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i_ching_ arte oriental, Monografías, Ensayos de Artes

el i_ ching_ arte oriental a tu alcance

Tipo: Monografías, Ensayos

2022/2023

Subido el 23/05/2023

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I CHING
El Libro de los Cambios
Version de Richard WILHELM (Libro 1)
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I CHING

El Libro de los Cambios

Version de Richard WILHELM (Libro 1)

Indice

Introducción ………………………………………………………………………. 3 Cómo utilizar el I Ching ………………………………………………………… 4 Método de las varillas de aquilea (milenrama) ……………………………. 6 Método de las monedas a cara y cruz ……………………………………… 8 Tirar el I Ching on-line I-Ching: ¿qué texto usar? Por Enzo Fernando Costa ………………………….. 10 Los textos del I Ching (libro 1) versión de Richard Wilhelm Traducción del alemán por MB ……………………………………………………… 14 Tabla de trigramas para ubicar los hexagramas …………………………. 14

o restringir la posibilidad de peligro que implica todo cambio. Para la mentalidad china, en cambio, cualquier momento que se tome como punto, de observación es en sí mismo resultante de toda una cadena causal que abarca hasta los detalles más mínimos del devenir anterior.

Al tirar las monedas o manejar las varillas se hacen presentes todas las posibilidades. Una parte, que para la mente occidental puede parecer insignificante, entra en contacto con el todo y adquiere por ese contacto las cualidades del momento. El hexagrama que se obtiene indica las cualidades dominantes al momento de su origen.

Para comprender el I Ching resulta fundamental el concepto que Jung llamó de "sincronicidad". Atañe a que la coincidencia de acontecimientos en el tiempo y en el espacio es más que una casualidad. Existiría una interdependencia de los acontecimientos objetivos entre sí y en relación con los estados subjetivos con la psiquis de él o los observadores.

Los 64 hexagramas (seis líneas) son otros tantos instrumentos para comprender el significado de otras tantas situaciones básicas. La verdad del hexagrama emana de las condiciones físicas del momento en que se obtuvo, en que se construyó línea por línea. De acuerdo a la tradición china se trata de "agentes espirituales" que de una manera misteriosa dan un sentido de respuesta a las manipulaciones, una verdadera alma del Libro. Aunque el occidental no entiende la esencia de tales conceptos, se encuentra con que la situación que describe “su” hexagrama corresponde a “su” momento vital. El “por qué” permanece sin respuesta.

El I Ching, no requiere interpretaciones particulares, ni artificios, ni conocimientos particulares para su consulta. Cualquiera que aplique su sentido común puede entender el sentido de las respuestas. Ello tiene especial aplicación en cuanto al sector oculto, al inconsciente del hombre.

El I Ching no encara fundamentalmente el problema de realizar o no determinadas acciones, sino el cómo, la manera correcta apropiada de realizarlas. Por otro lado, no ofrece pruebas ni resultados: simplemente se abre a quien desea consultarlo, sin poner más exigencias.

En China, el I Ching constituyó -y sigue vigente como antaño- parte esencial de la vida diaria. Con frecuencia se veía en las esquinas a un anciano que, libro y varillas en mano, estaba presto a leer el antiguo Libro para dar consejo e información al pasante. Sus símbolos sirven de adorno en las casas, lo mismo que sus sentencias.

EL USO DEL I CHING

Los símbolos del I Ching se obtienen por la combinación de trigramas -grupos de tres líneas- rectas y quebradas. De su mezcla se obtienen ocho trigramas te simbolizan otras tantas etapas de cambio, de movimiento.

Cada una de ellas tiene una característica definida y un nombre particular, que los individualizan,

La clasificación siguiente los define básicamente:

NOMBRE ATRIBUTO IMAGEN RELACION FAMILIAR

Ch'ien Lo Creativo fuerza cielo padre

K’ un Lo Receptivo devoción, docilidad tierra^ madre

Chen Lo que despierta incita al movimiento trueno primer hijo

K'an el Abismo peligro agua segundo hijo

Ken Manteniéndose quieto reposo montaña tercer hijo

Sun Lo suave, lo dócil penetración viento, madera primera hija

Li Lo Oscilante dar luz fuego segunda hija

Tui Lo Gozoso alegría lago tercera hija

Los hijos representan el movimiento en sus variados estados: comienzo del movimiento, peligro en movimiento, descanso y completación del movimiento. Las hijas representan a la devoción en sus varias etapas: penetración apacible, claridad y adaptabilidad, alegría tranquila.

De la combinación de dos de estas imágenes aparecen los hexagramas -seis líneas cada uno- hasta completar un total de 64. Las líneas positivas (rectas) se obtienen cuando resulta una suma impar (7 o 9) y las negativas (quebradas) cuando el resultado es par (6, 8) como a continuación se explica.

Cuando se trata de interpretar el oráculo, al momento de leer las líneas sólo interesan las que corresponden a los números 6 o 9; las demás no tienen significado independiente. En los demás casos no entrañan movimiento, y por lo tanto no deben ser tomadas en consideración.

meñique y el anular; luego las varas de izquierda se eliminan en grupos de a cuatro, hasta que queden cuatro o menos que se colocan entre el anular y el medio y luego se hace lo mismo con las varas de la derecha. Al sumar las varillas que sujeta la mano el resultado debe ser 8 o 4. El 8 se anota como 2 y el 4 como 3. Esta vez se incluye la primera varilla que se sujeta entre el meñique y el anular.La operación se repite una vez más, y nuevamente el resultado será de 8 o 4, anotándose 2 o 3 para la persona que consulta.

Al sumar los tres valores obtiene la primera línea.

Si ella suma 9 (3 + 3 + 3) el resultado se denomina viejo yang; se transforma en una línea positiva y se le asigna el símbolo de 0 o 0. Para dibujar el hexagrama se van trazando líneas rectas o cortadas; en este caso, como la línea es positiva debe dibujarse una línea recta.

Si la suma da 6 (2 + 2 + 2) se denomina viejo yin, que se transforma en una línea negativa y se representa por el signo de X o X (^). Para formar el hexagrama se dibuja en este caso una línea quebrada.

Si la suma es 7 (2 + 3 + 2, o 3 + 2 + 2, o 2 + 2 + 3) se llama joven yang ; se trata de una línea positiva que no se considera para su interpretación individual. Se le da como símbolo y en él hexagrama se dibuja como línea recta.

Si la suma es 8 (3 + 3 + 2, o 3 + 2 + 3, o 2 + 3 + 3) se denomina joven yin; es una línea negativa que tampoco se considera para su lectura individual y que se designa por el símbolo. En el hexagrama toma la forma de una línea quebrada.

Todo el procedimiento recién descrito se repite cinco veces más, hasta construir el hexagrama (seis líneas). La primera vez se dibuja la línea que va en base del hexagrama, y después las que van más arriba: Por ejemplo : N°17/1,3,5 N° 62 Si en la sexta manipulación la suma de varillas da ocho-, el hexagrama final será este Si la quinta vez resulta nueve

Si al tirar por cuarta vez las varillas se obtiene digamos 7, se dibuja o línea recta Al sumar por tercera vez las varillas, si se vuelve a obtener por ejemplo 6 se completa el trigrama inferior: Al completar el procedimiento por segunda vez se obtuvo ocho, y es una línea cortada: La primera vez que se sumaron las varillas se obtuvo 9 y se dibujó una línea recta con un círculo

Quien consultó el I Ching deberá luego ubicar el hexagrama en el cuadro correspondiente. El hexagrama aquí formado lleva el número 17 y se llama Sui, seguimiento. Representa la situación actual sobre la que evoluciona la cuestión del consultante. Este debe leer la explicación que viene inmediatamente después del signo, así como el juicio general y la imagen. En la parte en que se habla de las líneas, sólo deben interesarle aquellas que el número 6 o el 9, ya que las restantes no se adaptan a su situación. Eso es todo. Los antiguos yins y yangs, representados por las líneas 1, 3 y 5 se transforman en yins y yangs jóvenes, que asociados con los yins y yangs jóvenes originales formarán un nuevo hexagrama (que en el ejemplo es el número 62). Este nuevo hexagrama que representa la situación hacia la cual tiende la situación actual, por los cambios aportados por las líneas 1,3 y 5. El consultante deberá leer entonces la explicación del hexagrama 62, el juicio general y la imagen (sin tener en cuenta las líneas cambiantes que no conciernen a la situación futura).

SEGUNDO METODO: con monedas.

Se trata de un procedimiento más corto, para el que se emplean tres monedas idénticas. Las monedas se lanzan seis veces al aire. Cada vez se obtiene una línea.

La "cara" de la moneda se considera como ying y se le asigna valor 2. El "cruz" de la moneda se considera yang , con valor 3. Si las tres monedas aparecen en yang (cruz) el valor es 9. Si las tres monedas aparecen en ying , (cara), el valor es 6. Dos ying y un yang dan 7, y Dos yang y un ying , 8.

Cara Cara Cara 3 + 3 + 3^ → 9 Viejo Yang (mutante). Cara Cara Cruz 3 + 3 + 2 → 8 Joven Yin (estable). Cara Cruz Cruz 3 + 2 + 2 → 7 Joven Yang (estable). Cruz Cruz Cruz 2 + 2 + 2 → 6 Viejo Yin (mutante).

Si se quiere simplificar más todavía :

La "cara" de la moneda se considera como yang y se le asigna valor 1. El "cruz" de la moneda se considera yin , con valor 0. En una tirada del I Ching, las monedas se contarán con el método simple de la siguiente manera: Si las tres monedas aparecen en yang (cara) el valor es (1 + 1 + 1= 3) → (trazo yang cambiante). Si las tres monedas aparecen en yin , (cruz), el valor es (0 + 0 + 0= 0) → (trazo yin cambiante).

Dos yin y un yang dan (0 + 0 + 1 = 1) → (trazo yang fijo), y Dos yang y un yin dan (0 + 1 + 1 = 2) → (trazo yin fijo).

I-Ching: ¿qué texto usar? Por Enzo Fernando Costa (Sinaruspica)

La primera inquietud de quienes quieren iniciarse en el estudio del I-Ching es, naturalmente, qué texto usar. O, mejor dicho, qué versión utilizar. Esta es una cuestión primordial, por cuanto, aunque parezca una revelación de Perogrullo, el I-Ching es un libro perteneciente a la literatura china clásica, originalmente escrito en ideografía arcaica. Esto supone que primero debió ser compilado a través de generaciones por eruditos letrados, y vertido en caracteres clásicos, adquiriendo su forma más aceptada y confiable en la llamada “versión de Palacio” realizada bajo el reinado de Qing Xi (1662- d.C) con la finalidad de dotar al Emperador de un texto lo más confiable posible para la consulta de los oráculos.

Es generalmente sobre esta versión y sus posteriores copias, que trabajaron los pioneros de la sinología, aquellos occidentales que emprendieron la ardua tarea de aprender desde la nada un idioma tan atípico como el chino, para el que no existían gramáticas al uso occidental, y , lo que era peor, para el cual las categorías gramaticales de las lenguas clásicas (latín y griego especialmente) no cuadraban.

De aquí la importancia de que quienes quieran acercarse con seriedad de estudiosos al texto del I-Ching, partan de la base más fidedigna posible, es decir, que lo hagan desde una buena traducción. Aquí nos encontramos con la primera dificultad: quienes mejor tradujeron el Libro de los Cambios lo hicieron en inglés, alemán, o francés. De modo que quienes pertenecemos al mundo de habla hispánica debemos leer las páginas del Libro a través de una doble degradación: primero del chino al alemán o inglés, por ejemplo, y luego de éste al castellano o español. Siempre, claro está, de que no estemos en condiciones de leer corrientemente el idioma del traductor, en cuyo caso habremos abreviado el camino, y obtenido una información de segunda mano, en lugar de tercera. Y, como dice el refrán italiano, “traduttore, traditore” (traductor, traidor), es inevitable que la subjetividad del traductor influya al momento de escoger el equivalente más preciso de un término; y si a esto le añadimos que ya el primer traductor debió lidiar con la habitual multivocidad del ideograma chino, podemos hacernos una idea de lo complejo que puede llegar a resultar el extraer toda la esencia filosófica del I-Ching, sin caer en la trampa de las traducciones simplistas o los “falsos conocidos”.

En consecuencia, es de la mayor importancia saber elegir una buena versión del I-Ching, que se ajuste al objetivo propuesto por el estudiante, el que podrá variar según sus motivaciones y preferencias. En efecto, habrá quienes se acercan al Libro de los Cambios con el propósito de encontrar en él respuesta a sus interrogantes e inspiración para la acción pragmática (sin duda los más); pero los habrá que se acercan en busca de un complemento a sus aficiones filosóficas, o los que buscan inspiración para su creatividad artística, o los que lo escudriñan en busca de aportes históricos, o los que se interesan en él desde un punto de vista puramente literario, por dar sólo

algunos ejemplos. Para todos ellos es de capital importancia trabajar sobre la base de una versión sólida, basada en un conocimiento de primera mano del idioma chino clásico escrito.

Aquí va entonces mi primera recomendación: si quieren trabajar en serio, provéanse de una versión directa del chino. A continuación les enumero los autores cuyas versiones resultan más confiables, más allá de las grandes divergencias que puedan encontrarse entre ellas, y cuya explicación daremos más adelante. Quienes cursen en Sinaruspica pueden utilizar el texto que prefieran de entre estos, ya que en las clases nos remitiremos al original chino, aclarando todas las dudas que surjan, y señalando el por qué de las diferencias y matices de cada traducción. Pero, insisto, debemos partir de una versión confiable desde el inicio. Por eso, les aconsejo que dejen de lado los numerosos “refritos” hechos con retazos parafraseados de diferentes autores originales, y lanzados al mercado editorial con un sentido puramente oportunista; aquí, una vez más, lo barato sale caro.

Las siguientes son las versiones que considero más confiables, de entre las que se encuentran volcadas a la lengua hispánica:

Richard Wilhelm (1873-1930) : “I-Ching, el Libro de las Mutaciones”, traducción al español por D.J.Vogelmann, Edit. Sudamericana, Buenos Aires, 1976. Idem, con traducción al español de Helena Jacoby de Hoffmann, Edit. Cuatro Vientos, Stgo. de Chile, 1976. Ambas son confiables, pero la primera es decididamente más completa y recomendable.

La versión de Wilhelm es un clásico en el tema, y sin lugar a dudas la mejor traducción existente hasta el presente, y que quizá no tenga competidores por largo tiempo. Ello se debe a que este autor, que vivió más de veinte años en China, la mitad de ellos bajo el régimen imperial, y la otra mitad bajo el régimen postrevolucionario surgido en 1911, tuvo la inapreciable ayuda de uno de los últimos exponentes de la clase de los letrados confucianos, Lao Nai Xuan. Gracias a este aporte, Wilhelm pudo encontrar para cada ideograma el sentido más verosímil de acuerdo a la tradición literaria china.

Wilhelm cumplía funciones de pastor protestante, y habla muy en favor de su amplitud de criterio el que haya reconocido, a pesar de la previsible desaprobación de sus colegas, las curiosas propiedades parapsicológicas del Libro que había traducido. Por esta razón, además de su excelente versión literaria, y de haber contado con el espaldarazo académico de Carl Jung, el I- Ching de Wilhelm es de primera elección para quien quiera iniciarse y explorar las posibilidades mánticas del Libro de las Mutaciones (o Libro de los Cambios).

James Legge (1815-1897) : “I-Ching, el Libro de los Cambios”, Edit. Obelisco, Barcelona, 1997. A semejanza del anterior, este autor vivió una treintena de años en China, y en plena época imperial, en el corazón del siglo XIX. También él fue en carácter de misionero evangélico. Su traducción es tan confiable como la de Wilhem, y su prosa por momentos aún más fluida y

explicaciones para su adecuado uso, por lo que en nuestros cursos lo reservamos preferentemente para el ciclo profundizado.

Xi Wen y Li Yan : “Libro de los Cambios con ilustraciones”, Ediciones de Lenguas Extranjeras, Beijing, 1998. Se trata de una obra interesante, que rescata cierto valor originario del I-Ching, y que cuenta con las ingeniosas ilustraciones de Li Yan. Se limita a la traducción del texto primigenio del Libro, sin mezclarlo con comentarios posteriores, tanto confucianos como postconfucianos, lo cual no deja de ser una ventaja para el principiante. Como interés suplementario, al pie de cada ilustración figura el texto original chino, en caracteres manuscritos, y en capítulo aparte una serie de comentarios hallados en un ejemplar del I-Ching escrito en seda, que data de la dinastía Han del Oeste (206 aC-8 dC). Esta versión tiene la particularidad de atribuír a ciertos ideogramas su valor y significado más arcaicos, contraviniendo así la interpretación sancionada por la tradición erudita en la que abrevaron Legge, Wilhelm, y sus continuadores. Esto puede ser de gran interés para el enfoque histórico del Libro, pero constituye un escollo para quienes buscan un contenido esotérico o filosófico del mismo. Comparar una versión tradicional del I-Ching con esta de Xi Wen y Li Yan puede confundir mucho al lector no iniciado, ya que no atinará a entender cómo un mismo texto puede llegar a tener traducciones tan disímiles e incongruentes. Además, hay que señalar que la versión al español deja bastante que desear, conteniendo errores groseros de sintaxis que deberían ser corregidos en otras ediciones. Por todo esto, y sin dejar de considerar esta obrita como interesante, la dejamos en una tercera línea de elección, y sólo como ilustrativa de las innumerables posibilidades exegéticas que ofrece el Libro de los Cambios.

TEXTOS del I CHING

El Libro de los Cambios Version de Richard WILHELM (Libro 1) Traducción del alemán por MB

Ch'ien Chen K'an Ken K'un Sun Li Tui Superior ▬▬▬ ▬▬▬ ▬▬▬

▬▬▬ ▬▬▬ ▬▬▬

▬▬▬ ▬▬▬ ▬▬▬

▬▬▬ ▬▬▬ ▬▬▬

▬▬▬ ▬▬▬ ▬▬▬

▬▬▬ ▬▬▬ ▬▬▬

▬▬▬ ▬▬▬ ▬▬▬

▬▬▬ ▬▬▬ Inferior ▬▬▬

Ch'ien

▬▬▬ ▬▬▬ ▬▬▬

1 34 5 26 11 9 14 43

Chen

▬▬▬ ▬▬▬ ▬▬▬

25 51 3 27 24 42 21 17

K'an

▬▬▬ ▬▬▬ ▬▬▬

6 40 29 4 7 59 64 47

Ken

▬▬▬ ▬▬▬ ▬▬▬

33 62 39 52 15 53 56 31

K'un

▬▬▬ ▬▬▬ ▬▬▬

12 16 8 23 2 20 35 45

Sun

▬▬▬ ▬▬▬ ▬▬▬

44 32 48 18 46 57 50 28

Li

▬▬▬ ▬▬▬ ▬▬▬

13 55 63 22 36 37 30 49

Tui

▬▬▬ ▬▬▬ ▬▬▬

10 54 60 41 19 61 38 58

Tabla que permite encontrar el hexagrama con respecto a los trigramas.

Desde épocas muy ancianas, los significados específicos de los cuatro atributos se convirtieron en objetos de especulación. La palabra china que nosotros traducimos por “sublime” significa “cabeza, origen, grande”. Es por eso que Confucio dice “Verdaderamente grande es el poder original del creador; todos los seres le deben su comienzo. Y este poder penetra completamente el cielo”. Este primer atributo penetra también los otros tres. El comienzo de todas las cosas se encuentra todavía, por decirlo de alguna manera, en el “más allá” bajo la forma de ideas que deben de alguna manera pasar al estado de realidades. Pero en el creador se encuentra también el poder de darle forma a esos arquetipos de ideas. Esta noción se expresa en el modo “éxito” (). Este proceso está representado por una imagen de la naturaleza: “Las nubes pasan y la lluvia actúa, todos los seres individuales toman forma”. (*) Estos conceptos aplicados en el dominio humano muestran al “hombre noble” el camino del “éxito sublime”: “Porque él ve con una gran claridad las causas primeras y sus efectos, él realiza en tiempo oportuno los seis grados y se eleva sobre ellos hacia el cielo en tiempo oportuno, como sobre seis dragones”. Los seis grados son las seis posiciones diferentes en el interior del hexagrama, que están representadas más lejos como la imagen de dragones. Lo que está designado aquí como el camino del éxito es el conocimiento y la realización del “camino” (Tao) del universo que, en tanto que ley que se recorre desde el principio hasta el fin, produciendo los fenómenos condicionados por el tiempo. De manera tal que cada grado alcanzado es al mismo tiempo la preparación del grado siguiente, y el tiempo no es más un obstáculo; sino el medio que permite la realización de lo posible. El acto de la creación encuentra expresión en los términos “sublime” y “éxito”. La obra de conservación es mostrada como una actualización y una diferenciación continuas de la forma. Ella se traduce con los dos términos: “favorecer” que debe interpretarse como “creando lo que corresponde a la naturaleza” y “perseverancia” que debe interpretarse como “lo justo y lo firme”. “La marcha del creador modifica los seres y les da forma, hasta que cada uno haya alcanzado su justa naturaleza, la que le está destinada; el “creador” entonces las conserva en conformidad con la gran armonía. El se revela así como “favorecido por la perseverancia”. En el dominio humano, se ve así como el “gran hombre” confiere al mundo la paz y la seguridad con su acción ordenadora; “Mientras que él se eleva, observando con la cabeza alta sobre la muchedumbre, todas las regiones se reúnen en paz”. Otra especulación lleva todavía más lejos la distinción entre los términos “sublime, éxito, favorecido y perseverando” metiéndolos en paralelo con las cuatro virtudes cardinales. A la “sublimidad” que, en tanto principio fundamental incluye todos los otros atributos, se la hace corresponder con el “amor”. Al atributo del “éxito” se le atribuyen los ritos que regulan y ordenan las expresiones del amor y en consecuencia aseguran su “éxito”. Al término “favoreciendo” se le hace corresponder la “justicia” que crea situaciones en las cuales cada uno recibe de la naturaleza lo que le corresponde, lo que le es debido y lo que lo hace feliz.

Al atributo de la “perseverancia” se le hace corresponder el de la sabiduría que reconoce las leyes fijas de todos los eventos y puede por consecuencia crear situaciones durables. Estas especulaciones, que aparecen ya en uno de los comentarios formando la segunda parte del I Ching , le Wen Yen , han constituido el punto que a permitido realizar la unión de la filosofía de los cinco grados de transformación (elementos), sólidamente establecida en el Libro de los anales , con la del I Ching que, fundada solamente sobre la dualidad polar de los principios positivo y negativo, a abierto la puerta a un simbolismo de números que se ha desarrollado en el curso del tiempo (***).

(): Hemos elegido la palabra éxito en el sentido de realizarse. En inglés “success”, alemán “Erfolg”, er-folgen = tener lugar, realizar. “Folg” = suivre. “Exit” en inglés “salida”. Nota de MB () Cf. La Bibia, Génesis, 2. (**) El creador causa el origen y la generación de todos los seres. Se puede en consecuencia llamarlo “el cielo”, poder luminoso, “padre”, “señor”, etc. La cuestión es de saber si el creador tal como es concebido por los chinos bajo una forma personal como Zeus por los griegos, concepto del cual nosotros heredamos el término “Dios”. En castellano, la palabra “Dios”, a diferencia de otras lenguas indoeuropeas, deriva directamente del griego Θεος - Theos - ( Dios ), forma genitiva de Zeus. Esta palabra por su parte tiene un radical que deriva de Dev(a) Pitar –“dios padre”- en sánscrito y Júpiter en latín. La raíz de estas palabras es la misma que la de la palabra “día”, palabra que en su etimología hace referencia al cielo despejado y luminoso. Para la mentalidad china, en ese concepto de Dios no está lo más importante, porque el principio divino creador no es algo “personal”. Lo creador se discierne y se hace perceptible a través de su actividad creadora todopoderosa. De todas maneras hay algo de alguna manera “exterior” que es el “cielo”. El “cielo”, comprendido como actividad creadora, es un ser viviente con una consciencia psíquica de sí mismo que se hace presente en toda la creación. Así se puede establecer un nexo conceptual entre “Dios” como soberano supremo, el “cielo” como principio luminoso y la creación objetiva ( Schöpferisch ).

LA IMAGEN:

“El movimiento del cielo es poderoso. Así el hombre noble se transforme en fuerte e incansable”.

Puesto que hay solamente un cielo, la repetición del signo Ch’ien que tiene el cielo como imagen significa el movimiento del cielo. Un día es un giro completo del cielo. La repetición del trigrama significa que un día es seguido por otro, y que ello engendra la idea de tiempo. Además, ello representa la fuerza inagotable con la que el cielo se mueve y de ello se desprende todavía otra idea: la de una duración potente en el tiempo y por encima de él, es decir de algo perdurable que está más allá y por encima del tiempo que es su manifestación. Este movimiento que no cesa ni retarda jamás, que se manifiesta con la regularidad incansable con la que

interior está a nivel de su acción exterior acrecentada. Los negocios se le ofrecen a manos llenas y llegada la noche, cuando los otros se reposan, él está todavía agobiado por los planes y las preocupaciones. Pero existe un peligro en este paso de la posición inferior à una posición elevada. Más de un gran hombre ya se perdió porque la gente acudía a el y lo arrastraba en su mismo camino. La ambición ha destruido la pureza interior. Pero las tentaciones no causan perjuicio a su verdadera grandeza. Si se permanece en contacto con los gérmenes de la nueva era y sus exigencias, se posee la prudencia suficiente para evitar de apartarse del camino correcto y se permanece sin reproches.

Nueve en el cuarto lugar significa : «Vuelo hesitante sobre los abismos. Sin reproches».

Se llega aquí al momento del pasaje al acto, donde se puede actuar libremente. El hombre importante se encuentra delante de un dilema por la elección que debe hacerse entre una doble posibilidad: o bien se toma impulso y tomar parte importante en el mundo o bien retraerse y cultivar la personalidad en la quietud: la vía del héroe o la del santo que se aísla del mundo. No hay una regla general para decidir el camino más justo. El que se encuentre en tal situación debe decidir libremente siguiendo la ley más intima de su naturaleza. Si lo hace de una manera libre, sincera y consecuente, se encuentra la vía conveniente y esta vía es para él libre de reproches.

O Nueve en el quinto lugar significa : “Un dragón vuela en el cielo. Es ventajoso ver al gran hombre”.

El gran hombre ha alcanzado la esfera de naturalezas celestes, es por eso que su influencia se extiende a lo lejos y se hace visible en el mundo. Todo el que lo vea puede sentirse afortunado. Confucio dice al respecto: “Las cosas que son consonantes vibran juntas. La cosas que tienen afinidad entre ellas en su esencia íntima se buscan mutuamente. El agua se infiltra hacia lo que es húmedo, el fuego se torna hacia lo que es seco. Las nubes (aliento del aire) siguen al dragón, el viento (aliento de la tierra) sigue al tigre. Así el sabio se eleva y todos los seres tornan los ojos hacia él. Lo que nace del cielo se siente aparentado con lo superior. Lo que nace de la tierra se siente aparentado con lo inferior. Cada uno sigue su especie”.

Nueve en la cúspide significa : “El dragón arrogante deberá arrepentirse”.

Cuando un hombre alcanza cumbres tan altas que no se relaciona con el resto de la humanidad, queda aislado, y esto necesariamente lo lleva al fracaso. Esta línea previene contra las aspiraciones que exceden la propia capacidad. La consecuencia sería una caída brutal y profunda.

Cuando todas las líneas son nueve significa: “Aparece un vuelo de dragones sin cabezas. Fastuoso”.

Eso significa que todo el hexagrama está en movimiento, y se cambia en el hexagrama K'un, lo receptivo, cuya característica es la sumisión plena de abandono. La fuerza de Lo Creativo y la mansedumbre de lo Receptivo unidas. La fuerza está indicada por el vuelo de los dragones y la mansedumbre, por el hecho de estar privados de sus cabezas. El significado total es que la mansedumbre unida a la fuerza en las decisiones trae buena fortuna.

O Trazo gobernante

  • Trazo constituyente

2.- K´UN / LO RECEPTIVO

Superior : K'un Lo receptivo, Tierra.

Inferior : K'un Lo receptivo, Tierra.

Este hexagrama está constituido exclusivamente por líneas quebradas, que representan la oscuridad, la docilidad, el poder receptivo primario del yin. El atributo del hexagrama es la docilidad, imagen de la tierra. Es el complemento perfecto de Lo Creativo, no el opuesto, no hay combate sino complementación. Representa la naturaleza en contraste con el espíritu, la tierra en contraste con el cielo, el espacio frente al tiempo, lo femenino- maternal frente a lo masculino-paternal. Aplicado a los asuntos humanos el principio de complementación no se refiere solamente a la relación hombre- mujer sino, por ejemplo a la relación que existe entre príncipe y ministro o entre padre e hijo. Incluso la dualidad aparece en la coexistencia entre lo espiritual y lo sensible. En todo caso no se puede hablar de un verdadero dualismo, porque existe una clara relación de jerarquía entre los dos hexagramas: lo Receptivo es tan importante como lo Creativo, pero su atributo de docilidad define inmediatamente el lugar que ocupa en relación a lo Creativo. Lo Receptivo tiene que ser activado y conducido por lo Creativo; entonces ahí produce buenos resultados. Pero cuando abandona su posición y trata de marchar al lado y en igualdad con lo creativo, entonces lo receptivo deviene peligroso. Se levanta entre lo receptivo y lo creativo una oposición y una lucha que producen efectos nefastos para ambos.

EL JUICIO:

“Lo receptivo produce un éxito sublime, favorecido por la perseverancia de una yegua. Si el hombre noble emprende algo y trata de guiar, errará el camino. Pero si dócilmente se deja guiar, entonces seguirá una buena una dirección. Es favorable encontrar amigos en el oeste y en el sur, y alejarse de