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Indoeuropeo I, Apuntes de Filología Clásica

Asignatura: Indoeuropeo I, Profesor: Julia Mendoza, Carrera: Filología Clásica, Universidad: UCM

Tipo: Apuntes

2011/2012

Subido el 05/03/2012

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HISTORIA DE LA LINGÜÍSTICA IE: MÉTODO DE RECONSTRUCCIÓN
El método comparativo es un criterio. La hipótesis del IE intenta buscar la primera
lengua y lo hace a través de clasicaciones. Esta idea estaba ya en la mentalidad
de la Edad Media, a través del cristianismo por los mitos de la Torre de Babel y
de Noé y de sus hijos. En aquellos tiempos se jaban en parecidos superciales
como el predominio de unas consonantes sobre otras.
En los siglos XVI, XVII y XVIII se empiezan a hacer gramáticas descriptivas de las
lenguas de cultura (griego, latín, hebreo…) y comienzan a aparecer gramáticas
de lenguas que no son de cultura. Esto se hace a través de los misioneros que
tienen que aprender la lengua de a donde van para poder predicar. También se
dispara el interés por la arqueología.
En el s. XIX se pone en primera línea de nuevo la especulación sobre el origen de
las lenguas.
Al principio se llama a la lengua especulada indogermánico, después, con la
aparición de las lenguas célticas se le llama indoeuropeo. El término adquiere
mayor fuerza tras la SGM.
El método comparativo es un análisis minucioso de las lenguas basado sobre
todo en el léxico. Es una clasicación genética, sólo es efectivo en grupos de
lenguas emparentadas de las que tengamos al menos algún testimonio. La
hipótesis del IE tiene un éxito inmediato cuando es presentada por sir William H.
Jones. Sus dicultades radicaban en denir los límites de la familia de lenguas y
en encontrar un criterio para determinar el método de comparación.
El fundador de la gramática comparada es Bopp. Su objetivo no es sólo comparar
y denir sino reconstruir el sistema original: recuperar una lengua perdida. Se
busca un criterio para agrupar las lenguas en familias, de cara a remontarse al
origen más remoto posible. Este interés surge a partir de la observación de la
dialectalización del latín. Se hace evidente que esta diversicación de las lenguas
es una tendencia constante.
Rask encuentra la clave del método comparativo: la diversidad de lenguas es le
resultado de la fragmentación de una lengua común anterior. El método falla
cuando el acervo léxico a comparar es demasiado escaso o las lenguas están
muy separadas; también cuando se trata de reconstruir protolenguas. Cuando se
retrocede más de mil años el método deja de funcionar. La lengua postulada
común deja parecidos en las lenguas pero a la hora de interpretarlos nos
encontramos con el problema de que puede haber situaciones que los causen,
pueden ser parecidos casuales o interferencias lingüísticas. Cuanto más antiguo
es un préstamo más difícil resulta detectarlo.
Bopp en su gran gramática sobre el verbo IE plantea que los parecidos tienen que
ser sistemáticos, así evitaría los casuales: la reiteración ayuda a descartar la
posibilidad de un parecido casual. Consigue reconstruir algunas palabras.
Es Rask realmente el que da con la clave del criterio para denir el parentesco.
Se lo plantea desde el punto teórico. Dice que hay una lengua que va cambiando
con el tiempo, y lo que va cambiando sobre todo es la pronunciación. Eso
signica que hay que recuperar léxico y jarnos en la pronunciación, en la
fonética y ver qué ocurre cuando una misma palabra aparece pronunciada de una
manera distinta en cada de una de las lenguas. El cambio no es aleatorio:
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HISTORIA DE LA LINGÜÍSTICA IE: MÉTODO DE RECONSTRUCCIÓN

El método comparativo es un criterio. La hipótesis del IE intenta buscar la primera lengua y lo hace a través de clasificaciones. Esta idea estaba ya en la mentalidad de la Edad Media, a través del cristianismo por los mitos de la Torre de Babel y de Noé y de sus hijos. En aquellos tiempos se fijaban en parecidos superficiales como el predominio de unas consonantes sobre otras.

En los siglos XVI, XVII y XVIII se empiezan a hacer gramáticas descriptivas de las lenguas de cultura (griego, latín, hebreo…) y comienzan a aparecer gramáticas de lenguas que no son de cultura. Esto se hace a través de los misioneros que tienen que aprender la lengua de a donde van para poder predicar. También se dispara el interés por la arqueología.

En el s. XIX se pone en primera línea de nuevo la especulación sobre el origen de las lenguas. Al principio se llama a la lengua especulada indogermánico , después, con la aparición de las lenguas célticas se le llama indoeuropeo. El término adquiere mayor fuerza tras la SGM.

El método comparativo es un análisis minucioso de las lenguas basado sobre todo en el léxico. Es una clasificación genética, sólo es efectivo en grupos de lenguas emparentadas de las que tengamos al menos algún testimonio. La hipótesis del IE tiene un éxito inmediato cuando es presentada por sir William H. Jones. Sus dificultades radicaban en definir los límites de la familia de lenguas y en encontrar un criterio para determinar el método de comparación.

El fundador de la gramática comparada es Bopp. Su objetivo no es sólo comparar y definir sino reconstruir el sistema original: recuperar una lengua perdida. Se busca un criterio para agrupar las lenguas en familias, de cara a remontarse al origen más remoto posible. Este interés surge a partir de la observación de la dialectalización del latín. Se hace evidente que esta diversificación de las lenguas es una tendencia constante.

Rask encuentra la clave del método comparativo: la diversidad de lenguas es le resultado de la fragmentación de una lengua común anterior. El método falla cuando el acervo léxico a comparar es demasiado escaso o las lenguas están muy separadas; también cuando se trata de reconstruir protolenguas. Cuando se retrocede más de mil años el método deja de funcionar. La lengua postulada común deja parecidos en las lenguas pero a la hora de interpretarlos nos encontramos con el problema de que puede haber situaciones que los causen, pueden ser parecidos casuales o interferencias lingüísticas. Cuanto más antiguo es un préstamo más difícil resulta detectarlo.

Bopp en su gran gramática sobre el verbo IE plantea que los parecidos tienen que ser sistemáticos, así evitaría los casuales: la reiteración ayuda a descartar la posibilidad de un parecido casual. Consigue reconstruir algunas palabras.

Es Rask realmente el que da con la clave del criterio para definir el parentesco. Se lo plantea desde el punto teórico. Dice que hay una lengua que va cambiando con el tiempo, y lo que va cambiando sobre todo es la pronunciación. Eso significa que hay que recuperar léxico y fijarnos en la pronunciación, en la fonética y ver qué ocurre cuando una misma palabra aparece pronunciada de una manera distinta en cada de una de las lenguas. El cambio no es aleatorio:

responde a correspondencias fonéticas regulares , es decir, que apoyadas en datos fonéticos se repiten una y otra vez de una lengua a otra. Se está formulando ya una teoría del cambio lingüístico: la idea de que las lenguas cambian porque la fonética cambia.

Rask aplica este criterio objetivo a la familia IE. Establece las correspondencias fonéticas regulares de las lenguas germánicas entre sí y después las lleva al griego, al latín, al báltico y, por primera vez, al eslavo. No incorpora el antiguo indio porque no lo conoce.

Dos años antes de la publicación de la obra de Rask, Jacob Grimm había escrito la primera historia de la lengua alemana y se había dado cuenta de que toda la correspondencia entre las consonantes oclusivas del IE y las del germánico están cambiadas de lugar. Las correspondencias son regulares. Formula por primera vez una ley fonética , que se define como una serie de cambios que se producen sistemáticamente.

Entre Rask y la Escuela Neogramática está Schleicher , gran amigo de Darwin. Es el primero que habla de ley fonética con tales términos. Plantea que si toda la naturaleza está sujeta a unas leyes de evolución, la lengua también. Hasta entonces la etimología era una ciencia de opinión. La lengua y sus leyes son tan naturales como cualquier elemento fisiológico de la naturaleza. Las lenguas evolucionan igual que los organismos naturales, se perfeccionan. Hay que formular los cambios lingüísticos de la misma forma que se formulan las leyes de la física, de la biología… por eso piensa que se puede reconstruir, porque el cambio es inexorable.

Esto no es verdad, los cambios lingüísticos están sujetos a muchas distorsiones, pero es verdad que los grandes cambios de las dialectalizaciones tienden a la regularidad. El cambio es progresivo, una alteración comienza a decirse en una zona y se va expandiendo desde un hablante a otro, de una zona geográfica a otra y de una palabra a otra. Pero también puede haber zonas donde este fenómeno no se ha producido.

La Escuela Neogramática está formada por jóvenes gramáticos, se constituyen en escuela porque intentan publicar sus trabajos. Crean una revista para poder expresarse libremente. Los más importantes son Osthoff , Leskien , Delbruck y Brigman , son discípulos de Schleicher. Consideran que las lenguas cambias por la alteración fonética. Lo representan como un árbol genealógico, donde habría una escisión de las lenguas y en cada generación sobreviven dos lenguas, como en las especies, las más aptas. Uno puede ir derivando desde el IE hasta las lenguas actuales con sus escisiones.

La teoría del árbol genealógico ( Stambaumm theorie ) como diagrama es perfecta, pero dice que las fronteras de los dialectos son rígidas y esto no es así. Da problemas a la hora de reconstruir porque nos obliga a remitir determinadas cosas al punto de partida. Hay que tener en cuenta los cambios graduales. Aparece la teoría de las ondas ( Wellen theorie ) como alternativa al árbol genealógico. La metáfora es clara: una piedra en un estanque y las olas que se forman. Quiere explicar las escisiones y el porqué se produce la dialectalización. También contempla la diacronía. Las líneas se llaman isoglosas que son las líneas imaginarias que unen los puntos más extremos que ha alcanzado un cambio. Ahora lo usamos para hablar del territorio que comparte con otro un cambio, por tanto la isoglosa es el cambio. Hay una dialectalización cuando un

Dígrafo : dos grafemas que, unidos, representan un único sonido.

El alfabeto griego procede del fenicio, y es una lengua que surge muy dialectalizada. Tanto es así que surgen dos variantes del alfabeto. El modelo oriental -jonio, de las islas y Asia Menor, y posesores de Eubea- y el occidental, que dará lugar al latino. Comparten un signo de aspiración (H) que, antes de la fricativización, se empleaba para formar dígrafos del tipo KH u OH. También se da la psilosis (pérdida de la aspiración). La koppa es una alternativa a la kappa. En Beocia podemos encontrar la grafía toύca para tύch.

EL VOCALISMO INDOEUROPEO

Las vocales tienden a situarse en las partes más periféricas posibles. Según sus posiciones bucales pueden ser altas, medias y bajas. El sistema de cinco vocales es el más extendido y se considera más rentable. Vocales como la ü son altas- medias y, por ello, menos frecuentes. En el subsistema vocálico hay una dinámica interna. Hay una tendencia en las lenguas a la moderación vocálica basada en las distinciones, han de oponerse de forma clara. Las oposiciones son por timbre, cantidad y posición de la lengua (anteriores, medias y posteriores).

No todas las lenguas conservan los 5 timbres de vocales que tiene el IE, aunque la distintividad por cantidad en algunas lenguas se mantiene y en otras deja rastros. La schwa es una ultrabreve de timbre indefinido. Está en relación con la teoría laringal. El indoeuropeo tiene una vocal larga de cada timbre. El sistema tiene una buena estructura desde el punto de vista de la distribución de los timbres, pero todos los movimientos de las lenguas tienden a revisar la distribución de cantidades. Se cree que el protoindoeuropeo contaba con cinco vocales y más tarde se introdujo la cantidad con la caída de las laringales dando lugar a un sistema de 10 vocales. Cuando se introduce la cantidad se fonologiza y se estabiliza en sus formas largas alofónicas, es notable el caso de las onomatopeyas y los monosílabos. También adquiere un carácter distintivo morfológico.

Es frecuente la síncopa o pérdida de la vocal y la debilitación de timbre. Hay lenguas indoeuropeas en que la vocal final cae sistemáticamente (especialmente en las germánicas). Estos casos nos producen dificultades en la morfología.

Hay que tener en cuenta la alternancia vocálica. En IE, la lengua común, la alternancia vocálica entre *e y *o se emplea para marcar categorías morfológicas. El caso más llamativo es sin duda el llamado grado ø. Existen dos series de alternancias vocálicas: grado P e/o y grado ø.

Las alternancias dependen de lo más extendido en cada lengua. Se alternan, pues, las vocales breves. Se pone en duda que el indoeuropeo más antiguo tuviera vocales largas y se consideran lenguas, como el hitita, que aún no han introducido la cantidad. Se llega a la idea de un protoindoeuropeo.

  • El griego es muy conservador: conserva los 5 timbres con algunas variaciones menores dependiendo de las formas dialectales. En principio, se ha quedado sin u, porque su u se ha adelantado hacia la posición más palatal, a una ü, tiene una articulación redondeada. Esa falta la suple con el diptongo ou. El griego en su historia como lengua tiene un fenómeno conocido como itacismo en el que todas las vocales anteriores, breves y largas, tienden a cerrarse en i. Es notable a partir del periodo helenístico. Tiende a imponerse el timbre sobre la cantidad. Había una tendencia a desplazar las vocales medias en dirección contraria. El desplazamiento de timbre se produce especialmente en jónico-ático, y sobre todo en dorio. Desde zonas jónico-áticas y dorias la e y la o se mueven hacia posiciones más cerradas. La e cerrada es breve y la abierta larga, lo que supone un paso hacia la desaparición de la cantidad. Tal oposición no culmina. La fusión en jónico ático de α larga>η tiene que ver con esta oposición de timbre.
    • El latín es también una lengua cuyo vocalismo es muy conservador, mantiene los 5 timbres en las vocales breves. Altera las vocales breves en interior de palabra, en general las vocales breves no acentuadas que están en interior de palabra suelen cambiar a i, este fenómeno se llama apofonía. El sistema es extraordinariamente estable, pues se ha duplicado sistemáticamente el timbre. Es posible que hubiera habido variaciones vocálicas en regiones del latín vulgar. El latín clásico se mantiene durante muchos siglos como latín literario. En posición inicial sufre algunos cambios como *e>o ante w, tras w y ante l. *e>i ante el alófono velar de la nasal (ante ng, nc, gn) y *o>u en la misma posición. Las vocales largas sufren abreviación en final de palabra ante consonante distinta de s. *i, *u se conservan en sílaba inicial, salvo ante r que por su carácter apical se abre en *e.
    • El gótico altera la *i en e, es el brechung (ruptura), la *i pasa a e que se escribe como ai (o aí para diferenciarla del diptongo) pero en realidad se pronuncia e cuando va delante de r, aspiración o de la aspiración labiovelar. También sucede con *u que pasa a o, aunque se escribe au (o aú). El gótico ha movido todos los timbres. Mientras haya pares opuestos la cantidad cobra sentido. El gótico es una de las lenguas que confunden los timbres a y o que coinciden en a cuando son breves y en o cuando son largos. *E breve se cierra en i y la larga se conserva. Se conserva la y en inicial, en intervocálica tras vocal acentuada y en grupo tras consonante, si bien sufre alteraciones secundarias en otras posiciones, especialmente en vecindad de una i secundaria.
  • El lituano los timbres *o y *a conceden en a mientras que *e permanece sin alteración. En cuanto *e larga se conserva mientras que *a larga evoluciona a o y *o se resuelve en uo. La correlación de cantidad se ha conservado hasta hoy.
  • En antiguo eslavo el movimiento es mucho más complejo, porque nosotros sabemos que el primer movimiento de vocales del protoeslavo no va a tener simetría de timbres. El aesl. presenta un sistema cuadrangular de vocales, pues las baja todas por la vía de la eliminación de timbres en “a”. A lo largo de la historia del eslavo común se ha dado una larguísima evolución de muchos siglos hasta llegar a eliminar la simetría de timbres. A continuación se da la monoptongación de diptongos y la centralización de vocales breves. En cuanto a la i y la u vocálicas ultrabrevian (ь, ъ) y se denominan yers. La *e larga evoluciona a ě (grafema que representa una pronunciación de una vocal más abierta precedida de un glide con el timbre e originario). El resultado de la o procede de un estadio más antiguo a, este fonema se pronunciaba muy parecido a la α que encontramos en sus préstamos al griego.

Un diptongo será breve o largo dependiendo de la cantidad de su primer elemento. Los diptongos de primer elemento largo se reconstruyen al IE desde muy antiguo, especialmente por comparación entre el griego y el a.i. Se piensa que en las demás lenguas el diptongo largo ha evolucionado. Con los diptongos largos hay dos posibilidades de reacción: abreviar el primer elemento (reducido a uno normal) o eliminar el segundo.

Las moras son unidades de tiempo, una vocal breve tiene una, la larga dos, así que en principio un diptongo largo tendría tres moras. El diptongo emite su primera parte con una duración mayor que la segunda.

El diptongo largo no suele percibirse en las diferentes lenguas cuando forma parte de la raíz. Por lo general se encuentran al final de la raíz o en las desinencias. Esto es por influjo de las laringales.

  • El griego, en principio, conserva los seis diptongos del IE (αι, ει, οι, αυ, ευ, ου) pero poco a poco se van produciendo monoptongaciones fonéticas. Los diptongos de segundo elemento i con el tiempo sufren itacismo. Sabemos con seguridad que los dígrafos ει y ου escondían vocales largas cerradas (e, o que luego pasan a i, u), que era una casilla que se había quedado vacía. El beocio acelera la pronunciación de los diptongos abreviados. El griego tendió a mantener la grafía etimológica, por lo que los testimonios más fidedignos son resultado del error o la confusión. También hay casos de hipercorrección. Una falta por hipercorrección indica un terminus ante quem. El griego presenta diptongos breves y largos, además de los diptongos con vocal larga alfa o eta, existe el fenómeno de la iota suscrita, sintomática de ser diptongo largo. La ley de Osthoff (vocal larga, más sonante, más consonante abrevia) interviene en estos diptongos. Los diptongos que mejor se conservan son ευ y αυ.
  • En latín ya hay un diptongo que no está atestiguado: ou, por confusión de eu (da lugar a u). En latín, el cierre de la e en o da lugar a una confusión con o. Entre la mitad del siglo III y la mitad del II se eliminan todos los diptongos latinos excepto au, que se mantiene más tiempo. *ai> ae desde el siglo II a.C. *ei>ê>î a lo largo del siglo III a.C., *au>au (o en vulgar) y *oi>ou>u antes del siglo III a. C. En latín arcaico *oi>oe como evolución paralela a *ai. Tras w *oi se resuelve en i larga (Fοιδα - vidi) en oe o en u larga, aunque a veces se duda que sean palabras de procedencia directa IE.
  • En gótico *ei evoluciona a una i larga, aunque se escribe con el dígrafo ei mientras que *eu>iu por cierre de su primer elemento. En los demás diptongos los tratamientos no son claros porque desconocemos el valor de las grafías ai (con que se escribe el resultado de *oi, *ai) y au (con que se escribe el resultado de ou,au). La discusión del valor real de estos dígrafos ha sido muy amplia.
  • En lituano todos los diptongos con u pasan a au, los que acaban con i pasan a ai, menos *ei que en posición átona se conserva y en tónica da *ie como los demás diptongos con i.
  • En antiguo eslavo se da la ley de sílaba abierta, por la cual tras el punto más alto de sonoridad de una sílaba no admite nada. Por tanto, la monoptongación indoeuropea es obligatoria. No puede haber un segundo elemento descendiente tras el núcleo.
  • En antiguo indio los diptongos IE se emplean para recuperar las vocales perdidas (e, o). Tenemos la prueba de que había diptongos largos en IE en parte gracias al ai. En palabras como Dyaus y naus que en caso de que el diptongo fuera breve resultarían o. Los diptongos de segundo elemento i coinciden en e, realizada como vocal larga y considerada diptongo por los gramáticos indios. Los de segundo elemnto u coinciden en o. No es necesario marcar que esta e y o son largas porque no tienen correlato breve.

LAS SONANTES

Sonante: término acuñado por de Saussure para definir los fonemas bifuncionales. No es una categoría fonética, es sólo funcional. Las vocales son fonemas continuantes mientras que las lo son menos o no lo son. Las realizaciones consonánticas están ligadas a la estructura de la sílaba. Las vocales son menos constrictivas, apenas tienen obstáculo en el canal articulatorio cuando se pronuncian y por ello sirven como núcleo.

Una sílaba tiene que tener ónset o ataque + núcleo + coda (opcional). Mientras se vaya de más constricción a menos, la sílaba estará bien formada (tr –ónset– a –núcleo– ns –coda). Esto es universal para sílabas de todas las lenguas.

Las restricciones fonotácticas son limitaciones en la disposición de sonidos en una sílaba. Hay lenguas que prohíben la coda, por ejemplo, en aesl. se genera la “ley de sílaba abierta” que implica la prohibición no sólo de la coda, sino también de cualquier tramo descendente tras el núcleo, lo que provoca la monoptongación de todos los diptongos. Lo resuelven mediante metátesis breve o larga: ter> tre, tar>tro, ter>tre, tar>tra o pleofonía.

En IE hay fonemas que sólo pueden ser margen silábico y que sólo pueden ser núcleo, otras pueden funcionar en ambos sitios (sonantes). En casi ninguna lengua románica hay fonemas bifuncionales, lo que ha entorpecido la comparación. Las sonantes son dialectodependientes. En IE pueden ser centro y margen de sílaba dos vocales (i, u) y cuatro consonantes (m, m, n, r). La m es una nasal labial y la n una nasal dental (se ha querido reconstruir al IE mayor número de nasales) en la r se ignora la intensidad de la vibrante y la l puede realizarse palatal o velarmente según las consonantes del entorno [ł].

Las dos vocales que pueden funcionar también como consonantes y por ello se las llama sonantes. Son las semivocales y, w. Su articulación varía dependiendo de si funcionan como margen o centro de sílaba y reciben los nombres semíticos de yod y wau. Eran sonoras, pero podían ensordecerse en contacto con consonante sorda. Cuando ocupan el centro de la sílaba funcionan como vocales, palatal la primera y velar y redondeada la segunda. Hay una situación especial, cuando comparten el centro silábico con una vocal más abierta configurando lo que llamamos diptongo.

En situación vocálica hay dos variantes fonológicas (breve/larga), en consonántica intervocálica hay dos variantes pero no fonológicas sino alofónicas. Parece claro que en un primer momento había dos fonemas, /y/ /w/ con sus correspondientes alófonos vocálicos. La evolución de estos fonemas en IE es en líneas generales la siguiente: en situación vocálica son relativamente estables pero en consonántica tienden a evolucionar en dos sentidos, bien a perderse,

Se ha propuesto que había dos yod en IE, una semivocal y otra fricativa que se refuerza, esta es la tesis neogramática. Esto se daría sólo en inicial y eso es inconsistente, un fonema ha de darse en todas las posiciones. Otros plantean que se trata de un grupo con yod en el que hay laringal más yod. Pero las raíces no casan con lo que encontramos en hitita. Algunos plantean que esa ζ se debe a que había un grupo de sonora + y. Es improbable que la sonora haya desaparecido sin dejar rastro. Otros plantean que se debe a que es influencia del artículo τοδ. Muy inconsistente. Léxicamente , se piensa que lo que ocurre es que este grupo pertenece a un campo léxico muy específico: nombres que tienen que ver con agricultura. Se pone en relación con la sociedad baja micénica. Esta clase baja estaría constituida por hablantes griegos extranjeros, como de otros dialectos. Al importar las palabras griegas lo hacen con un fonema propio parecido. Esto se mete de lleno en el griego de cancillería. Se podría decir que la ζ es producto de una interferencia lingüística. No es una cuestión de préstamo: los hablantes modifican la lengua desde dentro. No todo el mundo está de acuerdo. Es discutido.

Entre consonante y vocal provoca soluciones de diverso tipo: si la pronunciación es monosilábica, y la oclusiva es sorda pasa a -σσ-,-ττ- y sonora más yod da ζ. El grupo de sonante más yod provoca una geminación que se resuelve en in, ir si la vocal anterior es a, o (faino, moira) y en en, er, ir (ftheiro).

La wau se conserva en micénico. Se conservaba en el texto de Homero puesto que genera una notación en el alfabeto griego (F) pero cae muy pronto, en algunos dialectos antes que en otros. Ese es el signo que el latín importa para la F. Cae en inicial sin dejar rastro fonético alguno. La caída entre vocales da lugar a hiatos, no da lugar a contracciones. T +F provoca una sigma. Entre consonantes y vocal al caer provoca alargamiento compensatorio, prosódico (es el 3er alargamiento compensatorio).

  • En latín *y se conserva escrita i salvo en intervocálica que cae, los casos en los que se ha conservado procedía de yy a partir de grupos consonánticos como gy o dy. *w se conserva mayoritariamente escrita u aunque en muchos textos se acepta la innovación de Petrus Ramus de escribirla con v. Se registran pérdidas iniciales ante l, entre dos vocales del mismo timbre si la segunda es breve, ante o si no está en posición inicial o en el grupo owe. En lat., se conservan yod y wau y se pierden en contextos concretos. Cae entre vocales iguales ( dextrovorsum> dextrorsum ). Cuando w va detrás de consonante se convierte en un grupo consonántico y obedece a normas diferentes. Dw>b en inicial, dh>u en interior.
  • En gótico *w se conserva en los mismos contextos que yod pero en otros puedo vocalizar secundariamente o pasar a convertirse en segundo elemento de diptongo a causa de de las evoluciones internas del gótico.
  • En lituano *y se conserva y *w se convierte en espirante labiodental. Se producen ciertos cambios y v desaparece en contextos complejos.
  • En antiguo eslavo *w se convierte en espirante labiodental (transcrita v) mientras que *y se mantiene aunque no aparece en todas las posiciones como fonema autónomo. Su articulación es más neta ante vocales posteriores que ante las anteriores donde se confunde con la mojadura propia de estas vocales. Entre vocales tiende a enmudecerse provocando contracciones.

Pueden encontrarse y, w largas y su origen se postula tras la caída de una laringal con la que estaban en contacto, como un alargamiento expresivo y otros plantean que es una característica morfológica pero no hay justificación morfológica regular para una oposición por cantidad en estos dos fonemas.

LAS LÍQUIDAS

En IE se reconstruyen cuatro fonemas líquidos: l,m,n,r. Las nasales dependiendo de su posición pueden neutralizarse y se convierten en archifonemas (se escribe

en mayúscula). No es un proceso de asimilación pero se va acercando. Es un único fonema aunque se representa por un dígrafo ya que no tenemos un símbolo que lo represente. La neutralización IE no implica que se quede ahí: algunas

lenguas asimilan, otras adoptan otras soluciones.

Las nasales se neutralizan en final absoluto en algunas lenguas. En griego,

céltico, báltico, eslavo, armenio, hitita, tocario se da un archifonema. Se neutraliza. Véase el acusativo griego.

Se conserva la oposición entre n y m en final en iranio (en ai. Brahmán y

brahmanam ) e itálico (en latín hay carmen y hominem, aunque en lat. hay una cierta tendencia a eliminar la m final como en el epitafio de los Escipiones en el

que aparece Scipione por Scipionem ).

En inicial ante vocal o entre vocales no hay neutralización ni pérdida. Junto a consonantes se neutraliza y a veces se asimila o se pierde. Es una posición

inestable en todas las lenguas IE.

Las líquidas son desde el punto de vista funcional sonantes. Tienen realización

vocálica y consonántica. La vocálica se representa con un punto debajo. El alófono consonántico se da cuando la líquida va delante de vocal, cuando tenga una vocal en la que apoyarse y sea ataque o coda. Para ser consonante necesita

que antes o después haya un fonema más abierto que la líquida. Las vocales son las más abiertas, después las líquidas, las nasales y en último lugar las sonoras

más que las sordas, las fricativas, más que las africadas... La variante vocálica se da cuando no haya nada más que pueda ser núcleo de sílaba.

Cuando se encuentran entre consonante y vocal hay dos posibilidades, que

acepten ser centro de sílaba (y la vocal siguiente empieza la sílaba siguiente, por eso esa es la solución bisilábica) o que asuma ser un elemento más cerrado que

la vocal siguiente y forme un ataque silábico complejo. Esa es la solución monosilábica. Ambas soluciones son posibles. En las lenguas IE se regulariza una u otra solución aunque a veces se usan las dos como variantes, para diferenciar

significados distintos… Es muy frecuente que se den las dos soluciones en griego. *Pro podría ser pronunciado como monosílabo (como en gr. pros) o con la *o

como inicial de sílaba siguiente como en paros (la a es una vocalización de apoyo). Es un doblete.

El alófono consonántico coincide con el carácter constrictivo de fonema y por ello

es muy estable en las lenguas IE. Sólo el ii. confunde r y l y en las demás se da neutralización.

La /α/ no aparece en las alternancias vocálicas: λείπω, έλιπον y λέλοιπα. *e>ε conservación del timbre *e>a alteración del timbre Cuanto más arcaica es la realización de las formas más respeta las oposiciones P/ø.

La vocalización de una sonante implica que ha perdido la capacidad de ser centro de sílaba. La sílaba más estable es la que mantiene sucesiones CVC. La vocal de apoyo tenderá a colocarse en el mismo lugar en que aparece el grado P, porque así se mantiene al máximo la estructura de la raíz. El vocalismo implica fijación del lugar y del timbre. La sílaba es tanto más estable cuanto más alejado está el núcleo de los extremos. Se evitan, para la vocalización, los timbres coincidentes con el grado P (generalmente e/o). Hay una tendencia a asimilarse a los fonemas del entorno (dentales, guturales...). En griego ni siquiera podemos determinar la tendencia de la vocal de apoyo, ni tan sólo por el dialecto. Recurrentemente el timbre es a, pero hay otra parte del griego que sigue otra regulación: todo el eolio y el arcado. El chipriota regulariza en o.

  • át. θρασέως / lesb. θρόσεως
  • át. τέταρτος / arc. τέτορτος Las nasales vocalizan en α en todos los dialectos, sobre todo en el acusativo morfológico ν>α. No se conserva la nasalización tras la vocal. Hay en algunos dialectos vocalizaciones en -o procedente de nasal (micénico). [El micénico es completamente vacilante. Lo que en griego-ático es τραπέζα es en micénico to- pe-za; pero también hay en griego jónico-ático θρόνος, emparentado con to-ro-no y to-no].

Hay, en fin, una norma general con incontables irregularidades. Llegan a darse casos ambiguos: *g wn-a>γυνή/γυνά/βάνα (beocio) *wṛ∙dyә>Fρίζα (lat. radix )

Lo que da la clave en griego es el grado vocálico y la comparación.

  • En latín la regularidad es estadísticamente más amplia que en griego: A todo “-ol” (*r> or/ol) sucede que, ante consonante, se cierra en “-ul”. Los neutros del latín en “-ul” eran todos en “-ol”. Hay toda una lista de verbos latinos que parten de raíz ø y vocalizan (frango, flagro...). Cuando aparecen generalizaciones con un vocalismo que no es /α/ suelen proliferar.
  • En gótico se dan vocalizaciones por delante y con timbre u: *wert- lat. verto, waírȤ-an warȤ, waírȤ/um

Al inglés hay que aplicarle unas normas de total distorsión del vocalismo. Ȥ (thom)> th o θ. Brechung (ruptura): afecta a i, u tras r, h, hw. También hay irregularidades.

  • En todo el germánico podemos encontrar ejemplos irregulares delante y detrás con timbre a. Todas las irregularidades se encuentran en las raíces, nunca en la morfología.

Las irregularidades parece que no tienen explicación. Lo usual es la irregularidad. Son esperables todo tipo de irregularidades. Se detecta la irregularidad porque las correspondencias vocálicas no casan. No se puede acudir a una sola lengua

salvo si sabemos cuál es el grado pleno de la raíz.

  • Las lenguas bálticas y eslavas comparten una solución común: vocalizan en ir,

ur (con vocales breves). La i e la solución más regular y la u minoritaria. El acento circunflejo marca una acentuación descendente, poco propia de vocales breves, por eso a veces los llaman “diptongos en líquida y nasal”. La vocalización aquí

hay una nueva sílaba trabada.

Actúa una ley de sílaba abierta que elimina el grupo r o l más consonante. Se

produce una metátesis con ultraabreviación (ir-> ri ->r+yer). La vocalización tuvo lugar ya en protoeslavo. Ocurre lo mismo con m y n. En protoeslavo vocalizan con i o u delante. Ante consonante las nasales se neutralizan. Cada vocalización da

un resultado diferente. En in cae la m y la i pasa a e que queda más nasalizada. En un se ultrabrevia tras perder la nasalidad. Algunas raíces tienen i y otras u.

  • En las lenguas ii. se han fusionado tanto en véd, como en sáns r y l en r y aparece siempre. Las nasales han vocalizado en a. En ai. es regular.
  • En hit. vocalizan las líquidas y nasales generalmente en a pero vocaliza en u

cuando está en contacto con algún elemento que está labializado, por ejemplo cuando hay delante una labiovelar. En contacto con un elemento labial (w,

laringal…) vocaliza en u. Sin embargo a veces hay extensiones de u en detrimento de a en cualquier contexto, por ejemplo en la desinencia de dativo. Se generaliza el timbre u en una desinencia morfológica.

Si detrás de la sonante hay una vocal (c ro ) es consonántica. Si una sonante va detrás de una consonante entonces es vocálica ( cr o). El cómo se pronuncie será

un proceso de silabación que puede ser independiente de cada hablante hasta que alguien lo fije. La doble silabación se puede mantener indefinidamente. Cuando se produce se da una decisión sobre el número de sílabas.

Puede ocurrir que para propiciar la pronunciación de cio la i se duplica en un glide. A veces la duplicación aparece en la etimología. I y u duplican su glide (y y

w).

Este material no siempre es estable, hay dobletes dependiendo de si la sonante se pronuncia como centro de sílaba o como apoyo (pros y paros, en griego

aprovecha y les da categorías distintas, a la primera preposición y a la segunda adverbio).

Además de las líquidas y nasales se ha postulado la existencia de sonantes largas. Son muy complejas. Se hablaba de ellas en época neogramática. Para ellos si había posibilidad vocálica tenía que tener posibilidad de ser larga. (Gnatus

con a larga del latín). A veces se dan soluciones de vocal de apoyo larga.

SONORAS ASPIRADAS

Sólo se mantiene en ai. Lo apuntala con la creación de las sordas aspiradas. El ai. se encuentra relativamente pronto en un entorno de lenguas no IE. Por lo que sabemos de las lenguas entre las que se configura, tienen rasgos fonéticos muy

distintos a los IE y eso provoca intrusiones. El fonema que traían los IE mal integrado se regulariza porque los no IE lo dominan.

Por otro lado se alteran en todas las demás lenguas. Desaparecen. La línea mayoritaria es la que lo desfonologiza. Pierde su rasgo distintivo, se integra con la sonora de su serie. Los problemas que causa la fusión de fonemas se arreglan

como cualquier problema de homonimia (con acentuación, creación de palabras… ).

La rotación consonántica

Hay en dos lenguas donde no se aplica, en germánico y armenio pierden la aspiración pero no fusionan el fonema. Para ello son dos lenguas donde todo el

sistema en conjunto cambia. En estas lenguas cuando se pierde la aspiración, la sonora se desplaza hacia la sorda (se ensordece) y la sorda se siente invadida y

se fricativiza. Este fenómeno se llama rotación consonántica. El armenio se diferencia un poco en que la sorda no da lugar a una fricativa sino que se da una sorda aspirada. Cada fonema gira un solo paso.

El movimiento rotatorio provoca que ningún fonema se conserve igual que al inicio. Grimm lo representa mediante un círculo. Se han dicho muchas teorías –

algunas un poco absurdas- sobre por qué los germanos rotan. Se da una cadena de propulsión en el que un único fonema se mueve. Tiene un problema terrible y es que como ley fonética a veces no se cumple. Tiene excepciones. Grimm se da

cuenta enseguida: las sordas que no rotan siempre están precedidas por alguna fricativa (como alguna s que es una fricativa antigua o una f, fricativa moderna).

Es un proceso de disimilación. En Hafts tenía que haberse pasado a haffs pero previendo una asimilación no cambia. Esto también se convierte en regla: sorda no cambia si está junto a una fricativa.

Hay correspondencias que no quedan claras. No casa ninguna. Grassmann detecta el problema de la disimilación de aspiradas y crea su famosa ley a partir

de Grimm. Dos aspiradas seguidas, la primera se desaspira.

La sonora aspirada se desaspira. Sólo queda exento de este cambio: las lenguas itálicas y el griego (en el caso del lituano no estamos seguros.) En el resto de lenguas se van asimilando hasta que se funden.

El germánico y el armenio resisten a la fusión (de bh y b) y la única posibilidad que tienen de mantener el sistema es hacer un cambio en cadena que conocemos como rotación consonántica. La primera fusión consonántica descrita es la del germánico. El IE común en época unitaria se divide entre los que pronuncian bh y los que la hacen como fricativa sonora que es un fonema muy inestable.

Grimm formula la primera ley fonética a nivel teórico. Ve que lo que se produce en las lenguas germánicas es un cambio en cadena. Hay un giro en las consonantes. Grimm maneja cuatro fonemas, aunque ahora se ha reformulado. No es un giro continuo, tiene un principio y un final. Cada fonema da un único paso. La identidad de cada fonema ha variado pero la distintibilidad no. Grimm define varias excepciones. Él mismo encuentra la razón de la primera de las excepciones. Ve que hay un condicionamiento y él espera que otro encuentre el condicionamiento de las demás excepciones que hacen que no se cumpla.

I) La sorda no rota : lat. spuo, ger. speiman. Se da cuenta de que hay una disimilación adelantada para que no se junten dos fricativas. Cuando la sorda va precedida de una fricativa detiene la rotación. Sea la fricativa una antigua (como la s) o una nueva. II) Correspondencias anómalas de la sonora germánica : Gót, ai, germ tienen b y el griego p. Es Grassmann quien descubre la ley de disimilación de aspiradas. Dos sílabas seguidas no pueden empezar por aspiradas. Sólo actúa en ai y en griego. Grassmann lo descubre gracias a las reduplicaciones del ai. y del gr. El gót está bien y el resto de lenguas tb. III) La sorda da un paso más : la sorda pasa a sonora. En la rotación p rota dos veces y no se queda en f sino que pasa a b. Sólo afecta a la sorda en interior y final de palabra. Ej: epta (gr.) septem (lat.) si b un (gót.) Parece que este cambio no está vinculado a una raíz determinada. Esta alternancia gramatical se da en muchos verbos. Funciona muy regularmente. También se soluciona con una ley conocida como Ley de Verner. Verner examinándolo todo ve que la clave está en los elementos que son morfológicos. Cuando la raíz rota normal está en grado pleno, cuando rota dos veces está en grado cero. Cuando el final no es en oclusiva sino en s, también sonoriza. Realmente no es que dé un salto más la sorda sino que la fricativa es afectada por la s y sonoriza. Cuando la raíz va en grado pleno sobre él cae la raíz y cuando es cero se desplaza. En gr. no se ve porque el griego retrotrae el acento. El acento suele acompañar al grado vocálico. Verner ve que hay relación entre el acento y esta alternancia gramatical. Su ley dice que la sorda IE rota a fricativa sorda siempre, y se mantiene como fricativa sorda en inicial e interior siempre que el acento vaya en la sílaba anterior a la sorda. Si esto no se da aparece como sonora. Es un cambio que se da antes de la fijación del acento en inicial de germánico. Cuando esto ocurre se pierde el condicionamiento y parece que aparecen b por p aleatorias pero no lo son.

Tras esto se realizan numerosos estudios sobre la rotación consonántica. Es progresivo: va poco a poco en número de hablantes. Empieza en un entorno y se va extendiendo. Hay estudios que muestran que el primer paso de la desaspiración de la sonora no es germano. Uno de los primeros que lo estudia es Prokosch. Dice que realmente es una conversión de la sonora aspirada en fricativa sonora. Los dos son fonemas laxos. La tensión articulatoria de los músculos en muy pequeña. Los oclusivos sonoros relajan la articulación en posición intervocálica. Suelen tener siempre alófonos fricativos. Ocurre en casi todas las lenguas donde no hay un fricativo sonoro bien asentado en el sistema. Por eso se produce en todas las lenguas IE la tendencia a identificar la sonora con la fricativa sonora. Sólo se oponen en inicial, en interior se confundían. Eso produce confusión. Para que se mantenga la oposición en germánico y en

El sistema de oclusivas es muy complejo porque cuenta con varias series opuestas por el punto de articulación. Las oclusivas dorsales (guturales) están organizadas fonológicamente en dos series según la teoría tradicional (las palatales que se representan k’o g^ (con el circunflejo encima) y las velares k, g (sin nada, a veces los indoeuropeístas utilizan la coppa p (al revés) para la velar pero es menos frecuente)).

Ahora se añaden también las labiovelares kw, gw, gwh (con w voladito).

Las alteraciones en el punto de articulación dividen al IE en dos grandes grupos: -las dorsales mantienen su punto de articulación -las dorsales se palatalizan

Las lenguas que reducen sus guturales a dos (ai., bál. y aesl.) guturales y labiovelares. En ger. y arm. las tres dorsales han avanzado un paso en la rotación aunque la k que ha pasado a h, pasa en algunos contextos a g.

En lat. la aspiración sorda gutural se mantiene en todas las posiciones (no como en dentales y labiales que dependía del contexto), antiguamente se aspirada pero en lat. ya preliterario no se pronunciaba. La gh queda cono h en lat, excepto cuando va detrás de una n y se sonoriza.* Ngh>ng. Se refuerza la articulación de la fricativa sonora antes de que se aspire.

LENGUAS CENTUM Y SATEM

Se produce una escisión entre lenguas IE. Hay dos grandes grupos: centum y satem (*kmtom). En un grupo la k se mantiene (como en lat., gr. gót…) y lenguas en las que la k se palataliza incluso hasta llegar a la silbante (satem es iranio). Esta fue una de las primeras isoglosas detectadas por los neogramáticos. Tenía el inconveniente de que geográficamente coincidían (las centum eran las occidentales, las satem las orientales las bálticas, eslavas, armenio, indio e iranio). Se pensaba que este cambio era anterior a cualquier otro. Era inexacto porque ger y arm comparten rotación y hay características comunes en lenguas de ambos grupos. Todo esto es olvidado por los neogramáticos y se especializan en centum y satem. Toda característica común entre centum y satem tiene que responder a un IE heredado. Es un tanto dogmático. Esta teoría resulta trágicamente dinamitada con la aparición del tocario (oriental y centum) y con el desciframiento del grupo Anatolio (tb centum aunque no tan oriental como el tocario). Algunos dicen que los anatolios dicen que son anteriores a la aparición de la isoglosa. Estas lenguas toman la característica centum-satem ya ubicadas en su sede histórica (se ve porque hay centum oriental) y eso avanza mucho la cronología. No es el primer cambio que marca la primera isoglosa.

Hoy en día esta división sólo se refiere a la guturalidad. La palatalización es incondicionada: afecta a las todas guturales de la serie en todas las posiciones, no depende de entorno fonético, acentual o funcional. Esta palatalización es tan profunda que llega al terreno de la silbante, puede llegar a la silbante simple o quedarse en una silbante africada (sh). En todas las lenguas satem ocurre a la vez. Se suele llamar primera palatalización o satemización. Luego hay muchas palatalizaciones condicionadas pero esta destaca por no estar condicionada.

La diferencia entre neutralización y fusión es que la fusión no depende del contexto fonético y la neutralización mantiene la distinción de fonemas y se da en un contexto condicionado.

También hay cambios condicionados: *os>us en lat. en determinadas posiciones.

Evolución de las series de dorsales IE

La serie palatal (con circunflejo) en las lenguas centum se despalataliza y pasa a ser una velar sin más. Se produce una fusión de las velares y las palatales.

En las lenguas satem se da una palatalización de las dorsales hasta el punto de las silbantes. Tiene una gran profundidad fonética, en algunas lenguas llega hasta la africada, en otras hasta la fricativa... En las lenguas bálticas el resultado final de la serie son las chicheantes. (Se transcribe con š). En aesl. Esa palatal sorda se confunde con la silbante, la s. Se introduce la oposición de sonoridad en las silbantes. Se crea una s sonora (z). En lit. y aesl. la aspirada se fusiona con la sonora. En ai. la sorda, k, es una ś. La g evoluciona a j (como nuestra ch). La *gh (velar aspirada) pasa a *jh (se debilita muy pronto) con una aspiración sonora, ahora se trascribe con h. Todas las palabras que comienzan por h reduplican con g, la reduplicación se produjo cuando la raíz tenía una gh.

El hitita es lengua centum porque no palataliza. El grupo Anatolio ya estaba separado antes de que se produjera esta isoglosa. El hitita ya iba por su cuenta antes. Tiene problemas con las grafías. No las regulariza. Da información sobre el punto de articulación pero no sobre el modo y las escriben geminadas o simples obedeciendo a alguna norma que no está clara.

La satemización provoca que las palatales desaparezcan. También hay en estas lenguas dorsales raíces en las que no se ha producido palatalización en ninguna lengua satem. A una gutural en centum corresponde una gutural en satem. El número de raíces para reconstruir una serie velar en satem es demasiado pequeño. Los neogramáticos ya veían que no había material suficiente pero tenían que aceptar que había dos series: una palatal y una velar (con articulación posterior). La satemización se había producido en la primera serie y la segunda había sido muy poco productiva. Con la entrada de las labiovelares la cosa se complica, es una dorsal compleja. La evolución reduce los tres grupos a dos. Ninguna lengua IE conserva las tres series. En centum se pierde la palatal, en satem se funde la velar y la labiovelar. Hay dos grupos de series en cada lengua. Los indoeuropeístas se preguntan si esto es verosímil. Parece un método demasiado rígido. En satem hay una serie velar demasiado escasa. La despalatalización de centum resulta poco creíble. No es un cambio usual. Lo normal es lo contrario. Además en muchas lenguas satem se ve vacilación de resultados. No se sabe si hay que reconstruir una palatal o una velar. Los resultados de la comparación de todo el léxico se pueden exponer en cuatro grupos:

  • Palatalización en satem (muchos casos)
  • No palatalización en todas las lenguas (muy pocos)
  • Palatalización en unas satem sí y en otras no (es muy aleatorio)
  • Palatalización y no palatalización en una misma lengua (las diferencias se pueden haber aprovechado para generar diferencias de sentido.)

Esto obliga a plantearse si hay dos series o si hay una única serie afectada por un cambio profundo (la satemización) que se expande en un gran territorio en etapa protodialectal y que deja restos de un cambio en progreso (eso explica las poquitas velares que no han palatalizado).