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Orientación Universidad
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imperialismo, Apuntes de Historia Contemporánea

Asignatura: historia contemporanea, Profesor: , Carrera: Historia del Arte, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2012/2013

Subido el 15/10/2013

guadalupeguerra
guadalupeguerra 🇪🇸

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Tema 4. La era del imperialismo1.
1. Introducción.
“La colonización es la fuerza de un pueblo, es su poder de
reproducción, es su dilatación y su multiplicación a través del espacio; es la
sumisión del universo, o de una gran parte de él, a su lengua, a sus
costumbres, a sus ideas y a sus leyes. Un pueblo que coloniza es un pueblo
que pone los cimientos de su grandeza y de su supremacía futura”.
LEROY-BEAULIEU.
Esta denición, expresada a nales del siglo XIX, se puede aplicar a
todos los pueblos que a lo largo de la historia utilizaron una u otra forma de
colonización o de imperio. El imperialismo del siglo XIX fue la repetición de
este hecho histórico con los matices propios de las circunstancias políticas,
económicas y sociales de su tiempo.
Las motivaciones que han conducido a los pueblos a extender su poder
colonizando otros territorios han sido muy variadas a lo largo de la historia.
Egipto se lanzó a la conquista de sus vecinos movido por el deseo de
dominarlos. Los fenicios se extendieron por el Mediterráneo impulsados por
sus pretensiones comerciales. La creciente población, necesitada de espacio
vital, empujó a Grecia, entre los siglos VIII y VI a.C., a crear colonias en las
costas mediterráneas, y en los tiempos de Alejandro Magno, tratando de
emular al Imperio persa. Roma deseó extender a otros pueblos su elevada
cultura. La creencia religiosa fue la impulsora de las conquistas árabes.
Portugueses y españoles, intentando mejorar las rutas comerciales, lograron
en un corto periodo de cincuenta años explorar y colonizar las costas de
Asia y África y descubrir América.
A principios del siglo XIX, el impulso militar de Napoleón, cuyo afán
era crear una Europa unida bajo su autoridad, supuso la formación de un
poderoso imperio. La expansión colonialista2 europea de nales del siglo XIX
se inscribe en esta tradición y no fue un hecho único en la historia de la
humanidad.
Hacia nales del siglo XIX surgió un nuevo concepto, el
imperialismo, con el que se aludía a la formación, por parte de las
potencias europeas, de imperios ultramarinos en Asia, África y
Oceanía. Estos eran continentes hasta entonces poco conocidos y, en
el caso de África, incluso inexplorados, donde británicos, franceses y
holandeses tenían algunas factorías comerciales. Desde ellas negociaban
con los nativos y exportaban, hacia Europa, especies, seda, porcelana,
marl y esclavos. Aunque desde el siglo XV habían existido imperios
europeos en América, estos pertenecían al mundo preindustrial y pre
1
1 Imperialismo: Imperium, en latín, signica poder. Adquisición y
administración de un imperio, generalmente creado por la expansión
comercial e industrial. El historiador M. Artola dene el imperialismo como
“teoría y práctica por la que un Estado capitalista extiende su dominación a
otros países más débiles o menos desarrollados más allá de sus fronteras”.
2 Colonialismo: Conquista, asentamiento y explotación de territorios por
extranjeros. La primera oleada de colonialismo tuvo lugar en el siglo XVI, por
España, Portugal, Francia, Inglaterra y Países Bajos. La segunda oleada se
produjo durante los siglos XIX y XX, por Gran Bretaña, Francia, Bélgica,
Alemania, Rusia, Estados Unidos y Japón, entre otros.
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Tema 4. La era del imperialismo 1.

1. Introducción.

“La colonización es la fuerza de un pueblo, es su poder de reproducción, es su dilatación y su multiplicación a través del espacio; es la sumisión del universo, o de una gran parte de él, a su lengua, a sus costumbres, a sus ideas y a sus leyes. Un pueblo que coloniza es un pueblo que pone los cimientos de su grandeza y de su supremacía futura”. LEROY-BEAULIEU.

Esta definición, expresada a finales del siglo XIX, se puede aplicar a todos los pueblos que a lo largo de la historia utilizaron una u otra forma de colonización o de imperio. El imperialismo del siglo XIX fue la repetición de este hecho histórico con los matices propios de las circunstancias políticas, económicas y sociales de su tiempo.

Las motivaciones que han conducido a los pueblos a extender su poder colonizando otros territorios han sido muy variadas a lo largo de la historia. Egipto se lanzó a la conquista de sus vecinos movido por el deseo de dominarlos. Los fenicios se extendieron por el Mediterráneo impulsados por sus pretensiones comerciales. La creciente población, necesitada de espacio vital, empujó a Grecia, entre los siglos VIII y VI a.C., a crear colonias en las costas mediterráneas, y en los tiempos de Alejandro Magno, tratando de emular al Imperio persa. Roma deseó extender a otros pueblos su elevada cultura. La creencia religiosa fue la impulsora de las conquistas árabes. Portugueses y españoles, intentando mejorar las rutas comerciales, lograron en un corto periodo de cincuenta años explorar y colonizar las costas de Asia y África y descubrir América.

A principios del siglo XIX, el impulso militar de Napoleón, cuyo afán era crear una Europa unida bajo su autoridad, supuso la formación de un poderoso imperio. La expansión colonialista 2 europea de finales del siglo XIX se inscribe en esta tradición y no fue un hecho único en la historia de la humanidad.

Hacia finales del siglo XIX surgió un nuevo concepto , el imperialismo , con el que se aludía a la formación , por parte de las potencias europeas , de imperios ultramarinos en Asia, África y Oceanía. Estos eran continentes hasta entonces poco conocidos y, en el caso de África, incluso inexplorados, donde británicos, franceses y holandeses tenían algunas factorías comerciales. Desde ellas negociaban con los nativos y exportaban, hacia Europa, especies, seda, porcelana, marfil y esclavos. Aunque desde el siglo XV habían existido imperios europeos en América , estos pertenecían al mundo preindustrial y pre 1 Imperialismo: Imperium , en latín, significa poder. Adquisición y administración de un imperio, generalmente creado por la expansión comercial e industrial. El historiador M. Artola define el imperialismo como “teoría y práctica por la que un Estado capitalista extiende su dominación a otros países más débiles o menos desarrollados más allá de sus fronteras”. 2 Colonialismo: Conquista, asentamiento y explotación de territorios por extranjeros. La primera oleada de colonialismo tuvo lugar en el siglo XVI, por España, Portugal, Francia, Inglaterra y Países Bajos. La segunda oleada se produjo durante los siglos XIX y XX, por Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Alemania, Rusia, Estados Unidos y Japón, entre otros.

liberal , desapareciendo la mayoría de ellos en el siglo XIX. La tendencia a crear imperios de ultramar se incrementó entre 1880 y 1914 , cuando las potencias europeas se repartieron África y Oceanía. Incluso países sin tradición colonial como Alemania, Italia, Bélgica, Estados Unidos o Japón adquirieron territorios.

2. Teorías sobre el imperialismo.

  1. El interés de la Nación: lo defendieron algunos gobernantes como Disreli (Gran Bretaña) o Ferry (Francia). Las colonias eran importantes desde un punto de vista militar, estratégico y económico. Se consideraba necesario para el desarrollo de la Nación y la mejora de las condiciones de vida en el país colonizador.

“La primera forma de colonización es aquella que ofrece un lugar donde vivir y trabajo al excedente de población de los países pobres o de los que tienen un contingente humano excepcional. Pero hay otra forma de colonización que afecta a los pueblos que cuentan con excedente de capitales o de productos. Esta es la forma moderna. Las colonias constituyen para los países ricos una inversión de las más ventajosas (…). Las naciones, en nuestro tiempo, no son grandes por la actividad que desarrollan ni por el brillo pacífico de sus instituciones. Es necesario que nuestro país se ponga a hacer lo que los demás y, puesto que la política de expansión colonial es el móvil general que importa en el momento actual a las potencias europeas, hay que tomar partido en su favor”. Discurso de Jules Ferry.

  1. La misión civilizadora del hombre blanco: defendida por religiosos, científicos, aventureros y la opinión pública en general. El imperialismo ofrecía las ventajas de la civilización occidental a los pueblos considerados atrasados. Serían convertidos a la religión verdadera (el cristianismo). Someter a la tutela de una nación o raza superior (la blanca). El pionero, es decir, el colono que se adentraba en las regiones inhóspitas, era mitificado y encumbrado en las novelas de aventuras.

“Me parece que hay tres distintos estadios en nuestra historia imperial. Comenzamos a ser y luego nos convertimos en un gran poder imperial en el siglo XVIII , pero durante la mayor parte de ese período las colonias eran consideradas, no solo por nosotros, sino por cualquier poder europeo que las poseía, como posesiones valoradas en proporción a la ventaja pecuniaria que le producía a la madre patria, país que bajo ese punto de vista no era realmente madre, sino que era más bien un codicioso y ausente propietario deseoso de sacar de sus arrendatarios las más grandes rentas posibles que pudiera lograr (…).

Ese fue el primer estadio, y cuando despertamos abruptamente por la guerra de la Independencia de América, cuando las colonias podían ser sojuzgadas solamente para nuestro beneficio, ingresamos en el segundo capítulo, y la opinión pública parece haberse orientado entonces hacia el extremo opuesto. A causa de que las colonias ya no eran recurso de ingresos, parece que mucha gente creyó y argumentó que la separación de las colonias era solo cuestión de tiempo, y que tal separación debería ser deseada y alentada para que aquellas no se convirtiesen en un estorbo y una fuente de debilidad.

Mientras los little Englanders sostenían esa opinión, fue fundado este Instituto para protestar contra doctrinas tan injuriosas hacia nuestros intereses y tan humillantes para nuestro honor. Y yo me regocijo al ver que lo que entonces fue un grito en el desierto hoy es el deseo expreso y definido de la brumadora

3. Causas del imperialismo.

Hacia el año 1800 existían en el mundo dos grandes conjuntos de territorios coloniales. Uno de ellos era el resultado de la expansión europea desarrollada entre los siglos XV y XVII; el otro, más reciente, se produjo como consecuencia de la revolución industrial. La última oleada expansionista, denominada expansión imperialista , fue una continuación del proceso anterior. Tuvo lugar a lo largo del último tercio del siglo XIX, cuando las grandes potencias europeas se lanzaron a la conquista de materias primas y de nuevos mercados. Esta proyección de Europa sobre el resto del mundo constituye uno de los acontecimientos clave de la historia contemporánea.

Las causas subyacentes de este impulso colonialista hay que buscarlas en el espíritu imperialista que se apoderó de Europa. No se trataba sólo del expansionismo basado en necesidades mercantiles , sino que implicaba un control territorial y político de las zonas ocupadas.

  • Causas políticas. Hasta 1870, los Gobiernos europeos no fueron partidarios de la expansión colonial. Su interés se centraba tan sólo en el control de los grandes ejes de la circulación marítima y terrestre, tanto desde el punto de vista estratégico-militar como comercial (Suez, Panamá), ya que la navegación a vapor exigía la disposición de puntos estratégicos de avituallamiento de las flotas. Cuando la rivalidad entre los Estados europeos lo aconsejaba, estas bases eran utilizadas como instrumento de presión.

La política imperialista se desarrolló como una secuencia de demostraciones de fuerza y poder de los países europeos enfrentados entre sí. Las aspiraciones imperiales que surgieron en Europa en el último tercio del siglo XIX dieron lugar a un extraordinario auge del colonialismo. A las razones estratégicas se añadieron, a veces, motivos de prestigio, como fue el caso de la expansión francesa en Argelia, impulsada por Carlos X, en un intento de consolidar su trono. Causas similares se encuentran tras la política de anexión de nuevos territorios desarrollada por Francia tras su derrota frente a Prusia en 1870.

  • Causas demográficas. Entre los años 1800 y 1870, la población europea pasó de 190 millones a 300 millones de habitantes. Este incremento demográfico, que se mantuvo hasta bien entrado el siglo XX, trajo consigo la aparición del paro y la necesidad de emigración. Cuarenta millones de europeos abandonaron sus países entre 1850 y 1914, dando lugar a una de las mayores migraciones de la historia. En algunos casos, el flujo migratorio se vio estimulado por la propaganda de los países receptores; en otros, por los intereses de la burguesía, que veía en el colonialismo una posibilidad de obtener beneficios, y siempre, por las duras condiciones en que vivía el proletariado en Europa.
  • Causas económicas. Los factores económicos fueron determinantes en la colonización. Europa necesitaba disponer de nuevas fuentes, abundantes y baratas, de materias primas y abrir mercados que absorbieran gran parte de su producción industrial. En este sentido, cada Estado veía la ocupación de nuevos territorios como una necesidad para crear una actividad

comercial autosuficiente, en la que las colonias proporcionarían materias primas a la metrópoli y ésta les abastecería de productos manufacturados.

Los países europeos encontraron en otros continentes la posibilidad de invertir capitales, bajo la forma de préstamos a soberanos extranjeros, en la construcción de redes de ferrocarril, en la creación y modernización de zonas portuarias y en la realización de grandes obras públicas. Los intereses financieros estaban al servicio de las políticas gubernamentales y servían como justificación para las expediciones coloniales. Las expansiones hacia México, Túnez, Egipto, Marruecos o China se justificaban con el pretexto de garantizar la seguridad económica. Estas expediciones se vieron favorecidas por los avances técnicos que impulsaron las industrias militares y del transporte, y por las presiones de las compañías navieras, que dejaron sentir su influencia en las decisiones políticas.

  • Causas ideológicas. Los Estados europeos ambicionaban ser grandes potencias y necesitaban para ello expandir sus posesiones. Este nacionalismo político, ávido de prestigio y poder, provocó la aparición de teorías que justificaban su acción. Sirva como ejemplo la teoría pseudohumanitaria de “la misión histórica” del hombre blanco, de R. Kipling, que le atribuye la responsabilidad de llevar la civilización y la cultura a lugares menos desarrollados. Por otro lado, los misioneros protestantes y católicos contribuyeron a un mejor conocimiento de los países potencialmente colonizables, al difundir datos antropológicos y lingüísticos muy útiles para su ocupación.

El deseo de evasión y aventura y la búsqueda de paraísos perdidos sirvieron como soporte favorable de la opinión pública. Las ilustraciones y las narraciones literarias de viajes y aventuras crearon un halo de misterio. Las sociedades geográficas desarrollaron una gran labor, a través de actos, conferencias, publicaciones y congresos. Los numerosos viajes de exploración organizados para estudiar la fauna y la flora, la mayoría de las veces apoyados o promocionados por estas sociedades geográficas, sirvieron para el posterior trazado de vías de comunicación.

Paralelamente aparecieron opiniones contrarias al imperialismo, que veían en el colonialismo u ataque a la dignidad de los indígenas y constituyeron la base de los movimientos independentistas.

  • La expansión económica europea: permitió la exportación de capital, el comercio de ultramar y la emigración.
  • La iniciativa personal o de grupo: aventureros (Burton, Amundsen, Peary), misioneros. Con intereses diversos: científicos, económicos, religiosos (David Livingstone) o periodísticos (Henry Stanley).
  • (^) La superioridad tecnológica militar y los avances científicos: que permitían la sumisión de las poblaciones nativas, la instauración de una administración colonial y la mejor adaptación a otros climas.
  • La rivalidad entre las potencias y la hostilidad de la población nativa: muchos territorios sin aparente interés económico fueron ocupados para proteger a otras colonias,
  • Su gran prioridad era la defensa de las rutas hacia la India , especialmente el Canal de Suez y el mar Rojo.

5. Los imperios coloniales no europeos.

A comienzos del siglo XIX en las riberas oriental y meridional del Mediterráneo existían una serie de estados islámicos bajo la soberanía o influencia del Imperio Turco. Este imperio, que había perdido los territorios de Grecia (1830) y los Balcanes (1867), se fue debilitando y dejó de ejercer la soberanía efectiva sobre los territorios del Norte de África. También aumentó su dependencia de las potencias europeas debido a sus dificultades financieras. Aun así, Gran Bretaña no quería que el Imperio Otomano desapareciera, dado que era un freno para la expansión rusa. Pero Gran Bretaña tenía un gran interés en el Mediterráneo, donde poseía varios enclaves (Gibraltar, Malta y Chipre), por su importancia en la ruta hacia la India. Entre 1859 y 1869, de hecho, Gran Bretaña construyó el Canal de Suez.

En 1830 Francia inició la ocupación de Argelia. En principio era una acción contra la piratería, pero finalmente se transformó en una colonización gracias a la masiva emigración francesa. En 1881 Túnez , un país con graves problemas financieros y gran dependencia europea, fue ocupado por Francia. En 1882 Egipto , en similares condiciones a las de Túnez, fue ocupado por Gran Bretaña, para garantizar el control del Canal de Suez. Marruecos mantuvo su independencia hasta la celebración de la Conferencia de Algeciras (1906), cuando se aceptó el predominio francés salvo en la franja norte frente al Estrecho de Gibraltar, que se entregó a España.

El Imperio francés. Ninguna colonia francesa podía compararse con las británicas Canadá o India, pero, en su conjunto, el Imperio francés constituía el segundo por extensión. Los franceses se establecieron en el sureste asiático : la Conchinchina, el delta del río Mekong y Camboya. En 1887 se formó la Unión Indochina, que englobaba a Vietman, Laos y Camboya. En África , la expansión comenzó en 1830 con la conquista de Argelia. Más tarde se anexionó Túnez y se creó un protectorado en Marruecos. Más al sur dominó Senegal, Costa de Marfil, Guinea, Chad y, hacia finales de siglo, la isla de Madagascar. Los territorios coloniales se completaron con varias islas en Oceanía y pequeños territorios en América , como la Guayana francesa, y algunas islas del mar Caribe y frente a Canadá. Francia controló importantes vías comerciales y obtuvo grandes beneficios con su extenso imperio colonial.

6. El reparto del África negra.

Los enclaves comerciales de las potencias europeas en el norte de África compraban gran cantidad de material como marfil, esclavos o aceites del interior del continente, suscribiendo tratados comerciales con sus reinos.

  • Zonas de influencia:
    • Golfo de Guinea: mayor influencia europea. Los franceses en torno al río Senegal y os Británicos en la Costa del Oro (actual Ghana) y en la desembocadura del Niger (actual Nigeria).
  • África del sur: los portugueses controlaban las costas atlánticas (Angola) e índicas (Mozambique) mientras que los británicos poseían la colonia de El Cabo y controlaban la ruta de Buena Esperanza.
  • En el Cabo existía mucha población de origen holandés (bóers) que emigró hacia el norte y creó los estados independientes de Orange y Transvaal.

Leopoldo II , rey de Bélgica, dominó la zona al sur del río Congo (actual República Democrática del Congo) para explotar sus minas y comercio. Esta acción desencadenó la expansión territorial de otras potencias interesadas en la zona: Francia, Portugal, Gran Bretaña y Alemania. La polémica sobre el Congo obligó a las potencias a reunirse en la Conferencia de Berlín (1884-1885) , punto de partida de la carrera colonial.

El África occidental básicamente quedó en manos de Francia. El África oriental , sin embargo, tuvo predominio de Gran Bretaña , interesada en el curso del Nilo y proteger el Canal de Suez. Francia no logró extender su poder al mar Rojo e Italia fracasó en su invasión de Abisinia (actual Etiopía). Sólo Liberia y Abisinia (Etiopía) fueron territorios independientes. Los estados bóers quedaron aislados y sometidos a la corona británica tras una guerra de tres años (1899-1902). En 1910 se creó la Unión Sudafricana , un estado autónomo dentro del Imperio británico. En África del sur las presiones de los colonos de El Cabo impulsaron la expansión de los británicos hacia el norte, donde crearon Rhodesia del Norte (actual Zambia) y Rhodesia del Sur (Zimbabue).

7. China y el Pacífico.

Hasta el siglo XIX , el dominio europeo en el Pacífico, con la excepción de la India, se limitaba al control de bases navales y de algunos puertos (particularmente Portugal y Holanda ). Tan sólo España contaba con una colonia propiamente: Filipinas. El comercio hasta entonces se limitaba a la compra de productos (canela, pimienta, te, seda, porcelana, etc), pero no conseguían introducir artículos europeos. El comercio de China con los occidentales hasta el siglo XIX se limitaba al puerto de Cantón. Todo este modelo preindustrial de comercio y relaciones cambió radicalmente en el siglo XIX.

Ante el déficit comercial de los británicos, decidieron vender el opio que cultivaban en la India a China. Las autoridades chinas acusaron a los occidentales de promover el consumo de opio y trataron de impedir su entrada. Los británicos aprovecharon este conflicto para desencadenar una serie de guerras:

  • Primera Guerra del Opio (1839-1842): derrotada China, tuvo que aceptar el comercio de opio, cedió a Gran Bretaña la ciudad de Hong-Kong y también les permitió comerciar en otros puertos.
  • Segunda Guerra del Opio (1856-1858): Francia y Gran Bretaña derrotaron de nuevo a China que tuvo que hacer nuevas concesiones comerciales. Japón, hasta el momento aislado, también tuvo que abrir sus puertos comerciales al exterior.

Tipos de administración:

  • Colonias que dependían directamente del parlamento británico.
  • Poblamiento blanco : estados con mucha autonomía con gobernador nombrado por la Corona: Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Unión Sudafricana. Estos territorios se transformaron posteriormente en dominios , es decir, territorios con gobierno y parlamentos propios.
  • India: debido a su importancia económica y su extensión, la India tuvo un modelo propio donde se combinaban los protectorados (formalmente se respetaba el gobierno nativo, aunque tutelado y asesorado por funcionarios) y las áreas directamente administradas por funcionarios.

En todas las colonias la población indígena carecía de derechos políticos.

10. Modelo francés.

Francia aplicó a todas sus colonias el modelo de administración existente en la metrópoli y las convirtió en departamentos de ultramar. Sin embargo, los franceses residentes en las colonias tenían todos los derechos políticos, mientras que los nativos carecían de ellos. En los departamentos de ultramar no existía ningún tipo de autogobierno : todas las decisiones se tomaban en Francia.

11. Resistencias de los vencidos.

Entre los pueblos dominados surgió una resistencia cultural y religiosa que, en ocasiones , se manifestó en forma de oposición violenta , con las armas. Aunque la resistencia anticolonial en el siglo XIX no logró éxitos, sirvió de base para asentar el orgullo nacional que, en el siglo XX, impulsaría la descolonización. Las guerras coloniales se caracterizaron por su ferocidad. Los europeos, portadores de ideologías racistas , se sentían superiores a unos nativos que consideraban “salvajes”.

Casos importantes de resistencia armada:

  • Cipayos: soldados nativos de la India que estaban al servicio de la Compañía británica de las Indias Orientales. En 1857 se sublevaron cuando se difundió el rumor de que los cartuchos estaban cubiertos de grasa de vaca o de cerdos.
  • Zulúes: los zulúes poseían un imperio militar al este de la colonia británica de El Cabo y se enfrentó sucesivamente tanto a los bóers como a los británicos. Gracias a su resistencia, tardaron mucho tiempo en ser sometidos.
  • (^) Bóxers : llamados así por los europeos porque eran chinos que practicaban artes marciales similares al boxeo. Se sublevaron contra los occidentales en 1900 y durante 55 días lograron asediar las embajadas extranjeras en Pekín hasta que intervino una fuerza militar internacional.
  • Indios norteamericanos (cheyenes, apaches, o sioux): gran cantidad de enfrentamientos durante la segunda mitad del siglo XIX. A pesar de algunas victorias como la de 1876, fueron aniquilados y recluidos en reservas.

12. Sistema Bismarkiano.

El reparto del mundo produjo enormes rivalidades y tensiones entre las potencias europeas. Entre 1870 y 1890 el canciller Bismarck diseñó hasta tres sistemas europeos de relaciones internacionales a partir de diferentes alianzas y equilibrios. El objetivo era que no se desencadenara una guerra europea , al mismo tiempo que Alemania se consolidara como la gran potencia del continente.

Líneas básicas:

  • Aislar a Francia (gran enemigo de Alemania) tras la derrota de Napoleón III.
  • Mantener una buena relación con Gran Bretaña , lo que incluía permitir su expansión colonial.
  • Mantener buenas relaciones con los dos imperios , el austrohúngaro y el ruso, para evitar que formaran alianzas con Francia. 1. Primer Sistema (1872-1978).

Liga de los Tres Emperadores : Guillermo I (Alemania), Francisco José (Austria) y Alejandro II (Rusia). Mantenimiento del orden monárquico. Cualquier de los tres emperadores se apoyarían en caso de que otra potencia les atacara.

Ruptura:

  • Guerra entre Turquía y Rusia 81875-1878).
  • Conflicto entre Rusia y Austria por territorios en los Balcanes.
  • (^) Tras la derrota turca surge la Gran Bulgaria que rompía el equilibrio en los Balcanes.
  • Rechazo del resto de potencias a la Gran Bulgaria que rompía el equilibrio en los Balcanes.
  • En el Congreso de Berlín de 1878 , donde Alemania se presentaba como mediadora, apoya a Austria y rompe la alianza con Rusia.
  • Desaparece la Gran Bulgaria, se reconoce independiente el reino de Serbia , Rumanía y Montenegro. Bosnia- Herzegovina pasa a ser administrada por Austria. 2. Segundo Sistema (1879-1886).
  • Al desconfiar del expansionismo alemán decidió romper su aislamiento tradicional y buscar aliados como Francia y Rusia.

Italia:

  • Se acercó a Francia e Inglaterra para obtener posesiones en el Mediterráneo, lo que consiguió en 1912 tras ocupar Libia y algunas islas del Egeo a costa de Turquía. Socio poco seguro de Alemania y Austria.

Rusia:

  • Al no renovar el káiser el Acuerdo de Reaseguro, Rusia se alió a Francia. Tras la derrota , en 1905 , frente a Japón , abandonó sus sueños expansionistas hacia el este, aunque en 1907, tras su nueva amistad con Gran Bretaña , se repartió el área de influencia en Asia central (Persia y Afganistán).

Imperio austro-húngaro:

  • Mantuvo la Triple Alianza con Alemania e Italia , ya que necesitaba de su apoyo para mantener sus intereses en los Balcanes, donde mantenía su conflicto con Rusia.

Japón y EEUU:

  • EEUU amplió su dominio en el Pacífico y en el Caribe.
  • Japón se expandió también en el Pacífico y se enfrentó a China (1895) y a Rusia (1905), logrando finalmente la hegemonía en la península de Corea y Manchuria.

14. La crisis de los Balcanes.

Los incidentes se iniciaron en 1908 cuando Austria , aprovechando los problemas internos de Turquía, se anexionó la región de Bosnia- Herzegovina , a pesar de las protestas de turcas, serbias y rusas. Francia, Gran Bretaña e Italia apoyaron a Serbia y Rusia. Alemania apoyó al imperio austro-húngaro.

1. Primera Guerra Balcánica (1912-1913). - Grecia, Montenegro, Bulgaria y Serbia se aliaron y declararon la guerra al Imperio turco. - Turquía quedó reducida prácticamente a su territorio actual, aunque seguía controlando los estrechos al mar Negro. 2. Segunda Guerra Balcánica (1913).

  • Los aliados vencedores no se pusieron de acuerdo sobre el reparto de los territorios arrebatados a Turquía y comenzaron una guerra entre ellos.
  • Bulgaria, apoyada por Austria, se enfrentó a Serbia, Grecia, Rumanía y Turquía, apoyadas por Rusia.
  • La gran beneficiaria fue Serbia , que se extendió por la región.
  • Se creó un nuevo estado independiente: Albania.