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Asignatura: Historia Contemporánea de Europa, Profesor: Encarna Nicolas, Carrera: Historia, Universidad: UMU
Tipo: Apuntes
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CÍNICAMENTE CORRECTO”, de María Fourcade.
En primer lugar la conquista de la India no le costó ni un centavo a Inglaterra ya que fue la propia India la que tenía que correr los gastos mediante el Memorandum que la «Compañía de las Indias Orientales» dirigió al Parlamento británico de forma orgullosa en 1858, al respecto cabe señalar lo siguiente:
“Durante un periodo de unos cien años, las posesiones británicas de la India fueron adquiridas y defendidas sirviéndose de los propios medios de que disponían estas posesiones, sin que hayan representado el más mínimo gasto para el Tesoro Británico”
Por si fuera poco la India tuvo que soportar en gran parte las cargas financieras de las tropas indias utilizadas en las demás aventuras coloniales inglesas en Asia y África. Esta constante es la que lleva a decir a Kiernan en su libro European Empieres from Conquest to Collapse que el Imperio Británico fue adquirido a “precio de saldo”.
La conquista de la India no obedece a un plan preconcebido. La «Compañía de las Indias Orientales» administraba esta colonia desde 1777 y poseía unos enclaves dispersos en las costas del Decán y en el Delta del Ganges. A todo ello la práctica de la compañía tenía poco que ver con el liberalismo económico ya que obligaba a los artesanos a proporcionarles sus mercancías a precios que fijara dicha compañía.
Un tema muy importante fue sobre la Civilización o Barbarie. Aquí debemos encargar el discurso de Thomas B. Macauly en la cámara de los comunes en 1833 en defensa de la renovación de la Carta de la Compañía de la India Oriental. En la India, como en el resto del mundo colonizado, esta conquista fue fruto de una mezcla de violencias e intrigas. A todo ello hay que decir que los colaboracionistas indígenas facilitaron o contribuyeron al éxito de la Compañía de las Indias.
El sistema de dominación se basó en el Company Raj, un sistema burocrático con finalidades de extracción fiscal, apoyadas por un ejército mercenario y la colaboración interesada de una fracción de la élite culta y de los comerciantes. Ejercía una soberanía indirecta impuesta por medio de tratados a príncipes grandes y pequeños, desmilitarizados y a los que se prohibía la actividad diplomática, si bien conservaron una cierta autonomía interna. El hecho de que una compañía de mercaderes cuya meta principal era necesariamente el beneficio, gobernase un imperio territorial que podía explotar de manera irresponsable era una incongruencia que provocaba críticas continuas en el Reino Unido. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XVIII el gobierno británico no deseaba en absoluto asumir la peligrosa conducción de estos lejanos asuntos, cuyo imprevisible curso podía tener graves repercusiones políticas además temían que el coste de la defensa de las posesiones indias llegase a ser superior que los beneficios que le reportaban
En la India se produjo una desindustrialización y desmantelamiento de los talleres textiles de Bengala que competían con Manchester y esta debía ser la que vendiera importando de la India la seda que era la actividad más importante.
Según dice Fradera, los británicos implantaron en Bengala y en el norte de la India un triple sistema de explotación que funcionó el cual estaba basado en:
Interpreta el autor, Fradera, que la función histórica del colonialismo del S.XIX fue transportar la naturaleza de las sociedades asiáticas y africanas en términos que resultasen funcionales a las necesidades de las economías europeas. Las colonias eran “mercados protegidos”, es decir, espacios privilegiados para la realización de excelentes negocios, que eran impensables en el marco de los propios mercados nacionales, por ejemplo, la inversión ferroviaria, o en la minería.
Los problemas surgieron como era de esperar y fueron:
puntos y con ello las colonias pueden aferrarse a ese punto. Hay que decir que tuvo sus efectos aunque la época dorada llega hasta aquí ya que empiezan los problemas algunos ocasionados por el propio Wilson
Formas de Administración Imperial:
India y la Primera Guerra Mundial. La declaración de Lord Montagu en 1917.
“La política del gobierno de su majestad… pasa por la participación cada vez mayor de los indios en todas las ramas de la administración y por el desarrollo gradual de las instituciones de autogobierno, con el punto de mira puesto en la progresiva consecución en la India de un gobierno como parte integral del Imperio Británico”.
Montagu era secretario de Estado para la India. En la declaración se aludía por primera vez a las instituciones de autogobiernos. Se le estaba ofreciendo a la India el status de dominio, que finalmente no conseguiría. Entre 1917 y 1947 encontramos a Gandhi – participante del movimiento de no cooperación, de desobediencia civil, de “abandonad la India”. Final de la época dorada e inicio de los problemas con el grupo del consejo. Finalmente en 1947 acabó la dominación inglesa y las tropas británicas abandonaron la península y el rey de Inglaterra renunciaba al título de emperador de la India. Sin embargo en vez de una India unida iban a nacer dos con mala fortuna para Gandhi. Así se formó la independencia de la Unión India y por otro lado Pakistán que era el Estado musulmán. Finalmente en 1950 la India había liquidado su régimen colonial.
El 18 de enero de 1871, antes de la finalización de la guerra francoprusiana, durante el asedio de París, se proclama en Versalles el Imperio alemán, acontecimiento que supone la aparición de otro gigante en el continente europeo.
El Congreso de Berlín con fecha del 13 de junio de 1878 presidida por Otto Von Bismarck tuvo como objetivo debatir la “cuestión de Oriente”, es decir, la disolución y el reparto del Imperio Otomano. Túnez fue entregada a Francia que la ocuparía en 1881 por Jules Ferry un político francés propulsor del colonialismo. También hay que señalar que en esta época encontramos la cuestión de Egipto por Inglaterra. Hay que decir que Alemania comparece tarde en el reparto del mundo; no obstante, los comerciantes de ciudades bálticas, Lubeck, Bremen y sobretodo Hamburgo, intervienen en algunas expediciones. A mediados de siglo estos comerciantes reclaman la creación de colonias alemanas para sus estados y ligas.
En 1884 nace el Imperio Colonial Alemán, algunos territorios ocupados por esta potencia fueron el África suroccidental, Togo, áfrica Occidental. En la Conferencia de Berlín del 25 de noviembre de 1884 hasta el 26 de febrero de 1885 fue donde se estableció el libre comercio en la cuenca y desembocadura del Congo, también el compromiso de respetar nuevas ocupaciones en las costas de África (mitificación multilateral para controlar los asentamientos en las costas por Wesseling).
La rivalidad anglo-francesa por el conflicto de Fachoda en 1898. Marruecos como la última región de áfrica afectada por la partición estableciéndose finalmente en 1912 como un protectorado franco-español.
A todo esto hay que hacer mención al lema “divide y vencerás” de Wesseling. El Congo fue fundamental para el comercio porque cruzaba toda África. Para esto hay que ver el mapa del reparto de África entre 1885 y 1914. La Conferencia de Berlín de 1884 que se nombró anteriormente cambió con la derrota del Imperio Otomano en 1914.
El Imperio francés ocupaba una extensión de 10 millones de km 2 y reunía una población de
48 millones de habitantes. Nunca tuvo grandes colonias de poblamiento blanco ni una posesión semejante a la India. Sus colonias más importantes estaban en el norte de África y en la península de Indochina (Asia). En el África mediterránea contaba con los protectorados de Marruecos y Túnez y con la colonia «mixta» de Argelia, en la que coexistían numerosos colonos blancos con una mayoritaria población nativa. Al sur, las colonias se agrupaban en dos grandes federaciones: el África Occidental francesa (del Senegal al Níger) y el África Ecuatorial francesa (del lago Chad al río Congo). En Indochina, los diferentes territorios de colonización francesa también se agruparon en una federación: la Unión Indochina.
Podría considerarse el comienzo del Segundo Imperio colonial francés la toma de Argelia en 1830, que abrió el cielo colonizador francés en África, que se unía las antiguas colonias: las Antillas, la isla de la Reunión y cuatro parroquias de Senegal. Argelia fue dividida en tres zonas según la administración civil, mixta y militar – las más importante hasta 1880-. Entre 1880 y 1895, la extensión de las colonias francesas pasó del millón de habitantes, a cincuenta millones de habitantes. Una medida contradictoria con la asimilación, la adoptada por el congreso de los colonos franceses en Argel, marzo de 1908: “el congreso, considerando que la instrucción de los indígenas hace correr a Argelia un verdadero peligro tanto desde el punto de vista económico como del punto de vista de la seguridad del poblamiento francés, se pronuncia en el sentido de que la instrucción primaria de los indígenas sea suprimida”.
Guerra de Argelia (1954-1962) fue una de las guerras más crueles de emancipación de las colonias durante 3 fases, guerra cruenta desde el punto de vista de los dos ejércitos.
El II Imperio Francés, bajo el mando de Napoleón III, se lanzó a la conquista de la Península indochina, comenzando por las provincias meridionales de Vietnam (Cochinchina), para después hacerse con el centro (Annam) y norte (Tonkin) del país. Luego Camboya y finalmente los principados del valle del Mekong. No obstante fue la III República la que completó la empresa y organizó y administró las posesiones. El mayor exponente del expansionismo francés fue el presidente Jules Ferry quien intentaba justificar ante la población republicana el violento expansionismo como una “acción civilizadora”, tal y como nos cuenta Pière Brocheux. Los franceses utilizaron como baza las contradicciones de la sociedad vietnamitas y los antagonismos interétnicos, utilizando a unas tribus, como tropas auxiliares, contra otras. Ésta política de “dividir para reinar” causaría estragos que perdurarían incluso tras la independencia de Indochina. La mortandad y la violencia en la guerra de dominación francesa fue una constante. La expansión diezmó a una población que, como dice Fournier, ya
francesas y los auxiliares locales queda reflejada en el testimonio de Monseñor Puginier: “al pasar por las aldeas teníamos derecho a matar a todo el mundo y a saquearlo todo […] era una verdadera matanza”. Sin duda ésta brutalidad sería un
caldo de cultivo para las revueltas de la población indochina. Una vez conquistado y “pacificado”, se establecieron protectorados- que en realidad eran dictaduras- en los que los monarcas indochinos eran puestos y depuestos a voluntad francesa. Sin embargo, sea cual fuere el dominio régimen político el colonialismo se basa en la dominación de una minoría sobre una mayoría, sustentada en el “racismo científico” del s XIX, que afirmaba la existencia de “razas superiores e inferiores”, algo que el propio Jules Ferry reconocía. Este racismo impregnaría el sistema colonial en su conjunto, con la respectiva discriminación política, jurídica y sociológica que acabaría estallando en contra de los franceses.
Desde el comienzo de la conquista, el objetivo de los franceses fue la explotación económica de los recursos naturales. Indochina era una colonia muy rica, pues producía arroz, caucho, azúcar de caña, algodón y café; así como yacimientos de hierro y carbón, y una significativa industria textil. El ministro Albert Sarraut la consideraba “la más próspera de todas nuestras colonias”. Los franceses llevaron a cabo una legislación, movilización de capitales y reclutaron mano de obra barata para satisfacer los nuevos sectores de la economía. No obstante, la acción colonizadora, con el desarrollo de las comunicaciones y la centralización de la administración que acabó esa disparidad entre las etnias vietnamitas, favoreciendo la aparición de un fuerte nacionalismo que encabezaría los principales focos de resistencia. Antes de la Primera Guerra Mundial las ideas marxistas ya comenzaron a extenderse por Indochina por su crítica al imperialismo. Así, la Internacional socialista se interesó por su situación ya que consideraba que cumplía las condiciones pre-revolucionarias y tenía el régimen colonial más autoritario y la población más miserable y numerosa. La Gran Depresión del 29 catalizó el descontento de la población en un levantamiento general que fue duramente reprimido por las autoridades francesas. Comenzaba aquí el germen de la independencia indochina, donde el PCI (Partido Comunista Indochino) y su máximo exponente Ho Chi Minh serían protagonista
Durante la Segunda Guerra Mundial, en 1941 Japón invade Indochina aprovechando la ocupación alemana de Francia. Durante estos años, la principal resistencia vendrá por parte del Vietminh, el brazo armado del movimiento liderado por Ho Chi Minh. Con la derrota de Japón por los aliados, se crea un vacío político del que el Vietmnh sabe sacar provecho, restaurando el Estado independiente y creando la República Democrática Vietnamita (RDV), reconocido por la Francia de De Gaulle, con la que firman una acuerdo de paz. No obstante los franceses, instaurada ya la IV República, regresaran en 1946 rompiendo el acuerdo, con el objetivo de “restaurar le hegemonía francesa para mantener a Francia entre las grandes potencias”. Comenzaba así la Guerra de Indochina con un hecho dramático como fue el bombardeo del puerto de Haiphong, al norte de Vietnam, por parte de la aviación y la marina francesa, causando la muerte de 600 personas. La guerra continuó como una guerra de guerrillas y contraguerrillas, cuyo objetivo era el desgaste del invasor, en la que la población sufrió bastante. En la guerra los vietnamitas obtuvieron el importantísimo apoyo de Mao Zedong quien, tras derrotar al partido nacionalista en una dura guerra, inició la República Popular China dirigida por el Partido Comunista. Fue, como dice Brocheux, la transformación de Indochina en una frente caliente de la Guerra Fría lo que permitió a los franceses zafarse del de la acusación de guerra colonial por una “guerra anticomunista”.
Francia revisa su pasado colonial – “La ley de la vergüenza” 2005-.
En febrero de 2005 se aprobó una enmienda de una ley menor sobre el “reconocimiento de la nación a los repatriados”. En su artículo cuatro, la norma recomienda que “los programas escolares reconozcan en particular el papel positivo de la presencia francesa en Ultramar, especialmente en el norte de África”. Los socialistas, advertidos por los historiadores, pidieron la anulación de la ley. Se produjo un fuerte debate de gran repercusión social. Chirac obligó a reformar la ley en diciembre de 2005.