mundo.
El comunismo soviÈtico pretendiÛ ser un sistema alternativo y superior al capitalismo. A medida que avanzaba el siglo XX esa imagen de la polÌtica mundial como un enfrentamiento entre las fuerzas de dos sistemas sociales antagÛnicos fue haciÈndose cada vez m·s radical. La revoluciÛn de octubre se veÌa a sÌ misma como un acontecimiento de Ìndole ecumÈnica m·s que nacional. Su finalidad no era instaurar la libertad y el socialismo en Rusia, sino llevar a cabo la revoluciÛn proletaria mundial. La Rusia zarista estaba madura para la revoluciÛn y que una revoluciÛn podÌa derrocar al zarismo. Durante los meses anteriores al comienzo de la guerra, el paÌs parecÌa una vez m·s al borde de un estallido. La revoluciÛn de marzo de 1917 que derrocÛ a la monarquÌa rusa, fue un acontecimiento esperado. La revoluciÛn no fue socialista. El derrocamiento del zarismo y del sistema feudal sÛlo podÌa desembocar en una ìrevoluciÛn burguesaî. La lucha de clases entre la burguesÌa y el proletariado continuarÌa bajo nuevas condiciones polÌticas. Si Rusia no estaba preparada para la revoluciÛn proletaria que preconizaba el marxismo, tampoco lo estaba para la ìrevoluciÛn burguesaî liberal. En 1917, Lenin que en 1905 solo pensaba en una Rusia democr·tico-burguesa, llegÛ desde el principio a una conclusiÛn realista: no era el momento para una revoluciÛn liberal. En 1918, los 4 gobernantes de los paÌses derrotados (Alemania, Austria-HungrÌa, TurquÌa y Bulgaria) perdieron el trono, adem·s del zar. Rusia fue el primero de los regÌmenes de Europa central y oriental que se hundiÛ bajo el peso de la primera guerra mundial. El rÈgimen zarista sucumbiÛ cuando a una manifestaciÛn de mujeres trabajadoras se sumÛ el cierre industrial en la f·brica metal˙rgica, cuyos trabajadores destacaban por su militancia, para desencadenar una huelga general y la invasiÛn del centro de la capital con el objetivo de pedir pan. Las tropas del zar se negaron a atacar a la multitud. El zar abdicÛ siendo sustituido por un ìgobierno provisionalî. El Èxito de Lenin consistiÛ en pasar de ese incontrolable levantamiento popular al poder bolchevique. Lo que sobrevino no fue una Rusia liberal y constitucional occidentalizada y decidida a combatir los alemanes sino un vacÌo revolucionario. Los soviets tenÌan el poder en la vida local, pero no sabÌan quÈ hacer. Los diferentes partidos y organizaciones revolucionarios intentaron integrarse en esas asambleas para coordinarlas y conseguir su apoyo. Cuando se produjo la caÌda del zar no eran muchos los rusos que supieran quÈ representaban las etiquetas de los partidos revolucionarios. La exigencia b·sica de la poblaciÛn m·s pobre de los n˙cleos urbanos era conseguir pan y la de los obreros obtener mayores salarios y un horario de trabajo m·s reducido. Todos compartÌan el deseo de que concluyera la guerra. El lema ìpan, paz y tierraî suscitÛ cada vez m·s apoyo. Cuando los empresarios y hombres de negocios intentaron restablecer la disciplina laboral, lo ˙nico que consiguieron fue radicalizar las posturas de los obreros. Cuando el gobierno provisional insistiÛ en iniciar una nueva ofensiva militar, el ejÈrcito se negÛ y los soldados campesinos regresaron a sus aldeas. Eso favoreciÛ a los bolcheviques. El campesinado apoyaba a los socialrevolucionarios. El afianzamiento de los bolcheviques entraÒÛ el debilitamiento del gobierno provisional. El sector m·s radicalizado impulsÛ a los bolcheviques a la toma del poder. No fue necesario, sino simplemente ocuparlo. Ning˙n partido estaba preparado para ocupar el poder. El gobierno en lugar de dejar paso a los soviets podÌa entregar Petrogrado a los alemanes. Si los bolcheviques no aprovechaban el momento ìpodÌa desencadenarse una verdadera anarquÌaî. Lo m·s problem·tico era la perspectiva a largo plazo. El programa de Lenin suponÌa apostar por la mutaciÛn de la revoluciÛn rusa en una revoluciÛn mundial, o al menos europeo. El nuevo rÈgimen apenas hizo otra cosa por el socialismo que declarar que el socialismo era su objetivo, ocupar los bancos y declarar el control obrero sobre la gestiÛn de las empresas. El nuevo rÈgimen se mantuvo. SobreviviÛ a una dura paz impuesta por Alemania. Diversos ejÈrcitos y regÌmenes contrarrevolucionarios se levantaron contra los soviets financiados por los aliados. En los peores momentos de la guerra civil, la Rusia soviÈtica quedÛ reducida a un n˙cleo cercado de territorios en el norte y el centro. La revoluciÛn sobreviviÛ por tres razones: 1) porque contaba el Partido Comunista fuertemente centralizado y disciplinado, 2) era el ˙nico gobierno que podÌa y querÌa mantener a Rusia unida como un estado y para ello contaba con un consideraba apoyo de otros grupos de patriotas rusos, 3) la revoluciÛn habÌa permitido que el campesinado ocupara la tierra. La gran masa de campesinos considerÛ que sus oportunidades de conservar la tierra eran mayores si se mantenÌan los rojos que si el poder volvÌa a la nobleza. La revoluciÛn mundial que justificaba la decisiÛn de Lenin de implantar en Rusia el socialismo no se produjo y condenÛ a la Rusia a sufrir los efectos de un aislamiento que acentuÛ su pobreza y su atraso. Los acontecimientos de Rusia no sÛlo crearon revolucionarios sino revoluciones. En enero de 1918 Europa central fue barrida por una oleada de huelgas polÌticas y manifestaciones antibelicistas que se iniciaron en Viena hasta Alemania, terminando en la revuelta de la marinerÌa austroh˙ngara en el Adri·tico. La primera reacciÛn occidental ante el llamamiento de los bolcheviques a los pueblos para que hicieran la paz fue la elaboraciÛn de los 14 puntos del presidente Wilson. Se iba a crear una zona de pequeÒos estados nacionales para
Desde la revoluciÛn industrial, la historia de la economÌa mundial se habÌa caracterizado por un progreso tÈcnico acelerado, por el crecimiento econÛmicamente continuo y por una creciente ìmundializaciÛnî de la divisiÛn de trabajo. El progreso tÈcnico siguiÛ y se acelerÛ en la era de las cat·strofes. El crecimiento econÛmico no se interrumpiÛ. SÛlo se desacelerÛ. La mundializaciÛn de la economÌa parecÌa haberse interrumpido. La integraciÛn de la economÌa mundial se estancÛ o retrocediÛ. Se habÌa registrado la migraciÛn m·s masiva de la historia. Razones del estancamiento: la principal economÌa nacional del mundo, EEUU, estaba alcanzando la situaciÛn de autosuficiencia al igual que en Gran BretaÒa y los paÌses escandinavos. Los precios y la prosperidad se derrumbaron en 1920. El mundo anglosajÛn, los paÌses que habÌan sido neutrales y JapÛn, hicieron cuanto les fue posible para iniciar un proceso deflacionario (caÌda generalizada del nivel de precios de bienes y servicios en una economÌa). En cambio, en Alemania y Rusia se registrÛ un hundimiento espectacular del sistema monetario. Se esfumÛ el ahorro privado. La situaciÛn parecÌa haber vuelto a la calma en 1924, se reanudÛ el crecimiento econÛmico mundial. Los aÒos 20 no fueron una Època dorada para las explotaciones agrÌcolas en EEUU. En la mayor parte de los paÌses de Europa occidental el desempleo continuaba siendo alto. La ˙nica economÌa que funcionaba a pleno era la de EEUU. El hundimiento de los precios de los productos b·sicos demostraba que la demanda era muy inferior a la capacidad de producciÛn. Durante la Època de bonanza, la Internacional Comunista ya habÌa dicho que vendrÌa una nueva crisis econÛmica que iba a desencadenar una oleada revolucionaria. Lo que nadie esperaba era la extraordinaria generalidad y profundidad de la crisis que se iniciÛ. La dram·tica recesiÛn de la economÌa industrial de EEUU no tardÛ en golpear a Alemania. Se produjo una crisis en la producciÛn de artÌculos de primera necesidad. Eso supuso el hundimiento de Argentina, Australia, Bolivia, Brasil, Canad·, etc. Esta situaciÛn llevÛ a la ruina a los agricultores que dependÌan del mercado de exportaciÛn. Los efectos de la crisis se dejaron sentir en los paÌses agrarios coloniales. Lo que hizo m·s dram·tica la situaciÛn fue que los sistemas p˙blicos de seguridad social no existÌan. Esta es la razÛn por la que la seguridad ha sido siempre una preocupaciÛn para los trabajadores. La imagen que dominaba era la de los comedores de beneficencia y la de los ejÈrcitos de desempleados. El sentimiento de cat·strofe y desorientaciÛn causada por la Gran DepresiÛn fue mayor entre los hombres de negocios, los economistas y los polÌticos que entre las masas. Los estados comenzaron a levantar barreras cada vez mayores para proteger sus mercados nacionales y sus monedas. Consecuencias a largo plazo: la Gran DepresiÛn desterrÛ el liberalismo econÛmico durante medio siglo. En 1931- 1932, Gran BretaÒa, Canad·, todos los paÌses escandinavos y EEUU abandonaron el patrÛn oro y en 1936 se sumaron a la medida los m·s fervientes partidarios de ese sistema, los belgas y los holandeses y los franceses. La Gran DepresiÛn obligÛ a los gobiernos occidentales a dar prioridad a las consideraciones sociales sobre las econÛmicas en la formaciÛn de sus polÌticas. Los gobiernos no se limitaron a proteger a la agricultura imponiendo aranceles frente a la competencia extranjera. Durante la Gran DepresiÛn subvencionaron la actividad agraria garantizando los precios al productor, comprando excedentes o pagando a los agricultores para que no produjeran. En cuanto a los trabajadores, el ìpleno empleoî pasÛ a ser el objetivo b·sico de la polÌtica econÛmica en los paÌses en los que se instaurÛ un capitalismo democr·tico reformado. La doctrina keynesiana propugnaba la eliminaciÛn permanente del desempleo generalizado por razones tanto de beneficio econÛmico como polÌtico. Los keynesianos sostenÌan que la demanda que generan los ingresos de los trabajadores ocupados tendrÌa un efecto estimulante sobre las economÌas deprimidas. Un hecho subrayaba el trauma derivado de la Gran DepresiÛn: el ˙nico paÌs que habÌa rechazado el capitalismo, la UniÛn SoviÈtica, parecÌa ser inmune a sus consecuencias. Mientras el resto del mundo se sumÌa en el estancamiento, URSS estaba inmersa en un proceso de industrializaciÛn acelerada. Los partidos socialdemÛcratas comenzaron a aplicar ìplanesî. øCu·l es la causa del mal funcionamiento de la economÌa capitalista en el perÌodo de entreguerras? Hay que tener en cuenta la situaciÛn de EEUU, los problemas econÛmicos pueden explicarse en funciÛn de las perturbaciones de la guerra y la posguerra, EEUU sÛlo habÌa tenido una breve intervenciÛn en el conflicto. La primera guerra mundial beneficiÛ a EEUU de manera espectacular. Al terminar la primera guerra, el predominio de la economÌa yanqui era tan obvio como el que conseguirÌa despuÈs de la segunda guerra. Fue la Gran DepresiÛn la que interrumpiÛ esa situaciÛn. Su influencia en Europa fue decisiva. DespuÈs de todo, en los aÒos 20 EEUU era el principal exportador del mundo y tras Gran BretaÒa, el primer importador. En cuanto a materias primas y alimentos b·sicos absorbÌa casi el 40% de las importaciones. TambiÈn fue la principal vÌctima de la crisis. En la conferencia de paz de Versalles se habÌa impuesto a Alemania unos pagos onerosos y no definidos en conceptos de ìreparacionesî. Para justificarlas se incluyÛ en el tratado de paz una cl·usula que declaraba a
Alemana ˙nica responsable de la guerra. La suma que debÌa pagar no se concretÛ. El objetivo era perpetuar la debilidad alemana. En 1924 entrÛ en vigor el ìplan Dawesî que fijÛ la suma real que debÌa pagar Alemana anualmente y en 1929, ìel plan Youngî modificÛ el plan de reparaciones y estableciÛ el Banco de Pagos Internacionales en Basilea que se multiplicarÌa despuÈs de la segunda guerra. Todos los pagos se interrumpieron en 1932. SÛlo Finlandia pagÛ todas sus deudas. Dos cuestiones estaban en juego: 1-la problem·tica suscitada por Keynes que escribiÛ una dura crÌtica de la conferencia de Versalles. Si no se reconstruÌa la economÌa alemana la restauraciÛn de una civilizaciÛn una economÌa liberal estable en Europa serÌa imposible. La polÌtica francesa era contraproducente porque era demasiada dÈbil para imponerse. A partir de 1914 tuvieron que tolerar el fortalecimiento de la economÌa alemana 2- estaba la cuestiÛn de cÛmo debÌa pagarse las reparaciones. Obligaron a Alemania a recurrir a los crÈditos. Las importaciones alemanas crecieron extraordinariamente. PerÌodo de entreguerras: 1-existencia de un desequilibrio notable y creciente en la economÌa mundial como consecuencia de la asimetrÌa existente entre el nivel de desarrollo de EEUU y el del resto del mundo. Los yanquis no dependÌan del resto del mundo porque necesitan importar menos capital, mano de obra y nuevas mercancÌas. En cuanto a sus exportaciones tenÌan mucha menos trascendencia para la renta nacional que en cualquier otro paÌs. 2- incapacidad de la economÌa mundial para generar una demanda que pudiera sustentar una expansiÛn duradera. Los prestatarios no usaban el dinero para comprar los bienes de consumo tradicionales, sino que compraban bienes de consumo duraderos. La producciÛn de autos disminuyÛ a la mitad en EEUU, entre 1929 y 1931. A partir de 1932 habÌa indicios de que lo peor ya habÌa pasado. Algunas economÌas se hallaban en situaciÛn floreciente: JapÛn, Suecia y en 1938, la economÌa alemana habÌa crecido. Incluso las economÌas m·s dÈbiles, como la brit·nica, mostraban un gran dinamismo. El ìNew Dealî no dio los resultados esperados. El sector m·s importante de la industria yanqui, la producciÛn de autos, nunca se recuperÛ. El futuro del capitalismo era el estancamiento. En un sector (el de entretenimientos y medios de comunicaciÛn) el perÌodo de entreguerras contemplÛ los adelantes m·s importantes con el triunfo de la radio y de la industria del cine de Hollywood. A medida que aumentaba el desempleo, resultaba difÌcil de creer que las obras p˙blicas no aumentarÌan el empleo porque el dinero invertido se detraerÌa al sector privado. HabÌa que dejar que la economÌa siguiera su curso y los gobiernos cuyo primer instinto les llevaba a aplicar la ortodoxia financiera, equilibrar los presupuestos y reducir los gastos. El capitalismo del perÌodo de entreguerras estaba muy alejado de la libre competencia de la economÌa del siglo XIX. El retroceso de la izquierda revolucionaria contribuyÛ al fortalecimiento de la derecha radical, Lejos de iniciar un nuevo proceso revolucionario, la DepresiÛn redujo al movimiento comunista internacional fuera de la URSS a una situaciÛn de debilidad. Su principal enemigo era el movimiento obrero de masas organizado de los partidos socialdemÛcratas y laboristas. En la Europa de 1934, sÛlo el Partido Comunista francÈs tenÌa todavÌa una presencia importante. El retroceso de la izquierda no se limitÛ al declive de los comunistas pues la victoria de Hitler desapareciÛ de la escena el Partido SocialdemÛcrata alem·n y un aÒo m·s tarde la socialdemocracia austrÌaca conociÛ el mismo destino. La situaciÛn era diferente fuera de Europa. En AmÈrica se registrÛ un marcado giro hacia la izquierda, cuando EEUU, puso en pr·ctica un New Deal m·s radical. En AmÈrica latina fueron m·s los que cayeron hacia la izquierda que hacia la derecha. Argentina iniciÛ la era de los gobiernos militares. El paÌs girÛ hacia la derecha. En cambio, Chile aprovechÛ la DepresiÛn para desalojar del poder a uno de los escasos dictadores-presidentes que hayan existido en el paÌs antes de la era de Pinochet, Carlos Ib·Òez y dio un giro a la izquierda. En Brasil llevÛ al poder a Getulio Vargas a quien podrÌa calificarse de populista-nacionalista. El giro hacia la izquierda fue m·s evidente en Per˙. El deslizamiento hacia la izquierda fue a˙n m·s pronunciado en Colombia, donde los liberales pusieron fin a un periodo de casi 30 aÒos de dominio conservador. M·s patente fue la radicalizaciÛn de Cuba, donde la elecciÛn de Roosevelt permitiÛ a la poblaciÛn desalojar del poder a un presidente odiado. La crisis intensificÛ la actividad antiimperialista, en parte por el hundimiento del precio de productos b·sicos en los que se basaban las economÌas coloniales y en parte porque los paÌses metropolitanos sÛlo se preocupaban de proteger su agricultura y su empleo. La DepresiÛn seÒalÛ en la mayor parte del mundo colonia el inicio del descontento polÌtico y social. No surgieron movimientos polÌticos nacionalistas hasta despuÈs de la segunda guerra. El viejo liberalismo estaba muerto. Tres opciones competÌan por la hegemonÌa polÌtico-intelectual: 1-el comunismo marxista 2-capitalismo que habÌa abandonado la fe en los principios del mercado libre. 3- fascismo, que la DepresiÛn convirtiÛ en un movimiento mundial. La versiÛn alemana del fascismo se beneficiÛ tanto de la tradiciÛn intelectual alemana como de la existencia de un gobierno implacable decidido a terminar con el desempleo. En la era de las cat·strofes no sÛlo la paz, la estabilidad social y la economÌa sino tambiÈn las instituciones polÌticas y los valores intelectuales de la sociedad burguesa liberal del siglo XIX estaban retrocediendo o derrumb·ndose.
El fascismo no habrÌa alcanzado un puesto relevante en la historia universal de no haberse producido la Gran DepresiÛn. Ni siquiera la Gran DepresiÛn habrÌa dado al fascismo la fuerza y la influencia que poseyÛ en los aÒos treinta si no hubiera llevado al poder un movimiento de este tipo en Alemania. Esos movimientos han de verse en el contexto del declive y caÌda del liberalismo en la era de las cat·strofes. No todos los nacionalismos simpatizaban con el fascismo. øCu·l es la causa de que el liberalismo retrocediera en el perÌodo de entreguerras, incluso en aquellos paÌses que rechazaron el fascismo? El capitalismo no podÌa permitirse seguir gobernando mediante la democracia parlamentaria y con una serie de libertades que, por otra parte, habÌan constituido la base de los movimientos obreros reformistas y moderados. La burguesÌa se veÌa ahora obligada a recurrir a la fuerza y a la coerciÛn, esto es, a algo similar al fascismo. La principal razÛn de la caÌda de la Rep˙blica de Weimar fue que la Gran DepresiÛn hizo imposible mantener el pacto t·cito entre el estado, los patronos y los trabajadores organizados. Una situaciÛn muy similar llevÛ al hundimiento del sistema parlamentario y, finalmente, a la candidatura de Hitler para la jefatura del gobierno en Alemania. La democracia era viable allÌ donde el voto democr·tico iba m·s all· de las divisiones de la poblaciÛn nacional o donde era posible conciliar o desactivar los conflictos internos. Sin embargo, en una era de revoluciones y de tensiones sociales, la norma era la lucha de clases trasladada a la polÌtica y no la paz entre las diversas clases. La caÌda de los tres imperios multinacionales de Austria-HungrÌa, Rusia y TurquÌa significÛ la sustituciÛn de tres estados supranacionales, cuyos gobiernos eran neutrales.
CAPÕTULO V: CONTRA EL ENEMIGO COM⁄N
El factor que impulsÛ la uniÛn contra Alemania fue que era una potencia fascista. Lo que estaba en juego no era sÛlo el equilibrio de poder entra las naciones-estado que constituÌan el sistema internacional, y que la polÌtica de occidente habÌa de interpretarse no tanto como un enfrentamiento entre estados, sino como una guerra civil ideolÛgica internacional. La frontera no separaba al capitalismo y al comunismo, sino al ìprogresoî y a la ìreacciÛnî. Fue una guerra internacional porque suscitÛ el mismo tipo de respuestas en la mayor parte de los paÌses occidentales, y fue una guerra civil porque en todas las sociedades se registrÛ el enfrentamiento entre las fuerzas pro y anti-fascistas. En 1935 Alemania denunciÛ los tratados de paz y volviÛ a mostrarse como una potencia militar y naval de primer orden y abandonÛ desdeÒosamente la Sociedad de Naciones. Mussolini, mostrando el mismo desprecio hacia la opiniÛn internacional, invadiÛ ese mismo aÒo EtiopÌa, que conquistÛ y ocupÛ como colonia en 1936-1937, y a continuaciÛn abandonÛ tambiÈn la Sociedad de Naciones. En 1936, en EspaÒa un golpe militar, apoyado por Alemania e Italia, iniciÛ la guerra civil espaÒola. Las dos potencias fascistas constituyeron una alianza oficial, el Eje Roma-BerlÌn, y Alemania y JapÛn concluyeron un ìpacto anti-Cominternî. En 1938 Alemania considerÛ llegado el momento de la conquista. En el mes de marzo invadiÛ y se anexionÛ Austria sin resistencia militar y, tras varias amenazas, el acuerdo de Munich de octubre dividiÛ Checoslovaquia y Hitler incorporÛ a Alemania extensas zonas de ese paÌs, tambiÈn en esta ocasiÛn sin que mediara un enfrentamiento bÈlico. En 1939 Alemania ocupÛ Polonia y Europa quedÛ paralizada por la crisis polaca. De esa crisis naciÛ la guerra europea de 1939-1941, que luego alcanzÛ mayores proporciones, hasta convertirse en la segunda guerra mundial. Pero hubo otro factor que transformÛ la polÌtica nacional en un conflicto internacional: la debilidad cada vez m·s espectacular de las democracias liberales y su incapacidad o su falta de voluntad para actuar, unilateralmente o de forma concertada, para resistir el avance de sus enemigos. El llamamiento en pro de la autoridad antifascista deberÌa haber suscitado una respuesta casi inmediata, dado que el fascismo consideraba a todos los liberales, los socialistas y comunistas, a cualquier tipo de rÈgimen democr·tico y al rÈgimen soviÈtico, como enemigos a los que habÌa que destruir. Todos ellos, pues, debÌan mantenerse unidos, si no querÌa ser destruidos por separado. Los comunistas, despuÈs de la subida de Hitler al poder, se convirtieron los defensores m·s sistem·ticos y m·s eficaces de la unidad antifascista. El antifascismo organizÛ a los enemigos tradicionales de la derecha pero no aumentÛ su n˙mero; movilizÛ a las minorÌas m·s f·cilmente que a las mayorÌas. Los campos de concentraciÛn servÌan sobre todo como factor de disuasiÛn frente a la posible oposiciÛn comunista y como c·rceles de los cuadros de las fuerzas subversivas, y desde ese punto de vista eran vistos con buenos ojos por muchos conservadores convencionales. La segunda guerra mundial pondrÌa en evidencia que, para ser eficaz, cualquier alianza antifascista debÌa incluir a la URSS, a pesar de la resistencia de los gobiernos occidentales a entablar negociaciones efectivas con el estado rojo, incluso en 1938-1939, cuando ya nadie negaba la urgencia de una alianza contra Hitler. La democracia liberal retrasÛ o impidiÛ las decisiones polÌticas, particularmente en Estados Unidos, e hizo difÌcil, y a veces imposible, adoptar medidas impopulares. Incluso un presidente fuerte y popular como Roosevelt se vio imposibilitado de llevar adelante su polÌtica exterior antifascista contra la opiniÛn del electorado. De no haber
ocurrido el episodio de Pearl Harbour y la declaraciÛn de guerra de Hitler, es casi seguro que los Estados Unidos habrÌan permanecido al margen de la segunda guerra mundial. Lo que debilitÛ la determinaciÛn de las principales democracias, europeas, Francia y Gran BretaÒa, fue el recuerdo de la primera guerra mundial. Lo sentÌan tanto lo votantes como los gobiernos, porque su impacto habÌa sido de extraordinarias proporciones y de car·cter universal. HabÌa que evitar a cualquier precio una nueva guerra de esas caracterÌsticas. La guerra habÌa de ser el ˙ltimo de los recursos de la polÌtica. La izquierda estaba ante un dilema. Por una parte, la fuerza del antifascismo radicaba en que movilizaba a quienes temÌan la guerra; tanto los horrores del conflicto anterior como los que pudiera producir el siguiente. El hecho de que el fascismo significara la guerra era una buena razÛn para oponÈrsele. Por otra parte, la resistencia al fascismo no podÌa ser eficaz sin el recurso a las armas. No obstante, no puede utilizarse el dilema polÌtico de la izquierda para explicar el fracaso de los gobiernos, entre otras razones porque los preparativos para la guerra no dependÌan de las resoluciones aprobadas en los congresos de los partidos ni del temor a los resultados de las elecciones. Francia y Gran BretaÒa se sabÌan demasiado dÈbiles para defender el orden que habÌa sido establecido en 1919 para su conveniencia. TambiÈn sabÌan que ese orden era inestable e imposible de mantener. Ni el uno ni el otro tenÌan nada que ganar de una nueva guerra, y sÌ mucho que perder. La polÌtica m·s lÛgica era negociar con Alemania para alcanzar una situaciÛn m·s estable en Europa y para ello era necesario hacer concesiones al creciente poderÌo alem·n. Fue la llamada polÌtica de ìapaciguamientoî. No era difÌcil prever que una segunda guerra mundial arruinarÌa la economÌa de Gran BretaÒa y le harÌa perder una gran parte de su imperio. En efecto, eso fue lo que ocurriÛ, aunque era un precio que los socialistas, los comunistas y Roosevelt estaban dispuestos a pagar por la derrota del fascismo. Ahora bien, el compromiso y la negociaciÛn eran imposibles con la Alemania de Hitler, porque los objetivos polÌticos del nacionalsocialismo eran tradicionales e ilimitados. La ocupaciÛn de Checoslovaquia fue el episodio que decidiÛ a la opiniÛn p˙blica de Gran BretaÒa a oponerse al fascismo. A su vez, ello forzÛ la decisiÛn del gobierno brit·nico, hasta entonces remiso, y Èste forzÛ a su vez al gobierno francÈs, al que no le quedÛ otra opciÛn que alinearse junto a su ˙nico aliado efectivo. Cuando lo alemanes destruyeron Polonia se repartieron el despojo con Stalin, que se retirÛ a una neutralidad condenada a no durar. En todos los paÌses que habÌan sido ocupados, se formÛ, despuÈs de la victoria, el mismo tipo de gobierno de unidad nacional con participaciÛn de todas las fuerzas que se habÌan opuesto al fascismo, sin distinciones ideolÛgicas. Por primera y ˙nica vez en la historia hubo en el mismo gabinete ministros comunistas, conservadores, liberales o socialdemÛcratas, aunque es cierto que esa situaciÛn no durÛ mucho tiempo. A la estrategia de unidad antifascista de la Comintern, Stalin la suprimiÛ de su programa, al menos por el momento, y no sÛlo alcanzÛ un entendimiento con Hitler (aunque ambos sabÌan que durarÌa poco) sino que dio instrucciones para que el movimiento internacional abandonara la estrategia antifascista. En 1941 se puso en evidencia que la estrategia de la Comintern era acertada, pues cuando Alemania invadiÛ la URSS y provocÛ la entrada de Estados Unidos en la guerra, convirtiendo la lucha contra el fascismo en un conflicto mundial, la guerra pasÛ a ser tanto polÌtica como militar. En el plano internacional se tradujo en la alianza entre el capitalismo de los Estados Unidos y el comunismo de la URSS, cada uno de los paÌses de Europa aspirÛ a unir a cuantos estaban decididos a resistir a Alemania e Italia, esto es, a construir una coaliciÛn de todo el espectro polÌtico para organizar la resistencia. Dado que toda la Europa beligerante, con excepciÛn de Gran BretaÒa, estaba ocupada por las potencias del Eje, el protagonismo de esa guerra de resistencia recayÛ en la poblaciÛn civil. Es necesario hacer dos matizaciones respecto a estos movimientos europeos de resistencia. Primero, que su importancia militar fue mÌnima y no resultÛ decisiva en ning˙n sitio, salvo tal vez en algunas zonas de los Balcanes. Tuvieron ante todo una importancia polÌtica y moral. Segundo, que, con la excepciÛn de Polonia, se orientaban hacia la izquierda. Hubo considerable predominio de los comunistas en los movimientos de resistencia lo que se tradujo en el enorme avance polÌtico que consiguieron durante la guerra. En ese sentido, eran diferentes de los partidos socialistas de masas, que no podÌan actuar fuera de la legalidad, que definÌa y determinaba sus acciones. Ante la conquista fascista o la ocupaciÛn alemana, los partidos socialdemÛcratas tendieron a quedar en hibernaciÛn. La divisiÛn del mundo en dos zonas de influencia que se negociÛ en 1944-1945 perviviÛ. Durante treinta aÒos ninguno de los dos bandos traspasÛ la lÌnea de demarcaciÛn fijada, excepto en momentos puntuales. Ambos renunciaron al enfrentamiento abierto, garantizando asÌ que la guerra frÌa nunca llegarÌa a ser una guerra caliente. El efÌmero sueÒo de Stalin acerca de la cooperaciÛn soviÈtico-estadounidense en la posguerra no fortaleciÛ la alianza del capitalismo liberal y del comunismo contra el fascismo. M·s bien demostrÛ su fuerza y amplitud. Se trataba de una alianza contra una amenaza militar y que nunca habrÌa llegado a existir de no haber sido por las agresiones de la Alemania nazi, que culminaron en la invasiÛn de la URSS y en la declaraciÛn de guerra contra Estados Unidos.
limitaciones ac˙sticas o mec·nicas para la difusiÛn del sonido. En el perÌodo de entreguerras tomÛ forma el tango argentino. La samba era el fruto de la democratizaciÛn del carnaval de RÌo. El descubrimiento m·s importante fue el jazz, que surgiÛ en los EEUU, como resultado la emigraciÛn de la poblaciÛn negra de los estados sureÒos a las grandes ciudades del medio oeste y del NO. El lenguaje derivado del blues negro yanqui se convirtiÛ con el rock and roll, en el idioma universal de la cultura juvenil. El cricket sÛlo fue deporte popular en las zonas de influencias brit·nicas, el bÈisbol sÛlo se difundiÛ donde estaban los yanquis y el f˙tbol se destacÛ notablemente.
CAPÕTULO VII: EL FIN DE LOS IMPERIOS
En el curso del siglo XX unos paÌses conquistaron con facilidad el resto del mundo no europeo. El capitalismo y la sociedad burguesa dominaron el mundo. La dicotomÌa capitalista/socialista refleja la apariciÛn de movimientos obreros polÌticos de masas cuya ideologÌa socialista era en la pr·ctica, la antÌtesis del concepto de la sociedad rural actual. Las movilizaciones de masas m·s caracterÌsticas realizadas bajo los auspicios de la religiÛn eran acciones de resistencia. Las ideologÌas eran occidentales: liberales, comunistas, socialistas, nacionalistas. En el perÌodo de la independencia, el socialismo atraÌa a gobiernos descolonizados porque veÌan en la URSS el modelo para superar el atraso mediante la industrializaciÛn planificada. La economÌa mundial del capitalismo de la era imperialista penetrÛ y transformÛ todas las regiones. Todos los paÌses se vieron arrastrados hacia el mercado mundial cuando entraron en contacto con las potencias del norte. La posiciÛn que se les reservaba en el mercado mundial era la de suministraciÛn de productos primarios. La industrializaciÛn del mundo dependiente no estaba en los planes de los desarrollados. Los mercados locales que se crearon estimularon la producciÛn local de bienes de consumo que eran m·s baratos. El imperialismo tenÌa una tendencia a reforzar el monopolio de los viejos paÌses industriales. Desde 1945, el mundo colonial se transformÛ en un mosaico de estados soberanos. El mundo postcolonial esta dividido por las fronteras del imperialismo. La principal tarea de los movimientos nacionalistas era conseguir el apoyo de las masas. India: la primera fase importante del movimiento nacionalista, entre 1905 y 1910, se desarrollÛ bajo las premisas de las costumbres. Gandhi inventÛ la figura del polÌtico como hombre santo, la revoluciÛn mediante la resistencia pasiva de la colectividad e incluso la modernizaciÛn social, como el rechazo del sistema de castas. En el mundo musulm·n surgiÛ un planteamiento parecido. Pero, a diferencia de la India, el intento de encontrar un mensaje reformista en el Islam no pretendÌa movilizar a las masas. En este mundo, los autÈnticos revolucionarios fueron modernizadores laicos que no profesaban el islamismo. La movilizaciÛn de las masas se podÌa conseguir f·cilmente partiendo de una religiosidad popular antimoderna. En el tercer mundo un profundo conflicto separaba a los modernizadores que eran tambiÈn los nacionalistas de la gran masa de la poblaciÛn. El ˙nico imperio que se enfrentÛ a problemas fue el brit·nico. En 1914 ya habÌa dado la autonomÌa interna a las colonias, conocidas como ìdominiosî. Fue la primera guerra mundial la que comenzÛ a quebrantar la estructura del colonialismo mundial, adem·s de destruir dos imperios (el alem·n y el turco) y dislocar a Rusia. El perÌodo revolucionario habÌa afectado a Gran BretaÒa, pero la gran depresiÛn hizo temblar a todo el mundo dependiente. øQuÈ significaba para unas economÌas que apenas usaban el dinero integrarse en una economÌa en la que el dinero era el medio universal? Se alterÛ el significado de bienes, servicios y transacciones entre personas, los valores morales de la sociedad y sus formas de distribuciÛn local. La dÈcada del í30 fue crucial para el tercer mundo, porque determinÛ que en los diferentes paÌses entraran en contacto las minorÌas polÌticas y la poblaciÛn com˙n. Comenzaron a distinguirse los perfiles de la polÌtica de masas: el populismo latinoamericano basado en unos lÌderes autoritarios que buscaban el apoyo de los trabajadores de las zonas urbanas; la movilizaciÛn polÌtica a cargo de los lÌderes sindicales. Al final de los aÒos í30, la crisis del colonialismo se habÌa extendido a otros imperios. SÛlo el ¡frica subsahariana permanecÌa en calma. HabÌa sectores de personas cultas. Comenzaron aparecer los dirigentes del nacionalismo polÌtico local, influidos por las ideas del movimiento negro de EEUU. Lo que transformÛ la situaciÛn fue la segunda guerra. Lo que daÒo a las viejas potencias coloniales fue la demostraciÛn de que l hombre blanco podÌa ser derrotado. En Asia fue donde primero se quebrÛ el viejo sistema colonial. SÛlo en algunas zonas del sureste encontrÛ resistencia. EEUU intervino Vietnam, una guerra que durÛ 10 aÒos, en la cual fue derrotado. Los holandeses no eran fuertes para mantener una potencia militar en Java. Fue la guerra la que produjo la ruptura de la India en dos mitades. Este fue el ˙ltimo gran triunfo del raj brit·nico, donde movilizÛ los recursos humanos y econÛmicos de la India para ponerlos al servicio de una guerra brit·nica. Con la excepciÛn de Indochina, el proceso de descolonizaciÛn estaba concluido en Asia en 1950. La regiÛn musulmana occidental, experimentÛ una transformaciÛn por los movimientos populares. Francia se opuso con
energÌa al levantamiento de las fuerzas que luchaban por la independencia nacional en Argelia. La guerra de Argentina popularizÛ el uso de la tortura mediante descargas elÈctricas. SÛlo Portugal continuaba resistiÈndose a terminar con el colonialismo. Las posesiones brit·nicas del Caribe fueron descoloniz·ndose sin disturbios.
Segunda parte: LA ERA DE ORO
CAPÕTULO VIII: LA GUERRA FRÕA
La guerra frÌa es el enfrentamiento constante de las dos superpotencias surgidas de la segunda guerra mundial. La singularidad de la guerra frÌa estribaba en que no habÌa ning˙n peligro inminente de guerra mundial. Los gobiernos de ambas superpotencias aceptaron el reparto global de fuerza establecido al final de la segunda guerra mundial. La URSS dominaba o ejercÌa una influencia preponderante en una parte del mundo: la zona ocupada por el ejÈrcito rojo y otras fuerzas armadas comunistas al final de la guerra. EEUU controlaba y dominaba el resto del mundo capitalista. La URSS acepto el BerlÌn Oeste como un enclave occidental en la parte del territorio alem·n que controlaba. La situaciÛn fuera de Europa no estaba tan clara. En Asia esta fue la zona en que las dos superpotencias siguieron compitiendo en busca de apoyo e influencia durante toda la guerra fue la de mayor fricciÛn entre ambas. La situaciÛn mundial se hizo estable poco despuÈs de la guerra. Hasta entonces ambas superpotencias habÌan aceptado el reparto desigual del mundo. El acuerdo de tratar la guerra frÌa como una ìpaz frÌaî se mantuvo hasta los aÒos setenta. La URSS supo en 1953 que los llamamientos de EEUU para hacer retroceder al comunismo era simple propaganda radiofÛnica porque los yanquis no se asustaban cuando los tanques soviÈticos restablecieron el control comunista durante el levantamiento obrero en Alemania del Este. La guerra frÌa no era un enfrentamiento en el que las decisiones fundamentales las tomaban los gobiernos, sino la rivalidad entre los distintos servicios secretos. Una vez que la URSS se hizo con armas nucleares ambas superpotencias dejaron de usar la guerra como arma polÌtica en sus relaciones mutuas. Ambas superpotencias se sirvieron de la amenaza nuclear en algunas ocasiones. La crisis de los misiles cubanos de 1962 estuvo a punto de arrastrar al mundo a una guerra innecesaria. La guerra frÌa se basaba en la creencia occidental de que la era de las cat·strofes no se habÌa acabado en modo alguno: que el futuro del capitalismo mundial y de la sociedad liberal distaba mucho de estar garantizado. Esperaba una crisis econÛmica de posguerra. No sorprende que la alianza que habÌan mantenido durante la guerra las principales potencias capitalistas y sociales se rompiera. No basta para explicar por quÈ la polÌtica de EEUU tenÌa que basarse en presentar el escenario de pesadilla de una superpotencia moscovita lanzada a la inmediata conquista del planeta. La URSS ni era expansionista ni contaba con extender el avance del comunismo m·s all· de lo que se supone se habÌa acordado en las cumbres de 1943-1945. AllÌ en donde la URSS controlaba regimenes y movimientos comunistas satÈlites, Èstos tenÌan un compromiso especÌfico de no construir seg˙n el modelo de URSS sino economÌas con democracias parlamentarias pluripartidistas. La URSS desmovilizÛ sus tropas como EEUU. DespuÈs de la guerra estaba en ruinas, continuÛ con dificultades con las guerrillas ucranianas y de otras nacionalidades. Stalin creÌa en la inevitable sustituciÛn del capitalismo por el comunismo y en ese sentido que la coexistencia de ambos sistemas no serÌa permanente. Desde el punto de vista de Mosc˙, la ˙nica estrategia racional para defender y explotar su nueva posiciÛn de gran potencia internacional era la intransigencia. Los yanquis tenÌan la fuerza de su lado. Mientras que a los EEUU les preocupaba el peligro de una hipotÈtica supremacÌa mundial de URSS, a Mosc˙ le preocupaba la hegemonÌa real de EEUU en el presente sobre todas las partes del mundo no ocupadas por el ejÈrcito rojo. øQuiÈn fue el culpable de la guerra frÌa? Algunos dicen URSS, otros EEUU. La mayorÌa le echa la culpa al temor mutuo surgido del enfrentamiento hasta que los dos bandos armados empezaron a movilizarse bajo las banderas opuestas. Aunque el aspecto m·s visible de la guerra frÌa fuera el enfrentamiento militar y la carrera de armamento atÛmico cada vez m·s frenÈtica en Occidente, ese no fue su impacto principal. Las armas atÛmicas no se usaron. Los costosos equipamientos propios demostraron ser ineficaces. La amenaza de guerra constante generÛ movimientos pacifistas. Los gobiernos de unidad nacional antifascista que habÌan dirigido Europa hasta el final de la guerra se escindieron en regimenes pro y anticomunistas en 1947 -1948. La URSS siguiÛ el mismo camino eliminando a los no comunistas de las ìdemocracias popularesî pluripartidistas. Se creÛ una Internacional Comunista limitada y eurocÈntrica (la ìCominformî) para hacer frente a los EEUU pero se disolviÛ en 1956. Stalin intentÛ imponer el dominio soviÈtico a la Yugoslavia de Tito que rompiÛ con Mosc˙ en 1948 sin unirse al otro bando.
de siglo, debido en gran medida al enorme aumento del uso de combustibles fÛsiles. El smog fue la primera preocupaciÛn. La era del auto hacÌa tiempo que llegÛ a EEUU, pero despuÈs de la guerra llegÛ a Europa y luego a los paÌses socialistas y LatinoamÈrica. El modelo de producciÛn en masa de Ford se difundiÛ por las nuevas industrias de autos, mientras que en EEUU los principios de Ford se aplicaron a nuevas formas de producciÛn. Lo m·s notable fue la revoluciÛn tecnolÛgica que habÌa sido desarrollada durante la entreguerra o incluso habÌan llegado a ser producidos comercialmente, como el nylon, el poliÈster y el polietileno. La guerra preparÛ una serie de procesos revolucionarios luego adaptados al uso civil. La edad de oro descansÛ sobre la investigaciÛn cientÌfica m·s avanzada. Tres cosas que sorprendieron por la tecnologÌa: 1) transformÛ la vida cotidiana en los paÌses ricos e pobres, donde la radio llegaba ahora a todas partes, donde la revoluciÛn verde transformÛ el cultivo del arroz y trigo y las sandalias de pl·sticas sustituyeron a los pies descalzos. 2) la investigaciÛn y desarrollo (I + D). El proceso innovador se hizo tan continuo que el coste del desarrollo de nuevos productos se convirtiÛ en una proporciÛn cada vez mayor e indispensable de los costes de producciÛn. En industrias orientadas a los mercados de masas un medicamento nuevo y necesario podÌa amasar una fortuna. 3) las nuevas tecnologÌas empleadas de forma intensiva el capital y eliminaban mano de obra o llegaban a sustituirlas. La economÌa creciÛ r·pido. El ideal que aspiraba la edad e oro era la producciÛn o el servicio sin la intervenciÛn del hombre. El socialismo estuvo dominado por los problemas econÛmicos que planteaba el capitalismo: pobreza, miseria, paro, etc. La automatizaciÛn es de suponer que resolver· los problemas. Se produjo una economÌa mixta que facilitÛ a los estados la planificaciÛn y la gestiÛn de la modernizaciÛn econÛmica, adem·s de incrementar la demanda. El compromiso de los estados con el pleno empleo y la reducciÛn de las desigualdades econÛmicas dieron pie a la existencia de un mercado de consumo masivo de artÌculos de lujo. El ·rea socialista del mundo quedÛ en gran medida aparte y los paÌses del tercer mundo con un desarrollo m·s din·mico optaron por una industrializaciÛn separada y planificada, reemplazando con su producciÛn propia la importaciÛn de artÌculos manufacturados. Lo que experimentÛ un verdadero estallido fue el comercio de productos industriales. Lo que m·s innovÛ fue la quÌmica y la farmacologÌa. El desastre de entreguerra se habÌa debido en gran parte a la disrupciÛn del sistema comercial y financiero mundial y a la consiguiente fragmentaciÛn del mundo en economÌas nacionales. La izquierda dirigiÛ su atenciÛn hacia la mejora de las condiciones de vida de su electorado de clase obrera. Los polÌticos querÌan el regreso del libre mercado. Se creÛ el FMI y el Banco Central. Estas instituciones tenÌan como finalidad facilitar la inversiÛn internacional a largo plazo y mantener la estabilidad monetaria. SurgiÛ el GATT (acuerdo general de aranceles y comercio). El sistema internacional de comercio y de pagos funcionÛ. La edad de oro fue la Època de libre comercio, libertad de movimiento de capitales y estabilidad cambiaria que tenÌan en mente los planificadores durante la guerra. El principal obst·culo a la economÌa capitalista de libre comercio internacional no era el proteccionismo sino la combinaciÛn de los elevados aranceles domÈsticos de EEUU y de la tendencia a una fuerte expansiÛn de las exportaciones norteamericanas. Fue la guerra frÌa lo que les incitÛ a adoptar una perspectiva a m·s largo plazo, fue el motor de la gran expansiÛn econÛmica. Esta economÌa se desarrollÛ en torno a EEUU. La gran expansiÛn econÛmica se vio alimentada por la mano de obra parada y por los flujos migratorios internos. Durante la edad de oro la economÌa siguiÛ siendo m·s internacional que transnacional que empezÛ a aparecer en los aÒos 60. Tres aspectos de esta transnacionalizaciÛn resultan visibles: 1) las compaÒÌas transnacionales 2) la nueva divisiÛn internacional del trabajo 3) el surgimiento de actividades offshore (extraterritoriales) en paraÌsos fiscales. Los paÌses desarrollados empezaron a exportar una proporciÛn mayor de sus productos elaborados al resto del mundo pero el tercer mundo empezÛ a exportar manufacturas a una escala parecida. Las nuevas industrias del tercer mundo abastecÌan a los mercados locales y mundiales formando parte del proceso de fabricaciÛn transnacional. Fue una innovaciÛn decisiva de la edad de oro. A medida que el mundo se iba convirtiendo en una unidad, las economÌas mundiales se vieron desplazadas por las plazas financieras extraterritoriales. Tras la guerra hubo en todas partes gobiernos reformistas. El reformismo se retirÛ pronto. La gran expansiÛn econÛmica de los 50 estuvo dirigida por gobiernos conservadores moderados. En los 60, el centro se desplazÛ hacia la izquierda por el retroceso del liberalismo econÛmico ante la gestiÛn keynesiana. Los aÒos culminantes de la edad de oro parecieron ser tan favorables a la izquierda moderada. En el curso de los 60 EEUU entrÛ en decadencia y el sistema monetario mundial, basado en la convertibilidad del dÛlar en oro, se vino abajo. La rebeliÛn estudiantil fue un fenÛmeno aparte del econÛmico.
CAPÕTULO X: LA REVOLUCI”N SOCIAL. 1945-
El mundo despuÈs de la segunda guerra mundial no volviÛ a ser el mismo de antes. Una vez superado el conflicto bÈlico y derrumbado la amenaza fascista, visto en el pr·ctico anterior, comenzaron a verse cambios en distintos actores sociales producto de una nueva situaciÛn mundial. En este capitulo Hobsbawm analiza a cuatro de estos actores: dos ellos vistos en procesos histÛricos ya estudiados, el campesinado y la clase trabajadora, un actor nuevo por su fuerza a nivel polÌtico y social representado por los estudiantes y un grupo social, que si bien siempre estuvo presente, poco hemos analizado a˙n, las mujeres. øPero de que nos habla el autor cuando dice revoluciÛn social? Primero tendrÌamos que separarnos de la idea de un acontecimiento concreto como fue la revoluciÛn rusa o la francesa con fechas y lugares geogr·ficos especÌficos. Sino situarnos en una perspectiva m·s global, con ritmos y desarrollos distintos dependiendo de cada paÌs. Durante este perÌodo, 1945-1990, ocurrieron procesos sociales que marcan la actualidad en la que vivimos. A grandes rasgos, desde el fin de la segunda guerra mundial hasta la caÌda del muro de BerlÌn se diferencian dos procesos polÌticos-econÛmicos experimentados en un alto n˙mero de paÌses: el primero de ellos es el teorizado por Keynes y donde la intervenciÛn del estado en cuestiones sociales y econÛmicas era una de sus principales caracterÌsticas, otro que comienza durante los aÒos 70 y 80 es el denominado neoliberalismo. TambiÈn hay que tener en cuenta que fue el perÌodo de ìguerra frÌaî donde modelos supuestamente antagÛnicos peleaban por la hegemonÌa mundial. Uno de ellos era el socialismo representado por la UniÛn SoviÈtica, el otro, el capitalismo teniendo a los EEUU como su mejor y m·s fuerte exponente. La caÌda del muro de BerlÌn da como ganador a la ˙ltima opciÛn. Los estudiantes: A medida que el campesinado desaparecÌa como fuerza social en muchos paÌses aparecÌan miles de estudiantes para satisfacer, o no tanto, a una economÌa que demandaba profesionales y tÈcnicos. La clase trabajadora: En los primeros aÒos de este perÌodo existiÛ pleno empleo, es decir, el desempleo era una anormalidad (realidad que se fue modificando al finalizarlo). Las mujeres: El perÌodo estuvo marcado por una progresiva incorporaciÛn de mujeres en ·mbitos laborales, acadÈmicos y polÌticos.
CAPÕTULO XI: LA REVOLUCI”N CULTURAL
øQuÈ provocÛ el cambio cultural de la segunda mitad del siglo XX y cuales fueron las transformaciones sociales y econÛmicas que ocasionÛ? Para responder, Hobsbawm no recurre a las macro interpretaciones de la sociedad sino que se enfoca en el an·lisis de la familia, en los cambios lentos o r·pidos que se van dando al interior de Èsta en la segunda mitad del siglo XX en los paÌses desarrollados, cambios como: el aumento en el n˙mero de divorcios, de personas que vivÌan solas sin haber contraÌdo matrimonio, de madres solteras y en los fenÛmenos de cambio de actitud publica entorno a la sexualidad. El resultado de estos fenÛmenos habrÌa de provocar una ruptura del concepto de la familia nuclear, que a su vez, modificarÌa por consecuencia la cultura y la estructura social, polÌtica y econÛmica. La sociedad que atestiguÛ la revoluciÛn cultural estaba compuesta en su mayorÌa por personas adultas herederas, por llamarla asÌ, del mundo que sobreviviÛ a la Segunda Guerra Mundial y que veÌa la conformaciÛn de dos bloques mundiales en el contexto de la Guerra FrÌa. Los cambios que experimentÛ la familia hicieron posible el surgimiento de lo que el autor llama una cultura juvenil, en una sociedad de adultos, y que se convirtiÛ en un agente social impulsado por los fabricantes de bienes de consumo, ya que un bienestar econÛmico le proporcionaba cierta autonomÌa con respecto de los adultos. El desfase genealÛgico y la prosperidad econÛmica modificaron la concepciÛn mismo de la idea de juventud, Èsta dejo de ser una fase de preparaciÛn para la vida, pasÛ a ser el centro y fin mismo de ella; adquiriÛ ventajas con respecto a los adultos, por su adaptabilidad a los cambios tecnolÛgicas y creÛ una cultura internacional en cuanto a la forma de vestir. NaciÛ pues, ìuna cultura juvenil globalî que veÌa reflejadas sus aspiraciones de cambio en figuras jÛvenes revolucionarias con Èxito como Fidel Castro. Era pues una revoluciÛn cultural divorciada de su pasado. La ciudad se convirtiÛ en el escenario de cambio, la cultura juvenil hizo suya la ciudad, le otorgÛ nuevos significados y creÛ nuevos comportamientos y costumbres, donde la seguridad econÛmica, el poder adquisitivo y la adquisiciÛn de bienes materia jugaron un papel determinante. ExistÌa pues en una misma sociedad y espacio dos culturas totalmente diferentes enfrent·ndose entre sÌ, la cultura juvenil y la cultura de postguerra. La primera de ellas actuando en reacciÛn ante las normas existentes impuestas por la segunda en su intento por mantener el orden casi contra corriente. El resultado fue una reacciÛn desde distintos enfoques. ìLa cuestiÛn de los gustosî fue el centro de la tensiÛn. Esta revoluciÛn cultural popularizÛ los gustos de la juventud de la clase media en contraposiciÛn a la ìalta culturaî. No obstante Hobsbawm inicia su an·lisis con un enfoque en la familia, mantiene la referencia de la estructura econÛmica, lo cual ayuda para relacionar la prosperidad econÛmica con el poder adquisitivo de esta nueva juventud, punta de lanza del cambio social y a la vez presa del consumismo.
La mayor parte de lo que hasta 1914 habÌa sido el imperio ortodoxo ruso de los zares se mantuvo intacto como imperio, pero bajo la autoridad de los bolcheviques. Fue el ˙nico de los antiguos imperios din·sticos-religiosos que sobreviviÛ a la primera guerra mundial. Que Rusia sobreviviera se debiÛ a la revoluciÛn de octubre. Lo que naciÛ a principios de los í20 fue un solo estado. En 1945 las fronteras de la regiÛn se ampliaron considerablemente. La mayorÌa de las zonas de Rusia perdiÛ como consecuencia de la guerra y la revoluciÛn despuÈs de 1917, los recuperÛ tambiÈn o los adquiriÛ la URSS entre 1939 y 1945. Surgieron paÌses comunistas en China (1949) y en Corea (1945). Esta era la parte del mundo cuyos sistemas sociales pasaron a conocerse como paÌses del ìsocialismo socialî: un tÈrmino ambiguo que implicaba o sugerÌa que podÌa haber otras clases distintas y mejores del socialismo, pero que en la pr·ctica esta era la ˙nica que funcionaba. Fue esta zona cuyos sistemas sociales y econÛmicos se desmoronaron por completo en Europa en el tr·nsito de la dÈcada de los í80 a los í90. El ·rea socialista formÛ un subuniverso autÛnomo y en gran medida autosuficiente polÌtica y econÛmicamente. Las economÌas socialistas enviaban una parte bastante mayor de sus modestas exportaciones al resto del mundo. Los sistemas polÌticos del mundo socialista se basaban en un partido ˙nico fuertemente jerarquizado y autoritario que monopolizaba el poder estatal y que gestionaba una economÌa de planificaciÛn centralizada e imponÌa un credo marxista-leninista ˙nico a los habitantes del paÌs. DespuÈs de la revoluciÛn de octubre la Rusia soviÈtica venÌa en el capitalismo al enemigo. Pero la revoluciÛn no se produjo y la Rusia de los soviets quedÛ aislada. La polÌtica contribuyÛ una vez m·s a aislar la economÌa soviÈtica en los aÒos treinta. La guerra frÌa congelÛ las relaciones. Los fundadores del marxismo creÌan que la funciÛn de una revoluciÛn en Rusia serÌa tan sÛlo la de precipitar el estallido revolucionario en los paÌses industrializados m·s avanzados. El comunismo soviÈtico se convirtiÛ en un programa para transformar paÌses atrasados en avanzados. Esta idea de ìsocialismoî inspiro a una serie de ex colonias que acababan de acceder a la independencia despuÈs de la segunda guerra mundial, cuyos gobiernos rechazaban el sistema polÌtico comunista. Como los paÌses que se unieron a este sistema eran tambiÈn economÌas primitivas y agrÌcolas. La fÛrmula econÛmica soviÈtica tambiÈn les parecÌa adecuada. En el perÌodo de entreguerra el ritmo de crecimiento de la economÌa soviÈtica superÛ al de los dem·s paÌses. La guerra condujo a la nacionalizaciÛn de todas las industrias a mediados de 1918 y al ìcomunismo de guerraî mediante el cual un estado bolchevique en pie de guerra organizÛ su lucha a la vida o muerte frente a la contrarrevoluciÛn y a la invasiÛn extranjera. Las economÌas de guerras comunistas tendÌan a sustituir la propiedad y la gestiÛn privadas por las p˙blicas y a prescindir del mercado y del mecanismo de los precios. Lenin introdujo la Nueva PolÌtica EconÛmica (NEP) en 1921, lo que significÛ en la pr·ctica el restablecimiento del mercado y suponÌa una retirada del comunismo de guerra al ìcapitalismo de estadoî La NEP en los aÒos 20 se veÌa como una derrota del comunismo, una desviaciÛn en la marcha hacia el socialismo. Las polÈmicas de los aÒos 80 eran an·lisis retrospectivos en busca de una alternativa en la historia socialista al estalinismo que sucediÛ a la NEP, una vÌa hacia el socialismo diferente de la que habÌan propuesto tanto la izquierda como la derecha bolchevique. La NEP tuvo un verdadero Èxito en su empeÒo por restaurar la economÌa soviÈtica a partir de su estado ruinoso de 1920. La poblaciÛn seguÌa siendo rural. Stalin fue una autÛcrata de una ferocidad, una crueldad y una falta de escr˙pulos excepcionales. La ìeconomÌa planificadaî de los planes quinquenales que sustituyÛ a la NEP en 1928 era un mecanismo rudimentario. Crear nuevas industrias m·s que gestionarlas, dando m·xima prioridad a las industrias pesadas b·sicas y a la producciÛn de energÌa. Para un paÌs atrasado y primitivo, la industrializaciÛn dirigida funcionÛ de una forma impresionante. La colectivizaciÛn hizo disminuir la ya de por sÌ baja productividad de la agricultura rusa que dejÛ de alimentar a la poblaciÛn. A partir de los ë70 dependiÛ del mercado mundial de cereales. El sistema soviÈtico estaba pensado para industrializar un paÌs muy atrasado y subdesarrollado lo m·s r·pidamente posible. La revoluciÛn soviÈtica tambiÈn desarrollÛ un sistema polÌtico muy especial. A diferencia de los anarquistas, los marxistas estaban entregados a la acciÛn polÌtica. El sistema polÌtico de la URSS rompiÛ con la vertiente democr·tica de los movimientos socialistas. Era tambiÈn una polÌtica dirigida. El socialismo marxista era para sus adherentes un compromiso personal apasionado que poseÌa rasgos de una religiÛn secular. Estos movimientos de masas tenÌan una tendencia a admirar a sus dirigentes. Stalin gobernÛ su partido por medio del terror y del miedo. La creencia de Stalin de que Èl era el ˙nico que sabÌa cual el buen camino. Lo que confiriÛ a este terror una inhumanidad sin precedentes fue que no admitÌa lÌmites de ninguna clase. El sistema soviÈtico no era ìtotalitarioî. Hasta entonces ese tÈrmino sÛlo se habÌa usado para criticar al fascismo italiano y al nacionalsocialismo alem·n y era sinÛnimo de un sistema centralizado que lo abarcaba todo y que no se limitaba a ejercer un control fÌsico total sobre la poblaciÛn, sino que mediante el monopolio de la propaganda y la educaciÛn conseguÌa que la gente interiorizase sus valores. Su objetivo era la pr·ctica divinizaciÛn del lÌder.
Los estados comunistas que nacieron despuÈs de la segunda guerra mundial, menos la URSS, estaban dirigidos por partidos comunistas formados seg˙n el patrÛn soviÈtico, es decir, estalinista. En todos ellos encontramos sistemas polÌticos monopartidistas con estructuras de autoridad muy centralizadas: una verdad cultural e intelectual promulgada oficialmente y una economÌa de planificaciÛn central. Los estados comunistas empezaron a formar un bloque ˙nico bajo el liderazgo de la URSS que contÛ con el apoyo del rÈgimen comunista que se adueÒÛ por completo de China en 1949. El desmoronamiento polÌtico del bloque soviÈtico empezÛ con la muerte de Stalin en 1953.
Tercera parte: EL DERRUMBAMIENTO
CAPÕTULO XIV: LAS D…CADAS DE CRISIS
La historia de los 20 aÒos que siguieron a 1973 es la historia de un mundo que perdiÛ el rumbo y se deslizÛ hacia la inestabilidad y la crisis. Hasta la dÈcada de los 80 no se vio hasta que punto estaban minados los cimientos de la edad e oro. Hasta que una parte del mundo (URSS y la Europa oriental del ìsocialismo realî) se colapsÛ. Las ìdÈcadas de crisisî que siguieron a 1973 no fueron una ìGran DepresiÛnî. La economÌa global no quebrÛ aunque la edad de oro finalizase en 1973-1975. En el mundo capitalista siguiÛ el desarrollo econÛmico. El comercio internacional de productos manufacturados continuÛ. En ¡frica, Asia occidental y AmÈrica latina, el crecimiento del PIB se estancÛ. La mayor parte de la gente perdiÛ el poder adquisitivo. En estas zonas del mundo la dÈcada de los 80 fue un periodo de gran depresiÛn. En la antigua zona del ìsocialismo realî las economÌas se hundieron. No sucediÛ lo mismo en Oriente. El crecimiento espectacular de la economÌa china convirtiÛ a la regiÛn m·s din·mica de la economÌa. En occidente el desempleo aumento y tambiÈn la gente sin hogar. Las dÈcadas de crisis fueron la Època en la que el estado nacional perdiÛ sus poderes econÛmicos. La ˙nica alternativa que se ofrecÌa era la propugnada por la minorÌa de los teÛlogos ultraliberales. No hubo nunca una polÌtica econÛmica neoliberal ˙nica y especÌfica. El principal rÈgimen neoliberal, EEUU de Reagan, utilizÛ mÈtodos keynesianos para intentar salir de la depresiÛn de 1979-1982 creando un dÈficit gigantesco y poniendo en marcha un no menos gigantesco plan armamentÌstico. El sistema productivo de la economÌa mundial quedÛ transformado por la revoluciÛn tecnolÛgica y se globalizÛ o ìtrasnacionalizÛî. La tendencia general de la industrializaciÛn ha sido la de sustituir la destreza humana por la de las m·quinas. Los paÌses preindustriales o de industrializaciÛn reciente estaban gobernados por la lÛgica de la mecanizaciÛn. La revoluciÛn agrÌcola hizo que el campesinado resultase innecesario. Ya no se necesitaban en el campo asÌ que fueron absorbidos por otras ocupaciones intensivas. La combinaciÛn de depresiÛn y de una economÌa reestructurada en bloque para expulsar trabajo humano creÛ una tensiÛn que impregnÛ la polÌtica de las dÈcadas de crisis. Fue alrededor de 1970 cuando empezÛ a producirse una crisis que comenzÛ a perjudicar el ìsegundo mundoî de las ìeconomÌas de planificaciÛn centralizadasî. La entrada masiva de la URSS en el mercado internacional de cereales y el impacto de la crisis del petrÛleo de los 70 representaron el fin del ìcampo socialistaî como una economÌa regional autÛnoma. Debido al derrumbamiento del sistema polÌtico soviÈtico se hundieron tambiÈn la divisiÛn interregional del trabajo y las redes de dependencia mutua desarrolladas en la esfera soviÈtica. En los aÒos 70 la defensa del medio ambiente se convirtiÛ en uno de los temas de campaÒa polÌtica m·s importante. Durante la era de las cat·strofes, el final del capitalismo habÌa parecido prÛximo. Es imposible hacer generalizaciones sobre la extensa ·rea del tercer mundo. La ˙nica generalizaciÛn que podÌa hacerse era la de que desde 1970 casi todos los paÌses del tercer mundo se habÌan endeudado profundamente. A comienzos de los 80 se produjo un momento de p·nico cuando los paÌses latinos con mayor deuda no pudieron seguir pagando. En las dÈcadas de crisis la economÌa capitalista mundial decidiÛ ìcancelarî una gran parte del tercer mundo. Los paÌses m·s pequeÒos se convirtieron en paraÌsos turÌsticos y en refugios extraterritoriales offshore del control gubernamental. El principal efecto de las dÈcadas de crisis fue el de ensanchar la brecha entre los paÌses ricos y los paÌses pobres. La desapariciÛn de las superpotencias vino a reforzar la tendencia de la desapariciÛn de los estados-naciÛn. A este debilitamiento del estado-naciÛn se le aÒadiÛ una tendencia a dividir los antiguos estados territoriales en lo que pretendÌa ser otros m·s pequeÒos. Los nuevos miniestados tenÌan los mismos inconvenientes que los antiguos. Desde 1918 todos los regÌmenes sostenÌan el principio de ìautodeterminaciÛn nacionalî que cada vez m·s se definÌa en tÈrminos Ètnicos- ling¸Ìsticos. El nuevo nacionalismo separatista de las dÈcadas de crisis se trataba de una combinaciÛn de tres fenÛmenos: 1) la resistencia de los estados-naciÛn existentes a su degradaciÛn. El proteccionismo fue mucho m·s dÈbil en las dÈcadas de crisis que en la era de las cat·strofes. El libre comercio mundial seguÌa siendo el ideal. 2) el egoÌsmo colectivo de la riqueza que refleja desigualdades econÛmicas entre continentes, paÌses y regiones. Las