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Apuntes muy completos de filología hispánica, te ayudarán a sacar muy buenas notas..
Tipo: Apuntes
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Los términos “Renacimiento” y “Humanismo”, no se usaban en el Renacimiento. Son términos acuñados en la historiografía posterior (sobre todo del S.XIX). Los humanistas aunque no utilizaban el término “Renacimiento” tienen una conciencia histórica, hacen una periodización de la cultura y tienen un referente en el pasado que son los antiguos: griegos y romanos. Ellos se consideran con respecto a los antiguos como los modernos. Para ellos la Edad Media era un periodo que se encontraba entre la antigüedad grecolatina y su modernidad renacentista, observan este periodo como un momento oscuro de la historia y destacaban siempre la luz desprendida por la Antigüedad Grecolatina. Los estudios posteriores nos han revelado una imagen más rica a la que vieron los hombres cultos del S.XVI y de la primera mitad del S.XIX. Estos tiempos medios son para ellos oscuros y pretenden dar un salto desde la antigüedad y saltar el periodo oscuro. Pretenden recuperar los ideales de la cultura antigua, esto explica la importancia de la imitación que surge con fuerza en el Renacimiento, imitan a los grandes autores de la antigüedad. Los historiadores del siglo XIX son los que ponen en circulación el término “Humanismo”. Este término si existía en la época, surge en Italia. Los humanistas pretender difundir sus ideales pero en gran medida era muy complicado por la alfabetización tan escasa que existía. El concepto de “Humanismo” se relaciona estrechamente con el de pedagogía. El humanismo reúne en sus aspiraciones la destreza literaria, la erudición histórica y filológica (un buen conocimiento de los autores clásicos) y la sabiduría moral (gracias a sus conocimientos y al cultivado de las letras debe adquirir sabiduría moral): tres facetas que son para nosotros son claramente distintas pero que para los humanistas son inseparables. Según los humanistas, la elocuencia que se adquiría a través del conocimiento de los autores griegos y latinos y el saber estaban inextricablemente unidos con los estudios clásicos, con la historia y la filología, pues los humanistas tenían la firme convicción de que tanto el saber como la elocuencia, tanto el contenido como la forma de los textos, dependían del estudio e imitación de los autores griegos y latinos antiguos. A partir de los documentos del período, se manifiesta que el Renacimiento tardío entendía por “humanista” un maestro o estudioso de las humanidades, de los studia humanitatis. Porque el término studia humanitatis es aún más antiguo que le término “humanista”, que se derivó de él. Aparece en los escritores de autores romanos antiguos tales como Cicerón y Gelio, y eruditos del siglo XIV como Coluccio Salutati lo tomaron de ellos. En este uso antiguo, las humanidades significaban una especie de educación literaria digna de un caballero o dama culta.
La definición de entonces de los studia humanitatis comprendía cinco materias: gramática, retórica, poética, historia y filosofía moral (proviene del trivium: grámatica, retórica y dialéctica (hablar argumentando tu posición) y el quadrivium: aritmétrica, música (matemáticas), geometría y astronomía). En
otras palabras, en el lenguaje del Renacimiento un humanista era un representante profesional de estas disciplinas, y nosotros deberíamos tratar de entender el humanismo renacentista principalmente en términos de los ideales profesionales, intereses intelectuales y producciones literarias de los humanistas. Es cierto que muchos humanistas renacentistas acariciaban el ideal de una persona universalmente educada, y Vives (humanista, filósofo y pedagogo) diseñó una enciclopedia de erudición sobre una base humanística más que sobre principios escolásticos. Para los humanistas, el concepto de poesía, tal como hemos tratado de explicarlo, era de gran importancia. Durante el siglo XV, antes de que se hubiera acuñado el término humanista, a los humanistas se les conocía generalmente por el nombre de poetas. El humanismo se caracteriza por la elocuencia y la sabiduría, adquiridos a través de la historia y la filología por medio del estudio y la imitación. Se fundamenta en la capacidad de expresar ideas mediante la palabra, sobre todo escrita. Así se concreta su racionalidad. Aunque el estudio del humanismo era limitado debido al analfabetismo, tuvo una difusión y un impacto muy fuerte.
3. PRINCIPALES OBRAS Y AUTORES DEL HUMANISMO ESPAÑOL (citar 5). Antonio de Nebrija: La obra más importante de Nebrija es Introducciones Latinas (1481). Esta era un método de enseñanza del latín. Rompía con la metodología tradicional. Nebrija consideraba como objetivo de su obra, desterrar la barbarie de España, con lo cual se refería al propósito de elevar el conocimiento y uso del latín al nivel de la pureza clásica. Su Gramática Latina y su Diccionario Latino , se convirtieron en instrumentos básicos. La obra, fue mandada a petición de la reina Isabel, pidiéndole que hiciera una traducción bilingüe. La finalidad de dicha traducción, es que las monjas pueden aprender el latín y a partir de ello, se pueda reformar la religión. Erasmo de Rotterdam: Destaca su obra Elogio de la locura [de la insensatez] (1551). Tiene un carácter satírico. Influye en la literatura moderna, por ejemplo debemos tenerlo en cuenta al leer el Lazarillo o el Quijote (en concreto el personaje de Sancho). Debemos entenderlo como una paradoja. También escribió el Manual del soldado cristiano, y una edición crítica del Nuevo Testamento. Erasmo vuelve a las fuentes, a la pureza de la fe en las Sagradas Escrituras dejando a un lado a la Iglesia Institucional. Propone una religiosidad interior e individual. También recupera una idea de Pablo de Tarso: la Iglesia no es una institución, sino que es la unidad de creyentes. Esta es la cristiandad para Erasmo. Además, destaca su defensa religiosa de la paz. Sus obras nos interesan como modelo de las obras de otros autores de la época. Entre su producción literaria destacamos, además, las siguientes obras: - Adagios: colección de sentencias o refranes de autores grecolatinos. Libro muy popular en la época- - Apotegmas (de sabiduría antigua): es un dicho, anécdota o cuentecillo que extrae autores clásicos. Aquí sí conocemos los autores de cada apotegma, no como en los adagios, donde son anónimos.
Inquisición, cuya misión era tratar a los judíos conversos, impidiendo a estos, y a otros grupos como los moriscos entrar en determinados lugares. La obra destacada de Juan de Valdés (1535), aunque no es su primera obra, sino que es una obra prohibida, de 1529, dedicada al Marqués de Villena, Diálogo de la doctrina cristiana. Su hermano, Alfonso de Valdés, publica Diálogo de las cosas acaecidas en Roma, defendiendo la política imperial, justificando el saqueo de Roma con las tropas imperiales, y como explicación expone la conjunción de la corte imperial y de la ciudad de Roma. La corriente de pensamiento que enciende esta crítica hacia Roma es el erasmismo. Cabe destacar la reforma religiosa de Juan de Valdés (1529) que, junto con la publicación de su obra, se marcha de España huyendo de la Inquisición, que desarrolla una investigación del mismo. Fue considerado un hereje. Su labor la desarrollará en Italia, donde escribe Diálogo de la lengua, concretamente en Nápoles, donde coincide con Garcilado de la Vega. Resulta una figura fundamental de la poesía española de todos los tiempos. Es un gran renovador e incorpora en la poesía española la nueva visión del mundo según la mentalidad renacentista. Este proceso le lleva muy poco tiempo.
Diálogo de la lengua. Obra escrita entre 1535-36, no llegó a imprimirse en la época. La primera edición no apareció hasta el siglo XVIII, publicada por Gregorio Mayans en su volumen Origen de la lengua española. Conoció la obra porque había cuatro copias manuscritas, aunque solo conservamos tres (Pág 98 del libro, La tradición manuscrita). Todas son de la segunda mitad del s. XVI. Tenemos el texto incompleto porque hay lagunas. Estos manuscritos se conservan en Londres, Madrid y la biblioteca del Escorial, y forman la traducción manuscrita del Diálogo de la Lengua. La copia de Madrid parece la más fiel pero se han censurado algunos chistes (apotegmas y, además, se han arrancado dos hojas relacionadas con el Conde de Ureña). El diálogo es uno de los géneros típicos de la prosa de ideas. Es un género que proviene de la antigüedad. Los humanistas pretenden a través del diálogo querían alejarse del espíritu sistemático del tratado. Por eso el diálogo le parece un género más didáctico, pues no siguen un orden tan rígido y definido y por ello se pueden dar varias opiniones.
El Diálogo es un conjunto de conversaciones amistosas, por tanto la conversación que se desarrolla en el diálogo está inscrita en el marció de la amistad, que sirve de marco a conversaciones anteriores y seguirán sirviendo de marco a conversaciones futuras, por tanto todo es una cadena de conversaciones en un marco de amigos. Sabemos que los personajes al principio están en una casa que dentro hay unos criados. Hay un contraste entre la ciudad de Nápoles ( Negotium) y el campo ( Otium). Valdés se introduce así mismo en la obra, presentándose como un toledano y cortesano, de rasgos importantes para la cuestión de la lengua )
Se desarrolla entre cuatro interlocutores: los italianos Marcio y Coriolano y los españoles Valdés y Torres (Pacheco). Parte de unas cartas que Valdés ha ido escribiendo a sus amigos napolitanos. Ellos las han comentado entre sí y quieren hacerle una serie de preguntas relativas a la ortografía, el estilo y los vocablos empleados en ellas. En el dialogo se van a tratar varias partes: origen de la lengua, gramática, las letras, la fonética y la ortografía, las sílabas, los vocablos, el estilo y el comentario de algunos libros.
Nos informa de la situación morfológica y sintáctica del castellano de la época. En cuanto a la fonética, se fija en la vacilación de timbre que sufren las vocales átonas. También trata otros temas como la simplificación de los grupos consonánticos, la cuestión de la f y la h, el seseo… El léxico es uno de los temas que trata con mayor interés. Sabemos que voces eran consideradas vulgares en la lengua, aunque hoy no lo sean, que otras habían caído en desuso y que neologismos van a introducirse. Arremete contra la autoridad de Nebrija, expresada en su Arte de la lengua castellana, por su condición de andaluz, ya que en este momento Castilla, y concretamente la norma toledana, se considera como depositaria de la buena lengua. La obra, dentro de la corriente renacentista, contiene una apasionada defensa de la lengua vulgar, a la que considera tan digna como la latina. En cuanto al estilo podemos decir que sencillez, naturalidad y concisión, ya que Valdés insiste en escribir tal y como se habla.